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La Biblia — Antiguo Testamento • Versión King James, texto de lectura del Nombre Sagrado

Conservado íntegramente: texto de lectura del proceso canónico local, construido a partir de la fuente verificada de la KJV (Project Gutenberg #10) bajo la ley de edición del Nombre Sagrado de David (2026-10-11), incluido el patrón de discernimiento para los nombres divinos.

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Capítulo 1

1 Y habló Yahweh a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, el primer día del segundo mes, en el segundo año después de que salieron de la tierra de Egipto, diciendo:

2 Haced el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, según sus familias, por las casas de sus padres, con el número de sus nombres, todo varón, uno por uno;

3 de veinte años en adelante, todos los que pueden salir a la guerra en Israel; tú y Aarón los contaréis por sus ejércitos.

4 Y estará con vosotros un varón de cada tribu, cada uno cabeza de la casa de sus padres.

5 Y estos son los nombres de los varones que estarán con vosotros: de la tribu de Rubén, Elisur hijo de Sedeur;

6 de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai;

7 de Judá, Naasón hijo de Aminadab;

8 de Isacar, Natanael hijo de Zuar;

9 de Zabulón, Eliab hijo de Helón;

10 de los hijos de José: de Efraín, Elisama hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur;

11 de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni;

12 de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai;

13 de Aser, Pagiel hijo de Ocrán;

14 de Gad, Eliasaf hijo de Deuel;

15 de Neftalí, Ahira hijo de Enán.

16 Estos fueron los renombrados de la congregación, príncipes de las tribus de sus padres, cabezas de millares en Israel.

17 Y Moisés y Aarón tomaron a estos varones que fueron designados por sus nombres,

18 y reunieron a toda la congregación el primer día del segundo mes, y declararon su descendencia según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, uno por uno.

19 Como Yahweh mandó a Moisés, así los contó en el desierto de Sinaí.

20 Y los hijos de Rubén, primogénito de Israel, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, uno por uno, todo varón de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

21 los contados de ellos, de la tribu de Rubén, fueron cuarenta y seis mil quinientos.

22 De los hijos de Simeón, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, los contados de ellos, conforme al número de los nombres, uno por uno, todo varón de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

23 los contados de ellos, de la tribu de Simeón, fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

24 De los hijos de Gad, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

25 los contados de ellos, de la tribu de Gad, fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

26 De los hijos de Judá, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

27 los contados de ellos, de la tribu de Judá, fueron setenta y cuatro mil seiscientos.

28 De los hijos de Isacar, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

29 los contados de ellos, de la tribu de Isacar, fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

30 De los hijos de Zabulón, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

31 los contados de ellos, de la tribu de Zabulón, fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.

32 De los hijos de José, es decir, de los hijos de Efraín, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

33 los contados de ellos, de la tribu de Efraín, fueron cuarenta mil quinientos.

34 De los hijos de Manasés, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

35 los contados de ellos, de la tribu de Manasés, fueron treinta y dos mil doscientos.

36 De los hijos de Benjamín, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

37 los contados de ellos, de la tribu de Benjamín, fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.

38 De los hijos de Dan, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

39 los contados de ellos, de la tribu de Dan, fueron sesenta y dos mil setecientos.

40 De los hijos de Aser, por sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

41 los contados de ellos, de la tribu de Aser, fueron cuarenta y un mil quinientos.

42 De los hijos de Neftalí, por todas sus generaciones, según sus familias, por las casas de sus padres, conforme al número de los nombres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra;

43 los contados de ellos, de la tribu de Neftalí, fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

44 Estos son los que fueron contados, los que contaron Moisés y Aarón, y los príncipes de Israel, doce varones; cada uno era por la casa de sus padres.

45 Y fueron todos los contados de los hijos de Israel, por las casas de sus padres, de veinte años en adelante, todos los que podían salir a la guerra en Israel;

46 todos los contados fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

47 Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos.

48 Porque Yahweh había hablado a Moisés, diciendo:

49 Solo no contarás la tribu de Leví, ni tomarás su censo entre los hijos de Israel;

50 sino que pondrás a los levitas sobre el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus utensilios, y ministrarán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo.

51 Y cuando el tabernáculo haya de partir, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo haya de asentarse, los levitas lo levantarán; y el extraño que se acerque será muerto.

52 Y los hijos de Israel acamparán, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos.

53 Pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de los hijos de Israel; y los levitas guardarán la guarda del tabernáculo del testimonio.

54 Y los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que Yahweh mandó a Moisés; así lo hicieron.

Capítulo 2

1 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Cada varón de los hijos de Israel acampará junto a su bandera, con la insignia de la casa de su padre; acamparán alrededor del tabernáculo de reunión, a cierta distancia.

3 Y al lado oriental, hacia la salida del sol, acamparán los de la bandera del campamento de Judá, por sus ejércitos; y el capitán de los hijos de Judá será Naasón hijo de Aminadab.

4 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron setenta y cuatro mil seiscientos.

5 Y los que acampen junto a él serán la tribu de Isacar; y el capitán de los hijos de Isacar será Natanael hijo de Zuar.

6 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

7 Luego la tribu de Zabulón; y el capitán de los hijos de Zabulón será Eliab hijo de Helón.

8 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.

9 Todos los contados en el campamento de Judá fueron ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, por sus ejércitos. Estos partirán primero.

10 Al lado sur estará la bandera del campamento de Rubén, según sus ejércitos; y el capitán de los hijos de Rubén será Elisur hijo de Sedeur.

11 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cuarenta y seis mil quinientos.

12 Y los que acampen junto a él serán la tribu de Simeón; y el capitán de los hijos de Simeón será Selumiel hijo de Zurisadai.

13 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

14 Luego la tribu de Gad; y el capitán de los hijos de Gad será Eliasaf hijo de Reuel.

15 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

16 Todos los contados en el campamento de Rubén fueron ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, por sus ejércitos. Y partirán en segundo lugar.

17 Luego partirá el tabernáculo de reunión con el campamento de los levitas en medio del campamento; como acampan, así partirán, cada uno en su lugar, junto a sus banderas.

18 Al lado occidental estará la bandera del campamento de Efraín, según sus ejércitos; y el capitán de los hijos de Efraín será Elisama hijo de Amiud.

19 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cuarenta mil quinientos.

20 Y junto a él estará la tribu de Manasés; y el capitán de los hijos de Manasés será Gamaliel hijo de Pedasur.

21 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron treinta y dos mil doscientos.

22 Luego la tribu de Benjamín; y el capitán de los hijos de Benjamín será Abidán hijo de Gedeoni.

23 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.

24 Todos los contados del campamento de Efraín fueron ciento ocho mil cien, por sus ejércitos. Y partirán en tercer lugar.

25 La bandera del campamento de Dan estará al lado norte, por sus ejércitos; y el capitán de los hijos de Dan será Ahiezer hijo de Amisadai.

26 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron sesenta y dos mil setecientos.

27 Y los que acampen junto a él serán la tribu de Aser; y el capitán de los hijos de Aser será Pagiel hijo de Ocrán.

28 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cuarenta y un mil quinientos.

29 Luego la tribu de Neftalí; y el capitán de los hijos de Neftalí será Ahira hijo de Enán.

30 Y su ejército, y los contados de ellos, fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

31 Todos los contados en el campamento de Dan fueron ciento cincuenta y siete mil seiscientos. Partirán al final, junto a sus banderas.

32 Estos son los contados de los hijos de Israel, por las casas de sus padres; todos los contados de los campamentos, por sus ejércitos, fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

33 Pero los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, como Yahweh mandó a Moisés.

34 Y los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que Yahweh mandó a Moisés; así acamparon junto a sus banderas, y así partieron, cada uno según sus familias, conforme a la casa de sus padres.

Capítulo 3

1 Estas también son las generaciones de Aarón y de Moisés, en el día en que Yahweh habló con Moisés en el monte Sinaí.

2 Y estos son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab el primogénito, y Abiú, Eleazar e Itamar.

3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, los sacerdotes ungidos, a quienes él consagró para ejercer el sacerdocio.

4 Y Nadab y Abiú murieron delante de Yahweh, cuando ofrecieron fuego extraño delante de Yahweh, en el desierto de Sinaí, y no tuvieron hijos; y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio delante de Aarón su padre.

5 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

6 Acerca la tribu de Leví, y preséntala delante de Aarón el sacerdote, para que le sirvan.

7 Y guardarán su encargo, y el encargo de toda la congregación delante del tabernáculo de reunión, para hacer el servicio del tabernáculo.

8 Y guardarán todos los utensilios del tabernáculo de reunión, y el encargo de los hijos de Israel, para hacer el servicio del tabernáculo.

9 Y darás los levitas a Aarón y a sus hijos; le son dados por entero de entre los hijos de Israel.

10 Y designarás a Aarón y a sus hijos, y ellos guardarán su sacerdocio; y el extraño que se acerque será muerto.

11 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

12 Y yo, he aquí, he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todo primogénito que abre la matriz entre los hijos de Israel; por tanto, los levitas serán míos;

13 porque todos los primogénitos son míos; pues el día en que herí a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, tanto de hombre como de animal; míos serán: Yo soy Yahweh.

14 Y habló Yahweh a Moisés en el desierto de Sinaí, diciendo:

15 Cuenta a los hijos de Leví por las casas de sus padres, según sus familias; contarás a todo varón de un mes en adelante.

16 Y Moisés los contó conforme a la palabra de Yahweh, como le fue mandado.

17 Y estos fueron los hijos de Leví por sus nombres: Gersón, Coat y Merari.

18 Y estos son los nombres de los hijos de Gersón, según sus familias: Libni y Simei.

19 Y los hijos de Coat, según sus familias: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.

20 Y los hijos de Merari, según sus familias: Mali y Musi. Estas son las familias de los levitas, conforme a las casas de sus padres.

21 De Gersón era la familia de los libnitas y la familia de los simeítas; estas son las familias de los gersonitas.

22 Los contados de ellos, conforme al número de todos los varones, de un mes en adelante, los contados de ellos fueron siete mil quinientos.

23 Las familias de los gersonitas acamparán detrás del tabernáculo, hacia el occidente.

24 Y el jefe de la casa del padre de los gersonitas será Eliasaf hijo de Lael.

25 Y el encargo de los hijos de Gersón en el tabernáculo de reunión será el tabernáculo, y la tienda, su cubierta, y la cortina para la puerta del tabernáculo de reunión,

26 y las cortinas del atrio, y la cortina para la puerta del atrio, que está junto al tabernáculo y junto al altar, alrededor, y sus cuerdas, para todo su servicio.

27 Y de Coat era la familia de los amramitas, y la familia de los izharitas, y la familia de los hebronitas, y la familia de los uzielitas; estas son las familias de los coatitas.

28 En el número de todos los varones, de un mes en adelante, fueron ocho mil seiscientos, que guardan el encargo del santuario.

29 Las familias de los hijos de Coat acamparán al lado del tabernáculo, hacia el sur.

30 Y el jefe de la casa del padre de las familias de los coatitas será Elizafán hijo de Uziel.

31 Y su encargo será el arca, y la mesa, y el candelero, y los altares, y los utensilios del santuario con los que ministran, y la cortina, y todo su servicio.

32 Y Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, será jefe sobre los jefes de los levitas, y tendrá la vigilancia de los que guardan el encargo del santuario.

33 De Merari era la familia de los malitas y la familia de los musitas; estas son las familias de Merari.

34 Y los contados de ellos, conforme al número de todos los varones, de un mes en adelante, fueron seis mil doscientos.

35 Y el jefe de la casa del padre de las familias de Merari fue Zuriel hijo de Abihail; estos acamparán al lado del tabernáculo, hacia el norte.

36 Y bajo la custodia y el encargo de los hijos de Merari estarán las tablas del tabernáculo, y sus barras, y sus columnas, y sus basas, y todos sus utensilios, y todo lo que sirve para ello,

37 y las columnas del atrio alrededor, y sus basas, y sus estacas, y sus cuerdas.

38 Pero los que acampen delante del tabernáculo, hacia el oriente, delante del tabernáculo de reunión, hacia el este, serán Moisés, y Aarón y sus hijos, que guardan el encargo del santuario por el encargo de los hijos de Israel; y el extraño que se acerque será muerto.

39 Todos los contados de los levitas, que Moisés y Aarón contaron por mandato de Yahweh, según sus familias, todos los varones de un mes en adelante, fueron veintidós mil.

40 Y dijo Yahweh a Moisés: Cuenta a todos los primogénitos varones de los hijos de Israel, de un mes en adelante, y toma el número de sus nombres.

41 Y tomarás a los levitas para mí (Yo soy Yahweh) en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel; y el ganado de los levitas en lugar de todas las crías primerizas del ganado de los hijos de Israel.

42 Y Moisés contó, como Yahweh le mandó, a todos los primogénitos entre los hijos de Israel.

43 Y todos los primogénitos varones, por el número de los nombres, de un mes en adelante, de los contados de ellos, fueron veintidós mil doscientos setenta y tres.

44 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

45 Toma a los levitas en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de su ganado; y los levitas serán míos: Yo soy Yahweh.

46 Y por los que han de ser redimidos, los doscientos setenta y tres de los primogénitos de los hijos de Israel, que exceden a los levitas;

47 tomarás cinco siclos por cada uno, uno por uno; conforme al siclo del santuario los tomarás: (el siclo es de veinte geras:)

48 y darás el dinero, con el que ha de redimirse el número excedente de ellos, a Aarón y a sus hijos.

49 Y Moisés tomó el dinero de la redención de los que excedían a los que fueron redimidos por los levitas;

50 de los primogénitos de los hijos de Israel tomó el dinero: mil trescientos sesenta y cinco siclos, conforme al siclo del santuario;

51 Y Moisés dio el dinero de los redimidos a Aarón y a sus hijos, conforme a la palabra de Yahweh, como Yahweh mandó a Moisés.

Capítulo 4

1 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Tomad el censo de los hijos de Coat de entre los hijos de Leví, según sus familias, por las casas de sus padres,

3 de treinta años en adelante hasta cincuenta años, todos los que entran en el servicio, para hacer la obra en el tabernáculo de reunión.

4 Este será el servicio de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión, acerca de las cosas santísimas:

5 Y cuando el campamento haya de partir, Aarón vendrá, y sus hijos, y descolgarán el velo de la cubierta, y cubrirán con él el arca del testimonio;

6 y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima un paño todo de azul, y colocarán sus varas.

7 Y sobre la mesa de los panes de la proposición extenderán un paño de azul, y pondrán sobre ella los platos, y las cucharas, y los tazones, y las cubiertas para cubrir; y el pan continuo estará sobre ella;

8 y extenderán sobre ellos un paño de escarlata, y lo cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y colocarán sus varas.

9 Y tomarán un paño de azul, y cubrirán el candelero del alumbrado, y sus lámparas, y sus despabiladeras, y sus platillos para la ceniza, y todos sus vasos de aceite, con los que le sirven;

10 y lo pondrán, con todos sus utensilios, dentro de una cubierta de pieles de tejones, y lo pondrán sobre una barra.

11 Y sobre el altar de oro extenderán un paño de azul, y lo cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y colocarán sus varas;

12 y tomarán todos los instrumentos del ministerio, con los que ministran en el santuario, y los pondrán en un paño de azul, y los cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y los pondrán sobre una barra;

13 y quitarán las cenizas del altar, y extenderán sobre él un paño de púrpura;

14 y pondrán sobre él todos sus utensilios, con los que ministran acerca de él: los incensarios, los garfios, las palas y los tazones, todos los utensilios del altar; y extenderán sobre él una cubierta de pieles de tejones, y colocarán sus varas.

15 Y cuando Aarón y sus hijos hayan acabado de cubrir el santuario, y todos los utensilios del santuario, cuando el campamento haya de partir, después vendrán los hijos de Coat para llevarlo; pero no tocarán ninguna cosa santa, para que no mueran. Estas cosas son la carga de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión.

16 Y al cargo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, corresponde el aceite del alumbrado, y el incienso aromático, y la ofrenda de cereal diaria, y el aceite de la unción, y la vigilancia de todo el tabernáculo, y de todo lo que hay en él, en el santuario, y en sus utensilios.

17 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón, diciendo:

18 No hagáis que la tribu de las familias de los coatitas sea cortada de entre los levitas;

19 sino haced esto con ellos, para que vivan y no mueran, cuando se acerquen a las cosas santísimas: Aarón y sus hijos entrarán, y los designarán, a cada uno en su servicio y en su carga;

20 pero ellos no entrarán a ver cuando las cosas santas sean cubiertas, para que no mueran.

21 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

22 Toma también el censo de los hijos de Gersón, por las casas de sus padres, según sus familias;

23 de treinta años en adelante hasta cincuenta años los contarás; todos los que entran para cumplir el servicio, para hacer la obra en el tabernáculo de reunión.

24 Este es el servicio de las familias de los gersonitas, para servir y para llevar cargas:

25 Y llevarán las cortinas del tabernáculo, y el tabernáculo de reunión, su cubierta, y la cubierta de pieles de tejones que está encima, y la cortina para la puerta del tabernáculo de reunión,

26 y las cortinas del atrio, y la cortina para la puerta de la entrada del atrio, que está junto al tabernáculo y junto al altar, alrededor, y sus cuerdas, y todos los instrumentos de su servicio, y todo lo que está hecho para ellos; así servirán.

27 Por orden de Aarón y de sus hijos será todo el servicio de los hijos de los gersonitas, en todas sus cargas y en todo su servicio; y les asignaréis como encargo todas sus cargas.

28 Este es el servicio de las familias de los hijos de Gersón en el tabernáculo de reunión; y su encargo estará bajo la mano de Itamar, hijo de Aarón el sacerdote.

29 En cuanto a los hijos de Merari, los contarás según sus familias, por las casas de sus padres;

30 de treinta años en adelante hasta cincuenta años los contarás, a todo el que entra en el servicio, para hacer la obra del tabernáculo de reunión.

31 Y este es el encargo de su carga, conforme a todo su servicio en el tabernáculo de reunión: las tablas del tabernáculo, y sus barras, y sus columnas, y sus basas,

32 y las columnas del atrio alrededor, y sus basas, y sus estacas, y sus cuerdas, con todos sus instrumentos, y con todo su servicio; y por nombre contaréis los instrumentos del encargo de su carga.

33 Este es el servicio de las familias de los hijos de Merari, conforme a todo su servicio, en el tabernáculo de reunión, bajo la mano de Itamar, hijo de Aarón el sacerdote.

34 Y Moisés y Aarón y los jefes de la congregación contaron a los hijos de los coatitas según sus familias, y por las casas de sus padres,

35 de treinta años en adelante hasta cincuenta años, a todo el que entra en el servicio, para la obra en el tabernáculo de reunión;

36 y los contados de ellos, según sus familias, fueron dos mil setecientos cincuenta.

37 Estos fueron los contados de las familias de los coatitas, todos los que podían servir en el tabernáculo de reunión, que Moisés y Aarón contaron conforme al mandato de Yahweh por mano de Moisés.

38 Y los contados de los hijos de Gersón, según sus familias, y por las casas de sus padres,

39 de treinta años en adelante hasta cincuenta años, todo el que entra en el servicio, para la obra en el tabernáculo de reunión,

40 los contados de ellos, según sus familias, por las casas de sus padres, fueron dos mil seiscientos treinta.

41 Estos son los contados de las familias de los hijos de Gersón, de todos los que podían servir en el tabernáculo de reunión, a quienes Moisés y Aarón contaron conforme al mandato de Yahweh.

42 Y los contados de las familias de los hijos de Merari, según sus familias, por las casas de sus padres,

43 de treinta años en adelante hasta cincuenta años, todo el que entra en el servicio, para la obra en el tabernáculo de reunión,

44 los contados de ellos, según sus familias, fueron tres mil doscientos.

45 Estos son los contados de las familias de los hijos de Merari, a quienes Moisés y Aarón contaron conforme a la palabra de Yahweh por mano de Moisés.

46 Todos los contados de los levitas, que Moisés y Aarón y los jefes de Israel contaron, según sus familias, y por las casas de sus padres,

47 de treinta años en adelante hasta cincuenta años, todo el que venía a hacer el servicio del ministerio, y el servicio de la carga en el tabernáculo de reunión,

48 los contados de ellos fueron ocho mil quinientos ochenta,

49 Conforme al mandato de Yahweh fueron contados por mano de Moisés, cada uno según su servicio, y según su carga; así fueron contados por él, como Yahweh mandó a Moisés.

Capítulo 5

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel que echen fuera del campamento a todo leproso, y a todo el que tenga flujo, y a todo el que esté contaminado por un muerto;

3 tanto al varón como a la mujer echaréis fuera; fuera del campamento los echaréis, para que no contaminen sus campamentos, en medio de los cuales yo habito.

4 Y los hijos de Israel lo hicieron así, y los echaron fuera del campamento; como Yahweh habló a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.

5 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

6 Habla a los hijos de Israel: Cuando un hombre o una mujer cometa alguno de los pecados que cometen los hombres, cometiendo una transgresión contra Yahweh, y esa persona sea culpable;

7 entonces confesará su pecado que ha cometido, y restituirá su transgresión con su capital, y añadirá a ello la quinta parte, y lo dará a aquel contra quien ha transgredido.

8 Pero si el hombre no tiene pariente a quien restituir la transgresión, sea la transgresión restituida a Yahweh, al sacerdote, además del carnero de la expiación, con el que se hará expiación por él.

9 Y toda ofrenda de todas las cosas santas de los hijos de Israel, que traigan al sacerdote, será suya.

10 Y las cosas santificadas de cada hombre serán suyas; todo lo que cualquiera dé al sacerdote, será suyo.

11 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

12 Habla a los hijos de Israel, y diles: Si la esposa de algún hombre se desvía, y comete una transgresión contra él,

13 y un hombre se acuesta con ella carnalmente, y queda oculto a los ojos de su esposo, y se mantiene en secreto, y ella está contaminada, y no hay testigo contra ella, ni ella es sorprendida en el acto;

14 y el espíritu de celos viene sobre él, y tiene celos de su esposa, y ella está contaminada; o si el espíritu de celos viene sobre él, y tiene celos de su esposa, y ella no está contaminada:

15 entonces el hombre traerá a su esposa al sacerdote, y traerá su ofrenda por ella, la décima parte de un efa de harina de cebada; no derramará aceite sobre ella, ni pondrá incienso sobre ella; porque es una ofrenda de celos, una ofrenda de memorial, que trae la iniquidad a la memoria.

16 Y el sacerdote la hará acercarse, y la pondrá delante de Yahweh;

17 y el sacerdote tomará agua santa en un vaso de barro; y del polvo que hay en el suelo del tabernáculo tomará el sacerdote, y lo pondrá en el agua;

18 y el sacerdote pondrá a la mujer delante de Yahweh, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá la ofrenda de memorial en sus manos, que es la ofrenda de celos; y el sacerdote tendrá en su mano el agua amarga que causa la maldición;

19 y el sacerdote la conjurará con un juramento, y dirá a la mujer: Si ningún hombre se ha acostado contigo, y si no te has desviado a la impureza con otro en lugar de tu esposo, sé libre de esta agua amarga que causa la maldición;

20 pero si te has desviado a otro en lugar de tu esposo, y si estás contaminada, y algún hombre se ha acostado contigo además de tu esposo:

21 entonces el sacerdote conjurará a la mujer con un juramento de maldición, y el sacerdote dirá a la mujer: Yahweh te haga maldición y juramento entre tu pueblo, cuando Yahweh haga que tu muslo se pudra y tu vientre se hinche;

22 y esta agua que causa la maldición entrará en tus entrañas, para hacer que tu vientre se hinche y tu muslo se pudra. Y la mujer dirá: Amén, amén.

23 Y el sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con el agua amarga;

24 y hará que la mujer beba el agua amarga que causa la maldición; y el agua que causa la maldición entrará en ella, y se volverá amarga.

25 Luego el sacerdote tomará la ofrenda de celos de la mano de la mujer, y mecerá la ofrenda delante de Yeshua, y la ofrecerá sobre el altar;

26 y el sacerdote tomará un puñado de la ofrenda, su memorial, y lo quemará sobre el altar, y después hará que la mujer beba el agua.

27 Y cuando le haya hecho beber el agua, sucederá que, si está contaminada y ha cometido transgresión contra su esposo, el agua que causa la maldición entrará en ella y se volverá amarga, y su vientre se hinchará y su muslo se pudrirá; y la mujer será una maldición entre su pueblo.

28 Y si la mujer no está contaminada, sino que está limpia, entonces será libre, y concebirá descendencia.

29 Esta es la ley de los celos, cuando una esposa se desvía a otro en lugar de su esposo, y está contaminada;

30 o cuando el espíritu de celos viene sobre él, y tiene celos de su esposa, y pone a la mujer delante de Yahweh, y el sacerdote ejecuta sobre ella toda esta ley.

31 Entonces el hombre será libre de iniquidad, y esta mujer cargará con su iniquidad.

Capítulo 6

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando un hombre o una mujer se aparte para hacer voto de nazareo, para apartarse para Yahweh:

3 se abstendrá de vino y de bebida fuerte, y no beberá vinagre de vino ni vinagre de bebida fuerte, ni beberá ningún licor de uvas, ni comerá uvas frescas ni secas.

4 Todos los días de su apartamiento no comerá nada que se haga de la vid, desde las semillas hasta el hollejo.

5 Todos los días del voto de su apartamiento no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que se cumplan los días en los que se aparta para Yahweh, será santo, y dejará crecer las guedejas del cabello de su cabeza.

6 Todos los días que se aparta para Yahweh no se acercará a ningún cuerpo muerto.

7 No se contaminará por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana, cuando mueran; porque la consagración de su Yahweh está sobre su cabeza.

8 Todos los días de su apartamiento es santo para Yahweh.

9 Y si alguno muere muy de repente junto a él, y contamina la cabeza de su consagración, entonces rapará su cabeza en el día de su purificación; al séptimo día la rapará.

10 Y al octavo día traerá dos tórtolas, o dos pichones de paloma, al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión;

11 y el sacerdote ofrecerá el uno como ofrenda por el pecado, y el otro como holocausto, y hará expiación por él, por cuanto pecó a causa del muerto, y santificará su cabeza ese mismo día.

12 Y consagrará para Yahweh los días de su apartamiento, y traerá un cordero de un año como ofrenda por la transgresión; pero los días anteriores se perderán, porque su apartamiento fue contaminado.

13 Y esta es la ley del nazareo, cuando se cumplan los días de su apartamiento: será traído a la puerta del tabernáculo de reunión;

14 y ofrecerá su ofrenda a Yahweh: un cordero de un año sin defecto como holocausto, y una cordera de un año sin defecto como ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto como ofrendas de paz,

15 y una canasta de panes sin levadura, tortas de flor de harina mezcladas con aceite, y hojaldres de pan sin levadura untados con aceite, y su ofrenda de cereal, y sus libaciones.

16 Y el sacerdote los presentará delante de Yeshua, y ofrecerá su ofrenda por el pecado y su holocausto;

17 y ofrecerá el carnero como sacrificio de ofrendas de paz a Yahweh, con la canasta de panes sin levadura; el sacerdote ofrecerá también su ofrenda de cereal y su libación.

18 Y el nazareo rapará la cabeza de su apartamiento a la puerta del tabernáculo de reunión, y tomará el cabello de la cabeza de su apartamiento, y lo pondrá en el fuego que está debajo del sacrificio de las ofrendas de paz.

19 Y el sacerdote tomará la espaldilla cocida del carnero, y una torta sin levadura de la canasta, y un hojaldre sin levadura, y los pondrá sobre las manos del nazareo, después de que el cabello de su apartamiento sea rapado;

20 y el sacerdote los mecerá como ofrenda mecida delante de Yeshua; esto es santo para el sacerdote, con el pecho mecido y la espaldilla elevada; y después de eso el nazareo podrá beber vino.

21 Esta es la ley del nazareo que ha hecho voto, y de su ofrenda a Yahweh por su apartamiento, además de aquello que su mano pueda alcanzar; conforme al voto que hizo, así debe hacer según la ley de su apartamiento.

22 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

23 Habla a Aarón y a sus hijos, diciendo: De esta manera bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

24 Yeshua te bendiga, y te guarde;

25 Yeshua haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga misericordia de ti;

26 Yeshua alce sobre ti su rostro, y te dé paz.

27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Capítulo 7

1 Y aconteció el día en que Moisés acabó de levantar el tabernáculo, y lo ungió, y lo santificó, y todos sus utensilios, tanto el altar como todos sus utensilios, y los ungió, y los santificó;

2 que los príncipes de Israel, cabezas de las casas de sus padres, que eran los príncipes de las tribus, y estaban sobre los que fueron contados, ofrecieron;

3 y trajeron su ofrenda delante de Yeshua: seis carretas cubiertas y doce bueyes; una carreta por cada dos de los príncipes, y un buey por cada uno; y los trajeron delante del tabernáculo.

4 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

5 Tómalo de ellos, para que se emplee en hacer el servicio del tabernáculo de reunión; y los darás a los levitas, a cada varón conforme a su servicio.

6 Y Moisés tomó las carretas y los bueyes, y los dio a los levitas.

7 Dos carretas y cuatro bueyes dio a los hijos de Gersón, conforme a su servicio;

8 y cuatro carretas y ocho bueyes dio a los hijos de Merari, conforme a su servicio, bajo la mano de Itamar, hijo de Aarón el sacerdote.

9 Pero a los hijos de Coat no dio ninguno; porque el servicio del santuario que les pertenecía era que lo llevaran sobre sus hombros.

10 Y los príncipes ofrecieron para la dedicación del altar el día en que fue ungido; los príncipes ofrecieron su ofrenda delante del altar.

11 Y Yahweh dijo a Moisés: Ofrecerán su ofrenda, cada príncipe en su día, para la dedicación del altar.

12 El que ofreció su ofrenda el primer día fue Naasón hijo de Aminadab, de la tribu de Judá:

13 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

14 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

15 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

16 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

17 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Naasón hijo de Aminadab.

18 El segundo día ofreció Natanael hijo de Zuar, príncipe de Isacar:

19 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

20 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

21 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

22 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

23 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Natanael hijo de Zuar.

24 El tercer día ofreció Eliab hijo de Helón, príncipe de los hijos de Zabulón:

25 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

26 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

27 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

28 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

29 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliab hijo de Helón.

30 El cuarto día ofreció Elisur hijo de Sedeur, príncipe de los hijos de Rubén:

31 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

32 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

33 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

34 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

35 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisur hijo de Sedeur.

36 El quinto día ofreció Selumiel hijo de Zurisadai, príncipe de los hijos de Simeón:

37 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

38 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

39 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

40 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

41 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Selumiel hijo de Zurisadai.

42 El sexto día ofreció Eliasaf hijo de Deuel, príncipe de los hijos de Gad:

43 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

44 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

45 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

46 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

47 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliasaf hijo de Deuel.

48 El séptimo día ofreció Elisama hijo de Amiud, príncipe de los hijos de Efraín:

49 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

50 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

51 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

52 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

53 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisama hijo de Amiud.

54 El octavo día ofreció Gamaliel hijo de Pedasur, príncipe de los hijos de Manasés:

55 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

56 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

57 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

58 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

59 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Gamaliel hijo de Pedasur.

60 El noveno día ofreció Abidán hijo de Gedeoni, príncipe de los hijos de Benjamín:

61 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

62 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

63 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

64 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

65 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Abidán hijo de Gedeoni.

66 El décimo día ofreció Ahiezer hijo de Amisadai, príncipe de los hijos de Dan:

67 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

68 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

69 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

70 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

71 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahiezer hijo de Amisadai.

72 El undécimo día ofreció Pagiel hijo de Ocrán, príncipe de los hijos de Aser:

73 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

74 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

75 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

76 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

77 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Pagiel hijo de Ocrán.

78 El duodécimo día ofreció Ahira hijo de Enán, príncipe de los hijos de Neftalí:

79 Su ofrenda fue una bandeja de plata, cuyo peso era de ciento treinta siclos, un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina mezclada con aceite para una ofrenda de cereal:

80 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso:

81 Un becerro joven, un carnero, un cordero de un año, como holocausto:

82 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado:

83 Y como sacrificio de ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahira hijo de Enán.

84 Esta fue la dedicación del altar, el día en que fue ungido, por los príncipes de Israel: doce bandejas de plata, doce tazones de plata, doce cucharas de oro;

85 cada bandeja de plata pesaba ciento treinta siclos, cada tazón setenta; todos los utensilios de plata pesaron dos mil cuatrocientos siclos, conforme al siclo del santuario;

86 las cucharas de oro fueron doce, llenas de incienso, pesando diez siclos cada una, conforme al siclo del santuario; todo el oro de las cucharas fue ciento veinte siclos.

87 Todos los bueyes para el holocausto fueron doce becerros, los carneros doce, los corderos de un año doce, con su ofrenda de cereal; y los machos cabríos como ofrenda por el pecado, doce.

88 Y todos los bueyes para el sacrificio de las ofrendas de paz fueron veinticuatro becerros, los carneros sesenta, los machos cabríos sesenta, los corderos de un año sesenta. Esta fue la dedicación del altar, después de que fue ungido.

89 Y cuando Moisés entró en el tabernáculo de reunión para hablar con él, oyó la voz de uno que le hablaba desde sobre el propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y le habló.

Capítulo 8

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán frente al candelero.

3 Y Aarón lo hizo así; encendió sus lámparas frente al candelero, como Yahweh mandó a Moisés.

4 Y esta obra del candelero era de oro labrado a martillo; hasta su pie, hasta sus flores, era obra labrada a martillo; conforme al modelo que Yeshua había mostrado a Moisés, así hizo el candelero.

5 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

6 Toma a los levitas de entre los hijos de Israel, y purifícalos.

7 Y así harás con ellos, para purificarlos: Rocía sobre ellos agua de purificación, y haz que pasen la navaja sobre todo su cuerpo, y laven sus ropas, y así se purifiquen.

8 Luego tomen un becerro joven con su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite, y tomarás otro becerro joven como ofrenda por el pecado.

9 Y harás que los levitas se acerquen delante del tabernáculo de reunión, y reunirás a toda la asamblea de los hijos de Israel;

10 y harás que los levitas se acerquen delante de Yeshua; y los hijos de Israel pondrán sus manos sobre los levitas;

11 y Aarón ofrecerá a los levitas delante de Yeshua como ofrenda de los hijos de Israel, para que ejecuten el servicio de Yahweh.

12 Y los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los becerros; y ofrecerás el uno como ofrenda por el pecado, y el otro como holocausto, a Yahweh, para hacer expiación por los levitas.

13 Y pondrás a los levitas delante de Aarón, y delante de sus hijos, y los ofrecerás como ofrenda a Yahweh.

14 Así apartarás a los levitas de entre los hijos de Israel; y los levitas serán míos.

15 Y después de eso los levitas entrarán a hacer el servicio del tabernáculo de reunión; y los purificarás, y los ofrecerás como ofrenda.

16 Porque me son dados por entero de entre los hijos de Israel; en lugar de todo el que abre toda matriz, en lugar del primogénito de todos los hijos de Israel, los he tomado para mí.

17 Porque todos los primogénitos de los hijos de Israel son míos, tanto de hombre como de animal; el día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto los santifiqué para mí.

18 Y he tomado a los levitas por todos los primogénitos de los hijos de Israel.

19 Y he dado a los levitas como don a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que hagan el servicio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y para que hagan expiación por los hijos de Israel; para que no haya plaga entre los hijos de Israel, cuando los hijos de Israel se acerquen al santuario.

20 Y Moisés, y Aarón, y toda la congregación de los hijos de Israel, hicieron con los levitas conforme a todo lo que Yahweh mandó a Moisés acerca de los levitas; así hicieron con ellos los hijos de Israel.

21 Y los levitas fueron purificados, y lavaron sus vestidos; y Aarón los ofreció como ofrenda delante de Yeshua; y Aarón hizo expiación por ellos para purificarlos.

22 Y después de eso entraron los levitas a hacer su servicio en el tabernáculo de reunión delante de Aarón, y delante de sus hijos; como Yahweh había mandado a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.

23 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

24 Esto es lo que pertenece a los levitas: de veinticinco años en adelante entrarán a servir en el servicio del tabernáculo de reunión;

25 y desde la edad de cincuenta años cesarán de servir en el servicio, y no servirán más;

26 sino que ministrarán con sus hermanos en el tabernáculo de reunión, para guardar la guarda, y no harán ningún servicio. Así harás con los levitas en cuanto a su cargo.

Capítulo 9

1 Y habló Yahweh a Moisés en el desierto de Sinaí, en el primer mes del segundo año después de que salieron de la tierra de Egipto, diciendo:

2 Que los hijos de Israel celebren también la pascua en su tiempo señalado.

3 El día catorce de este mes, al atardecer, la celebraréis en su tiempo señalado; conforme a todos sus ritos, y conforme a todas sus ceremonias, la celebraréis.

4 Y Moisés habló a los hijos de Israel, para que celebraran la pascua.

5 Y celebraron la pascua el día catorce del primer mes, al atardecer, en el desierto de Sinaí; conforme a todo lo que Yahweh mandó a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.

6 Y hubo ciertos varones que estaban impuros por el cuerpo muerto de un hombre, y no pudieron celebrar la pascua en aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón en aquel día,

7 y aquellos varones le dijeron: Nosotros estamos impuros por el cuerpo muerto de un hombre; ¿por qué se nos impide ofrecer una ofrenda de Yahweh en su tiempo señalado entre los hijos de Israel?

8 Y Moisés les dijo: Esperad, y oiré lo que Yahweh mande acerca de vosotros.

9 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

10 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguno de vosotros o de vuestra posteridad estuviere impuro a causa de un cuerpo muerto, o estuviere en un viaje lejos, aun así celebrará la pascua para Yahweh.

11 El día catorce del segundo mes, al atardecer, la celebrarán, y la comerán con pan sin levadura y hierbas amargas.

12 No dejarán nada de ella hasta la mañana, ni quebrarán hueso alguno de ella; conforme a todas las ordenanzas de la pascua la celebrarán.

13 Pero el varón que esté limpio, y no esté de viaje, y deje de celebrar la pascua, esa misma alma será cortada de entre su pueblo; porque no trajo la ofrenda de Yahweh en su tiempo señalado, ese varón llevará su pecado.

14 Y si un extranjero morare entre vosotros, y quisiere celebrar la pascua para Yahweh, conforme a la ordenanza de la pascua, y conforme a su rito, así lo hará; tendréis una misma ordenanza, tanto para el extranjero como para el nacido en la tierra.

15 Y el día en que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo, es decir, la tienda del testimonio; y al atardecer había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.

16 Así era siempre: la nube lo cubría de día, y la apariencia de fuego de noche.

17 Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, después de eso los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel.

18 Al mandato de Yahweh los hijos de Israel partían, y al mandato de Yahweh acampaban; mientras la nube permanecía sobre el tabernáculo, ellos permanecían en sus tiendas.

19 Y cuando la nube se detenía mucho tiempo sobre el tabernáculo por muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la guarda de Yahweh, y no partían.

20 Y así era, cuando la nube estaba unos pocos días sobre el tabernáculo; conforme al mandato de Yahweh permanecían en sus tiendas, y conforme al mandato de Yahweh partían.

21 Y así era, cuando la nube permanecía desde el atardecer hasta la mañana, y la nube se alzaba en la mañana, entonces partían; fuera de día o de noche que la nube se alzara, partían.

22 O fueran dos días, o un mes, o un año, que la nube se detuviera sobre el tabernáculo, permaneciendo sobre él, los hijos de Israel permanecían en sus tiendas, y no partían; pero cuando se alzaba, partían.

23 Al mandato de Yahweh descansaban en las tiendas, y al mandato de Yahweh partían; guardaban la guarda de Yahweh, al mandato de Yahweh por mano de Moisés.

Capítulo 10

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Hazte dos trompetas de plata; de una pieza labrada las harás, para que las uses para convocar a la asamblea, y para la partida de los campamentos.

3 Y cuando tocaren con ellas, toda la asamblea se reunirá contigo a la puerta del tabernáculo de reunión.

4 Y si tocaren solo con una trompeta, entonces los príncipes, que son cabezas de los millares de Israel, se reunirán contigo.

5 Cuando tocareis alarma, entonces partirán los campamentos que están al oriente.

6 Cuando tocareis alarma por segunda vez, entonces partirán los campamentos que están al sur; tocarán alarma para sus partidas.

7 Pero cuando la congregación haya de reunirse, tocaréis, pero no sonaréis alarma.

8 Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y os serán por ordenanza perpetua en vuestras generaciones.

9 Y si fuereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os oprime, entonces tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados delante de Yeshua vuestro Yeshua, y seréis salvados de vuestros enemigos.

10 También en el día de vuestro gozo, y en vuestros días solemnes, y en los comienzos de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de vuestras ofrendas de paz; para que os sean por memorial delante de vuestro Yeshua: Yo soy Yahweh vuestro Yahweh.

11 Y aconteció el día veinte del segundo mes, en el segundo año, que la nube se alzó de sobre el tabernáculo del testimonio.

12 Y los hijos de Israel emprendieron sus jornadas desde el desierto de Sinaí; y la nube se detuvo en el desierto de Parán.

13 Y partieron por primera vez conforme al mandato de Yahweh por mano de Moisés.

14 En primer lugar partió la bandera del campamento de los hijos de Judá conforme a sus ejércitos; y sobre su ejército estaba Naasón hijo de Aminadab.

15 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Isacar estaba Natanael hijo de Zuar.

16 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Zabulón estaba Eliab hijo de Helón.

17 Y el tabernáculo fue desarmado; y los hijos de Gersón y los hijos de Merari partieron, llevando el tabernáculo.

18 Y partió la bandera del campamento de Rubén conforme a sus ejércitos; y sobre su ejército estaba Elisur hijo de Sedeur.

19 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Simeón estaba Selumiel hijo de Zurisadai.

20 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Gad estaba Eliasaf hijo de Deuel.

21 Y los coatitas partieron, llevando el santuario; y los otros levantaban el tabernáculo antes de que ellos llegaran.

22 Y partió la bandera del campamento de los hijos de Efraín conforme a sus ejércitos; y sobre su ejército estaba Elisama hijo de Amiud.

23 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Manasés estaba Gamaliel hijo de Pedasur.

24 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Benjamín estaba Abidán hijo de Gedeoni.

25 Y partió la bandera del campamento de los hijos de Dan, que era la retaguardia de todos los campamentos en sus ejércitos; y sobre su ejército estaba Ahiezer hijo de Amisadai.

26 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Aser estaba Pagiel hijo de Ocrán.

27 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Neftalí estaba Ahira hijo de Enán.

28 Así fueron las jornadas de los hijos de Israel conforme a sus ejércitos, cuando partieron.

29 Y Moisés dijo a Hobab, hijo de Raguel el madianita, suegro de Moisés: Nosotros partimos hacia el lugar del cual Yahweh dijo: Yo os lo daré; ven con nosotros, y te haremos bien; porque Yahweh ha hablado bien acerca de Israel.

30 Y él le dijo: No iré; sino que me iré a mi tierra, y a mi parentela.

31 Y él dijo: No nos dejes, te ruego; pues tú sabes cómo hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos.

32 Y será que, si fueres con nosotros, sí, será que el bien que Yeshua nos haga, el mismo haremos contigo.

33 Y partieron del monte de Yahweh un camino de tres días; y el arca del pacto de Yahweh fue delante de ellos en el camino de tres días, para buscarles un lugar de descanso.

34 Y la nube de Yeshua estaba sobre ellos de día, cuando salían del campamento.

35 Y aconteció, cuando el arca partía, que Moisés decía: Levántate, Yeshua, y sean dispersados tus enemigos; y huyan delante de ti los que te aborrecen.

36 Y cuando se detenía, decía: Vuelve, oh Yeshua, a los muchos millares de Israel.

Capítulo 11

1 Y cuando el pueblo se quejó, desagradó a Yahweh; y Yahweh lo oyó, y su ira se encendió; y el fuego de Yahweh ardió entre ellos, y consumió a los que estaban en los extremos del campamento.

2 Y el pueblo clamó a Moisés; y cuando Moisés oró a Yahweh, el fuego se apagó.

3 Y llamó el nombre de aquel lugar Tabera, porque el fuego de Yahweh ardió entre ellos.

4 Y la multitud mezclada que estaba entre ellos tuvo un vivo deseo; y los hijos de Israel también volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comer?

5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde; de los pepinos, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos;

6 pero ahora nuestra alma se seca; no hay nada en absoluto, fuera de este maná, delante de nuestros ojos.

7 Y el maná era como semilla de cilantro, y su color como el color del bedelio.

8 Y el pueblo iba y lo recogía, y lo molía en molinos, o lo majaba en un mortero, y lo cocía en ollas, y hacía tortas de él; y su sabor era como el sabor del aceite fresco.

9 Y cuando el rocío caía sobre el campamento en la noche, el maná caía sobre él.

10 Entonces Moisés oyó al pueblo llorar en sus familias, cada varón a la puerta de su tienda; y la ira de Yahweh se encendió en gran manera; Moisés también se disgustó.

11 Y Moisés dijo a Yahweh: ¿Por qué has afligido a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia ante tus ojos, que pones la carga de todo este pueblo sobre mí?

12 ¿He concebido yo a todo este pueblo? ¿Lo he engendrado yo, para que me digas: Llévalos en tu seno, como un padre que cría lleva al niño que mama, a la tierra que juraste a sus padres?

13 ¿De dónde tendré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran ante mí, diciendo: Danos carne, para que comamos.

14 No puedo yo solo llevar a todo este pueblo, porque es demasiado pesado para mí.

15 Y si así me tratas, mátame, te ruego, al instante, si he hallado gracia ante tus ojos; y no me dejes ver mi desgracia.

16 Y Yahweh dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo, y oficiales sobre ellos; y tráelos al tabernáculo de reunión, para que estén allí contigo.

17 Y yo descenderé y hablaré contigo allí; y tomaré del espíritu que está sobre ti, y lo pondré sobre ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, para que no la lleves tú solo.

18 Y dirás al pueblo: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en los oídos de Yahweh, diciendo: ¿Quién nos dará carne para comer? Porque nos iba bien en Egipto; por tanto, Yeshua os dará carne, y comeréis.

19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días;

20 sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y os sea abominable; porque habéis despreciado a Yeshua que está entre vosotros, y habéis llorado delante de él, diciendo: ¿Por qué salimos de Egipto?

21 Y Moisés dijo: El pueblo, entre el cual estoy, es de seiscientos mil hombres de a pie; y tú has dicho: Les daré carne, para que coman un mes entero.

22 ¿Se degollarán para ellos los rebaños y las manadas, para que les baste? ¿O se juntarán para ellos todos los peces del mar, para que les baste?

23 Y Yahweh dijo a Moisés: ¿Se ha acortado la mano de Yahweh? Ahora verás si mi palabra se cumple para ti o no.

24 Y Moisés salió, y dijo al pueblo las palabras de Yahweh, y reunió a los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los puso alrededor del tabernáculo.

25 Y Yeshua descendió en una nube, y le habló, y tomó del espíritu que estaba sobre él, y lo dio a los setenta ancianos; y aconteció que, cuando el espíritu reposó sobre ellos, profetizaron, y no cesaron.

26 Pero habían quedado dos de los varones en el campamento, el nombre del uno era Eldad, y el nombre del otro Medad; y el espíritu reposó sobre ellos; y ellos eran de los que estaban inscritos, pero no habían salido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.

27 Y corrió un joven, y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.

28 Y Josué hijo de Nun, siervo de Moisés, uno de sus jóvenes, respondió y dijo: Mi señor Moisés, impídeselos.

29 Y Moisés le dijo: ¿Tienes tú celos por mí? ¡Quisiera Yahweh que todo el pueblo de Yahweh fuera profeta, y que Yeshua pusiera su espíritu sobre ellos!

30 Y Moisés se retiró al campamento, él y los ancianos de Israel.

31 Y salió un viento de Yeshua, y trajo codornices desde el mar, y las dejó caer junto al campamento, como un día de camino por un lado, y como un día de camino por el otro lado, alrededor del campamento, y como a dos codos de altura sobre la faz de la tierra.

32 Y el pueblo se levantó todo aquel día, y toda aquella noche, y todo el día siguiente, y recogieron las codornices; el que menos recogió, recogió diez montones; y las extendieron para sí alrededor del campamento.

33 Y mientras la carne estaba aún entre sus dientes, antes de que fuera masticada, la ira de Yahweh se encendió contra el pueblo, y Yahweh hirió al pueblo con una plaga muy grande.

34 Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, porque allí sepultaron al pueblo que tuvo el deseo.

35 Y el pueblo partió de Kibrot-hataava a Hazerot; y permaneció en Hazerot.

Capítulo 12

1 Y Miriam y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer etíope con la que se había casado; porque se había casado con una mujer etíope.

2 Y dijeron: ¿Ha hablado Yahweh solamente por Moisés? ¿No ha hablado también por nosotros? Y Yahweh lo oyó.

3 (Y el varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra.)

4 Y Yahweh habló de repente a Moisés, y a Aarón, y a Miriam: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron los tres.

5 Y Yeshua descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a Miriam; y salieron ambos.

6 Y él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si hubiere un profeta entre vosotros, yo Yeshua me daré a conocer a él en visión, y le hablaré en sueños.

7 Mi siervo Moisés no es así, que es fiel en toda mi casa.

8 Boca a boca hablaré con él, y claramente, y no en dichos oscuros; y la semejanza de Yeshua contemplará él; ¿por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?

9 Y la ira de Yahweh se encendió contra ellos; y él se fue.

10 Y la nube se apartó de sobre el tabernáculo; y he aquí, Miriam quedó leprosa, blanca como la nieve; y Aarón miró a Miriam, y he aquí que estaba leprosa.

11 Y Aarón dijo a Moisés: ¡Ay, señor mío! Te ruego que no pongas sobre nosotros el pecado, en el que hemos obrado neciamente, y en el que hemos pecado.

12 No sea ella como uno muerto, cuya carne está medio consumida cuando sale del vientre de su madre.

13 Y Moisés clamó a Yeshua, diciendo: Sánala ahora, oh Yeshua, te ruego.

14 Y Yahweh dijo a Moisés: Si su padre le hubiera escupido en el rostro, ¿no se avergonzaría durante siete días? Sea ella apartada fuera del campamento durante siete días, y después sea recibida de nuevo.

15 Y Miriam fue apartada fuera del campamento durante siete días; y el pueblo no partió hasta que Miriam fue recibida de nuevo.

16 Y después el pueblo partió de Hazerot, y acampó en el desierto de Parán.

Capítulo 13

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Envía tú varones, para que reconozcan la tierra de Canaán, que yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

3 Y Moisés, por mandato de Yahweh, los envió desde el desierto de Parán; todos aquellos varones eran cabezas de los hijos de Israel.

4 Y estos eran sus nombres: de la tribu de Rubén, Samúa hijo de Zacur.

5 De la tribu de Simeón, Safat hijo de Horí.

6 De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone.

7 De la tribu de Isacar, Igal hijo de José.

8 De la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun.

9 De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafú.

10 De la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi.

11 De la tribu de José, es decir, de la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi.

12 De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali.

13 De la tribu de Aser, Setur hijo de Micael.

14 De la tribu de Neftalí, Nahbi hijo de Vapsi.

15 De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui.

16 Estos son los nombres de los varones que Moisés envió para espiar la tierra. Y Moisés llamó a Oseas hijo de Nun Josué.

17 Y Moisés los envió a espiar la tierra de Canaán, y les dijo: Subid por aquí hacia el sur, y subid al monte,

18 y ved la tierra, cómo es, y el pueblo que habita en ella, si es fuerte o débil, si es poco o mucho;

19 y cómo es la tierra en que habitan, si es buena o mala; y cómo son las ciudades en que habitan, si son campamentos, o lugares fortificados;

20 y cómo es la tierra, si es fértil o estéril, si hay árboles en ella, o no. Y esforzaos, y traed del fruto de la tierra. Y el tiempo era el tiempo de las primeras uvas maduras.

21 Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, como se va a Hamat.

22 Y subieron por el sur, y vinieron hasta Hebrón, donde estaban Ahimán, Sesai y Talmai, los hijos de Anac. (Y Hebrón fue edificada siete años antes que Zoán en Egipto.)

23 Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y cortaron de allí un sarmiento con un racimo de uvas, y lo llevaron entre dos sobre una pértiga; y trajeron de las granadas, y de los higos.

24 Aquel lugar fue llamado el arroyo de Escol, a causa del racimo de uvas que los hijos de Israel cortaron de allí.

25 Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días.

26 Y fueron y vinieron a Moisés, y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades; y les dieron la respuesta, y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra.

27 Y le contaron, y dijeron: Llegamos a la tierra a la que nos enviaste, y ciertamente fluye leche y miel; y este es su fruto.

28 Sin embargo, el pueblo que habita en la tierra es fuerte, y las ciudades son amuralladas, y muy grandes; y además vimos allí a los hijos de Anac.

29 Los amalecitas habitan en la tierra del sur; y los heteos, y los jebuseos, y los amorreos, habitan en las montañas; y los cananeos habitan junto al mar, y junto a la costa del Jordán.

30 Y Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos de inmediato, y tomemos posesión de ella; porque bien podemos vencerla.

31 Pero los varones que subieron con él dijeron: No podemos subir contra aquel pueblo; porque es más fuerte que nosotros.

32 Y trajeron un mal informe de la tierra que habían reconocido a los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que hemos pasado para reconocerla, es una tierra que devora a sus habitantes; y todo el pueblo que vimos en ella son hombres de gran estatura.

33 Y allí vimos a los gigantes, los hijos de Anac, que vienen de los gigantes; y éramos a nuestros ojos como langostas, y así éramos a sus ojos.

Capítulo 14

1 Y toda la congregación alzó su voz, y gritó; y el pueblo lloró aquella noche.

2 Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y contra Aarón; y toda la congregación les dijo: ¡Quisiera Yahweh que hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡O quisiera Yahweh que hubiéramos muerto en este desierto!

3 ¿Y por qué nos ha traído Yeshua a esta tierra, para caer a espada, para que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No sería mejor para nosotros volver a Egipto?

4 Y dijeron el uno al otro: Designemos un capitán, y volvamos a Egipto.

5 Entonces Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostros delante de toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel.

6 Y Josué hijo de Nun, y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que reconocieron la tierra, rasgaron sus vestidos,

7 y hablaron a toda la compañía de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para reconocerla, es una tierra sumamente buena.

8 Si Yahweh se agrada de nosotros, entonces nos llevará a esta tierra, y nos la dará; una tierra que fluye leche y miel.

9 Solamente no os rebeléis contra Yahweh, ni temáis al pueblo de la tierra; porque ellos son pan para nosotros; su defensa se ha apartado de ellos, y Yeshua está con nosotros; no los temáis.

10 Pero toda la congregación dijo que los apedrearan con piedras. Y la gloria de Yeshua apareció en el tabernáculo de reunión delante de todos los hijos de Israel.

11 Y Yahweh dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me provocará este pueblo? ¿Y hasta cuándo pasará antes de que me crean, con todas las señales que he mostrado entre ellos?

12 Los heriré con pestilencia, y los desheredaré, y haré de ti una nación más grande y más poderosa que ellos.

13 Y Moisés dijo a Yahweh: Entonces los egipcios lo oirán, (porque tú sacaste a este pueblo con tu poder de en medio de ellos;)

14 y lo dirán a los habitantes de esta tierra; porque han oído que tú, Yeshua, estás entre este pueblo, que tú, Yeshua, eres visto cara a cara, y que tu nube está sobre ellos, y que tú vas delante de ellos, de día en una columna de nube, y en una columna de fuego de noche.

15 Y si tú matares a todo este pueblo como a un solo hombre, entonces las naciones que han oído tu fama hablarán, diciendo:

16 Porque Yahweh no pudo llevar a este pueblo a la tierra que les juró, por eso los mató en el desierto.

17 Y ahora, te ruego, sea grande el poder de mi Yahweh, conforme a lo que has hablado, diciendo:

18 Yahweh es lento para la ira, y de gran misericordia, que perdona la iniquidad y la transgresión, y de ningún modo tiene por inocente al culpable, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación.

19 Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo, desde Egipto hasta ahora.

20 Y Yahweh dijo: He perdonado conforme a tu palabra;

21 pero tan ciertamente como yo vivo, toda la tierra será llena de la gloria de Yeshua.

22 Porque todos aquellos hombres que han visto mi gloria, y mis milagros, que hice en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya estas diez veces, y no han escuchado mi voz;

23 ciertamente no verán la tierra que juré a sus padres, ni ninguno de los que me provocaron la verá;

24 pero mi siervo Caleb, porque hubo otro espíritu en él, y me ha seguido plenamente, a él lo llevaré a la tierra a la que fue; y su descendencia la poseerá.

25 (Y los amalecitas y los cananeos habitaban en el valle.) Mañana volveos, y partid al desierto por el camino del mar Rojo.

26 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón, diciendo:

27 ¿Hasta cuándo soportaré a esta mala congregación, que murmura contra mí? He oído las murmuraciones de los hijos de Israel, que murmuran contra mí.

28 Diles: Tan ciertamente como yo vivo, dice Yahweh, como habéis hablado en mis oídos, así haré con vosotros;

29 vuestros cuerpos caerán en este desierto; y todos los contados de vosotros, conforme a vuestro número completo, de veinte años en adelante, que habéis murmurado contra mí.

30 Sin duda no entraréis en la tierra, acerca de la cual juré haceros habitar en ella, salvo Caleb hijo de Jefone, y Josué hijo de Nun.

31 Pero vuestros pequeños, de los que dijisteis que serían por presa, a ellos los llevaré adentro, y conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.

32 Pero en cuanto a vosotros, vuestros cuerpos, caerán en este desierto.

33 Y vuestros hijos andarán errantes en el desierto durante cuarenta años, y llevarán vuestras infidelidades, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.

34 Conforme al número de los días en que reconocisteis la tierra, cuarenta días, un día por un año, llevaréis vuestras iniquidades, cuarenta años, y conoceréis mi ruptura de promesa.

35 Yo Yahweh he dicho, ciertamente lo haré a toda esta mala congregación, que se ha reunido contra mí; en este desierto serán consumidos, y allí morirán.

36 Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, que volvieron, e hicieron murmurar a toda la congregación contra él, trayendo una calumnia sobre la tierra,

37 aun aquellos varones que trajeron el mal informe sobre la tierra, murieron por la plaga delante de Yahweh.

38 Pero Josué hijo de Nun, y Caleb hijo de Jefone, que eran de los varones que fueron a reconocer la tierra, quedaron con vida.

39 Y Moisés dijo estas palabras a todos los hijos de Israel; y el pueblo se enlutó en gran manera.

40 Y se levantaron temprano en la mañana, y subieron a la cumbre del monte, diciendo: He aquí, estamos aquí, y subiremos al lugar que Yahweh ha prometido; porque hemos pecado.

41 Y Moisés dijo: ¿Por qué ahora transgredís el mandato de Yahweh? Pero no prosperará.

42 No subáis, porque Yeshua no está entre vosotros; para que no seáis heridos delante de vuestros enemigos.

43 Porque los amalecitas y los cananeos están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; porque os habéis apartado de Yahweh, por tanto Yeshua no estará con vosotros.

44 Pero ellos se atrevieron a subir a la cumbre del monte; sin embargo, el arca del pacto de Yahweh, y Moisés, no salieron del campamento.

45 Entonces descendieron los amalecitas, y los cananeos que habitaban en aquel monte, y los hirieron, y los derrotaron, hasta Horma.

Capítulo 15

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestras habitaciones, que yo os doy,

3 y hagáis una ofrenda encendida para Yahweh, un holocausto, o un sacrificio en cumplimiento de un voto, o en una ofrenda voluntaria, o en vuestras fiestas solemnes, para hacer un olor grato para Yahweh, del ganado vacuno o del rebaño,

4 entonces el que ofrezca su ofrenda a Yahweh traerá una ofrenda de alimento de una décima parte de flor de harina mezclada con la cuarta parte de un hin de aceite.

5 Y la cuarta parte de un hin de vino para la libación prepararás con el holocausto o sacrificio, por cada cordero.

6 O por un carnero, prepararás como ofrenda de alimento dos décimas partes de flor de harina mezcladas con la tercera parte de un hin de aceite.

7 Y como libación ofrecerás la tercera parte de un hin de vino, por olor grato para Yahweh.

8 Y cuando prepares un becerro como holocausto, o como sacrificio en cumplimiento de un voto, u ofrendas de paz para Yahweh,

9 entonces traerá con el becerro una ofrenda de alimento de tres décimas partes de flor de harina mezcladas con medio hin de aceite.

10 Y traerás como libación medio hin de vino, como ofrenda encendida, de olor grato para Yahweh.

11 Así se hará por cada becerro, o por cada carnero, o por un cordero, o un cabrito.

12 Conforme al número que preparéis, así haréis con cada uno conforme a su número.

13 Todos los nacidos en el país harán estas cosas de esta manera, al ofrecer una ofrenda encendida, de olor grato para Yahweh.

14 Y si un extranjero morare con vosotros, o cualquiera que estuviere entre vosotros en vuestras generaciones, y quisiere ofrecer una ofrenda encendida, de olor grato para Yahweh; como vosotros hacéis, así hará él.

15 Una misma ordenanza habrá, tanto para vosotros de la congregación, como para el extranjero que mora con vosotros, una ordenanza perpetua en vuestras generaciones; como vosotros sois, así será el extranjero delante de Yeshua.

16 Una misma ley y un mismo rito habrá para vosotros, y para el extranjero que mora con vosotros.

17 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

18 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la que yo os llevo,

19 entonces será que, cuando comáis del pan de la tierra, ofreceréis una ofrenda elevada para Yahweh.

20 Ofreceréis una torta de lo primero de vuestra masa como ofrenda elevada; como hacéis con la ofrenda elevada de la era, así la elevaréis.

21 De lo primero de vuestra masa daréis a Yahweh una ofrenda elevada en vuestras generaciones.

22 Y si hubiereis errado, y no hubiereis observado todos estos mandamientos, que Yahweh ha hablado a Moisés,

23 aun todo lo que Yahweh os ha mandado por mano de Moisés, desde el día en que Yahweh mandó a Moisés, y en adelante entre vuestras generaciones;

24 entonces será que, si algo fuere cometido por ignorancia sin conocimiento de la congregación, toda la congregación ofrecerá un becerro joven como holocausto, por olor grato para Yahweh, con su ofrenda de alimento, y su libación, conforme al rito, y un macho cabrío como ofrenda por el pecado.

25 Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel, y les será perdonado; porque es ignorancia; y ellos traerán su ofrenda, un sacrificio encendido para Yahweh, y su ofrenda por el pecado delante de Yahweh, por su ignorancia;

26 y será perdonada toda la congregación de los hijos de Israel, y el extranjero que mora entre ellos; pues todo el pueblo estaba en ignorancia.

27 Y si alguna alma pecare por ignorancia, entonces traerá una cabra de un año como ofrenda por el pecado.

28 Y el sacerdote hará expiación por el alma que peca por ignorancia, cuando peca por ignorancia delante de Yahweh, para hacer expiación por él; y le será perdonado.

29 Tendréis una misma ley para el que peca por ignorancia, tanto para el nacido entre los hijos de Israel, como para el extranjero que mora entre ellos.

30 Pero el alma que hiciere algo con presunción, ya sea nacido en la tierra, o extranjero, el mismo afrenta a Yahweh; y esa alma será cortada de entre su pueblo.

31 Porque ha despreciado la palabra de Yahweh, y ha quebrantado su mandamiento, esa alma será cortada por completo; su iniquidad estará sobre él.

32 Y mientras los hijos de Israel estaban en el desierto, hallaron a un varón que recogía leña en el día de reposo.

33 Y los que lo hallaron recogiendo leña lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación.

34 Y lo pusieron en custodia, porque no estaba declarado qué debía hacerse con él.

35 Y Yahweh dijo a Moisés: El varón será ciertamente muerto; toda la congregación lo apedreará con piedras fuera del campamento.

36 Y toda la congregación lo sacó fuera del campamento, y lo apedreó con piedras, y murió; como Yahweh mandó a Moisés.

37 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

38 Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos en sus generaciones, y que pongan sobre el fleco de los bordes un cordón azul;

39 y os será por fleco, para que lo miréis, y recordéis todos los mandamientos de Yahweh, y los hagáis; y para que no busquéis según vuestro propio corazón y vuestros propios ojos, tras los cuales soléis prostituirnos;

40 para que recordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos para vuestro Yahweh.

41 Yo soy Yeshua vuestro Yeshua, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Yeshua; Yo soy Yeshua vuestro Yeshua.

Capítulo 16

1 Y Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, hijos de Rubén, tomaron varones,

2 y se levantaron delante de Moisés, con ciertos de los hijos de Israel, doscientos cincuenta príncipes de la asamblea, renombrados en la congregación, varones de renombre,

3 y se reunieron contra Moisés y contra Aarón, y les dijeron: Os arrogáis demasiado, pues toda la congregación, cada uno de ellos, es santa, y Yeshua está entre ellos; ¿por qué, pues, os levantáis sobre la congregación de Yahweh?

4 Y cuando Moisés lo oyó, cayó sobre su rostro,

5 y habló a Coré y a toda su compañía, diciendo: Mañana mismo Yahweh mostrará quiénes son suyos, y quién es santo; y hará que se acerque a él; aun al que él haya escogido hará que se acerque a él.

6 Haced esto: Tomad incensarios, Coré, y toda su compañía;

7 y poned fuego en ellos, y poned incienso en ellos delante de Yeshua mañana; y será que el varón que Yahweh escoja, él será santo; os arrogáis demasiado, hijos de Leví.

8 Y Moisés dijo a Coré: Oíd, os ruego, hijos de Leví:

9 ¿Os parece poco que Yahweh de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, para acercaros a él para hacer el servicio del tabernáculo de Yahweh, y para estar delante de la congregación para ministrarles?

10 Y te ha acercado a él, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo; ¿y buscáis también el sacerdocio?

11 Por esa causa, tanto tú como toda tu compañía os habéis reunido contra Yahweh; ¿y qué es Aarón, para que murmuréis contra él?

12 Y Moisés envió a llamar a Datán y a Abiram, hijos de Eliab; los cuales dijeron: No subiremos.

13 ¿Es poco que nos hayas hecho subir de una tierra que fluye leche y miel, para matarnos en el desierto, sino que también te haces por completo príncipe sobre nosotros?

14 Además, no nos has llevado a una tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredad de campos y viñas; ¿sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

15 Y Moisés se enojó mucho, y dijo a Yahweh: No respetes su ofrenda; no he tomado ni un asno de ellos, ni he hecho daño a ninguno de ellos.

16 Y Moisés dijo a Coré: Tú y toda tu compañía estad delante de Yeshua, tú, y ellos, y Aarón, mañana;

17 y tomad cada varón su incensario, y poned incienso en ellos, y traed delante de Yeshua cada varón su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno su incensario.

18 Y tomaron cada varón su incensario, y pusieron fuego en ellos, y pusieron incienso sobre ellos, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.

19 Y Coré reunió a toda la congregación contra ellos a la puerta del tabernáculo de reunión; y la gloria de Yeshua apareció a toda la congregación.

20 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón, diciendo:

21 Apártate de entre esta congregación, para que los consuma en un momento.

22 Y cayeron sobre sus rostros, y dijeron: Oh Yahweh, Yahweh de los espíritus de toda carne, ¿pecará un solo varón, y te enojarás con toda la congregación?

23 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

24 Habla a la congregación, diciendo: Subid de alrededor del tabernáculo de Coré, Datán y Abiram.

25 Y Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram; y los ancianos de Israel lo siguieron.

26 Y habló a la congregación, diciendo: Apartaos, os ruego, de las tiendas de estos varones malvados, y no toquéis nada de lo suyo, no sea que seáis consumidos en todos sus pecados.

27 Y subieron de junto al tabernáculo de Coré, Datán y Abiram, por todos lados; y Datán y Abiram salieron, y se pusieron a la puerta de sus tiendas, y sus mujeres, y sus hijos, y sus pequeños.

28 Y Moisés dijo: En esto conoceréis que Yahweh me ha enviado para hacer todas estas obras; porque no las he hecho por mi propia voluntad.

29 Si estos hombres mueren la muerte común de todos los hombres, o si son visitados según la visitación de todos los hombres; entonces Yahweh no me ha enviado.

30 Pero si Yahweh hace una cosa nueva, y la tierra abre su boca, y los traga, con todo lo que les pertenece, y descienden vivos al abismo; entonces entenderéis que estos hombres han provocado a Yahweh.

31 Y aconteció que, cuando acabó de hablar todas estas palabras, el suelo que estaba debajo de ellos se partió,

32 y la tierra abrió su boca, y los tragó, y sus casas, y a todos los hombres que pertenecían a Coré, y todos sus bienes.

33 Ellos, y todo lo que les pertenecía, descendieron vivos al abismo, y la tierra se cerró sobre ellos; y perecieron de entre la congregación.

34 Y todo Israel que estaba alrededor de ellos huyó a su clamor; porque dijeron: No sea que la tierra nos trague también a nosotros.

35 Y salió un fuego de Yahweh, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso.

36 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

37 Habla a Eleazar hijo de Aarón el sacerdote, para que tome los incensarios de entre el incendio, y esparce tú el fuego allá lejos; porque están santificados.

38 Los incensarios de estos pecadores contra sus propias almas, que los hagan láminas extendidas como cubierta del altar; porque los ofrecieron delante de Yeshua, por tanto están santificados; y serán por señal para los hijos de Israel.

39 Y Eleazar el sacerdote tomó los incensarios de bronce, con los que los que fueron quemados habían ofrecido; y fueron hechas láminas extendidas como cubierta del altar,

40 para ser memorial para los hijos de Israel, para que ningún extranjero, que no sea de la descendencia de Aarón, se acerque a ofrecer incienso delante de Yeshua; para que no sea como Coré, y como su compañía; como Yahweh le dijo por mano de Moisés.

41 Pero al día siguiente toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón, diciendo: Vosotros habéis matado al pueblo de Yahweh.

42 Y aconteció que, cuando la congregación se reunió contra Moisés y contra Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión; y he aquí, la nube lo cubrió, y la gloria de Yeshua apareció.

43 Y Moisés y Aarón vinieron delante del tabernáculo de reunión.

44 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

45 Subid de entre esta congregación, para que los consuma en un momento. Y cayeron sobre sus rostros.

46 Y Moisés dijo a Aarón: Toma un incensario, y pon fuego en él del altar, y pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos; porque la ira ha salido de Yahweh; la plaga ha comenzado.

47 Y Aarón tomó como Moisés mandó, y corrió al medio de la congregación; y he aquí, la plaga había comenzado entre el pueblo; y puso el incienso, e hizo expiación por el pueblo.

48 Y se puso entre los muertos y los vivos; y la plaga se detuvo.

49 Y los que murieron en la plaga fueron catorce mil setecientos, además de los que murieron por el asunto de Coré.

50 Y Aarón volvió a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión; y la plaga se había detenido.

Capítulo 17

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y toma de cada uno de ellos una vara conforme a la casa de sus padres, de todos sus príncipes conforme a la casa de sus padres, doce varas; escribe el nombre de cada varón sobre su vara.

3 Y escribirás el nombre de Aarón sobre la vara de Leví; porque una vara será por la cabeza de la casa de sus padres.

4 Y las pondrás en el tabernáculo de reunión delante del testimonio, donde yo me reuniré con vosotros.

5 Y acontecerá que la vara del varón que yo escoja, florecerá; y haré cesar de sobre mí las murmuraciones de los hijos de Israel, con las que murmuran contra vosotros.

6 Y Moisés habló a los hijos de Israel, y cada uno de sus príncipes le dio una vara, una por cada príncipe, conforme a las casas de sus padres, doce varas; y la vara de Aarón estaba entre sus varas.

7 Y Moisés puso las varas delante de Yeshua en el tabernáculo del testimonio.

8 Y aconteció que al día siguiente Moisés entró en el tabernáculo del testimonio; y he aquí, la vara de Aarón por la casa de Leví había retoñado, y echó renuevos, y floreció flores, y produjo almendras.

9 Y Moisés sacó todas las varas de delante de Yeshua a todos los hijos de Israel; y miraron, y tomó cada varón su vara.

10 Y Yahweh dijo a Moisés: Vuelve a poner la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde como señal contra los rebeldes; y quitarás por completo sus murmuraciones de sobre mí, para que no mueran.

11 Y Moisés lo hizo así; como Yahweh le mandó, así lo hizo.

12 Y los hijos de Israel hablaron a Moisés, diciendo: He aquí, morimos, perecemos, todos perecemos.

13 Cualquiera que se acerque en lo más mínimo al tabernáculo de Yahweh morirá; ¿seremos consumidos hasta morir?

Capítulo 18

1 Y Yahweh dijo a Aarón: Tú y tus hijos y la casa de tu padre contigo llevaréis la iniquidad del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis la iniquidad de vuestro sacerdocio.

2 Y también a tus hermanos de la tribu de Leví, la tribu de tu padre, hazlos acercarse contigo, para que se unan a ti y te ministren; pero tú y tus hijos contigo ministraréis delante del tabernáculo del testimonio.

3 Y ellos guardarán tu encargo y el encargo de todo el tabernáculo; solamente no se acercarán a los utensilios del santuario ni al altar, para que ni ellos ni vosotros tampoco muráis.

4 Y se unirán a ti, y guardarán el encargo del tabernáculo de reunión, para todo el servicio del tabernáculo; y ningún extraño se acercará a vosotros.

5 Y vosotros guardaréis el encargo del santuario y el encargo del altar, para que no haya más ira sobre los hijos de Israel.

6 Y yo, he aquí, he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel; a vosotros os son dados como un don para Yahweh, para hacer el servicio del tabernáculo de reunión.

7 Por tanto, tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro oficio sacerdotal en todo lo del altar y del velo adentro, y serviréis; os he dado vuestro oficio sacerdotal como un servicio de don; y el extraño que se acerque será muerto.

8 Y habló Yahweh a Aarón: He aquí, yo también te he dado el encargo de mis ofrendas elevadas de todas las cosas santificadas de los hijos de Israel; a ti te las he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por ordenanza perpetua.

9 Esto será tuyo de las cosas santísimas, reservadas del fuego: toda oblación de ellos, toda ofrenda de alimento de ellos, y toda ofrenda por el pecado de ellos, y toda ofrenda por la culpa de ellos que me presenten, será santísimo para ti y para tus hijos.

10 En el lugar santísimo lo comerás; todo varón lo comerá; te será santo.

11 Y esto es tuyo: la ofrenda elevada de su don, con todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel; te las he dado a ti, y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo el que esté limpio en tu casa comerá de ello.

12 Todo lo mejor del aceite, y todo lo mejor del vino y del trigo, las primicias de ellos que ofrecerán a Yahweh, te las he dado a ti.

13 Y todo lo primero que madure en la tierra, que trajeren a Yahweh, será tuyo; todo el que esté limpio en tu casa comerá de ello.

14 Toda cosa consagrada en Israel será tuya.

15 Todo lo que abre matriz en toda carne, que traen a Yahweh, sea de hombres o de bestias, será tuyo; pero ciertamente redimirás al primogénito del hombre, y redimirás al primogénito de las bestias inmundas.

16 Y a los que hayan de ser redimidos, desde un mes de edad los redimirás, conforme a tu estimación, por el dinero de cinco siclos, según el siclo del santuario, que es de veinte geras.

17 Pero al primogénito de la vaca, o al primogénito de la oveja, o al primogénito de la cabra, no redimirás; son santos; rociarás su sangre sobre el altar, y quemarás su grasa como ofrenda hecha por fuego, de olor grato para Yahweh.

18 Y la carne de ellos será tuya, como el pecho mecido y como la espaldilla derecha son tuyos.

19 Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecen a Yahweh, te las he dado a ti, y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; es un pacto de sal perpetuo delante de Yahweh para ti y para tu descendencia contigo.

20 Y habló Yahweh a Aarón: No tendrás heredad en su tierra, ni tendrás parte alguna entre ellos; yo soy tu parte y tu heredad entre los hijos de Israel.

21 Y he aquí, he dado a los hijos de Leví todo el diezmo en Israel como heredad, por su servicio que prestan, el servicio del tabernáculo de reunión.

22 Ni los hijos de Israel se acercarán en adelante al tabernáculo de reunión, no sea que carguen pecado y mueran.

23 Pero los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos cargarán su iniquidad; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones, que entre los hijos de Israel no tendrán heredad.

24 Pero los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecen como ofrenda elevada a Yahweh, los he dado a los levitas como heredad; por tanto les he dicho: Entre los hijos de Israel no tendrán heredad.

25 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

26 Habla así a los levitas, y diles: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos como vuestra heredad, entonces ofreceréis de ello una ofrenda elevada para Yahweh, la décima parte del diezmo.

27 Y esta ofrenda elevada vuestra os será contada como si fuera el grano de la era y como la plenitud del lagar.

28 Así también vosotros ofreceréis una ofrenda elevada a Yahweh de todos vuestros diezmos que recibís de los hijos de Israel; y daréis de ello la ofrenda elevada de Yahweh a Aarón el sacerdote.

29 De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda elevada de Yahweh, de todo lo mejor de ello, la parte santificada de ello.

30 Por tanto les dirás: Cuando hayáis elevado lo mejor de ello, entonces será contado a los levitas como el producto de la era y como el producto del lagar.

31 Y lo comeréis en todo lugar, vosotros y vuestras casas; porque es vuestra recompensa por vuestro servicio en el tabernáculo de reunión.

32 Y no cargaréis pecado por ello, cuando hayáis elevado de ello lo mejor; ni profanaréis las cosas santas de los hijos de Israel, para que no muráis.

Capítulo 19

1 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Esta es la ordenanza de la ley que Yahweh ha mandado, diciendo: Habla a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana sin defecto, en la cual no haya mancha, y sobre la cual nunca haya venido yugo;

3 y la daréis a Eleazar el sacerdote, para que la saque fuera del campamento, y uno la degollará en su presencia;

4 y Eleazar el sacerdote tomará de su sangre con su dedo, y rociará de su sangre directamente delante del tabernáculo de reunión siete veces;

5 y uno quemará la vaca a su vista; su piel, su carne y su sangre, con su estiércol, quemará;

6 y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que se quema la vaca.

7 Entonces el sacerdote lavará sus vestidos, y bañará su carne en agua, y después entrará en el campamento, y el sacerdote quedará inmundo hasta la tarde.

8 Y el que la queme lavará sus vestidos en agua, y bañará su carne en agua, y quedará inmundo hasta la tarde.

9 Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca, y las pondrá fuera del campamento en un lugar limpio, y se guardarán para la congregación de los hijos de Israel para el agua de separación; es una purificación por el pecado.

10 Y el que recoja las cenizas de la vaca lavará sus vestidos, y quedará inmundo hasta la tarde; y será para los hijos de Israel, y para el extranjero que mora entre ellos, por estatuto perpetuo.

11 El que toque el cadáver de cualquier hombre quedará inmundo siete días.

12 Se purificará con ella al tercer día, y al séptimo día quedará limpio; pero si no se purifica al tercer día, al séptimo día no quedará limpio.

13 Todo el que toque el cadáver de cualquier hombre que haya muerto, y no se purifique, contamina el tabernáculo de Yahweh; y esa alma será cortada de Israel; porque el agua de separación no fue rociada sobre él, quedará inmundo; su inmundicia está aún sobre él.

14 Esta es la ley, cuando un hombre muera en una tienda: todo el que entre en la tienda, y todo lo que esté en la tienda, quedará inmundo siete días.

15 Y toda vasija abierta, que no tenga tapa atada sobre ella, es inmunda.

16 Y todo el que toque a uno muerto a espada en campo abierto, o un cadáver, o un hueso de hombre, o una tumba, quedará inmundo siete días.

17 Y para una persona inmunda tomarán de las cenizas de la vaca quemada de la purificación por el pecado, y se pondrá agua corriente sobre ellas en una vasija;

18 y una persona limpia tomará hisopo, y lo mojará en el agua, y rociará sobre la tienda, y sobre todos los utensilios, y sobre las personas que estaban allí, y sobre el que tocó un hueso, o a uno muerto a espada, o a un muerto, o una tumba;

19 y la persona limpia rociará sobre el inmundo al tercer día y al séptimo día; y al séptimo día lo purificará, y lavará sus vestidos, y se bañará en agua, y quedará limpio a la tarde.

20 Pero el hombre que quede inmundo y no se purifique, esa alma será cortada de entre la congregación, porque ha contaminado el santuario de Yahweh; el agua de separación no ha sido rociada sobre él; es inmundo.

21 Y les será estatuto perpetuo, que el que rocíe el agua de separación lavará sus vestidos; y el que toque el agua de separación quedará inmundo hasta la tarde.

22 Y todo lo que la persona inmunda toque quedará inmundo; y el alma que lo toque quedará inmunda hasta la tarde.

Capítulo 20

1 Entonces llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin en el primer mes; y el pueblo se quedó en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada.

2 Y no había agua para la congregación; y se juntaron contra Moisés y contra Aarón.

3 Y el pueblo contendió con Moisés, y habló, diciendo: ¡Quisiera Yahweh que hubiéramos muerto cuando nuestros hermanos murieron delante de Yahweh!

4 ¿Y por qué habéis traído a la congregación de Yahweh a este desierto, para que muramos allí nosotros y nuestro ganado?

5 ¿Y por qué nos habéis hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, ni de higueras, ni de viñas, ni de granados; ni hay agua para beber.

6 Y Moisés y Aarón fueron de delante de la asamblea a la puerta del tabernáculo de reunión, y cayeron sobre sus rostros; y la gloria de Yeshua se les apareció.

7 Y habló Yeshua a Moisés, diciendo:

8 Toma la vara, y reúne a la asamblea, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña delante de sus ojos; y ella dará su agua, y les sacarás agua de la peña; así darás de beber a la congregación y a sus bestias.

9 Y Moisés tomó la vara de delante de Yeshua, como él le mandó.

10 Y Moisés y Aarón reunieron a la congregación delante de la peña, y les dijo: Oíd ahora, rebeldes; ¿os hemos de sacar agua de esta peña?

11 Y Moisés alzó su mano, y con su vara golpeó la peña dos veces; y salió agua en abundancia, y bebió la congregación, y también sus bestias.

12 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme a los ojos de los hijos de Israel, por tanto no introduciréis a esta congregación en la tierra que les he dado.

13 Esta es el agua de Meriba, porque los hijos de Israel contendieron con Yahweh, y él fue santificado en ellos.

14 Y Moisés envió mensajeros desde Cades al rey de Edom: Así dice tu hermano Israel: Tú sabes todo el trabajo que nos ha sobrevenido:

15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y hemos morado en Egipto mucho tiempo; y los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros padres;

16 y cuando clamamos a Yeshua, él oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí, estamos en Cades, ciudad en el extremo de tu territorio;

17 déjanos pasar, te ruego, por tu país; no pasaremos por los campos ni por las viñas, ni beberemos del agua de los pozos; iremos por el camino del rey, no nos desviaremos a la derecha ni a la izquierda, hasta que hayamos pasado tus límites.

18 Y Edom le dijo: No pasarás por mí, no sea que salga contra ti con la espada.

19 Y los hijos de Israel le dijeron: Iremos por el camino principal; y si yo y mi ganado bebemos de tu agua, entonces pagaré por ella; solamente, sin hacer otra cosa, pasaré a pie.

20 Y él dijo: No pasarás. Y Edom salió contra él con mucha gente, y con mano fuerte.

21 Así Edom rehusó dar a Israel paso por su territorio; por lo cual Israel se apartó de él.

22 Y los hijos de Israel, toda la congregación, partieron de Cades, y llegaron al monte Hor.

23 Y habló Yahweh a Moisés y a Aarón en el monte Hor, junto al límite de la tierra de Edom, diciendo:

24 Aarón será reunido a su pueblo; porque no entrará en la tierra que he dado a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi palabra en el agua de Meriba.

25 Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte Hor;

26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y pónselas a Eleazar su hijo; y Aarón será reunido a su pueblo, y morirá allí.

27 Y Moisés hizo como Yahweh mandó; y subieron al monte Hor a la vista de toda la congregación.

28 Y Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y se las puso a Eleazar su hijo; y Aarón murió allí en la cima del monte; y Moisés y Eleazar descendieron del monte.

29 Y cuando toda la congregación vio que Aarón había muerto, le hicieron duelo por Aarón treinta días, toda la casa de Israel.

Capítulo 21

1 Y cuando el rey Arad el cananeo, que habitaba en el sur, oyó que Israel venía por el camino de los espías, peleó contra Israel, y tomó algunos de ellos prisioneros.

2 E Israel hizo un voto a Yahweh, y dijo: Si en verdad entregas a este pueblo en mi mano, entonces destruiré por completo sus ciudades.

3 Y Yeshua escuchó la voz de Israel, y entregó a los cananeos; y ellos los destruyeron por completo a ellos y a sus ciudades; y él llamó el nombre del lugar Horma.

4 Y partieron del monte Hor por el camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y el alma del pueblo se desanimó mucho a causa del camino.

5 Y el pueblo habló contra Yeshua y contra Moisés: ¿Por qué nos habéis hecho subir de Egipto para morir en el desierto? Porque no hay pan, ni hay agua; y nuestra alma aborrece este pan tan liviano.

6 Y Yahweh envió entre el pueblo serpientes ardientes, y mordieron al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.

7 Por tanto el pueblo vino a Moisés, y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra Yeshua y contra ti; ruega a Yahweh que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moisés oró por el pueblo.

8 Y Yeshua dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y acontecerá que todo el que sea mordido, cuando la mire, vivirá.

9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta, y aconteció que si una serpiente había mordido a algún hombre, cuando miraba la serpiente de bronce, vivía.

10 Y los hijos de Israel partieron, y acamparon en Obot.

11 Y partieron de Obot, y acamparon en Ije-abarim, en el desierto que está delante de Moab, hacia el nacimiento del sol.

12 De allí partieron, y acamparon en el valle de Zared.

13 De allí partieron, y acamparon al otro lado de Arnón, que está en el desierto que sale de los límites de los amorreos; porque Arnón es el límite de Moab, entre Moab y los amorreos.

14 Por lo cual se dice en el libro de las guerras de Yeshua: Lo que hizo en el mar Rojo, y en los arroyos de Arnón,

15 y en la corriente de los arroyos que desciende a la morada de Ar, y se apoya sobre el límite de Moab.

16 Y de allí fueron a Beer; ese es el pozo del cual Yeshua habló a Moisés: Reúne al pueblo, y les daré agua.

17 Entonces Israel cantó este cántico: Sube, oh pozo; cantadle:

18 Los príncipes cavaron el pozo, los nobles del pueblo lo cavaron, por dirección del legislador, con sus báculos. Y del desierto fueron a Matana;

19 y de Matana a Nahaliel; y de Nahaliel a Bamot;

20 y de Bamot, en el valle que está en el país de Moab, a la cima de Pisga, que mira hacia Jesimón.

21 E Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, diciendo:

22 Déjame pasar por tu tierra; no nos desviaremos a los campos ni a las viñas; no beberemos de las aguas del pozo; sino que iremos por el camino del rey, hasta que hayamos pasado tus límites.

23 Y Sehón no permitió a Israel pasar por su territorio; sino que Sehón juntó a todo su pueblo, y salió contra Israel al desierto; y vino a Jahaza, y peleó contra Israel.

24 E Israel lo hirió a filo de espada, y poseyó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Amón; porque el límite de los hijos de Amón era fuerte.

25 E Israel tomó todas estas ciudades; e Israel habitó en todas las ciudades de los amorreos, en Hesbón, y en todas sus aldeas.

26 Porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los amorreos, que había peleado contra el anterior rey de Moab, y le había quitado toda su tierra de su mano, hasta Arnón.

27 Por lo cual los que hablan en proverbios dicen: Venid a Hesbón, sea edificada y preparada la ciudad de Sehón;

28 porque un fuego ha salido de Hesbón, una llama de la ciudad de Sehón; ha consumido a Ar de Moab, y a los señores de los lugares altos de Arnón.

29 ¡Ay de ti, Moab! Estás perdido, oh pueblo de Quemos; él ha dado a sus hijos que escaparon, y a sus hijas, en cautividad a Sehón, rey de los amorreos.

30 Hemos lanzado contra ellos; Hesbón ha perecido hasta Dibón, y los hemos asolado hasta Nofa, que llega hasta Medeba.

31 Así Israel habitó en la tierra de los amorreos.

32 Y Moisés envió a espiar a Jazer, y tomaron sus aldeas, y expulsaron a los amorreos que estaban allí.

33 Y volvieron y subieron por el camino de Basán; y Og, rey de Basán, salió contra ellos, él y todo su pueblo, a la batalla en Edrei.

34 Y Yeshua dijo a Moisés: No le temas; porque lo he entregado en tu mano, a él y a todo su pueblo, y su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón.

35 Así lo hirieron a él, y a sus hijos, y a todo su pueblo, hasta que no le quedó ninguno vivo; y poseyeron su tierra.

Capítulo 22

1 Y los hijos de Israel partieron, y acamparon en los llanos de Moab, a este lado del Jordán, frente a Jericó.

2 Y Balac, hijo de Zipor, vio todo lo que Israel había hecho a los amorreos.

3 Y Moab tuvo gran temor del pueblo, porque era mucho; y Moab estaba angustiado a causa de los hijos de Israel.

4 Y Moab dijo a los ancianos de Madián: Ahora esta multitud lamerá todo lo que está alrededor de nosotros, como el buey lame la hierba del campo. Y Balac, hijo de Zipor, era rey de los moabitas en aquel tiempo.

5 Envió, pues, mensajeros a Balaam, hijo de Beor, a Petor, que está junto al río de la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarlo, diciendo: He aquí, un pueblo ha salido de Egipto; he aquí, cubren la faz de la tierra, y habitan frente a mí;

6 ven ahora, pues, te ruego, maldíceme a este pueblo; porque es demasiado poderoso para mí; quizá yo prevalezca, de modo que los hiera, y los expulse de la tierra; porque yo sé que el que tú bendices es bendito, y el que tú maldices es maldito.

7 Y los ancianos de Moab y los ancianos de Madián partieron con las dádivas de adivinación en su mano; y llegaron a Balaam, y le hablaron las palabras de Balac.

8 Y él les dijo: Pasad aquí la noche, y os traeré palabra de nuevo, como Yeshua me hable; y los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

9 Y Yeshua vino a Balaam, y dijo: ¿Qué hombres son estos que están contigo?

10 Y Balaam dijo a Yeshua: Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a mí, diciendo:

11 He aquí, un pueblo ha salido de Egipto, que cubre la faz de la tierra; ven ahora, maldícemelo; quizá yo pueda vencerlo y expulsarlo.

12 Y Yeshua dijo a Balaam: No irás con ellos; no maldecirás al pueblo, porque es bendito.

13 Y Balaam se levantó por la mañana, y dijo a los príncipes de Balac: Volved a vuestra tierra; porque Yeshua rehúsa darme permiso para ir con vosotros.

14 Y los príncipes de Moab se levantaron, y fueron a Balac, y dijeron: Balaam rehúsa venir con nosotros.

15 Y Balac volvió a enviar príncipes, más, y más honorables que ellos.

16 Y llegaron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que nada te impida venir a mí;

17 porque te promoveré a muy grande honor, y haré todo lo que me digas; ven, pues, te ruego, maldíceme a este pueblo.

18 Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Yeshua mi Yeshua, para hacer menos ni más.

19 Ahora, pues, os ruego que os quedéis también vosotros aquí esta noche, para que sepa qué más me dirá Yeshua.

20 Y Yeshua vino a Balaam de noche, y le dijo: Si los hombres vienen a llamarte, levántate y ve con ellos; pero la palabra que yo te diga, esa harás.

21 Y Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna, y fue con los príncipes de Moab.

22 Y la ira de Yahweh se encendió porque él fue; y el ángel de Yahweh se puso en el camino como adversario contra él. Y él iba montado sobre su asna, y sus dos siervos estaban con él.

23 Y el asna vio al ángel de Yahweh que estaba en el camino, con su espada desnuda en su mano; y el asna se apartó del camino, y fue al campo; y Balaam golpeó al asna, para hacerla volver al camino.

24 Pero el ángel de Yahweh se puso en un sendero de las viñas, con una pared a un lado y una pared al otro lado.

25 Y cuando el asna vio al ángel de Yahweh, se pegó a la pared, y apretó el pie de Balaam contra la pared; y él la golpeó otra vez.

26 Y el ángel de Yahweh pasó más adelante, y se puso en un lugar estrecho, donde no había camino para apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.

27 Y cuando el asna vio al ángel de Yahweh, se echó debajo de Balaam; y la ira de Balaam se encendió, y golpeó al asna con una vara.

28 Y Yeshua abrió la boca del asna, y ella dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, para que me hayas golpeado estas tres veces?

29 Y Balaam dijo al asna: Porque te has burlado de mí; ojalá hubiera una espada en mi mano, porque ahora te mataría.

30 Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna, sobre la cual has cabalgado desde que soy tuya hasta hoy? ¿He acostumbrado alguna vez hacer así contigo? Y él dijo: No.

31 Entonces Yeshua abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Yahweh que estaba en el camino, con su espada desnuda en su mano; e inclinó la cabeza, y se postró sobre su rostro.

32 Y el ángel de Yahweh le dijo: ¿Por qué has golpeado a tu asna estas tres veces? He aquí, yo salí para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí;

33 y el asna me vio, y se apartó de mí estas tres veces; si no se hubiera apartado de mí, ciertamente ahora también te habría matado a ti, y a ella la habría dejado viva.

34 Y Balaam dijo al ángel de Yahweh: He pecado; porque no sabía que tú estabas en el camino contra mí; ahora, pues, si te desagrada, me volveré.

35 Y el ángel de Yahweh dijo a Balaam: Ve con los hombres; pero solamente la palabra que yo te hable, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

36 Y cuando Balac oyó que Balaam había venido, salió a recibirlo a una ciudad de Moab, que está en el límite de Arnón, que está en el extremo del territorio.

37 Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo insistentemente a ti para llamarte? ¿Por qué no viniste a mí? ¿No puedo en verdad promoverte a honor?

38 Y Balaam dijo a Balac: He aquí, he venido a ti; ¿tengo ahora poder alguno para decir algo? La palabra que Yeshua ponga en mi boca, esa hablaré.

39 Y Balaam fue con Balac, y llegaron a Quiriat-huzot.

40 Y Balac ofreció bueyes y ovejas, y envió a Balaam y a los príncipes que estaban con él.

41 Y aconteció a la mañana siguiente, que Balac tomó a Balaam, y lo hizo subir a los lugares altos de Baal, para que desde allí viera la parte extrema del pueblo.

Capítulo 23

1 Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

2 Y Balac hizo como Balaam había dicho; y Balac y Balaam ofrecieron en cada altar un becerro y un carnero.

3 Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá Yeshua venga a mi encuentro; y todo lo que me muestre te lo diré. Y fue a un lugar alto.

4 Y Yeshua se encontró con Balaam; y él le dijo: He preparado siete altares, y he ofrecido en cada altar un becerro y un carnero.

5 Y Yeshua puso una palabra en la boca de Balaam, y dijo: Vuelve a Balac, y así hablarás.

6 Y él volvió a él, y he aquí que estaba junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.

7 Y tomó su parábola, y dijo: Balac, rey de Moab, me ha traído de Aram, de los montes del oriente, diciendo: Ven, maldíceme a Jacob, y ven, denuncia a Israel.

8 ¿Cómo maldeciré a quien Yahweh no ha maldecido? ¿O cómo denunciaré a quien Yahweh no ha denunciado?

9 Porque desde la cima de las peñas lo veo, y desde los collados lo contemplo; he aquí, el pueblo habitará solo, y no será contado entre las naciones.

10 ¿Quién puede contar el polvo de Jacob, y el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y sea mi fin como el suyo.

11 Y Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te tomé para maldecir a mis enemigos, y he aquí, los has bendecido por completo.

12 Y él respondió y dijo: ¿No debo cuidar de hablar lo que Yeshua ha puesto en mi boca?

13 Y Balac le dijo: Ven, te ruego, conmigo a otro lugar, desde donde los puedas ver; verás solamente la parte extrema de ellos, y no los verás a todos; y maldícemelos desde allí.

14 Y lo llevó al campo de Zofim, a la cima de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

15 Y dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, mientras yo me encuentro con Yeshua allá.

16 Y Yeshua se encontró con Balaam, y puso una palabra en su boca, y dijo: Vuelve a Balac, y di así.

17 Y cuando llegó a él, he aquí que estaba junto a su holocausto, y los príncipes de Moab con él. Y Balac le dijo: ¿Qué ha hablado Yeshua?

18 Y tomó su parábola, y dijo: Levántate, Balac, y oye; escúchame, hijo de Zipor:

19 Yahweh no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta; ¿ha dicho él, y no lo hará? ¿O ha hablado, y no lo cumplirá?

20 He aquí, he recibido mandamiento de bendecir; y él ha bendecido, y no puedo revocarlo.

21 No ha mirado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel; Yeshua su Yeshua está con él, y la aclamación de un rey está entre ellos.

22 Yeshua los sacó de Egipto; tiene como la fuerza de un unicornio.

23 Ciertamente no hay encantamiento contra Jacob, ni hay adivinación contra Israel; conforme a este tiempo se dirá de Jacob y de Israel: ¡Lo que Yeshua ha hecho!

24 He aquí, el pueblo se levantará como gran león, y se alzará como león joven; no se echará hasta que coma la presa, y beba la sangre de los muertos.

25 Y Balac dijo a Balaam: Ni los maldigas en absoluto, ni los bendigas en absoluto.

26 Pero Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te dije, diciendo: Todo lo que Yeshua hable, eso debo hacer?

27 Y Balac dijo a Balaam: Ven, te ruego, te llevaré a otro lugar; quizá agrade a Yahweh que me los maldigas desde allí.

28 Y Balac llevó a Balaam a la cima de Peor, que mira hacia Jesimón.

29 Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

30 Y Balac hizo como Balaam había dicho, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

Capítulo 24

1 Y cuando Balaam vio que agradaba a Yahweh bendecir a Israel, no fue, como en otras veces, a buscar encantamientos, sino que puso su rostro hacia el desierto.

2 Y Balaam alzó sus ojos, y vio a Israel habitando en sus tiendas según sus tribus; y el espíritu de Yahweh vino sobre él.

3 Y tomó su parábola, y dijo: Balaam, hijo de Beor, ha dicho, y el hombre cuyos ojos están abiertos ha dicho:

4 ha dicho el que oyó las palabras de Yeshua, el que vio la visión del Todopoderoso, cayendo en trance, pero con los ojos abiertos:

5 ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, y tus tabernáculos, oh Israel!

6 Como los valles se extienden, como jardines junto al río, como árboles de áloe que Yahweh ha plantado, y como cedros junto a las aguas.

7 Derramará el agua de sus baldes, y su descendencia estará en muchas aguas, y su rey será más alto que Agag, y su reino será exaltado.

8 Yeshua lo sacó de Egipto; tiene como la fuerza de un unicornio; devorará a las naciones sus enemigas, y quebrará sus huesos, y las traspasará con sus saetas.

9 Se agazapó, se echó como león, y como gran león; ¿quién lo despertará? Bendito el que te bendiga, y maldito el que te maldiga.

10 Y la ira de Balac se encendió contra Balaam, y golpeó sus manos una contra otra; y Balac dijo a Balaam: Te llamé para maldecir a mis enemigos, y he aquí, los has bendecido por completo estas tres veces.

11 Por tanto, huye ahora a tu lugar; pensé promoverte a gran honor; pero he aquí, Yahweh te ha impedido el honor.

12 Y Balaam dijo a Balac: ¿No hablé también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo:

13 Si Balac me diera su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar el mandamiento de Yahweh, para hacer ni bien ni mal por mi propia mente; sino que lo que Yeshua diga, eso hablaré?

14 Y ahora, he aquí, voy a mi pueblo; ven, pues, y te anunciaré lo que este pueblo hará a tu pueblo en los postreros días.

15 Y tomó su parábola, y dijo: Balaam, hijo de Beor, ha dicho, y el hombre cuyos ojos están abiertos ha dicho:

16 ha dicho el que oyó las palabras de Yeshua, y conoció el conocimiento del Altísimo, el que vio la visión del Todopoderoso, cayendo en trance, pero con los ojos abiertos:

17 Lo veré, pero no ahora; lo contemplaré, pero no de cerca; saldrá una Estrella de Jacob, y se levantará un Cetro de Israel, y herirá los confines de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set.

18 Y Edom será una posesión, Seir también será una posesión para sus enemigos; e Israel hará proezas.

19 De Jacob saldrá el que tendrá dominio, y destruirá al que quede de la ciudad.

20 Y cuando miró a Amalec, tomó su parábola, y dijo: Amalec fue la primera de las naciones; pero su fin será perecer para siempre.

21 Y miró a los ceneos, y tomó su parábola, y dijo: Fuerte es tu morada, y pones tu nido en una peña.

22 Sin embargo el ceneo será consumido, hasta que Asur te lleve cautivo.

23 Y tomó su parábola, y dijo: ¡Ay! ¿Quién vivirá cuando Yahweh haga esto?

24 Y naves vendrán de la costa de Quitim, y afligirán a Asur, y afligirán a Heber, y él también perecerá para siempre.

25 Y Balaam se levantó, y fue y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su camino.

Capítulo 25

1 E Israel habitó en Sitim, y el pueblo comenzó a prostituirse con las hijas de Moab.

2 Y ellas invitaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.

3 E Israel se unió a Baal-peor; y la ira de Yahweh se encendió contra Israel.

4 Y Yahweh dijo a Moisés: Toma a todos los jefes del pueblo, y cuélgalos delante de Yahweh frente al sol, para que el ardor de la ira de Yahweh se aparte de Israel.

5 Y Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a sus hombres que se unieron a Baal-peor.

6 Y he aquí, uno de los hijos de Israel vino y trajo a sus hermanos una mujer madianita a la vista de Moisés, y a la vista de toda la congregación de los hijos de Israel, que lloraban delante de la puerta del tabernáculo de reunión.

7 Y cuando Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, lo vio, se levantó de entre la congregación, y tomó una jabalina en su mano;

8 y fue tras el hombre de Israel a la tienda, y los traspasó a ambos, al hombre de Israel y a la mujer por su vientre. Así cesó la plaga de entre los hijos de Israel.

9 Y los que murieron en la plaga fueron veinticuatro mil.

10 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

11 Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, ha apartado mi ira de los hijos de Israel, siendo celoso por mí entre ellos, para que yo no consumiera a los hijos de Israel en mi celo.

12 Por tanto di: He aquí, le doy mi pacto de paz;

13 y lo tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto de un sacerdocio perpetuo; porque fue celoso por su Yahweh, e hizo expiación por los hijos de Israel.

14 Y el nombre del israelita que fue muerto, el que fue muerto con la mujer madianita, era Zimri, hijo de Salu, príncipe de una casa principal entre los simeonitas.

15 Y el nombre de la mujer madianita que fue muerta era Cozbi, hija de Zur; él era jefe sobre un pueblo, y de una casa principal en Madián.

16 Y habló Yeshua a Moisés, diciendo:

17 Atormentad a los madianitas, y heridlos;

18 porque ellos os atormentan con sus astucias, con las que os han engañado en el asunto de Peor, y en el asunto de Cozbi, hija de un príncipe de Madián, hermana de ellos, que fue muerta en el día de la plaga por causa de Peor.

Capítulo 26

1 Y aconteció después de la plaga, que Yahweh habló a Moisés y a Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, diciendo:

2 Tomad la suma de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años en adelante, por las casas de sus padres, todos los que puedan salir a la guerra en Israel.

3 Y Moisés y Eleazar el sacerdote hablaron con ellos en los llanos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó, diciendo:

4 Tomad la suma del pueblo, de veinte años en adelante, como Yahweh mandó a Moisés y a los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto.

5 Rubén, el hijo mayor de Israel: los hijos de Rubén; Hanoc, del cual viene la familia de los hanocitas; de Falú, la familia de los faluitas;

6 de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas.

7 Estas son las familias de los rubenitas; y los contados de ellos fueron cuarenta y tres mil setecientos treinta.

8 Y los hijos de Falú: Eliab.

9 Y los hijos de Eliab: Nemuel, y Datán, y Abiram. Estos son aquel Datán y Abiram, que fueron famosos en la congregación, que contendieron contra Moisés y contra Aarón en la compañía de Coré, cuando contendieron contra Yahweh;

10 y la tierra abrió su boca, y los tragó juntamente con Coré, cuando murió aquella compañía, en el tiempo en que el fuego devoró a doscientos cincuenta hombres; y llegaron a ser una señal.

11 Sin embargo, los hijos de Coré no murieron.

12 Los hijos de Simeón según sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas;

13 de Zera, la familia de los zeraitas; de Saúl, la familia de los saulitas.

14 Estas son las familias de los simeonitas, veintidós mil doscientos.

15 Los hijos de Gad según sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas;

16 de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas;

17 de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas.

18 Estas son las familias de los hijos de Gad según los contados de ellos, cuarenta mil quinientos.

19 Los hijos de Judá fueron Er y Onán; y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.

20 Y los hijos de Judá según sus familias fueron: de Sela, la familia de los selanitas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeraitas.

21 Y los hijos de Fares fueron: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas.

22 Estas son las familias de Judá según los contados de ellos, setenta y seis mil quinientos.

23 De los hijos de Isacar según sus familias: de Tola, la familia de los tolaitas; de Púa, la familia de los punitas;

24 de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas.

25 Estas son las familias de Isacar según los contados de ellos, sesenta y cuatro mil trescientos.

26 De los hijos de Zabulón según sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas.

27 Estas son las familias de los zabulonitas según los contados de ellos, sesenta mil quinientos.

28 Los hijos de José según sus familias fueron Manasés y Efraín.

29 De los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad viene la familia de los galaaditas.

30 Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas;

31 y de Asriel, la familia de los asrielitas; y de Siquem, la familia de los siquemitas;

32 y de Semida, la familia de los semidaitas; y de Hefer, la familia de los heferitas.

33 Y Zelofehad, hijo de Hefer, no tuvo hijos, sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, y Noa, Hogla, Milca y Tirsa.

34 Estas son las familias de Manasés, y los contados de ellos, cincuenta y dos mil setecientos.

35 Estos son los hijos de Efraín según sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaitas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas.

36 Y estos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas.

37 Estas son las familias de los hijos de Efraín según los contados de ellos, treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José según sus familias.

38 Los hijos de Benjamín según sus familias: de Bela, la familia de los belaitas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas;

39 de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas.

40 Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los arditas; y de Naamán, la familia de los naamanitas.

41 Estos son los hijos de Benjamín según sus familias; y los contados de ellos fueron cuarenta y cinco mil seiscientos.

42 Estos son los hijos de Dan según sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan según sus familias.

43 Todas las familias de los suhamitas, según los contados de ellos, fueron sesenta y cuatro mil cuatrocientos.

44 De los hijos de Aser según sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaitas.

45 De los hijos de Bería: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas.

46 Y el nombre de la hija de Aser fue Sera.

47 Estas son las familias de los hijos de Aser según los contados de ellos, que fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

48 De los hijos de Neftalí según sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas;

49 de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas.

50 Estas son las familias de Neftalí según sus familias; y los contados de ellos fueron cuarenta y cinco mil cuatrocientos.

51 Estos fueron los contados de los hijos de Israel, seiscientos un mil setecientos treinta.

52 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

53 A estos se repartirá la tierra como heredad según el número de los nombres.

54 A los muchos darás mayor heredad, y a los pocos darás menor heredad; a cada uno se le dará su heredad según los contados de él.

55 Sin embargo, la tierra será repartida por sorteo; según los nombres de las tribus de sus padres heredarán.

56 Según el sorteo se repartirá su posesión entre muchos y pocos.

57 Y estos son los contados de los levitas según sus familias: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.

58 Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coraitas. Y Coat engendró a Amram.

59 Y el nombre de la mujer de Amram era Jocabed, hija de Leví, a quien su madre dio a luz para Leví en Egipto; y ella dio a luz para Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana.

60 Y a Aarón le nacieron Nadab, y Abiú, Eleazar e Itamar.

61 Y Nadab y Abiú murieron, cuando ofrecieron fuego extraño delante de Yahweh.

62 Y los contados de ellos fueron veintitrés mil, todos varones de un mes en adelante; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, porque no se les dio heredad entre los hijos de Israel.

63 Estos son los que fueron contados por Moisés y Eleazar el sacerdote, que contaron a los hijos de Israel en los llanos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.

64 Pero entre estos no había ningún hombre de los que Moisés y Aarón el sacerdote contaron, cuando contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.

65 Porque Yahweh había dicho de ellos: Ciertamente morirán en el desierto. Y no quedó de ellos ningún hombre, salvo Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun.

Capítulo 27

1 Entonces llegaron las hijas de Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés, hijo de José; y estos son los nombres de sus hijas: Maala, Noa, y Hogla, y Milca, y Tirsa.

2 Y se presentaron delante de Moisés, y delante de Eleazar el sacerdote, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, diciendo:

3 Nuestro padre murió en el desierto, y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Yahweh en la compañía de Coré; sino que murió en su propio pecado, y no tuvo hijos.

4 ¿Por qué ha de desaparecer el nombre de nuestro padre de entre su familia, porque no tiene hijo? Dadnos, pues, una posesión entre los hermanos de nuestro padre.

5 Y Moisés trajo su causa delante de Yahweh.

6 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:

7 Las hijas de Zelofehad hablan lo justo: ciertamente les darás posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y harás pasar a ellas la heredad de su padre.

8 Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Cuando un hombre muera sin tener hijo, haréis pasar su heredad a su hija.

9 Y si no tiene hija, daréis su heredad a sus hermanos.

10 Y si no tiene hermanos, daréis su heredad a los hermanos de su padre.

11 Y si su padre no tiene hermanos, daréis su heredad a su pariente más cercano de su familia, y él la poseerá; y será para los hijos de Israel por estatuto de juicio, como Yahweh mandó a Moisés.

12 Y Yahweh dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y mira la tierra que he dado a los hijos de Israel.

13 Y cuando la hayas visto, tú también serás reunido con tu pueblo, como fue reunido Aarón tu hermano.

14 Pues fuisteis rebeldes contra mi mandamiento en el desierto de Zin, en la contienda de la congregación, para santificarme en las aguas delante de sus ojos; estas son las aguas de Meriba en Cades, en el desierto de Zin.

15 Y Moisés habló a Yahweh, diciendo:

16 Ponga Yahweh, el Yahweh de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación,

17 que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y que los introduzca, para que la congregación de Yahweh no sea como ovejas que no tienen pastor.

18 Y Yahweh dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él;

19 y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el encargo delante de ellos.

20 Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.

21 Y él se presentará delante del sacerdote Eleazar, el cual consultará por él según el juicio del Urim delante de Yahweh; por su palabra saldrán, y por su palabra entrarán, él, y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación.

22 Y Moisés hizo como Yahweh le mandó; y tomó a Josué, y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación;

23 y puso sus manos sobre él, y le dio el encargo, como Yahweh había mandado por medio de Moisés.

Capítulo 28

1 Y habló Yahweh a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan para mis ofrendas encendidas, de grato aroma para mí, cuidaréis de ofrecérmelo en su tiempo señalado.

3 Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Yahweh: dos corderos de un año sin defecto, cada día, como holocausto continuo.

4 Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde;

5 y la décima parte de un efa de flor de harina como ofrenda de cereal, mezclada con la cuarta parte de un hin de aceite batido.

6 Es holocausto continuo, ordenado en el monte Sinaí, de grato aroma, ofrenda encendida a Yahweh.

7 Y su libación será la cuarta parte de un hin por el cordero; en el lugar santo derramarás el vino fuerte a Yahweh como libación.

8 Y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde; como la ofrenda de cereal de la mañana, y como su libación, lo ofrecerás, ofrenda encendida, de grato aroma a Yahweh.

9 Y en el día de reposo, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina como ofrenda de cereal, mezclada con aceite, y su libación:

10 Este es el holocausto de cada día de reposo, además del holocausto continuo y su libación.

11 Y en los comienzos de vuestros meses ofreceréis un holocausto a Yahweh: dos becerros jóvenes, un carnero, siete corderos de un año sin defecto;

12 y tres décimas de flor de harina como ofrenda de cereal, mezclada con aceite, por un becerro; y dos décimas de flor de harina como ofrenda de cereal, mezclada con aceite, por un carnero;

13 y una décima separada de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal por un cordero; como holocausto de grato aroma, ofrenda encendida a Yahweh.

14 Y sus libaciones serán medio hin de vino por un becerro, y la tercera parte de un hin por un carnero, y la cuarta parte de un hin por un cordero; este es el holocausto de cada mes durante todos los meses del año.

15 Y un macho cabrío como ofrenda por el pecado a Yahweh se ofrecerá, además del holocausto continuo y su libación.

16 Y en el día catorce del primer mes es la pascua de Yahweh.

17 Y en el día quince de este mes es la fiesta: durante siete días se comerán panes sin levadura.

18 El primer día habrá santa convocación; ninguna obra servil haréis en él;

19 pero ofreceréis una ofrenda encendida como holocausto a Yahweh: dos becerros jóvenes, un carnero y siete corderos de un año; os serán sin defecto;

20 y su ofrenda de cereal será de flor de harina mezclada con aceite: tres décimas ofreceréis por un becerro, y dos décimas por un carnero;

21 una décima separada ofrecerás por cada cordero, de los siete corderos;

22 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros.

23 Ofreceréis estos además del holocausto de la mañana, que es holocausto continuo.

24 De esta manera ofreceréis cada día, durante los siete días, el alimento de la ofrenda encendida, de grato aroma a Yahweh; se ofrecerá además del holocausto continuo y su libación.

25 Y en el séptimo día tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis.

26 También en el día de las primicias, cuando traigáis una ofrenda de cereal nueva a Yahweh, cumplidas vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis;

27 pero ofreceréis el holocausto de grato aroma a Yahweh: dos becerros jóvenes, un carnero, siete corderos de un año;

28 y su ofrenda de cereal de flor de harina mezclada con aceite, tres décimas por un becerro, dos décimas por un carnero,

29 una décima separada por un cordero, de los siete corderos;

30 y un macho cabrío, para hacer expiación por vosotros.

31 Los ofreceréis además del holocausto continuo y su ofrenda de cereal —os serán sin defecto— y sus libaciones.

Capítulo 29

1 Y en el séptimo mes, en el primer día del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis; es para vosotros día de tocar las trompetas.

2 Y ofreceréis un holocausto de grato aroma a Yahweh: un becerro joven, un carnero y siete corderos de un año sin defecto;

3 y su ofrenda de cereal será de flor de harina mezclada con aceite, tres décimas por un becerro, y dos décimas por un carnero,

4 y una décima por un cordero, de los siete corderos;

5 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros;

6 además del holocausto del mes y su ofrenda de cereal, y el holocausto diario y su ofrenda de cereal, y sus libaciones, conforme a su manera, de grato aroma, ofrenda encendida a Yahweh.

7 Y tendréis en el día diez de este séptimo mes santa convocación; y afligiréis vuestras almas; ninguna obra haréis en él;

8 pero ofreceréis un holocausto a Yahweh de grato aroma: un becerro joven, un carnero y siete corderos de un año; os serán sin defecto;

9 y su ofrenda de cereal será de flor de harina mezclada con aceite, tres décimas por un becerro, y dos décimas por un carnero,

10 una décima separada por un cordero, de los siete corderos;

11 un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además de la ofrenda por el pecado de la expiación, y el holocausto continuo, y su ofrenda de cereal, y sus libaciones.

12 Y en el día quince del séptimo mes tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis, y celebraréis una fiesta a Yahweh durante siete días;

13 y ofreceréis un holocausto, ofrenda encendida, de grato aroma a Yahweh: trece becerros jóvenes, dos carneros y catorce corderos de un año; serán sin defecto;

14 y su ofrenda de cereal será de flor de harina mezclada con aceite, tres décimas por cada becerro de los trece becerros, dos décimas por cada carnero de los dos carneros,

15 y una décima separada por cada cordero de los catorce corderos;

16 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, su ofrenda de cereal y su libación.

17 Y en el segundo día ofreceréis doce becerros jóvenes, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

18 y su ofrenda de cereal y sus libaciones por los becerros, por los carneros y por los corderos serán conforme a su número, según la manera;

19 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, y su ofrenda de cereal, y sus libaciones.

20 Y en el tercer día, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

21 y su ofrenda de cereal y sus libaciones por los becerros, por los carneros y por los corderos serán conforme a su número, según la manera;

22 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, y su ofrenda de cereal, y su libación.

23 Y en el cuarto día, diez becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto;

24 Su ofrenda de cereal y sus libaciones por los becerros, por los carneros y por los corderos serán conforme a su número, según la manera;

25 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, su ofrenda de cereal y su libación.

26 Y en el quinto día, nueve becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto;

27 y su ofrenda de cereal y sus libaciones por los becerros, por los carneros y por los corderos serán conforme a su número, según la manera;

28 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, y su ofrenda de cereal, y su libación.

29 Y en el sexto día, ocho becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto;

30 y su ofrenda de cereal y sus libaciones por los becerros, por los carneros y por los corderos serán conforme a su número, según la manera;

31 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, su ofrenda de cereal y su libación.

32 Y en el séptimo día, siete becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto;

33 y su ofrenda de cereal y sus libaciones por los becerros, por los carneros y por los corderos serán conforme a su número, según la manera;

34 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, su ofrenda de cereal y su libación.

35 En el octavo día tendréis una asamblea solemne; ninguna obra servil haréis en él;

36 pero ofreceréis un holocausto, ofrenda encendida, de grato aroma a Yahweh: un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto;

37 Su ofrenda de cereal y sus libaciones por el becerro, por el carnero y por los corderos serán conforme a su número, según la manera;

38 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, y su ofrenda de cereal, y su libación.

39 Estas cosas haréis a Yahweh en vuestras fiestas señaladas, además de vuestros votos y vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas de cereal, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz.

40 Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Yahweh había mandado a Moisés.

Capítulo 30

1 Y Moisés habló a los jefes de las tribus acerca de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Yahweh ha mandado.

2 Si un hombre hace un voto a Yahweh, o jura un juramento para obligar su alma con un vínculo, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.

3 Y si una mujer también hace un voto a Yahweh, y se obliga con un vínculo, estando en casa de su padre en su juventud;

4 y su padre oye su voto, y su vínculo con que obligó su alma, y su padre calla ante ella, entonces todos sus votos quedarán firmes, y todo vínculo con que obligó su alma quedará firme.

5 Pero si su padre se lo impide en el día en que lo oye, ninguno de sus votos, ni de sus vínculos con que obligó su alma, quedará firme; y Yahweh la perdonará, porque su padre se lo impidió.

6 Y si ella tenía marido cuando hizo el voto, o pronunció de sus labios algo con que obligó su alma;

7 y su marido lo oyó, y calló ante ella en el día en que lo oyó, entonces sus votos quedarán firmes, y sus vínculos con que obligó su alma quedarán firmes.

8 Pero si su marido se lo impide en el día en que lo oyó, entonces hará nulo el voto que ella hizo, y lo que pronunció con sus labios, con que obligó su alma; y Yahweh la perdonará.

9 Pero todo voto de una viuda, y de una divorciada, con que obligaron sus almas, quedará firme contra ella.

10 Y si hizo el voto en casa de su marido, u obligó su alma con un vínculo con juramento;

11 y su marido lo oyó, y calló ante ella, y no se lo impidió, entonces todos sus votos quedarán firmes, y todo vínculo con que obligó su alma quedará firme.

12 Pero si su marido los ha hecho enteramente nulos en el día en que los oyó, entonces todo lo que salió de sus labios acerca de sus votos, o acerca del vínculo de su alma, no quedará firme; su marido los ha hecho nulos, y Yahweh la perdonará.

13 Todo voto, y todo juramento obligatorio para afligir el alma, su marido puede confirmarlo, o su marido puede hacerlo nulo.

14 Pero si su marido calla enteramente ante ella de día en día, entonces confirma todos sus votos, o todos sus vínculos, que están sobre ella; los confirma, porque calló ante ella en el día en que los oyó.

15 Pero si de algún modo los hace nulos después de haberlos oído, entonces él llevará la iniquidad de ella.

16 Estos son los estatutos que Yahweh mandó a Moisés, entre un hombre y su mujer, entre el padre y su hija, estando ella todavía en su juventud en casa de su padre.

Capítulo 31

1 Y Yeshua habló a Moisés, diciendo:

2 Venga a los hijos de Israel de los madianitas; después serás reunido con tu pueblo.

3 Y Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra los madianitas, y ejecuten la venganza de Yeshua en Madián.

4 De cada tribu mil, de todas las tribus de Israel, enviaréis a la guerra.

5 Así fueron entregados de los millares de Israel mil de cada tribu, doce mil armados para la guerra.

6 Y Moisés los envió a la guerra, mil de cada tribu, a ellos y a Finees hijo del sacerdote Eleazar, a la guerra, con los instrumentos santos, y las trompetas para tocar en su mano.

7 Y pelearon contra los madianitas, como Yeshua mandó a Moisés; y mataron a todos los varones.

8 Y mataron a los reyes de Madián, además del resto de los que fueron muertos, a saber: Evi, Recem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada.

9 Y los hijos de Israel tomaron cautivas a todas las mujeres de Madián, y a sus pequeños, y tomaron como botín todo su ganado, y todos sus rebaños, y todos sus bienes.

10 Y quemaron con fuego todas sus ciudades en que habitaban, y todos sus campamentos.

11 Y tomaron todo el botín, y toda la presa, tanto de hombres como de animales.

12 Y trajeron los cautivos, y la presa, y el botín, a Moisés, y al sacerdote Eleazar, y a la congregación de los hijos de Israel, al campamento en las llanuras de Moab, que están junto al Jordán, frente a Jericó.

13 Y Moisés, y el sacerdote Eleazar, y todos los príncipes de la congregación, salieron a recibirlos fuera del campamento.

14 Y Moisés se enojó contra los oficiales del ejército, contra los capitanes de millares y los capitanes de centenas, que venían de la batalla.

15 Y Moisés les dijo: ¿Habéis dejado con vida a todas las mujeres?

16 He aquí, estas hicieron que los hijos de Israel, por consejo de Balaam, cometieran transgresión contra Yahweh en el asunto de Peor, y hubo una plaga entre la congregación de Yahweh.

17 Ahora, pues, matad a todo varón entre los pequeños, y matad a toda mujer que haya conocido varón acostándose con él.

18 Pero a todas las niñas, que no han conocido varón acostándose con él, dejadlas con vida para vosotros.

19 Y vosotros permaneced fuera del campamento siete días; cualquiera que haya matado a alguna persona, y cualquiera que haya tocado a algún muerto, purificaos, vosotros y vuestros cautivos, en el tercer día y en el séptimo día.

20 Y purificad todos vuestros vestidos, y todo lo que está hecho de cueros, y toda obra de pelo de cabra, y todas las cosas hechas de madera.

21 Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que fueron a la batalla: Esta es la ordenanza de la ley que Yahweh mandó a Moisés;

22 solamente el oro, y la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,

23 toda cosa que pueda resistir el fuego, la haréis pasar por el fuego, y será limpia; sin embargo, será purificada con el agua de separación; y todo lo que no resiste el fuego lo haréis pasar por el agua.

24 Y lavaréis vuestros vestidos en el séptimo día, y seréis limpios, y después entraréis en el campamento.

25 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:

26 Toma la cuenta de la presa que fue tomada, tanto de hombre como de animal, tú, y el sacerdote Eleazar, y los padres principales de la congregación;

27 y divide la presa en dos partes: entre los que tomaron sobre sí la guerra, que salieron a la batalla, y entre toda la congregación;

28 y apartarás un tributo para Yahweh de los hombres de guerra que salieron a la batalla: una alma de cada quinientas, tanto de las personas, como de los bueyes, y de los asnos, y de las ovejas;

29 tómalo de su mitad, y dalo al sacerdote Eleazar, como ofrenda elevada de Yahweh.

30 Y de la mitad de los hijos de Israel, tomarás una porción de cada cincuenta, de las personas, de los bueyes, de los asnos y de los rebaños, de toda clase de animales, y los darás a los levitas, que guardan el encargo del tabernáculo de Yahweh.

31 Y Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron como Yahweh mandó a Moisés.

32 Y el botín, siendo el resto de la presa que los hombres de guerra habían tomado, fue seiscientas setenta y cinco mil ovejas,

33 y setenta y dos mil bueyes,

34 y sesenta y un mil asnos,

35 y treinta y dos mil personas en total, de mujeres que no habían conocido varón acostándose con él.

36 Y la mitad, que fue la porción de los que salieron a la guerra, fue en número trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas;

37 y el tributo de Yahweh de las ovejas fue seiscientas setenta y cinco.

38 Y los bueyes fueron treinta y seis mil; de los cuales el tributo de Yahweh fue setenta y dos.

39 Y los asnos fueron treinta mil quinientos; de los cuales el tributo de Yahweh fue sesenta y uno.

40 Y las personas fueron dieciséis mil; de las cuales el tributo de Yahweh fue treinta y dos personas.

41 Y Moisés dio el tributo, que era la ofrenda elevada de Yahweh, al sacerdote Eleazar, como Yahweh mandó a Moisés.

42 Y de la mitad de los hijos de Israel, que Moisés separó de los hombres que guerrearon,

43 (la mitad que pertenecía a la congregación fue trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas,

44 y treinta y seis mil bueyes,

45 y treinta mil quinientos asnos,

46 y dieciséis mil personas;)

47 de esa mitad de los hijos de Israel, Moisés tomó una porción de cada cincuenta, tanto de hombre como de animal, y los dio a los levitas, que guardaban el encargo del tabernáculo de Yahweh, como Yahweh mandó a Moisés.

48 Y los oficiales que estaban sobre los millares del ejército, los capitanes de millares y los capitanes de centenas, se acercaron a Moisés;

49 y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado la cuenta de los hombres de guerra que están bajo nuestro mando, y no falta ni un solo hombre de nosotros.

50 Por tanto, hemos traído una oblación para Yahweh, lo que cada hombre ha obtenido, de joyas de oro, cadenas y brazaletes, anillos, pendientes y tabletas, para hacer expiación por nuestras almas delante de Yahweh.

51 Y Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron el oro de ellos, todas las joyas labradas.

52 Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a Yahweh, de los capitanes de millares y de los capitanes de centenas, fue dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.

53 (Porque los hombres de guerra habían tomado botín, cada hombre para sí.)

54 Y Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron el oro de los capitanes de millares y de centenas, y lo trajeron al tabernáculo de reunión, como memorial para los hijos de Israel delante de Yahweh.

Capítulo 32

1 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una muy grande multitud de ganado; y cuando vieron la tierra de Jazer, y la tierra de Galaad, que, he aquí, el lugar era un lugar para ganado;

2 los hijos de Gad y los hijos de Rubén vinieron y hablaron a Moisés, y al sacerdote Eleazar, y a los príncipes de la congregación, diciendo:

3 Atarot, y Dibón, y Jazer, y Nimra, y Hesbón, y Eleale, y Sebam, y Nebo, y Beón,

4 la tierra que Yeshua hirió delante de la congregación de Israel, es tierra para ganado, y tus siervos tienen ganado;

5 Por tanto, dijeron, si hemos hallado gracia ante tus ojos, sea dada esta tierra a tus siervos como posesión, y no nos hagas pasar el Jordán.

6 Y Moisés dijo a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí sentados?

7 ¿Y por qué desanimáis el corazón de los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que Yahweh les ha dado?

8 Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades-barnea a ver la tierra.

9 Porque cuando subieron al valle de Escol, y vieron la tierra, desanimaron el corazón de los hijos de Israel, para que no entraran en la tierra que Yahweh les había dado.

10 Y la ira de Yahweh se encendió en aquel tiempo, y juró, diciendo:

11 Ciertamente ninguno de los hombres que subieron de Egipto, de veinte años en adelante, verá la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me han seguido plenamente;

12 salvo Caleb hijo de Jefone el cenezeo, y Josué hijo de Nun, porque han seguido plenamente a Yeshua.

13 Y la ira de Yahweh se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes en el desierto cuarenta años, hasta que fue consumida toda la generación que había hecho lo malo ante los ojos de Yahweh.

14 Y, he aquí, vosotros os habéis levantado en lugar de vuestros padres, una multitud de hombres pecadores, para aumentar aún el ardor de la ira de Yahweh contra Israel.

15 Porque si os apartáis de seguirle, él volverá a dejarlos en el desierto; y destruiréis a todo este pueblo.

16 Y se acercaron a él, y dijeron: Construiremos aquí apriscos para nuestro ganado, y ciudades para nuestros pequeños;

17 pero nosotros mismos iremos armados delante de los hijos de Israel, hasta que los hayamos introducido en su lugar; y nuestros pequeños habitarán en las ciudades fortificadas a causa de los habitantes de la tierra.

18 No volveremos a nuestras casas, hasta que los hijos de Israel hayan heredado cada uno su heredad.

19 Porque no heredaremos con ellos al otro lado del Jordán, ni más allá, porque nuestra heredad nos ha caído a este lado del Jordán, hacia el oriente.

20 Y Moisés les dijo: Si hacéis esto, si vais armados delante de Yeshua a la guerra,

21 y vais todos vosotros armados al otro lado del Jordán delante de Yeshua, hasta que él haya echado a sus enemigos de delante de él,

22 y la tierra sea sometida delante de Yeshua, entonces después volveréis, y seréis sin culpa delante de Yahweh, y delante de Israel; y esta tierra será vuestra posesión delante de Yahweh.

23 Pero si no lo hacéis así, he aquí, habéis pecado contra Yahweh; y tened por cierto que vuestro pecado os alcanzará.

24 Construid ciudades para vuestros pequeños, y apriscos para vuestras ovejas; y haced lo que ha salido de vuestra boca.

25 Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén hablaron a Moisés, diciendo: Tus siervos harán como mi señor manda.

26 Nuestros pequeños, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todo nuestro ganado estarán allí en las ciudades de Galaad;

27 pero tus siervos pasarán, cada hombre armado para la guerra, delante de Yeshua a la batalla, como dice mi señor.

28 Así, acerca de ellos, Moisés mandó al sacerdote Eleazar, y a Josué hijo de Nun, y a los padres principales de las tribus de los hijos de Israel;

29 y Moisés les dijo: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con vosotros el Jordán, cada hombre armado para la batalla, delante de Yeshua, y la tierra es sometida delante de vosotros, entonces les daréis la tierra de Galaad como posesión;

30 pero si no pasan armados con vosotros, tendrán posesiones entre vosotros en la tierra de Canaán.

31 Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron, diciendo: Como Yahweh ha dicho a tus siervos, así haremos.

32 Pasaremos armados delante de Yeshua a la tierra de Canaán, para que la posesión de nuestra heredad a este lado del Jordán sea nuestra.

33 Y Moisés les dio, a los hijos de Gad, y a los hijos de Rubén, y a la mitad de la tribu de Manasés hijo de José, el reino de Sehón rey de los amorreos, y el reino de Og rey de Basán, la tierra, con sus ciudades en sus territorios, las ciudades del país alrededor.

34 Y los hijos de Gad construyeron Dibón, y Atarot, y Aroer,

35 y Atrot, Sofán, y Jazer, y Jogbeha,

36 y Bet-nimra, y Bet-arán, ciudades fortificadas; y apriscos para ovejas.

37 Y los hijos de Rubén construyeron Hesbón, y Eleale, y Quiriataim,

38 y Nebo, y Baal-meón —cambiados sus nombres— y Sibma; y dieron otros nombres a las ciudades que construyeron.

39 Y los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron a Galaad, y la tomaron, y desalojaron al amorreo que estaba en ella.

40 Y Moisés dio Galaad a Maquir hijo de Manasés; y él habitó en ella.

41 Y Jair hijo de Manasés fue y tomó sus pequeñas aldeas, y las llamó Havot-jair.

42 Y Noba fue y tomó Kenat, y sus aldeas, y la llamó Noba, según su propio nombre.

Capítulo 33

1 Estas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto con sus ejércitos bajo la mano de Moisés y Aarón.

2 Y Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandamiento de Yahweh; y estas son sus jornadas conforme a sus salidas.

3 Y partieron de Ramesés en el primer mes, en el día quince del primer mes; al día siguiente de la pascua los hijos de Israel salieron con mano poderosa a la vista de todos los egipcios.

4 Porque los egipcios sepultaban a todos sus primogénitos, a quienes Yahweh había herido entre ellos; sobre sus dioses también Yahweh ejecutó juicios.

5 Y los hijos de Israel partieron de Ramesés, y acamparon en Sucot.

6 Y partieron de Sucot, y acamparon en Etam, que está en el borde del desierto.

7 Y partieron de Etam, y volvieron a Pi-hahirot, que está delante de Baal-zefón; y acamparon delante de Migdol.

8 Y partieron de delante de Pi-hahirot, y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino en el desierto de Etam, y acamparon en Mara.

9 Y partieron de Mara, y vinieron a Elim; y en Elim había doce fuentes de agua, y setenta palmeras; y acamparon allí.

10 Y partieron de Elim, y acamparon junto al Mar Rojo.

11 Y partieron del Mar Rojo, y acamparon en el desierto de Sin.

12 Y emprendieron su jornada desde el desierto de Sin, y acamparon en Dofca.

13 Y partieron de Dofca, y acamparon en Alús.

14 Y partieron de Alús, y acamparon en Refidim, donde no había agua para que el pueblo bebiera.

15 Y partieron de Refidim, y acamparon en el desierto de Sinaí.

16 Y partieron del desierto de Sinaí, y acamparon en Kibrot-hataava.

17 Y partieron de Kibrot-hataava, y acamparon en Hazerot.

18 Y partieron de Hazerot, y acamparon en Ritma.

19 Y partieron de Ritma, y acamparon en Rimón-peres.

20 Y partieron de Rimón-peres, y acamparon en Libna.

21 Y partieron de Libna, y acamparon en Rissa.

22 Y viajaron desde Rissa, y acamparon en Kehelata.

23 Y fueron desde Kehelata, y acamparon en el monte Safer.

24 Y partieron del monte Safer, y acamparon en Harada.

25 Y partieron de Harada, y acamparon en Macelot.

26 Y partieron de Macelot, y acamparon en Tahat.

27 Y partieron de Tahat, y acamparon en Tara.

28 Y partieron de Tara, y acamparon en Mitca.

29 Y fueron desde Mitca, y acamparon en Hasmona.

30 Y partieron de Hasmona, y acamparon en Moserot.

31 Y partieron de Moserot, y acamparon en Bene-jaacán.

32 Y partieron de Bene-jaacán, y acamparon en Hor-hagidgad.

33 Y fueron desde Hor-hagidgad, y acamparon en Jotbata.

34 Y partieron de Jotbata, y acamparon en Abrona.

35 Y partieron de Abrona, y acamparon en Ezión-geber.

36 Y partieron de Ezión-geber, y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades.

37 Y partieron de Cades, y acamparon en el monte Hor, en el borde de la tierra de Edom.

38 Y el sacerdote Aarón subió al monte Hor por mandamiento de Yahweh, y murió allí, en el año cuarenta después de que los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto, en el primer día del quinto mes.

39 Y Aarón tenía ciento veintitrés años cuando murió en el monte Hor.

40 Y el rey Arad el cananeo, que habitaba en el sur en la tierra de Canaán, oyó de la venida de los hijos de Israel.

41 Y partieron del monte Hor, y acamparon en Salmona.

42 Y partieron de Salmona, y acamparon en Punón.

43 Y partieron de Punón, y acamparon en Obot.

44 Y partieron de Obot, y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab.

45 Y partieron de Iim, y acamparon en Dibón-gad.

46 Y partieron de Dibón-gad, y acamparon en Almón-diblataim.

47 Y partieron de Almón-diblataim, y acamparon en los montes de Abarim, delante de Nebo.

48 Y partieron de los montes de Abarim, y acamparon en las llanuras de Moab junto al Jordán, frente a Jericó.

49 Y acamparon junto al Jordán, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim en las llanuras de Moab.

50 Y Yahweh habló a Moisés en las llanuras de Moab junto al Jordán, frente a Jericó, diciendo:

51 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán a la tierra de Canaán,

52 entonces echaréis a todos los habitantes de la tierra de delante de vosotros, y destruiréis todas sus figuras, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y derribaréis por completo todos sus lugares altos;

53 y desposeeréis a los habitantes de la tierra, y habitaréis en ella; porque os he dado la tierra para que la poseáis.

54 Y dividiréis la tierra por sorteo como heredad entre vuestras familias; a los más daréis la mayor heredad, y a los menos daréis la menor heredad; la heredad de cada uno será en el lugar donde caiga su suerte; según las tribus de vuestros padres heredaréis.

55 Pero si no echáis a los habitantes de la tierra de delante de vosotros, entonces sucederá que los que dejéis quedar de ellos serán como aguijones en vuestros ojos, y como espinas en vuestros costados, y os afligirán en la tierra en que habitáis.

56 Además sucederá que haré con vosotros como pensé hacer con ellos.

Capítulo 34

1 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel, y diles: Cuando entréis en la tierra de Canaán —esta es la tierra que os caerá como heredad, la tierra de Canaán con sus territorios—,

3 entonces vuestro lado sur será desde el desierto de Zin junto al territorio de Edom, y vuestra frontera sur será el extremo del mar Salado hacia el oriente;

4 y vuestra frontera girará desde el sur hasta la subida de Acrabim, y pasará a Zin; y su salida será desde el sur hasta Cades-barnea, y seguirá hasta Hasar-adar, y pasará a Asmón;

5 y la frontera dará vuelta desde Asmón hasta el río de Egipto, y sus salidas serán en el mar.

6 Y en cuanto a la frontera occidental, tendréis el mar Grande como frontera; esta será vuestra frontera oeste.

7 Y esta será vuestra frontera norte: desde el mar Grande señalaréis para vosotros el monte Hor;

8 desde el monte Hor señalaréis vuestra frontera hasta la entrada de Hamat; y las salidas de la frontera serán hasta Sedad;

9 y la frontera seguirá hasta Zifrón, y sus salidas serán en Hasar-enán; esta será vuestra frontera norte.

10 Y señalaréis vuestra frontera oriental desde Hasar-enán hasta Sefam;

11 y el territorio bajará desde Sefam hasta Ribla, al lado oriental de Aín; y la frontera descenderá, y llegará hasta el lado del mar de Cineret hacia el oriente;

12 y la frontera bajará hasta el Jordán, y sus salidas serán en el mar Salado; esta será vuestra tierra con sus territorios alrededor.

13 Y Moisés mandó a los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que heredaréis por sorteo, la cual Yahweh mandó dar a las nueve tribus, y a la media tribu;

14 porque la tribu de los hijos de Rubén según la casa de sus padres, y la tribu de los hijos de Gad según la casa de sus padres, han recibido su heredad; y la mitad de la tribu de Manasés ha recibido su heredad;

15 las dos tribus y la media tribu han recibido su heredad a este lado del Jordán, frente a Jericó, hacia el oriente, hacia la salida del sol.

16 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:

17 Estos son los nombres de los varones que os dividirán la tierra: Eleazar el sacerdote, y Josué hijo de Nun.

18 Y tomaréis un príncipe de cada tribu, para dividir la tierra como heredad.

19 Y los nombres de los varones son estos: De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone.

20 Y de la tribu de los hijos de Simeón, Semuel hijo de Amiud.

21 De la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Quislón.

22 Y el príncipe de la tribu de los hijos de Dan, Buqui hijo de Jogli.

23 El príncipe de los hijos de José, para la tribu de los hijos de Manasés, Haniel hijo de Efod.

24 Y el príncipe de la tribu de los hijos de Efraín, Kemuel hijo de Siftán.

25 Y el príncipe de la tribu de los hijos de Zabulón, Elizafán hijo de Parnac.

26 Y el príncipe de la tribu de los hijos de Isacar, Paltiel hijo de Azán.

27 Y el príncipe de la tribu de los hijos de Aser, Ahiud hijo de Selomi.

28 Y el príncipe de la tribu de los hijos de Neftalí, Pedahel hijo de Amiud.

29 Estos son aquellos a quienes Yahweh mandó dividir la heredad entre los hijos de Israel en la tierra de Canaán.

Capítulo 35

1 Y Yahweh habló a Moisés en las llanuras de Moab junto al Jordán, frente a Jericó, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la heredad de su posesión, ciudades para habitar; y daréis también a los levitas ejidos para las ciudades alrededor de ellas.

3 Y tendrán las ciudades para habitar en ellas; y sus ejidos serán para su ganado, y para sus bienes, y para todos sus animales.

4 Y los ejidos de las ciudades, que daréis a los levitas, se extenderán desde el muro de la ciudad hacia afuera mil codos alrededor.

5 Y mediréis desde fuera de la ciudad en el lado oriental dos mil codos, y en el lado sur dos mil codos, y en el lado oeste dos mil codos, y en el lado norte dos mil codos; y la ciudad estará en el medio; esto les será los ejidos de las ciudades.

6 Y entre las ciudades que daréis a los levitas habrá seis ciudades de refugio, que designaréis para el homicida, para que huya allí; y a ellas añadiréis cuarenta y dos ciudades.

7 Así, todas las ciudades que daréis a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades; las daréis con sus ejidos.

8 Y las ciudades que daréis serán de la posesión de los hijos de Israel; de los que tienen muchas daréis muchas, pero de los que tienen pocas daréis pocas; cada uno dará de sus ciudades a los levitas conforme a su heredad que herede.

9 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:

10 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán a la tierra de Canaán,

11 entonces designaréis ciudades para que sean ciudades de refugio para vosotros, para que huya allí el homicida que mate a alguna persona sin intención.

12 Y os serán ciudades de refugio del vengador, para que el homicida no muera hasta que se presente delante de la congregación en juicio.

13 Y de estas ciudades que daréis, seis ciudades tendréis para refugio.

14 Daréis tres ciudades a este lado del Jordán, y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán, las cuales serán ciudades de refugio.

15 Estas seis ciudades serán refugio, tanto para los hijos de Israel, como para el extranjero, y para el residente entre ellos, para que todo el que mate a alguna persona sin intención pueda huir allí.

16 Y si lo hiere con un instrumento de hierro, de modo que muera, es un asesino; el asesino ciertamente será muerto.

17 Y si lo hiere arrojándole una piedra, con la que puede morir, y muere, es un asesino; el asesino ciertamente será muerto.

18 O si lo hiere con un arma de madera en la mano, con la que puede morir, y muere, es un asesino; el asesino ciertamente será muerto.

19 El vengador de la sangre mismo matará al asesino; cuando lo encuentre, lo matará.

20 Pero si lo empuja por odio, o le arroja algo al acecho, de modo que muera;

21 o por enemistad lo hiere con su mano, de modo que muera, el que lo hirió ciertamente será muerto, porque es un asesino; el vengador de la sangre matará al asesino cuando lo encuentre.

22 Pero si lo empuja de repente sin enemistad, o le ha arrojado alguna cosa sin acecho,

23 o con alguna piedra, con la que un hombre puede morir, sin verlo, y la deja caer sobre él, de modo que muera, y no era su enemigo, ni buscaba su daño;

24 entonces la congregación juzgará entre el homicida y el vengador de la sangre conforme a estos juicios;

25 y la congregación librará al homicida de la mano del vengador de la sangre, y la congregación lo restituirá a la ciudad de su refugio, adonde había huido; y permanecerá en ella hasta la muerte del sumo sacerdote, que fue ungido con el aceite santo.

26 Pero si el homicida en algún momento sale fuera del límite de la ciudad de su refugio, adonde había huido;

27 y el vengador de la sangre lo encuentra fuera de los límites de la ciudad de su refugio, y el vengador de la sangre mata al homicida, no será culpable de sangre;

28 porque debió haber permanecido en la ciudad de su refugio hasta la muerte del sumo sacerdote; pero después de la muerte del sumo sacerdote el homicida volverá a la tierra de su posesión.

29 Así estas cosas serán para vosotros por estatuto de juicio a través de vuestras generaciones en todas vuestras moradas.

30 Cualquiera que mate a alguna persona, el asesino será muerto por boca de testigos; pero un solo testigo no testificará contra alguna persona para que muera.

31 Además no tomaréis ninguna satisfacción por la vida de un asesino, que es culpable de muerte; sino que ciertamente será muerto.

32 Y no tomaréis ninguna satisfacción por el que ha huido a la ciudad de su refugio, para que vuelva a habitar en la tierra, hasta la muerte del sacerdote.

33 Así no contaminaréis la tierra en que estáis; porque la sangre contamina la tierra, y la tierra no puede ser limpiada de la sangre que se derrama en ella, sino por la sangre del que la derramó.

34 No contaminéis, pues, la tierra en que habitaréis, en medio de la cual yo habito; porque yo, Yeshua, habito entre los hijos de Israel.

Capítulo 36

1 Y los padres principales de las familias de los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José, se acercaron, y hablaron delante de Moisés, y delante de los príncipes, los padres principales de los hijos de Israel;

2 y dijeron: Yahweh mandó a mi señor que diera la tierra como heredad por sorteo a los hijos de Israel; y a mi señor le fue mandado por Yahweh que diera la heredad de Zelofehad nuestro hermano a sus hijas.

3 Y si se casan con alguno de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, entonces su heredad será quitada de la heredad de nuestros padres, y será añadida a la heredad de la tribu a la que sean recibidas; así será quitada del lote de nuestra heredad.

4 Y cuando sea el jubileo de los hijos de Israel, entonces su heredad será añadida a la heredad de la tribu a la que sean recibidas; así su heredad será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.

5 Y Moisés mandó a los hijos de Israel conforme a la palabra de Yahweh, diciendo: La tribu de los hijos de José ha dicho bien.

6 Esto es lo que Yahweh manda acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo: Cásense con quien les parezca mejor; solamente con la familia de la tribu de su padre se casarán.

7 Así la heredad de los hijos de Israel no pasará de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel se mantendrá unido a la heredad de la tribu de sus padres.

8 Y toda hija que posea una heredad en alguna tribu de los hijos de Israel, será mujer de uno de la familia de la tribu de su padre, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres.

9 Ni pasará la heredad de una tribu a otra tribu; sino que cada una de las tribus de los hijos de Israel se mantendrá unida a su propia heredad.

10 Como Yahweh mandó a Moisés, así hicieron las hijas de Zelofehad;

11 porque Maala, Tirsa, y Hogla, y Milca, y Noa, las hijas de Zelofehad, se casaron con los hijos de los hermanos de su padre;

12 y se casaron dentro de las familias de los hijos de Manasés hijo de José, y su heredad permaneció en la tribu de la familia de su padre.

13 Estos son los mandamientos y los juicios que Yahweh mandó por medio de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab junto al Jordán, frente a Jericó.