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Salmos

La Biblia — Antiguo Testamento • Versión King James, texto de lectura del Nombre Sagrado

Conservado íntegramente: texto de lectura del proceso canónico local, construido a partir de la fuente verificada de la KJV (Project Gutenberg #10) bajo la ley de edición del Nombre Sagrado de David (2026-10-11), incluido el patrón de discernimiento para los nombres divinos.

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La Edición Restaurada del Editor es un testimonio independiente: el máster editorial recuperado de este libro (el Máster Editorial del Nuevo Testamento v05, recuperado el 2026-10-17), ofrecido como descarga junto al texto de lectura de esta página — no es el mismo texto que la página de lectura. El máster es anterior a las decisiones de David sobre el Nombre Sagrado del 2026-10-11 y sigue su convención de nombres anterior (the Father → Elohim; el título Lord → Sovereign; el «lord» humano → master); la página de lectura sigue las decisiones actuales. El estado del propio máster: Mateo y Marcos verificados y congelados; Lucas–Apocalipsis con revisión contextual pendiente. Este PDF es la edición en inglés.

Salmo 1

1 Bienaventurado el hombre que no anda en consejo de malos, ni se detiene en camino de pecadores, ni se sienta en silla de escarnecedores.

2 Sino que en la ley de Yahweh está su delicia; y en su ley medita de día y de noche.

3 Y será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo; su hoja también no se marchita; y todo lo que hace prosperará.

4 No así los malos: sino que son como el tamo que arrebata el viento.

5 Por lo tanto, los malos no se levantarán en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.

6 Porque Yahweh conoce el camino de los justos: mas el camino de los malos perecerá.

Salmo 2

1 ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?

2 Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Yahweh y contra su ungido, diciendo:

3 Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas.

4 El que mora en los cielos se reirá; Yahweh se burlará de ellos.

5 Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.

6 Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte.

7 Yo publicaré el decreto: Yahweh me ha dicho: Mi Hijo eres tú; yo te engendré hoy.

8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

9 Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.

10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra.

11 Servid a Yahweh con temor, y alegraos con temblor.

12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.

Salmo 3

1 ¡Oh Yahweh, mi Elohim, cuánto se han multiplicado los que me afligen! Muchos son los que se levantan contra mí.

2 Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Yahweh. Selah.

3 Mas tú, Yahweh, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

4 Con mi voz clamé a Yeshua, y él me respondió desde su monte santo. Selah.

5 Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Yeshua me sustentaba.

6 No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí.

7 Levántate, oh Yeshua; sálvame, oh mi Yeshua: porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los impíos quebrantaste.

8 La salvación es de Yeshua; sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah.

Salmo 4

1 Respóndeme cuando clamo, oh Yeshua de mi justicia; cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración.

2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah.

3 Sabed, pues, que Yahweh ha escogido al piadoso para sí; Yeshua oirá cuando yo a él clamare.

4 Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah.

5 Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Yeshua.

6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Yeshua, la luz de tu rostro.

7 Tú diste alegría a mi corazón, mayor que la de ellos en el tiempo en que su grano y su vino abundaban.

8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Yeshua, me haces vivir confiado.

Salmo 5

1 Escucha, oh Yeshua, mis palabras; considera mi gemir.

2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Yeshua mío, porque a ti oraré.

3 Oh Yeshua, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

4 Porque tú no eres un Yahweh que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti.

5 Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad.

6 Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Yahweh.

7 Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia tu santo templo en tu temor.

8 Guíame, Yeshua, en tu justicia, a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.

9 Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; sus entrañas son maldad, sepulcro abierto es su garganta, con su lengua hablan lisonjas.

10 Castígalos, oh Yahweh; caigan por sus propios consejos; por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron contra ti.

11 Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre.

12 Porque tú, oh Yeshua, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Salmo 6

1 Oh Yeshua, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira.

2 Ten misericordia de mí, oh Yeshua, porque estoy débil; sáname, oh Yeshua, porque mis huesos se estremecen.

3 Mi alma también está muy turbada; y tú, oh Yeshua, ¿hasta cuándo?

4 Vuélvete, oh Yeshua, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.

5 Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el sepulcro, ¿quién te alabará?

6 Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas.

7 Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis enemigos.

8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Yeshua ha oído la voz de mi lloro.

9 Yeshua ha oído mi súplica; Yeshua recibirá mi oración.

10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente.

Salmo 7

1 Oh Yeshua, mi Yeshua, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame,

2 No sea que desgarren mi alma cual león, y me despedacen, sin que haya quien me libre.

3 Yahweh, mi Yahweh, si yo he hecho esto; si hay iniquidad en mis manos;

4 Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo; (antes he libertado al que sin causa era mi enemigo:)

5 Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; huelle en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. Selah.

6 Levántate, oh Yahweh, en tu ira; álzate a causa de la furia de mis enemigos, y despierta en favor mío al juicio que mandaste.

7 Te rodeará congregación de pueblos, y sobre ella vuélvete a sentar en alto.

8 Yahweh juzgará a los pueblos; júzgame, oh Yahweh, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad que está en mí.

9 Fenezca ahora la maldad de los impíos, mas establece tú al justo; porque el Yahweh justo prueba los corazones y las entrañas.

10 Mi defensa está en Yeshua, que salva a los rectos de corazón.

11 Yahweh juzga al justo, y Yahweh está airado contra el impío todos los días.

12 Si no se arrepiente, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

13 También ha preparado para él instrumentos de muerte; ha dispuesto sus saetas contra los perseguidores.

14 He aquí, él gime con iniquidad, y concibió maldad, y dio a luz falsedad.

15 Pozo ha hecho, y lo ha cavado; y ha caído en el hoyo que hizo.

16 Su maldad volverá sobre su propia cabeza, y su violencia descenderá sobre su propia coronilla.

17 Alabaré a Yahweh conforme a su justicia, y cantaré alabanzas al nombre de Yahweh el Altísimo.

Salmo 8

1 ¡Oh Yahweh, nuestro Yahweh, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos.

2 De la boca de los niños y de los que maman fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3 Cuando considero tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú ordenaste;

4 ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria? ¿Y el hijo del hombre, para que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.

6 Le hiciste tener dominio sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo;

8 Las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos de los mares.

9 ¡Oh Yahweh, nuestro Yahweh, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Salmo 9

1 Te alabaré, oh Yeshua, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.

2 Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré alabanzas a tu nombre, oh Altísimo.

3 Cuando mis enemigos volvieron atrás, cayeron y perecieron delante de tu presencia.

4 Porque has mantenido mi derecho y mi causa; te sentaste en el trono juzgando con justicia.

5 Reprendiste a las naciones, destruiste al impío, borraste el nombre de ellos para siempre jamás.

6 Oh enemigo, las destrucciones han llegado a un fin perpetuo; y has destruido ciudades; su memoria pereció con ellas.

7 Pero Yahweh permanecerá para siempre; ha preparado su trono para juicio.

8 Y él juzgará el mundo con justicia, juzgará a los pueblos con rectitud.

9 Yeshua también será refugio para el oprimido, refugio en tiempos de angustia.

10 Y los que conocen tu nombre confiarán en ti; porque tú, oh Yeshua, no desamparaste a los que te buscaron.

11 Cantad alabanzas a Yeshua, que habita en Sion; publicad entre los pueblos sus obras.

12 Cuando demanda la sangre, se acuerda de ellos; no se olvida del clamor de los humildes.

13 Ten misericordia de mí, oh Yeshua; considera mi aflicción que sufro de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte:

14 Para que yo publique todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sion; me regocijaré en tu salvación.

15 Las naciones se hundieron en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su propio pie.

16 Yahweh es conocido por el juicio que ejecuta; el impío queda enlazado en la obra de sus propias manos. Higaión. Selah.

17 Los impíos serán trasladados al infierno, y todas las naciones que se olvidan de Yahweh.

18 Porque el menesteroso no será olvidado para siempre; la esperanza de los pobres no perecerá perpetuamente.

19 Levántate, oh Yeshua; no prevalezca el hombre; sean juzgadas las naciones en tu presencia.

20 Ponlos en temor, oh Yahweh; conozcan las naciones que no son sino hombres. Selah.

Salmo 10

1 ¿Por qué estás lejos, oh Yeshua? ¿Por qué te escondes en tiempos de angustia?

2 El impío, en su orgullo, persigue al pobre; sean atrapados en los artificios que han ideado.

3 Porque el impío se jacta del deseo de su corazón, y bendice al codicioso, a quien Yahweh aborrece.

4 El impío, por la altivez de su rostro, no buscará a Yahweh; Yahweh no está en ninguno de sus pensamientos.

5 Sus caminos son penosos en todo tiempo; tus juicios están muy lejos de su vista; en cuanto a todos sus enemigos, resopló contra ellos.

6 Ha dicho en su corazón: No seré movido; nunca estaré en adversidad.

7 Su boca está llena de maldición y engaño y fraude; debajo de su lengua hay maldad y vanidad.

8 Se sienta en los lugares de acecho de las aldeas; en los lugares secretos mata al inocente; sus ojos están puestos en secreto contra el pobre.

9 Acecha en secreto como león en su guarida; acecha para arrebatar al pobre; arrebata al pobre cuando lo arrastra a su red.

10 Se agacha, se humilla a sí mismo, para que los pobres caigan por sus poderosos.

11 Ha dicho en su corazón: Yeshua ha olvidado; ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

12 Levántate, oh Yeshua; oh Yeshua, alza tu mano; no te olvides de los humildes.

13 ¿Por qué desprecia el impío a Yahweh? Ha dicho en su corazón: Tú no lo demandarás.

14 Tú lo has visto; porque miras la maldad y la vejación, para recompensarla con tu mano; el pobre se encomienda a ti; tú eres el amparo del huérfano.

15 Quebranta el brazo del impío y del hombre malo; busca su maldad hasta que no halles ninguna.

16 Yahweh es Rey para siempre jamás; las naciones han perecido de su tierra.

17 Yeshua, tú has oído el deseo de los humildes; tú prepararás su corazón, harás que tu oído oiga:

18 Para juzgar al huérfano y al oprimido, para que el hombre de la tierra no oprima más.

Salmo 11

1 En Yeshua he confiado; ¿cómo decís a mi alma: Huye como ave a vuestro monte?

2 Porque he aquí, los impíos tienden su arco, disponen su saeta sobre la cuerda, para asaetear en secreto a los rectos de corazón.

3 Si los fundamentos fueren destruidos, ¿qué puede hacer el justo?

4 Yahweh está en su santo templo; el trono de Yahweh está en el cielo; sus ojos contemplan, sus párpados prueban a los hijos de los hombres.

5 Yahweh prueba al justo; pero al impío y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

6 Sobre los impíos hará llover lazos, fuego y azufre, y una tempestad horrible; esta será la porción de su copa.

7 Porque Yahweh el justo ama la justicia; su rostro contempla al recto.

Salmo 12

1 Salva, Yeshua; porque el hombre piadoso ha cesado; porque los fieles han desaparecido de entre los hijos de los hombres.

2 Hablan vanidad cada uno con su prójimo; con labios lisonjeros y con doble corazón hablan.

3 Yahweh cortará todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla cosas soberbias;

4 Los que han dicho: Con nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor sobre nosotros?

5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Yeshua; lo pondré a salvo de aquel que resoplaba contra él.

6 Las palabras de Yahweh son palabras puras: como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.

7 Tú los guardarás, oh Yeshua; tú los preservarás de esta generación para siempre.

8 Los impíos andan por todas partes, cuando los hombres más viles son exaltados.

Salmo 13

1 ¿Hasta cuándo me olvidarás, oh Yeshua? ¿Para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?

2 ¿Hasta cuándo tomaré consejo en mi alma, teniendo tristeza en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

3 Considera y óyeme, oh Yeshua, mi Yeshua; alumbra mis ojos, para que no duerma el sueño de la muerte;

4 Para que no diga mi enemigo: Lo vencí; y los que me afligen se regocijen cuando yo sea conmovido.

5 Mas yo he confiado en tu misericordia; mi corazón se regocijará en tu salvación.

6 Cantaré a Yeshua, porque me ha tratado con abundancia.

Salmo 14

1 El necio ha dicho en su corazón: No hay Yahweh. Se han corrompido, han hecho obras abominables; no hay quien haga el bien.

2 Yahweh miró desde el cielo sobre los hijos de los hombres, para ver si había alguno que entendiera, y buscara a Yahweh.

3 Todos se apartaron, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.

4 ¿No tienen conocimiento todos los hacedores de iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comieran pan, y no invocan a Yeshua?

5 Allí estuvieron en gran temor; porque Yeshua está en la generación de los justos.

6 Habéis avergonzado el consejo del pobre, porque Yeshua es su refugio.

7 ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Yeshua hiciere volver la cautividad de su pueblo, Jacob se regocijará, e Israel se alegrará.

Salmo 15

1 Yeshua, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

2 El que anda en rectitud, y hace justicia, y habla verdad en su corazón.

3 El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche contra su prójimo.

4 Aquel a cuyos ojos la persona vil es despreciada; pero honra a los que temen a Yahweh. El que jura en daño suyo, y no cambia.

5 El que no da su dinero a usura, ni admite recompensa contra el inocente. El que hace estas cosas, no será conmovido jamás.

Salmo 16

1 Guárdame, oh Yeshua; porque en ti he confiado.

2 Oh alma mía, dijiste a Yahweh: Tú eres mi Elohim; mi bondad no se extiende hasta ti;

3 Sino a los santos que están en la tierra, y a los íntegros, en quienes está toda mi delicia.

4 Se multiplicarán los dolores de los que se apresuran tras otro dios; sus libaciones de sangre no ofreceré, ni tomaré sus nombres en mis labios.

5 Yeshua es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte.

6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos; sí, tengo una hermosa heredad.

7 Bendeciré a Yeshua, que me ha dado consejo; también mis entrañas me instruyen en las estaciones de la noche.

8 He puesto a Yeshua siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.

9 Por tanto mi corazón se alegra, y mi gloria se regocija; también mi carne descansará en esperanza.

10 Porque no dejarás mi alma en el infierno; ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

11 Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; a tu diestra hay delicias para siempre.

Salmo 17

1 Oye lo justo, oh Yeshua, atiende a mi clamor, escucha mi oración, que no sale de labios fingidos.

2 Proceda mi sentencia de tu presencia; vean tus ojos las cosas que son rectas.

3 Tú has probado mi corazón; me has visitado en la noche; me has probado, y nada hallarás; me he propuesto que mi boca no haga transgresión.

4 En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios me he guardado de las sendas del destructor.

5 Sustenta mis pasos en tus sendas, para que mis pies no resbalen.

6 Yo te he invocado, porque tú me oirás, oh Yeshua; inclina a mí tu oído, y escucha mi palabra.

7 Muestra tu maravillosa misericordia, oh tú que salvas con tu diestra a los que en ti confían, de los que se levantan contra ellos.

8 Guárdame como a la niña de los ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas,

9 De los impíos que me oprimen, de mis enemigos mortales, que me rodean.

10 Están encerrados en su propia grosura; con su boca hablan con soberbia.

11 Ahora han cercado nuestros pasos; han puesto sus ojos inclinándose a la tierra;

12 Como león ávido de su presa, y como leoncillo que acecha en lugares secretos.

13 Levántate, oh Yeshua, sal a su encuentro, póstralo; libra mi alma del impío, que es tu espada:

14 De los hombres que son tu mano, oh Yeshua, de los hombres del mundo, que tienen su porción en esta vida, y cuyo vientre llenas de tu tesoro escondido; están llenos de hijos, y dejan el resto de su sustancia a sus pequeños.

15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho, cuando despierte, con tu semejanza.

Salmo 18

1 Te amaré, oh Yeshua, fortaleza mía.

2 Yeshua es mi roca, y mi fortaleza, y mi libertador; mi Yeshua, mi fortaleza, en quien confiaré; mi escudo, y el cuerno de mi salvación, y mi alto refugio.

3 Invocaré a Yeshua, que es digno de ser alabado; así seré salvo de mis enemigos.

4 Los dolores de la muerte me rodearon, y los torrentes de hombres impíos me atemorizaron.

5 Los dolores del infierno me rodearon; los lazos de la muerte me sorprendieron.

6 En mi angustia invoqué a Yeshua, y clamé a mi Yeshua; él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

7 Entonces la tierra se estremeció y tembló; también los cimientos de los montes se movieron y fueron sacudidos, porque él se indignó.

8 Subió humo de su nariz, y fuego de su boca devoraba; carbones fueron encendidos por él.

9 Inclinó también los cielos, y descendió; y había oscuridad debajo de sus pies.

10 Y cabalgó sobre un querubín, y voló; sí, voló sobre las alas del viento.

11 Hizo de las tinieblas su lugar secreto; su pabellón en derredor de él fueron aguas oscuras y densas nubes de los cielos.

12 Al resplandor que estaba delante de él pasaron sus densas nubes, granizo y carbones de fuego.

13 Yahweh también tronó en los cielos, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones de fuego.

14 Sí, envió sus saetas, y los dispersó; y lanzó relámpagos, y los destruyó.

15 Entonces aparecieron los canales de las aguas, y fueron descubiertos los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Yeshua, al soplo del aliento de tu nariz.

16 Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de muchas aguas.

17 Me libró de mi enemigo fuerte, y de los que me aborrecían; porque eran demasiado fuertes para mí.

18 Me sorprendieron en el día de mi calamidad; mas Yeshua fue mi apoyo.

19 También me sacó a un lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.

20 Yahweh me recompensó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.

21 Porque yo he guardado los caminos de Yahweh, y no me aparté impíamente de mi Yahweh.

22 Porque todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no aparté de mí sus estatutos.

23 También fui recto delante de él, y me guardé de mi iniquidad.

24 Por tanto Yahweh me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.

25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso; con el hombre recto te mostrarás recto;

26 Con el limpio te mostrarás limpio; y con el perverso te mostrarás perverso.

27 Porque tú salvarás al pueblo afligido; pero humillarás las miradas altivas.

28 Porque tú encenderás mi lámpara; Yeshua, mi Yeshua, alumbrará mis tinieblas.

29 Porque por ti he desbaratado una tropa; y por mi Yeshua he saltado sobre un muro.

30 En cuanto a Yahweh, perfecto es su camino; la palabra de Yahweh es probada; él es escudo a todos los que en él confían.

31 Porque ¿quién es Yahweh sino Yeshua? ¿O quién es roca sino nuestro Yeshua?

32 Yeshua es el que me ciñe de fuerza, y hace perfecto mi camino.

33 Hace mis pies como pies de ciervas, y me pone sobre mis alturas.

34 Adiestra mis manos para la guerra, de modo que un arco de acero es quebrado por mis brazos.

35 También me has dado el escudo de tu salvación; y tu diestra me ha sostenido, y tu benignidad me ha engrandecido.

36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí, para que mis pies no resbalaran.

37 He perseguido a mis enemigos, y los alcancé; ni volví hasta que fueron consumidos.

38 Los herí de modo que no pudieron levantarse; han caído debajo de mis pies.

39 Porque me has ceñido de fuerza para la batalla; has sometido debajo de mí a los que se levantaron contra mí.

40 También me has dado la cerviz de mis enemigos, para que destruyera a los que me aborrecen.

41 Clamaron, pero no hubo quien los salvara; aun a Yeshua, pero él no les respondió.

42 Entonces los molí como polvo delante del viento; los eché fuera como lodo de las calles.

43 Me has librado de las contiendas del pueblo; y me has hecho cabeza de las naciones; un pueblo que no conocí me servirá.

44 Tan pronto como oigan de mí, me obedecerán; los extraños se someterán a mí.

45 Los extraños se desvanecerán, y saldrán temerosos de sus lugares cerrados.

46 Yeshua vive; y bendita sea mi roca; y sea exaltado el Yeshua de mi salvación.

47 Yeshua es el que me venga, y somete a los pueblos debajo de mí.

48 Él me libra de mis enemigos; sí, tú me levantas sobre los que se levantan contra mí; me has librado del hombre violento.

49 Por tanto te daré gracias entre las naciones, oh Yeshua, y cantaré alabanzas a tu nombre.

50 Grande liberación da a su rey; y muestra misericordia a su ungido, a David, y a su descendencia para siempre.

Salmo 19

1 Los cielos declaran la gloria de Yahweh; y el firmamento muestra la obra de sus manos.

2 Un día a otro día profiere palabra, y una noche a otra noche muestra conocimiento.

3 No hay habla ni lenguaje donde su voz no sea oída.

4 Su cordel salió por toda la tierra, y sus palabras hasta el fin del mundo. En ellos puso un tabernáculo para el sol,

5 Que es como esposo que sale de su cámara, y se regocija como hombre fuerte para correr una carrera.

6 Su salida es desde un extremo del cielo, y su curso hasta los extremos de él; y nada hay que se esconda de su calor.

7 La ley de Yahweh es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Yahweh es fiel, que hace sabio al sencillo.

8 Los estatutos de Yahweh son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento de Yahweh es puro, que alumbra los ojos.

9 El temor de Yahweh es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Yahweh son verdaderos y justos en conjunto.

10 Más deseables son que el oro, sí, que mucho oro fino; y más dulces que la miel, y que el panal.

11 Además por ellos es amonestado tu siervo; y en guardarlos hay gran recompensa.

12 ¿Quién puede entender sus errores? Límpiame de las faltas secretas.

13 Guarda también a tu siervo de los pecados presuntuosos; que no se enseñoreen de mí; entonces seré recto, y estaré inocente de la gran transgresión.

14 Sean aceptas las palabras de mi boca, y la meditación de mi corazón, delante de ti, oh Yeshua, fortaleza mía, y redentor mío.

Salmo 20

1 Yeshua te oiga en el día de la angustia; el nombre del Yeshua de Jacob te defienda;

2 Te envíe ayuda desde el santuario, y te fortalezca desde Sion;

3 Recuerde todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto; Selah.

4 Te conceda conforme a tu propio corazón, y cumpla todo tu consejo.

5 Nos regocijaremos en tu salvación, y en el nombre de nuestro Yeshua alzaremos nuestros pendones; cumpla Yeshua todas tus peticiones.

6 Ahora conozco que Yeshua salva a su ungido; lo oirá desde su santo cielo con la fuerza salvadora de su diestra.

7 Unos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros recordaremos el nombre de Yeshua, nuestro Yeshua.

8 Ellos son derribados y caídos; mas nosotros hemos resucitado, y estamos en pie.

9 Salva, Yeshua; óiganos el rey cuando clamemos.

Salmo 21

1 El rey se alegrará en tu fuerza, oh Yeshua; y en tu salvación, ¡cuánto se regocijará!

2 Le has concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la petición de sus labios. Selah.

3 Porque le sales al encuentro con bendiciones de bien; pones una corona de oro puro sobre su cabeza.

4 Vida te pidió, y se la diste, largura de días para siempre jamás.

5 Su gloria es grande en tu salvación; honra y majestad has puesto sobre él.

6 Porque lo has hecho muy bienaventurado para siempre; lo has hecho sumamente alegre con tu rostro.

7 Porque el rey confía en Yeshua, y por la misericordia del Altísimo no será conmovido.

8 Tu mano hallará a todos tus enemigos; tu diestra hallará a los que te aborrecen.

9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Yahweh los tragará en su ira, y el fuego los devorará.

10 Su fruto destruirás de la tierra, y su descendencia de entre los hijos de los hombres.

11 Porque intentaron el mal contra ti; idearon una maquinación maliciosa, que no pueden llevar a cabo.

12 Por tanto los harás volver la espalda, cuando dispongas tus saetas sobre tus cuerdas contra el rostro de ellos.

13 Exaltado seas, Yeshua, en tu propia fuerza; así cantaremos y alabaremos tu poder.

Salmo 22

1 Mi Yeshua, mi Yeshua, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de ayudarme, y de las palabras de mi clamor?

2 Oh mi Yeshua, clamo de día, pero tú no oyes; y en el tiempo de la noche, y no guardo silencio.

3 Mas tú eres santo, oh tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4 En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste.

5 Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

6 Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

7 Todos los que me ven se burlan de mí; sacan el labio, menean la cabeza, diciendo:

8 Confió en Yeshua que lo libraría; líbrelo él, puesto que se complacía en él.

9 Mas tú eres el que me sacó del vientre; me hiciste esperar cuando estaba sobre los pechos de mi madre.

10 Sobre ti fui echado desde el vientre; tú eres mi Yeshua desde el vientre de mi madre.

11 No te alejes de mí; porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.

12 Muchos toros me han rodeado; fuertes toros de Basán me han cercado.

13 Abrieron sobre mí sus bocas, como león rapaz y rugiente.

14 He sido derramado como agua, y todos mis huesos están descoyuntados; mi corazón es como cera; se derritió en medio de mis entrañas.

15 Mi fuerza se secó como un tiesto; y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.

16 Porque perros me han rodeado; la asamblea de los impíos me ha cercado; horadaron mis manos y mis pies.

17 Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y me observan.

18 Reparten entre sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echan suertes.

19 Mas tú no te alejes de mí, oh Yeshua; oh fortaleza mía, apresúrate a ayudarme.

20 Libra mi alma de la espada; mi vida del poder del perro.

21 Sálvame de la boca del león; porque tú me has oído desde los cuernos de los unicornios.

22 Declararé tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.

23 Los que teméis a Yahweh, alabadle; toda la descendencia de Jacob, glorificadle; y temedle, toda la descendencia de Israel.

24 Porque no despreció ni abominó la aflicción del afligido; ni escondió de él su rostro; sino que cuando clamó a él, le oyó.

25 Mi alabanza será de ti en la gran congregación; pagaré mis votos delante de los que le temen.

26 Los mansos comerán y serán saciados; alabarán a Yeshua los que le buscan; vuestro corazón vivirá para siempre.

27 Todos los confines del mundo se acordarán y se volverán a Yeshua; y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

28 Porque el reino es de Yeshua; y él es el gobernador entre las naciones.

29 Todos los que son prósperos en la tierra comerán y adorarán; todos los que descienden al polvo se postrarán delante de él; y ninguno puede mantener viva su propia alma.

30 Una descendencia le servirá; será contada a Yeshua como una generación.

31 Vendrán, y declararán su justicia a un pueblo que ha de nacer, que él ha hecho esto.

Salmo 23

1 Yeshua es mi pastor; nada me faltará.

2 Me hace descansar en verdes pastos; me guía junto a aguas tranquilas.

3 Restaura mi alma; me guía por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Sí, aunque ande por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me consuelan.

5 Tú preparas una mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; unges mi cabeza con aceite; mi copa rebosa.

6 Ciertamente la bondad y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y habitaré en la casa de Yeshua para siempre.

Salmo 24

1 La tierra es de Yahweh, y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

2 Porque él la fundó sobre los mares, y la estableció sobre los ríos.

3 ¿Quién subirá al monte de Yeshua? ¿O quién estará en su lugar santo?

4 El que tiene manos limpias, y un corazón puro; el que no ha elevado su alma a la vanidad, ni jurado con engaño.

5 Recibirá bendición de Yeshua, y justicia de Yeshua de su salvación.

6 Esta es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Jacob. Selah.

7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas; y alzaos, puertas eternas; y entrará el Rey de gloria.

8 ¿Quién es este Rey de gloria? Yeshua, fuerte y valiente; Yeshua, valiente en batalla.

9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas; alzaos, puertas eternas; y entrará el Rey de gloria.

10 ¿Quién es este Rey de gloria? Yeshua de los ejércitos, él es el Rey de gloria. Selah.

Salmo 25

1 A ti, oh Yeshua, levanto mi alma.

2 Oh mi Yeshua, en ti confío; no sea yo avergonzado, ni triunfen sobre mí mis enemigos.

3 Sí, ninguno de los que en ti esperan será avergonzado; serán avergonzados los que transgreden sin causa.

4 Muéstrame, oh Yeshua, tus caminos; enséñame tus sendas.

5 Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres Yeshua de mi salvación; en ti espero todo el día.

6 Acuérdate, oh Yeshua, de tus tiernas misericordias y de tus bondades; porque son desde la eternidad.

7 No te acuerdes de los pecados de mi juventud, ni de mis transgresiones; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Yeshua.

8 Bueno y recto es Yeshua; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

9 Guiará a los humildes en el juicio, y enseñará a los humildes su camino.

10 Todas las sendas de Yeshua son misericordia y verdad para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11 Por amor de tu nombre, oh Yeshua, perdona mi iniquidad; porque es grande.

12 ¿Quién es el hombre que teme a Yahweh? Él le enseñará el camino que ha de escoger.

13 Su alma morará en bien; y su descendencia heredará la tierra.

14 El secreto de Yeshua es para los que le temen; y les hará conocer su pacto.

15 Mis ojos están siempre hacia Yeshua; porque él sacará mis pies de la red.

16 Vuélvete a mí, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.

17 Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.

18 Mira mi aflicción y mi trabajo; y perdona todos mis pecados.

19 Considera a mis enemigos, porque son muchos; y me aborrecen con odio cruel.

20 Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti he confiado.

21 La integridad y la rectitud me guarden; porque en ti he esperado.

22 Redime, oh Yeshua, a Israel de todas sus angustias.

Salmo 26

1 Júzgame, oh Yahweh; porque yo he andado en mi integridad; también en Yeshua he confiado; por tanto, no resbalaré.

2 Examíname, oh Yahweh, y pruébame; escudriña mis riñones y mi corazón.

3 Porque tu bondad está delante de mis ojos; y he andado en tu verdad.

4 No me he sentado con hombres vanos, ni entraré con los disimulados.

5 He aborrecido la congregación de los malhechores; y no me sentaré con los impíos.

6 Lavaré mis manos en inocencia; y así rodearé tu altar, oh Yeshua.

7 Para publicar con voz de acción de gracias, y contar todas tus maravillas.

8 Yeshua, he amado la habitación de tu casa, y el lugar donde mora tu honra.

9 No reúnas mi alma con los pecadores, ni mi vida con hombres sanguinarios:

10 En cuyas manos hay iniquidad, y su diestra está llena de sobornos.

11 Mas yo andaré en mi integridad; redímeme, y ten misericordia de mí.

12 Mi pie está firme en lugar llano; en las congregaciones bendeciré a Yeshua.

Salmo 27

1 Yeshua es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Yeshua es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

2 Cuando se juntaron contra mí los malvados, mis enemigos y mis adversarios, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3 Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, en esto estaré confiado.

4 Una cosa he demandado a Yeshua, y ésta buscaré; que habite en la casa de Yeshua todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Yeshua, y para inquirir en su templo.

5 Porque en el día del mal me esconderá en su pabellón; en lo secreto de su tabernáculo me ocultará; me pondrá sobre una roca.

6 Y ahora mi cabeza será levantada sobre mis enemigos que me rodean; por tanto, ofreceré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré, sí, cantaré alabanzas a Yeshua.

7 Oye, oh Yeshua, cuando clamo con mi voz; ten también misericordia de mí, y respóndeme.

8 Cuando dijiste: Buscad mi rostro; mi corazón te dijo: Tu rostro, Yeshua, buscaré.

9 No escondas tu rostro de mí; no apartes con ira a tu siervo; tú has sido mi ayuda; no me dejes, ni me desampares, oh Yeshua de mi salvación.

10 Cuando mi padre y mi madre me abandonen, entonces Yeshua me recogerá.

11 Enséñame, oh Yeshua, tu camino, y guíame por senda llana, a causa de mis enemigos.

12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Yeshua en la tierra de los vivientes.

14 Espera en Yeshua; esfuérzate, y él fortalecerá tu corazón; espera, digo, en Yeshua.

Salmo 28

1 A ti clamaré, oh Yeshua, roca mía; no calles para conmigo; no sea que, si callas para conmigo, sea yo semejante a los que descienden a la fosa.

2 Oye la voz de mis súplicas, cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia tu santo oráculo.

3 No me arrastres con los impíos, ni con los que hacen iniquidad, los cuales hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en sus corazones.

4 Dales conforme a sus obras, y conforme a la maldad de sus hechos; dales según la obra de sus manos; págales su merecido.

5 Porque no atienden a las obras de Yahweh, ni a la obra de sus manos; él los derribará, y no los edificará.

6 Bendito sea Yeshua, porque ha oído la voz de mis súplicas.

7 Yeshua es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado; por tanto, mi corazón se goza en gran manera; y con mi cántico le alabaré.

8 Yeshua es la fortaleza de ellos, y él es la fortaleza de salvación de su ungido.

9 Salva a tu pueblo, y bendice tu heredad; apaciéntalos también, y susténtalos para siempre.

Salmo 29

1 Dad a Yahweh, oh poderosos, dad a Yahweh gloria y poder.

2 Dad a Yahweh la gloria debida a su nombre; adorad a Yahweh en la hermosura de la santidad.

3 La voz de Yahweh está sobre las aguas; Yahweh de gloria truena; Yahweh está sobre las muchas aguas.

4 La voz de Yahweh es poderosa; la voz de Yahweh está llena de majestad.

5 La voz de Yahweh quiebra los cedros; sí, Yahweh quiebra los cedros del Líbano.

6 Los hace también saltar como becerro; al Líbano y a Sirión como cría de unicornio.

7 La voz de Yahweh divide las llamas de fuego.

8 La voz de Yahweh sacude el desierto; Yahweh sacude el desierto de Cades.

9 La voz de Yahweh hace parir a las ciervas, y despoja los bosques; y en su templo todos hablan de su gloria.

10 Yahweh preside sobre el diluvio; sí, Yahweh preside como Rey para siempre.

11 Yahweh dará poder a su pueblo; Yahweh bendecirá a su pueblo con paz.

Salmo 30

1 Te ensalzaré, oh Yeshua; porque me has levantado, y no has hecho que mis enemigos se alegren de mí.

2 Oh Yeshua, mi Yeshua, clamé a ti, y me sanaste.

3 Oh Yeshua, hiciste subir mi alma del sepulcro; me mantuviste con vida, para que no descendiese a la fosa.

4 Cantad a Yeshua, oh vosotros santos suyos, y dad gracias a la memoria de su santidad.

5 Porque su ira dura solo un momento, pero en su favor hay vida; el llanto puede durar una noche, pero a la mañana viene el gozo.

6 Y en mi prosperidad dije: Jamás seré conmovido.

7 Yeshua, por tu favor has hecho que mi monte permanezca firme; escondiste tu rostro, y fui turbado.

8 A ti clamé, oh Yeshua; y a Yeshua hice súplica.

9 ¿Qué provecho hay en mi sangre, cuando desciendo a la fosa? ¿Te alabará el polvo? ¿Declarará tu verdad?

10 Oye, oh Yeshua, y ten misericordia de mí; Yeshua, sé tú mi ayudador.

11 Has cambiado mi lamento en danza; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría;

12 A fin de que mi gloria te cante alabanzas, y no esté callada. Oh Yeshua, mi Yeshua, te daré gracias para siempre.

Salmo 31

1 En ti, oh Yeshua, he confiado; no sea yo jamás avergonzado; líbrame en tu justicia.

2 Inclina a mí tu oído; líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, una casa de defensa para salvarme.

3 Porque tú eres mi roca y mi fortaleza; por tanto, por amor de tu nombre guíame y condúceme.

4 Sácame de la red que en secreto han tendido para mí; porque tú eres mi fortaleza.

5 En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Yeshua de verdad.

6 He aborrecido a los que guardan vanidades mentirosas; pero yo confío en Yeshua.

7 Me alegraré y me regocijaré en tu misericordia; porque has considerado mi aflicción; has conocido mi alma en las adversidades;

8 Y no me has entregado en mano del enemigo; has puesto mis pies en lugar espacioso.

9 Ten misericordia de mí, oh Yeshua, porque estoy en angustia; mi ojo se ha consumido de pesar, sí, mi alma y mi vientre.

10 Porque mi vida se ha gastado con pesar, y mis años con gemidos; mi fuerza ha decaído a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11 Fui oprobio entre todos mis enemigos, pero especialmente entre mis vecinos, y temor para mis conocidos; los que me veían fuera huían de mí.

12 He sido olvidado como un muerto, fuera de la memoria; soy como un vaso quebrado.

13 Porque he oído la calumnia de muchos; había temor por todas partes; mientras tomaban consejo juntos contra mí, tramaban quitarme la vida.

14 Mas yo confié en ti, oh Yeshua; dije: Tú eres mi Yeshua.

15 Mis tiempos están en tu mano; líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen.

16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia.

17 No sea yo avergonzado, oh Yeshua; porque te he invocado; sean avergonzados los impíos, y guarden silencio en el sepulcro.

18 Sean silenciados los labios mentirosos, que hablan cosas duras con orgullo y desprecio contra el justo.

19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen; que has obrado para los que en ti confían delante de los hijos de los hombres!

20 Los esconderás en lo secreto de tu presencia de la soberbia del hombre; los guardarás en secreto en un pabellón de la contienda de lenguas.

21 Bendito sea Yeshua; porque me ha mostrado su maravillosa bondad en una ciudad fuerte.

22 Porque dije en mi apresuramiento: Cortado soy de delante de tus ojos; sin embargo, oíste la voz de mis súplicas cuando clamé a ti.

23 Amad a Yeshua, todos vosotros sus santos; porque Yahweh preserva a los fieles, y retribuye abundantemente al que obra con soberbia.

24 Esforzaos, y él fortalecerá vuestro corazón, todos vosotros los que esperáis en Yeshua.

Salmo 32

1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, cuyo pecado ha sido cubierto.

2 Bienaventurado el hombre a quien Yeshua no imputa iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.

3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.

4 Porque de día y de noche tu mano se agravó sobre mí; mi verdor se volvió en sequedades de verano. Selah.

5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Yeshua; y tú perdonaste la iniquidad de mi pecado. Selah.

6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de las muchas aguas no llegarán éstas a él.

7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás. Selah.

8 Te instruiré y te enseñaré en el camino en que debes andar; te guiaré con mi ojo.

9 No seáis como el caballo, o como el mulo, que no tienen entendimiento, cuya boca ha de ser sujetada con cabestro y freno, para que no se acerquen a ti.

10 Muchos dolores habrá para el impío; pero al que confía en Yeshua, lo rodeará la misericordia.

11 Alegraos en Yeshua, y gozaos, justos; y cantad con júbilo, todos vosotros los rectos de corazón.

Salmo 33

1 Alegraos en Yeshua, oh justos; porque la alabanza es hermosa para los rectos.

2 Alabad a Yeshua con arpa; cantadle con salterio y con instrumento de diez cuerdas.

3 Cantadle un cántico nuevo; tocad diestramente con gran ruido.

4 Porque la palabra de Yahweh es recta; y todas sus obras son hechas en verdad.

5 Él ama la justicia y el juicio; la tierra está llena de la bondad de Yahweh.

6 Por la palabra de Yahweh fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

7 Él junta las aguas del mar como en un montón; pone los abismos en depósitos.

8 Tema a Yahweh toda la tierra; teman ante él todos los habitantes del mundo.

9 Porque él habló, y fue hecho; él mandó, y existió.

10 Yahweh hace nulo el consejo de las naciones; hace vanos los pensamientos de los pueblos.

11 El consejo de Yahweh permanecerá para siempre, los pensamientos de su corazón para todas las generaciones.

12 Bienaventurada la nación cuyo Yahweh es Yahweh; y el pueblo que él ha escogido por su propia heredad.

13 Yahweh mira desde los cielos; ve a todos los hijos de los hombres.

14 Desde el lugar de su morada mira sobre todos los habitantes de la tierra.

15 Él forma los corazones de todos ellos; considera todas sus obras.

16 Ningún rey se salva por la multitud de su ejército; un hombre poderoso no es librado por mucha fuerza.

17 El caballo es cosa vana para la seguridad; ni librará a nadie por su gran fuerza.

18 He aquí, el ojo de Yeshua está sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia;

19 Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre.

20 Nuestra alma espera en Yeshua; él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

21 Porque en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.

22 Sea tu misericordia, oh Yeshua, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Salmo 34

1 Bendeciré a Yeshua en todo tiempo; su alabanza estará continuamente en mi boca.

2 En Yeshua se gloriará mi alma; lo oirán los humildes, y se alegrarán.

3 Engrandeced a Yeshua conmigo, y exaltemos juntos su nombre.

4 Busqué a Yeshua, y él me oyó, y me libró de todos mis temores.

5 Miraron a él, y fueron iluminados; y sus rostros no fueron avergonzados.

6 Este pobre clamó, y Yeshua le oyó, y lo salvó de todas sus angustias.

7 El ángel de Yahweh acampa alrededor de los que le temen, y los libra.

8 Gustad y ved que Yeshua es bueno; bienaventurado el hombre que confía en él.

9 Temed a Yahweh, vosotros sus santos; porque nada falta a los que le temen.

10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Yeshua no tendrán falta de ningún bien.

11 Venid, hijos, oídme; os enseñaré el temor de Yahweh.

12 ¿Quién es el hombre que desea vida, que ama muchos días, para ver el bien?

13 Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.

14 Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.

15 Los ojos de Yeshua están sobre los justos, y sus oídos están abiertos a su clamor.

16 El rostro de Yahweh está contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos.

17 Los justos claman, y Yeshua oye, y los libra de todas sus angustias.

18 Yeshua está cerca de los quebrantados de corazón; y salva a los de espíritu contrito.

19 Muchas son las aflicciones del justo; pero Yeshua lo librará de todas ellas.

20 Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.

21 El mal matará al impío; y los que aborrecen al justo serán desolados.

22 Yeshua redime el alma de sus siervos; y ninguno de los que en él confían será desolado.

Salmo 35

1 Defiende mi causa, oh Yeshua, contra los que contienden conmigo; pelea contra los que pelean contra mí.

2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.

3 Saca también la lanza, y cierra el camino contra los que me persiguen; di a mi alma: Yo soy tu salvación.

4 Sean confundidos y avergonzados los que buscan mi alma; sean vueltos atrás y confundidos los que traman mi mal.

5 Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Yahweh los persiga.

6 Sea su camino oscuro y resbaladizo; y el ángel de Yahweh los persiga.

7 Porque sin causa escondieron para mí su red en una fosa; sin causa cavaron para mi alma.

8 Venga sobre él destrucción sin que lo sepa; y su red que escondió lo prenda; en esa misma destrucción caiga.

9 Y mi alma se alegrará en Yeshua; se regocijará en su salvación.

10 Todos mis huesos dirán: Yeshua, ¿quién como tú, que libras al pobre del que es demasiado fuerte para él, sí, al pobre y al necesitado del que lo despoja?

11 Se levantaron testigos falsos; me imputaron cosas que yo no sabía.

12 Me pagaron mal por bien, para despojar mi alma.

13 Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; humillé mi alma con ayuno; y mi oración volvió a mi propio seno.

14 Me comporté como si hubiera sido mi amigo o mi hermano; me incliné abatido, como quien llora por su madre.

15 Pero en mi adversidad se alegraron, y se juntaron; sí, los más viles se juntaron contra mí, y yo no lo sabía; me despedazaban, y no cesaban:

16 Con burladores hipócritas en los banquetes, crujían contra mí sus dientes.

17 Yeshua, ¿hasta cuándo mirarás? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi única de los leones.

18 Te daré gracias en la gran congregación; te alabaré entre mucho pueblo.

19 No se alegren de mí injustamente los que son mis enemigos; ni guiñen el ojo los que me aborrecen sin causa.

20 Porque no hablan paz; sino que traman palabras engañosas contra los tranquilos de la tierra.

21 Sí, abrieron ampliamente su boca contra mí, y dijeron: ¡Ea, ea, nuestro ojo lo ha visto!

22 Esto has visto, oh Yeshua; no calles; oh Yeshua, no te alejes de mí.

23 Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, mi Yeshua y mi Yeshua.

24 Júzgame, oh Yahweh, mi Yahweh, conforme a tu justicia; y no se alegren de mí.

25 No digan en sus corazones: ¡Ah, así lo queríamos! No digan: ¡Lo hemos devorado!

26 Sean avergonzados y confundidos juntamente los que se alegran de mi mal; sean vestidos de vergüenza y deshonra los que se engrandecen contra mí.

27 Canten de gozo y alégrense los que favorecen mi causa justa; sí, digan continuamente: Sea engrandecido Yeshua, que se complace en la prosperidad de su siervo.

28 Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.

Salmo 36

1 La transgresión del impío dice dentro de mi corazón que no hay temor de Yahweh delante de sus ojos.

2 Porque se lisonjea en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.

3 Las palabras de su boca son iniquidad y engaño; ha dejado de ser sabio, y de hacer el bien.

4 Trama iniquidad sobre su cama; se pone en camino que no es bueno; no aborrece el mal.

5 Tu misericordia, oh Yahweh, está en los cielos; y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

6 Tu justicia es como los grandes montes; tus juicios son un gran abismo; oh Yahweh, tú preservas al hombre y a la bestia.

7 ¡Cuán excelente es tu bondad, oh Yeshua! Por tanto, los hijos de los hombres confían bajo la sombra de tus alas.

8 Serán abundantemente saciados con la grosura de tu casa; y les darás de beber del río de tus deleites.

9 Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.

10 Extiende tu bondad a los que te conocen; y tu justicia a los rectos de corazón.

11 No venga contra mí el pie de la soberbia, y no me mueva la mano de los impíos.

12 Allí han caído los que hacen iniquidad; han sido derribados, y no podrán levantarse.

Salmo 37

1 No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2 Porque como la hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán.

3 Confía en Yeshua, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y en verdad serás alimentado.

4 Deléitate también en Yeshua; y él te concederá las peticiones de tu corazón.

5 Encomienda a Yeshua tu camino; confía también en él; y él lo hará.

6 Y sacará tu justicia como la luz, y tu juicio como el mediodía.

7 Guarda silencio ante Yeshua, y espera pacientemente en él; no te impacientes a causa del que prospera en su camino, a causa del hombre que lleva a cabo intrigas malvadas.

8 Deja la ira, y abandona el enojo; no te impacientes en manera alguna para hacer lo malo.

9 Porque los malignos serán cortados; pero los que esperan en Yeshua, ellos heredarán la tierra.

10 Porque aún un poco, y el impío no será; sí, considerarás diligentemente su lugar, y no será.

11 Pero los mansos heredarán la tierra; y se deleitarán en la abundancia de paz.

12 El impío trama contra el justo, y cruje contra él sus dientes.

13 Yahweh se reirá de él; porque ve que viene su día.

14 Los impíos han desenvainado la espada, y han entesado su arco, para derribar al pobre y al necesitado, y para matar a los de conducta recta.

15 Su espada entrará en su propio corazón, y sus arcos serán quebrados.

16 Mejor es lo poco que tiene el justo, que las riquezas de muchos impíos.

17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados; pero Yeshua sostiene a los justos.

18 Yahweh conoce los días de los rectos; y la heredad de ellos será para siempre.

19 No serán avergonzados en el tiempo malo; y en los días de hambre serán saciados.

20 Pero los impíos perecerán, y los enemigos de Yahweh serán como la grasa de los corderos; se consumirán; en humo se consumirán.

21 El impío toma prestado, y no paga; pero el justo muestra misericordia, y da.

22 Porque los bendecidos por él heredarán la tierra; y los maldecidos por él serán cortados.

23 Los pasos del hombre bueno son ordenados por Yeshua; y él se deleita en su camino.

24 Aunque caiga, no será del todo postrado; porque Yeshua lo sostiene con su mano.

25 Joven fui, y he envejecido; y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.

26 Él es siempre misericordioso, y presta; y su descendencia es bendita.

27 Apártate del mal, y haz el bien; y habita para siempre.

28 Porque Yahweh ama el juicio, y no desampara a sus santos; para siempre serán guardados; pero la descendencia de los impíos será cortada.

29 Los justos heredarán la tierra, y habitarán en ella para siempre.

30 La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla juicio.

31 La ley de su Yahweh está en su corazón; ninguno de sus pasos resbalará.

32 El impío acecha al justo, y busca matarlo.

33 Yeshua no lo dejará en su mano, ni lo condenará cuando sea juzgado.

34 Espera en Yeshua, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando los impíos sean cortados, tú lo verás.

35 He visto al impío en gran poder, y extendiéndose como un laurel verde.

36 Sin embargo, pasó, y he aquí que no era; sí, lo busqué, pero no pudo ser hallado.

37 Considera al perfecto, y mira al recto; porque el fin de ese hombre es paz.

38 Pero los transgresores serán destruidos juntamente; el fin de los impíos será cortado.

39 Pero la salvación de los justos es de Yeshua; él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.

40 Y Yeshua los ayudará, y los librará; los librará de los impíos, y los salvará, porque en él han confiado.

Salmo 38

1 Oh Yeshua, no me reprendas en tu ira; ni me castigues en tu ardiente enojo.

2 Porque tus saetas se han clavado en mí, y tu mano me oprime con fuerza.

3 No hay sanidad en mi carne a causa de tu ira; ni hay reposo en mis huesos a causa de mi pecado.

4 Porque mis iniquidades han pasado sobre mi cabeza; como carga pesada, son demasiado pesadas para mí.

5 Mis heridas hieden y están corrompidas a causa de mi locura.

6 Estoy turbado; estoy muy encorvado; ando enlutado todo el día.

7 Porque mis lomos están llenos de una enfermedad repugnante; y no hay sanidad en mi carne.

8 Estoy débil y quebrantado en gran manera; he rugido a causa de la inquietud de mi corazón.

9 Yeshua, todo mi deseo está delante de ti; y mi gemido no te es oculto.

10 Mi corazón jadea, mi fuerza me ha faltado; y en cuanto a la luz de mis ojos, también se ha ido de mí.

11 Mis amantes y mis amigos se mantienen apartados de mi llaga; y mis parientes se mantienen lejos.

12 También los que buscan mi vida tienden lazos para mí; y los que buscan mi mal hablan cosas perversas, e imaginan engaños todo el día.

13 Pero yo, como un sordo, no oía; y fui como un mudo que no abre su boca.

14 Así fui como un hombre que no oye, y en cuya boca no hay reprensiones.

15 Porque en ti, oh Yeshua, espero; tú oirás, oh Yeshua, mi Yeshua.

16 Porque dije: Óyeme, no sea que se alegren de mí; cuando mi pie resbala, se engrandecen contra mí.

17 Porque estoy a punto de cojear, y mi dolor está continuamente delante de mí.

18 Porque declararé mi iniquidad; me entristeceré por mi pecado.

19 Pero mis enemigos están vivos, y son fuertes; y se han multiplicado los que me aborrecen injustamente.

20 También los que pagan mal por bien son mis adversarios; porque sigo lo que es bueno.

21 No me desampares, oh Yeshua; oh mi Yeshua, no te alejes de mí.

22 Apresúrate a ayudarme, oh Yeshua, mi salvación.

Salmo 39

1 Dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, mientras el impío esté delante de mí.

2 Enmudecí con silencio, callé aun del bien; y mi dolor se avivó.

3 Mi corazón se enardeció dentro de mí; mientras meditaba, el fuego ardió; entonces hablé con mi lengua,

4 Yahweh, hazme saber mi fin, y cuál es la medida de mis días; para que sepa cuán frágil soy.

5 He aquí, has hecho mis días como un palmo; y mi edad es como nada delante de ti; en verdad, todo hombre, en su mejor estado, es enteramente vanidad. Selah.

6 Ciertamente todo hombre anda en vana apariencia; ciertamente en vano se inquietan; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.

7 Y ahora, Yeshua, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.

8 Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por oprobio del insensato.

9 Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.

10 Aparta de mí tu azote; soy consumido por el golpe de tu mano.

11 Cuando con reprensiones corriges al hombre por su iniquidad, haces que su hermosura se consuma como polilla; ciertamente todo hombre es vanidad. Selah.

12 Oye mi oración, oh Yeshua, y escucha mi clamor; no calles ante mis lágrimas; porque soy extranjero contigo, y peregrino, como todos mis padres.

13 Oh, perdóname, para que recobre fuerzas, antes de que parta, y no sea más.

Salmo 40

1 Esperé pacientemente en Yeshua; y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

2 Me hizo sacar también de una fosa horrible, del lodo cenagoso, y puso mis pies sobre una roca, y enderezó mis pasos.

3 Y puso un cántico nuevo en mi boca, alabanza a nuestro Yeshua; muchos lo verán, y temerán, y confiarán en Yeshua.

4 Bienaventurado el hombre que pone a Yeshua por su confianza, y no respeta a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

5 Muchas, oh Yeshua, mi Yeshua, son tus maravillas que has hecho, y tus pensamientos para con nosotros; no pueden ser enumerados en orden ante ti; si yo quisiera declararlos y hablar de ellos, son más de los que pueden contarse.

6 Sacrificio y ofrenda no deseaste; me has abierto los oídos; holocausto y ofrenda por el pecado no has demandado.

7 Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí,

8 Me deleito en hacer tu voluntad, oh mi Yahweh; sí, tu ley está dentro de mi corazón.

9 He predicado justicia en la gran congregación; he aquí, no refrené mis labios, oh Yahweh, tú lo sabes.

10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he declarado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu bondad y tu verdad de la gran congregación.

11 No retengas de mí, oh Yeshua, tus tiernas misericordias; tu bondad y tu verdad me guarden continuamente.

12 Porque me han rodeado males sin número; mis iniquidades me han alcanzado, de modo que no puedo levantar la vista; son más que los cabellos de mi cabeza; por tanto, mi corazón me falta.

13 Quieras, oh Yeshua, librarme; oh Yeshua, apresúrate a ayudarme.

14 Sean avergonzados y confundidos juntamente los que buscan mi alma para destruirla; sean vueltos atrás y avergonzados los que me desean mal.

15 Sean desolados como recompensa de su vergüenza los que me dicen: ¡Ea, ea!

16 Alégrense y gocen en ti todos los que te buscan; digan continuamente los que aman tu salvación: Sea engrandecido Yeshua.

17 Pero yo soy pobre y necesitado; sin embargo, Yeshua piensa en mí; tú eres mi ayuda y mi libertador; no tardes, oh mi Yeshua.

Salmo 41

1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; Yeshua lo librará en el día malo.

2 Yeshua lo guardará, y lo mantendrá con vida; y será bienaventurado en la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

3 Yeshua lo fortalecerá en el lecho de languidez; tú cambiarás toda su cama en su enfermedad.

4 Yo dije: Yeshua, ten misericordia de mí: sana mi alma; porque contra ti he pecado.

5 Mis enemigos hablan mal de mí: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?

6 Y si viene a verme, habla vanidad: su corazón recoge iniquidad para sí; cuando sale fuera, lo cuenta.

7 Todos los que me aborrecen murmuran juntos contra mí: contra mí traman mi mal.

8 Una enfermedad maligna, dicen, se ha apoderado de él: y ahora que yace, no se levantará más.

9 Aun mi propio amigo íntimo, en quien yo confiaba, que comía de mi pan, ha levantado contra mí su calcañar.

10 Mas tú, oh Yeshua, ten misericordia de mí, y levántame, para que yo les dé el pago.

11 En esto conozco que te he agradado, porque mi enemigo no se alegra de mí.

12 Y en cuanto a mí, tú me sostienes en mi integridad, y me pones delante de tu rostro para siempre.

13 Bendito sea el Yeshua de Israel desde la eternidad, y hasta la eternidad. Amén, y Amén.

Salmo 42

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Yeshua, el alma mía.

2 Mi alma tiene sed de Yeshua, del Yeshua vivo: ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Yeshua?

3 Mis lágrimas han sido mi pan de día y de noche, mientras me dicen continuamente: ¿Dónde está tu Yeshua?

4 Cuando recuerdo estas cosas, derramo mi alma en mí: porque yo había ido con la multitud, fui con ellos a la casa de Yeshua, con voz de alegría y de alabanza, con una multitud que celebraba fiesta solemne.

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Yeshua: porque aún he de alabarle por la ayuda de su rostro.

6 Oh Yeshua mío, mi alma está abatida dentro de mí: por tanto me acordaré de ti desde la tierra del Jordán, y de los hermonitas, desde el monte Mizar.

7 Un abismo llama a otro abismo al ruido de tus cascadas: todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

8 Mas el Yeshua mandará su misericordia de día, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Yeshua de mi vida.

9 Diré a Yeshua, mi roca: ¿Por qué me has olvidado? ¿por qué ando enlutado por la opresión del enemigo?

10 Como con una espada en mis huesos, mis enemigos me afrentan; mientras me dicen cada día: ¿Dónde está tu Yeshua?

11 ¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Yeshua: porque aún he de alabarle, quien es la salud de mi rostro, y mi Yeshua.

Salmo 43

1 Júzgame, oh Yeshua, y defiende mi causa contra una nación impía: líbrame del hombre engañoso e injusto.

2 Porque tú eres el Yeshua de mi fortaleza: ¿por qué me has desechado? ¿por qué ando enlutado por la opresión del enemigo?

3 Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen; que me lleven a tu monte santo, y a tus tabernáculos.

4 Entonces iré al altar de Yeshua, a Yeshua, mi alegría y mi gozo: sí, con el arpa te alabaré, oh Yeshua, Yeshua mío.

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Yeshua: porque aún he de alabarle, quien es la salud de mi rostro, y mi Yeshua.

Salmo 44

1 Hemos oído con nuestros oídos, oh Yeshua, nuestros padres nos han contado, la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

2 Cómo echaste fuera a los paganos con tu mano, y los plantaste a ellos; cómo afligiste a los pueblos, y los arrojaste.

3 Porque no tomaron posesión de la tierra por su propia espada, ni su propio brazo los salvó: sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.

4 Tú eres mi Rey, oh Yeshua: manda salvaciones para Jacob.

5 Por medio de ti derribaremos a nuestros enemigos: en tu nombre hollaremos a los que se levantan contra nosotros.

6 Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará.

7 Mas tú nos has salvado de nuestros enemigos, y has avergonzado a los que nos aborrecían.

8 En Yeshua nos gloriamos todo el día, y alabamos tu nombre para siempre. Selah.

9 Mas tú nos has desechado, y nos has avergonzado; y no sales con nuestros ejércitos.

10 Nos haces volver las espaldas ante el enemigo: y los que nos aborrecen se despojan para sí.

11 Nos has entregado como ovejas destinadas para comida; y nos has esparcido entre los paganos.

12 Vendes a tu pueblo por nada, y no aumentas tu riqueza con su precio.

13 Nos pones por oprobio ante nuestros vecinos, por escarnio y burla ante los que están alrededor de nosotros.

14 Nos pones por refrán entre los paganos, por meneo de cabeza entre los pueblos.

15 Mi confusión está continuamente delante de mí, y la vergüenza de mi rostro me ha cubierto,

16 Por la voz del que afrenta y blasfema; a causa del enemigo y del vengador.

17 Todo esto ha venido sobre nosotros; y no te hemos olvidado, ni hemos obrado falsamente en tu pacto.

18 Nuestro corazón no se ha vuelto atrás, ni nuestros pasos se han apartado de tu camino;

19 Aunque nos has quebrantado gravemente en el lugar de los dragones, y nos has cubierto con sombra de muerte.

20 Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Yeshua, o extendido nuestras manos a un dios extraño;

21 ¿No lo descubriría Yahweh? porque él conoce los secretos del corazón.

22 Sí, por tu causa somos muertos todo el día; somos contados como ovejas para el matadero.

23 Despierta, ¿por qué duermes, oh Yeshua? Levántate, no nos deseches para siempre.

24 ¿Por qué escondes tu rostro, y olvidas nuestra aflicción y nuestra opresión?

25 Porque nuestra alma está abatida hasta el polvo: nuestro vientre está pegado a la tierra.

26 Levántate para ayudarnos, y redímenos por causa de tus misericordias.

Salmo 45

1 Mi corazón rebosa de una buena palabra: hablo de las cosas que he compuesto acerca del rey: mi lengua es la pluma de un escribiente diestro.

2 Eres más hermoso que los hijos de los hombres: la gracia se ha derramado en tus labios: por tanto Yahweh te ha bendecido para siempre.

3 Ciñe tu espada sobre tu muslo, oh poderosísimo, con tu gloria y tu majestad.

4 Y en tu majestad cabalga prósperamente a causa de la verdad y la mansedumbre y la justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles.

5 Tus saetas son agudas en el corazón de los enemigos del rey; por ellas los pueblos caen debajo de ti.

6 Tu trono, oh Yeshua, es eterno y para siempre: el cetro de tu reino es cetro de rectitud.

7 Amas la justicia, y aborreces la maldad: por tanto Yahweh, tu Yahweh, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.

8 Todas tus vestiduras huelen a mirra, áloe y casia, desde los palacios de marfil, con lo cual te han alegrado.

9 Hijas de reyes había entre tus mujeres honorables: a tu diestra estaba la reina con oro de Ofir.

10 Escucha, oh hija, y considera, e inclina tu oído; olvida también a tu propio pueblo, y la casa de tu padre;

11 Y el rey deseará en gran manera tu hermosura: porque él es tu Yeshua; y adórale tú.

12 Y la hija de Tiro estará allí con un presente; aun los ricos del pueblo suplicarán tu favor.

13 La hija del rey es toda gloriosa por dentro: su vestidura es de oro tejido.

14 Será llevada al rey en vestiduras bordadas: las vírgenes, sus compañeras que la siguen, serán llevadas a ti.

15 Con alegría y gozo serán llevadas: entrarán en el palacio del rey.

16 En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes podrás hacer príncipes en toda la tierra.

17 Haré que tu nombre sea recordado en todas las generaciones: por tanto los pueblos te alabarán eternamente y para siempre.

Salmo 46

1 Yeshua es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda muy presente en la angustia.

2 Por tanto no temeremos, aunque la tierra sea removida, y aunque los montes sean trasladados al corazón del mar;

3 Aunque bramen sus aguas y se turben, aunque los montes tiemblen con su crecida. Selah.

4 Hay un río, cuyas corrientes alegrarán la ciudad de Yeshua, el lugar santo de los tabernáculos del Altísimo.

5 Yeshua está en medio de ella; no será movida: Yeshua la ayudará, y eso muy temprano.

6 Bramaron los paganos, se conmovieron los reinos: él dio su voz, se derritió la tierra.

7 El Yeshua de los ejércitos está con nosotros; el Yeshua de Jacob es nuestro refugio. Selah.

8 Venid, ved las obras del Yeshua, qué desolaciones ha hecho en la tierra.

9 Él hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, y corta la lanza en pedazos; quema el carro en el fuego.

10 Estad quietos, y sabed que yo soy Yeshua: seré exaltado entre los paganos, seré exaltado en la tierra.

11 El Yeshua de los ejércitos está con nosotros; el Yeshua de Jacob es nuestro refugio. Selah.

Salmo 47

1 Batid las manos, todos los pueblos; aclamad a Yeshua con voz de triunfo.

2 Porque el Yeshua Altísimo es terrible; es un gran Rey sobre toda la tierra.

3 Él someterá a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies.

4 Él escogerá nuestra heredad para nosotros, la excelencia de Jacob, a quien amó. Selah.

5 Yeshua ha subido con aclamación, el Yeshua con sonido de trompeta.

6 Cantad alabanzas a Yeshua, cantad alabanzas: cantad alabanzas a nuestro Rey, cantad alabanzas.

7 Porque Yeshua es el Rey de toda la tierra: cantad alabanzas con entendimiento.

8 Yahweh reina sobre los paganos: Yahweh está sentado sobre el trono de su santidad.

9 Los príncipes de los pueblos se han reunido, aun el pueblo del Yahweh de Abraham: porque los escudos de la tierra pertenecen a Yahweh: él es muy exaltado.

Salmo 48

1 Grande es el Yeshua, y digno de ser alabado en gran manera en la ciudad de nuestro Yeshua, en el monte de su santidad.

2 Hermoso en su elevación, el gozo de toda la tierra, es el monte Sion, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey.

3 Yeshua es conocido en sus palacios como refugio.

4 Porque, he aquí, los reyes se habían reunido, pasaron juntos.

5 Lo vieron, y así se maravillaron; se turbaron, y se apresuraron a huir.

6 Allí se apoderó de ellos el temor, y el dolor, como de mujer que está de parto.

7 Tú rompes las naves de Tarsis con viento oriental.

8 Como hemos oído, así hemos visto en la ciudad del Yeshua de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Yeshua: Yeshua la establecerá para siempre. Selah.

9 Hemos pensado en tu misericordia, oh Yeshua, en medio de tu templo.

10 Conforme a tu nombre, oh Yeshua, así es tu alabanza hasta los confines de la tierra: tu diestra está llena de justicia.

11 Alégrese el monte Sion, gócense las hijas de Judá, a causa de tus juicios.

12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla: contad sus torres.

13 Considerad bien sus baluartes, mirad sus palacios; para que lo contéis a la generación venidera.

14 Porque este Yeshua es nuestro Yeshua eternamente y para siempre: él nos guiará aun hasta la muerte.

Salmo 49

1 Oíd esto, todos los pueblos; prestad oído, todos los habitantes del mundo:

2 Tanto los humildes como los encumbrados, ricos y pobres, juntamente.

3 Mi boca hablará sabiduría; y la meditación de mi corazón será de entendimiento.

4 Inclinaré mi oído a una parábola: declararé mi dicho oscuro con el arpa.

5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis calcañares me rodee?

6 Los que confían en sus bienes, y se jactan en la multitud de sus riquezas;

7 Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir a su hermano, ni dar a Yahweh un rescate por él:

8 (Porque la redención de su alma es preciosa, y cesa para siempre:)

9 Para que viva aún para siempre, y no vea corrupción.

10 Porque ve que los sabios mueren, asimismo el necio y el insensato perecen, y dejan sus riquezas a otros.

11 Su pensamiento íntimo es que sus casas durarán para siempre, y sus moradas de generación en generación; llaman a sus tierras con sus propios nombres.

12 Mas el hombre, estando en honra, no permanece: es semejante a las bestias que perecen.

13 Este camino suyo es su necedad: y su posteridad aprueba sus dichos. Selah.

14 Como ovejas son puestos en el sepulcro; la muerte se alimentará de ellos; y los rectos tendrán dominio sobre ellos por la mañana; y su hermosura se consumirá en el sepulcro, lejos de su morada.

15 Mas Yeshua redimirá mi alma del poder del sepulcro: porque él me recibirá. Selah.

16 No temas cuando alguno se enriquece, cuando aumenta la gloria de su casa;

17 Porque cuando muera no llevará nada: su gloria no descenderá tras él.

18 Aunque mientras vivía bendecía a su alma: y los hombres te alabarán, cuando te trates bien a ti mismo.

19 Irá a la generación de sus padres; nunca verán la luz.

20 El hombre que está en honra, y no entiende, es semejante a las bestias que perecen.

Salmo 50

1 El poderoso Yahweh, aun el Yahweh, ha hablado, y ha convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.

2 Desde Sion, perfección de hermosura, Yeshua ha resplandecido.

3 Nuestro Yeshua vendrá, y no callará: un fuego devorará delante de él, y habrá gran tempestad alrededor de él.

4 Convocará a los cielos desde lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo.

5 Reunidme a mis santos; los que hicieron pacto conmigo mediante sacrificio.

6 Y los cielos declararán su justicia: porque Yahweh es juez él mismo. Selah.

7 Escucha, oh pueblo mío, y hablaré; oh Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Yahweh, aun tu Yahweh.

8 No te reprenderé por tus sacrificios ni por tus holocaustos, por haber estado continuamente delante de mí.

9 No tomaré becerro de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.

10 Porque mía es toda bestia del bosque, y el ganado sobre mil collados.

11 Conozco todas las aves de los montes: y mías son las bestias salvajes del campo.

12 Si yo tuviera hambre, no te lo diría: porque el mundo es mío, y su plenitud.

13 ¿Comeré yo carne de toros, o beberé sangre de machos cabríos?

14 Ofrece a Yahweh acción de gracias; y paga tus votos al Altísimo:

15 E invócame en el día de la angustia: yo te libraré, y tú me glorificarás.

16 Mas al malo dice Yahweh: ¿Qué tienes tú que declarar mis estatutos, o que tomar mi pacto en tu boca?

17 Viendo que aborreces la instrucción, y echas mis palabras tras de ti.

18 Cuando veías a un ladrón, consentías con él, y has sido partícipe con los adúlteros.

19 Entregas tu boca al mal, y tu lengua trama engaño.

20 Te sientas y hablas contra tu hermano; calumnias al hijo de tu propia madre.

21 Estas cosas has hecho, y yo he callado; pensabas que yo era enteramente como tú mismo: mas yo te reprenderé, y las pondré en orden delante de tus ojos.

22 Considerad ahora esto, vosotros que olvidáis a Yahweh, no sea que yo os despedace, y no haya quien libre.

23 El que ofrece alabanza me glorifica: y al que ordena rectamente su camino le mostraré la salvación de Yeshua.

Salmo 51

1 Ten misericordia de mí, oh Yeshua, conforme a tu misericordia: conforme a la multitud de tus tiernas misericordias borra mis transgresiones.

2 Lávame completamente de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado.

3 Porque yo reconozco mis transgresiones: y mi pecado está siempre delante de mí.

4 Contra ti, contra ti solo, he pecado, y he hecho este mal delante de tus ojos: para que seas justificado cuando hablas, y seas puro cuando juzgas.

5 He aquí, en iniquidad fui formado; y en pecado me concibió mi madre.

6 He aquí, tú deseas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me harás conocer sabiduría.

7 Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré más blanco que la nieve.

8 Hazme oír gozo y alegría; para que se regocijen los huesos que has quebrantado.

9 Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.

10 Crea en mí un corazón limpio, oh Yeshua; y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de tu presencia; y no quites de mí tu espíritu santo.

12 Devuélveme el gozo de tu salvación; y sosténme con tu espíritu libre.

13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos; y los pecadores se convertirán a ti.

14 Líbrame de la culpa de sangre, oh Yeshua, tú Yeshua de mi salvación: y mi lengua cantará en voz alta tu justicia.

15 Oh Yeshua, abre mis labios; y mi boca declarará tu alabanza.

16 Porque no deseas sacrificio; de otro modo lo daría: no te deleitas en holocausto.

17 Los sacrificios de Yeshua son un espíritu quebrantado: un corazón quebrantado y contrito, oh Yeshua, no despreciarás.

18 Haz bien, en tu buena voluntad, a Sion: edifica los muros de Jerusalén.

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto y la ofrenda totalmente quemada: entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Salmo 52

1 ¿Por qué te jactas en la maldad, oh hombre poderoso? la bondad de Yeshua dura continuamente.

2 Tu lengua trama maldades; como navaja afilada, obrando engañosamente.

3 Amas el mal más que el bien; y la mentira más que hablar justicia. Selah.

4 Amas todas las palabras devoradoras, oh lengua engañosa.

5 Yahweh también te destruirá para siempre, te llevará, y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah.

6 Los justos también verán, y temerán, y se reirán de él:

7 He aquí, este es el hombre que no hizo a Yeshua su fortaleza; sino que confió en la abundancia de sus riquezas, y se fortaleció en su maldad.

8 Mas yo soy como un olivo verde en la casa de Yeshua: confío en la misericordia de Yeshua eternamente y para siempre.

9 Te alabaré para siempre, porque tú lo has hecho: y esperaré en tu nombre; porque es bueno delante de tus santos.

Salmo 53

1 El necio ha dicho en su corazón: No hay Yahweh. Se han corrompido, y han hecho iniquidad abominable: no hay quien haga el bien.

2 Yahweh miró desde el cielo sobre los hijos de los hombres, para ver si había alguno que entendiera, que buscara a Yahweh.

3 Cada uno de ellos se ha apartado: juntamente se han hecho inmundos; no hay quien haga el bien, no, ni siquiera uno.

4 ¿No tienen conocimiento los que obran iniquidad? que devoran a mi pueblo como comen pan: no han invocado a Yeshua.

5 Allí estuvieron en gran temor, donde no había temor: porque Yeshua ha esparcido los huesos del que acampa contra ti: tú los has avergonzado, porque Yeshua los ha desechado.

6 ¡Oh, que la salvación de Israel viniera de Sion! Cuando Yeshua haga volver la cautividad de su pueblo, Jacob se regocijará, e Israel se alegrará.

Salmo 54

1 Sálvame, oh Yeshua, por tu nombre, y júzgame por tu fortaleza.

2 Escucha mi oración, oh Yeshua; presta oído a las palabras de mi boca.

3 Porque extraños se han levantado contra mí, y opresores buscan mi alma: no han puesto a Yeshua delante de sí. Selah.

4 He aquí, Yeshua es mi ayudador: el Yeshua está con los que sostienen mi alma.

5 Él recompensará el mal a mis enemigos: córtalos en tu verdad.

6 Voluntariamente sacrificaré a ti: alabaré tu nombre, oh Yeshua; porque es bueno.

7 Porque me ha librado de toda angustia: y mi ojo ha visto su deseo sobre mis enemigos.

Salmo 55

1 Presta oído a mi oración, oh Yeshua; y no te escondas de mi súplica.

2 Atiéndeme, y escúchame: lloro en mi queja, y hago ruido;

3 A causa de la voz del enemigo, a causa de la opresión del malo: porque echan iniquidad sobre mí, y con ira me aborrecen.

4 Mi corazón está muy dolorido dentro de mí: y los terrores de la muerte han caído sobre mí.

5 Temor y temblor han venido sobre mí, y el horror me ha abrumado.

6 Y dije: ¡Oh, si tuviera alas como una paloma! porque entonces volaría, y estaría en reposo.

7 He aquí, entonces vagaría muy lejos, y permanecería en el desierto. Selah.

8 Apresuraría mi escape de la tormenta ventosa y de la tempestad.

9 Destruye, oh Yeshua, y divide sus lenguas: porque he visto violencia y contienda en la ciudad.

10 De día y de noche la rodean sobre sus muros: maldad también y aflicción hay en medio de ella.

11 Maldad hay en medio de ella: el engaño y la astucia no se apartan de sus calles.

12 Porque no fue un enemigo el que me afrentó; entonces lo habría soportado: ni fue el que me aborrecía el que se engrandeció contra mí; entonces me habría escondido de él:

13 Mas fuiste tú, un hombre igual a mí, mi guía, y mi conocido.

14 Tomábamos juntos un dulce consejo, y andábamos a la casa de Yeshua en compañía.

15 Que la muerte se apodere de ellos, y desciendan vivos al infierno: porque maldad hay en sus moradas, y entre ellos.

16 En cuanto a mí, invocaré a Yeshua; y el Yeshua me salvará.

17 Por la tarde, y por la mañana, y al mediodía, oraré, y clamaré en voz alta: y él oirá mi voz.

18 Él ha librado mi alma en paz de la batalla que había contra mí: porque había muchos conmigo.

19 Yeshua oirá, y los afligirá, aun él que permanece desde la antigüedad. Selah. Porque no tienen cambios, por tanto no temen a Yeshua.

20 Ha extendido sus manos contra los que están en paz con él: ha quebrantado su pacto.

21 Las palabras de su boca eran más suaves que la mantequilla, pero había guerra en su corazón: sus palabras eran más blandas que el aceite, y sin embargo eran espadas desenvainadas.

22 Echa tu carga sobre el Yeshua, y él te sustentará: nunca permitirá que el justo sea movido.

23 Mas tú, oh Yahweh, los harás descender al pozo de la destrucción: los hombres sanguinarios y engañosos no vivirán la mitad de sus días; mas yo confiaré en ti.

Salmo 56

1 Ten misericordia de mí, oh Yeshua: porque el hombre querría tragarme; luchando cada día me oprime.

2 Mis enemigos querrían tragarme cada día: porque son muchos los que luchan contra mí, oh Altísimo.

3 Cuando tengo miedo, confiaré en ti.

4 En Yeshua alabaré su palabra, en Yeshua he puesto mi confianza; no temeré lo que la carne puede hacerme.

5 Cada día tuercen mis palabras: todos sus pensamientos contra mí son para mal.

6 Se reúnen, se esconden, observan mis pasos, cuando esperan mi alma.

7 ¿Escaparán ellos por la iniquidad? en tu ira derriba a los pueblos, oh Yahweh.

8 Tú cuentas mis huidas: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?

9 Cuando clame a ti, entonces mis enemigos volverán atrás: esto sé; porque Yeshua está por mí.

10 En Yeshua alabaré su palabra: en el Yeshua alabaré su palabra.

11 En Yeshua he puesto mi confianza: no temeré lo que el hombre puede hacerme.

12 Tus votos están sobre mí, oh Yeshua: te ofreceré alabanzas.

13 Porque has librado mi alma de la muerte: ¿no librarás mis pies de caer, para que ande delante de Yeshua en la luz de los vivientes?

Salmo 57

1 Ten misericordia de mí, oh Yeshua, ten misericordia de mí: porque mi alma confía en ti: sí, a la sombra de tus alas haré mi refugio, hasta que pasen estas calamidades.

2 Clamaré al Yeshua Altísimo; a Yeshua que cumple todas las cosas por mí.

3 Él enviará desde el cielo, y me salvará de la afrenta del que querría tragarme. Selah. Yeshua enviará su misericordia y su verdad.

4 Mi alma está entre leones: y yazco aun entre los que están encendidos, los hijos de los hombres, cuyos dientes son lanzas y saetas, y su lengua una espada afilada.

5 Sé exaltado, oh Yahweh, sobre los cielos; sea tu gloria sobre toda la tierra.

6 Han preparado una red para mis pasos; mi alma está abatida: han cavado un hoyo delante de mí, en medio del cual ellos mismos han caído. Selah.

7 Mi corazón está firme, oh Yeshua, mi corazón está firme: cantaré y daré alabanza.

8 Despierta, gloria mía; despierta, salterio y arpa: yo mismo despertaré temprano.

9 Te alabaré, oh Yeshua, entre los pueblos: cantaré a ti entre las naciones.

10 Porque tu misericordia es grande hasta los cielos, y tu verdad hasta las nubes.

11 Sé exaltado, oh Yahweh, sobre los cielos: sea tu gloria sobre toda la tierra.

Salmo 58

1 ¿Habláis en verdad justicia, oh congregación? ¿juzgáis rectamente, oh hijos de los hombres?

2 Sí, en el corazón obráis maldad; pesáis la violencia de vuestras manos en la tierra.

3 Los malos se apartan desde el vientre: se extravían tan pronto como nacen, hablando mentiras.

4 Su veneno es como el veneno de una serpiente: son como el áspid sordo que tapa su oído;

5 Que no escuchará la voz de los encantadores, por hábilmente que encanten.

6 Rompe sus dientes, oh Yeshua, en su boca: rompe los colmillos grandes de los leoncillos, oh Yeshua.

7 Que se desvanezcan como aguas que corren continuamente: cuando tienda su arco para disparar sus saetas, que sean como cortadas en pedazos.

8 Como un caracol que se deshace, que cada uno de ellos pase: como el nacimiento prematuro de una mujer, para que no vean el sol.

9 Antes que vuestras ollas puedan sentir las espinas, él los arrebatará como con un torbellino, tanto a los vivos, como en su ira.

10 El justo se alegrará cuando vea la venganza: lavará sus pies en la sangre del malo.

11 De modo que un hombre dirá: Ciertamente hay recompensa para el justo: ciertamente él es un Yahweh que juzga en la tierra.

Salmo 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Yeshua mío: defiéndeme de los que se levantan contra mí.

2 Líbrame de los que obran iniquidad, y sálvame de los hombres sanguinarios.

3 Porque, he aquí, acechan mi alma: los poderosos se han reunido contra mí; no por mi transgresión, ni por mi pecado, oh Yeshua.

4 Corren y se preparan sin culpa mía: despierta para ayudarme, y mira.

5 Tú, por tanto, oh Yahweh de los ejércitos, el Yahweh de Israel, despierta para visitar a todos los paganos: no tengas misericordia de ningún transgresor malo. Selah.

6 Vuelven por la tarde: hacen ruido como un perro, y rodean la ciudad.

7 He aquí, eructan con su boca: espadas hay en sus labios: porque, ¿quién, dicen ellos, oye?

8 Mas tú, oh Yahweh, te reirás de ellos; tendrás a todos los paganos en escarnio.

9 A causa de su fuerza esperaré en ti: porque Yeshua es mi defensa.

10 El Yeshua de mi misericordia me saldrá al encuentro: Yeshua me dejará ver mi deseo sobre mis enemigos.

11 No los mates, no sea que mi pueblo olvide: espárcelos con tu poder; y derríbalos, oh Yeshua, escudo nuestro.

12 Por el pecado de su boca y las palabras de sus labios que ellos mismos sean presos en su orgullo: y por la maldición y la mentira que hablan.

13 Consúmelos en ira, consúmelos, para que no sean: y que sepan que Yahweh gobierna en Jacob hasta los confines de la tierra. Selah.

14 Y por la tarde que vuelvan; y que hagan ruido como un perro, y rodeen la ciudad.

15 Que anden vagando de un lado a otro por comida, y se quejen si no se sacian.

16 Mas yo cantaré de tu poder; sí, cantaré en voz alta de tu misericordia por la mañana: porque has sido mi defensa y refugio en el día de mi angustia.

17 A ti, oh fortaleza mía, cantaré: porque Yeshua es mi defensa, y el Yeshua de mi misericordia.

Salmo 60

1 Oh Yeshua, tú nos has desechado, nos has esparcido, te has disgustado; oh, vuélvete a nosotros de nuevo.

2 Has hecho temblar la tierra; la has quebrantado: sana sus brechas; porque se tambalea.

3 Has mostrado a tu pueblo cosas duras: nos has hecho beber el vino del aturdimiento.

4 Has dado una bandera a los que te temen, para que sea desplegada a causa de la verdad. Selah.

5 Para que tu amado sea librado; salva con tu diestra, y escúchame.

6 Yahweh ha hablado en su santidad; me regocijaré, repartiré Siquem, y mediré el valle de Sucot.

7 Galaad es mío, y Manasés es mío; Efraín también es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;

8 Moab es mi vasija para lavar; sobre Edom echaré mi calzado: Filistea, triunfa tú a causa de mí.

9 ¿Quién me llevará a la ciudad fuerte? ¿quién me guiará a Edom?

10 ¿No serás tú, oh Yeshua, que nos habías desechado? ¿y tú, oh Yeshua, que no salías con nuestros ejércitos?

11 Danos ayuda contra la angustia: porque vana es la ayuda del hombre.

12 Por medio de Yeshua haremos valientemente: porque él es quien hollará a nuestros enemigos.

Salmo 61

1 Escucha mi clamor, oh Yeshua; atiende a mi oración.

2 Desde el confín de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón esté abrumado: llévame a la roca que es más alta que yo.

3 Porque tú has sido un refugio para mí, y una torre fuerte contra el enemigo.

4 Moraré en tu tabernáculo para siempre: confiaré en el abrigo de tus alas. Selah.

5 Porque tú, oh Yeshua, has oído mis votos: me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

6 Prolongarás la vida del rey: y sus años como muchas generaciones.

7 Permanecerá delante de Yeshua para siempre: oh, prepara misericordia y verdad, que lo preserven.

8 Así cantaré alabanza a tu nombre para siempre, para que cumpla mis votos cada día.

Salmo 62

1 En verdad mi alma espera en Yeshua: de él viene mi salvación.

2 Él solamente es mi roca y mi salvación; él es mi defensa; no seré movido en gran manera.

3 ¿Hasta cuándo maquinaréis maldad contra un hombre? seréis muertos todos vosotros: como pared inclinada seréis, y como cerca que se tambalea.

4 Solamente consultan para derribarle de su excelencia: se deleitan en mentiras: bendicen con su boca, pero maldicen en su interior. Selah.

5 Alma mía, espera solamente en Yeshua; porque mi esperanza es de él.

6 Él solamente es mi roca y mi salvación: él es mi defensa; no seré movido.

7 En Yeshua está mi salvación y mi gloria: la roca de mi fortaleza, y mi refugio, está en Yeshua.

8 Confiad en él en todo tiempo; oh pueblos, derramad vuestro corazón delante de él: Yeshua es un refugio para nosotros. Selah.

9 Ciertamente los hombres de baja condición son vanidad, y los hombres de alta condición son mentira: puestos en la balanza, son juntamente más ligeros que la vanidad.

10 No confiéis en la opresión, y no os hagáis vanos en el robo: si aumentan las riquezas, no pongáis en ellas vuestro corazón.

11 Yahweh ha hablado una vez; dos veces he oído esto; que el poder pertenece a Yahweh.

12 También a ti, oh Yahweh, pertenece la misericordia: porque tú pagas a cada hombre conforme a su obra.

Salmo 63

1 Oh Yeshua, tú eres mi Yeshua; temprano te buscaré: mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en una tierra seca y sedienta, donde no hay agua;

2 Para ver tu poder y tu gloria, así como te he visto en el santuario.

3 Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán.

4 Así te bendeciré mientras viva: levantaré mis manos en tu nombre.

5 Mi alma será saciada como con tuétano y grosura; y mi boca te alabará con labios gozosos:

6 Cuando me acuerdo de ti sobre mi lecho, y medito en ti en las vigilias de la noche.

7 Porque tú has sido mi ayuda, por tanto en la sombra de tus alas me regocijaré.

8 Mi alma te sigue de cerca: tu diestra me sostiene.

9 Mas los que buscan mi alma, para destruirla, irán a las partes más bajas de la tierra.

10 Caerán a espada: serán porción para las zorras.

11 Mas el rey se regocijará en Yeshua; todo el que jura por él se gloriará: mas la boca de los que hablan mentiras será cerrada.

Salmo 64

1 Escucha mi voz, oh Yeshua, en mi oración: guarda mi vida del temor del enemigo.

2 Escóndeme del consejo secreto de los malos; de la conspiración de los que hacen iniquidad:

3 Que afilan su lengua como espada, y arman sus arcos para disparar sus saetas, aun palabras amargas:

4 Para disparar en secreto al íntegro: de repente disparan contra él, y no temen.

5 Se animan en asunto malo: tratan de esconder lazos; dicen: ¿Quién los verá?

6 Escudriñan iniquidades; hacen una búsqueda diligente: el pensamiento íntimo de cada uno de ellos, y el corazón, es profundo.

7 Mas Yeshua disparará contra ellos con saeta; de repente serán heridos.

8 Así harán que su propia lengua caiga sobre ellos mismos: todos los que los vean huirán.

9 Y temerán todos los hombres, y declararán la obra de Yeshua; porque sabiamente considerarán su hecho.

10 El justo se alegrará en Yeshua, y confiará en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Salmo 65

1 La alabanza te aguarda, oh Yeshua, en Sion: y a ti se pagará el voto.

2 Oh tú que oyes la oración, a ti vendrá toda carne.

3 Las iniquidades prevalecen contra mí: en cuanto a nuestras transgresiones, tú las purgarás.

4 Bienaventurado aquel a quien tú escoges, y haces que se acerque a ti, para que habite en tus atrios: seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.

5 Con cosas terribles en justicia nos responderás, oh Yeshua de nuestra salvación; que eres la confianza de todos los confines de la tierra, y de los que están lejos sobre el mar:

6 Que con su fuerza afirma los montes; ceñido de poder:

7 Que aquieta el ruido de los mares, el ruido de sus olas, y el tumulto de los pueblos.

8 También los que habitan en los confines tienen temor de tus señales: haces que las salidas de la mañana y de la tarde se regocijen.

9 Visitas la tierra, y la riegas: grandemente la enriqueces con el río de Yeshua, que está lleno de aguas: les preparas el trigo, cuando así lo has provisto para ella.

10 Riegas abundantemente sus surcos: asientas sus camellones: la ablandas con lluvias: bendices su renuevo.

11 Coronas el año con tu bondad; y tus caminos destilan grosura.

12 Destilan sobre los pastos del desierto: y los collados se regocijan por todos lados.

13 Los pastos se visten de rebaños; los valles también se cubren de trigo; gritan de gozo, también cantan.

Salmo 66

1 Cantad con gozo a Yeshua, todas las tierras:

2 Cantad la honra de su nombre: haced gloriosa su alabanza.

3 Decid a Yeshua: ¡Cuán terrible eres en tus obras! por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.

4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre. Selah.

5 Venid y ved las obras de Yeshua: él es terrible en su hacer para con los hijos de los hombres.

6 Volvió el mar en tierra seca: pasaron por el río a pie: allí nos regocijamos en él.

7 Él gobierna con su poder para siempre; sus ojos observan a las naciones: no se exalten los rebeldes. Selah.

8 Oh bendecid a nuestro Yeshua, pueblos, y haced oír la voz de su alabanza:

9 Que mantiene nuestra alma en vida, y no permite que nuestros pies resbalen.

10 Porque tú, oh Yeshua, nos probaste: nos ensayaste, como se ensaya la plata.

11 Nos metiste en la red; pusiste aflicción sobre nuestros lomos.

12 Hiciste que hombres cabalgaran sobre nuestras cabezas; pasamos por fuego y por agua: mas nos sacaste a un lugar espacioso.

13 Entraré en tu casa con holocaustos: te pagaré mis votos,

14 Que pronunciaron mis labios, y habló mi boca, cuando estaba en angustia.

15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con el incienso de carneros; ofreceré bueyes con machos cabríos. Selah.

16 Venid y oíd, todos los que teméis a Yeshua, y declararé lo que él ha hecho por mi alma.

17 A él clamé con mi boca, y él fue exaltado con mi lengua.

18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, Yeshua no me habría escuchado:

19 Mas ciertamente Yeshua me ha oído; ha atendido a la voz de mi oración.

20 Bendito sea Yeshua, que no apartó de mí mi oración, ni su misericordia.

Salmo 67

1 Yeshua tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; y haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah.

2 Para que tu camino sea conocido en la tierra, tu salud salvadora entre todas las naciones.

3 Te alaben los pueblos, oh Yeshua; te alaben todos los pueblos.

4 Oh alégrense y canten con gozo las naciones: porque juzgarás a los pueblos con rectitud, y gobernarás las naciones en la tierra. Selah.

5 Te alaben los pueblos, oh Yahweh; te alaben todos los pueblos.

6 Entonces la tierra dará su fruto; y Yeshua, aun nuestro Yeshua, nos bendecirá.

7 Yeshua nos bendecirá; y le temerán todos los confines de la tierra.

Salmo 68

1 Levántese Yeshua, sean esparcidos sus enemigos: huyan también de delante de él los que le aborrecen.

2 Como es ahuyentado el humo, así ahuyéntalos: como se derrite la cera delante del fuego, así perezcan los malos delante de Yeshua.

3 Mas los justos se alegrarán; se regocijarán delante de Yeshua: sí, se gozarán en gran manera.

4 Cantad a Yeshua, cantad alabanzas a su nombre: exaltad al que cabalga sobre los cielos por su nombre JAH, y regocijaos delante de él.

5 Padre de los huérfanos, y juez de las viudas, es Yahweh en su santa morada.

6 Yeshua hace habitar en familia a los solos: saca a los que están atados con cadenas: mas los rebeldes habitan en tierra seca.

7 Oh Yeshua, cuando saliste delante de tu pueblo, cuando marchaste por el desierto; Selah:

8 La tierra tembló, también los cielos destilaron delante de Yeshua: aun el Sinaí mismo se movió delante de Yeshua, el Yeshua de Israel.

9 Tú, oh Yeshua, enviaste una lluvia abundante, con la cual confirmaste tu heredad, cuando estaba cansada.

10 Tu congregación ha habitado en ella: tú, oh Yeshua, has preparado de tu bondad para el pobre.

11 Yeshua dio la palabra: grande era la compañía de los que la publicaban.

12 Los reyes de los ejércitos huyeron apresuradamente: y la que se quedaba en casa repartió el botín.

13 Aunque os hayáis acostado entre los apriscos, seréis como las alas de una paloma cubierta de plata, y sus plumas con oro amarillo.

14 Cuando el Todopoderoso esparció reyes en ella, quedó blanca como nieve en Salmón.

15 El monte de Yeshua es como el monte de Basán; un monte alto como el monte de Basán.

16 ¿Por qué saltáis, oh montes altos? Este es el monte que Yeshua deseó para habitar en él; sí, Yeshua habitará en él para siempre.

17 Los carros de Yeshua son veinte mil, aun miles de ángeles: Yeshua está entre ellos, como en el Sinaí, en el lugar santo.

18 Subiste a lo alto, llevaste cautiva la cautividad: recibiste dones para los hombres; sí, también para los rebeldes, para que Yeshua habite entre ellos.

19 Bendito sea Yeshua, que cada día nos colma de beneficios, aun Yeshua, el de nuestra salvación. Selah.

20 El que es nuestro Yeshua es el Yeshua de la salvación; y a Yeshua el Yeshua pertenecen las salidas de la muerte.

21 Mas Yeshua herirá la cabeza de sus enemigos, y la cabelluda coronilla de aquel que aún anda en sus delitos.

22 Yeshua dijo: Haré volver de Basán, haré volver a mi pueblo de las profundidades del mar:

23 Para que tu pie sea bañado en la sangre de tus enemigos, y la lengua de tus perros en la misma.

24 Han visto tus caminos, oh Yeshua; aun los caminos de mi Yeshua, mi Rey, en el santuario.

25 Los cantores iban delante, los músicos detrás; en medio, las doncellas que tocaban panderos.

26 Bendecid a Yeshua en las congregaciones, aun a Yeshua, desde la fuente de Israel.

27 Allí está el pequeño Benjamín con su gobernante, los príncipes de Judá y su consejo, los príncipes de Zabulón, y los príncipes de Neftalí.

28 Tu Yeshua ha mandado tu fuerza: fortalece, oh Yeshua, lo que has obrado por nosotros.

29 Por tu templo en Jerusalén los reyes te traerán presentes.

30 Reprende a la compañía de los lanceros, la multitud de los toros, con los becerros de los pueblos, hasta que cada uno se someta con piezas de plata: esparce a los pueblos que se deleitan en la guerra.

31 Príncipes vendrán de Egipto; Etiopía pronto extenderá sus manos a Yeshua.

32 Cantad a Yeshua, reinos de la tierra; oh cantad alabanzas a Yeshua; Selah:

33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde antiguo; he aquí, él envía su voz, y una voz poderosa.

34 Atribuid fuerza a Yeshua: su excelencia está sobre Israel, y su fuerza está en las nubes.

35 Oh Yeshua, tú eres terrible desde tus lugares santos: el Yeshua de Israel es el que da fuerza y poder a su pueblo. Bendito sea Yeshua.

Salmo 69

1 Sálvame, oh Yeshua; porque las aguas han entrado hasta mi alma.

2 Me hundo en cieno profundo, donde no hay donde asentar el pie: he venido a aguas profundas, donde las corrientes me anegan.

3 Cansado estoy de clamar: mi garganta se ha secado: mis ojos desfallecen mientras espero a mi Yeshua.

4 Los que me aborrecen sin causa son más que los cabellos de mi cabeza: los que me destruirían, siendo mis enemigos injustamente, son poderosos: entonces restituí lo que no había tomado.

5 Oh Yeshua, tú conoces mi necedad; y mis pecados no te son ocultos.

6 No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Yeshua de los ejércitos: no sean confundidos por mi causa los que te buscan, oh Yeshua de Israel.

7 Porque por tu causa he llevado oprobio; la vergüenza ha cubierto mi rostro.

8 He llegado a ser un extraño para mis hermanos, y un forastero para los hijos de mi madre.

9 Porque el celo de tu casa me ha consumido; y los oprobios de los que te vituperaban han caído sobre mí.

10 Cuando lloré, y castigué mi alma con ayuno, eso fue para mi oprobio.

11 Hice también del cilicio mi vestido; y llegué a ser un proverbio para ellos.

12 Los que se sientan a la puerta hablan contra mí; y yo fui la canción de los borrachos.

13 Mas en cuanto a mí, mi oración es a ti, oh Yeshua, en tiempo aceptable: oh Yeshua, en la multitud de tu misericordia óyeme, en la verdad de tu salvación.

14 Líbrame del cieno, y no me dejes hundir: sea yo librado de los que me aborrecen, y de las aguas profundas.

15 No me anegue la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, y no cierre el pozo su boca sobre mí.

16 Óyeme, oh Yeshua; porque tu misericordia es buena: vuélvete a mí conforme a la multitud de tus tiernas misericordias.

17 Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy en angustia: óyeme pronto.

18 Acércate a mi alma, y redímela: líbrame a causa de mis enemigos.

19 Tú has conocido mi oprobio, y mi vergüenza, y mi deshonra: todos mis adversarios están delante de ti.

20 El oprobio ha quebrantado mi corazón; y estoy lleno de tristeza: y esperé a alguien que tuviera piedad, mas no hubo ninguno; y consoladores, mas no hallé ninguno.

21 Me dieron también hiel por comida; y en mi sed me dieron a beber vinagre.

22 Sea su mesa un lazo delante de ellos: y lo que debía haber sido para su bienestar, sea una trampa.

23 Sean oscurecidos sus ojos, para que no vean; y haz temblar continuamente sus lomos.

24 Derrama tu indignación sobre ellos, y alcáncelos el ardor de tu ira.

25 Sea desolada su habitación; y no haya quien habite en sus tiendas.

26 Porque persiguen a aquel a quien tú has herido; y hablan del dolor de aquellos a quienes tú has llagado.

27 Añade iniquidad a su iniquidad: y no entren en tu justicia.

28 Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos.

29 Mas yo soy pobre y dolorido: tu salvación, oh Yeshua, me ponga en alto.

30 Alabaré el nombre de Yeshua con cántico, y le engrandeceré con acción de gracias.

31 Esto también agradará a Yeshua más que un buey o un novillo que tiene cuernos y pezuñas.

32 Los humildes verán esto, y se alegrarán: y vivirá vuestro corazón, los que buscáis a Yeshua.

33 Porque Yeshua oye a los pobres, y no desprecia a sus prisioneros.

34 Alábenle el cielo y la tierra, los mares, y todo lo que en ellos se mueve.

35 Porque Yeshua salvará a Sion, y edificará las ciudades de Judá: para que habiten allí, y la tengan en posesión.

36 La descendencia también de sus siervos la heredará: y los que aman su nombre habitarán en ella.

Salmo 70

1 Date prisa, oh Yeshua, en librarme; date prisa en ayudarme, oh Yeshua.

2 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma: sean vueltos atrás, y puestos en confusión, los que desean mi mal.

3 Sean vueltos atrás en pago de su vergüenza los que dicen: ¡Ea, ea!

4 Alégrense y gócense en ti todos los que te buscan: y digan continuamente los que aman tu salvación: Sea engrandecido Yeshua.

5 Mas yo soy pobre y necesitado: date prisa en venir a mí, oh Yeshua: tú eres mi ayuda y mi libertador; oh Yeshua, no te tardes.

Salmo 71

1 En ti, oh Yeshua, he puesto mi confianza: nunca sea yo confundido.

2 Líbrame en tu justicia, y hazme escapar: inclina a mí tu oído, y sálvame.

3 Sé tú mi habitación fuerte, a la que pueda recurrir continuamente: tú has dado mandamiento para salvarme; porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

4 Líbrame, oh mi Yeshua, de la mano del malo, de la mano del injusto y del hombre cruel.

5 Porque tú eres mi esperanza, oh Yeshua: tú eres mi confianza desde mi juventud.

6 Por ti he sido sostenido desde el vientre: tú eres el que me sacó de las entrañas de mi madre: mi alabanza será continuamente de ti.

7 Soy como un prodigio para muchos; mas tú eres mi refugio fuerte.

8 Sea llena mi boca de tu alabanza y de tu honra todo el día.

9 No me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando mi fuerza se acabe.

10 Porque mis enemigos hablan contra mí; y los que acechan mi alma consultan juntos,

11 Diciendo: Yeshua le ha desamparado: perseguidle y tomadle; porque no hay quien le libre.

12 Oh Yeshua, no te alejes de mí: oh mi Yeshua, date prisa en mi ayuda.

13 Sean confundidos y consumidos los que son adversarios de mi alma; sean cubiertos de oprobio y deshonra los que buscan mi mal.

14 Mas yo esperaré continuamente, y te alabaré aún más y más.

15 Mi boca mostrará tu justicia y tu salvación todo el día; porque no sé el número de ellas.

16 Andaré en la fuerza de Yeshua: haré mención de tu justicia, aun de la tuya solamente.

17 Oh Yeshua, tú me has enseñado desde mi juventud: y hasta ahora he declarado tus obras maravillosas.

18 Ahora también, cuando soy viejo y canoso, oh Yeshua, no me desampares; hasta que haya mostrado tu fuerza a esta generación, y tu poder a todo el que ha de venir.

19 Tu justicia también, oh Yeshua, es muy alta, tú que has hecho grandes cosas: oh Yeshua, ¿quién es como tú?

20 Tú, que me has mostrado muchas y graves angustias, me vivificarás otra vez, y me levantarás otra vez de las profundidades de la tierra.

21 Aumentarás mi grandeza, y me consolarás por todos lados.

22 También te alabaré con el salterio, aun tu verdad, oh mi Yeshua: a ti cantaré con el arpa, oh Santo de Israel.

23 Mis labios se regocijarán en gran manera cuando cante a ti; y mi alma, que tú has redimido.

24 Mi lengua también hablará de tu justicia todo el día: porque han sido confundidos, porque han sido avergonzados, los que buscan mi mal.

Salmo 72

1 Da al rey tus juicios, oh Yahweh, y tu justicia al hijo del rey.

2 Él juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus pobres con juicio.

3 Los montes traerán paz al pueblo, y los collados, por la justicia.

4 Juzgará a los pobres del pueblo, salvará a los hijos de los necesitados, y quebrantará al opresor.

5 Te temerán mientras duren el sol y la luna, por todas las generaciones.

6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada: como las lluvias que riegan la tierra.

7 En sus días florecerá el justo; y abundancia de paz mientras dure la luna.

8 Dominará también de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.

9 Los que habitan en el desierto se inclinarán delante de él; y sus enemigos lamerán el polvo.

10 Los reyes de Tarsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Seba y de Sabá ofrecerán dones.

11 Sí, todos los reyes se postrarán delante de él: todas las naciones le servirán.

12 Porque él librará al necesitado cuando clame; también al pobre, y al que no tiene ayudador.

13 Tendrá compasión del pobre y del necesitado, y salvará las almas de los necesitados.

14 Redimirá su alma del engaño y de la violencia: y preciosa será su sangre a sus ojos.

15 Y vivirá, y se le dará del oro de Seba: también se orará por él continuamente; y cada día será alabado.

16 Habrá un puñado de trigo en la tierra sobre la cumbre de los montes; su fruto se mecerá como el Líbano: y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

17 Su nombre durará para siempre: su nombre será continuado mientras dure el sol: y los hombres serán bendecidos en él: todas las naciones le llamarán bienaventurado.

18 Bendito sea Yeshua, el Yeshua de Israel, que solo hace maravillas.

19 Y bendito sea su nombre glorioso para siempre: y sea llena toda la tierra de su gloria; Amén, y Amén.

20 Las oraciones de David, hijo de Isaí, han terminado.

Salmo 73

1 Verdaderamente Yeshua es bueno para con Israel, aun para con los de limpio corazón.

2 Mas en cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.

3 Porque tuve envidia de los insensatos, cuando vi la prosperidad de los malos.

4 Porque no hay congojas en su muerte: mas su fuerza es firme.

5 No están en aflicción como los demás hombres; ni son azotados como los demás hombres.

6 Por tanto, la soberbia los rodea como una cadena; la violencia los cubre como un vestido.

7 Sus ojos sobresalen por la grosura: tienen más de lo que el corazón pudiera desear.

8 Están corrompidos, y hablan con maldad de opresión: hablan con altivez.

9 Ponen su boca contra los cielos, y su lengua recorre la tierra.

10 Por tanto, su pueblo vuelve acá: y aguas de copa llena les son exprimidas.

11 Y dicen: ¿Cómo sabe Yahweh? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

12 He aquí, estos son los malos, que prosperan en el mundo; aumentan en riquezas.

13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia.

14 Porque todo el día he sido azotado, y castigado cada mañana.

15 Si dijera: Hablaré así; he aquí, ofendería a la generación de tus hijos.

16 Cuando pensé en saber esto, fue demasiado penoso para mí;

17 Hasta que entrando en el santuario de Yeshua; entonces entendí el fin de ellos.

18 Ciertamente los pusiste en lugares resbaladizos: los derribaste a destrucción.

19 ¡Cómo han sido asolados, como en un momento! han sido consumidos por completo con terrores.

20 Como un sueño cuando uno despierta; así, oh Yeshua, cuando despiertes, despreciarás su imagen.

21 Así se afligió mi corazón, y fui punzado en mis riñones.

22 Tan insensato era yo, e ignorante: era como una bestia delante de ti.

23 Sin embargo, yo estoy continuamente contigo: me has sostenido de mi mano derecha.

24 Me guiarás con tu consejo, y después me recibirás en gloria.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti, a nadie deseo en la tierra.

26 Mi carne y mi corazón desfallecen: mas Yeshua es la fuerza de mi corazón, y mi porción para siempre.

27 Porque, he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú has destruido a todos los que se prostituyen apartándose de ti.

28 Mas en cuanto a mí, el acercarme a Yeshua es el bien: he puesto mi confianza en Yeshua, para declarar todas tus obras.

Salmo 74

1 Oh Yeshua, ¿por qué nos has desechado para siempre? ¿Por qué humea tu ira contra las ovejas de tu prado?

2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo; la vara de tu heredad, que redimiste; este monte Sion, en el cual has habitado.

3 Levanta tus pies a las desolaciones perpetuas; aun todo lo que el enemigo ha hecho malamente en el santuario.

4 Tus enemigos rugen en medio de tus congregaciones; ponen sus insignias por señales.

5 Un hombre era famoso según había levantado hachas sobre los árboles espesos.

6 Mas ahora derriban su obra tallada de una vez con hachas y martillos.

7 Han prendido fuego a tu santuario, han profanado echando por tierra la morada de tu nombre.

8 Dijeron en sus corazones: Destruyámoslos juntos: han quemado todas las sinagogas de Yeshua en la tierra.

9 No vemos nuestras señales: ya no hay ningún profeta: ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo.

10 Oh Yeshua, ¿hasta cuándo vituperará el adversario? ¿Blasfemará el enemigo tu nombre para siempre?

11 ¿Por qué retiras tu mano, aun tu diestra? Sácala de tu seno.

12 Porque Yeshua es mi Rey desde antiguo, obrando salvación en medio de la tierra.

13 Tú dividiste el mar con tu fuerza: quebraste las cabezas de los dragones en las aguas.

14 Quebraste las cabezas del leviatán en pedazos, y lo diste por comida al pueblo que habita en el desierto.

15 Tú abriste la fuente y el torrente: secaste ríos poderosos.

16 Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú preparaste la luz y el sol.

17 Tú estableciste todos los límites de la tierra: tú hiciste el verano y el invierno.

18 Acuérdate de esto, que el enemigo ha vituperado, oh Yeshua, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.

19 Oh no entregues el alma de tu tórtola a la multitud de los malos: no olvides para siempre la congregación de tus pobres.

20 Ten respeto al pacto: porque los lugares oscuros de la tierra están llenos de moradas de crueldad.

21 Oh no vuelva avergonzado el oprimido: alaben el pobre y el necesitado tu nombre.

22 Levántate, oh Yeshua, defiende tu propia causa: acuérdate de cómo el hombre insensato te vitupera cada día.

23 No olvides la voz de tus enemigos: el tumulto de los que se levantan contra ti aumenta continuamente.

Salmo 75

1 A ti, oh Yahweh, damos gracias, a ti damos gracias: porque tu nombre está cerca, tus obras maravillosas lo declaran.

2 Cuando reciba la congregación, juzgaré con rectitud.

3 La tierra y todos sus habitantes se disuelven: yo sustento sus columnas. Selah.

4 Dije a los insensatos: No obréis con insensatez: y a los malos: No levantéis el cuerno:

5 No levantéis en alto vuestro cuerno: no habléis con cerviz erguida.

6 Porque la promoción no viene ni del oriente, ni del occidente, ni del sur.

7 Mas Yahweh es el juez: a uno humilla, y a otro exalta.

8 Porque en la mano de Yahweh hay una copa, y el vino es rojo; está llena de mezcla; y él derrama de la misma: mas sus heces, todos los malos de la tierra las exprimirán, y las beberán.

9 Mas yo declararé para siempre; cantaré alabanzas al Yahweh de Jacob.

10 También cortaré todos los cuernos de los malos; mas los cuernos de los justos serán exaltados.

Salmo 76

1 En Judá es conocido Yeshua: su nombre es grande en Israel.

2 En Salem también está su tabernáculo, y su morada en Sion.

3 Allí quebró las saetas del arco, el escudo, y la espada, y la batalla. Selah.

4 Tú eres más glorioso y excelente que los montes de presa.

5 Los de corazón fuerte fueron despojados, durmieron su sueño: y ninguno de los hombres de fuerza halló sus manos.

6 A tu reprensión, oh Yeshua de Jacob, el carro y el caballo fueron echados en sueño profundo.

7 Tú, aun tú, eres temible: ¿y quién podrá estar en tu presencia cuando una vez te enojes?

8 Hiciste que el juicio se oyera desde el cielo; la tierra temió, y estuvo quieta,

9 Cuando Yeshua se levantó a juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah.

10 Ciertamente la ira del hombre te alabará: el resto de la ira refrenarás.

11 Haced votos, y pagad a Yahweh vuestro Yahweh: traigan presentes todos los que están alrededor de él, a aquel que debe ser temido.

12 Él cortará el espíritu de los príncipes: él es terrible para los reyes de la tierra.

Salmo 77

1 Clamé a Yeshua con mi voz, aun a Yeshua con mi voz; y él me dio oído.

2 En el día de mi angustia busqué a Yeshua: mi llaga corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba ser consolada.

3 Me acordé de Yeshua, y fui turbado: me quejé, y mi espíritu fue abrumado. Selah.

4 Tú mantienes mis ojos despiertos: estoy tan turbado que no puedo hablar.

5 He considerado los días de antiguo, los años de los tiempos pasados.

6 Traigo a la memoria mi cántico en la noche: medito con mi propio corazón: y mi espíritu hizo una búsqueda diligente.

7 ¿Desechará Yeshua para siempre? ¿Y no será favorable nunca más?

8 ¿Ha cesado su misericordia para siempre? ¿Falla su promesa para siempre jamás?

9 ¿Ha olvidado Yeshua el ser clemente? ¿Ha cerrado en ira sus tiernas misericordias? Selah.

10 Y dije: Esta es mi enfermedad: mas recordaré los años de la diestra del Altísimo.

11 Recordaré las obras de Yeshua: ciertamente recordaré tus maravillas de antiguo.

12 Meditaré también en toda tu obra, y hablaré de tus hechos.

13 Tu camino, oh Yeshua, está en el santuario: ¿quién es un Yeshua tan grande como nuestro Yeshua?

14 Tú eres Yeshua que hace maravillas: has declarado tu fuerza entre los pueblos.

15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Selah.

16 Las aguas te vieron, oh Yeshua, las aguas te vieron; tuvieron temor: también las profundidades fueron turbadas.

17 Las nubes derramaron agua: los cielos enviaron un sonido: también tus saetas fueron por todas partes.

18 La voz de tu trueno estaba en el cielo: los relámpagos alumbraron el mundo: la tierra tembló y se estremeció.

19 Tu camino está en el mar, y tu senda en las grandes aguas, y tus pisadas no son conocidas.

20 Condujiste a tu pueblo como un rebaño por mano de Moisés y de Aarón.

Salmo 78

1 Escuchad, oh pueblo mío, mi ley: inclinad vuestros oídos a las palabras de mi boca.

2 Abriré mi boca en parábola: proferiré dichos oscuros de antiguo:

3 Los cuales hemos oído y conocido, y nuestros padres nos han contado.

4 No los ocultaremos de sus hijos, mostrando a la generación venidera las alabanzas de Yeshua, y su fuerza, y sus obras maravillosas que ha hecho.

5 Porque él estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres, que la hicieran conocer a sus hijos:

6 Para que la generación venidera los conociera, aun los hijos que habían de nacer; que se levantarían y los declararían a sus hijos:

7 Para que pusieran su esperanza en Yeshua, y no olvidaran las obras de Yeshua, mas guardaran sus mandamientos:

8 Y no fueran como sus padres, una generación terca y rebelde; una generación que no enderezó su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel con Yeshua.

9 Los hijos de Efraín, estando armados, y llevando arcos, volvieron las espaldas en el día de la batalla.

10 No guardaron el pacto de Yeshua, y rehusaron andar en su ley;

11 Y olvidaron sus obras, y sus maravillas que les había mostrado.

12 Cosas maravillosas hizo a la vista de sus padres, en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

13 Dividió el mar, y les hizo pasar por él; e hizo que las aguas se mantuvieran como un montón.

14 También de día los guió con una nube, y toda la noche con una luz de fuego.

15 Hendió las rocas en el desierto, y les dio de beber como de las grandes profundidades.

16 También hizo salir corrientes de la roca, e hizo que las aguas corrieran como ríos.

17 Y pecaron aún más contra él provocando al Altísimo en el desierto.

18 Y tentaron a Yeshua en su corazón pidiendo comida para su apetito.

19 Sí, hablaron contra Yeshua; dijeron: ¿Podrá Yeshua poner una mesa en el desierto?

20 He aquí, él hirió la roca, y brotaron las aguas, y las corrientes se desbordaron; ¿podrá dar también pan? ¿Podrá proveer carne para su pueblo?

21 Por tanto, Yahweh oyó esto, y se enojó: así se encendió un fuego contra Jacob, y también subió ira contra Israel;

22 Porque no creyeron en Yeshua, y no confiaron en su salvación:

23 Aunque había mandado a las nubes de arriba, y abierto las puertas del cielo,

24 Y había hecho llover maná sobre ellos para comer, y les había dado del trigo del cielo.

25 El hombre comió comida de ángeles: les envió carne hasta saciarlos.

26 Hizo soplar un viento del oriente en el cielo: y con su poder trajo el viento del sur.

27 También hizo llover carne sobre ellos como polvo, y aves con plumas como la arena del mar:

28 Y la hizo caer en medio de su campamento, alrededor de sus habitaciones.

29 Así comieron, y se saciaron bien: porque les dio su propio deseo;

30 No se habían apartado de su apetito. Mas mientras su comida estaba aún en sus bocas,

31 La ira de Yahweh vino sobre ellos, y mató a los más robustos de ellos, e hirió a los hombres escogidos de Israel.

32 Con todo esto, pecaron aún, y no creyeron a causa de sus obras maravillosas.

33 Por tanto, consumió sus días en vanidad, y sus años en tribulación.

34 Cuando los mataba, entonces lo buscaban; y se volvían y buscaban solícitamente a Yeshua.

35 Y se acordaban de que Yeshua era su roca, y el Yeshua altísimo su redentor.

36 Sin embargo, lo lisonjeaban con su boca, y con sus lenguas le mentían.

37 Porque su corazón no era recto con él, ni fueron fieles en su pacto.

38 Mas él, lleno de compasión, perdonó su iniquidad, y no los destruyó; sí, muchas veces apartó su ira, y no despertó todo su furor.

39 Porque se acordó de que eran carne; un soplo que pasa, y no vuelve.

40 ¡Cuántas veces lo provocaron en el desierto, y lo contristaron en la soledad!

41 Sí, volvían y tentaban a Yeshua, y limitaban al Santo de Israel.

42 No se acordaron de su mano, ni del día en que los redimió del enemigo.

43 Cómo había puesto sus señales en Egipto, y sus maravillas en el campo de Zoán.

44 Y había convertido sus ríos en sangre; y sus corrientes, para que no pudieran beber.

45 Envió entre ellos diversas clases de moscas, que los devoraban; y ranas, que los destruían.

46 Dio también su fruto a la oruga, y su trabajo a la langosta.

47 Destruyó sus vides con granizo, y sus sicómoros con escarcha.

48 Entregó también su ganado al granizo, y sus rebaños a los rayos ardientes.

49 Echó sobre ellos el furor de su ira, enojo e indignación y tribulación, enviando entre ellos ángeles malos.

50 Hizo camino a su ira; no eximió su alma de la muerte, sino que entregó su vida a la pestilencia;

51 E hirió a todo primogénito en Egipto; lo principal de su fuerza en las tiendas de Cam:

52 Mas hizo salir a su propio pueblo como ovejas, y los guio en el desierto como un rebaño.

53 Y los guio con seguridad, de modo que no temieron; mas el mar cubrió a sus enemigos.

54 Y los trajo al término de su santuario, a este monte, que su diestra había adquirido.

55 Echó también a los gentiles delante de ellos, y les repartió una heredad por suertes, e hizo habitar a las tribus de Israel en sus tiendas.

56 Con todo, tentaron y provocaron al Yeshua altísimo, y no guardaron sus testimonios:

57 Sino que se volvieron, y obraron pérfidamente como sus padres; se desviaron como arco engañoso.

58 Porque lo provocaron a ira con sus lugares altos, y lo movieron a celo con sus imágenes talladas.

59 Cuando Yahweh oyó esto, se enojó, y aborreció en gran manera a Israel:

60 De modo que abandonó el tabernáculo de Silo, la tienda que había puesto entre los hombres;

61 Y entregó su poder al cautiverio, y su gloria en mano del enemigo.

62 Entregó también a su pueblo a la espada; y se enojó contra su heredad.

63 El fuego consumió a sus jóvenes; y sus doncellas no fueron dadas en matrimonio.

64 Sus sacerdotes cayeron a espada; y sus viudas no hicieron lamentación.

65 Entonces Yeshua despertó como uno que duerme, como un hombre valiente que grita a causa del vino.

66 E hirió a sus enemigos en las partes posteriores; los puso en oprobio perpetuo.

67 Además desechó el tabernáculo de José, y no escogió a la tribu de Efraín:

68 Sino que escogió a la tribu de Judá, el monte Sion, al cual amó.

69 Y edificó su santuario como palacios altos, como la tierra que ha establecido para siempre.

70 Escogió también a David su siervo, y lo tomó de los rediles de las ovejas:

71 De detrás de las ovejas paridas lo trajo, para apacentar a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad.

72 Así los apacentó conforme a la integridad de su corazón; y los guio con la destreza de sus manos.

Salmo 79

1 Oh Yeshua, los gentiles han entrado en tu heredad; han profanado tu santo templo; han reducido a Jerusalén a montones de escombros.

2 Han dado los cuerpos muertos de tus siervos por comida a las aves del cielo, la carne de tus santos a las bestias de la tierra.

3 Han derramado su sangre como agua alrededor de Jerusalén; y no hubo quien los enterrara.

4 Hemos llegado a ser oprobio para nuestros vecinos, escarnio y burla para los que están alrededor de nosotros.

5 ¿Hasta cuándo, Yahweh? ¿Estarás enojado para siempre? ¿Arderá tu celo como fuego?

6 Derrama tu ira sobre los gentiles que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.

7 Porque han devorado a Jacob, y han asolado su morada.

8 Oh, no recuerdes contra nosotros las iniquidades pasadas; vengan pronto a nuestro encuentro tus tiernas misericordias, porque estamos muy abatidos.

9 Ayúdanos, oh Yeshua de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; y líbranos, y purifica nuestros pecados, por causa de tu nombre.

10 ¿Por qué han de decir los gentiles: Dónde está su Yeshua? Sea él conocido entre los gentiles, a nuestra vista, por la venganza de la sangre de tus siervos que ha sido derramada.

11 Llegue delante de ti el gemido del prisionero; conforme a la grandeza de tu poder, preserva a los sentenciados a muerte;

12 Y devuelve a nuestros vecinos siete veces en su seno el oprobio con que te han reprochado, oh Yeshua.

13 Así nosotros, tu pueblo y ovejas de tu prado, te daremos gracias para siempre; mostraremos tu alabanza a todas las generaciones.

Salmo 80

1 Escucha, oh Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño; tú que habitas entre los querubines, resplandece.

2 Delante de Efraín y Benjamín y Manasés despierta tu poder, y ven y sálvanos.

3 Restáuranos, oh Yeshua, y haz resplandecer tu rostro; y seremos salvos.

4 Oh Yahweh de los ejércitos, ¿hasta cuándo estarás enojado contra la oración de tu pueblo?

5 Los alimentas con pan de lágrimas; y les das a beber lágrimas en gran medida.

6 Nos pones por contienda a nuestros vecinos; y nuestros enemigos se ríen entre sí.

7 Restáuranos, oh Yeshua de los ejércitos, y haz resplandecer tu rostro; y seremos salvos.

8 Trajiste una vid de Egipto; echaste a los gentiles, y la plantaste.

9 Preparaste lugar delante de ella, e hiciste que echara raíces profundas, y llenó la tierra.

10 Los montes fueron cubiertos con su sombra, y sus sarmientos eran como los hermosos cedros.

11 Extendió sus sarmientos hasta el mar, y sus renuevos hasta el río.

12 ¿Por qué, pues, has derribado sus cercas, de modo que todos los que pasan por el camino la vendimian?

13 El jabalí del bosque la devasta, y la bestia salvaje del campo la devora.

14 Vuelve, te rogamos, oh Yeshua de los ejércitos; mira desde el cielo, y contempla, y visita esta vid;

15 Y la viña que tu diestra ha plantado, y el renuevo que fortaleciste para ti mismo.

16 Está quemada con fuego, está cortada; perecen ante la reprensión de tu rostro.

17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo de hombre que fortaleciste para ti mismo.

18 Así no nos apartaremos de ti; vivifícanos, e invocaremos tu nombre.

19 Restáuranos, oh Yeshua de los ejércitos, haz resplandecer tu rostro; y seremos salvos.

Salmo 81

1 Cantad con júbilo a Yeshua, nuestra fortaleza; aclamad con alegría al Yeshua de Jacob.

2 Tomad un salmo, y traed el pandero, el arpa agradable con el salterio.

3 Tocad la trompeta en la luna nueva, en el tiempo señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

4 Porque esto fue un estatuto para Israel, y una ley de Yahweh de Jacob.

5 Esto ordenó en José por testimonio, cuando salió por la tierra de Egipto, donde oí una lengua que no entendía.

6 Aparté su hombro de la carga; sus manos fueron libradas de las ollas.

7 Clamaste en la tribulación, y yo te libré; te respondí en el lugar secreto del trueno; te probé junto a las aguas de Meriba. Selah.

8 Escucha, oh pueblo mío, y te testificaré; oh Israel, si me oyeres;

9 No habrá en ti dios extraño; ni adorarás a ningún dios extraño.

10 Yo soy Yeshua, tu Yeshua, que te saqué de la tierra de Egipto; abre bien tu boca, y yo la llenaré.

11 Mas mi pueblo no escuchó mi voz; e Israel no me quiso.

12 Así los entregué a la concupiscencia de sus propios corazones; y anduvieron en sus propios consejos.

13 ¡Oh, si mi pueblo me hubiera escuchado, e Israel hubiera andado en mis caminos!

14 Pronto habría yo subyugado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios.

15 Los que aborrecen a Yeshua se le habrían sometido; mas su tiempo habría durado para siempre.

16 Él los habría alimentado también con lo mejor del trigo; y con miel de la roca te habría saciado.

Salmo 82

1 Yahweh está en la congregación de los poderosos; juzga en medio de los dioses.

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y haréis acepción de las personas de los malos? Selah.

3 Defended al pobre y al huérfano; haced justicia al afligido y al necesitado.

4 Librad al pobre y al necesitado; sacadlos de la mano de los malos.

5 No saben, ni entienden; andan en tinieblas; todos los fundamentos de la tierra están fuera de curso.

6 Yo he dicho: Vosotros sois dioses; y todos vosotros sois hijos del Altísimo.

7 Mas moriréis como hombres, y caeréis como uno de los príncipes.

8 Levántate, oh Yahweh, juzga la tierra; porque tú heredarás todas las naciones.

Salmo 83

1 No guardes silencio, oh Yeshua; no calles, ni estés quieto, oh Yeshua.

2 Porque, he aquí, tus enemigos hacen tumulto; y los que te aborrecen han alzado la cabeza.

3 Han tomado consejo astuto contra tu pueblo, y han consultado contra tus protegidos.

4 Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser nación; para que el nombre de Israel no sea más recordado.

5 Porque han consultado juntos de un mismo acuerdo; se han confederado contra ti:

6 Las tiendas de Edom, y los ismaelitas; de Moab, y los agarenos;

7 Gebal, y Amón, y Amalec; los filisteos con los habitantes de Tiro;

8 También Asur se ha unido con ellos; han ayudado a los hijos de Lot. Selah.

9 Hazles como a los madianitas; como a Sísara, como a Jabín, junto al arroyo de Cisón:

10 Los cuales perecieron en Endor; llegaron a ser como estiércol para la tierra.

11 Haz a sus nobles como a Oreb, y como a Zeeb; sí, a todos sus príncipes como a Zeba, y como a Zalmuna:

12 Los cuales dijeron: Tomemos para nosotros en posesión las moradas de Yeshua.

13 Oh Yeshua mío, hazlos como un torbellino; como la hojarasca delante del viento.

14 Como el fuego que quema el bosque, y como la llama que pone los montes en fuego;

15 Así persíguelos con tu tempestad, y atemorízalos con tu tormenta.

16 Llena sus rostros de vergüenza; para que busquen tu nombre, oh Yeshua.

17 Sean confundidos y turbados para siempre; sí, sean avergonzados, y perezcan:

18 Para que los hombres sepan que tú, cuyo nombre solo es Yahweh, eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Salmo 84

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Yeshua de los ejércitos!

2 Mi alma anhela, sí, aun desfallece por los atrios de Yeshua; mi corazón y mi carne claman por el Yeshua viviente.

3 Sí, el gorrión ha hallado casa, y la golondrina un nido para sí, donde poner sus polluelos, junto a tus altares, oh Yeshua de los ejércitos, Rey mío, y Yeshua mío.

4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; siempre te estarán alabando. Selah.

5 Bienaventurado el hombre cuya fortaleza está en ti; en cuyo corazón están los caminos de ellos.

6 Los cuales, pasando por el valle de Baca, lo hacen un manantial; la lluvia también llena los estanques.

7 Irán de fortaleza en fortaleza; cada uno de ellos en Sion se presentará delante de Yeshua.

8 Oh Yeshua de los ejércitos, escucha mi oración; presta oído, oh Yeshua de Jacob. Selah.

9 Mira, oh Yeshua, escudo nuestro, y contempla el rostro de tu ungido.

10 Porque un día en tus atrios es mejor que mil. Preferiría estar a la puerta en la casa de mi Yeshua, que habitar en las tiendas de maldad.

11 Porque Yeshua es sol y escudo; Yeshua dará gracia y gloria; ninguna cosa buena negará a los que andan en integridad.

12 Oh Yeshua de los ejércitos, bienaventurado el hombre que confía en ti.

Salmo 85

1 Yeshua, has sido favorable a tu tierra; has hecho volver la cautividad de Jacob.

2 Has perdonado la iniquidad de tu pueblo, has cubierto todo su pecado. Selah.

3 Has apartado toda tu ira; te has vuelto del furor de tu enojo.

4 Restáuranos, oh Yeshua de nuestra salvación, y haz cesar tu enojo contra nosotros.

5 ¿Estarás enojado con nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira a todas las generaciones?

6 ¿No volverás a vivificarnos, para que tu pueblo se regocije en ti?

7 Muéstranos tu misericordia, oh Yeshua, y concédenos tu salvación.

8 Escucharé lo que Yeshua, el Yeshua, hablará; porque hablará paz a su pueblo, y a sus santos; mas no se vuelvan ellos otra vez a la insensatez.

9 Ciertamente su salvación está cerca de los que le temen; para que la gloria habite en nuestra tierra.

10 La misericordia y la verdad se han encontrado; la justicia y la paz se han besado.

11 La verdad brotará de la tierra; y la justicia mirará desde el cielo.

12 Sí, Yeshua dará lo que es bueno; y nuestra tierra dará su fruto.

13 La justicia irá delante de él; y nos pondrá en el camino de sus pasos.

Salmo 86

1 Inclina tu oído, oh Yeshua, escúchame; porque soy pobre y necesitado.

2 Preserva mi alma; porque soy santo; oh tú, Yeshua mío, salva a tu siervo que confía en ti.

3 Ten misericordia de mí, oh Yeshua; porque a ti clamo cada día.

4 Alegra el alma de tu siervo; porque a ti, oh Yeshua, levanto mi alma.

5 Porque tú, Yeshua, eres bueno, y pronto para perdonar; y abundante en misericordia para con todos los que te invocan.

6 Presta oído, oh Yeshua, a mi oración; y atiende a la voz de mis súplicas.

7 En el día de mi tribulación te invocaré; porque tú me responderás.

8 Entre los dioses no hay ninguno como tú, oh Yeshua; ni hay obras como tus obras.

9 Todas las naciones que has hecho vendrán y adorarán delante de ti, oh Yeshua; y glorificarán tu nombre.

10 Porque tú eres grande, y haces maravillas; tú solo eres Yeshua.

11 Enséñame tu camino, oh Yeshua; andaré en tu verdad; une mi corazón para temer tu nombre.

12 Te alabaré, oh Yeshua, Yeshua mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre.

13 Porque grande es tu misericordia para conmigo; y has librado mi alma del infierno más profundo.

14 Oh Yeshua, los soberbios se han levantado contra mí, y las asambleas de hombres violentos han buscado mi alma; y no te han puesto delante de ellos.

15 Mas tú, oh Yeshua, eres un Yeshua lleno de compasión, y clemente, tardo para la ira, y abundante en misericordia y verdad.

16 Oh, vuélvete a mí, y ten misericordia de mí; da tu fortaleza a tu siervo, y salva al hijo de tu sierva.

17 Muéstrame una señal para bien; para que los que me aborrecen la vean, y sean avergonzados; porque tú, Yeshua, me has ayudado, y me has consolado.

Salmo 87

1 Su fundamento está en los montes santos.

2 Yeshua ama las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob.

3 Cosas gloriosas se dicen de ti, oh ciudad de Yeshua. Selah.

4 Haré mención de Rahab y de Babilonia a los que me conocen; he aquí Filistea, y Tiro, con Etiopía; este hombre nació allí.

5 Y de Sion se dirá: Este y aquel hombre nació en ella; y el Altísimo mismo la establecerá.

6 Yahweh contará, cuando escriba a los pueblos, que este hombre nació allí. Selah.

7 Así los cantores como los tañedores de instrumentos estarán allí; todas mis fuentes están en ti.

Salmo 88

1 Oh Yeshua de mi salvación, he clamado día y noche delante de ti:

2 Llegue mi oración delante de ti; inclina tu oído a mi clamor;

3 Porque mi alma está llena de tribulaciones; y mi vida se acerca al sepulcro.

4 Soy contado con los que descienden a la fosa; soy como un hombre que no tiene fuerzas:

5 Libre entre los muertos, como los muertos que yacen en el sepulcro, de quienes ya no te acuerdas; y están cortados de tu mano.

6 Me has puesto en la fosa más profunda, en tinieblas, en los abismos.

7 Tu ira pesa duramente sobre mí, y me has afligido con todas tus olas. Selah.

8 Has alejado de mí a mis conocidos; me has hecho abominación para ellos; estoy encerrado, y no puedo salir.

9 Mis ojos languidecen a causa de la aflicción; Yeshua, te he invocado cada día, he extendido mis manos hacia ti.

10 ¿Mostrarás maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos y te alabarán? Selah.

11 ¿Será declarada tu misericordia en el sepulcro? ¿O tu fidelidad en la destrucción?

12 ¿Serán conocidas tus maravillas en las tinieblas? ¿Y tu justicia en la tierra del olvido?

13 Mas a ti he clamado, oh Yeshua; y por la mañana mi oración saldrá a tu encuentro.

14 Yeshua, ¿por qué desechas mi alma? ¿Por qué escondes tu rostro de mí?

15 Estoy afligido y a punto de morir desde mi juventud; mientras sufro tus terrores estoy turbado.

16 Tu furor ha pasado sobre mí; tus terrores me han cortado.

17 Me han rodeado cada día como agua; me han cercado juntamente.

18 Has alejado de mí al amante y al amigo, y a mis conocidos en tinieblas.

Salmo 89

1 Cantaré de las misericordias de Yahweh para siempre; con mi boca haré conocer tu fidelidad a todas las generaciones.

2 Porque he dicho: La misericordia será edificada para siempre; tu fidelidad establecerás en los cielos mismos.

3 He hecho pacto con mi escogido, he jurado a David mi siervo,

4 Tu descendencia estableceré para siempre, y edificaré tu trono para todas las generaciones. Selah.

5 Y los cielos alabarán tus maravillas, oh Yahweh; tu fidelidad también en la congregación de los santos.

6 Porque ¿quién en el cielo puede ser comparado a Yahweh? ¿Quién entre los hijos de los poderosos puede ser semejante a Yahweh?

7 Yahweh es muy temible en la asamblea de los santos, y digno de reverencia por todos los que están alrededor de él.

8 Oh Yahweh de los ejércitos, ¿quién es un Yahweh fuerte como tú? ¿O tu fidelidad alrededor de ti?

9 Tú gobiernas la bravura del mar; cuando se levantan sus olas, tú las aquietas.

10 Tú has quebrantado a Rahab en pedazos, como a uno que es muerto; has esparcido a tus enemigos con tu brazo fuerte.

11 Tuyos son los cielos, tuya también es la tierra; en cuanto al mundo y su plenitud, tú los fundaste.

12 El norte y el sur tú los creaste; Tabor y Hermón se regocijarán en tu nombre.

13 Tú tienes un brazo poderoso; fuerte es tu mano, y alta es tu diestra.

14 La justicia y el juicio son el fundamento de tu trono; la misericordia y la verdad irán delante de tu rostro.

15 Bienaventurado el pueblo que conoce el sonido gozoso; andará, oh Yeshua, en la luz de tu rostro.

16 En tu nombre se regocijarán todo el día; y en tu justicia serán exaltados.

17 Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y en tu favor nuestro cuerno será exaltado.

18 Porque Yeshua es nuestra defensa; y el Santo de Israel es nuestro rey.

19 Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: He puesto ayuda sobre uno que es poderoso; he exaltado a uno escogido del pueblo.

20 He hallado a David mi siervo; con mi aceite santo lo he ungido:

21 Con quien mi mano será establecida; mi brazo también lo fortalecerá.

22 El enemigo no lo oprimirá; ni el hijo de maldad lo afligirá.

23 Y quebrantaré a sus enemigos delante de su rostro, y heriré a los que lo aborrecen.

24 Mas mi fidelidad y mi misericordia estarán con él; y en mi nombre su cuerno será exaltado.

25 Pondré también su mano en el mar, y su diestra en los ríos.

26 Él clamará a mí: Tú eres mi padre, mi Yahweh, y la roca de mi salvación.

27 También yo lo pondré por primogénito, más alto que los reyes de la tierra.

28 Mi misericordia guardaré para él para siempre, y mi pacto permanecerá firme con él.

29 Haré también que su descendencia perdure para siempre, y su trono como los días del cielo.

30 Si sus hijos abandonan mi ley, y no andan en mis juicios;

31 Si quebrantan mis estatutos, y no guardan mis mandamientos;

32 Entonces visitaré su transgresión con vara, y su iniquidad con azotes.

33 Sin embargo, no apartaré del todo mi misericordia de él, ni permitiré que mi fidelidad falte.

34 No quebrantaré mi pacto, ni alteraré lo que ha salido de mis labios.

35 Una vez he jurado por mi santidad que no mentiré a David.

36 Su descendencia perdurará para siempre, y su trono como el sol delante de mí.

37 Será establecido para siempre como la luna, y como un testigo fiel en el cielo. Selah.

38 Mas tú has desechado y aborrecido, te has enojado con tu ungido.

39 Has anulado el pacto de tu siervo; has profanado su corona echándola al suelo.

40 Has derribado todas sus cercas; has llevado sus fortalezas a la ruina.

41 Todos los que pasan por el camino lo saquean; es oprobio para sus vecinos.

42 Has levantado la diestra de sus adversarios; has hecho que todos sus enemigos se regocijen.

43 También has embotado el filo de su espada, y no lo has hecho permanecer en la batalla.

44 Has hecho cesar su gloria, y has echado su trono al suelo.

45 Has acortado los días de su juventud; lo has cubierto de vergüenza. Selah.

46 ¿Hasta cuándo, Yahweh? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como fuego?

47 Recuerda cuán breve es mi tiempo; ¿por qué has hecho a todos los hombres en vano?

48 ¿Qué hombre es el que vive, y no verá la muerte? ¿Librará su alma de la mano del sepulcro? Selah.

49 Yahweh, ¿dónde están tus misericordias pasadas, que juraste a David en tu verdad?

50 Recuerda, Yahweh, el oprobio de tus siervos; cómo llevo en mi seno el oprobio de todos los pueblos poderosos;

51 Con el cual tus enemigos han reprochado, oh Yahweh; con el cual han reprochado los pasos de tu ungido.

52 Bendito sea Yahweh para siempre. Amén, y Amén.

Salmo 90

1 Yeshua, tú has sido nuestro refugio en todas las generaciones.

2 Antes que los montes fuesen traídos, o que hubieras formado la tierra y el mundo, desde la eternidad hasta la eternidad, tú eres Yahweh.

3 Tú vuelves al hombre a la destrucción; y dices: Volved, hijos de los hombres.

4 Porque mil años ante tus ojos son como el ayer cuando ya pasó, y como una vigilia de la noche.

5 Los arrebatas como con una inundación; son como un sueño; por la mañana son como la hierba que crece.

6 Por la mañana florece, y crece; por la tarde es cortada, y se marchita.

7 Porque somos consumidos por tu ira, y por tu furor somos turbados.

8 Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu rostro.

9 Porque todos nuestros días han pasado en tu ira; gastamos nuestros años como un relato que se cuenta.

10 Los días de nuestros años son setenta años; y si por la fortaleza son ochenta años, aun así su fortaleza es trabajo y tristeza; porque pronto es cortado, y volamos.

11 ¿Quién conoce el poder de tu ira? Conforme a tu temor, así es tu furor.

12 Enséñanos así a contar nuestros días, para que apliquemos nuestros corazones a la sabiduría.

13 Vuelve, oh Yeshua, ¿hasta cuándo? Y arrepiéntete respecto a tus siervos.

14 Oh, sácianos temprano con tu misericordia; para que nos regocijemos y nos alegremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días en que nos afligiste, y los años en que vimos el mal.

16 Aparezca tu obra a tus siervos, y tu gloria a sus hijos.

17 Y sea la hermosura de Yeshua, nuestro Yeshua, sobre nosotros; y establece tú la obra de nuestras manos sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos establécela tú.

Salmo 91

1 El que habita en el lugar secreto del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré de Yeshua: Él es mi refugio y mi fortaleza; mi Yeshua; en él confiaré.

3 Ciertamente él te librará del lazo del cazador, y de la pestilencia destructora.

4 Él te cubrirá con sus plumas, y bajo sus alas confiarás; su verdad será tu escudo y adarga.

5 No temerás el terror de la noche; ni la flecha que vuela de día;

6 Ni la pestilencia que anda en tinieblas; ni la destrucción que devasta al mediodía.

7 Mil caerán a tu lado, y diez mil a tu diestra; mas no se acercará a ti.

8 Solo con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los malos.

9 Porque has hecho a Yeshua, que es mi refugio, el Altísimo, tu habitación;

10 Ningún mal te sobrevendrá, ni plaga alguna se acercará a tu morada.

11 Porque él dará a sus ángeles encargo acerca de ti, para guardarte en todos tus caminos.

12 Te llevarán en sus manos, para que no tropieces con tu pie en piedra.

13 Pisarás sobre el león y la víbora; al cachorro de león y al dragón pisotearás bajo los pies.

14 Porque ha puesto su amor en mí, por tanto yo lo libraré; lo pondré en alto, porque ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé; estaré con él en la tribulación; lo libraré, y lo honraré.

16 Con larga vida lo saciaré, y le mostraré mi salvación.

Salmo 92

1 Es bueno dar gracias a Yeshua, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo:

2 Mostrar tu misericordia por la mañana, y tu fidelidad cada noche,

3 Con instrumento de diez cuerdas, y con el salterio; con el arpa, con sonido solemne.

4 Porque tú, Yeshua, me has alegrado con tu obra; triunfaré en las obras de tus manos.

5 Oh Yeshua, ¡cuán grandes son tus obras! Y tus pensamientos son muy profundos.

6 El hombre bruto no sabe; ni el necio entiende esto.

7 Cuando los malos brotan como la hierba, y cuando florecen todos los que hacen iniquidad; es para que sean destruidos para siempre:

8 Mas tú, Yahweh, eres el Altísimo para siempre.

9 Porque, he aquí, tus enemigos, oh Yeshua, porque, he aquí, tus enemigos perecerán; todos los que hacen iniquidad serán esparcidos.

10 Mas tú exaltarás mi cuerno como el cuerno de un unicornio; seré ungido con aceite fresco.

11 Mis ojos también verán mi deseo sobre mis enemigos, y mis oídos oirán mi deseo acerca de los malos que se levantan contra mí.

12 El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.

13 Los que están plantados en la casa de Yeshua florecerán en los atrios de nuestro Yeshua.

14 Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y florecientes;

15 Para mostrar que Yeshua es recto; él es mi roca, y no hay injusticia en él.

Salmo 93

1 Yahweh reina, está vestido de majestad; Yahweh está vestido de fortaleza, con la cual se ha ceñido; el mundo también está establecido, para que no sea movido.

2 Tu trono está establecido desde la antigüedad; tú eres desde la eternidad.

3 Las inundaciones han alzado, oh Yahweh, las inundaciones han alzado su voz; las inundaciones alzan sus olas.

4 Yahweh en las alturas es más poderoso que el ruido de muchas aguas, sí, que las poderosas olas del mar.

5 Tus testimonios son muy seguros; la santidad conviene a tu casa, oh Yahweh, para siempre.

Salmo 94

1 Oh Yahweh, a quien pertenece la venganza; oh Yahweh, a quien pertenece la venganza, muéstrate.

2 Levántate, oh juez de la tierra; da su recompensa a los soberbios.

3 Yahweh, ¿hasta cuándo los malos, hasta cuándo triunfarán los malos?

4 ¿Hasta cuándo proferirán y hablarán cosas duras? ¿Y se jactarán todos los que hacen iniquidad?

5 Quebrantan a tu pueblo, oh Yahweh, y afligen tu heredad.

6 Matan a la viuda y al extranjero, y asesinan a los huérfanos.

7 Y dicen: Yahweh no verá, ni Yahweh de Jacob lo considerará.

8 Entended, oh brutos entre el pueblo; y vosotros, necios, ¿cuándo seréis sabios?

9 El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?

10 El que castiga a los gentiles, ¿no corregirá? El que enseña al hombre el conocimiento, ¿no sabrá?

11 Yahweh conoce los pensamientos del hombre, que son vanidad.

12 Bienaventurado el hombre a quien tú castigas, oh Yahweh, y enseñas en tu ley;

13 Para darle descanso de los días de adversidad, hasta que la fosa sea cavada para el malo.

14 Porque Yahweh no desechará a su pueblo, ni abandonará su heredad.

15 Mas el juicio volverá a la justicia: y todos los rectos de corazón lo seguirán.

16 ¿Quién se levantará por mí contra los malhechores? ¿o quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?

17 Si Yeshua no hubiera sido mi ayuda, casi en silencio hubiera morado mi alma.

18 Cuando dije: Mi pie resbala; tu misericordia, oh Yeshua, me sustentaba.

19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.

20 ¿Tendrá comunión contigo el trono de iniquidad, que forma agravio por medio de una ley?

21 Se juntan contra el alma del justo, y condenan la sangre inocente.

22 Mas Yeshua es mi defensa; y mi Yeshua es la roca de mi refugio.

23 Y él hará recaer sobre ellos su propia iniquidad, y los destruirá en su propia maldad; sí, Yahweh nuestro Yahweh los destruirá.

Salmo 95

1 Venid, cantemos a Yeshua: aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.

2 Lleguemos ante su presencia con acción de gracias, y aclamémosle con júbilo con salmos.

3 Porque Yahweh es un gran Yahweh, y un gran Rey sobre todos los dioses.

4 En su mano están las profundidades de la tierra: la altura de los montes es suya también.

5 Suyo es el mar, y él lo hizo: y sus manos formaron la tierra firme.

6 Venid, adoremos y postrémonos: arrodillémonos delante de Yahweh nuestro hacedor.

7 Porque él es nuestro Yeshua; y nosotros somos el pueblo de su prado, y las ovejas de su mano. Hoy, si oís su voz,

8 No endurezcáis vuestro corazón, como en la provocación, y como en el día de la tentación en el desierto:

9 Cuando vuestros padres me tentaron, me probaron, y vieron mi obra.

10 Por cuarenta años estuve disgustado con esta generación, y dije: Es un pueblo que yerra en su corazón, y no han conocido mis caminos:

11 A quienes juré en mi ira que no entrarían en mi reposo.

Salmo 96

1 Cantad a Yahweh un cántico nuevo: cantad a Yahweh, toda la tierra.

2 Cantad a Yahweh, bendecid su nombre; anunciad su salvación de día en día.

3 Declarad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.

4 Porque Yahweh es grande, y muy digno de ser alabado: él es temible sobre todos los dioses.

5 Porque todos los dioses de las naciones son ídolos: mas Yahweh hizo los cielos.

6 Honra y majestad hay delante de él: poder y hermosura hay en su santuario.

7 Dad a Yahweh, oh familias de los pueblos, dad a Yahweh la gloria y el poder.

8 Dad a Yahweh la gloria debida a su nombre: traed una ofrenda, y venid a sus atrios.

9 Adorad a Yahweh en la hermosura de la santidad: temed delante de él, toda la tierra.

10 Decid entre las naciones que Yahweh reina: también el mundo será afirmado, para que no se mueva: él juzgará a los pueblos con justicia.

11 Alégrense los cielos, y regocíjese la tierra; brame el mar, y su plenitud.

12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: entonces todos los árboles del bosque se regocijarán

13 Delante de Yahweh: porque él viene, porque él viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.

Salmo 97

1 Yahweh reina; regocíjese la tierra; alégrense las muchas islas.

2 Nubes y oscuridad hay alrededor de él: justicia y juicio son el fundamento de su trono.

3 Un fuego va delante de él, y abrasa a sus enemigos en derredor.

4 Sus relámpagos alumbraron el mundo: la tierra lo vio, y tembló.

5 Los montes se derritieron como cera ante la presencia de Yeshua, ante la presencia de Yeshua de toda la tierra.

6 Los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.

7 Sean avergonzados todos los que sirven a imágenes talladas, los que se glorían en ídolos: adoradle, todos vosotros, dioses.

8 Sion oyó, y se alegró; y las hijas de Judá se regocijaron a causa de tus juicios, oh Yahweh.

9 Porque tú, Yahweh, eres alto sobre toda la tierra: tú eres exaltado muy por encima de todos los dioses.

10 Vosotros los que amáis a Yeshua, aborreced el mal: él guarda las almas de sus santos; él los libra de la mano de los malos.

11 Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.

12 Alegraos en Yeshua, oh justos; y dad gracias a la memoria de su santidad.

Salmo 98

1 Cantad a Yeshua un cántico nuevo; porque él ha hecho maravillas: su diestra, y su santo brazo, le han alcanzado la victoria.

2 Yeshua ha hecho notoria su salvación: su justicia ha manifestado abiertamente a la vista de las naciones.

3 Él se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Yeshua.

4 Aclamad con júbilo a Yeshua, toda la tierra: prorrumpe en voz alta, y regocijaos, y cantad alabanzas.

5 Cantad a Yeshua con el arpa; con el arpa, y con voz de salmo.

6 Con trompetas y sonido de bocina aclamad con júbilo delante de Yeshua, el Rey.

7 Brame el mar, y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

8 Los ríos batan las manos: regocíjense juntos los montes

9 Delante de Yahweh; porque él viene a juzgar la tierra: con justicia juzgará al mundo, y a los pueblos con equidad.

Salmo 99

1 Yahweh reina; tiemblen los pueblos: él está sentado entre los querubines; muévase la tierra.

2 Yahweh es grande en Sion; y él es alto sobre todos los pueblos.

3 Alaben ellos tu nombre grande y temible; porque es santo.

4 El poder del rey también ama el juicio; tú estableces la equidad, tú ejecutas juicio y justicia en Jacob.

5 Exaltad a Yahweh nuestro Yahweh, y adorad ante el estrado de sus pies; porque él es santo.

6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocan su nombre; invocaban a Yeshua, y él les respondía.

7 En la columna de nube les hablaba: ellos guardaban sus testimonios, y la ordenanza que él les dio.

8 Tú les respondiste, oh Yeshua nuestro Yeshua: tú fuiste un Yeshua que los perdonaba, aunque tomaste venganza de sus obras.

9 Exaltad a Yahweh nuestro Yahweh, y adorad en su santo monte; porque Yahweh nuestro Yahweh es santo.

Salmo 100

1 Aclamad con júbilo a Yeshua, todas las tierras.

2 Servid a Yeshua con alegría: venid ante su presencia con cántico.

3 Reconoced que Yeshua él es Yeshua: él es quien nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; somos su pueblo, y las ovejas de su prado.

4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, y por sus atrios con alabanza: dadle gracias, y bendecid su nombre.

5 Porque Yeshua es bueno; su misericordia es para siempre; y su verdad permanece por todas las generaciones.

Salmo 101

1 Misericordia y juicio cantaré: a ti, oh Yahweh, cantaré.

2 Me comportaré con prudencia en un camino perfecto. Oh, ¿cuándo vendrás a mí? Dentro de mi casa andaré con un corazón perfecto.

3 No pondré cosa mala delante de mis ojos: aborrezco la obra de los que se desvían; no se apegará a mí.

4 Un corazón perverso se apartará de mí: no conoceré a persona mala.

5 Al que en secreto calumnia a su prójimo, a ése yo destruiré: al que tiene ojos altivos y corazón orgulloso, a ése no soportaré.

6 Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que habiten conmigo: el que anda en un camino perfecto, ése me servirá.

7 El que obra engaño no habitará dentro de mi casa: el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia.

8 Temprano destruiré a todos los malos de la tierra; para extirpar de la ciudad de Yahweh a todos los que hacen iniquidad.

Salmo 102

1 Oye mi oración, oh Yeshua, y llegue a ti mi clamor.

2 No escondas tu rostro de mí en el día en que estoy en angustia; inclina a mí tu oído: en el día en que te invoque, respóndeme pronto.

3 Porque mis días se han consumido como humo, y mis huesos se han quemado como un hogar.

4 Mi corazón está herido, y se ha marchitado como la hierba; de modo que me olvido de comer mi pan.

5 A causa de la voz de mi gemido, mis huesos se han pegado a mi piel.

6 Soy semejante al pelícano del desierto: soy como el búho de las soledades.

7 Velo, y soy como el gorrión solo sobre el tejado.

8 Mis enemigos me afrentan todo el día; y los que se enfurecen contra mí han jurado contra mí.

9 Porque he comido cenizas como pan, y he mezclado mi bebida con llanto.

10 A causa de tu indignación y de tu ira: porque tú me levantaste, y me arrojaste abajo.

11 Mis días son como una sombra que se declina; y yo me he marchitado como la hierba.

12 Mas tú, oh Yahweh, permanecerás para siempre; y tu memoria por todas las generaciones.

13 Tú te levantarás, y tendrás misericordia de Sion: porque el tiempo de favorecerla, sí, el tiempo señalado, ha llegado.

14 Porque tus siervos se complacen en sus piedras, y favorecen el polvo de ella.

15 Entonces las naciones temerán el nombre de Yeshua, y todos los reyes de la tierra tu gloria.

16 Cuando Yeshua edifique a Sion, él aparecerá en su gloria.

17 Él atenderá a la oración de los desamparados, y no despreciará su oración.

18 Esto se escribirá para la generación venidera: y el pueblo que será creado alabará a Yeshua.

19 Porque él ha mirado desde la altura de su santuario; desde el cielo Yahweh miró la tierra;

20 Para oír el gemido del prisionero; para soltar a los sentenciados a muerte;

21 Para declarar el nombre de Yeshua en Sion, y su alabanza en Jerusalén;

22 Cuando los pueblos se junten, y los reinos, para servir a Yeshua.

23 Él debilitó mi fuerza en el camino; él acortó mis días.

24 Yo dije: Oh mi Yeshua, no me lleves en la mitad de mis días: tus años son por todas las generaciones.

25 Desde el principio tú fundaste la tierra: y los cielos son obra de tus manos.

26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás: sí, todos ellos se envejecerán como una vestidura; como un manto los cambiarás, y serán cambiados:

27 Mas tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin.

28 Los hijos de tus siervos continuarán, y su descendencia será establecida delante de ti.

Salmo 103

1 Bendice a Yeshua, oh alma mía: y todo lo que hay en mí, bendiga su santo nombre.

2 Bendice a Yeshua, oh alma mía, y no olvides ninguno de sus beneficios:

3 Quien perdona todas tus iniquidades; quien sana todas tus enfermedades;

4 Quien rescata tu vida de la destrucción; quien te corona de misericordia y de tiernas misericordias;

5 Quien sacia tu boca de bienes; de modo que tu juventud se renueva como la del águila.

6 Yahweh ejecuta justicia y juicio para todos los oprimidos.

7 Él hizo conocer sus caminos a Moisés, sus obras a los hijos de Israel.

8 Yeshua es misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia.

9 Él no contenderá para siempre: ni guardará su ira para siempre.

10 Él no ha hecho con nosotros conforme a nuestros pecados; ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.

11 Porque como la altura del cielo sobre la tierra, así es de grande su misericordia para con los que le temen.

12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, así ha alejado él de nosotros nuestras transgresiones.

13 Como un padre se compadece de sus hijos, así Yeshua se compadece de los que le temen.

14 Porque él conoce nuestra condición; él se acuerda de que somos polvo.

15 En cuanto al hombre, sus días son como la hierba: como la flor del campo, así florece.

16 Porque el viento pasa sobre ella, y ya no está; y su lugar no la conocerá más.

17 Mas la misericordia de Yeshua es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;

18 Sobre los que guardan su pacto, y sobre los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

19 Yahweh ha establecido su trono en los cielos; y su reino domina sobre todo.

20 Bendecid a Yahweh, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis sus mandamientos, obedeciendo a la voz de su palabra.

21 Bendecid a Yahweh, vosotros todos sus ejércitos; ministros suyos, que hacéis su voluntad.

22 Bendecid a Yahweh, todas sus obras en todos los lugares de su dominio: bendice a Yahweh, oh alma mía.

Salmo 104

1 Bendice a Yahweh, oh alma mía. Oh Yahweh, mi Yahweh, tú eres muy grande; tú estás vestido de honra y de majestad.

2 Quien se cubre de luz como de una vestidura: quien extiende los cielos como una cortina:

3 Quien pone las vigas de sus aposentos en las aguas: quien hace de las nubes su carro: quien anda sobre las alas del viento:

4 Quien hace de sus ángeles espíritus; de sus ministros, un fuego flameante:

5 Quien fundó los cimientos de la tierra, para que no se mueva para siempre.

6 Tú la cubriste con el abismo como con una vestidura: las aguas estaban sobre los montes.

7 A tu reprensión huyeron; a la voz de tu trueno se apresuraron a huir.

8 Suben por los montes; bajan por los valles al lugar que tú les fundaste.

9 Tú les pusiste un límite que no traspasarán; para que no vuelvan a cubrir la tierra.

10 Él envía las fuentes a los valles, que corren entre los montes.

11 Dan de beber a toda bestia del campo: los asnos monteses apagan su sed.

12 Junto a ellas habitarán las aves del cielo, que cantan entre las ramas.

13 Él riega los montes desde sus aposentos: la tierra se sacia del fruto de tus obras.

14 Él hace crecer la hierba para el ganado, y la planta para el servicio del hombre: para que él saque alimento de la tierra;

15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace brillar su rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre.

16 Los árboles de Yahweh están llenos de savia; los cedros del Líbano, que él plantó;

17 Donde las aves hacen sus nidos: en cuanto a la cigüeña, los abetos son su casa.

18 Los montes altos son un refugio para las cabras monteses; y las peñas para los conejos.

19 Él designó la luna para las estaciones: el sol conoce su ocaso.

20 Tú haces las tinieblas, y es la noche: en la cual salen todas las bestias del bosque.

21 Los leoncillos rugen tras su presa, y buscan de Yahweh su comida.

22 Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas.

23 El hombre sale a su obra y a su labor hasta la tarde.

24 Oh Yahweh, ¡cuán múltiples son tus obras! con sabiduría las has hecho todas: la tierra está llena de tus riquezas.

25 Así es este mar grande y ancho, en el cual hay seres que se arrastran innumerables, bestias pequeñas y grandes.

26 Allí andan las naves: allí está ese leviatán, que tú formaste para que jugase en él.

27 Todos ellos esperan en ti; para que les des su comida a su tiempo.

28 Lo que tú les das, ellos lo recogen: tú abres tu mano, ellos se sacian de bien.

29 Tú escondes tu rostro, ellos se turban: tú les quitas el aliento, ellos mueren, y vuelven a su polvo.

30 Tú envías tu espíritu, ellos son creados: y tú renuevas la faz de la tierra.

31 La gloria de Yahweh durará para siempre: Yahweh se regocijará en sus obras.

32 Él mira la tierra, y ella tiembla: él toca los montes, y ellos humean.

33 Cantaré a Yahweh mientras viva: cantaré alabanzas a mi Yahweh mientras tenga mi ser.

34 Mi meditación en él será dulce: yo me alegraré en Yahweh.

35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los malos no sean más. Bendice tú a Yahweh, oh alma mía. Alabad a Yahweh.

Salmo 105

1 Oh, dad gracias a Yeshua; invocad su nombre: haced conocer sus obras entre los pueblos.

2 Cantad a él, cantad salmos a él: hablad de todas sus obras maravillosas.

3 Gloriaos en su santo nombre: alégrese el corazón de los que buscan a Yeshua.

4 Buscad a Yeshua, y su poder: buscad su rostro siempre.

5 Acordaos de las obras maravillosas que él ha hecho; de sus maravillas, y de los juicios de su boca;

6 Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo, vosotros hijos de Jacob, sus escogidos.

7 Él es Yahweh nuestro Yahweh: sus juicios están en toda la tierra.

8 Él se ha acordado de su pacto para siempre, de la palabra que mandó a mil generaciones.

9 El pacto que hizo con Abraham, y su juramento a Isaac;

10 Y lo confirmó a Jacob por ley, y a Israel por pacto eterno:

11 Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, la porción de vuestra herencia:

12 Cuando ellos eran pocos en número; sí, muy pocos, y extranjeros en ella.

13 Cuando andaban de una nación a otra, de un reino a otro pueblo;

14 Él no permitió que ningún hombre les hiciera daño: sí, reprendió a reyes por causa de ellos;

15 Diciendo: No toquéis a mis ungidos, y no hagáis mal a mis profetas.

16 Además, él llamó el hambre sobre la tierra: él quebró todo sustento de pan.

17 Él envió un hombre delante de ellos, a José, que fue vendido como siervo:

18 Cuyos pies hirieron con grillos: él fue puesto en hierro:

19 Hasta el tiempo en que vino su palabra: la palabra de Yeshua lo probó.

20 El rey envió y lo soltó; el gobernante del pueblo, y lo dejó libre.

21 Lo hizo señor de su casa, y gobernante de toda su hacienda:

22 Para sujetar a sus príncipes a su voluntad; y enseñar sabiduría a sus ancianos.

23 Israel también entró en Egipto; y Jacob moró en la tierra de Cam.

24 Y él aumentó mucho a su pueblo; y los hizo más fuertes que sus enemigos.

25 Él volvió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo, para que trataran con astucia a sus siervos.

26 Él envió a Moisés su siervo; y a Aarón, a quien él había escogido.

27 Ellos mostraron sus señales entre ellos, y maravillas en la tierra de Cam.

28 Él envió tinieblas, y lo oscureció todo; y ellos no se rebelaron contra su palabra.

29 Él volvió sus aguas en sangre, y mató sus peces.

30 Su tierra produjo ranas en abundancia, en las cámaras de sus reyes.

31 Él habló, y vinieron diversas clases de moscas, y piojos en todo su territorio.

32 Él les dio granizo por lluvia, y fuego flameante en su tierra.

33 Él hirió también sus vides y sus higueras; y quebró los árboles de su territorio.

34 Él habló, y vinieron las langostas, y las orugas, y eso sin número,

35 Y comieron toda la hierba en su tierra, y devoraron el fruto de su suelo.

36 Él hirió también a todos los primogénitos en su tierra, lo principal de toda su fuerza.

37 Él los sacó también con plata y oro: y no hubo una sola persona débil entre sus tribus.

38 Egipto se alegró cuando partieron: porque el temor de ellos cayó sobre ellos.

39 Él extendió una nube por cubierta; y fuego para alumbrar en la noche.

40 El pueblo pidió, y él trajo codornices, y los sació con el pan del cielo.

41 Él abrió la peña, y brotaron las aguas; corrieron por los lugares secos como un río.

42 Porque él se acordó de su santa promesa, y de Abraham su siervo.

43 Y él sacó a su pueblo con gozo, y a sus escogidos con alegría:

44 Y les dio las tierras de las naciones: y ellos heredaron el trabajo de los pueblos;

45 Para que guardaran sus estatutos, y observaran sus leyes. Alabad a Yeshua.

Salmo 106

1 Alabad a Yeshua. Oh, dad gracias a Yeshua; porque él es bueno: porque su misericordia dura para siempre.

2 ¿Quién puede expresar las obras poderosas de Yeshua? ¿quién puede manifestar toda su alabanza?

3 Bienaventurados los que guardan el juicio, y el que hace justicia en todo tiempo.

4 Acuérdate de mí, oh Yeshua, con el favor que tienes para tu pueblo: oh, visítame con tu salvación;

5 Para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me regocije en la alegría de tu nación, para que me gloríe con tu herencia.

6 Hemos pecado con nuestros padres, hemos cometido iniquidad, hemos obrado malvadamente.

7 Nuestros padres no entendieron tus maravillas en Egipto; no se acordaron de la multitud de tus misericordias; sino que te provocaron junto al mar, junto al Mar Rojo.

8 Sin embargo, él los salvó por causa de su nombre, para hacer notorio su gran poder.

9 Él reprendió también al Mar Rojo, y se secó: así los guio por las profundidades, como por el desierto.

10 Y él los salvó de la mano del que los aborrecía, y los redimió de la mano del enemigo.

11 Y las aguas cubrieron a sus enemigos: no quedó ni uno de ellos.

12 Entonces creyeron ellos sus palabras; cantaron su alabanza.

13 Pronto olvidaron sus obras; no esperaron su consejo:

14 Sino que codiciaron con exceso en el desierto, y tentaron a Yeshua en la soledad.

15 Y él les dio lo que pidieron; mas envió flaqueza a su alma.

16 También envidiaron a Moisés en el campamento, y a Aarón el santo de Yeshua.

17 La tierra se abrió y tragó a Datán y cubrió a la compañía de Abiram.

18 Y un fuego se encendió en su compañía; la llama quemó a los malos.

19 Hicieron un becerro en Horeb, y adoraron la imagen fundida.

20 Así cambiaron su gloria por la semejanza de un buey que come hierba.

21 Olvidaron a Yeshua su salvador, que había hecho grandes cosas en Egipto;

22 Obras maravillosas en la tierra de Cam, y cosas terribles junto al Mar Rojo.

23 Por eso él dijo que los destruiría, si Moisés su escogido no se hubiera puesto delante de él en la brecha, para apartar su ira, no fuera que él los destruyera.

24 Sí, despreciaron la tierra deseable, no creyeron su palabra:

25 Sino que murmuraron en sus tiendas, y no escucharon la voz de Yeshua.

26 Por eso él alzó su mano contra ellos, para derribarlos en el desierto:

27 Para derribar también su descendencia entre las naciones, y esparcirlos por las tierras.

28 También se unieron a Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos.

29 Así lo provocaron a ira con sus obras: y la plaga irrumpió en ellos.

30 Entonces se levantó Finees, y ejecutó juicio: y así la plaga se detuvo.

31 Y eso le fue contado por justicia por todas las generaciones para siempre.

32 También lo enojaron junto a las aguas de la contienda, de modo que le fue mal a Moisés por causa de ellos:

33 Porque ellos provocaron su espíritu, de modo que él habló sin prudencia con sus labios.

34 Ellos no destruyeron a las naciones, acerca de las cuales Yahweh les mandó:

35 Sino que se mezclaron entre las naciones, y aprendieron sus obras.

36 Y sirvieron a sus ídolos: los cuales fueron una trampa para ellos.

37 Sí, sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios,

38 Y derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán: y la tierra fue contaminada con sangre.

39 Así se contaminaron con sus propias obras, y se prostituyeron con sus propias obras.

40 Por eso se encendió la ira de Yahweh contra su pueblo, de tal modo que él aborreció su propia herencia.

41 Y él los entregó en mano de las naciones; y los que los aborrecían se enseñorearon de ellos.

42 Sus enemigos también los oprimieron, y ellos fueron sometidos bajo su mano.

43 Muchas veces él los libró; mas ellos lo provocaron con su consejo, y fueron humillados por su iniquidad.

44 Sin embargo, él atendió a su aflicción, cuando oyó su clamor:

45 Y él se acordó por ellos de su pacto, y se arrepintió conforme a la multitud de sus misericordias.

46 Él hizo también que fueran compadecidos por todos los que los llevaron cautivos.

47 Sálvanos, oh Yeshua nuestro Yeshua, y recógenos de entre las naciones, para dar gracias a tu santo nombre, y para triunfar en tu alabanza.

48 Bendito sea Yahweh de Israel desde la eternidad y hasta la eternidad: y diga todo el pueblo, Amén. Alabad a Yahweh.

Salmo 107

1 Oh, dad gracias a Yeshua, porque él es bueno: porque su misericordia dura para siempre.

2 Díganlo los redimidos de Yeshua, a quienes él ha redimido de la mano del enemigo;

3 Y los ha recogido de las tierras, del oriente, y del occidente, del norte, y del sur.

4 Ellos anduvieron errantes en el desierto por un camino solitario; no hallaron ciudad donde habitar.

5 Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos.

6 Entonces clamaron a Yeshua en su angustia, y él los libró de sus aflicciones.

7 Y él los guio por el camino recto, para que fueran a una ciudad habitable.

8 ¡Oh, que los hombres alabaran a Yeshua por su bondad, y por sus obras maravillosas para con los hijos de los hombres!

9 Porque él sacia al alma anhelante, y llena de bien al alma hambrienta.

10 Los que se sientan en tinieblas y en sombra de muerte, estando presos en aflicción y en hierro;

11 Porque se rebelaron contra las palabras de Yeshua, y despreciaron el consejo del Altísimo:

12 Por eso él humilló su corazón con trabajo; ellos cayeron, y no hubo quien ayudara.

13 Entonces clamaron a Yeshua en su angustia, y él los salvó de sus aflicciones.

14 Él los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones.

15 ¡Oh, que los hombres alabaran a Yeshua por su bondad, y por sus obras maravillosas para con los hijos de los hombres!

16 Porque él ha quebrantado las puertas de bronce, y ha cortado las barras de hierro.

17 Los insensatos, a causa de su transgresión, y a causa de sus iniquidades, son afligidos.

18 Su alma aborrece toda clase de alimento; y ellos se acercan a las puertas de la muerte.

19 Entonces claman a Yeshua en su angustia, y él los salva de sus aflicciones.

20 Él envió su palabra, y los sanó, y los libró de sus destrucciones.

21 ¡Oh, que los hombres alabaran a Yeshua por su bondad, y por sus obras maravillosas para con los hijos de los hombres!

22 Y ofrezcan ellos sacrificios de acción de gracias, y declaren sus obras con regocijo.

23 Los que descienden al mar en naves, que hacen negocio en las muchas aguas;

24 Ellos ven las obras de Yeshua, y sus maravillas en lo profundo.

25 Porque él manda, y levanta el viento tempestuoso, que alza sus olas.

26 Ellos suben al cielo, bajan de nuevo a las profundidades: su alma se derrite a causa de la angustia.

27 Ellos se tambalean de un lado a otro, y titubean como un hombre ebrio, y están al límite de su juicio.

28 Entonces claman a Yeshua en su angustia, y él los saca de sus aflicciones.

29 Él convierte la tempestad en calma, de modo que sus olas se aquietan.

30 Entonces ellos se alegran porque se aquietan; así él los guía a su puerto deseado.

31 ¡Oh, que los hombres alabaran a Yeshua por su bondad, y por sus obras maravillosas para con los hijos de los hombres!

32 Exáltenlo también en la congregación del pueblo, y alábenlo en la asamblea de los ancianos.

33 Él convierte los ríos en un desierto, y los manantiales de agua en tierra seca;

34 Una tierra fructífera en esterilidad, por la maldad de los que habitan en ella.

35 Él convierte el desierto en un estanque de agua, y la tierra seca en manantiales de agua.

36 Y allí él hace habitar a los hambrientos, para que preparen una ciudad habitable;

37 Y siembran los campos, y plantan viñas, que produzcan frutos de aumento.

38 Él los bendice también, de modo que se multiplican en gran manera; y no permite que su ganado disminuya.

39 De nuevo, ellos son disminuidos y humillados por opresión, aflicción y dolor.

40 Él derrama desprecio sobre los príncipes, y los hace andar errantes en el desierto, donde no hay camino.

41 Sin embargo, él pone al pobre en alto, fuera de la aflicción, y le hace familias como un rebaño.

42 Los justos lo verán, y se regocijarán: y toda iniquidad cerrará su boca.

43 Quien es sabio, y observe estas cosas, ellos entenderán la misericordia de Yeshua.

Salmo 108

1 Oh Yeshua, mi corazón está firme; cantaré y daré alabanzas, aun con mi gloria.

2 Despierta, salterio y arpa: yo mismo despertaré temprano.

3 Te alabaré, oh Yeshua, entre los pueblos: y cantaré alabanzas a ti entre las naciones.

4 Porque tu misericordia es grande sobre los cielos: y tu verdad llega hasta las nubes.

5 Sé exaltado, oh Yahweh, sobre los cielos: y tu gloria sobre toda la tierra;

6 Para que tu amado sea librado: salva con tu diestra, y respóndeme.

7 Yahweh ha hablado en su santidad; me gozaré, repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

8 Galaad es mío; Manasés es mío; Efraín también es la fuerza de mi cabeza; Judá es mi legislador;

9 Moab es mi vasija de lavar; sobre Edom echaré mi calzado; sobre Filistea triunfaré.

10 ¿Quién me llevará a la ciudad fuerte? ¿Quién me guiará hasta Edom?

11 ¿No tú, oh Yeshua, que nos has desechado? ¿Y no saldrás, oh Yeshua, con nuestros ejércitos?

12 Danos ayuda en la tribulación: porque vana es la ayuda del hombre.

13 En Yeshua haremos proezas: porque él es quien hollará a nuestros enemigos.

Salmo 109

1 No calles, oh Yeshua de mi alabanza;

2 Porque la boca del impío y la boca del engañador se han abierto contra mí: han hablado contra mí con lengua mentirosa.

3 También me han rodeado con palabras de odio; y pelearon contra mí sin causa.

4 Por mi amor son mis adversarios: pero yo me entrego a la oración.

5 Y me han devuelto mal por bien, y odio por mi amor.

6 Pon sobre él a un hombre impío: y que Satanás esté a su diestra.

7 Cuando sea juzgado, sea condenado: y su oración sea pecado.

8 Sean sus días pocos; y otro tome su oficio.

9 Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda.

10 Sean sus hijos vagabundos continuamente, y mendiguen: busquen también su pan fuera de sus lugares desolados.

11 Que el usurero atrape todo lo que tiene; y que los extraños saqueen su trabajo.

12 Que no haya quien le extienda misericordia: ni haya quien favorezca a sus hijos huérfanos.

13 Su posteridad sea cortada; y en la generación siguiente sea borrado su nombre.

14 Sea recordada ante Yahweh la iniquidad de sus padres; y el pecado de su madre no sea borrado.

15 Estén siempre delante de Yahweh, para que él corte de la tierra la memoria de ellos.

16 Porque no se acordó de mostrar misericordia, sino que persiguió al hombre pobre y necesitado, para matar incluso al quebrantado de corazón.

17 Como amó la maldición, así venga sobre él: como no se deleitó en la bendición, así se aleje de él.

18 Como se vistió de maldición como con su vestidura, así entre en sus entrañas como agua, y como aceite en sus huesos.

19 Séale como la vestidura que lo cubre, y como un cinto con que se ciñe continuamente.

20 Sea esta la recompensa de mis adversarios de parte de Yahweh, y de los que hablan mal contra mi alma.

21 Pero haz tú por mí, oh Yeshua, el Yeshua, por amor de tu nombre: porque tu misericordia es buena, líbrame.

22 Porque yo soy pobre y necesitado, y mi corazón está herido dentro de mí.

23 Me voy como la sombra cuando declina: soy sacudido de un lado a otro como la langosta.

24 Mis rodillas están débiles por el ayuno; y mi carne desfallece por falta de gordura.

25 También fui para ellos un oprobio: cuando me miraban, meneaban sus cabezas.

26 Ayúdame, oh Yeshua, mi Yeshua: oh sálvame conforme a tu misericordia:

27 Para que sepan que esta es tu mano; que tú, Yeshua, lo has hecho.

28 Maldigan ellos, pero bendice tú: cuando se levanten, sean avergonzados; pero tu siervo se goce.

29 Sean vestidos de vergüenza mis adversarios, y cúbranse con su propia confusión, como con un manto.

30 Alabaré grandemente a Yeshua con mi boca; sí, lo alabaré en medio de la multitud.

31 Porque él se pondrá a la diestra del pobre, para salvarlo de los que condenan su alma.

Salmo 110

1 Yahweh dijo a mi Yeshua: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

2 Yahweh enviará la vara de tu poder desde Sion: domina en medio de tus enemigos.

3 Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, en las hermosuras de la santidad, desde el seno de la aurora: tú tienes el rocío de tu juventud.

4 Yahweh juró, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

5 Yeshua a tu diestra quebrantará a los reyes en el día de su ira.

6 Juzgará entre las naciones, llenará los lugares de cadáveres; quebrantará las cabezas sobre muchos países.

7 Beberá del arroyo en el camino: por lo cual levantará la cabeza.

Salmo 111

1 Alabad a Yeshua. Alabaré a Yeshua con todo mi corazón, en la asamblea de los rectos, y en la congregación.

2 Las obras de Yeshua son grandes, buscadas por todos los que se complacen en ellas.

3 Su obra es honorable y gloriosa: y su justicia permanece para siempre.

4 Ha hecho que sus obras maravillosas sean recordadas: Yeshua es clemente y lleno de compasión.

5 Ha dado alimento a los que le temen: siempre tendrá presente su pacto.

6 Ha mostrado a su pueblo el poder de sus obras, para darles la heredad de las naciones.

7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; todos sus mandamientos son firmes.

8 Permanecen firmes para siempre y eternamente, y son hechos en verdad y rectitud.

9 Ha enviado redención a su pueblo: ha ordenado su pacto para siempre: santo y reverendo es su nombre.

10 El temor de Yeshua es el principio de la sabiduría: buen entendimiento tienen todos los que cumplen sus mandamientos: su alabanza permanece para siempre.

Salmo 112

1 Alabad a Yeshua. Bienaventurado el hombre que teme a Yeshua, que se deleita grandemente en sus mandamientos.

2 Su descendencia será poderosa en la tierra: la generación de los rectos será bendita.

3 Bienes y riquezas habrá en su casa: y su justicia permanece para siempre.

4 Para los rectos surge luz en las tinieblas: él es clemente, y lleno de compasión, y justo.

5 El hombre bueno muestra favor, y presta: guiará sus asuntos con discreción.

6 Ciertamente no será movido jamás: el justo estará en memoria eterna.

7 No temerá malas noticias: su corazón está firme, confiado en Yeshua.

8 Su corazón está establecido, no temerá, hasta que vea su deseo sobre sus enemigos.

9 Ha esparcido, ha dado a los pobres; su justicia permanece para siempre; su cuerno será exaltado con honra.

10 El impío lo verá, y se afligirá; crujirá los dientes, y se consumirá: el deseo de los impíos perecerá.

Salmo 113

1 Alabad a Yeshua. Alabad, oh siervos de Yeshua, alabad el nombre de Yeshua.

2 Bendito sea el nombre de Yeshua desde ahora y para siempre.

3 Desde el nacimiento del sol hasta su puesta, el nombre de Yeshua ha de ser alabado.

4 Yahweh es alto sobre todas las naciones, y su gloria sobre los cielos.

5 ¿Quién es como Yahweh, nuestro Yahweh, que mora en las alturas,

6 que se humilla para mirar las cosas que hay en el cielo, y en la tierra?

7 Él levanta al pobre del polvo, y alza al necesitado del muladar;

8 para hacerlo sentar con príncipes, aun con los príncipes de su pueblo.

9 Él hace que la mujer estéril habite en casa, y sea madre gozosa de hijos. Alabad a Yeshua.

Salmo 114

1 Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob de un pueblo de lengua extraña;

2 Judá fue su santuario, e Israel su dominio.

3 El mar lo vio, y huyó: el Jordán se volvió atrás.

4 Los montes saltaron como carneros, y las colinas como corderos.

5 ¿Qué te pasó, oh mar, que huiste? ¿Y a ti, Jordán, que te volviste atrás?

6 Montes, ¿por qué saltasteis como carneros; y vosotras, colinas, como corderos?

7 Tiembla, tierra, ante la presencia de Yeshua, ante la presencia del Yeshua de Jacob;

8 que convirtió la roca en estanque de agua, el pedernal en fuente de aguas.

Salmo 115

1 No a nosotros, oh Yeshua, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, y por tu verdad.

2 ¿Por qué han de decir las naciones: Dónde está ahora su Yeshua?

3 Pero nuestro Yahweh está en los cielos: ha hecho todo lo que le ha placido.

4 Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres.

5 Tienen boca, pero no hablan: tienen ojos, pero no ven:

6 Tienen oídos, pero no oyen: tienen narices, pero no huelen:

7 Tienen manos, pero no palpan: tienen pies, pero no andan: ni hablan por su garganta.

8 Como ellos son los que los hacen; así es todo aquel que confía en ellos.

9 Oh Israel, confía en Yeshua: él es su ayuda y su escudo.

10 Oh casa de Aarón, confiad en Yeshua: él es su ayuda y su escudo.

11 Los que temen a Yeshua, confiad en Yeshua: él es su ayuda y su escudo.

12 Yeshua se ha acordado de nosotros: nos bendecirá; bendecirá a la casa de Israel; bendecirá a la casa de Aarón.

13 Bendecirá a los que temen a Yeshua, tanto a pequeños como a grandes.

14 Yeshua os aumentará más y más, a vosotros y a vuestros hijos.

15 Vosotros sois benditos de Yahweh, que hizo el cielo y la tierra.

16 El cielo, aun los cielos, son de Yahweh: pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.

17 Los muertos no alaban a Yeshua, ni ninguno que desciende al silencio.

18 Pero nosotros bendeciremos a Yeshua desde ahora y para siempre. Alabad a Yeshua.

Salmo 116

1 Amo a Yeshua, porque ha oído mi voz y mis súplicas.

2 Porque ha inclinado su oído a mí, por tanto lo invocaré mientras viva.

3 Me rodearon los dolores de la muerte, y los dolores del infierno se apoderaron de mí: hallé angustia y dolor.

4 Entonces invoqué el nombre de Yeshua; oh Yeshua, te ruego, libra mi alma.

5 Clemente es Yeshua, y justo; sí, nuestro Yeshua es misericordioso.

6 Yeshua guarda a los sencillos: yo estaba abatido, y él me ayudó.

7 Vuelve a tu reposo, oh alma mía; porque Yeshua te ha tratado con bondad.

8 Porque tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de caer.

9 Andaré delante de Yeshua en la tierra de los vivientes.

10 Creí, por lo cual hablé: estaba afligido en gran manera:

11 Dije en mi apresuramiento: Todos los hombres son mentirosos.

12 ¿Qué daré a Yeshua por todos sus beneficios para conmigo?

13 Tomaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de Yeshua.

14 Pagaré mis votos a Yeshua ahora en presencia de todo su pueblo.

15 Preciosa a los ojos de Yeshua es la muerte de sus santos.

16 Oh Yeshua, en verdad yo soy tu siervo; soy tu siervo, e hijo de tu sierva: tú has soltado mis ataduras.

17 Te ofreceré sacrificio de acción de gracias, e invocaré el nombre de Yeshua.

18 Pagaré mis votos a Yeshua ahora en presencia de todo su pueblo.

19 En los atrios de la casa de Yeshua, en medio de ti, oh Jerusalén. Alabad a Yeshua.

Salmo 117

1 Alabad a Yeshua, todas las naciones: alabadlo, todos los pueblos.

2 Porque su misericordiosa bondad es grande para con nosotros: y la verdad de Yeshua permanece para siempre. Alabad a Yeshua.

Salmo 118

1 Dad gracias a Yeshua; porque él es bueno: porque su misericordia permanece para siempre.

2 Diga ahora Israel, que su misericordia permanece para siempre.

3 Diga ahora la casa de Aarón, que su misericordia permanece para siempre.

4 Digan ahora los que temen a Yeshua, que su misericordia permanece para siempre.

5 Invocé a Yeshua en la angustia: Yeshua me respondió, y me puso en lugar espacioso.

6 Yeshua está de mi parte; no temeré: ¿qué puede hacerme el hombre?

7 Yeshua está conmigo entre los que me ayudan: por tanto veré mi deseo sobre los que me aborrecen.

8 Mejor es confiar en Yeshua que poner la confianza en el hombre.

9 Mejor es confiar en Yeshua que poner la confianza en príncipes.

10 Todas las naciones me rodearon: pero en el nombre de Yeshua las destruiré.

11 Me rodearon; sí, me rodearon: pero en el nombre de Yeshua las destruiré.

12 Me rodearon como abejas: fueron apagadas como fuego de espinos: porque en el nombre de Yeshua las destruiré.

13 Me empujaste con fuerza para que cayera: pero Yeshua me ayudó.

14 Yeshua es mi fuerza y mi cántico, y ha llegado a ser mi salvación.

15 Voz de gozo y de salvación hay en las tiendas de los justos: la diestra de Yeshua hace proezas.

16 La diestra de Yeshua es exaltada: la diestra de Yeshua hace proezas.

17 No moriré, sino que viviré, y declararé las obras de Yeshua.

18 Yeshua me ha castigado severamente: pero no me ha entregado a la muerte.

19 Abridme las puertas de la justicia: entraré en ellas, y alabaré a Yeshua:

20 Esta es la puerta de Yeshua, por la cual entrarán los justos.

21 Te alabaré: porque me has oído, y has llegado a ser mi salvación.

22 La piedra que desecharon los edificadores ha llegado a ser la piedra principal del ángulo.

23 Esto es obra de Yeshua; es maravilloso a nuestros ojos.

24 Este es el día que Yeshua ha hecho; nos gozaremos y alegraremos en él.

25 Salva ahora, te ruego, oh Yeshua: oh Yeshua, te ruego, envía ahora prosperidad.

26 Bendito el que viene en el nombre de Yeshua: os hemos bendecido desde la casa de Yeshua.

27 Yahweh es el Yeshua, que nos ha mostrado luz: atad el sacrificio con cuerdas, aun hasta los cuernos del altar.

28 Tú eres mi Yeshua, y te alabaré: tú eres mi Yeshua, te exaltaré.

29 Dad gracias a Yeshua; porque él es bueno: porque su misericordia permanece para siempre.

Salmo 119

1 Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Yahweh.

2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y los que lo buscan con todo el corazón.

3 Ellos también no hacen iniquidad: andan en sus caminos.

4 Tú nos has ordenado guardar tus preceptos diligentemente.

5 ¡Oh, que mis caminos fueran dirigidos a guardar tus estatutos!

6 Entonces no seré avergonzado, cuando tenga respeto a todos tus mandamientos.

7 Te alabaré con rectitud de corazón, cuando haya aprendido tus juicios justos.

8 Guardaré tus estatutos: oh no me abandones por completo.

9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con prestar atención a ello conforme a tu palabra.

10 Con todo mi corazón te he buscado: oh no me dejes desviar de tus mandamientos.

11 Tu palabra he guardado en mi corazón, para no pecar contra ti.

12 Bendito eres tú, oh Yahweh: enséñame tus estatutos.

13 Con mis labios he declarado todos los juicios de tu boca.

14 Me he gozado en el camino de tus testimonios, tanto como en todas las riquezas.

15 Meditaré en tus preceptos, y tendré respeto a tus caminos.

16 Me deleitaré en tus estatutos: no olvidaré tu palabra.

17 Trata con bondad a tu siervo, para que viva, y guarde tu palabra.

18 Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.

19 Peregrino soy en la tierra: no escondas de mí tus mandamientos.

20 Mi alma se quebranta por el anhelo que tiene de tus juicios en todo tiempo.

21 Tú has reprendido a los soberbios, que son malditos, que se desvían de tus mandamientos.

22 Aparta de mí el oprobio y el desprecio; porque he guardado tus testimonios.

23 También los príncipes se sentaron y hablaron contra mí: pero tu siervo meditaba en tus estatutos.

24 Tus testimonios también son mi deleite y mis consejeros.

25 Mi alma se apega al polvo: vivifícame conforme a tu palabra.

26 He declarado mis caminos, y tú me oíste: enséñame tus estatutos.

27 Hazme entender el camino de tus preceptos: así hablaré de tus maravillas.

28 Mi alma se derrite de pesadumbre: fortaléceme conforme a tu palabra.

29 Aparta de mí el camino de la mentira: y concédeme tu ley con gracia.

30 He escogido el camino de la verdad: he puesto tus juicios delante de mí.

31 Me he apegado a tus testimonios: oh Yahweh, no me avergüences.

32 Correré por el camino de tus mandamientos, cuando ensanches mi corazón.

33 Enséñame, oh Yahweh, el camino de tus estatutos; y lo guardaré hasta el fin.

34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley; sí, la observaré con todo mi corazón.

35 Hazme andar en la senda de tus mandamientos; porque en ella me deleito.

36 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia.

37 Aparta mis ojos de mirar vanidad; y vivifícame en tu camino.

38 Establece tu palabra a tu siervo, que está dedicado a tu temor.

39 Aparta mi oprobio, que temo: porque tus juicios son buenos.

40 He aquí, he anhelado tus preceptos: vivifícame en tu justicia.

41 Vengan también a mí tus misericordias, oh Yeshua, aun tu salvación, conforme a tu palabra.

42 Así tendré con qué responder al que me afrenta: porque confío en tu palabra.

43 Y no quites por completo de mi boca la palabra de verdad; porque he esperado en tus juicios.

44 Así guardaré tu ley continuamente, para siempre y eternamente.

45 Y andaré en libertad: porque busco tus preceptos.

46 Hablaré también de tus testimonios delante de reyes, y no seré avergonzado.

47 Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales he amado.

48 También alzaré mis manos a tus mandamientos, los cuales he amado; y meditaré en tus estatutos.

49 Recuerda la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar.

50 Este es mi consuelo en mi aflicción: porque tu palabra me ha vivificado.

51 Los soberbios se han burlado grandemente de mí: sin embargo no me he desviado de tu ley.

52 Recordé tus juicios de antaño, oh Yahweh; y me consolé.

53 Horror se apoderó de mí a causa de los impíos que abandonan tu ley.

54 Tus estatutos han sido mis cánticos en la casa de mi peregrinación.

55 He recordado tu nombre, oh Yahweh, en la noche, y he guardado tu ley.

56 Esto tuve, porque guardé tus preceptos.

57 Tú eres mi porción, oh Yahweh: he dicho que guardaría tus palabras.

58 Supliqué tu favor con todo mi corazón: ten misericordia de mí conforme a tu palabra.

59 Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios.

60 Me apresuré, y no me tardé en guardar tus mandamientos.

61 Las bandas de los impíos me han robado: pero no he olvidado tu ley.

62 A medianoche me levantaré para darte gracias por tus juicios justos.

63 Soy compañero de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.

64 La tierra, oh Yahweh, está llena de tu misericordia: enséñame tus estatutos.

65 Has tratado bien a tu siervo, oh Yahweh, conforme a tu palabra.

66 Enséñame buen juicio y conocimiento: porque he creído tus mandamientos.

67 Antes de ser afligido, me desvié: pero ahora he guardado tu palabra.

68 Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame tus estatutos.

69 Los soberbios han forjado mentira contra mí: pero yo guardaré tus preceptos con todo mi corazón.

70 Su corazón es grueso como sebo; pero yo me deleito en tu ley.

71 Bueno es para mí haber sido afligido; para que aprenda tus estatutos.

72 La ley de tu boca es mejor para mí que miles de oro y plata.

73 Tus manos me hicieron y me formaron: dame entendimiento, para que aprenda tus mandamientos.

74 Los que te temen se alegrarán cuando me vean; porque he esperado en tu palabra.

75 Sé, oh Yahweh, que tus juicios son justos, y que en fidelidad me has afligido.

76 Sea, te ruego, tu misericordiosa bondad mi consuelo, conforme a tu palabra a tu siervo.

77 Vengan a mí tus tiernas misericordias, para que viva: porque tu ley es mi deleite.

78 Sean avergonzados los soberbios; porque trataron perversamente conmigo sin causa: pero yo meditaré en tus preceptos.

79 Vuelvan a mí los que te temen, y los que han conocido tus testimonios.

80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; para que no sea avergonzado.

81 Mi alma desfallece por tu salvación: pero espero en tu palabra.

82 Mis ojos desfallecen por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

83 Porque he llegado a ser como un odre en el humo; sin embargo no olvido tus estatutos.

84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo ejecutarás juicio contra los que me persiguen?

85 Los soberbios han cavado hoyos para mí, que no son conforme a tu ley.

86 Todos tus mandamientos son fieles: me persiguen injustamente; ayúdame tú.

87 Casi me han consumido en la tierra; pero yo no abandoné tus preceptos.

88 Vivifícame conforme a tu misericordia; así guardaré el testimonio de tu boca.

89 Para siempre, oh Yahweh, tu palabra permanece firme en el cielo.

90 Tu fidelidad es para todas las generaciones: tú estableciste la tierra, y permanece.

91 Continúan hasta hoy conforme a tus ordenanzas: porque todos son tus siervos.

92 Si tu ley no hubiera sido mi deleite, entonces habría perecido en mi aflicción.

93 Nunca olvidaré tus preceptos: porque con ellos me has vivificado.

94 Tuyo soy, sálvame: porque he buscado tus preceptos.

95 Los impíos han esperado para destruirme: pero yo consideraré tus testimonios.

96 He visto fin a toda perfección: pero tu mandamiento es sumamente amplio.

97 ¡Oh, cuánto amo tu ley! Es mi meditación todo el día.

98 Tú, por tus mandamientos, me has hecho más sabio que mis enemigos: porque siempre están conmigo.

99 Tengo más entendimiento que todos mis maestros: porque tus testimonios son mi meditación.

100 Entiendo más que los ancianos, porque guardo tus preceptos.

101 He apartado mis pies de todo mal camino, para guardar tu palabra.

102 No me he apartado de tus juicios: porque tú me has enseñado.

103 ¡Cuán dulces son tus palabras a mi paladar! Sí, más dulces que la miel a mi boca.

104 Por tus preceptos obtengo entendimiento: por eso aborrezco todo camino falso.

105 Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

106 He jurado, y lo cumpliré, que guardaré tus juicios justos.

107 Estoy afligido en gran manera: vivifícame, oh Yeshua, conforme a tu palabra.

108 Acepta, te ruego, las ofrendas voluntarias de mi boca, oh Yahweh, y enséñame tus juicios.

109 Mi alma está continuamente en mi mano: sin embargo no olvido tu ley.

110 Los impíos han puesto una trampa para mí: sin embargo no me desvié de tus preceptos.

111 He tomado tus testimonios como heredad para siempre: porque son el gozo de mi corazón.

112 He inclinado mi corazón a cumplir tus estatutos siempre, hasta el fin.

113 Aborrezco los pensamientos vanos: pero tu ley amo.

114 Tú eres mi escondite y mi escudo: espero en tu palabra.

115 Apartaos de mí, hacedores de maldad: porque guardaré los mandamientos de mi Yahweh.

116 Sostenme conforme a tu palabra, para que viva: y no me dejes avergonzado de mi esperanza.

117 Sostenme, y seré salvo: y tendré respeto a tus estatutos continuamente.

118 Has hollado a todos los que se desvían de tus estatutos: porque su engaño es falsedad.

119 Apartas como escoria a todos los impíos de la tierra: por eso amo tus testimonios.

120 Mi carne tiembla por temor de ti; y tengo miedo de tus juicios.

121 He hecho juicio y justicia: no me dejes a mis opresores.

122 Sé fiador de tu siervo para bien: no dejes que los soberbios me opriman.

123 Mis ojos desfallecen por tu salvación, y por la palabra de tu justicia.

124 Trata a tu siervo conforme a tu misericordia, y enséñame tus estatutos.

125 Yo soy tu siervo; dame entendimiento, para que conozca tus testimonios.

126 Es tiempo para ti, Yahweh, de obrar: porque han anulado tu ley.

127 Por eso amo tus mandamientos más que el oro; sí, más que el oro fino.

128 Por eso estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas; y aborrezco todo camino falso.

129 Maravillosos son tus testimonios: por eso mi alma los guarda.

130 La entrada de tus palabras alumbra; da entendimiento a los sencillos.

131 Abrí mi boca, y suspiré: porque anhelaba tus mandamientos.

132 Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras hacer con los que aman tu nombre.

133 Ordena mis pasos en tu palabra: y que ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

134 Líbrame de la opresión del hombre: así guardaré tus preceptos.

135 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos.

136 Ríos de agua descienden de mis ojos, porque no guardan tu ley.

137 Justo eres tú, oh Yahweh, y rectos son tus juicios.

138 Tus testimonios que has mandado son justos y muy fieles.

139 Mi celo me ha consumido, porque mis enemigos han olvidado tus palabras.

140 Tu palabra es muy pura: por eso tu siervo la ama.

141 Pequeño soy y despreciado: sin embargo no olvido tus preceptos.

142 Tu justicia es justicia eterna, y tu ley es la verdad.

143 Aflicción y angustia se han apoderado de mí: sin embargo tus mandamientos son mi deleite.

144 La justicia de tus testimonios es eterna: dame entendimiento, y viviré.

145 Clamé con todo mi corazón; óyeme, oh Yeshua: guardaré tus estatutos.

146 Clamé a ti; sálvame, y guardaré tus testimonios.

147 Me anticipé al amanecer, y clamé: esperé en tu palabra.

148 Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en tu palabra.

149 Escucha mi voz conforme a tu misericordia: oh Yahweh, vivifícame conforme a tu juicio.

150 Se acercan los que siguen la maldad: se han alejado de tu ley.

151 Cercano estás tú, oh Yeshua; y todos tus mandamientos son verdad.

152 Acerca de tus testimonios, desde antiguo he sabido que los has fundado para siempre.

153 Considera mi aflicción, y líbrame: porque no me he olvidado de tu ley.

154 Defiende mi causa, y redímeme: vivifícame conforme a tu palabra.

155 Lejos está de los impíos la salvación: porque no buscan tus estatutos.

156 Muchas son tus misericordias, oh Yahweh: vivifícame conforme a tus juicios.

157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas no me he apartado de tus testimonios.

158 Vi a los prevaricadores, y me entristecí; porque no guardaban tu palabra.

159 Mira cuánto amo tus preceptos: vivifícame, oh Yeshua, conforme a tu misericordia.

160 Tu palabra es verdad desde el principio: y cada uno de tus juicios justos permanece para siempre.

161 Príncipes me han perseguido sin causa: mas mi corazón teme ante tu palabra.

162 Me gozo en tu palabra, como el que halla grande despojo.

163 Aborrezco y abomino la mentira: mas amo tu ley.

164 Siete veces al día te alabo a causa de tus juicios justos.

165 Mucha paz tienen los que aman tu ley: y nada les hará tropezar.

166 Yeshua, he esperado tu salvación, y he cumplido tus mandamientos.

167 Mi alma ha guardado tus testimonios; y los amo en gran manera.

168 He guardado tus preceptos y tus testimonios: porque todos mis caminos están delante de ti.

169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Yeshua: dame entendimiento conforme a tu palabra.

170 Llegue mi súplica delante de ti: líbrame conforme a tu palabra.

171 Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñes tus estatutos.

172 Mi lengua hablará de tu palabra: porque todos tus mandamientos son justicia.

173 Sea tu mano para ayudarme; porque he escogido tus preceptos.

174 He anhelado tu salvación, oh Yeshua; y tu ley es mi delicia.

175 Viva mi alma, y te alabe; y tus juicios me ayuden.

176 He andado errante como oveja extraviada; busca a tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.

Salmo 120

1 En mi angustia clamé a Yeshua, y él me escuchó.

2 Libra mi alma, oh Yeshua, de los labios mentirosos, y de la lengua engañosa.

3 ¿Qué te será dado, o qué te será añadido, oh lengua engañosa?

4 Flechas agudas de valiente, con brasas de enebro.

5 ¡Ay de mí, que moro en Mesec, y habito entre las tiendas de Cedar!

6 Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz.

7 Yo soy pacífico: mas cuando hablo, ellos están por la guerra.

Salmo 121

1 Alzaré mis ojos a los montes, de donde viene mi socorro.

2 Mi socorro viene de Yeshua, que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero: no se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.

5 Yeshua es tu guardador: Yeshua es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.

7 Yeshua te guardará de todo mal: él guardará tu alma.

8 Yeshua guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Salmo 122

1 Yo me alegré cuando me dijeron: Vamos a la casa de Yahweh.

2 Nuestros pies estarán dentro de tus puertas, oh Jerusalén.

3 Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí:

4 Allá suben las tribus, las tribus de Yahweh, al testimonio de Israel, para dar gracias al nombre de Yahweh.

5 Porque allí están establecidas las sillas del juicio, las sillas de la casa de David.

6 Pedid por la paz de Jerusalén: sean prosperados los que te aman.

7 Haya paz dentro de tus muros, y prosperidad dentro de tus palacios.

8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré ahora: Haya paz dentro de ti.

9 Por causa de la casa de Yahweh, nuestro Yahweh, buscaré tu bien.

Salmo 123

1 A ti alzo mis ojos, oh tú que habitas en los cielos.

2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora; así nuestros ojos miran a Yeshua, nuestro Yeshua, hasta que tenga misericordia de nosotros.

3 Ten misericordia de nosotros, oh Yeshua, ten misericordia de nosotros: porque estamos muy hartos de menosprecio.

4 Nuestra alma está muy harta del escarnio de los que están en holgura, y del menosprecio de los soberbios.

Salmo 124

1 Si no hubiera estado Yeshua por nosotros, diga ahora Israel;

2 Si no hubiera estado Yeshua por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres:

3 Vivos nos habrían tragado entonces, cuando se encendió su ira contra nosotros:

4 Entonces nos habrían inundado las aguas, el torrente habría pasado sobre nuestra alma:

5 Entonces habrían pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas.

6 Bendito sea Yeshua, que no nos dio por presa a los dientes de ellos.

7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: se rompió el lazo, y escapamos nosotros.

8 Nuestro socorro está en el nombre de Yeshua, que hizo el cielo y la tierra.

Salmo 125

1 Los que confían en Yeshua son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre.

2 Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Yeshua está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.

3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; no sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.

4 Haz bien, oh Yahweh, a los buenos, y a los que son rectos en sus corazones.

5 Mas a los que se apartan tras sus torcidos caminos, Yahweh los llevará con los que hacen iniquidad: mas paz sea sobre Israel.

Salmo 126

1 Cuando Yeshua hizo volver la cautividad de Sion, éramos como los que sueñan.

2 Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de alabanza: entonces decían entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Yeshua con ellos.

3 Grandes cosas ha hecho Yeshua con nosotros; estaremos alegres.

4 Haz volver nuestra cautividad, oh Yeshua, como los arroyos del Neguev.

5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

6 El que lleva la preciosa semilla, yendo y llorando, volverá sin duda con regocijo, trayendo sus gavillas.

Salmo 127

1 Si Yeshua no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Yeshua no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.

2 En vano es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores: pues a su amado dará el sueño.

3 He aquí, herencia de Yeshua son los hijos: y cosa de estima el fruto del vientre.

4 Como flechas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.

5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos: no será avergonzado, sino que hablará con los enemigos en la puerta.

Salmo 128

1 Bienaventurado todo aquel que teme a Yahweh, que anda en sus caminos.

2 Porque comerás el trabajo de tus manos: bienaventurado serás, y te irá bien.

3 Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa: tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.

4 He aquí que así será bendito el hombre que teme a Yahweh.

5 Yahweh te bendiga desde Sion: y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida.

6 Sí, verás a los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.

Salmo 129

1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel:

2 Mucho me han angustiado desde mi juventud: mas no prevalecieron contra mí.

3 Sobre mis espaldas araron los aradores: hicieron largos sus surcos.

4 Yeshua es justo: cortó las coyundas de los impíos.

5 Sean avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion.

6 Sean como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca:

7 De la cual no llenó el segador su mano, ni el que hace gavillas su seno.

8 Ni dijeron los que pasaban: La bendición de Yahweh sea sobre vosotros: os bendecimos en el nombre de Yahweh.

Salmo 130

1 De lo profundo he clamado a ti, oh Yeshua.

2 Yeshua, escucha mi voz: estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

3 Si tú, Yahweh, mirares a las iniquidades, oh Yahweh, ¿quién subsistirá?

4 Mas en ti hay perdón, para que seas temido.

5 Esperé a Yeshua, esperó mi alma, y en su palabra he esperado.

6 Mi alma espera a Yeshua más que los centinelas a la mañana: digo, más que los centinelas a la mañana.

7 Espere Israel a Yeshua: porque en Yeshua hay misericordia, y abundante redención con él.

8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.

Salmo 131

1 Yeshua, no se ha enaltecido mi corazón, ni mis ojos se han enorgullecido: ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.

2 Sino que en verdad me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.

3 Espere Israel a Yeshua, desde ahora y para siempre.

Salmo 132

1 Yahweh, acuérdate de David, y de todas sus aflicciones:

2 Cómo juró a Yahweh, e hizo voto al poderoso Yahweh de Jacob;

3 Ciertamente no entraré en la tienda de mi casa, ni subiré al lecho de mi estrado;

4 No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento,

5 Hasta que halle lugar para Yahweh, morada para el poderoso Yahweh de Jacob.

6 He aquí, oímos de ella en Efrata: la hallamos en los campos del bosque.

7 Entraremos en sus tiendas: adoraremos ante el estrado de sus pies.

8 Levántate, oh Yahweh, al lugar de tu reposo; tú, y el arca de tu poder.

9 Tus sacerdotes se vistan de justicia; y tus santos se regocijen.

10 Por amor de tu siervo David no vuelvas el rostro de tu ungido.

11 Yahweh juró a David en verdad, y no se retractará de ello: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.

12 Si tus hijos guardaren mi pacto y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

13 Porque Yahweh ha escogido a Sion; la ha deseado por habitación para sí.

14 Este es mi reposo para siempre: aquí habitaré; porque la he deseado.

15 Bendeciré abundantemente su provisión: a sus pobres saciaré de pan.

16 Asimismo vestiré a sus sacerdotes de salvación: y sus santos darán voces de júbilo.

17 Allí haré retoñar el cuerno de David: he dispuesto una lámpara para mi ungido.

18 A sus enemigos vestiré de confusión: mas sobre él florecerá su corona.

Salmo 133

1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;

3 Como el rocío de Hermón, y como el rocío que desciende sobre los montes de Sion: porque allí envía Yahweh bendición, y vida eterna.

Salmo 134

1 Mirad, bendecid a Yahweh, vosotros todos los siervos de Yahweh, los que en la casa de Yahweh estáis por las noches.

2 Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid a Yahweh.

3 Yahweh, que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sion.

Salmo 135

1 Alabad a Yahweh. Alabad el nombre de Yahweh; alabadle, oh siervos de Yahweh.

2 Vosotros que estáis en la casa de Yahweh, en los atrios de la casa de nuestro Yahweh.

3 Alabad a Yahweh; porque Yahweh es bueno: cantad salmos a su nombre; porque es agradable.

4 Porque Yahweh ha escogido a Jacob para sí, y a Israel por posesión suya.

5 Porque yo sé que Yahweh es grande, y que nuestro Yahweh está sobre todos los dioses.

6 Todo lo que Yahweh quiso, lo hizo en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.

7 Hace subir las nubes de los extremos de la tierra; hace los relámpagos para la lluvia; saca los vientos de sus tesoros.

8 El hirió a los primogénitos de Egipto, así de los hombres como de las bestias.

9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.

10 Hirió a muchas naciones, y mató a reyes poderosos;

11 A Sehón, rey de los amorreos, y a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán:

12 Y dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo.

13 Tu nombre, oh Yahweh, permanece para siempre; y tu memoria, oh Yahweh, por todas las generaciones.

14 Porque Yahweh juzgará a su pueblo, y se compadecerá de sus siervos.

15 Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres.

16 Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven;

17 Tienen orejas, mas no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas.

18 Semejantes a ellos son los que los hacen: y todo el que en ellos confía.

19 Bendecid a Yahweh, oh casa de Israel: bendecid a Yahweh, oh casa de Aarón:

20 Bendecid a Yahweh, oh casa de Leví: los que teméis a Yahweh, bendecid a Yahweh.

21 Bendito sea desde Sion Yahweh, que mora en Jerusalén. Alabad a Yahweh.

Salmo 136

1 Alabad a Yeshua; porque él es bueno: porque para siempre es su misericordia.

2 Alabad al Yahweh de dioses: porque para siempre es su misericordia.

3 Alabad al Yahweh de señores: porque para siempre es su misericordia.

4 Al único que hace grandes maravillas: porque para siempre es su misericordia.

5 Al que hizo los cielos con entendimiento: porque para siempre es su misericordia.

6 Al que extendió la tierra sobre las aguas: porque para siempre es su misericordia.

7 Al que hizo las grandes luminarias: porque para siempre es su misericordia:

8 El sol para que señorease en el día: porque para siempre es su misericordia:

9 La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche: porque para siempre es su misericordia.

10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos: porque para siempre es su misericordia:

11 Y sacó a Israel de en medio de ellos: porque para siempre es su misericordia:

12 Con mano fuerte, y brazo extendido: porque para siempre es su misericordia.

13 Al que dividió el Mar Rojo en partes: porque para siempre es su misericordia:

14 E hizo pasar a Israel por en medio de él: porque para siempre es su misericordia:

15 Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo: porque para siempre es su misericordia.

16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto: porque para siempre es su misericordia.

17 Al que hirió a grandes reyes: porque para siempre es su misericordia:

18 Y mató a reyes famosos: porque para siempre es su misericordia:

19 A Sehón, rey de los amorreos: porque para siempre es su misericordia:

20 Y a Og, rey de Basán: porque para siempre es su misericordia:

21 Y dio la tierra de ellos en heredad: porque para siempre es su misericordia:

22 En heredad a Israel su siervo: porque para siempre es su misericordia.

23 El que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros: porque para siempre es su misericordia:

24 Y nos rescató de nuestros enemigos: porque para siempre es su misericordia.

25 El que da alimento a toda carne: porque para siempre es su misericordia.

26 Alabad al Yahweh del cielo: porque para siempre es su misericordia.

Salmo 137

1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion.

2 Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.

3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos; y los que nos desolaron nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.

4 ¿Cómo cantaremos cántico de Yahweh en tierra extraña?

5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza.

6 Si no me acordare de ti, péguese mi lengua a mi paladar; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.

7 Recuerda, oh Yahweh, contra los hijos de Edom el día de Jerusalén; los cuales decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.

8 Hija de Babilonia, la que ha de ser destruida; bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.

9 Bienaventurado el que tomare y estrellare tus niños contra las piedras.

Salmo 138

1 Te alabaré con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos.

2 Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad: porque has engrandecido tu palabra sobre todo tu nombre.

3 El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.

4 Te alabarán, oh Yahweh, todos los reyes de la tierra, porque han oído las palabras de tu boca.

5 Y cantarán de los caminos de Yahweh: porque la gloria de Yahweh es grande.

6 Porque Yahweh es excelso, y atiende al humilde: mas al altivo conoce de lejos.

7 Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará.

8 Yeshua cumplirá su propósito en mí: tu misericordia, oh Yeshua, es para siempre: no desampares la obra de tus manos.

Salmo 139

1 Oh Yahweh, tú me has examinado y conocido.

2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.

3 Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos.

4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Yahweh, tú la sabes toda.

5 Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.

6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.

7 ¿A dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

8 Si subiere a los cielos, allí estás tú: y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar;

10 Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

12 Aun las tinieblas no encubren de ti; mas la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13 Porque tú formaste mis entrañas: tú me hiciste en el vientre de mi madre.

14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado; y mi alma lo sabe muy bien.

15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.

16 Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.

17 ¡Cuán preciosos me son, oh Yeshua, tus pensamientos! ¡Cuán grandes son sus sumas!

18 Si los enumero, se multiplican más que la arena: despierto, y aún estoy contigo.

19 De cierto tú matarás al impío, oh Yahweh: apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre.

21 ¿No aborrezco, oh Yahweh, a los que te aborrecen? ¿Y no me enardezco contra los que se levantan contra ti?

22 Los aborrezco por completo: los tengo por enemigos míos.

23 Examíname, oh Yahweh, y conoce mi corazón: pruébame, y conoce mis pensamientos:

24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

Salmo 140

1 Líbrame, oh Yeshua, del hombre malo: guárdame del hombre violento;

2 Los cuales maquinan males en el corazón; cada día se reúnen para la guerra.

3 Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah.

4 Guárdame, oh Yeshua, de manos del impío; presérvame del hombre violento, que han pensado trastornar mis pasos.

5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. Selah.

6 Dije a Yeshua: Tú eres mi Yeshua: escucha la voz de mis súplicas, oh Yeshua.

7 Oh Yeshua, el Yeshua, fortaleza de mi salvación, tú pusiste cubierta sobre mi cabeza en el día de las armas.

8 No concedas, oh Yahweh, al impío sus deseos: no saques adelante su mal designio; no sea que se enaltezca. Selah.

9 En cuanto a la cabeza de los que me rodean, cúbralos la maldad de sus propios labios.

10 Caerán sobre ellos brasas: serán echados en el fuego, en abismos profundos de donde no salgan.

11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra: el mal cazará al hombre violento para derribarlo.

12 Yo sé que Yahweh hará juicio al afligido, y justicia a los pobres.

13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre: los rectos morarán en tu presencia.

Salmo 141

1 Yeshua, a ti he clamado: date prisa a mí; escucha mi voz, cuando a ti clamo.

2 Suba mi oración delante de ti como el incienso; el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

3 Pon guarda a mi boca, oh Yeshua; guarda la puerta de mis labios.

4 No inclines mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los varones que hacen iniquidad: y no me dejes comer de sus deleites.

5 Que el justo me castigue, será un favor: y que me reprenda, será un excelente bálsamo, que no me herirá la cabeza: porque aun mi oración estará en sus calamidades.

6 Cuando sus jueces sean despeñados en lugares pedregosos, oirán mis palabras; porque son dulces.

7 Nuestros huesos están esparcidos a la boca del Seol, como quien corta y hiende leña sobre la tierra.

8 Por tanto, a ti, oh Yeshua, el Yeshua, miran mis ojos: en ti he confiado; no desampares mi alma.

9 Guárdame de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los que hacen iniquidad.

10 Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo paso adelante.

Salmo 142

1 Con mi voz clamé a Yeshua; con mi voz a Yeshua pedí misericordia.

2 Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia.

3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

4 Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer: no tengo refugio; no hay quien cuide de mi vida.

5 Clamé a ti, oh Yeshua: dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.

6 Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido: líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

7 Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre: me rodearán los justos; porque tú me serás propicio.

Salmo 143

1 Escucha mi oración, oh Yeshua, escucha mis ruegos: respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

2 Y no entres en juicio con tu siervo: porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.

3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.

4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; está desolado mi corazón.

5 Me acordé de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos.

6 Extendí mis manos a ti; mi alma anhela por ti como la tierra sedienta. Selah.

7 Respóndeme pronto, oh Yeshua: mi espíritu desfallece: no escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma.

9 Líbrame de mis enemigos, oh Yeshua: en ti me refugio.

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Yahweh: tu espíritu es bueno; guíame a tierra de rectitud.

11 Vivifícame, oh Yeshua, por tu nombre: por tu justicia sacarás mi alma de la angustia.

12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, y destruirás a todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.

Salmo 144

1 Bendito sea Yeshua mi fortaleza, que adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la guerra:

2 Misericordia mía y mi castillo, fortaleza mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que sujeta a mi pueblo debajo de mí.

3 Oh Yahweh, ¿qué es el hombre, para que en él pienses, o el hijo de hombre, para que lo estimes?

4 El hombre es semejante a la vanidad: sus días son como la sombra que pasa.

5 Inclina tus cielos, oh Yeshua, y desciende: toca los montes, y humeen.

6 Despide relámpagos, y disípalos: envía tus saetas, y túrbalos.

7 Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos de extraños;

8 Cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira.

9 Oh Yeshua, a ti cantaré cántico nuevo: con salterio, con decacordio cantaré a ti salmos.

10 Tú, el que da salvación a los reyes: el que rescata de la espada maligna a David su siervo.

11 Rescátame, y líbrame de la mano de los hijos de extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira:

12 Para que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas cual las de un palacio:

13 Para que nuestros graneros estén llenos, proveyendo toda suerte de sustento: para que nuestros ganados se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestras calles:

14 Para que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; para que no haya asalto, ni queja en nuestras calles.

15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo cuyo Yahweh es Yeshua.

Salmo 145

1 Te exaltaré, mi Yahweh, mi Rey; y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3 Grande es Yahweh, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.

4 Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.

5 Hablaré de la magnificencia gloriosa de tu majestad, y de tus hechos maravillosos.

6 Y de la potencia de tus hechos temibles dirán los hombres: y yo publicaré tu grandeza.

7 Publicarán la memoria de tu mucha bondad, y cantarán tu justicia.

8 Yeshua es clemente y misericordioso, lento para la ira, y grande en misericordia.

9 Bueno es Yeshua para con todos: y sus misericordias sobre todas sus obras.

10 Te alaben, oh Yeshua, todas tus obras; y tus santos te bendigan.

11 Hablen de la gloria de tu reino, y hablen de tu poder;

12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, y la gloriosa majestad de su reino.

13 Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en todas las generaciones.

14 Yeshua sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos.

15 Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo.

16 Abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente.

17 Justo es Yahweh en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.

18 Cercano está Yeshua a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.

19 Cumplirá el deseo de los que le temen: oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20 Yeshua guarda a todos los que le aman: mas destruirá a todos los impíos.

21 Mi boca publicará la alabanza de Yeshua: y toda carne bendiga su santo nombre eternamente y para siempre.

Salmo 146

1 Alabad a Yeshua. Alaba, oh alma mía, a Yeshua.

2 Mientras viva, alabaré a Yeshua: cantaré alabanzas a mi Yeshua mientras yo tenga ser.

3 No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, en quien no hay salvación.

4 Pues sale su aliento, y vuelve a su tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.

5 Bienaventurado aquel que tiene al Yeshua de Jacob por su ayuda, cuya esperanza está en Yeshua, su Yeshua:

6 Que hizo el cielo, y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay: que guarda verdad para siempre:

7 Que ejecuta juicio para los oprimidos: que da alimento a los hambrientos. Yeshua desata a los prisioneros:

8 Yeshua abre los ojos a los ciegos: Yeshua levanta a los que están encorvados: Yeshua ama a los justos:

9 Yeshua guarda a los extranjeros; él sostiene al huérfano y a la viuda: mas el camino de los malos trastorna.

10 Yahweh reinará para siempre, tu Yahweh, oh Sion, por todas las generaciones. Alabad a Yahweh.

Salmo 147

1 Alabad a Yeshua: porque es bueno cantar alabanzas a nuestro Yeshua; porque es deleitoso; y hermosa es la alabanza.

2 Yeshua edifica a Jerusalén: él recoge a los desterrados de Israel.

3 Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.

4 Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.

5 Grande es nuestro Yahweh, y de mucho poder: su entendimiento es infinito.

6 Yeshua exalta a los mansos: él humilla a los malos hasta la tierra.

7 Cantad a Yeshua con acción de gracias; cantad alabanzas con el arpa a nuestro Yeshua:

8 Que cubre el cielo con nubes, que prepara la lluvia para la tierra, que hace brotar la hierba sobre los montes.

9 Él da a la bestia su alimento, y a los hijos de los cuervos que claman.

10 No se deleita en la fuerza del caballo: ni se complace en las piernas del hombre.

11 Yeshua se complace en los que le temen, en los que esperan en su misericordia.

12 Alaba a Yeshua, oh Jerusalén; alaba a tu Yeshua, oh Sion.

13 Porque él ha fortalecido los cerrojos de tus puertas; ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

14 Él pone paz en tus fronteras, y te llena con la flor del trigo.

15 Él envía su mandamiento a la tierra: su palabra corre muy velozmente.

16 Él da la nieve como lana: esparce la escarcha como ceniza.

17 Él echa su hielo como pedazos: ¿quién podrá estar delante de su frío?

18 Él envía su palabra, y los derrite: hace soplar su viento, y fluyen las aguas.

19 Él ha manifestado su palabra a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel.

20 No ha hecho así con ninguna otra nación: y en cuanto a sus juicios, no los han conocido. Alabad a Yeshua.

Salmo 148

1 Alabad a Yahweh. Alabad a Yahweh desde los cielos: alabadle en las alturas.

2 Alabadle, todos sus ángeles: alabadle, todos sus ejércitos.

3 Alabadle, sol y luna: alabadle, todas vosotras, estrellas de luz.

4 Alabadle, cielos de los cielos, y aguas que estáis sobre los cielos.

5 Alaben el nombre de Yahweh: porque él mandó, y fueron creados.

6 Los estableció también para siempre y eternamente: hizo un decreto que no pasará.

7 Alabad a Yahweh desde la tierra, vosotros los dragones, y todos los abismos:

8 Fuego, y granizo; nieve, y vapores; viento de tempestad que ejecuta su palabra:

9 Montes, y todas las colinas; árboles frutales, y todos los cedros:

10 Bestias, y todo ganado; reptiles, y aves aladas:

11 Reyes de la tierra, y todos los pueblos; príncipes, y todos los jueces de la tierra:

12 Tanto los jóvenes como las doncellas; los ancianos, y los niños:

13 Alaben el nombre de Yahweh: porque solo su nombre es excelso; su gloria está sobre la tierra y el cielo.

14 Él también exalta el poderío de su pueblo, la alabanza de todos sus santos; aun de los hijos de Israel, un pueblo cercano a él. Alabad a Yahweh.

Salmo 149

1 Alabad a Yeshua. Cantad a Yeshua un cántico nuevo, y su alabanza en la congregación de los santos.

2 Alégrese Israel en el que lo hizo: gócense los hijos de Sion en su Rey.

3 Alaben su nombre con danza: cántenle alabanzas con pandero y arpa.

4 Porque Yeshua se complace en su pueblo: hermoseará a los mansos con salvación.

5 Regocíjense los santos en gloria: canten con júbilo sobre sus lechos.

6 Estén las altas alabanzas de Yeshua en su boca, y una espada de dos filos en su mano;

7 Para ejecutar venganza sobre las naciones, y castigos sobre los pueblos;

8 Para aprisionar a sus reyes con cadenas, y a sus nobles con grillos de hierro;

9 Para ejecutar en ellos el juicio escrito: esta honra tendrán todos sus santos. Alabad a Yeshua.

Salmo 150

1 Alabad a Yahweh. Alabad a Yahweh en su santuario: alabadle en el firmamento de su poder.

2 Alabadle por sus proezas: alabadle conforme a su excelente grandeza.

3 Alabadle con sonido de trompeta: alabadle con salterio y arpa.

4 Alabadle con pandero y danza: alabadle con instrumentos de cuerda y órganos.

5 Alabadle con címbalos resonantes: alabadle con címbalos de sonido alto.

6 Todo lo que respira alabe a Yahweh. Alabad a Yahweh.