Colosenses
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La Edición Restaurada del Editor es un testimonio independiente: el máster editorial recuperado de este libro (el Máster Editorial del Nuevo Testamento v05, recuperado el 2026-10-17), ofrecido como descarga junto al texto de lectura de esta página — no es el mismo texto que la página de lectura. El máster es anterior a las decisiones de David sobre el Nombre Sagrado del 2026-10-11 y sigue su convención de nombres anterior (the Father → Elohim; el título Lord → Sovereign; el «lord» humano → master); la página de lectura sigue las decisiones actuales. El estado del propio máster: Mateo y Marcos verificados y congelados; Lucas–Apocalipsis con revisión contextual pendiente. Este PDF es la edición en inglés.
Capítulo 1
1 Pablo, apóstol de Yeshua Mesías por la voluntad de Yahweh, y Timoteo nuestro hermano,
2 a los santos y fieles hermanos en el Mesías que están en Colosas: Gracia a vosotros, y paz, de Yahweh nuestro Padre y de Yeshua Mesías.
3 Damos gracias a Yahweh, el Padre de nuestro Yeshua Mesías, orando siempre por vosotros,
4 desde que oímos de vuestra fe en Yeshua Mesías, y del amor que tenéis a todos los santos,
5 por la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído en la palabra de verdad del evangelio;
6 el cual ha llegado a vosotros, como también está en todo el mundo; y lleva fruto, como también en vosotros, desde el día en que lo oísteis, y conocisteis la gracia de Yahweh en verdad:
7 como también aprendisteis de Epafras nuestro amado consiervo, que es para vosotros un fiel ministro del Mesías;
8 el cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.
9 Por esta causa también nosotros, desde el día en que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de desear que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual;
10 para que andéis dignos de Yeshua, agradándole en todo, siendo fructíferos en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Yahweh;
11 fortalecidos con todo poder, conforme a su glorioso poder, para toda paciencia y longanimidad con gozo;
12 dando gracias al Padre, que nos ha hecho aptos para participar de la herencia de los santos en luz:
13 el cual nos ha librado del poder de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo:
14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados:
15 el cual es la imagen del Yahweh invisible, el primogénito de toda criatura:
16 porque por él fueron creadas todas las cosas, las que están en los cielos, y las que están en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, o dominios, o principados, o potestades: todas las cosas fueron creadas por él, y para él:
17 y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten.
18 Y él es la cabeza del cuerpo, la iglesia: el cual es el principio, el primogénito de entre los muertos; para que en todo tenga la preeminencia.
19 Porque agradó al Padre que en él habitase toda plenitud;
20 y, habiendo hecho la paz por la sangre de su cruz, por él reconciliar consigo todas las cosas; por él, digo, sean las cosas en la tierra, o las cosas en los cielos.
21 Y a vosotros, que en otro tiempo erais extraños y enemigos en vuestra mente por las malas obras, ahora él os ha reconciliado
22 en el cuerpo de su carne por medio de la muerte, para presentaros santos e irreprensibles e irreprochables delante de él:
23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, y que fue predicado a toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro;
24 que ahora me regocijo en mis sufrimientos por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones del Mesías por su cuerpo, que es la iglesia:
25 de la cual soy hecho ministro, según la dispensación de Yahweh que me ha sido dada para con vosotros, para cumplir la palabra de Yahweh;
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y las generaciones, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos:
27 a quienes Yahweh quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es el Mesías en vosotros, la esperanza de gloria:
28 a quien predicamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría; para presentar a todo hombre perfecto en Yeshua Mesías:
29 para lo cual también trabajo, luchando según su poder, el cual obra poderosamente en mí.
Capítulo 2
1 Porque quiero que sepáis cuán gran lucha tengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por cuantos no han visto mi rostro en la carne;
2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, y hasta alcanzar todas las riquezas del pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Yahweh, y del Padre, y del Mesías;
3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
4 Y esto lo digo, para que nadie os engañe con palabras persuasivas.
5 Porque aunque estoy ausente en la carne, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden, y la firmeza de vuestra fe en el Mesías.
6 Por tanto, de la manera que habéis recibido a Mesías Yeshua, andad así en él:
7 arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en ella con acción de gracias.
8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según el Mesías.
9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad:
11 En quien también habéis sido circuncidados con circuncisión no hecha con manos, al despojaros del cuerpo de los pecados de la carne, por la circuncisión del Mesías:
12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, por la fe en la operación de Yahweh, que le levantó de los muertos.
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos vuestros pecados;
14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en su cruz;
15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en ella.
16 Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o días de reposo:
17 lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es del Mesías.
18 Que nadie os defraude de vuestro premio, en humildad voluntaria y en culto a los ángeles, entremetiéndose en aquellas cosas que no ha visto, vanamente hinchado por su mente carnal,
19 y no asiéndose de la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, por las coyunturas y los ligamentos teniendo alimento ministrado, y unido, crece con el crecimiento de Yahweh.
20 Pues si habéis muerto con el Mesías en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos,
21 (No toques; no gustes; no manejes;
22 las cuales todas son cosas que han de perecer con el uso;) según los mandamientos y doctrinas de hombres?
23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en descuido del cuerpo; no en honor alguno para la satisfacción de la carne.
Capítulo 3
1 Si, pues, habéis resucitado con el Mesías, buscad las cosas de arriba, donde está el Mesías sentado a la diestra de Yahweh.
2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con el Mesías en Yahweh.
4 Cuando el Mesías, que es nuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también apareceréis con él en gloria.
5 Haced morir, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, impureza, pasión desordenada, malos deseos y avaricia, que es idolatría:
6 por las cuales cosas la ira de Yahweh viene sobre los hijos de desobediencia:
7 en las cuales también vosotros anduvisteis en otro tiempo, cuando vivíais en ellas.
8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos;
10 y habiéndoos revestido del nuevo, el cual es renovado en conocimiento conforme a la imagen del que lo creó:
11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que el Mesías es el todo, y en todos.
12 Vestíos, pues, como escogidos de Yahweh, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros, si alguno tuviere queja contra otro: de la manera que el Mesías os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo de la perfección.
15 Y la paz de Yahweh gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
16 La palabra del Mesías more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones a Yeshua con salmos e himnos y cánticos espirituales.
17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre de Yeshua, dando gracias a Yahweh y al Padre por medio de él.
18 Casadas, estad sujetas a vuestros propios maridos, como conviene en Yeshua.
19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto es bien agradable a Yeshua.
21 Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, para que no se desalienten.
22 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos según la carne; no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Yahweh;
23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para Yeshua, y no para los hombres;
24 sabiendo que de Yeshua recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Yeshua Mesías servís.
25 Pero el que hace injusticia, recibirá por la injusticia que haya hecho, y no hay acepción de personas.
Capítulo 4
1 Amos, haced con vuestros siervos lo que es justo y recto, sabiendo que también vosotros tenéis un Yahweh en el cielo.
2 Persistid en la oración, velando en ella con acción de gracias;
3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que Yahweh nos abra una puerta de palabra, para hablar el misterio del Mesías, por el cual también estoy preso;
4 para que lo manifieste, como debo hablar.
5 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.
7 Todo mi estado os lo hará saber Tíquico, que es hermano amado, y ministro fiel y consiervo en Yeshua:
8 al cual os he enviado para esto mismo, para que conozca vuestro estado, y consuele vuestros corazones;
9 con Onésimo, hermano fiel y amado, que es uno de vosotros. Ellos os harán saber todas las cosas que se hacen aquí.
10 Aristarco, mi compañero de prisión, os saluda, y Marcos, sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos: si viniere a vosotros, recibidle;
11 y Yeshua, que es llamado Justo, que son de la circuncisión. Estos solos son mis colaboradores para el reino de Yahweh, que han sido para mí un consuelo.
12 Os saluda Epafras, que es uno de vosotros, siervo del Mesías, luchando siempre fervientemente por vosotros en las oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en toda la voluntad de Yahweh.
13 Porque yo le doy testimonio de que tiene gran celo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis.
14 Lucas, el médico amado, y Demas, os saludan.
15 Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas, y a la iglesia que está en su casa.
16 Y cuando esta epístola haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses; y que vosotros también leáis la epístola de Laodicea.
17 Y decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido en Yeshua.
18 La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén.