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Génesis

La Biblia — Antiguo Testamento • Versión King James, texto de lectura del Nombre Sagrado

Conservado íntegramente: texto de lectura del proceso canónico local, construido a partir de la fuente verificada de la KJV (Project Gutenberg #10) bajo la ley de edición del Nombre Sagrado de David (2026-10-11), incluido el patrón de discernimiento para los nombres divinos.

Descargue este libro como libro electrónico: Edición Restaurada del Editor (PDF, edición en inglés)

La Edición Restaurada del Editor es un testimonio independiente: el máster editorial recuperado de este libro (el Máster Editorial del Nuevo Testamento v05, recuperado el 2026-10-17), ofrecido como descarga junto al texto de lectura de esta página — no es el mismo texto que la página de lectura. El máster es anterior a las decisiones de David sobre el Nombre Sagrado del 2026-10-11 y sigue su convención de nombres anterior (God → Elohim; el título Lord → Sovereign; el «lord» humano → master); la página de lectura sigue las decisiones actuales. El estado del propio máster: Mateo y Marcos verificados y congelados; Lucas–Apocalipsis con revisión contextual pendiente. Este PDF es la edición en inglés.

Capítulo 1

1 En el principio, Yeshua, la palabra de Yahweh, creó los cielos y la Tierra.

2 Y la tierra estaba sin forma y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el Espíritu de Yahweh se movía sobre la faz de las aguas.

3 Y dijo Yahweh: Sea la luz; y fue la luz.

4 Y vio Yahweh la luz, que era buena; y separó Yahweh la luz de las tinieblas.

5 Y llamó Yahweh a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana el primer día.

6 Y dijo Yahweh: Haya un firmamento en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

7 E hizo Yahweh el firmamento, y separó las aguas que estaban debajo del firmamento de las aguas que estaban sobre el firmamento; y fue así.

8 Y llamó Yahweh al firmamento Cielos. Y fue la tarde y la mañana el segundo día.

9 Y dijo Yahweh: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un solo lugar, y descúbrase lo seco; y fue así.

10 Y llamó Yahweh a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Yahweh que era bueno.

11 Y dijo Yahweh: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla, y árbol de fruto que dé fruto según su especie, cuya semilla esté en él, sobre la tierra; y fue así.

12 Y produjo la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su especie, y el árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su especie; y vio Yahweh que era bueno.

13 Y fue la tarde y la mañana el tercer día.

14 Y dijo Yahweh: Haya lumbreras en el firmamento de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan de señales, y para las estaciones, y para días y años;

15 y sean por lumbreras en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra; y fue así.

16 E hizo Yahweh las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.

17 Y las puso Yahweh en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra,

18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas; y vio Yahweh que era bueno.

19 Y fue la tarde y la mañana el cuarto día.

20 Y dijo Yahweh: Produzcan las aguas en abundancia seres vivientes que se mueven, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión del firmamento de los cielos.

21 Y creó Yahweh los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron en abundancia según su especie, y toda ave alada según su especie; y vio Yahweh que era bueno.

22 Y los bendijo Yahweh, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.

23 Y fue la tarde y la mañana el quinto día.

24 Y dijo Yahweh: Produzca la tierra seres vivientes según su especie, ganado, y reptiles, y bestias de la tierra según su especie; y fue así.

25 E hizo Yahweh las bestias de la tierra según su especie, y el ganado según su especie, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie; y vio Yahweh que era bueno.

26 Y dijo Yahweh: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre el ganado, y sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.

27 Y creó Yahweh al hombre a su imagen; a imagen de Yahweh lo creó; varón y hembra los creó.

28 Y los bendijo Yahweh, y les dijo Yahweh: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.

29 Y dijo Yahweh: He aquí que os he dado toda hierba que da semilla, que está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en el cual hay fruto de árbol que da semilla; os será para comer.

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les será para comer; y fue así.

31 Y vio Yahweh todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y la mañana el sexto día.

Capítulo 2

1 Así fueron acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.

2 Y acabó Yahweh en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho.

3 Y bendijo Yahweh al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que Yahweh había creado y hecho.

4 Estas son las generaciones de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Yahweh hizo la tierra y los cielos,

5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Yeshua aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,

6 sino que subía de la tierra un vapor, y regaba toda la faz de la tierra.

7 Y Yeshua formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

8 Y Yeshua plantó un huerto al oriente, en Edén; y puso allí al hombre que había formado.

9 Y Yeshua hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.

11 El nombre del primero es Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro;

12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.

13 El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Etiopía.

14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.

15 Tomó, pues, Yeshua al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

16 Y mandó Yeshua al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer libremente;

17 mas del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

18 Y dijo Yeshua: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

19 Y Yeshua formó de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los seres vivientes, ese es su nombre.

20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

21 Entonces Yeshua hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

22 Y de la costilla que Yeshua tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Mujer, porque del hombre fue tomada.

24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

25 Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.

Capítulo 3

1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Yeshua había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Yeshua os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;

3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Yeshua: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

5 sino que sabe Yeshua que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal.

6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

8 Y oyeron la voz de Yeshua que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Yeshua entre los árboles del huerto.

9 Mas Yeshua llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

11 Y le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?

12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

13 Entonces Yeshua dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

14 Y Yahweh dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.

21 Y Yeshua hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

22 Y dijo Yahweh: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

23 Y lo sacó Yahweh del huerto del Edén, para que labrase la tierra de la cual fue tomado.

24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Capítulo 4

1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Yahweh he adquirido un varón.

2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.

3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Yeshua.

4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grosura de ellas. Y miró Yeshua con agrado a Abel y a su ofrenda;

5 pero no miró con agrado a Caín y a su ofrenda. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

6 Entonces Yeshua dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?

7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

8 Y habló Caín con Abel su hermano; y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

9 Y Yeshua dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

10 Y le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.

11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.

13 Y dijo Caín a Yeshua: Grande es mi castigo para ser soportado.

14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.

15 Y le respondió Yeshua: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Yeshua puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.

16 Salió, pues, Caín de delante de Yeshua, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.

17 Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.

18 Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.

19 Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.

20 Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.

21 Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.

22 Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama.

23 Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe.

24 Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta y siete veces lo será.

25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set; porque Yahweh, dijo ella, me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.

26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Yahweh.

Capítulo 5

1 Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que Yahweh creó al hombre, a semejanza de Yahweh lo hizo;

2 varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.

3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

4 Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.

5 Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.

6 Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós.

7 Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas.

8 Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió.

9 Vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán.

10 Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas.

11 Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.

12 Vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel.

13 Y vivió Cainán, después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas.

14 Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió.

15 Vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared.

16 Y vivió Mahalaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.

17 Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.

18 Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.

19 Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.

20 Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.

21 Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.

22 Y caminó Enoc con Yeshua, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas.

23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.

24 Caminó, pues, Enoc con Yeshua, y desapareció, porque le llevó Yeshua.

25 Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.

26 Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas.

27 Fueron, pues, todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y murió.

28 Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo;

29 y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Yahweh maldijo.

30 Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas.

31 Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.

32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

Capítulo 6

1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,

2 viendo los hijos de Yahweh que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

3 Y dijo Yahweh: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Yahweh a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

5 Y vio Yahweh que la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

6 Y se arrepintió Yahweh de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

7 Y dijo Yahweh: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Yahweh.

9 Estas son las generaciones de Noé: Noé era varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Yeshua caminó Noé.

10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.

11 Y se había corrompido la tierra delante de Yahweh, y estaba la tierra llena de violencia.

12 Y miró Yahweh la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.

13 Dijo, pues, Yahweh a Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

14 Hazte un arca de madera de gofer; harás el arca con compartimientos, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.

15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.

16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.

17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.

19 Y de todo ser viviente, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.

20 De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida.

21 Y toma contigo de todo alimento que se coma, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos.

22 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Yahweh; así lo hizo.

Capítulo 7

1 Dijo luego Yeshua a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

2 De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.

3 También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de toda la tierra.

4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.

5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Yahweh.

6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.

7 Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.

8 De los animales limpios, y de los animales que no son limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,

9 de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Yahweh a Noé.

10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.

11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,

12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él, en el arca;

14 ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.

15 Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.

16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Yahweh; y le cerró Yeshua la puerta.

17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.

18 Y las aguas subieron, y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.

19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.

20 Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.

21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.

22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió.

23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y permaneció Noé solamente, y los que con él estaban en el arca.

24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

Capítulo 8

1 Y se acordó Yeshua de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Yeshua un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.

3 Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días.

4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.

5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.

6 Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho,

7 y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.

8 Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra.

9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca.

10 Y esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca.

11 Y la paloma volvió a él al arca a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.

12 Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él.

13 Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.

14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra.

15 Entonces habló Yeshua a Noé, diciendo:

16 Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.

17 Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen, y multiplíquense sobre la tierra.

18 Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.

19 Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

20 Y edificó Noé un altar a Yeshua, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.

21 Y percibió Yeshua olor grato; y dijo Yeshua en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.

22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.

Capítulo 9

1 Bendijo Yahweh a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra.

2 El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.

3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento; así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.

4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.

6 El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Yahweh es hecho el hombre.

7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

8 Y habló Yeshua a Noé y a sus hijos con él, diciendo:

9 He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia después de vosotros;

10 y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.

11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

12 Y dijo Yahweh: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, para perpetuas generaciones:

13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.

14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.

15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.

16 Estará, pues, el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Yahweh y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

17 Dijo, pues, Yahweh a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.

18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.

19 Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos se llenó toda la tierra.

20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña;

21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.

22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo avisó a sus dos hermanos que estaban afuera.

23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.

24 Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,

25 y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos.

26 Dijo también: Bendito Yahweh de Sem, y sea Canaán su siervo.

27 Engrandezca Yahweh a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo.

28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.

29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.

Capítulo 10

1 Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio.

2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.

3 Los hijos de Gomer: Asquenaz, Rifat y Togarma.

4 Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim.

5 De estos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones.

6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.

7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.

8 Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

9 Este fue vigoroso cazador delante de Yahweh; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Yahweh.

10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

11 De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala,

12 y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.

13 Y Mizraim engendró a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim,

14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y a Caftorim.

15 Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, y a Het,

16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,

17 al heveo, al araceo, al sineo,

18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos.

19 Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.

20 Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.

22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.

23 Y los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.

24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.

25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.

26 Y Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazarmavet, Jera,

27 Hadoram, Uzal, Dicla,

28 Obal, Abimael, Seba,

29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán.

30 Y la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección de Sefar, monte oriental.

31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de estos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.

Capítulo 11

1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

4 Y dijeron: Vamos, edifiquemos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

5 Y descendió Yeshua para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

6 Y dijo Yeshua: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

8 Así los esparció Yahweh desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Yahweh el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció Yahweh sobre la faz de toda la tierra.

10 Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio.

11 Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.

12 Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala.

13 Y vivió Arfaxad, después que engendró a Sala, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.

14 Sala vivió treinta años, y engendró a Heber.

15 Y vivió Sala, después que engendró a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.

16 Heber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.

17 Y vivió Heber, después que engendró a Peleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.

18 Peleg vivió treinta años, y engendró a Reu.

19 Y vivió Peleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.

20 Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug.

21 Y vivió Reu, después que engendró a Serug, doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.

22 Serug vivió treinta años, y engendró a Nacor.

23 Y vivió Serug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y engendró hijos e hijas.

24 Nacor vivió veintinueve años, y engendró a Taré.

25 Y vivió Nacor, después que engendró a Taré, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.

26 Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.

27 Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot.

28 Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.

29 Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.

30 Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo.

31 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí.

32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.

Capítulo 12

1 Pero Yahweh había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré;

2 y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

4 Y se fue Abram, como Yahweh le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

5 Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

6 Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra.

7 Y apareció Yeshua a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Yeshua, quien le había aparecido.

8 Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Yeshua, e invocó el nombre de Yahweh.

9 Y Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev.

10 Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra.

11 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto;

12 y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida.

13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.

14 Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera.

15 La vieron también los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón.

16 E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.

17 Mas Yahweh hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.

18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer?

19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete.

20 Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía.

Capítulo 13

1 Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.

2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.

3 Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai,

4 al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Yahweh.

5 También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.

6 Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar juntos.

7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.

8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Yeshua, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Yahweh a Sodoma y a Gomorra.

11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.

12 Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.

13 Pero los hombres de Sodoma eran malos y pecadores delante de Yahweh en gran manera.

14 Y Yeshua dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y hacia el oriente y hacia el occidente;

15 porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; de modo que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.

17 Levántate, recorre la tierra a lo largo de ella y a lo ancho de ella; porque a ti te la daré.

18 Entonces Abram mudó su tienda, y vino y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí un altar a Yeshua.

Capítulo 14

1 Y aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de naciones,

2 que estos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, y contra Birsa rey de Gomorra, Sinab rey de Adma, y Semeber rey de Zeboim, y el rey de Bela, la cual es Zoar.

3 Todos estos se juntaron en el valle de Sidim, que es el mar Salado.

4 Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el año trece se rebelaron.

5 Y en el año catorce vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban con él, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, y a los emitas en Save-quiriataim,

6 y a los horeos en su monte de Seir, hasta El-parán, que está junto al desierto.

7 Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el país de los amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en Hazezon-tamar.

8 Y salieron el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adma, y el rey de Zeboim, y el rey de Bela, que es Zoar, y presentaron batalla contra ellos en el valle de Sidim;

9 es decir, contra Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de naciones, y Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.

10 Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de betún; y huyeron los reyes de Sodoma y de Gomorra, y cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

11 Y tomaron todos los bienes de Sodoma y de Gomorra, y todos sus alimentos, y se fueron.

12 Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que habitaba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.

13 Y vino uno que había escapado, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales estaban aliados con Abram.

14 Y oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.

15 Y se lanzó contra ellos de noche, él y sus siervos, y los derrotó, y los siguió hasta Hoba, que está a la izquierda de Damasco.

16 Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y al pueblo.

17 Y el rey de Sodoma salió a recibirlo, después que volvió de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, al valle de Save, que es el valle del rey.

18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; y él era sacerdote de Yahweh Altísimo.

19 Y le bendijo, y dijo: Bendito sea Abram de Yahweh Altísimo, poseedor de los cielos y de la tierra;

20 y bendito sea Yeshua Altísimo, que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

21 Y el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes.

22 Y Abram respondió al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Yahweh, Yahweh Altísimo, poseedor de los cielos y de la tierra,

23 que desde un hilo hasta una correa de sandalia, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;

24 excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los hombres que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre; ellos tomarán su parte.

Capítulo 15

1 Después de estas cosas vino la palabra de Yeshua a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande.

2 Y Abram respondió: Yeshua, ¿qué me darás, siendo que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es este damasceno Eliezer?

3 Y dijo Abram: He aquí, no me has dado descendencia, y he aquí que un nacido en mi casa es mi heredero.

4 Y he aquí que vino a él la palabra de Yeshua, diciendo: No te heredará este, sino que el que saldrá de tus propias entrañas será tu heredero.

5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar; y le dijo: Así será tu descendencia.

6 Y creyó a Yeshua, y le fue contado por justicia.

7 Y le dijo: Yo soy Yeshua, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra por heredad.

8 Y él respondió: Yeshua, ¿en qué conoceré que la he de heredar?

9 Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

10 Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.

11 Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.

12 Y al ponerse el sol, un sueño profundo cayó sobre Abram; y he aquí que el temor de una gran oscuridad cayó sobre él.

13 Y dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

14 Mas también a la nación a la cual servirán, yo la juzgaré; y después de esto saldrán con gran riqueza.

15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.

17 Y sucedió que, puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

18 En aquel día hizo Yeshua un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates;

19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,

20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,

21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.

Capítulo 16

1 Y Sarai, mujer de Abram, no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.

2 Y Sarai dijo a Abram: He aquí ahora, Yahweh me ha impedido tener hijos; te ruego que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y Abram escuchó la voz de Sarai.

3 Y Sarai, mujer de Abram, tomó a Agar su sierva, la egipcia, al cabo de diez años de haber habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.

4 Y él se llegó a Agar, y ella concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.

5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Yahweh entre tú y yo.

6 Y Abram respondió a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

7 Y la halló el ángel de Yahweh junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Sur.

8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.

9 Y le dijo el ángel de Yahweh: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.

10 Y le dijo también el ángel de Yahweh: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.

11 Y además le dijo el ángel de Yahweh: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael; porque Yeshua ha oído tu aflicción.

12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.

13 Entonces ella llamó el nombre de Yeshua que con ella hablaba: Tú, Yeshua, me ves; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?

14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve; he aquí, está entre Cades y Bered.

15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y Abram llamó el nombre de su hijo, que le dio Agar, Ismael.

16 Y Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar le dio a luz a Ismael.

Capítulo 17

1 Y cuando Abram tenía noventa y nueve años, Yeshua se apareció a Abram, y le dijo: Yo soy Yeshua Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.

2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.

3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Yeshua habló con él, diciendo:

4 En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de naciones.

5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de naciones.

6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.

7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser Yeshua para ti, y para tu descendencia después de ti.

8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré su Yeshua.

9 Y Yeshua dijo a Abraham: Por tanto, tú guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti en sus generaciones.

10 Este es mi pacto, que guardarás, entre mí y ustedes y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón entre ustedes.

11 Y circuncidarás la carne de tu prepucio, y será por señal del pacto entre mí y ustedes.

12 Y al de ocho días de edad será circuncidado todo varón entre ustedes en sus generaciones, el nacido en casa, y el comprado por dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu descendencia.

13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el que por tu dinero haya sido comprado; y estará mi pacto en tu carne por pacto perpetuo.

14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.

15 Y Yeshua dijo a Abraham: En cuanto a Sarai tu mujer, no la llamarás Sarai, sino que su nombre será Sara.

16 Y la bendeciré, y también te daré de ella un hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rio, y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años ha de nacer un hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?

18 Y Abraham dijo a Yeshua: Ojalá Ismael viva delante de ti.

19 Y Yeshua respondió: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y yo estableceré mi pacto con él como pacto perpetuo, y con su descendencia después de él.

20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.

21 Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.

22 Y acabó de hablar con él, y Yeshua subió de estar con Abraham.

23 Y Abraham tomó a Ismael su hijo, y a todos los nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Yeshua le había dicho.

24 Y Abraham tenía noventa y nueve años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.

25 E Ismael su hijo tenía trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.

26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo.

27 Y todos los varones de su casa, el nacido en casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.

Capítulo 18

1 Y Yeshua se apareció a él en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día;

2 y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,

3 y dijo: Mi Yeshua, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.

4 Traigan, les ruego, un poco de agua, y laven sus pies, y recuéstense debajo de un árbol;

5 y traeré un bocado de pan, y sustenten su corazón, y después pasarán; pues por eso han venido a su siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho.

6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz tortas al rescoldo.

7 Y Abraham corrió a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y este se dio prisa a prepararlo.

8 Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron.

9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: He aquí, en la tienda.

10 Y él dijo: De cierto volveré a ti según el tiempo de la vida, y he aquí, Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.

11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.

12 Y Sara se rio entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?

13 Y Yeshua dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?

14 ¿Hay para Yeshua alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.

15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.

16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.

17 Y Yeshua dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,

18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?

19 Porque yo lo conozco, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Yeshua, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Yeshua sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

20 Y Yeshua dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,

21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.

22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Yeshua.

23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?

24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?

25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?

26 Y Yeshua respondió: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.

27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a Yeshua, aunque soy polvo y ceniza:

28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.

30 Y dijo: No se enoje ahora mi Yeshua, y hablaré: Quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.

31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a Yeshua: Quizá se hallarán allí veinte. Y respondió: No la destruiré, por amor a los veinte.

32 Y dijo: No se enoje ahora mi Yeshua, y hablaré solamente una vez: Quizá se hallarán allí diez. Y respondió: No la destruiré, por amor a los diez.

33 Y Yeshua se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

Capítulo 19

1 Y llegaron los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma, y viéndolos Lot se levantó a recibirlos, y se inclinó rostro a tierra,

2 y dijo: He aquí ahora, mis señores, les ruego que vengan a casa de su siervo y se hospeden, y laven sus pies; y por la mañana se levantarán, y seguirán su camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.

3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.

4 Y antes que se acostasen, los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, rodearon la casa, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo de todos los rincones;

5 y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.

6 Y Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,

7 y dijo: Les ruego, hermanos míos, que no hagan tal maldad.

8 He aquí ahora, yo tengo dos hijas que no han conocido varón; se las sacaré, les ruego, y hagan con ellas como bien les parezca; solamente que a estos varones no hagan nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.

9 Y ellos respondieron: Quita allá. Y dijeron de nuevo: Este vino acá para habitar como extranjero, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.

10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta.

11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera, desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban buscando la puerta.

12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí a alguien más? Yernos, y tus hijos, y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;

13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Yahweh; por tanto, Yahweh nos ha enviado para destruirlo.

14 Y salió Lot y habló a sus yernos, los que habían tomado a sus hijas, y les dijo: Levántense, salgan de este lugar; porque Yahweh va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.

15 Y al rayar el alba, los ángeles apremiaban a Lot, diciendo: Levántate, toma a tu mujer, y a tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.

16 Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Yeshua para con él; y lo sacaron, y lo pusieron fuera de la ciudad.

17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijo: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

18 Y Lot les dijo: No, les ruego, mi Yeshua:

19 He aquí ahora, tu siervo ha hallado gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.

20 He aquí ahora, esta ciudad está cerca para huir allá, y es pequeña; déjame escapar allá, ¿no es ella pequeña?, y salvaré mi vida.

21 Y le respondió: He aquí, te he hecho también esta gracia, de no destruir esta ciudad, de la cual has hablado.

22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

23 El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.

24 Entonces Yeshua hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahweh desde los cielos;

25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Yeshua;

28 y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.

29 Así, cuando Yahweh destruyó las ciudades de la llanura, Yeshua se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.

30 Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas.

31 Y la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.

32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos descendencia por medio de nuestro padre.

33 E hicieron beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

34 Y aconteció al día siguiente, que la mayor dijo a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos descendencia por medio de nuestro padre.

35 E hicieron beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; y él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.

37 Y la mayor dio a luz un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.

38 Y la menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.

Capítulo 20

1 Y Abraham partió de allí hacia la tierra del sur, y habitó entre Cades y Sur, y habitó como forastero en Gerar.

2 Y Abraham decía de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara.

3 Pero Yeshua vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, eres hombre muerto, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.

4 Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Yahweh, ¿matarás también a la gente justa?

5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sinceridad de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto.

6 Y Yeshua le dijo en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no permití que la tocases.

7 Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.

8 Y Abimelec se levantó de mañana, y llamó a todos sus siervos, y les contó todas estas cosas, y los hombres se atemorizaron en gran manera.

9 Entonces Abimelec llamó a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿Y en qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer, has hecho conmigo.

10 Y Abimelec dijo a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieses esto?

11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Ciertamente no hay temor de Yahweh en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.

12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer.

13 Y cuando Yahweh me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú me harás, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es.

14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.

15 Y Abimelec dijo: He aquí, mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca.

16 Y a Sara dijo: He aquí, he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue reprendida.

17 Y Abraham oró a Yeshua; y Yeshua sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos.

18 Porque Yahweh había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara, mujer de Abraham.

Capítulo 21

1 Y Yeshua visitó a Sara, como había dicho, e hizo Yeshua con Sara como había hablado.

2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo señalado que Yeshua le había dicho.

3 Y Abraham llamó el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.

4 Y Abraham circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días de edad, como Yahweh le había mandado.

5 Y Abraham tenía cien años cuando nació Isaac su hijo.

6 Y Sara dijo: Yeshua me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

7 Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.

8 Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.

9 Y Sara vio que el hijo de Agar la egipcia, el cual esta le había dado a luz a Abraham, se burlaba.

10 Por eso dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo.

11 Y pareció a Abraham muy grave a causa de su hijo.

12 Y Yahweh dijo a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.

13 Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente.

14 Y Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió, y anduvo errante por el desierto de Beerseba.

15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,

16 Y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y ella se sentó enfrente, y alzó su voz y lloró.

17 Y Yeshua oyó la voz del muchacho; y el ángel de Yahweh llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Yeshua ha oído la voz del muchacho en donde está.

18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.

19 Y Yeshua le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.

20 Y Yeshua estuvo con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.

21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.

22 Y aconteció en aquel mismo tiempo que Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, hablaron a Abraham, diciendo: Yeshua está contigo en todo cuanto haces.

23 Ahora, pues, júrame aquí por Yahweh, que no faltarás a la verdad conmigo, ni con mi hijo ni con mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado como extranjero.

24 Y Abraham respondió: Yo juraré.

25 Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado por la fuerza.

26 Y Abimelec respondió: No sé quién haya hecho esto, ni tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy.

27 Y Abraham tomó ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.

28 Y Abraham puso siete corderas del rebaño aparte.

29 Y Abimelec dijo a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte?

30 Y él respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.

31 Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos.

32 Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a la tierra de los filisteos.

33 Y Abraham plantó un tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Yahweh, Yahweh Eterno.

34 Y Abraham habitó como extranjero en la tierra de los filisteos muchos días.

Capítulo 22

1 Y aconteció después de estas cosas, que Yahweh probó a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

2 Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Yahweh le había dicho.

4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.

5 Y Abraham dijo a sus siervos: Esperen aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a ustedes.

6 Y Abraham tomó la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.

7 Y Isaac habló a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?

8 Y Abraham respondió: Mi hijo, Yeshua se proveerá el cordero para el holocausto. Y siguieron ambos juntos.

9 Y cuando llegaron al lugar que Yahweh le había dicho, Abraham edificó allí un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.

10 Y Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.

11 Entonces el ángel de Yahweh le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Yahweh, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único.

13 Y Abraham alzó sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y Abraham fue y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

14 Y Abraham llamó el nombre de aquel lugar: Yahweh-jireh. Por eso se dice hoy: En el monte de Yeshua será provisto.

15 Y el ángel de Yahweh llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo,

16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Yahweh, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo,

17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

18 En tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

19 Y Abraham volvió a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y Abraham habitó en Beerseba.

20 Y aconteció después de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos a tu hermano Nacor:

21 Uz su primogénito, Buz su hermano, Kemuel padre de Aram,

22 Quesed, Hazo, Pildas, Idlaf y Betuel.

23 Y Betuel engendró a Rebeca. Estos son los ocho que dio a luz Milca a Nacor, hermano de Abraham.

24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, y a Gaham, y a Tahas, y a Maaca.

Capítulo 23

1 Y Sara vivió ciento veintisiete años; tales fueron los años de la vida de Sara.

2 Y Sara murió en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y Abraham vino a hacer duelo por Sara, y a llorarla.

3 Y Abraham se levantó de delante de su muerta, y habló a los hijos de Het, diciendo:

4 Extranjero y forastero soy entre ustedes; denme propiedad para sepultura entre ustedes, y sepultaré a mi muerta de delante de mí.

5 Y los hijos de Het respondieron a Abraham, y le dijeron:

6 Óyenos, mi señor: eres un príncipe poderoso entre nosotros; en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu muerta; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que sepultes a tu muerta.

7 Y Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de la tierra, a los hijos de Het.

8 Y habló con ellos, diciendo: Si tienen voluntad de que yo sepulte a mi muerta de delante de mí, óiganme, e intercedan por mí con Efrón hijo de Zohar,

9 para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de ustedes.

10 Y Efrón estaba entre los hijos de Het; y Efrón heteo respondió a Abraham, en presencia de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:

11 No, mi señor, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta a tu muerta.

12 Y Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra.

13 Y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio de la heredad; tómalo de mí, y sepultaré allí a mi muerta.

14 Y Efrón respondió a Abraham, diciéndole:

15 Mi señor, óyeme: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; ¿qué es esto entre tú y yo? Entierra, pues, a tu muerta.

16 Y Abraham escuchó a Efrón; y Abraham pesó a Efrón el dinero que este había dicho en presencia de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.

17 Y la heredad de Efrón que estaba en Macpela, enfrente de Mamre, la heredad y la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todos sus contornos, fue confirmada

18 como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.

19 Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela, enfrente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán.

20 Y la heredad y la cueva que en ella había, fueron confirmadas a Abraham como posesión de sepultura por los hijos de Het.

Capítulo 24

1 Y Abraham era viejo, y bien avanzado en años; y Yahweh había bendecido a Abraham en todo.

2 Y Abraham dijo a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,

3 y te haré jurar por Yahweh, Yahweh de los cielos y Yahweh de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito;

4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

5 Y el criado le respondió: Quizá la mujer no querrá seguirme a esta tierra. ¿Debo entonces volver a tu hijo a la tierra de donde saliste?

6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

7 Yahweh de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

8 Y si la mujer no quisiere seguirte, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas a mi hijo allá.

9 Y el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este asunto.

10 Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, pues tenía en sus manos todo lo bueno de su señor; y se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas a sacar agua.

12 Y dijo: Oh Yeshua de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

13 He aquí, yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen a sacar agua;

14 sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos, sea esta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí que Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor hermano de Abraham, salía con su cántaro sobre su hombro.

16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; y ella descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

18 Y ella respondió: Bebe, mi señor; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.

19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.

21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Yeshua había prosperado su viaje, o no.

22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez siclos de oro,

23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me lo declares. ¿Hay lugar en casa de tu padre para que pasemos la noche?

24 Y ella le respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el que ella dio a luz a Nacor.

25 Y le dijo además: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.

26 Y el hombre se inclinó, y adoró a Yeshua.

27 Y dijo: Bendito sea Yeshua de mi señor Abraham, que no apartó de mi señor su misericordia y su verdad; guiándome Yeshua en el camino a casa de los hermanos de mi señor.

28 Y la doncella corrió, y contó en casa de su madre estas cosas.

29 Y Rebeca tenía un hermano, que se llamaba Labán; y Labán salió corriendo hacia el hombre, a la fuente.

30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: Así me dijo aquel hombre; vino a él; y he aquí que estaba junto a los camellos, a la fuente.

31 Y le dijo: Ven, bendito de Yahweh; ¿por qué estás fuera? Yo he preparado la casa, y lugar para los camellos.

32 Y el hombre vino a la casa, y Labán desató los camellos, y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían.

33 Y le pusieron delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y Labán le dijo: Habla.

34 Y él dijo: Yo soy criado de Abraham.

35 Y Yahweh ha bendecido mucho a mi señor, quien se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.

36 Y Sara, mujer de mi señor, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.

37 Y mi señor me hizo jurar, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;

38 antes irás a la casa de mi padre y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.

39 Y yo dije a mi señor: Quizá la mujer no querrá seguirme.

40 Y él me dijo: Yahweh, delante de quien ando, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás mujer para mi hijo de mi parentela, y de la casa de mi padre:

41 Entonces serás libre de este mi juramento, cuando llegues a mi parentela; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.

42 Y llegué hoy al pozo, y dije: Oh Yeshua de mi señor Abraham, si ahora prosperas el camino en que ando:

43 He aquí, estoy junto al pozo de agua; y sucederá que cuando la virgen salga a sacar agua, y yo le diga: Dame, te ruego, un poco de agua de tu cántaro para beber;

44 Y ella me diga: Bebe tú, y también sacaré para tus camellos: sea esa la mujer que Yeshua ha señalado para el hijo de mi señor.

45 Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió al pozo, y sacó agua; y yo le dije: Déjame beber, te ruego.

46 Y ella se dio prisa, y bajó su cántaro de su hombro, y dijo: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; así que bebí, y ella dio de beber también a los camellos.

47 Y le pregunté, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella dijo: Hija de Betuel, hijo de Nacor, que Milca le dio a luz; y puse el pendiente sobre su rostro, y los brazaletes sobre sus manos.

48 E incliné mi cabeza, y adoré a Yeshua, y bendije a Yeshua de mi señor Abraham, que me había guiado por el camino recto para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

49 Y ahora, si habéis de hacer misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; para que yo me vuelva a la derecha o a la izquierda.

50 Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Yahweh ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.

51 He aquí Rebeca está delante de ti; tómala, y ve, y sea ella mujer del hijo de tu señor, como Yahweh ha hablado.

52 Y sucedió que, cuando el siervo de Abraham oyó sus palabras, adoró a Yeshua, inclinándose a tierra.

53 Y el siervo sacó joyas de plata, y joyas de oro, y vestidos, y se los dio a Rebeca; dio también a su hermano y a su madre cosas preciosas.

54 Y comieron y bebieron, él y los hombres que estaban con él, y pasaron allí la noche; y se levantaron por la mañana, y él dijo: Enviadme a mi señor.

55 Y su hermano y su madre dijeron: Quédese la doncella con nosotros unos días, a lo menos diez; después irá.

56 Y él les dijo: No me detengáis, ya que Yeshua ha prosperado mi camino; enviadme para que vaya a mi señor.

57 Y ellos dijeron: Llamaremos a la doncella, y preguntaremos a su boca.

58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este hombre? Y ella dijo: Iré.

59 Y enviaron a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al siervo de Abraham, y a sus hombres.

60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra eres; sé madre de millares de millones, y posea tu descendencia la puerta de los que los aborrecen.

61 Y se levantó Rebeca, y sus doncellas, y montaron sobre los camellos, y siguieron al hombre; y el siervo tomó a Rebeca, y se fue.

62 E Isaac venía del camino del pozo Lahai-roi; porque habitaba en la tierra del sur.

63 E Isaac había salido a meditar en el campo a la hora de la tarde; y levantó sus ojos, y miró, y he aquí venían los camellos.

64 Y Rebeca levantó sus ojos, y cuando vio a Isaac, descendió del camello.

65 Porque había dicho al siervo: ¿Quién es este hombre que anda en el campo hacia nosotros? Y el siervo había dicho: Es mi señor; por tanto ella tomó un velo, y se cubrió.

66 Y el siervo contó a Isaac todas las cosas que había hecho.

67 E Isaac la trajo a la tienda de Sara su madre, y tomó a Rebeca, y ella llegó a ser su mujer; y él la amó; e Isaac fue consolado después de la muerte de su madre.

Capítulo 25

1 Y otra vez Abraham tomó mujer, y su nombre era Cetura.

2 Y ella le dio a luz a Zimrán, y a Jocsán, y a Medán, y a Madián, y a Isbac, y a Súa.

3 Y Jocsán engendró a Seba, y a Dedán. Y los hijos de Dedán fueron Asurim, y Letusim, y Leumim.

4 Y los hijos de Madián: Efa, y Efer, y Hanoc, y Abida, y Eldaá. Todos estos fueron hijos de Cetura.

5 Y Abraham dio todo lo que tenía a Isaac.

6 Pero a los hijos de las concubinas que Abraham tenía, Abraham dio dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él aún vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental.

7 Y estos son los días de los años de la vida de Abraham que vivió: ciento setenta y cinco años.

8 Y Abraham exhaló el espíritu, y murió en buena vejez, anciano, y lleno de años; y fue reunido a su pueblo.

9 Y sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón hijo de Zohar el heteo, que está enfrente de Mamre;

10 el campo que Abraham compró de los hijos de Het; allí fueron sepultados Abraham, y Sara su mujer.

11 Y sucedió después de la muerte de Abraham, que Yahweh bendijo a su hijo Isaac; e Isaac habitó junto al pozo Lahai-roi.

12 Y estas son las generaciones de Ismael, hijo de Abraham, a quien Agar la egipcia, sierva de Sara, dio a luz a Abraham:

13 Y estos son los nombres de los hijos de Ismael, por sus nombres, según sus generaciones: el primogénito de Ismael, Nebaiot; y Cedar, y Adbeel, y Mibsam,

14 y Misma, y Duma, y Masá,

15 Hadar, y Tema, Jetur, Nafis, y Cedema:

16 Estos son los hijos de Ismael, y estos son sus nombres, por sus aldeas, y por sus campamentos; doce príncipes según sus naciones.

17 Y estos son los años de la vida de Ismael: ciento treinta y siete años; y exhaló el espíritu y murió; y fue reunido a su pueblo.

18 Y habitaron desde Havila hasta Shur, que está enfrente de Egipto, en dirección a Asiria; y él murió en presencia de todos sus hermanos.

19 Y estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac:

20 E Isaac tenía cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel el arameo de Padán-aram, hermana de Labán el arameo.

21 E Isaac oró a Yeshua por su mujer, porque era estéril; y Yeshua le fue propicio, y Rebeca su mujer concibió.

22 Y los niños luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si es así, ¿por qué estoy yo así? Y fue a consultar a Yeshua.

23 Y Yeshua le dijo: Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos serán separados desde tus entrañas; y el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo; y el mayor servirá al menor.

24 Y cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre.

25 Y el primero salió rubio, todo él como un manto velludo; y llamaron su nombre Esaú.

26 Y después salió su hermano, y su mano asía el calcañar de Esaú; y su nombre fue llamado Jacob; e Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.

27 Y crecieron los niños; y Esaú fue diestro cazador, hombre del campo; y Jacob fue varón sencillo, que habitaba en tiendas.

28 E Isaac amaba a Esaú, porque comía de su caza; pero Rebeca amaba a Jacob.

29 Y Jacob cocía un guisado; y Esaú vino del campo, y estaba desfallecido:

30 Y Esaú dijo a Jacob: Aliméntame, te ruego, con ese mismo guisado rojo; porque estoy desfallecido; por tanto su nombre fue llamado Edom.

31 Y Jacob dijo: Véndeme en este día tu primogenitura.

32 Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿y de qué me aprovechará esta primogenitura?

33 Y Jacob dijo: Júrame en este día; y él le juró; y vendió su primogenitura a Jacob.

34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, y se levantó, y se fue; así Esaú despreció su primogenitura.

Capítulo 26

1 Y hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham. E Isaac fue a Abimelec, rey de los filisteos, a Gerar.

2 Y Yeshua se le apareció, y dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré:

3 Habita como extranjero en esta tierra, y yo estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti, y a tu descendencia, daré todas estas tierras, y cumpliré el juramento que juré a Abraham tu padre;

4 Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y en tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra;

5 por cuanto Abraham obedeció mi voz, y guardó mi mandato, mis mandamientos, mis estatutos, y mis leyes.

6 E Isaac habitó en Gerar:

7 Y los hombres del lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él dijo: Es mi hermana; porque tuvo temor de decir: Es mi mujer; no sea, dijo él, que los hombres del lugar me maten por Rebeca; porque ella era hermosa de aspecto.

8 Y sucedió que, cuando él había estado allí mucho tiempo, Abimelec, rey de los filisteos, miró por una ventana, y vio, y he aquí Isaac jugueteaba con Rebeca su mujer.

9 Y Abimelec llamó a Isaac, y dijo: He aquí, de cierto ella es tu mujer; ¿y cómo dijiste: Es mi hermana? E Isaac le dijo: Porque dije: No sea que muera por ella.

10 Y Abimelec dijo: ¿Qué es esto que nos has hecho? Uno del pueblo fácilmente podría haberse acostado con tu mujer, y tú habrías traído culpa sobre nosotros.

11 Y Abimelec mandó a todo su pueblo, diciendo: El que toque a este hombre o a su mujer, ciertamente será condenado a muerte.

12 Entonces Isaac sembró en aquella tierra, y cosechó en el mismo año ciento por uno; y Yahweh lo bendijo.

13 Y el varón se engrandeció, y fue avanzando, y creció hasta hacerse muy grande:

14 Porque tenía posesión de rebaños, y posesión de vacadas, y gran cantidad de siervos; y los filisteos le tenían envidia.

15 Porque todos los pozos que los siervos de su padre habían cavado en los días de Abraham su padre, los filisteos los habían cegado, y los habían llenado de tierra.

16 Y Abimelec dijo a Isaac: Vete de nosotros; porque eres mucho más poderoso que nosotros.

17 E Isaac se fue de allí, y plantó su tienda en el valle de Gerar, y habitó allí.

18 E Isaac volvió a cavar los pozos de agua, que habían cavado en los días de Abraham su padre; porque los filisteos los habían cegado después de la muerte de Abraham; y llamó sus nombres según los nombres con que su padre los había llamado.

19 Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas.

20 Y los pastores de Gerar contendieron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra; y llamó el nombre del pozo Esec; porque habían contendido con él.

21 Y cavaron otro pozo, y también contendieron por él; y llamó su nombre Sitna.

22 Y se apartó de allí, y cavó otro pozo; y por ese no contendieron; y llamó su nombre Rehobot; y dijo: Porque ahora Yeshua nos ha hecho lugar, y fructificaremos en la tierra.

23 Y subió de allí a Beerseba.

24 Y Yeshua se le apareció la misma noche, y dijo: Yo soy Yeshua de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por causa de Abraham mi siervo.

25 Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de Yeshua, y plantó allí su tienda; y allí los siervos de Isaac cavaron un pozo.

26 Entonces Abimelec fue a él desde Gerar, y Ahuzat uno de sus amigos, y Ficol el capitán principal de su ejército.

27 E Isaac les dijo: ¿Por qué venís a mí, viendo que me aborrecéis, y me habéis enviado lejos de vosotros?

28 Y ellos dijeron: Hemos visto ciertamente que Yeshua estaba contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre nosotros y ti, y hagamos pacto contigo;

29 que no nos harás mal, como nosotros no te hemos tocado, y como no te hemos hecho sino bien, y te hemos enviado en paz; tú eres ahora el bendito de Yahweh.

30 Y él les hizo un banquete, y comieron y bebieron.

31 Y se levantaron de mañana, y se juraron el uno al otro; e Isaac los envió, y ellos se apartaron de él en paz.

32 Y sucedió el mismo día, que los siervos de Isaac vinieron, y le contaron acerca del pozo que habían cavado, y le dijeron: Hemos hallado agua.

33 Y lo llamó Seba; por tanto el nombre de la ciudad es Beerseba hasta este día.

34 Y Esaú tenía cuarenta años cuando tomó por mujer a Judit, hija de Beeri el heteo, y a Basemat, hija de Elón el heteo:

35 las cuales fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca.

Capítulo 27

1 Y sucedió que, cuando Isaac ya era viejo, y sus ojos se habían oscurecido, de modo que no podía ver, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío; y él le dijo: He aquí estoy.

2 Y él dijo: He aquí ahora, soy viejo, no sé el día de mi muerte:

3 Ahora, pues, te ruego que tomes tus armas, tu aljaba y tu arco, y salgas al campo, y me traigas algo de caza;

4 y me hagas un guisado sabroso, como el que yo amo, y tráemelo, para que coma; para que mi alma te bendiga antes que yo muera.

5 Y Rebeca oyó cuando Isaac hablaba a Esaú su hijo. Y Esaú fue al campo a cazar la caza, y a traerla.

6 Y Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí, oí a tu padre hablar a Esaú tu hermano, diciendo:

7 Tráeme caza, y hazme un guisado sabroso, para que coma, y te bendiga delante de Yahweh antes de mi muerte.

8 Ahora, pues, hijo mío, obedece mi voz conforme a lo que yo te mando.

9 Ve ahora al rebaño, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras; y yo haré de ellos un guisado sabroso para tu padre, como el que él ama:

10 Y tú lo llevarás a tu padre, para que coma, y para que te bendiga antes de su muerte.

11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velludo, y yo soy hombre lampiño:

12 Quizás mi padre me palpe, y yo pareceré ante él como engañador; y traeré sobre mí una maldición, y no una bendición.

13 Y su madre le dijo: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece mi voz, y ve y tráemelos.

14 Y él fue, y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo un guisado sabroso, como el que su padre amaba.

15 Y Rebeca tomó los vestidos buenos de Esaú su hijo mayor, que estaban con ella en la casa, y los puso sobre Jacob su hijo menor:

16 Y puso las pieles de los cabritos de las cabras sobre sus manos, y sobre lo lampiño de su cuello:

17 Y dio el guisado sabroso y el pan, que ella había preparado, en la mano de Jacob su hijo.

18 Y él vino a su padre, y dijo: Padre mío; y él dijo: Aquí estoy; ¿quién eres tú, hijo mío?

19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho conforme a lo que me dijiste; levántate, te ruego, siéntate y come de mi caza, para que tu alma me bendiga.

20 E Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la has hallado tan pronto, hijo mío? Y él dijo: Porque Yeshua tu Yeshua la trajo a mí.

21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, te ruego, para que te palpe, hijo mío, si eres o no mi verdadero hijo Esaú.

22 Y Jacob se acercó a Isaac su padre; y él lo palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.

23 Y no lo reconoció, porque sus manos eran velludas, como las manos de Esaú su hermano; así que lo bendijo.

24 Y él dijo: ¿Eres tú mi verdadero hijo Esaú? Y él dijo: Yo soy.

25 Y él dijo: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que mi alma te bendiga. Y él se la acercó, y comió; y le trajo vino, y bebió.

26 Y su padre Isaac le dijo: Acércate ahora, y bésame, hijo mío.

27 Y él se acercó, y lo besó; y olió el olor de sus vestidos, y lo bendijo, y dijo: Mira, el olor de mi hijo es como el olor de un campo que Yahweh ha bendecido:

28 Yahweh te dé, pues, del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de vino:

29 Los pueblos te sirvan, y las naciones se inclinen ante ti; sé señor sobre tus hermanos, y los hijos de tu madre se inclinen ante ti; malditos sean los que te maldijeren, y bendito sea el que te bendijere.

30 Y sucedió que, tan pronto como Isaac acabó de bendecir a Jacob, y Jacob apenas había salido de la presencia de Isaac su padre, Esaú su hermano vino de su cacería.

31 Y él también había hecho un guisado sabroso, y lo trajo a su padre, y dijo a su padre: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que tu alma me bendiga.

32 E Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito Esaú.

33 E Isaac tembló con un temblor muy grande, y dijo: ¿Quién? ¿Dónde está el que tomó caza, y me la trajo, y yo comí de todo antes que tú vinieses, y lo bendije? Sí, y él será bendito.

34 Y cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con un clamor grande y muy amargo, y dijo a su padre: Bendíceme, también a mí, oh padre mío.

35 Y él dijo: Tu hermano vino con astucia, y se ha llevado tu bendición.

36 Y él dijo: ¿No es él bien llamado Jacob? Porque me ha suplantado estas dos veces: me quitó mi primogenitura; y he aquí, ahora se ha llevado mi bendición. Y dijo: ¿No has reservado una bendición para mí?

37 E Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí, lo he puesto por tu señor, y le he dado a todos sus hermanos por siervos; y con trigo y vino lo he sustentado; ¿y qué haré ahora por ti, hijo mío?

38 Y Esaú dijo a su padre: ¿Tienes una sola bendición, padre mío? Bendíceme, también a mí, oh padre mío. Y Esaú levantó su voz, y lloró.

39 E Isaac su padre respondió y le dijo: He aquí, tu habitación será de las grosuras de la tierra, y del rocío del cielo de arriba;

40 y por tu espada vivirás, y servirás a tu hermano; y sucederá cuando tengas el dominio, que romperás su yugo de sobre tu cuello.

41 Y Esaú aborreció a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo bendijo; y Esaú dijo en su corazón: Los días de luto por mi padre están cercanos; entonces mataré a Jacob mi hermano.

42 Y las palabras de Esaú su hijo mayor fueron contadas a Rebeca; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú tu hermano se consuela respecto de ti, proponiéndose matarte.

43 Ahora, pues, hijo mío, obedece mi voz; levántate, huye a Labán mi hermano, a Harán;

44 y quédate con él unos días, hasta que se vuelva la furia de tu hermano;

45 hasta que la ira de tu hermano se vuelva de ti, y olvide lo que le has hecho; entonces yo enviaré, y te traeré de allí; ¿por qué habría de ser privada también de vosotros dos en un solo día?

46 Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de mi vida a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como estas que son de las hijas de la tierra, ¿de qué me servirá mi vida?

Capítulo 28

1 E Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó, y le dijo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán.

2 Levántate, ve a Padán-aram, a la casa de Betuel, padre de tu madre; y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

3 Y Yahweh Todopoderoso te bendiga, y te haga fructificar, y te multiplique, para que seas una multitud de pueblos;

4 y te dé la bendición de Abraham, a ti, y a tu descendencia contigo; para que heredes la tierra en que eres extranjero, que Yahweh dio a Abraham.

5 E Isaac envió a Jacob; y él fue a Padán-aram, a Labán, hijo de Betuel el arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú.

6 Cuando Esaú vio que Isaac había bendecido a Jacob, y lo había enviado a Padán-aram, para tomar de allí mujer; y que al bendecirlo le había dado un mandato, diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán;

7 y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padán-aram;

8 y viendo Esaú que las hijas de Canaán no agradaban a Isaac su padre;

9 entonces Esaú fue a Ismael, y tomó, además de las mujeres que tenía, a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, por mujer.

10 Y Jacob salió de Beerseba, y fue hacia Harán.

11 Y llegó a un cierto lugar, y pasó allí la noche, porque el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel lugar, y las puso por cabecera, y se acostó en aquel lugar para dormir.

12 Y soñó, y he aquí una escalera puesta sobre la tierra, y su extremo llegaba al cielo; y he aquí los ángeles de Yahweh subían y descendían por ella.

13 Y he aquí, Yahweh estaba en lo alto de ella, y dijo: Yo soy Yahweh de Abraham tu padre, y Yahweh de Isaac; la tierra sobre la que estás acostado, a ti te la daré, y a tu descendencia;

14 y tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al norte, y al sur; y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra.

15 Y he aquí, yo estoy contigo, y te guardaré en todos los lugares a donde fueres, y te volveré a esta tierra; porque no te dejaré, hasta que haya hecho lo que te he hablado.

16 Y Jacob despertó de su sueño, y dijo: Ciertamente Yeshua está en este lugar; y yo no lo sabía.

17 Y tuvo temor, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! Esto no es otra cosa que la casa de Yeshua, y esta es la puerta del cielo.

18 Y Jacob se levantó de mañana, y tomó la piedra que había puesto por cabecera, y la puso por columna, y derramó aceite sobre su extremo.

19 Y llamó el nombre de aquel lugar Betel; pero el nombre de aquella ciudad se llamaba Luz al principio.

20 Y Jacob hizo un voto, diciendo: Si Yeshua fuere conmigo, y me guardare en este camino en que ando, y me diere pan para comer, y vestido para vestir,

21 de modo que vuelva en paz a la casa de mi padre; entonces Yeshua será mi Yeshua:

22 Y esta piedra, que he puesto por columna, será casa de Yeshua; y de todo lo que me dieres, ciertamente te daré el diezmo.

Capítulo 29

1 Entonces Jacob prosiguió su viaje, y llegó a la tierra de los hijos del oriente.

2 Y miró, y he aquí un pozo en el campo, y he aquí había tres rebaños de ovejas echados junto a él; porque de aquel pozo abrevaban los rebaños; y una gran piedra estaba sobre la boca del pozo.

3 Y allí se reunían todos los rebaños; y rodaban la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían a poner la piedra sobre la boca del pozo en su lugar.

4 Y Jacob les dijo: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harán.

5 Y él les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Lo conocemos.

6 Y él les dijo: ¿Está él bien? Y ellos dijeron: Está bien; y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas.

7 Y él dijo: He aquí, aún es de día todavía, ni es tiempo de reunir el ganado; abrevad las ovejas, e id y apacentadlas.

8 Y ellos dijeron: No podemos, hasta que se reúnan todos los rebaños, y hasta que rueden la piedra de la boca del pozo; entonces abrevamos las ovejas.

9 Y mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con las ovejas de su padre; porque ella las apacentaba.

10 Y sucedió que, cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán hermano de su madre, Jacob se acercó, y rodó la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre.

11 Y Jacob besó a Raquel, y levantó su voz, y lloró.

12 Y Jacob contó a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió y lo contó a su padre.

13 Y sucedió que, cuando Labán oyó las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a su encuentro, y lo abrazó, y lo besó, y lo trajo a su casa. Y él contó a Labán todas estas cosas.

14 Y Labán le dijo: Ciertamente tú eres mi hueso y mi carne. Y permaneció con él el espacio de un mes.

15 Y Labán dijo a Jacob: Por ser tú mi hermano, ¿habrás de servirme de balde? Dime, ¿cuál será tu salario?

16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor era Raquel.

17 Lea era de ojos tiernos; pero Raquel era hermosa y de buen parecer.

18 Y Jacob amaba a Raquel; y dijo: Te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

19 Y Labán dijo: Mejor es que te la dé a ti, que dársela a otro hombre; quédate conmigo.

20 Y Jacob sirvió siete años por Raquel; y le parecieron como unos pocos días, por el amor que le tenía.

21 Y Jacob dijo a Labán: Dame mi mujer, porque mis días se han cumplido, para que me llegue a ella.

22 Y Labán reunió a todos los hombres del lugar, e hizo un banquete.

23 Y sucedió por la tarde, que tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella.

24 Y Labán dio a su hija Lea a Zilpa su sierva por criada.

25 Y sucedió que por la mañana, he aquí, era Lea; y él dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te serví por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?

26 Y Labán dijo: No se hace así en nuestro país, dar la menor antes que la primogénita.

27 Cumple su semana, y te daremos también esta otra por el servicio que servirás conmigo otros siete años más.

28 Y Jacob hizo así, y cumplió su semana; y él le dio también a Raquel su hija por mujer.

29 Y Labán dio a Raquel su hija a Bilha su sierva para que fuese su criada.

30 Y él se llegó también a Raquel, y amó también a Raquel más que a Lea, y sirvió con él otros siete años más.

31 Y cuando Yeshua vio que Lea era aborrecida, abrió su matriz; pero Raquel era estéril.

32 Y Lea concibió, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén; porque dijo: Ciertamente Yeshua ha mirado mi aflicción; ahora, pues, mi marido me amará.

33 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo; y dijo: Porque Yeshua ha oído que yo era aborrecida, me ha dado también este hijo; y llamó su nombre Simeón.

34 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo; y dijo: Ahora esta vez mi marido se unirá a mí, porque le he dado tres hijos; por tanto su nombre fue llamado Leví.

35 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo; y dijo: Ahora alabaré a Yeshua; por tanto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.

Capítulo 30

1 Y cuando Raquel vio que no daba hijos a Jacob, Raquel tuvo envidia de su hermana; y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.

2 Y la ira de Jacob se encendió contra Raquel; y él dijo: ¿Estoy yo acaso en lugar de Yahweh, que te ha negado el fruto del vientre?

3 Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella; y ella dará a luz sobre mis rodillas, para que yo también tenga hijos por medio de ella.

4 Y ella le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella.

5 Y Bilha concibió, y dio a Jacob un hijo.

6 Y Raquel dijo: Yahweh me ha juzgado, y también ha oído mi voz, y me ha dado un hijo; por tanto llamó su nombre Dan.

7 Y Bilha, sierva de Raquel, concibió otra vez, y dio a Jacob un segundo hijo.

8 Y Raquel dijo: Con grandes luchas he luchado con mi hermana, y he vencido; y llamó su nombre Neftalí.

9 Cuando Lea vio que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa su sierva, y la dio a Jacob por mujer.

10 Y Zilpa, sierva de Lea, dio a Jacob un hijo.

11 Y Lea dijo: Viene una tropa; y llamó su nombre Gad.

12 Y Zilpa, sierva de Lea, dio a Jacob un segundo hijo.

13 Y Lea dijo: Dichosa soy, porque las mujeres me llamarán bienaventurada; y llamó su nombre Aser.

14 Y Rubén fue en los días de la siega del trigo, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea su madre. Entonces Raquel dijo a Lea: Dame, te ruego, de las mandrágoras de tu hijo.

15 Y ella le dijo: ¿Es poca cosa que hayas tomado a mi marido? ¿Y habrías también de quitar las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Por tanto él dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.

16 Y Jacob vino del campo por la tarde, y Lea salió a su encuentro, y dijo: Debes llegarte a mí; porque ciertamente te he alquilado con las mandrágoras de mi hijo. Y él durmió con ella aquella noche.

17 Y Yeshua oyó a Lea, y ella concibió, y dio a Jacob el quinto hijo.

18 Y Lea dijo: Yeshua me ha dado mi recompensa, porque he dado mi criada a mi marido; y llamó su nombre Isacar.

19 Y Lea concibió otra vez, y dio a Jacob el sexto hijo.

20 Y Lea dijo: Yeshua me ha dotado con una buena dote; ahora mi marido habitará conmigo, porque le he dado seis hijos; y llamó su nombre Zabulón.

21 Y después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.

22 Y Yeshua se acordó de Raquel, y Yeshua la oyó, y abrió su matriz.

23 Y ella concibió, y dio a luz un hijo; y dijo: Yeshua ha quitado mi afrenta:

24 Y llamó su nombre José; y dijo: Yeshua me añada otro hijo.

25 Y sucedió que, cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Envíame, para que vaya a mi propio lugar, y a mi tierra.

26 Dame mis mujeres y mis hijos, por quienes te he servido, y déjame ir; porque tú sabes el servicio que te he hecho.

27 Y Labán le dijo: Te ruego, si he hallado gracia en tus ojos, quédate; porque he aprendido por experiencia que Yahweh me ha bendecido por causa tuya.

28 Y él dijo: Señálame tu salario, y yo lo daré.

29 Y él le dijo: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo.

30 Porque era poco lo que tenías antes que yo viniese, y ahora ha aumentado hasta una multitud; y Yahweh te ha bendecido desde mi llegada; ¿y ahora cuándo proveeré también para mi propia casa?

31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y Jacob dijo: No me darás nada; si hicieres esto por mí, volveré a apacentar y guardar tu rebaño.

32 Pasaré hoy por todo tu rebaño, apartando de allí todo el ganado salpicado y moteado, y todo el ganado oscuro entre las ovejas, y el moteado y salpicado entre las cabras; y de tal será mi salario.

33 Así responderá por mí mi justicia en el tiempo venidero, cuando venga por mi salario delante de tu rostro; todo el que no sea salpicado ni moteado entre las cabras, y oscuro entre las ovejas, será contado como robado conmigo.

34 Y Labán dijo: He aquí, ojalá sea conforme a tu palabra.

35 Y él apartó aquel día los machos cabríos que eran listados y moteados, y todas las cabras que eran salpicadas y moteadas, y todo el que tenía algo de blanco en él, y todo el oscuro entre las ovejas, y los dio en mano de sus hijos.

36 Y puso tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba el resto de los rebaños de Labán.

37 Y Jacob tomó varas de álamo verde, y de avellano y de castaño; y descortezó en ellas unas rayas blancas, y hizo aparecer lo blanco que había en las varas.

38 Y puso las varas que había descortezado delante de los rebaños en las canales, en los abrevaderos, cuando los rebaños venían a beber, para que concibiesen cuando viniesen a beber.

39 Y los rebaños concibieron delante de las varas, y parieron ganado listado, salpicado y moteado.

40 Y Jacob apartó los corderos, y puso los rostros de los rebaños hacia los listados, y todo el oscuro en el rebaño de Labán; y puso sus propios rebaños aparte, y no los puso junto al ganado de Labán.

41 Y sucedía que, cuando el ganado más fuerte concebía, Jacob ponía las varas delante de los ojos del ganado en las canales, para que concibiesen entre las varas.

42 Pero cuando el ganado era débil, no las ponía; así los más débiles eran de Labán, y los más fuertes de Jacob.

43 Y el varón aumentó en gran manera, y tuvo mucho ganado, y criadas, y siervos, y camellos, y asnos.

Capítulo 31

1 Y él oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob se ha llevado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta gloria.

2 Y Jacob miró el semblante de Labán, y he aquí, no era hacia él como antes.

3 Y Yeshua dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres, y a tu parentela; y yo estaré contigo.

4 Y Jacob envió y llamó a Raquel y a Lea al campo, a su rebaño,

5 y les dijo: Veo el semblante de vuestro padre, que no es hacia mí como antes; pero Yeshua de mi padre ha estado conmigo.

6 Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre.

7 Y vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces; pero Yeshua no le permitió hacerme daño.

8 Si él decía así: Los salpicados serán tu salario; entonces todo el ganado paría salpicado; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todo el ganado paría listado.

9 Así Yeshua ha quitado el ganado de vuestro padre, y me lo ha dado a mí.

10 Y sucedió en el tiempo en que el ganado concebía, que levanté mis ojos, y vi en un sueño, y he aquí los carneros que saltaban sobre el ganado eran listados, salpicados y overos.

11 Y el ángel de Yahweh me habló en el sueño, diciendo: Jacob; y yo dije: He aquí estoy.

12 Y él dijo: Levanta ahora tus ojos, y mira: todos los carneros que saltan sobre el ganado son listados, salpicados y overos; porque he visto todo lo que Labán te hace.

13 Yo soy Yahweh de Betel, donde ungiste la columna, y donde me hiciste un voto; ahora levántate, sal de esta tierra, y vuelve a la tierra de tu parentela.

14 Y Raquel y Lea respondieron y le dijeron: ¿Hay aún alguna porción o herencia para nosotras en la casa de nuestro padre?

15 ¿No nos tiene él por extranjeras? Porque nos ha vendido, y también ha devorado por completo nuestro dinero.

16 Porque todas las riquezas que Yeshua ha quitado a nuestro padre son nuestras, y de nuestros hijos; ahora, pues, todo lo que Yeshua te ha dicho, hazlo.

17 Entonces Jacob se levantó, y puso a sus hijos y a sus mujeres sobre camellos;

18 y se llevó todo su ganado, y todos sus bienes que había adquirido, el ganado de su adquisición, que había adquirido en Padán-aram, para ir a Isaac su padre en la tierra de Canaán.

19 Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel había robado las imágenes que eran de su padre.

20 Y Jacob se escabulló de Labán el arameo sin que él lo supiese, en cuanto no le dijo que huía.

21 Así huyó con todo lo que tenía; y se levantó, y pasó el río, y puso su rostro hacia el monte de Galaad.

22 Y fue dicho a Labán al tercer día que Jacob había huido.

23 Y él tomó a sus hermanos consigo, y lo persiguió siete días de camino; y lo alcanzaron en el monte de Galaad.

24 Y Yeshua vino a Labán el arameo en un sueño de noche, y le dijo: Guárdate de hablar a Jacob ni bien ni mal.

25 Entonces Labán alcanzó a Jacob. Y Jacob había plantado su tienda en el monte; y Labán con sus hermanos plantó en el monte de Galaad.

26 Y Labán dijo a Jacob: ¿Qué has hecho, que te has escabullido de mí sin que yo lo supiese, y te has llevado a mis hijas, como cautivas tomadas a espada?

27 ¿Por qué huiste en secreto, y te escabulliste de mí, y no me lo dijiste, para que yo te hubiese enviado con alegría, y con cantos, con pandero y con arpa?

28 ¿Y no me permitiste besar a mis hijos y a mis hijas? Ahora has hecho neciamente al obrar así.

29 Está en el poder de mi mano haceros daño; pero Yeshua de vuestro padre me habló anoche, diciendo: Guárdate de hablar a Jacob ni bien ni mal.

30 Y ahora, aunque por fuerza quisiste irte, porque anhelabas mucho la casa de tu padre, ¿por qué, sin embargo, has robado mis dioses?

31 Y Jacob respondió y dijo a Labán: Porque tuve temor; porque dije: Quizás me quites por la fuerza a tus hijas.

32 En poder de quien hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos discierne lo que es tuyo conmigo, y tómalo. Porque Jacob no sabía que Raquel los había robado.

33 Y Labán entró en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en las tiendas de las dos criadas; pero no los halló. Entonces salió de la tienda de Lea, y entró en la tienda de Raquel.

34 Y Raquel había tomado las imágenes, y las había puesto en el aparejo del camello, y se había sentado sobre ellas. Y Labán buscó en toda la tienda, pero no las halló.

35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor porque no puedo levantarme delante de ti; porque la costumbre de las mujeres está sobre mí. Y él buscó, pero no halló las imágenes.

36 Y Jacob se enojó, y contendió con Labán; y Jacob respondió y dijo a Labán: ¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado, para que me hayas perseguido con tanto ardor?

37 Ya que has buscado en todas mis cosas, ¿qué has hallado de todas las cosas de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de tus hermanos, para que juzguen entre nosotros dos.

38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, y los carneros de tu rebaño no he comido.

39 Lo despedazado por las fieras no te lo traje; yo soportaba la pérdida; de mi mano lo requerías, fuese robado de día, o robado de noche.

40 Así estuve; de día el calor me consumía, y la escarcha de noche; y mi sueño se apartaba de mis ojos.

41 Así he estado veinte años en tu casa; te serví catorce años por tus dos hijas, y seis años por tu ganado; y has cambiado mi salario diez veces.

42 Si Yeshua de mi padre, Yeshua de Abraham, y el Temor de Isaac, no hubiese estado conmigo, ciertamente me habrías enviado ahora vacío. Yeshua ha visto mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.

43 Y Labán respondió y dijo a Jacob: Estas hijas son mis hijas, y estos hijos son mis hijos, y este ganado es mi ganado, y todo lo que ves es mío; ¿y qué puedo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que han dado a luz?

44 Ahora, pues, ven, hagamos un pacto, yo y tú; y sea por testigo entre mí y ti.

45 Y Jacob tomó una piedra, y la puso por columna.

46 Y Jacob dijo a sus hermanos: Recoged piedras; y ellos tomaron piedras, e hicieron un montón; y comieron allí sobre el montón.

47 Y Labán lo llamó Jegar Sahaduta; pero Jacob lo llamó Galaad.

48 Y Labán dijo: Este montón es testigo entre mí y ti en este día. Por tanto su nombre fue llamado Galaad;

49 y Mizpa; porque dijo: Yahweh vigile entre mí y ti, cuando estemos ausentes el uno del otro.

50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, ningún hombre está con nosotros; mira, Yahweh es testigo entre mí y ti.

51 Y Labán dijo a Jacob: He aquí este montón, y he aquí esta columna, que he levantado entre mí y ti:

52 Este montón sea testigo, y esta columna sea testigo, de que yo no pasaré este montón hacia ti, y de que tú no pasarás este montón y esta columna hacia mí, para daño.

53 Yahweh de Abraham, y Yahweh de Nacor, Yahweh de su padre, juzgue entre nosotros. Y Jacob juró por el Temor de su padre Isaac.

54 Entonces Jacob ofreció sacrificio sobre el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y pasaron la noche en el monte.

55 Y Labán se levantó de mañana temprano, y besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo; y Labán se fue, y volvió a su lugar.

Capítulo 32

1 Y Jacob prosiguió su camino, y los ángeles de Yahweh le salieron al encuentro.

2 Y cuando Jacob los vio, dijo: Este es el campamento de Yahweh; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.

3 Y Jacob envió mensajeros delante de él a Esaú, su hermano, a la tierra de Seir, el país de Edom.

4 Y les mandó, diciendo: Así hablarán a mi señor Esaú: Tu siervo Jacob dice así: He morado con Labán, y me he detenido allí hasta ahora;

5 y tengo bueyes, asnos, rebaños, siervos y siervas; y he enviado a avisar a mi señor, para hallar gracia ante tus ojos.

6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Fuimos a tu hermano Esaú, y también él viene a encontrarte, y cuatrocientos hombres con él.

7 Entonces Jacob tuvo gran temor y se angustió; y dividió a la gente que estaba con él, y los rebaños, las vacadas y los camellos, en dos campamentos;

8 y dijo: Si Esaú viene contra un campamento y lo hiere, el otro campamento que quede escapará.

9 Y dijo Jacob: Oh Yeshua de mi padre Abraham, y Yeshua de mi padre Isaac, Yeshua que me dijiste: Vuelve a tu tierra y a tu parentela, y te haré bien:

10 no soy digno de la menor de todas las misericordias y de toda la verdad que has mostrado a tu siervo; porque con mi cayado pasé este Jordán, y ahora he llegado a ser dos campamentos.

11 Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no sea que venga y me hiera, a la madre con los hijos.

12 Y tú dijiste: Ciertamente te haré bien, y haré tu descendencia como la arena del mar, que no se puede contar por su multitud.

13 Y se quedó allí aquella misma noche; y tomó de lo que le vino a la mano un presente para Esaú, su hermano:

14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,

15 treinta camellas que daban de mamar con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas y diez borricos.

16 Y los entregó en mano de sus siervos, cada manada por separado; y dijo a sus siervos: Pasen delante de mí, y pongan espacio entre manada y manada.

17 Y mandó al primero, diciendo: Cuando Esaú, mi hermano, te encuentre y te pregunte, diciendo: ¿De quién eres? ¿Y adónde vas? ¿Y de quién son estos que van delante de ti?

18 entonces dirás: Son de tu siervo Jacob; es un presente enviado a mi señor Esaú; y he aquí, él también viene detrás de nosotros.

19 Y así mandó al segundo, y al tercero, y a todos los que seguían a las manadas, diciendo: De esta manera hablarán a Esaú, cuando lo encuentren.

20 Y digan además: He aquí, tu siervo Jacob viene detrás de nosotros. Porque dijo: Lo aplacaré con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizás me acepte.

21 Así pasó el presente delante de él; y él se quedó aquella noche en el campamento.

22 Y se levantó aquella noche, y tomó a sus dos mujeres, y a sus dos siervas, y a sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.

23 Y los tomó, y los hizo pasar el arroyo, e hizo pasar todo lo que tenía.

24 Y Jacob se quedó solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

25 Y cuando vio que no podía contra él, tocó el hueco de su muslo; y el hueco del muslo de Jacob se dislocó, mientras luchaba con él.

26 Y dijo: Déjame ir, porque raya el alba. Y él dijo: No te dejaré ir, si no me bendices.

27 Y le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

28 Y él dijo: Ya no se dirá tu nombre Jacob, sino Israel; porque como príncipe has tenido poder con Yeshua y con los hombres, y has prevalecido.

29 Y Jacob le preguntó, y dijo: Te ruego que me declares tu nombre. Y él dijo: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

30 Y Jacob llamó el nombre de aquel lugar Peniel; porque, dijo: Vi a Yeshua cara a cara, y mi vida fue preservada.

31 Y cuando pasaba Penuel, le salió el sol; y cojeaba de su muslo.

32 Por eso los hijos de Israel no comen, hasta el día de hoy, del tendón que se encogió, que está en el hueco del muslo; porque él tocó el hueco del muslo de Jacob en el tendón que se encogió.

Capítulo 33

1 Y Jacob alzó sus ojos, y miró, y he aquí que Esaú venía, y con él cuatrocientos hombres. Y repartió los niños entre Lea y Raquel, y las dos siervas.

2 Y puso a las siervas y a sus niños al frente, y a Lea y a sus niños detrás, y a Raquel y a José en último lugar.

3 Y él pasó delante de ellos, y se inclinó a tierra siete veces, hasta que se acercó a su hermano.

4 Y Esaú corrió a su encuentro, y lo abrazó, y se echó sobre su cuello, y lo besó; y lloraron.

5 Y alzó sus ojos, y vio a las mujeres y a los niños; y dijo: ¿Quiénes son estos que están contigo? Y él dijo: Son los niños que Yeshua ha dado con gracia a tu siervo.

6 Entonces se acercaron las siervas, ellas y sus niños, y se inclinaron.

7 Y también se acercaron Lea y sus niños, y se inclinaron; y después se acercaron José y Raquel, y se inclinaron.

8 Y él dijo: ¿Qué significa toda esta manada que encontré? Y él dijo: Es para hallar gracia ante los ojos de mi señor.

9 Y Esaú dijo: Suficiente tengo yo, hermano mío; quédate con lo que es tuyo.

10 Y Jacob dijo: No, te ruego; si ahora he hallado gracia ante tus ojos, recibe mi presente de mi mano; porque por eso he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Yeshua, y te has complacido conmigo.

11 Toma, te ruego, mi bendición que te ha sido traída; porque Yeshua me ha tratado con gracia, y porque tengo suficiente. Y le insistió, y la tomó.

12 Y él dijo: Partamos y vayamos; y yo iré delante de ti.

13 Y él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo conmigo rebaños y vacadas con crías; y si los fuerzan a caminar en exceso un solo día, morirá todo el rebaño.

14 Pase mi señor, te ruego, delante de su siervo; y yo iré despacio, al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor en Seir.

15 Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo a algunos de la gente que está conmigo. Y él dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia ante los ojos de mi señor.

16 Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.

17 Y Jacob fue a Sucot, y se edificó una casa, e hizo cabañas para su ganado; por eso el nombre del lugar se llama Sucot.

18 Y Jacob llegó a Salem, ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padán-aram; y acampó delante de la ciudad.

19 Y compró una parte del campo donde había extendido su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien piezas de dinero.

20 Y erigió allí un altar, y lo llamó EleloheIsrael.

Capítulo 34

1 Y Dina, la hija de Lea, la cual esta había dado a luz a Jacob, salió a ver a las hijas de la tierra.

2 Y cuando Siquem, hijo de Hamor el heveo, príncipe de aquel país, la vio, la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.

3 Y su alma se apegó a Dina, la hija de Jacob, y amó a la joven, y habló al corazón de la joven.

4 Y Siquem habló a su padre Hamor, diciendo: Tómame a esta joven por mujer.

5 Y Jacob oyó que había deshonrado a Dina, su hija; y sus hijos estaban con su ganado en el campo; y Jacob guardó silencio hasta que ellos vinieron.

6 Y Hamor, padre de Siquem, salió a Jacob para hablar con él.

7 Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo oyeron; y los hombres se entristecieron, y se enojaron mucho, porque había hecho una vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, cosa que no debía hacerse.

8 Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a su hija; les ruego que se la den por mujer.

9 Y emparenten con nosotros: dennos sus hijas, y tomen ustedes nuestras hijas para ustedes.

10 Y habiten con nosotros; y la tierra estará delante de ustedes; habiten y negocien en ella, y adquieran posesiones en ella.

11 Y Siquem dijo a su padre y a sus hermanos: Halle yo gracia ante sus ojos, y lo que me digan, daré.

12 Pídanme una dote y un regalo por grandes que sean, y daré conforme a lo que me digan; pero denme a la joven por mujer.

13 Y los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a Hamor, su padre, con engaño, y hablaron así porque había deshonrado a Dina, su hermana;

14 y les dijeron: No podemos hacer esto, dar nuestra hermana a un hombre incircunciso; porque eso sería una vergüenza para nosotros.

15 Pero en esto consentiremos con ustedes: si se hacen como nosotros, de modo que todo varón de ustedes sea circuncidado;

16 entonces les daremos nuestras hijas, y tomaremos sus hijas para nosotros, y habitaremos con ustedes, y seremos un solo pueblo.

17 Pero si no nos escuchan para circuncidarse, tomaremos a nuestra hija, y nos iremos.

18 Y sus palabras agradaron a Hamor, y a Siquem, hijo de Hamor.

19 Y el joven no tardó en hacer la cosa, porque tenía deleite en la hija de Jacob; y él era el más honorable de toda la casa de su padre.

20 Y Hamor y Siquem, su hijo, vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron con los hombres de su ciudad, diciendo:

21 Estos hombres son pacíficos con nosotros; habiten, pues, en la tierra, y negocien en ella; porque la tierra, he aquí, es bastante espaciosa para ellos; tomemos sus hijas para nosotros por mujeres, y démosles nuestras hijas.

22 Solo en esto consentirán los hombres en habitar con nosotros, para ser un solo pueblo: que todo varón entre nosotros sea circuncidado, como ellos son circuncidados.

23 ¿No serán nuestros su ganado, sus bienes y todas sus bestias? Solamente consintamos con ellos, y habitarán con nosotros.

24 Y escucharon a Hamor y a Siquem, su hijo, todos los que salían por la puerta de su ciudad; y todo varón fue circuncidado, todos los que salían por la puerta de su ciudad.

25 Y aconteció al tercer día, cuando sentían el dolor, que dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad con audacia, y mataron a todos los varones.

26 Y mataron a Hamor y a Siquem, su hijo, al filo de la espada, y tomaron a Dina de la casa de Siquem, y salieron.

27 Los hijos de Jacob vinieron sobre los muertos, y saquearon la ciudad, porque habían deshonrado a su hermana.

28 Tomaron sus ovejas, y sus bueyes, y sus asnos, y lo que había en la ciudad, y lo que había en el campo,

29 y todas sus riquezas, y a todos sus niños, y a sus mujeres tomaron cautivos, y saquearon incluso todo lo que había en la casa.

30 Y Jacob dijo a Simeón y a Leví: Me han turbado, haciéndome odioso entre los habitantes de la tierra, entre los cananeos y los ferezeos; y siendo yo pocos en número, se reunirán contra mí y me herirán; y seré destruido, yo y mi casa.

31 Y ellos dijeron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?

Capítulo 35

1 Y Yeshua dijo a Jacob: Levántate, sube a Betel, y habita allí; y haz allí un altar a Yeshua, que se te apareció cuando huías de delante de Esaú, tu hermano.

2 Entonces Jacob dijo a su casa, y a todos los que estaban con él: Quiten los dioses extraños que hay entre ustedes, y sean limpios, y muden sus vestidos;

3 y levantémonos, y subamos a Betel; y haré allí un altar a Yeshua, que me respondió en el día de mi angustia, y estuvo conmigo en el camino por el que fui.

4 Y dieron a Jacob todos los dioses extraños que había en su mano, y todos los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de la encina que estaba junto a Siquem.

5 Y partieron; y el terror de Yahweh estuvo sobre las ciudades que había alrededor de ellos, y no persiguieron a los hijos de Jacob.

6 Y Jacob llegó a Luz, que está en la tierra de Canaán, esto es, Betel, él y todo el pueblo que estaba con él.

7 Y edificó allí un altar, y llamó el lugar El-betel; porque allí se le apareció Yeshua, cuando huía de delante de su hermano.

8 Pero Débora, nodriza de Rebeca, murió, y fue sepultada debajo de Betel, debajo de una encina; y su nombre fue llamado Alón-bacut.

9 Y Yeshua se apareció a Jacob otra vez, cuando vino de Padán-aram, y lo bendijo.

10 Y Yeshua le dijo: Tu nombre es Jacob; ya no se dirá tu nombre Jacob, sino que Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.

11 Y Yeshua le dijo: Yo soy Yeshua Todopoderoso: fructifica y multiplícate; una nación y una compañía de naciones saldrán de ti, y reyes saldrán de tus lomos;

12 y la tierra que di a Abraham y a Isaac, te la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra.

13 Y Yeshua se fue de él, subiendo, en el lugar donde había hablado con él.

14 Y Jacob erigió una columna en el lugar donde había hablado con él, una columna de piedra; y derramó sobre ella una libación, y derramó aceite sobre ella.

15 Y Jacob llamó el nombre del lugar donde Yeshua habló con él, Betel.

16 Y partieron de Betel; y faltaba todavía un pequeño trecho para llegar a Efrata; y Raquel dio a luz, y tuvo un parto difícil.

17 Y aconteció, cuando estaba en el parto difícil, que la partera le dijo: No temas; también tendrás este hijo.

18 Y aconteció, al apartarse su alma (porque murió), que llamó su nombre Benoni; pero su padre lo llamó Benjamín.

19 Y Raquel murió, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.

20 Y Jacob puso una columna sobre su sepulcro; esa es la columna del sepulcro de Raquel hasta el día de hoy.

21 Y Israel partió, y extendió su tienda más allá de la torre de Edar.

22 Y aconteció, cuando Israel habitaba en aquella tierra, que Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo oyó. Y los hijos de Jacob fueron doce:

23 Los hijos de Lea: Rubén, primogénito de Jacob, y Simeón, y Leví, y Judá, e Isacar, y Zabulón:

24 Los hijos de Raquel: José, y Benjamín:

25 Y los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan, y Neftalí:

26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad, y Aser; estos son los hijos de Jacob, que le nacieron en Padán-aram.

27 Y Jacob vino a Isaac, su padre, a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde moraron Abraham e Isaac.

28 Y los días de Isaac fueron ciento ochenta años.

29 E Isaac expiró, y murió, y fue reunido con su pueblo, siendo viejo y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob, sus hijos.

Capítulo 36

1 Estas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom.

2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón el hitita, y a Aholibama, hija de Aná, hija de Zibeón el heveo;

3 y a Basemat, hija de Ismael, hermana de Nebayot.

4 Y Ada dio a luz a Esaú a Elifaz; y Basemat dio a luz a Reuel;

5 y Aholibama dio a luz a Jeús, y a Jaalam, y a Corá; estos son los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.

6 Y Esaú tomó a sus mujeres, y a sus hijos, y a sus hijas, y a todas las personas de su casa, y su ganado, y todas sus bestias, y todos sus bienes, que había obtenido en la tierra de Canaán; y se fue a otro país, de delante de Jacob, su hermano.

7 Porque sus riquezas eran más de lo que podían para habitar juntos; y la tierra en la que eran peregrinos no podía sostenerlos a causa de su ganado.

8 Así habitó Esaú en el monte de Seir; Esaú es Edom.

9 Y estas son las generaciones de Esaú, padre de los edomitas, en el monte de Seir:

10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esaú.

11 Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, y Gatam, y Cenaz.

12 Y Timna era concubina de Elifaz, hijo de Esaú; y ella dio a luz a Elifaz a Amalec; estos fueron los hijos de Ada, mujer de Esaú.

13 Y estos son los hijos de Reuel: Nahat, y Zera, Sama, y Miza; estos fueron los hijos de Basemat, mujer de Esaú.

14 Y estos fueron los hijos de Aholibama, hija de Aná, hija de Zibeón, mujer de Esaú; y ella dio a luz a Esaú a Jeús, y a Jaalam, y a Corá.

15 Estos fueron los jefes de los hijos de Esaú: los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: el jefe Temán, el jefe Omar, el jefe Zefo, el jefe Cenaz,

16 el jefe Corá, el jefe Gatam y el jefe Amalec; estos son los jefes que salieron de Elifaz en la tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada.

17 Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: el jefe Nahat, el jefe Zera, el jefe Sama, el jefe Miza; estos son los jefes que salieron de Reuel en la tierra de Edom; estos son los hijos de Basemat, mujer de Esaú.

18 Y estos son los hijos de Aholibama, mujer de Esaú: el jefe Jeús, el jefe Jaalam, el jefe Corá; estos fueron los jefes que salieron de Aholibama, hija de Aná, mujer de Esaú.

19 Estos son los hijos de Esaú, el cual es Edom, y estos son sus jefes.

20 Estos son los hijos de Seir el horeo, que habitaban la tierra: Lotán, y Sobal, y Zibeón, y Aná,

21 y Disón, y Ezer, y Disán; estos son los jefes de los horeos, hijos de Seir, en la tierra de Edom.

22 Y los hijos de Lotán fueron Hori y Hemam; y la hermana de Lotán fue Timna.

23 Y los hijos de Sobal fueron estos: Alván, y Manahat, y Ebal, Sefo, y Onam.

24 Y estos son los hijos de Zibeón: Ajá, y Aná; este fue aquel Aná que halló las mulas en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón, su padre.

25 Y los hijos de Aná fueron estos: Disón, y Aholibama, hija de Aná.

26 Y estos son los hijos de Disón: Hemdán, y Esbán, e Itrán, y Querán.

27 Los hijos de Ezer son estos: Bilhán, y Zaaván, y Acán.

28 Los hijos de Disán son estos: Uz, y Arán.

29 Estos son los jefes que salieron de los horeos: el jefe Lotán, el jefe Sobal, el jefe Zibeón, el jefe Aná,

30 el jefe Disón, el jefe Ezer, el jefe Disán; estos son los jefes que salieron de Hori, según sus jefes en la tierra de Seir.

31 Y estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinara ningún rey sobre los hijos de Israel.

32 Y Bela, hijo de Beor, reinó en Edom; y el nombre de su ciudad fue Dinaba.

33 Y Bela murió, y Jobab, hijo de Zera, de Bosra, reinó en su lugar.

34 Y Jobab murió, y Husam, de la tierra de Temani, reinó en su lugar.

35 Y Husam murió, y Hadad, hijo de Bedad, que hirió a Madián en el campo de Moab, reinó en su lugar; y el nombre de su ciudad fue Avit.

36 Y Hadad murió, y Samla, de Masreca, reinó en su lugar.

37 Y Samla murió, y Saúl, de Rehobot, junto al río, reinó en su lugar.

38 Y Saúl murió, y Baal-hanán, hijo de Acbor, reinó en su lugar.

39 Y Baal-hanán, hijo de Acbor, murió, y Hadar reinó en su lugar; y el nombre de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer fue Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezahab.

40 Y estos son los nombres de los jefes que salieron de Esaú, según sus familias, según sus lugares, por sus nombres: el jefe Timna, el jefe Alva, el jefe Jetet,

41 el jefe Aholibama, el jefe Ela, el jefe Pinón,

42 el jefe Cenaz, el jefe Temán, el jefe Mibzar,

43 el jefe Magdiel, el jefe Iram; estos son los jefes de Edom, según sus habitaciones en la tierra de su posesión; él es Esaú, padre de los edomitas.

Capítulo 37

1 Y Jacob habitó en la tierra en la que su padre fue peregrino, en la tierra de Canaán.

2 Estas son las generaciones de Jacob. José, siendo de diecisiete años, apacentaba el rebaño con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; y José llevó a su padre el mal informe acerca de ellos.

3 Y Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque era el hijo de su vejez; y le hizo una túnica de muchos colores.

4 Y cuando sus hermanos vieron que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, lo aborrecieron, y no podían hablarle pacíficamente.

5 Y José soñó un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos lo aborrecieron aún más.

6 Y él les dijo: Oigan, les ruego, este sueño que he soñado:

7 Porque, he aquí, atábamos gavillas en el campo, y, miren, mi gavilla se levantó, y también se mantuvo en pie; y, he aquí, sus gavillas estaban alrededor, y se inclinaban ante mi gavilla.

8 Y sus hermanos le dijeron: ¿Reinarás en verdad sobre nosotros? ¿O tendrás en verdad dominio sobre nosotros? Y lo aborrecieron aún más por sus sueños, y por sus palabras.

9 Y soñó todavía otro sueño, y lo contó a sus hermanos, y dijo: He aquí, he soñado otro sueño más; y, he aquí, el sol y la luna y las once estrellas se inclinaban ante mí.

10 Y lo contó a su padre, y a sus hermanos; y su padre lo reprendió, y le dijo: ¿Qué es este sueño que has soñado? ¿Vendremos en verdad yo y tu madre y tus hermanos a inclinarnos ante ti hasta la tierra?

11 Y sus hermanos le tenían envidia; pero su padre guardaba lo dicho.

12 Y sus hermanos fueron a apacentar el rebaño de su padre en Siquem.

13 E Israel dijo a José: ¿No apacientan tus hermanos el rebaño en Siquem? Ven, y te enviaré a ellos. Y él le dijo: Aquí estoy.

14 Y él le dijo: Ve, te ruego, mira si les va bien a tus hermanos, y si le va bien al rebaño; y tráeme palabra de nuevo. Así lo envió desde el valle de Hebrón, y llegó a Siquem.

15 Y un hombre lo encontró, y, he aquí, andaba errante por el campo; y el hombre le preguntó, diciendo: ¿Qué buscas?

16 Y él dijo: Busco a mis hermanos; dime, te ruego, dónde apacientan sus rebaños.

17 Y el hombre dijo: Ya se han ido de aquí; porque les oí decir: Vayamos a Dotán. Y José fue tras sus hermanos, y los halló en Dotán.

18 Y cuando lo vieron de lejos, aun antes de que se acercara a ellos, conspiraron contra él para matarlo.

19 Y se dijeron unos a otros: He aquí, viene este soñador.

20 Vengan ahora, pues, y matémoslo, y echémoslo en alguna cisterna, y diremos: Alguna bestia mala lo devoró; y veremos en qué paran sus sueños.

21 Y Rubén lo oyó, y lo libró de sus manos; y dijo: No lo matemos.

22 Y Rubén les dijo: No derramen sangre; échenlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongan mano sobre él; para librarlo así de sus manos, a fin de devolverlo a su padre.

23 Y aconteció, cuando José llegó a sus hermanos, que despojaron a José de su túnica, la túnica de muchos colores que llevaba puesta;

24 y lo tomaron, y lo echaron en una cisterna; y la cisterna estaba vacía, no había agua en ella.

25 Y se sentaron a comer pan; y alzaron sus ojos y miraron, y, he aquí, una compañía de ismaelitas venía de Galaad con sus camellos cargados de especias aromáticas, bálsamo y mirra, que iban a llevar a Egipto.

26 Y Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay si matamos a nuestro hermano, y encubrimos su sangre?

27 Vengan, y vendámoslo a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque es nuestro hermano, nuestra carne. Y sus hermanos consintieron.

28 Entonces pasaron unos madianitas mercaderes; y sacaron y levantaron a José de la cisterna, y vendieron a José a los ismaelitas por veinte piezas de plata; y ellos llevaron a José a Egipto.

29 Y Rubén volvió a la cisterna; y, he aquí, José no estaba en la cisterna; y rasgó sus vestidos.

30 Y volvió a sus hermanos, y dijo: El niño no está; y yo, ¿adónde iré?

31 Y tomaron la túnica de José, y mataron un cabrito de las cabras, y mojaron la túnica en la sangre;

32 y enviaron la túnica de muchos colores, y la trajeron a su padre; y dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo o no.

33 Y él la reconoció, y dijo: Es la túnica de mi hijo; una bestia mala lo devoró; José sin duda ha sido despedazado.

34 Y Jacob rasgó sus vestidos, y puso tela áspera sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días.

35 Y todos sus hijos y todas sus hijas se levantaron para consolarlo; pero él rehusó ser consolado; y dijo: Porque descenderé a la tumba, a mi hijo, guardando luto. Así su padre lloró por él.

36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, y capitán de la guardia.

Capítulo 38

1 Y aconteció en aquel tiempo, que Judá descendió de sus hermanos, y se fue a un cierto adulamita, cuyo nombre era Hira.

2 Y Judá vio allí a la hija de un cierto cananeo, cuyo nombre era Súa; y la tomó, y se llegó a ella.

3 Y ella concibió, y dio a luz un hijo; y él llamó su nombre Er.

4 Y ella concibió otra vez, y dio a luz un hijo; y ella llamó su nombre Onán.

5 Y ella concibió todavía otra vez, y dio a luz un hijo; y llamó su nombre Sela; y él estaba en Quezib, cuando ella lo dio a luz.

6 Y Judá tomó una mujer para Er, su primogénito, cuyo nombre era Tamar.

7 Y Er, primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Yahweh; y Yahweh lo mató.

8 Y Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y cásate con ella, y levanta descendencia a tu hermano.

9 Y Onán sabía que la descendencia no sería suya; y aconteció, cuando se llegaba a la mujer de su hermano, que derramaba en tierra, para no dar descendencia a su hermano.

10 Y lo que hizo desagradó a Yahweh; por lo cual él lo mató también a él.

11 Entonces Judá dijo a Tamar, su nuera: Quédate viuda en la casa de tu padre, hasta que crezca Sela, mi hijo; porque dijo: No sea que también muera él, como sus hermanos. Y Tamar se fue y habitó en la casa de su padre.

12 Y al pasar el tiempo murió la hija de Súa, mujer de Judá; y Judá se consoló, y subió a sus trasquiladores de ovejas a Timnat, él y su amigo Hira el adulamita.

13 Y fue dicho a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas.

14 Y ella se quitó los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se envolvió, y se sentó en un lugar abierto, que está junto al camino de Timnat; porque vio que Sela había crecido, y ella no le había sido dada por mujer.

15 Cuando Judá la vio, la tuvo por ramera; porque había cubierto su rostro.

16 Y se apartó hacia ella junto al camino, y dijo: Vamos, te ruego, déjame llegarme a ti; (porque no sabía que era su nuera.) Y ella dijo: ¿Qué me darás, para que puedas llegarte a mí?

17 Y él dijo: Te enviaré un cabrito del rebaño. Y ella dijo: ¿Me darás una prenda, hasta que lo envíes?

18 Y él dijo: ¿Qué prenda te daré? Y ella dijo: Tu sello, y tus cordones, y tu cayado que está en tu mano. Y él se lo dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él.

19 Y ella se levantó, y se fue, y se quitó el velo, y se vistió los vestidos de su viudez.

20 Y Judá envió el cabrito por mano de su amigo el adulamita, para recibir su prenda de mano de la mujer; pero él no la halló.

21 Entonces preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera, que estaba abiertamente junto al camino? Y ellos dijeron: No ha habido ramera en este lugar.

22 Y él volvió a Judá, y dijo: No puedo hallarla; y también los hombres del lugar dijeron que no había habido ramera en este lugar.

23 Y Judá dijo: Que se lo quede para ella, para que no seamos avergonzados; he aquí, envié este cabrito, y tú no la has hallado.

24 Y aconteció como a los tres meses después, que fue dicho a Judá, diciendo: Tamar, tu nuera, ha fornicado como ramera; y también, he aquí, está encinta por su fornicación. Y Judá dijo: Sáquenla, y sea quemada.

25 Cuando ella fue sacada, envió a decir a su suegro, diciendo: Del hombre de quien son estas cosas, estoy encinta; y dijo: Reconoce, te ruego, de quién son estos: el sello, los cordones y el cayado.

26 Y Judá los reconoció, y dijo: Ella ha sido más justa que yo; porque no se la di a Sela, mi hijo. Y no la conoció más.

27 Y aconteció en el tiempo de su parto, que, he aquí, había gemelos en su vientre.

28 Y aconteció, cuando daba a luz, que uno sacó la mano; y la partera tomó y ató en su mano un hilo escarlata, diciendo: Este salió primero.

29 Y aconteció, al retirar él su mano, que, he aquí, salió su hermano; y ella dijo: ¡Cómo te has abierto paso! Esta brecha sea sobre ti; por eso su nombre fue llamado Fares.

30 Y después salió su hermano, que tenía el hilo escarlata en su mano; y su nombre fue llamado Zara. CAPÍTULOS 39-50 DE GÉNESIS - BORRADOR DE TRABAJO DEL NOMBRE SAGRADO Fuente: Project Gutenberg eBook #8001, The Bible, King James Version, Book 1: Genesis (https://www.gutenberg.org/cache/epub/8001/pg8001.txt) Copia local: KJV_Gutenberg_8001.txt (verificado: Génesis 1:1 dice "In the beginning God created the heaven and the earth.") Fecha: 2026-10-11 Alcance: Solo los capítulos 39-50. Los capítulos 1-38 no se reconstruyen aquí. Reglas de edición aplicadas (según David Farkas, 2026-10-11): - Dios (el Padre, en la fuente inglesa God) -> Yahweh. Las formas en minúscula para dioses falsos permanecen tal como están impresas. - SEÑOR en mayúsculas (el tetragrámaton, en la fuente inglesa LORD) -> Yahweh. - Señor con mayúscula inicial solamente (en la fuente inglesa Lord) -> Yahweh, EXCEPTO el tratamiento humano ("mi señor", "el señor de ellos", "su señor", "tu señor", "el señor de la tierra/del país", "señor de toda su casa", "señor de todo Egipto"), que permanece tal como está impreso según la decisión de David sobre los títulos humanos. - La forma sustituida del nombre personal -> Yeshua; la forma sustituida del título -> Mesías (sin ocurrencias en Génesis 39-50). - Los compuestos se desduplicaron si surgían (no surgió ninguno). - No se inventó, parafraseó ni suavizó texto alguno: solo sustitución. - La numeración de capítulos y versículos se conservó exactamente tal como está impresa. Estado: Borrador de trabajo - las representaciones de Señor marcadas para la revisión de David. ======================================================================

Capítulo 39

1 Y José fue llevado a Egipto; y Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia, un egipcio, lo compró de manos de los ismaelitas, que lo habían llevado allá.

2 Y Yahweh estaba con José, y fue un hombre próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.

3 Y su amo vio que Yahweh estaba con él, y que Yahweh hacía prosperar en su mano todo lo que él hacía.

4 Y José halló gracia ante sus ojos, y le servía; y lo puso como mayordomo sobre su casa, y todo lo que tenía lo puso en su mano.

5 Y aconteció que, desde el tiempo en que lo puso como mayordomo en su casa, y sobre todo lo que tenía, Yahweh bendijo la casa del egipcio por causa de José; y la bendición de Yahweh estaba sobre todo lo que tenía en la casa, y en el campo.

6 Y dejó todo lo que tenía en mano de José; y no sabía de nada de lo que tenía, sino del pan que comía. Y José era de hermosa figura, y de buen parecer.

7 Y aconteció después de estas cosas, que la mujer de su amo puso sus ojos en José; y ella dijo: Acuéstate conmigo.

8 Pero él rehusó, y dijo a la mujer de su amo: He aquí, mi amo no sabe lo que hay conmigo en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene;

9 no hay nadie mayor que yo en esta casa; ni él me ha negado cosa alguna sino a ti, porque tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo esta gran maldad, y pecaría contra Yahweh?

10 Y aconteció que, como ella hablaba a José día tras día, él no la escuchó, para acostarse junto a ella, ni para estar con ella.

11 Y aconteció por este tiempo, que José entró en la casa para hacer su trabajo; y no había ninguno de los hombres de la casa allí dentro.

12 Y ella lo asió por su vestidura, diciendo: Acuéstate conmigo; y él dejó su vestidura en la mano de ella, y huyó, y salió fuera.

13 Y aconteció que, cuando ella vio que había dejado su vestidura en su mano, y había huido fuera,

14 llamó a los hombres de su casa, y les habló, diciendo: Miren, nos ha traído un hebreo para burlarse de nosotros; vino a mí para acostarse conmigo, y yo grité a gran voz;

15 y aconteció que, cuando oyó que alcé mi voz y grité, dejó su vestidura junto a mí, y huyó, y salió fuera.

16 Y ella puso la vestidura de él junto a ella, hasta que su señor vino a casa.

17 Y ella le habló conforme a estas palabras, diciendo: El siervo hebreo, que nos trajiste, vino a mí para burlarse de mí;

18 y aconteció que, al alzar yo mi voz y gritar, él dejó su vestidura junto a mí, y huyó fuera.

19 Y aconteció que, cuando su amo oyó las palabras de su mujer, que ella le habló, diciendo: De esta manera me hizo tu siervo; su ira se encendió.

20 Y el amo de José lo tomó, y lo puso en la prisión, el lugar donde estaban atados los presos del rey; y estuvo allí en la prisión.

21 Pero Yahweh estaba con José, y le mostró misericordia, y le dio gracia ante los ojos del jefe de la prisión.

22 Y el jefe de la prisión entregó en mano de José a todos los presos que estaban en la prisión; y todo lo que ellos hacían allí, él era quien lo hacía.

23 El jefe de la prisión no miraba ninguna cosa que estuviera bajo su mano; porque Yahweh estaba con él, y lo que él hacía, Yahweh lo hacía prosperar.

Capítulo 40

1 Y aconteció después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y su panadero ofendieron a su señor, el rey de Egipto.

2 Y Faraón se enojó contra dos de sus oficiales, contra el jefe de los coperos, y contra el jefe de los panaderos.

3 Y los puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, en la prisión, el lugar donde José estaba atado.

4 Y el capitán de la guardia encargó a José de ellos, y él les servía; y estuvieron un tiempo bajo custodia.

5 Y ambos soñaron un sueño, cada uno su sueño en una misma noche, cada uno según la interpretación de su sueño, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban atados en la prisión.

6 Y José vino a ellos por la mañana, y los miró, y, he aquí, estaban tristes.

7 Y preguntó a los oficiales de Faraón que estaban con él bajo custodia en la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué se ven tan tristes hoy?

8 Y ellos le dijeron: Hemos soñado un sueño, y no hay quien lo interprete. Y José les dijo: ¿No pertenecen las interpretaciones a Yahweh? Cuéntenmelos, les ruego.

9 Y el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: En mi sueño, he aquí, una vid estaba delante de mí;

10 y en la vid había tres sarmientos; y era como si brotara, y sus flores salían; y sus racimos producían uvas maduras;

11 y la copa de Faraón estaba en mi mano; y tomé las uvas, y las exprimí en la copa de Faraón, y puse la copa en la mano de Faraón.

12 Y José le dijo: Esta es su interpretación: Los tres sarmientos son tres días;

13 dentro de tres días Faraón alzará tu cabeza, y te restaurará a tu lugar; y entregarás la copa de Faraón en su mano, como antes, cuando eras su copero.

14 Pero acuérdate de mí cuando te vaya bien, y muestra bondad, te ruego, conmigo, y haz mención de mí a Faraón, y sácame de esta casa;

15 porque en verdad fui robado de la tierra de los hebreos; y tampoco aquí he hecho nada para que me pusieran en la mazmorra.

16 Cuando el jefe de los panaderos vio que la interpretación era buena, dijo a José: Yo también estaba en mi sueño, y, he aquí, tenía tres canastillos blancos sobre mi cabeza;

17 y en el canastillo superior había de toda clase de alimentos horneados para Faraón; y las aves los comían del canastillo sobre mi cabeza.

18 Y José respondió y dijo: Esta es su interpretación: Los tres canastillos son tres días;

19 dentro de tres días Faraón alzará tu cabeza de sobre ti, y te colgará en un árbol; y las aves comerán tu carne de sobre ti.

20 Y aconteció al tercer día, que era el cumpleaños de Faraón, que él hizo un banquete para todos sus siervos; y alzó la cabeza del jefe de los coperos y la del jefe de los panaderos en medio de sus siervos.

21 Y restauró al jefe de los coperos a su puesto de copero otra vez; y él puso la copa en la mano de Faraón;

22 pero colgó al jefe de los panaderos, como José se lo había interpretado.

23 Sin embargo, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que lo olvidó.

Capítulo 41

1 Y aconteció al cabo de dos años enteros, que Faraón soñó; y, he aquí, estaba junto al río.

2 Y, he aquí, subían del río siete vacas hermosas y gordas de carne; y pastaban en un prado.

3 Y, he aquí, otras siete vacas subían tras ellas del río, feas y flacas de carne; y se pararon junto a las otras vacas a la orilla del río.

4 Y las vacas feas y flacas de carne devoraron a las siete vacas hermosas y gordas. Y Faraón despertó.

5 Y durmió y soñó la segunda vez; y, he aquí, siete espigas salían de una sola caña, llenas y buenas.

6 Y, he aquí, siete espigas delgadas y quemadas por el viento del este brotaban tras ellas.

7 Y las siete espigas delgadas devoraron a las siete espigas llenas y plenas. Y Faraón despertó, y, he aquí, era un sueño.

8 Y aconteció por la mañana que su espíritu estaba turbado; y envió y llamó a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y Faraón les contó su sueño; pero no había quien se los interpretara a Faraón.

9 Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Hoy me acuerdo de mis faltas;

10 Faraón se enojó contra sus siervos, y me puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, a mí y al jefe de los panaderos;

11 y soñamos un sueño en una misma noche, él y yo; soñamos, cada uno según la interpretación de su sueño.

12 Y estaba allí con nosotros un joven, un hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y nos interpretó nuestros sueños; a cada uno según su sueño lo interpretó.

13 Y aconteció que, como él nos lo interpretó, así fue; a mí me restauró a mi puesto, y a él lo colgó.

14 Entonces Faraón envió y llamó a José, y lo sacaron apresuradamente de la mazmorra; y él se afeitó, y cambió sus vestidos, y vino a Faraón.

15 Y Faraón dijo a José: He soñado un sueño, y no hay quien lo interprete; y he oído decir de ti, que puedes entender un sueño para interpretarlo.

16 Y José respondió a Faraón, diciendo: No está en mí; Yahweh dará a Faraón una respuesta de paz.

17 Y Faraón dijo a José: En mi sueño, he aquí, estaba sobre la orilla del río;

18 y, he aquí, subían del río siete vacas, gordas de carne y hermosas; y pastaban en un prado;

19 y, he aquí, otras siete vacas subían tras ellas, pobres y muy feas y flacas de carne, tales como nunca vi en toda la tierra de Egipto por su fealdad;

20 y las vacas flacas y feas devoraron a las primeras siete vacas gordas;

21 y cuando las hubieron devorado, no se podía notar que las habían devorado; sino que seguían feas, como al principio. Y desperté.

22 Y vi en mi sueño, y, he aquí, siete espigas salían en una sola caña, llenas y buenas;

23 y, he aquí, siete espigas marchitas, delgadas y quemadas por el viento del este, brotaban tras ellas;

24 y las espigas delgadas devoraron a las siete espigas buenas; y conté esto a los magos; pero no hubo quien pudiera declarármelo.

25 Y José dijo a Faraón: El sueño de Faraón es uno; Yahweh ha mostrado a Faraón lo que está a punto de hacer.

26 Las siete vacas buenas son siete años; y las siete espigas buenas son siete años; el sueño es uno.

27 Y las siete vacas delgadas y feas que subían tras ellas son siete años; y las siete espigas vacías, quemadas por el viento del este, serán siete años de hambre.

28 Esto es lo que he hablado a Faraón: Lo que Yahweh está a punto de hacer, lo muestra a Faraón.

29 He aquí, vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto;

30 y se levantarán después de ellos siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra;

31 y la abundancia no se conocerá en la tierra a causa de aquella hambre que sigue; porque será muy grave.

32 Y en cuanto a que el sueño se repitió a Faraón dos veces, es porque la cosa está establecida por Yahweh, y Yahweh la traerá pronto a cumplimiento.

33 Ahora, pues, busque Faraón un hombre prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.

34 Haga Faraón esto, y nombre oficiales sobre la tierra, y tome la quinta parte de la tierra de Egipto en los siete años de abundancia.

35 Y junten ellos todo el alimento de esos buenos años que vienen, y recojan el grano bajo la mano de Faraón, y guarden el alimento en las ciudades.

36 Y ese alimento será reserva para la tierra contra los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto, para que la tierra no perezca a causa del hambre.

37 Y la cosa pareció bien a los ojos de Faraón y a los ojos de todos sus siervos.

38 Y Faraón dijo a sus siervos: ¿Podremos hallar a otro como este, un hombre en quien esté el Espíritu de Yahweh?

39 Y Faraón dijo a José: Pues que Yahweh te ha mostrado todo esto, no hay nadie tan prudente y sabio como tú.

40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.

41 Y dijo Faraón a José: Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.

42 Entonces Faraón se quitó el anillo de su mano y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino fino, y puso un collar de oro en su cuello;

43 y lo hizo subir en su segundo carro que tenía, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.

44 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.

45 Y Faraón llamó el nombre de José Zafnat-panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

46 Y era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón, rey de Egipto. Y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.

47 Y en los siete años de abundancia la tierra produjo a manos llenas.

48 Y él reunió todo el alimento de los siete años que hubo en la tierra de Egipto, y guardó el alimento en las ciudades; puso en cada ciudad el alimento del campo que estaba a su alrededor.

49 Y José reunió grano como la arena del mar, en gran abundancia, hasta que dejó de contar, porque no tenía número.

50 Y nacieron a José dos hijos antes de que vinieran los años de hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.

51 Y José llamó el nombre del primogénito Manasés, porque dijo: Yahweh me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre.

52 Y al segundo llamó Efraín, porque dijo: Yahweh me ha hecho fructificar en la tierra de mi aflicción.

53 Y se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto.

54 Y comenzaron a venir los siete años de hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todas las tierras, pero en toda la tierra de Egipto había pan.

55 Y cuando toda la tierra de Egipto tuvo hambre, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y Faraón dijo a todos los egipcios: Id a José; haced lo que él os diga.

56 Y el hambre estaba sobre toda la faz de la tierra; y José abrió todos los graneros y vendió a los egipcios, porque el hambre se había agravado en la tierra de Egipto.

57 Y de todos los países venían a Egipto para comprar grano de José, porque el hambre era grande en todas las tierras.

Capítulo 42

1 Y viendo Jacob que había grano en Egipto, dijo a sus hijos: ¿Por qué os miráis unos a otros?

2 Y dijo: He aquí, he oído que hay grano en Egipto; descended allá y comprad de allí para nosotros, para que vivamos y no muramos.

3 Y descendieron los diez hermanos de José a comprar grano en Egipto.

4 Pero a Benjamín, hermano de José, Jacob no lo envió con sus hermanos, porque dijo: No sea que le acontezca algún desastre.

5 Y vinieron los hijos de Israel a comprar entre los que venían, porque había hambre en la tierra de Canaán.

6 Y José era el gobernador de la tierra, y él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de José y se inclinaron ante él rostro en tierra.

7 Y José vio a sus hermanos y los reconoció, pero se hizo como un extraño ante ellos y les habló con dureza, y les dijo: ¿De dónde venís? Y ellos respondieron: De la tierra de Canaán, a comprar alimento.

8 José reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron a él.

9 Entonces José recordó los sueños que había soñado acerca de ellos, y les dijo: Espías sois; para ver lo descubierto de la tierra habéis venido.

10 Y ellos le dijeron: No, señor mío, sino que tus siervos han venido a comprar alimento.

11 Todos nosotros somos hijos de un mismo hombre; somos hombres honrados; tus siervos no son espías.

12 Y él les dijo: No; para ver lo descubierto de la tierra habéis venido.

13 Y ellos dijeron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un hombre en la tierra de Canaán; y he aquí, el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no está.

14 Y José les dijo: Eso es lo que os hablé, diciendo: Espías sois.

15 En esto seréis probados: ¡Vive Faraón!, no saldréis de aquí a menos que vuestro hermano menor venga acá.

16 Enviad a uno de vosotros para que traiga a vuestro hermano, y vosotros quedaréis presos, para que vuestras palabras sean probadas, si hay verdad en vosotros; y si no, ¡vive Faraón!, ciertamente sois espías.

17 Y los puso a todos juntos en la cárcel por tres días.

18 Y al tercer día José les dijo: Haced esto y viviréis, porque yo temo a Yahweh:

19 Si sois hombres honrados, quede uno de vuestros hermanos preso en la casa de vuestra cárcel; y vosotros id, llevad grano para el hambre de vuestras casas.

20 Pero traedme a vuestro hermano menor, para que vuestras palabras sean verificadas y no muráis. Y ellos lo hicieron así.

21 Y se decían el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

22 Y Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo, diciendo: No pequéis contra el muchacho, y no escuchasteis? Por eso, he aquí, también se demanda su sangre.

23 Y ellos no sabían que José los entendía, porque él les hablaba por medio de un intérprete.

24 Y él se apartó de ellos y lloró; después volvió a ellos y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón y lo ató ante sus ojos.

25 Entonces José mandó que llenaran sus costales de grano, y que devolvieran el dinero de cada uno en su costal, y que les dieran provisiones para el camino; y así se hizo con ellos.

26 Y ellos cargaron sus asnos con el grano y se fueron de allí.

27 Y cuando uno de ellos abrió su costal para dar pienso a su asno en el mesón, vio su dinero; y he aquí, estaba en la boca de su costal.

28 Y dijo a sus hermanos: Mi dinero ha sido devuelto; he aquí, está en mi costal. Y se les sobresaltó el corazón, y tuvieron temor, diciéndose el uno al otro: ¿Qué es esto que Yahweh nos ha hecho?

29 Y llegaron a Jacob, su padre, en la tierra de Canaán, y le contaron todo lo que les había acontecido, diciendo:

30 El hombre, señor de la tierra, nos habló con dureza y nos trató como espías del país.

31 Y le dijimos: Somos hombres honrados; no somos espías.

32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno ya no está, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.

33 Y el hombre, señor del país, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres honrados: dejad aquí conmigo a uno de vuestros hermanos, y tomad alimento para el hambre de vuestras casas, y marchaos;

34 y traedme a vuestro hermano menor; entonces sabré que no sois espías, sino hombres honrados; así os entregaré a vuestro hermano, y podréis comerciar en la tierra.

35 Y aconteció que, cuando vaciaban sus costales, he aquí, el atado de dinero de cada uno estaba en su costal; y cuando ellos y su padre vieron los atados de dinero, tuvieron temor.

36 Y Jacob, su padre, les dijo: Me habéis privado de mis hijos: José ya no está, Simeón ya no está, y os queréis llevar a Benjamín; todas estas cosas están contra mí.

37 Y Rubén habló a su padre, diciendo: Mata a mis dos hijos si no te lo traigo; entrégalo en mi mano, y yo te lo devolveré.

38 Y él dijo: Mi hijo no descenderá con vosotros, porque su hermano ha muerto y él ha quedado solo; si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor a la tumba.

Capítulo 43

1 Y el hambre era grande en la tierra.

2 Y aconteció que, cuando acabaron de comer el grano que habían traído de Egipto, su padre les dijo: Volved y compradnos un poco de alimento.

3 Y Judá le habló, diciendo: El hombre nos protestó solemnemente, diciendo: No veréis mi rostro si vuestro hermano no está con vosotros.

4 Si envías a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento;

5 pero si no lo envías, no descenderemos, porque el hombre nos dijo: No veréis mi rostro si vuestro hermano no está con vosotros.

6 E Israel dijo: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, contando al hombre que teníais aún otro hermano?

7 Y ellos dijeron: El hombre nos preguntó con insistencia acerca de nosotros y de nuestra parentela, diciendo: ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas palabras. ¿Podíamos saber con certeza que diría: Traed a vuestro hermano?

8 Y Judá dijo a Israel, su padre: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no muramos, tanto nosotros como tú y también nuestros pequeños.

9 Yo seré fiador de él; de mi mano lo reclamarás; si no te lo traigo y no lo pongo delante de ti, cargaré con la culpa para siempre.

10 Porque si no nos hubiéramos detenido, ciertamente ya habríamos vuelto por segunda vez.

11 Y su padre Israel les dijo: Si así ha de ser, haced esto: tomad de lo mejor de los frutos de la tierra en vuestros recipientes, y llevad al hombre un presente: un poco de bálsamo y un poco de miel, especias y mirra, nueces y almendras.

12 Y tomad doble dinero en vuestra mano; y el dinero que fue devuelto en la boca de vuestros costales, llevadlo de nuevo en vuestra mano; quizá fue un descuido.

13 Tomad también a vuestro hermano, y levantaos, volved al hombre.

14 Y Yahweh Todopoderoso os dé misericordia delante del hombre, para que os devuelva a vuestro otro hermano y a Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, sea privado.

15 Y los hombres tomaron aquel presente, y tomaron doble dinero en su mano y a Benjamín; y se levantaron, descendieron a Egipto y se presentaron delante de José.

16 Y cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al mayordomo de su casa: Lleva a estos hombres a casa, y mata una res y prepárala, porque estos hombres comerán conmigo al mediodía.

17 Y el hombre hizo como José le ordenó, y llevó a los hombres a casa de José.

18 Y los hombres tuvieron temor, porque fueron llevados a casa de José, y dijeron: Por causa del dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez nos han traído aquí, para buscar ocasión contra nosotros, y caer sobre nosotros, y tomarnos por esclavos, y a nuestros asnos.

19 Y se acercaron al mayordomo de la casa de José, y le hablaron a la puerta de la casa,

20 y dijeron: Oh señor, nosotros descendimos ciertamente la primera vez a comprar alimento;

21 y aconteció que, cuando llegamos al mesón, abrimos nuestros costales, y he aquí, el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su peso completo; y lo hemos traído de nuevo en nuestra mano.

22 También hemos traído otro dinero en nuestras manos para comprar alimento; no sabemos quién puso nuestro dinero en nuestros costales.

23 Y él dijo: Paz a vosotros, no temáis; vuestro Yahweh, y el Yahweh de vuestro padre, os ha dado un tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero. Y sacó a Simeón y lo trajo a ellos.

24 Y el hombre llevó a los hombres a casa de José, y les dio agua, y lavaron sus pies; y dio pienso a sus asnos.

25 Y ellos prepararon el presente hasta que José viniera al mediodía, porque habían oído que allí comerían pan.

26 Y cuando José llegó a casa, le trajeron a la casa el presente que tenían en su mano, y se inclinaron ante él hasta la tierra.

27 Y él les preguntó por su bienestar, y dijo: ¿Está bien vuestro padre, el anciano de quien hablasteis? ¿Vive todavía?

28 Y ellos respondieron: Tu siervo, nuestro padre, está bien; vive todavía. E inclinaron sus cabezas e hicieron reverencia.

29 Y él alzó sus ojos y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre, y dijo: ¿Es este vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Yahweh tenga misericordia de ti, hijo mío.

30 Entonces José se apresuró, porque sus entrañas se conmovieron por su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su cámara y lloró allí.

31 Y lavó su rostro, y salió, y se contuvo, y dijo: Poned pan.

32 Y pusieron para él aparte, y para ellos aparte, y para los egipcios que comían con él, aparte; porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, porque eso es abominación para los egipcios.

33 Y se sentaron delante de él, el primogénito según su primogenitura y el menor según su juventud; y los hombres se miraban maravillados unos a otros.

34 Y él tomó y les envió porciones de delante de sí; pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Y bebieron, y se alegraron con él.

Capítulo 44

1 Y mandó al mayordomo de su casa, diciendo: Llena los costales de estos hombres de alimento, cuanto puedan llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal.

2 Y pon mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, y su dinero del grano. Y él hizo conforme a la palabra que José había hablado.

3 Tan pronto como amaneció, los hombres fueron despedidos, ellos y sus asnos.

4 Y cuando hubieron salido de la ciudad, y aún no se habían alejado mucho, José dijo a su mayordomo: Levántate, sigue a esos hombres; y cuando los alcances, diles: ¿Por qué habéis pagado mal por bien?

5 ¿No es esta en la que bebe mi señor, y con la que en verdad adivina? Habéis hecho mal en lo que hicisteis.

6 Y él los alcanzó, y les habló estas mismas palabras.

7 Y ellos le dijeron: ¿Por qué dice mi señor tales palabras? Yahweh no lo permita, que tus siervos hagan tal cosa.

8 He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales lo volvimos a traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habríamos de robar de la casa de tu señor plata u oro?

9 En quien de tus siervos sea hallada, que muera, y nosotros también seremos esclavos de mi señor.

10 Y él dijo: Ahora también sea conforme a vuestras palabras: aquel en quien sea hallada será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa.

11 Entonces ellos se apresuraron, cada uno bajó su costal a tierra, y cada uno abrió su costal.

12 Y él buscó, comenzó por el mayor y terminó en el menor; y la copa fue hallada en el costal de Benjamín.

13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y cada uno cargó su asno, y volvieron a la ciudad.

14 Y Judá y sus hermanos llegaron a casa de José, porque él aún estaba allí; y cayeron ante él en tierra.

15 Y José les dijo: ¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo ciertamente puede adivinar?

16 Y Judá dijo: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos? ¿O cómo nos justificaremos? Yahweh ha descubierto la iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuya mano fue hallada la copa.

17 Y él dijo: Yahweh no lo permita, que yo haga tal cosa; sino que el hombre en cuya mano fue hallada la copa, él será mi siervo; y vosotros, subid en paz a vuestro padre.

18 Entonces Judá se acercó a él y dijo: Oh señor mío, te ruego que tu siervo hable una palabra a los oídos de mi señor, y no se encienda tu ira contra tu siervo, porque tú eres como Faraón.

19 Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o hermano?

20 Y dijimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un hijo de su vejez, pequeño; y su hermano ha muerto, y solo él ha quedado de su madre, y su padre lo ama.

21 Y tú dijiste a tus siervos: Traédmelo, para que ponga mis ojos sobre él.

22 Y dijimos a mi señor: El muchacho no puede dejar a su padre, porque si dejara a su padre, su padre moriría.

23 Y tú dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no desciende con vosotros, no veréis más mi rostro.

24 Y aconteció que, cuando subimos a tu siervo, mi padre, le contamos las palabras de mi señor.

25 Y nuestro padre dijo: Volved y compradnos un poco de alimento.

26 Y dijimos: No podemos descender; si nuestro hermano menor está con nosotros, entonces descenderemos, porque no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano menor no está con nosotros.

27 Y tu siervo, mi padre, nos dijo: Vosotros sabéis que mi mujer me dio dos hijos;

28 y el uno salió de mí, y dije: Ciertamente ha sido despedazado; y no lo he visto desde entonces.

29 Y si tomáis también a este de delante de mí, y le acontece algún desastre, haréis descender mis canas con dolor a la tumba.

30 Ahora, pues, cuando yo llegue a tu siervo, mi padre, y el muchacho no esté con nosotros, viendo que su vida está ligada a la vida del muchacho,

31 acontecerá que, cuando vea que el muchacho no está con nosotros, morirá; y tus siervos harán descender las canas de tu siervo, nuestro padre, con dolor a la tumba.

32 Porque tu siervo salió fiador del muchacho ante mi padre, diciendo: Si no te lo traigo, cargaré con la culpa ante mi padre para siempre.

33 Ahora, pues, te ruego que tu siervo quede en lugar del muchacho como esclavo de mi señor, y que el muchacho suba con sus hermanos.

34 Porque ¿cómo subiré yo a mi padre si el muchacho no está conmigo? No sea que vea el mal que vendrá sobre mi padre.

Capítulo 45

1 Entonces José no pudo contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, mientras José se daba a conocer a sus hermanos.

2 Y lloró en alta voz; y lo oyeron los egipcios, y lo oyó la casa de Faraón.

3 Y José dijo a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados ante su presencia.

4 Y José dijo a sus hermanos: Acercaos a mí, os ruego. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis a Egipto.

5 Ahora, pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido acá, porque Yahweh me envió delante de vosotros para preservar la vida.

6 Porque estos dos años ha habido hambre en la tierra, y aún quedan cinco años en los que no habrá ni arada ni siega.

7 Y Yahweh me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para salvar vuestras vidas con una gran liberación.

8 Así que no fuisteis vosotros quienes me enviasteis acá, sino Yahweh; y él me ha puesto por padre de Faraón, y señor de toda su casa, y gobernador en toda la tierra de Egipto.

9 Daos prisa, subid a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Yahweh me ha puesto por señor de todo Egipto; desciende a mí, no te detengas;

10 y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, y tus rebaños, y tus vacas, y todo lo que tienes;

11 y allí te sustentaré, porque aún quedan cinco años de hambre, para que no caigas en pobreza tú, y tu casa, y todo lo que tienes.

12 Y he aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que es mi boca la que os habla.

13 Contaréis, pues, a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa y traed a mi padre acá.

14 Y se echó sobre el cuello de su hermano Benjamín, y lloró; y Benjamín lloró sobre su cuello.

15 Además besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después de eso sus hermanos hablaron con él.

16 Y la noticia se oyó en la casa de Faraón, diciendo: Han venido los hermanos de José. Y agradó a Faraón y a sus siervos.

17 Y Faraón dijo a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Canaán;

18 y tomad a vuestro padre y a vuestras familias, y venid a mí; y yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la grosura de la tierra.

19 Y tú eres mandado: haced esto: tomaos carros de la tierra de Egipto para vuestros pequeños y para vuestras mujeres, y traed a vuestro padre, y venid.

20 Y no os preocupéis por vuestras pertenencias, porque lo bueno de toda la tierra de Egipto es vuestro.

21 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y José les dio carros, conforme a la orden de Faraón, y les dio provisiones para el camino.

22 A todos ellos les dio a cada uno mudas de vestidos; pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de vestidos.

23 Y a su padre le envió de esta manera: diez asnos cargados de las cosas buenas de Egipto, y diez asnas cargadas de grano, y pan y alimento para su padre para el camino.

24 Así despidió a sus hermanos, y se fueron; y les dijo: No riñáis en el camino.

25 Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán, a Jacob, su padre,

26 y le contaron, diciendo: José vive aún, y es gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se desvaneció, porque no les creía.

27 Y ellos le contaron todas las palabras de José que él les había dicho; y cuando vio los carros que José había enviado para llevarlo, el espíritu de Jacob, su padre, revivió.

28 E Israel dijo: Basta; José, mi hijo, vive aún; iré y lo veré antes de morir.

Capítulo 46

1 E Israel emprendió su viaje con todo lo que tenía, y llegó a Beerseba, y ofreció sacrificios al Yahweh de su padre Isaac.

2 Y Yahweh habló a Israel en visiones de la noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él dijo: Heme aquí.

3 Y él dijo: Yo soy Yahweh, el Yahweh de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación.

4 Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también ciertamente te haré subir de nuevo; y José pondrá su mano sobre tus ojos.

5 Y Jacob se levantó de Beerseba; y los hijos de Israel llevaron a Jacob, su padre, y a sus pequeños, y a sus mujeres, en los carros que Faraón había enviado para llevarlo.

6 Y tomaron su ganado, y sus bienes, que habían adquirido en la tierra de Canaán, y vinieron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él:

7 sus hijos, y los hijos de sus hijos con él, sus hijas, y las hijas de sus hijos, y toda su descendencia trajo consigo a Egipto.

8 Y estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto: Jacob y sus hijos: Rubén, primogénito de Jacob.

9 Y los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.

10 Y los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de una mujer cananea.

11 Y los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.

12 Y los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara; pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.

13 Y los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón.

14 Y los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel.

15 Estos son los hijos de Lea, los cuales dio a luz a Jacob en Padán-aram, con su hija Dina; todas las almas de sus hijos y de sus hijas fueron treinta y tres.

16 Y los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli.

17 Y los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y Sera, hermana de ellos; y los hijos de Bería: Heber y Malquiel.

18 Estos son los hijos de Zilpa, a quien Labán dio a Lea, su hija, y estos ella los dio a luz a Jacob, dieciséis almas en total.

19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.

20 Y a José, en la tierra de Egipto, le nacieron Manasés y Efraín, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.

21 Y los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.

22 Estos son los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob; todas las almas fueron catorce.

23 Y los hijos de Dan: Husim.

24 Y los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.

25 Estos son los hijos de Bilha, a quien Labán dio a Raquel, su hija, y ella dio a luz estos a Jacob; todas las almas fueron siete.

26 Todas las almas que vinieron con Jacob a Egipto, que salieron de sus lomos, además de las mujeres de los hijos de Jacob, todas las almas fueron sesenta y seis;

27 y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, fueron dos almas; todas las almas de la casa de Jacob, que vinieron a Egipto, fueron setenta.

28 Y envió a Judá delante de él a José, para que le indicara el camino hacia Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén.

29 Y José preparó su carro, y subió a recibir a Israel, su padre, en Gosén, y se presentó ante él; y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largo rato.

30 E Israel dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, porque aún vives.

31 Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón, y le diré: Mis hermanos, y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí;

32 y los hombres son pastores, porque su oficio ha sido apacentar ganado; y han traído sus rebaños, y sus vacas, y todo lo que tienen.

33 Y acontecerá que, cuando Faraón os llame y diga: ¿Cuál es vuestro oficio?,

34 diréis: El oficio de tus siervos ha sido el ganado desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como también nuestros padres; para que habitéis en la tierra de Gosén, porque todo pastor es abominación para los egipcios.

Capítulo 47

1 Entonces José vino y lo contó a Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus rebaños, y sus vacas, y todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán; y he aquí, están en la tierra de Gosén.

2 Y tomó a algunos de sus hermanos, cinco hombres, y los presentó delante de Faraón.

3 Y Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos dijeron a Faraón: Pastores son tus siervos, tanto nosotros como también nuestros padres.

4 Dijeron además a Faraón: Para morar en la tierra hemos venido, porque tus siervos no tienen pasto para sus rebaños, porque el hambre es grande en la tierra de Canaán; ahora, pues, te rogamos que tus siervos habiten en la tierra de Gosén.

5 Y Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti;

6 la tierra de Egipto está delante de ti; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; en la tierra de Gosén habiten; y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales de mi ganado.

7 Y José introdujo a Jacob, su padre, y lo presentó delante de Faraón; y Jacob bendijo a Faraón.

8 Y Faraón dijo a Jacob: ¿Cuántos años tienes?

9 Y Jacob dijo a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han alcanzado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.

10 Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de delante de Faraón.

11 Y José estableció a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como Faraón había mandado.

12 Y José sustentó a su padre, y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según sus familias.

13 Y no había pan en toda la tierra, porque el hambre era muy grande, de modo que la tierra de Egipto y toda la tierra de Canaán desfallecían a causa del hambre.

14 Y José reunió todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por el grano que compraban; y José llevó el dinero a la casa de Faraón.

15 Y cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, todos los egipcios vinieron a José, y dijeron: Danos pan; ¿por qué hemos de morir en tu presencia? Porque el dinero se ha acabado.

16 Y José dijo: Dad vuestro ganado, y yo os daré por vuestro ganado, si el dinero se ha acabado.

17 Y ellos trajeron su ganado a José; y José les dio pan a cambio de caballos, y por los rebaños, y por el ganado de las vacas, y por los asnos; y los alimentó con pan por todo su ganado aquel año.

18 Cuando aquel año se acabó, vinieron a él el segundo año, y le dijeron: No ocultaremos a mi señor que nuestro dinero se ha acabado; mi señor también tiene nuestras manadas de ganado; no queda nada delante de mi señor sino nuestros cuerpos y nuestras tierras.

19 ¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y nosotros y nuestra tierra seremos siervos de Faraón; y danos semilla, para que vivamos y no muramos, y la tierra no quede desolada.

20 Y José compró toda la tierra de Egipto para Faraón, porque los egipcios vendieron cada uno su campo, porque el hambre prevaleció sobre ellos; así la tierra llegó a ser de Faraón.

21 Y en cuanto al pueblo, lo trasladó a ciudades desde un extremo de los límites de Egipto hasta el otro extremo.

22 Solamente la tierra de los sacerdotes no compró, porque los sacerdotes tenían una porción asignada por Faraón, y comían su porción que Faraón les daba; por eso no vendieron sus tierras.

23 Entonces José dijo al pueblo: He aquí, hoy os he comprado a vosotros y a vuestra tierra para Faraón; he aquí semilla para vosotros, y sembraréis la tierra.

24 Y acontecerá en la cosecha que daréis la quinta parte a Faraón, y cuatro partes serán vuestras, para semilla del campo, y para vuestro alimento, y para los de vuestras casas, y para alimento de vuestros pequeños.

25 Y ellos dijeron: Nos has salvado la vida; hallemos gracia a los ojos de mi señor, y seremos siervos de Faraón.

26 Y José lo puso como ley sobre la tierra de Egipto hasta este día, que Faraón tuviera la quinta parte, excepto solamente la tierra de los sacerdotes, que no llegó a ser de Faraón.

27 E Israel habitó en la tierra de Egipto, en la región de Gosén; y tuvieron posesiones en ella, y crecieron, y se multiplicaron en gran manera.

28 Y Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años; así que la edad total de Jacob fue de ciento cuarenta y siete años.

29 Y se acercó el tiempo en que Israel había de morir; y llamó a su hijo José, y le dijo: Si ahora he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, tu mano debajo de mi muslo, y trata conmigo con bondad y verdad; no me entierres, te ruego, en Egipto;

30 sino que yaceré con mis padres, y me llevarás de Egipto, y me enterrarás en el sepulcro de ellos. Y él dijo: Haré como has dicho.

31 Y él dijo: Júramelo. Y él se lo juró. E Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama.

Capítulo 48

1 Y aconteció después de estas cosas que dijeron a José: He aquí, tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín.

2 Y avisaron a Jacob, y dijeron: He aquí, tu hijo José viene a ti. E Israel se esforzó, y se sentó sobre la cama.

3 Y Jacob dijo a José: Yahweh Todopoderoso se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo,

4 y me dijo: He aquí, yo te haré fructificar, y te multiplicaré, y haré de ti una multitud de pueblos; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por posesión eterna.

5 Y ahora tus dos hijos, Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto antes de que yo viniera a ti en Egipto, son míos; como Rubén y Simeón, serán míos.

6 Y tu descendencia, que engendres después de ellos, será tuya, y será llamada por el nombre de sus hermanos en su herencia.

7 Y en cuanto a mí, cuando venía de Padán, Raquel murió junto a mí en la tierra de Canaán en el camino, cuando aún quedaba un poco de camino para llegar a Efrata; y la enterré allí en el camino de Efrata, que es Belén.

8 E Israel vio a los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son estos?

9 Y José dijo a su padre: Son mis hijos, que Yahweh me ha dado en este lugar. Y él dijo: Acércalos, te ruego, a mí, y los bendeciré.

10 Y los ojos de Israel estaban oscurecidos por la edad, de modo que no podía ver. Y él los acercó a él; y él los besó y los abrazó.

11 E Israel dijo a José: No pensaba ver tu rostro; y he aquí, Yahweh me ha mostrado también a tu descendencia.

12 Y José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó con su rostro a tierra.

13 Y José los tomó a ambos, a Efraín con su mano derecha hacia la mano izquierda de Israel, y a Manasés con su mano izquierda hacia la mano derecha de Israel, y los acercó a él.

14 E Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, guiando sus manos a sabiendas; porque Manasés era el primogénito.

15 Y bendijo a José, y dijo: Yahweh, delante de quien anduvieron mis padres Abraham e Isaac, Yahweh que me ha alimentado toda mi vida hasta este día,

16 el Ángel que me redimió de todo mal, bendiga a los muchachos; y sea nombrado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; y crezcan en multitud en medio de la tierra.

17 Y cuando José vio que su padre ponía su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le desagradó; y sostuvo la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.

18 Y José dijo a su padre: No así, padre mío, porque este es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.

19 Y su padre rehusó, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; él también llegará a ser un pueblo, y él también será grande; pero en verdad su hermano menor será mayor que él, y su descendencia llegará a ser una multitud de naciones.

20 Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Yahweh te haga como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín delante de Manasés.

21 E Israel dijo a José: He aquí, yo muero; pero Yahweh estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.

22 Además te he dado a ti una porción más que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.

Capítulo 49

1 Y Jacob llamó a sus hijos, y dijo: Juntaos, para que os anuncie lo que os ha de acontecer en los días postreros.

2 Juntaos y oíd, hijos de Jacob; y escuchad a Israel, vuestro padre.

3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi fuerza y el principio de mi vigor, la excelencia de la dignidad y la excelencia del poder;

4 inestable como el agua, no sobresaldrás, porque subiste al lecho de tu padre; entonces lo profanaste: subió a mi estrado.

5 Simeón y Leví son hermanos; instrumentos de crueldad hay en sus moradas.

6 Oh alma mía, no entres en su consejo; a su asamblea, honra mía, no te unas; porque en su ira mataron a un hombre, y en su obstinación derribaron un muro.

7 Maldita sea su ira, porque fue feroz, y su furor, porque fue cruel; los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.

8 Judá, tú eres aquel a quien tus hermanos alabarán; tu mano estará en el cuello de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinarán ante ti.

9 Judá es un cachorro de león; de la presa, hijo mío, has subido; se agachó, se echó como león, y como león viejo; ¿quién lo despertará?

10 El cetro no se apartará de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él será la reunión de los pueblos.

11 Atando su pollino a la vid, y el hijo de su asna a la vid escogida, lavó sus vestidos en vino, y su ropa en la sangre de las uvas;

12 sus ojos estarán rojos con el vino, y sus dientes blancos con la leche.

13 Zabulón habitará a la orilla del mar, y será puerto de naves; y su límite estará hacia Sidón.

14 Isacar es un asno fuerte, echado entre dos cargas;

15 y vio que el descanso era bueno, y la tierra que era agradable; e inclinó su hombro para llevar, y llegó a ser siervo de tributo.

16 Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel.

17 Dan será serpiente junto al camino, víbora junto a la senda, que muerde los talones del caballo, de modo que su jinete cae hacia atrás.

18 He esperado tu salvación, oh Yahweh.

19 Gad, una tropa lo vencerá; pero él vencerá al fin.

20 De Aser, su pan será abundante, y él dará deleites reales.

21 Neftalí es una cierva suelta; da palabras hermosas.

22 José es una rama fructífera, una rama fructífera junto a una fuente, cuyas ramas se extienden sobre el muro;

23 los arqueros lo han afligido con amargura, y le han disparado, y lo han aborrecido;

24 Pero su arco permaneció en fortaleza, y los brazos de sus manos fueron fortalecidos por las manos del poderoso Yahweh de Jacob (de allí es el pastor, la piedra de Israel);

25 por Yahweh de tu padre, quien te ayudará; y por el Todopoderoso, quien te bendecirá con bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo que yace abajo, bendiciones de los pechos y del vientre;

26 Las bendiciones de tu padre han prevalecido sobre las bendiciones de mis progenitores hasta el límite extremo de las colinas eternas; estarán sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla de la cabeza de aquel que fue apartado de sus hermanos.

27 Benjamín arrebatará como lobo; por la mañana devorará la presa, y por la noche repartirá el botín.

28 Todas estas son las doce tribus de Israel; y esto es lo que su padre les habló, y los bendijo; a cada uno según su bendición los bendijo.

29 Y les mandó, y les dijo: Yo he de ser reunido a mi pueblo; enterradme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita,

30 en la cueva que está en el campo de Macpela, que está frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual Abraham compró con el campo de Efrón el hitita para posesión de sepultura.

31 Allí enterraron a Abraham y a Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; y allí enterré yo a Lea.

32 La compra del campo y de la cueva que está en él fue de los hijos de Het.

33 Y cuando Jacob hubo acabado de dar órdenes a sus hijos, recogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido a su pueblo.

Capítulo 50

1 Y José se echó sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó.

2 Y José mandó a sus siervos los médicos que embalsamaran a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel.

3 Y se cumplieron para él cuarenta días, porque así se cumplen los días de los que son embalsamados; y los egipcios lo lloraron setenta días.

4 Y cuando pasaron los días de su luto, José habló a la casa de Faraón, diciendo: Si ahora he hallado gracia a vuestros ojos, hablad, os ruego, a los oídos de Faraón, diciendo:

5 Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí, yo muero; en mi sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me enterrarás. Ahora, pues, te ruego que me dejes subir, y entierre a mi padre, y volveré.

6 Y Faraón dijo: Sube y entierra a tu padre, según él te hizo jurar.

7 Y José subió a enterrar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto,

8 y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente sus pequeños, y sus rebaños, y sus vacas, dejaron en la tierra de Gosén.

9 Y subieron con él tanto carros como jinetes; y fue una compañía muy grande.

10 Y llegaron a la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y allí lamentaron con una lamentación grande y muy dolorosa; y él hizo luto por su padre siete días.

11 Y cuando los habitantes de la tierra, los cananeos, vieron el luto en la era de Atad, dijeron: Este es un luto doloroso para los egipcios; por eso su nombre fue llamado Abel-mizraim, que está al otro lado del Jordán.

12 Y sus hijos hicieron con él según él les había mandado;

13 porque sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo enterraron en la cueva del campo de Macpela, que Abraham compró con el campo para posesión de sepultura de Efrón el hitita, frente a Mamre.

14 Y José volvió a Egipto, él, y sus hermanos, y todos los que subieron con él para enterrar a su padre, después de que hubo enterrado a su padre.

15 Y cuando los hermanos de José vieron que su padre había muerto, dijeron: Quizá José nos aborrecerá, y ciertamente nos pagará todo el mal que le hicimos.

16 Y enviaron un mensajero a José, diciendo: Tu padre mandó antes de morir, diciendo:

17 Así diréis a José: Perdona, te ruego ahora, la transgresión de tus hermanos, y su pecado, porque te hicieron mal; y ahora, te rogamos, perdona la transgresión de los siervos de Yahweh de tu padre. Y José lloró cuando le hablaron.

18 Y sus hermanos también fueron y se postraron ante su rostro; y dijeron: He aquí, somos tus siervos.

19 Y José les dijo: No temáis; ¿estoy yo en el lugar de Yahweh?

20 Pero en cuanto a vosotros, pensasteis mal contra mí; pero Yahweh lo encaminó a bien, para hacer lo que se ve hoy: salvar con vida a mucho pueblo.

21 Ahora, pues, no temáis; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros pequeños. Y los consoló, y les habló con bondad.

22 Y José habitó en Egipto, él y la casa de su padre; y José vivió ciento diez años.

23 Y José vio a los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron criados sobre las rodillas de José.

24 Y José dijo a sus hermanos: Yo muero; y Yahweh ciertamente os visitará, y os hará salir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.

25 Y José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Yahweh ciertamente os visitará, y haréis llevar mis huesos de aquí.

26 Así murió José, a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.