Salmos de Salomón
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Un Salmo de Salomón acerca de Jerusalén
1 Cuando el pecador se enorgulleció, con un ariete derribó muros fortificados, y Tú no (lo) contuviste. 2 Naciones extranjeras subieron a Tu altar, lo hollaron con orgullo con sus sandalias; 3 porque los hijos de Jerusalén habían profanado las cosas santas de Yahweh, habían profanado con iniquidades las ofrendas de Yahweh. 4 Por tanto Él dijo: Echadlos lejos de Mí; 5 fue tenido en nada delante de Yahweh, fue completamente deshonrado; 6 los hijos y las hijas estuvieron en penoso cautiverio, sellado (?) (estaba) su cuello, marcado (?) (estaba) entre las naciones. 7 Según sus pecados Él ha hecho con ellos, porque los ha dejado en manos de los que prevalecieron. 8 Él ha apartado Su rostro de apiadarse de ellos, jóvenes y viejos y sus hijos juntamente; 9 porque habían hecho el mal todos y cada uno, al no escuchar. 10 Y los cielos se enojaron, y la tierra los aborreció; 11 porque ningún hombre sobre ella había hecho lo que ellos hicieron, 12 y la tierra reconoció todos Tus juicios justos, oh Yahweh. 13 Pusieron a los hijos de Jerusalén para ser escarnecidos en lugar de (las) rameras en ella; todo caminante entraba a plena luz del día. 14 Se burlaron con sus transgresiones, como ellos mismos acostumbraban hacer; a plena luz del día revelaron sus iniquidades y las hijas de Jerusalén fueron profanadas conforme a Tu juicio, 15 porque se habían profanado a sí mismas con trato antinatural. 16 Me duelo en mis entrañas y en mis partes internas por estas cosas. (Y aun así) Te justificaré, oh Yahweh, en rectitud de corazón, porque en Tus juicios se (muestra) Tu justicia, oh Yahweh. 17 Porque Tú has dado a los pecadores según sus obras, sí, según sus pecados, que fueron muy malvados. 18 Tú has descubierto sus pecados, para que Tu juicio sea manifiesto; 19 Tú has borrado su memoria de la tierra. Yahweh es un juez justo, y Él no hace acepción de personas. 20 Porque las naciones reprocharon a Jerusalén, hollándola; su hermosura fue arrastrada desde el trono de gloria. 21 Ella se ciñó de cilicio en lugar de vestidura hermosa, una cuerda (estaba) alrededor de su cabeza en lugar de una corona. 22 Se quitó la gloriosa diadema que Yahweh había puesto sobre ella, 23 en deshonra su hermosura fue echada al suelo. 24 Y yo vi y supliqué a Yahweh y dije: Basta ya, oh Yahweh, Tu mano ha sido pesada sobre Israel, al traer las naciones sobre (ellos). 25 Porque se han burlado sin piedad en ira y enojo feroz; 26 y harán un fin completo, a menos que Tú, oh Yahweh, los reprendas en Tu ira. 27 Porque no lo han hecho en celo, sino en lujuria del alma, 28 derramando su ira sobre nosotros con miras al saqueo. 29 No tardes, oh Yahweh, en recompensarlos sobre (sus) cabezas, en volver el orgullo del dragón en deshonra. 30 Y no tuve que esperar mucho antes de que Yahweh me mostrara al insolente muerto en los montes de Egipto, tenido en menos cuenta que el menor en tierra y mar; 31 su cuerpo, (también,) llevado de aquí para allá sobre las olas con mucha insolencia, sin nadie que (lo) enterrara, porque Él lo había rechazado con deshonra. No reflexionó que era hombre. 32 Y no reflexionó sobre lo último