Éxodo
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Capítulo 1
1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto; cada uno con su familia entró con Jacob:
2 Rubén, Simeón, Leví y Judá,
3 Isacar, Zabulón y Benjamín,
4 Dan y Neftalí, Gad y Aser.
5 Y todas las almas que salieron de los lomos de Jacob fueron setenta almas, pues José estaba ya en Egipto.
6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
7 Y los hijos de Israel fructificaron, y aumentaron en abundancia, y se multiplicaron, y se fortalecieron en gran manera; y la tierra se llenó de ellos.
8 Entonces se levantó un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía a José.
9 Y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros.
10 Venid, tratémoslos con astucia, para que no se multipliquen, y suceda que, cuando haya alguna guerra, ellos también se unan a nuestros enemigos, y peleen contra nosotros, y se vayan de la tierra.
11 Por tanto, pusieron sobre ellos capataces para afligirlos con sus cargas. Y edificaron para Faraón ciudades de depósito, Pitón y Ramsés.
12 Pero cuanto más los afligían, tanto más se multiplicaban y crecían. Y estaban afligidos a causa de los hijos de Israel.
13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con rigor,
14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda clase de servicio del campo; todo su servicio, en el que los hacían servir, era con rigor.
15 Y el rey de Egipto habló a las parteras de las hebreas, de las cuales el nombre de la una era Sifra, y el nombre de la otra era Fúa,
16 y dijo: Cuando asistáis a las hebreas en el parto, y las veáis sobre los asientos, si es hijo, matadlo; pero si es hija, entonces viva.
17 Pero las parteras temieron a Yahweh, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.
18 Y el rey de Egipto llamó a las parteras, y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, y habéis preservado la vida a los niños?
19 Y las parteras dijeron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son vigorosas, y dan a luz antes de que la partera venga a ellas.
20 Por tanto, Yahweh hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó, y se fortaleció en gran manera.
21 Y sucedió que, por haber temido las parteras a Yahweh, él les estableció casas.
22 Y Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Todo hijo que nazca lo echaréis al río, y a toda hija preservaréis la vida.
Capítulo 2
1 Y fue un hombre de la casa de Leví, y tomó por esposa a una hija de Leví.
2 Y la mujer concibió, y dio a luz un hijo; y al ver que era un niño hermoso, lo escondió tres meses.
3 Y cuando ya no pudo esconderlo más, tomó para él una arquilla de juncos, y la calafateó con asfalto y con brea, y puso al niño en ella; y la puso entre los juncos a la orilla del río.
4 Y su hermana se puso a lo lejos, para saber lo que le acontecería.
5 Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río; y sus doncellas paseaban junto a la orilla del río; y cuando ella vio la arquilla entre los juncos, envió a su criada para que la tomase.
6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí, el bebé lloraba. Y ella tuvo compasión de él, y dijo: Este es uno de los niños de los hebreos.
7 Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las mujeres hebreas, para que te críe al niño?
8 Y la hija de Faraón le dijo: Ve. Y la doncella fue y llamó a la madre del niño.
9 Y la hija de Faraón le dijo: Lleva a este niño, y críamelo, y yo te daré tu salario. Y la mujer tomó al niño, y lo crio.
10 Y cuando el niño creció, ella lo llevó a la hija de Faraón, y él fue su hijo. Y ella puso su nombre Moisés, y dijo: Porque de las aguas lo saqué.
11 Y sucedió en aquellos días, cuando Moisés ya era grande, que salió a sus hermanos, y vio sus cargas; y vio a un egipcio que golpeaba a un hebreo, uno de sus hermanos.
12 Y miró a uno y otro lado, y cuando vio que no había nadie, mató al egipcio, y lo escondió en la arena.
13 Y al salir el segundo día, he aquí, dos hombres de los hebreos reñían entre sí; y dijo al que hacía el agravio: ¿Por qué golpeas a tu compañero?
14 Y él dijo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme, como mataste al egipcio? Y Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto se ha descubierto.
15 Y cuando Faraón oyó esto, procuró matar a Moisés. Pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián; y se sentó junto a un pozo.
16 Y el sacerdote de Madián tenía siete hijas; y ellas vinieron y sacaron agua, y llenaron las pilas para dar de beber al rebaño de su padre.
17 Y vinieron los pastores y las ahuyentaron; pero Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a su rebaño.
18 Y cuando ellas volvieron a Reuel su padre, él dijo: ¿Cómo es que habéis venido tan pronto hoy?
19 Y ellas dijeron: Un hombre egipcio nos libró de mano de los pastores, y también sacó agua suficiente para nosotras, y dio de beber al rebaño.
20 Y él dijo a sus hijas: ¿Y dónde está? ¿Por qué habéis dejado al hombre? Llamadlo, para que coma pan.
21 Y Moisés convino en morar con el hombre; y él dio a Moisés a Séfora, su hija.
22 Y ella le dio a luz un hijo, y él puso su nombre Gersón; porque dijo: Forastero he sido en tierra ajena.
23 Y sucedió después de mucho tiempo, que murió el rey de Egipto; y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y su clamor subió hasta Yeshua a causa de la servidumbre.
24 Y Yeshua oyó su gemido, y Yeshua se acordó de su pacto con Abraham, con Isaac y con Jacob.
25 Y Yeshua miró a los hijos de Israel, y Yeshua los reconoció.
Capítulo 3
1 Y Moisés apacentaba el rebaño de Jetro, su suegro, sacerdote de Madián; y llevó el rebaño al otro lado del desierto, y llegó al monte de Yeshua, a Horeb.
2 Y el ángel de Yahweh se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
3 Y Moisés dijo: Iré ahora y veré esta grande visión, por qué no se quema la zarza.
4 Y cuando Yeshua vio que él iba a mirar, Yeshua lo llamó desde en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él dijo: Heme aquí.
5 Y él dijo: No te acerques acá; quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás es tierra santa.
6 Y además dijo: Yo soy el Yeshua de tu padre, el Yeshua de Abraham, el Yeshua de Isaac y el Yeshua de Jacob. Y Moisés escondió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Yeshua.
7 Y Yeshua dijo: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus capataces; pues he conocido sus angustias;
8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche y miel; al lugar de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos.
9 Ahora, pues, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha venido hasta mí; y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.
10 Ven ahora, por tanto, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
11 Y Moisés dijo a Yeshua: ¿Quién soy yo, para que vaya a Faraón, y para que saque de Egipto a los hijos de Israel?
12 Y él dijo: Ciertamente yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, serviréis a Yeshua sobre este monte.
13 Y Moisés dijo a Yeshua: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Yeshua de vuestros padres me ha enviado a vosotros; y ellos me dicen: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les responderé?
14 Y Yeshua dijo a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado a vosotros.
15 Y Yeshua dijo además a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: El Yeshua de vuestros padres, el Yeshua de Abraham, el Yeshua de Isaac y el Yeshua de Jacob, me ha enviado a vosotros; este es mi nombre para siempre, y este es mi memorial por todas las generaciones.
16 Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: El Yeshua de vuestros padres, el Yeshua de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció, diciendo: Ciertamente os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto;
17 y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos, a una tierra que fluye leche y miel.
18 Y ellos oirán tu voz; y vendrás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: El Yeshua de los hebreos nos ha encontrado; y ahora iremos, te rogamos, camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Yeshua, nuestro Yeshua.
19 Y yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir, no, ni aun con mano poderosa.
20 Y yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en medio de él; y después de eso él os dejará ir.
21 Y yo daré a este pueblo gracia ante los ojos de los egipcios; y sucederá que, cuando salgáis, no saldréis vacíos.
22 Mas cada mujer pedirá a su vecina, y a la que morare en su casa, alhajas de plata, y alhajas de oro, y vestidos; y los pondréis sobre vuestros hijos, y sobre vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.
Capítulo 4
1 Y Moisés respondió y dijo: Pero he aquí, ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: Yeshua no se te ha aparecido.
2 Y Yeshua le dijo: ¿Qué es esto que tienes en tu mano? Y él dijo: Una vara.
3 Y él dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una serpiente; y Moisés huía de delante de ella.
4 Y Yeshua dijo a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano;
5 para que crean que el Yeshua de sus padres, el Yeshua de Abraham, el Yeshua de Isaac y el Yeshua de Jacob, se te ha aparecido.
6 Y Yeshua le dijo además: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió su mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa como la nieve.
7 Y él dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de su seno, he aquí, se había vuelto como su otra carne.
8 Y sucederá que, si no te creen, ni oyen la voz de la primera señal, creerán la voz de la segunda señal.
9 Y sucederá que, si no creen tampoco a estas dos señales, ni oyen tu voz, tomarás agua del río, y la derramarás sobre la tierra seca; y el agua que tomes del río se convertirá en sangre sobre la tierra seca.
10 Y Moisés dijo a Yeshua: ¡Oh, mi Yeshua! Yo no soy hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú has hablado a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
11 Y Yeshua le dijo: ¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿O quién hace al mudo, o al sordo, al que ve, o al ciego? ¿No soy yo, Yeshua?
12 Ahora, pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de decir.
13 Y él dijo: ¡Oh, mi Yeshua! Envía, te ruego, por medio de aquel a quien tú quieras enviar.
14 Y la ira de Yeshua se encendió contra Moisés, y dijo: ¿No es Aarón el levita tu hermano? Yo sé que él puede hablar bien. Y además, he aquí, él sale a recibirte; y al verte, se alegrará en su corazón.
15 Y tú le hablarás, y pondrás las palabras en su boca; y yo estaré con tu boca, y con su boca, y os enseñaré lo que hayáis de hacer.
16 Y él hablará por ti al pueblo; y él será, sí, él será para ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Yeshua.
17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.
18 Y Moisés se fue, y volvió a Jetro, su suegro, y le dijo: Iré ahora, te ruego, y volveré a mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz.
19 Y Yeshua dijo a Moisés en Madián: Ve, vuelve a Egipto; porque han muerto todos los hombres que procuraban tu muerte.
20 Y Moisés tomó a su esposa y a sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió a la tierra de Egipto; y Moisés tomó la vara de Yeshua en su mano.
21 Y Yeshua dijo a Moisés: Cuando vayas a volver a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, para que no deje ir al pueblo.
22 Y dirás a Faraón: Así dice Yahweh: Israel es mi hijo, mi primogénito;
23 y yo te digo: Deja ir a mi hijo, para que me sirva; y si te niegas a dejarlo ir, he aquí, yo mataré a tu hijo, a tu primogénito.
24 Y sucedió en el camino, en la posada, que Yahweh lo encontró, y procuró matarlo.
25 Entonces Séfora tomó una piedra afilada, y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, y dijo: Ciertamente tú me eres un esposo de sangre.
26 Así que él lo dejó ir; entonces ella dijo: Esposo de sangre eres tú, a causa de la circuncisión.
27 Y Yeshua dijo a Aarón: Ve al desierto al encuentro de Moisés. Y él fue, y lo encontró en el monte de Yeshua, y lo besó.
28 Y Moisés contó a Aarón todas las palabras de Yeshua que lo había enviado, y todas las señales que le había mandado.
29 Y Moisés y Aarón fueron y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel;
30 y Aarón habló todas las palabras que Yeshua había hablado a Moisés, e hizo las señales ante los ojos del pueblo.
31 Y el pueblo creyó; y cuando oyeron que Yeshua había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, inclinaron sus cabezas y adoraron.
Capítulo 5
1 Y después Moisés y Aarón entraron, y dijeron a Faraón: Así dice el Yeshua de Israel: Deja ir a mi pueblo, para que me celebre una fiesta en el desierto.
2 Y Faraón dijo: ¿Quién es Yeshua, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? No conozco a Yeshua, ni tampoco dejaré ir a Israel.
3 Y ellos dijeron: El Yeshua de los hebreos nos ha encontrado; iremos ahora, te rogamos, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Yeshua, nuestro Yeshua; no sea que él caiga sobre nosotros con pestilencia, o con espada.
4 Y el rey de Egipto les dijo: ¿Por qué vosotros, Moisés y Aarón, apartáis al pueblo de sus obras? Id a vuestras cargas.
5 Y Faraón dijo: He aquí, el pueblo de la tierra ahora es muchos, y vosotros les hacéis cesar de sus cargas.
6 Y Faraón mandó aquel mismo día a los capataces del pueblo, y a sus oficiales, diciendo:
7 Ya no daréis al pueblo paja para hacer ladrillo, como antes; que ellos vayan y recojan paja por sí mismos.
8 Y les impondréis la cuota de ladrillos que hacían antes; no disminuiréis nada de ello; porque están ociosos; por eso claman, diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Yeshua.
9 Hágase más pesada la labor sobre los hombres, para que se ocupen en ella; y no hagan caso de palabras vanas.
10 Y salieron los capataces del pueblo, y sus oficiales, y hablaron al pueblo, diciendo: Así dice Faraón: Yo no os daré paja.
11 Id vosotros, y recoged paja donde la podáis hallar; mas nada se disminuirá de vuestra obra.
12 Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja.
13 Y los capataces los apremiaban, diciendo: Cumplid vuestras obras, vuestras tareas diarias, como cuando había paja.
14 Y los oficiales de los hijos de Israel, que los capataces de Faraón habían puesto sobre ellos, fueron golpeados, y se les demandó: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea en hacer ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
15 Entonces los oficiales de los hijos de Israel vinieron y clamaron a Faraón, diciendo: ¿Por qué haces así con tus siervos?
16 No se da paja a tus siervos, y nos dicen: Haced ladrillo; y he aquí, tus siervos son golpeados; pero la culpa está en tu propio pueblo.
17 Pero él dijo: Estáis ociosos, estáis ociosos; por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Yeshua.
18 Id, pues, ahora, y trabajad; porque no se os dará paja, mas entregaréis la cuota de ladrillos.
19 Y los oficiales de los hijos de Israel vieron que estaban en una situación mala, después de que se dijo: No disminuiréis nada de los ladrillos de vuestra tarea diaria.
20 Y se encontraron con Moisés y Aarón, que estaban en el camino, cuando ellos salían de delante de Faraón;
21 y les dijeron: Mire Yahweh sobre vosotros, y juzgue; porque habéis hecho que nuestro olor sea aborrecido ante los ojos de Faraón, y ante los ojos de sus siervos, poniéndoles una espada en la mano para matarnos.
22 Y Moisés volvió a Yeshua, y dijo: Yeshua, ¿por qué has maltratado así a este pueblo? ¿Por qué es que me has enviado?
23 Porque desde que vine a Faraón para hablar en tu nombre, él ha hecho mal a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo en absoluto.
Capítulo 6
1 Entonces Yeshua dijo a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los expulsará de su tierra.
2 Y Yeshua habló a Moisés, y le dijo: Yo soy Yeshua;
3 y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob con el nombre de Yahweh Todopoderoso, pero con mi nombre Yahweh no me conocieron.
4 Y también establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra de su peregrinación, en la cual fueron forasteros.
5 Y también he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes los egipcios mantienen en servidumbre; y me he acordado de mi pacto.
6 Por tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy Yeshua, y yo os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con grandes juicios;
7 y os tomaré por mi pueblo, y seré para vosotros Yeshua; y sabréis que yo soy Yeshua, vuestro Yeshua, que os saca de debajo de las cargas de los egipcios.
8 Y os introduciré en la tierra, por la cual alcé mi mano jurando darla a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad: Yo soy Yahweh.
9 Y Moisés habló así a los hijos de Israel; pero ellos no escucharon a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.
10 Y Yeshua habló a Moisés, diciendo:
11 Entra, habla a Faraón, rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.
12 Y Moisés habló delante de Yeshua, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me han escuchado; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo incircunciso de labios?
13 Y Yeshua habló a Moisés y a Aarón, y les dio un encargo para los hijos de Israel, y para Faraón, rey de Egipto, de sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
14 Estos son los jefes de las casas de sus padres: Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, y Falú, Hezrón y Carmi; estas son las familias de Rubén.
15 Y los hijos de Simeón: Jemuel, y Jamín, y Ohad, y Jaquín, y Zohar, y Saúl, hijo de una mujer cananea; estas son las familias de Simeón.
16 Y estos son los nombres de los hijos de Leví según sus generaciones: Gersón, y Coat, y Merari; y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.
17 Los hijos de Gersón: Libni, y Simei, según sus familias.
18 Y los hijos de Coat: Amram, e Izhar, y Hebrón, y Uziel; y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.
19 Y los hijos de Merari: Mahali y Musi; estas son las familias de Leví según sus generaciones.
20 Y Amram tomó por esposa a Jocabed, hermana de su padre; y ella le dio a luz a Aarón y a Moisés; y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.
21 Y los hijos de Izhar: Coré, y Nefeg, y Zicri.
22 Y los hijos de Uziel: Misael, y Elzafán, y Sitri.
23 Y Aarón tomó por esposa a Elisabet, hija de Aminadab, hermana de Naasón; y ella le dio a luz a Nadab, y a Abiú, a Eleazar y a Itamar.
24 Y los hijos de Coré: Asir, y Elcana, y Abiasaf; estas son las familias de los coreítas.
25 Y Eleazar, hijo de Aarón, tomó por esposa a una de las hijas de Futiel; y ella le dio a luz a Finees; estos son los jefes de los padres de los levitas según sus familias.
26 Estos son aquel Aarón y aquel Moisés, a quienes Yeshua dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto según sus ejércitos.
27 Estos son los que hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar a los hijos de Israel de Egipto; estos son aquel Moisés y aquel Aarón.
28 Y sucedió en el día en que Yeshua habló a Moisés en la tierra de Egipto,
29 que Yeshua habló a Moisés, diciendo: Yo soy Yeshua; habla tú a Faraón, rey de Egipto, todo lo que yo te digo.
30 Y Moisés dijo delante de Yeshua: He aquí, yo soy incircunciso de labios; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón?
Capítulo 7
1 Y Yeshua dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón; y Aarón, tu hermano, será tu profeta.
2 Tú hablarás todo lo que yo te mande; y Aarón, tu hermano, hablará a Faraón, para que envíe a los hijos de Israel fuera de su tierra.
3 Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré mis señales y mis maravillas en la tierra de Egipto.
4 Mas Faraón no os escuchará, para que yo ponga mi mano sobre Egipto, y saque a mis ejércitos, y a mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.
5 Y los egipcios sabrán que yo soy Yahweh, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.
6 Y Moisés y Aarón hicieron como Yahweh les mandó; así lo hicieron.
7 Y Moisés era de ochenta años, y Aarón de ochenta y tres años, cuando hablaron a Faraón.
8 Y Yahweh habló a Moisés y a Aarón, diciendo:
9 Cuando Faraón os hable, diciendo: Mostrad un milagro para vosotros; entonces dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, y se convertirá en serpiente.
10 Y Moisés y Aarón entraron a Faraón, e hicieron así como Yahweh había mandado; y Aarón echó su vara delante de Faraón, y delante de sus siervos, y se convirtió en serpiente.
11 Entonces Faraón llamó también a los sabios y a los hechiceros; y los magos de Egipto hicieron también lo mismo con sus encantamientos.
12 Porque cada uno echó su vara, y se convirtieron en serpientes; pero la vara de Aarón se tragó las varas de ellos.
13 Y él endureció el corazón de Faraón, para que no los escuchase; como Yahweh había dicho.
14 Y Yahweh dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido; se niega a dejar ir al pueblo.
15 Ve a Faraón por la mañana; he aquí, él sale al agua; y tú estarás junto a la orilla del río frente a su venida; y la vara que se convirtió en serpiente tomarás en tu mano.
16 Y le dirás: El Yahweh de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí, hasta ahora no has querido oír.
17 Así dice Yahweh: En esto conocerás que yo soy Yahweh: he aquí, yo golpearé con la vara que está en mi mano las aguas que están en el río, y se convertirán en sangre.
18 Y los peces que hay en el río morirán, y el río apestará; y los egipcios aborrecerán beber del agua del río.
19 Y Yahweh habló a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus corrientes, sobre sus ríos, y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de agua, para que se conviertan en sangre; y haya sangre por toda la tierra de Egipto, tanto en vasijas de madera, como en vasijas de piedra.
20 Y Moisés y Aarón hicieron así, como Yahweh mandó; y él alzó la vara, y golpeó las aguas que había en el río, ante los ojos de Faraón, y ante los ojos de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.
21 Y los peces que había en el río murieron; y el río apestó, y los egipcios no pudieron beber del agua del río; y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
22 Y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Yahweh había dicho.
23 Y Faraón se volvió y se fue a su casa, y no puso su corazón tampoco en esto.
24 Y todos los egipcios cavaron alrededor del río para hallar agua para beber; porque no podían beber del agua del río.
25 Y se cumplieron siete días, después de que Yahweh hirió el río.
Capítulo 8
1 Y Yeshua habló a Moisés: Ve a Faraón, y dile: Así dice Yeshua: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
2 Y si te niegas a dejarlos ir, he aquí, yo heriré todos tus territorios con ranas;
3 y el río producirá ranas en abundancia, las cuales subirán y entrarán en tu casa, y en tu cámara de dormir, y sobre tu cama, y en la casa de tus siervos, y sobre tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas;
4 y las ranas subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
5 Y Yahweh habló a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre las corrientes, sobre los ríos, y sobre los estanques, y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto.
6 Y Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto; y las ranas subieron, y cubrieron la tierra de Egipto.
7 Y los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.
8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y dijo: Rogad a Yahweh, para que quite las ranas de mí, y de mi pueblo; y dejaré ir al pueblo, para que ofrezca sacrificios a Yeshua.
9 Y Moisés dijo a Faraón: Ten la gloria sobre mí: ¿cuándo he de rogar por ti, y por tus siervos, y por tu pueblo, para destruir las ranas de ti y de tus casas, para que permanezcan solamente en el río?
10 Y él dijo: Mañana. Y él dijo: Sea conforme a tu palabra; para que conozcas que no hay nadie como Yahweh, nuestro Yahweh.
11 Y las ranas se apartarán de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo; permanecerán solamente en el río.
12 Y Moisés y Aarón salieron de delante de Faraón; y Moisés clamó a Yahweh a causa de las ranas que él había traído contra Faraón.
13 Y Yahweh hizo conforme a la palabra de Moisés; y las ranas murieron en las casas, en las aldeas y en los campos.
14 Y las juntaron en montones; y la tierra apestó.
15 Pero cuando Faraón vio que había alivio, endureció su corazón, y no los escuchó; como Yahweh había dicho.
16 Y Yahweh dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara, y golpea el polvo de la tierra, para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.
17 Y ellos lo hicieron así; porque Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y se convirtió en piojos en el hombre, y en la bestia; todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos por toda la tierra de Egipto.
18 Y los magos hicieron así con sus encantamientos para producir piojos, pero no pudieron; así que hubo piojos sobre el hombre, y sobre la bestia.
19 Entonces los magos dijeron a Faraón: Esto es el dedo de Yahweh; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Yahweh había dicho.
20 Y Yeshua dijo a Moisés: Levántate de mañana temprano, y ponte delante de Faraón; he aquí, él sale al agua; y dile: Así dice Yeshua: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí, yo enviaré enjambres de moscas sobre ti, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, y en tus casas; y las casas de los egipcios se llenarán de enjambres de moscas, y también el suelo donde ellos están.
22 Y yo separaré en aquel día la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que no haya allí enjambres de moscas; a fin de que sepas que yo soy Yeshua en medio de la tierra.
23 Y pondré división entre mi pueblo y tu pueblo; mañana será esta señal.
24 Y Yahweh lo hizo así; y vino un enjambre denso de moscas a la casa de Faraón, y a las casas de sus siervos, y a toda la tierra de Egipto; la tierra se corrompió a causa del enjambre de moscas.
25 Y Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y dijo: Id, ofreced sacrificios a vuestro Yeshua en la tierra.
26 Y Moisés dijo: No conviene que lo hagamos así; porque sacrificaríamos la abominación de los egipcios a Yeshua, nuestro Yeshua; he aquí, si sacrificamos la abominación de los egipcios ante sus ojos, ¿no nos apedrearán?
27 Iremos camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Yeshua, nuestro Yeshua, como él nos mande.
28 Y Faraón dijo: Yo os dejaré ir, para que ofrezcáis sacrificios a Yeshua, vuestro Yeshua, en el desierto; solamente que no vayáis muy lejos; rogad por mí.
29 Y Moisés dijo: He aquí, yo salgo de delante de ti, y rogaré a Yahweh que los enjambres de moscas se aparten de Faraón, de sus siervos, y de su pueblo, mañana; pero que Faraón no mienta más, no dejando ir al pueblo para ofrecer sacrificios a Yeshua.
30 Y Moisés salió de delante de Faraón, y rogó a Yahweh.
31 Y Yahweh hizo conforme a la palabra de Moisés; y quitó los enjambres de moscas de Faraón, de sus siervos, y de su pueblo; no quedó ni una.
32 Y Faraón endureció su corazón también en esta vez, y no dejó ir al pueblo.
Capítulo 9
1 Entonces Yeshua dijo a Moisés: Entra a Faraón, y dile: Así dice el Yeshua de los hebreos: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
2 Porque si te niegas a dejarlos ir, y los retienes todavía,
3 he aquí, la mano de Yahweh estará sobre tu ganado que está en el campo, sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre los bueyes, y sobre las ovejas; habrá una peste muy grave.
4 Y Yahweh separará entre el ganado de Israel y el ganado de Egipto; y nada morirá de todo lo que pertenece a los hijos de Israel.
5 Y Yahweh fijó un tiempo determinado, diciendo: Mañana Yahweh hará esto en la tierra.
6 Y Yahweh hizo esto al día siguiente, y todo el ganado de Egipto murió; pero del ganado de los hijos de Israel no murió ni uno.
7 Y Faraón envió, y he aquí, no había muerto ni uno del ganado de los israelitas. Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.
8 Y Yahweh dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza del horno, y espárzala Moisés hacia el cielo ante los ojos de Faraón.
9 Y se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y será una úlcera que produzca ampollas sobre el hombre, y sobre la bestia, por toda la tierra de Egipto.
10 Y ellos tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón; y Moisés la esparció hacia el cielo; y se convirtió en una úlcera que producía ampollas sobre el hombre, y sobre la bestia.
11 Y los magos no pudieron estar delante de Moisés a causa de las úlceras; porque la úlcera estaba sobre los magos, y sobre todos los egipcios.
12 Y Yahweh endureció el corazón de Faraón, y él no los escuchó; como Yahweh había hablado a Moisés.
13 Y Yeshua dijo a Moisés: Levántate de mañana temprano, y ponte delante de Faraón, y dile: Así dice el Yeshua de los hebreos: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas sobre tu corazón, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo; para que sepas que no hay nadie como yo en toda la tierra.
15 Porque ahora extenderé mi mano, para herirte a ti y a tu pueblo con pestilencia; y serás cortado de la tierra.
16 Y en verdad, por esta causa te he levantado, para mostrar en ti mi poder; y para que mi nombre sea declarado por toda la tierra.
17 ¿Todavía te exaltas contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
18 He aquí, mañana a esta hora yo haré llover un granizo muy grave, cual nunca ha habido en Egipto desde su fundación hasta ahora.
19 Envía, pues, ahora, y recoge tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque sobre todo hombre y bestia que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo descenderá sobre ellos, y morirán.
20 El que temió la palabra de Yahweh entre los siervos de Faraón hizo huir a sus siervos y a su ganado a las casas;
21 y el que no puso su corazón en la palabra de Yahweh dejó a sus siervos y a su ganado en el campo.
22 Y Yahweh dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya granizo en toda la tierra de Egipto, sobre el hombre, y sobre la bestia, y sobre toda hierba del campo, por toda la tierra de Egipto.
23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo; y Yahweh envió truenos y granizo, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Yahweh hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.
24 Así hubo granizo, y fuego mezclado con el granizo, muy grave, cual nunca hubo como él en toda la tierra de Egipto desde que se convirtió en nación.
25 Y el granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, tanto al hombre como a la bestia; y el granizo hirió toda hierba del campo, y quebró todo árbol del campo.
26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
27 Y Faraón envió, y llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Yahweh es justo, y yo y mi pueblo somos impíos.
28 Rogad a Yahweh (porque ya basta) para que no haya más truenos poderosos y granizo; y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.
29 Y Moisés le dijo: Tan pronto como yo salga de la ciudad, extenderé mis manos a Yahweh; y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que la tierra es de Yahweh.
30 Mas en cuanto a ti y a tus siervos, yo sé que aún no temeréis a Yahweh.
31 Y el lino y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba en espiga, y el lino en flor.
32 Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque no habían crecido aún.
33 Y Moisés salió de la ciudad, de delante de Faraón, y extendió sus manos a Yahweh; y los truenos y el granizo cesaron, y la lluvia no se derramó sobre la tierra.
34 Y cuando Faraón vio que la lluvia y el granizo y los truenos habían cesado, pecó aún más, y endureció su corazón, él y sus siervos.
35 Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel; como Yahweh había hablado por medio de Moisés.
Capítulo 10
1 Y Yahweh dijo a Moisés: Entra a Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar delante de él estas mis señales;
2 y para que cuentes a oídos de tu hijo, y del hijo de tu hijo, las cosas que yo he hecho en Egipto, y mis señales que he hecho entre ellos; para que sepáis que yo soy Yahweh.
3 Y Moisés y Aarón entraron a Faraón, y le dijeron: Así dice el Yeshua de los hebreos: ¿Hasta cuándo te negarás a humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
4 Porque si te niegas a dejar ir a mi pueblo, he aquí, mañana traeré langostas a tu territorio;
5 y cubrirán la faz de la tierra, de modo que no se podrá ver la tierra; y comerán el residuo de lo que escapó, lo que os quedó del granizo, y comerán todo árbol que crece para vosotros en el campo;
6 y llenarán tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios; lo cual ni tus padres, ni los padres de tus padres han visto, desde el día que estuvieron sobre la tierra hasta hoy. Y él se volvió, y salió de delante de Faraón.
7 Y los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a los hombres, para que sirvan a Yeshua, su Yeshua; ¿no sabes aún que Egipto está destruido?
8 Y Moisés y Aarón fueron traídos de nuevo a Faraón; y él les dijo: Id, servid a Yeshua, vuestro Yeshua; mas ¿quiénes son los que han de ir?
9 Y Moisés dijo: Iremos con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos, con nuestros hijos y con nuestras hijas, con nuestras ovejas y con nuestras vacas iremos; porque debemos celebrar una fiesta a Yeshua.
10 Y él les dijo: ¡Así esté Yeshua con vosotros, como yo os dejaré ir a vosotros, y a vuestros pequeños! Miradlo; porque el mal está delante de vosotros.
11 No será así: id ahora vosotros que sois hombres, y servid a Yeshua; porque esto es lo que deseabais. Y fueron echados de la presencia de Faraón.
12 Y Yahweh dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto por las langostas, para que vengan sobre la tierra de Egipto, y coman toda hierba de la tierra, aun todo lo que el granizo dejó.
13 Y Moisés extendió su vara sobre la tierra de Egipto, y Yahweh trajo un viento oriental sobre la tierra todo aquel día, y toda aquella noche; y cuando amaneció, el viento oriental trajo las langostas.
14 Y las langostas subieron sobre toda la tierra de Egipto, y se asentaron en todo el territorio de Egipto; muy densas eran; antes de ellas no hubo langostas como ellas, ni después de ellas las habrá.
15 Porque cubrieron la faz de toda la tierra, de modo que la tierra se oscureció; y comieron toda hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que el granizo había dejado; y no quedó nada verde en los árboles, ni en las hierbas del campo, por toda la tierra de Egipto.
16 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón apresuradamente; y dijo: He pecado contra Yahweh, vuestro Yahweh, y contra vosotros.
17 Ahora, pues, perdonad, os ruego, mi pecado solamente esta vez, y rogad a Yahweh, vuestro Yahweh, para que quite de mí solamente esta muerte.
18 Y él salió de delante de Faraón, y rogó a Yahweh.
19 Y Yahweh volvió un viento occidental muy fuerte, que se llevó las langostas, y las arrojó en el mar Rojo; no quedó ni una langosta en todo el territorio de Egipto.
20 Mas Yahweh endureció el corazón de Faraón, de modo que no dejó ir a los hijos de Israel.
21 Y Yahweh dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas que se puedan palpar.
22 Y Moisés extendió su mano hacia el cielo; y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres días;
23 no se vieron el uno al otro, ni ninguno se levantó de su lugar por tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
24 Y Faraón llamó a Moisés, y dijo: Id, servid a Yeshua; solamente que vuestras ovejas y vuestras vacas se queden; vayan también vuestros pequeños con vosotros.
25 Y Moisés dijo: Tú también debes darnos sacrificios y holocaustos, para que sacrifiquemos a Yeshua, nuestro Yeshua.
26 Nuestro ganado también irá con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de él debemos tomar para servir a Yeshua, nuestro Yeshua; y no sabemos con qué hemos de servir a Yeshua, hasta que lleguemos allá.
27 Mas Yahweh endureció el corazón de Faraón, y él no quiso dejarlos ir.
28 Y Faraón le dijo: Vete de delante de mí; guárdate de ver más mi rostro; porque en el día que veas mi rostro, morirás.
29 Y Moisés dijo: Bien has hablado; no veré más tu rostro.
Capítulo 11
1 Y Yahweh dijo a Moisés: Todavía traeré una plaga más sobre Faraón, y sobre Egipto; después de eso él os dejará ir de aquí; cuando os deje ir, ciertamente os echará de aquí por completo.
2 Habla ahora a oídos del pueblo, y que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, alhajas de plata y alhajas de oro.
3 Y Yeshua dio al pueblo gracia ante los ojos de los egipcios. Además, el hombre Moisés era muy grande en la tierra de Egipto, ante los ojos de los siervos de Faraón, y ante los ojos del pueblo.
4 Y Moisés dijo: Así dice Yahweh: A la medianoche yo saldré en medio de Egipto;
5 y morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del molino; y todo primogénito de las bestias.
6 Y habrá un gran clamor en toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo como él, ni habrá jamás como él.
7 Mas contra cualquiera de los hijos de Israel, ni un perro moverá su lengua, contra hombre o bestia; para que sepáis que Yahweh hace diferencia entre los egipcios e Israel.
8 Y todos estos tus siervos descenderán a mí, y se inclinarán delante de mí, diciendo: Sal tú, y todo el pueblo que te sigue; y después de eso yo saldré. Y él salió de delante de Faraón con grande ira.
9 Y Yahweh dijo a Moisés: Faraón no os escuchará; para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
10 Y Moisés y Aarón hicieron todas estas maravillas delante de Faraón; y Yahweh endureció el corazón de Faraón, de modo que no dejó ir a los hijos de Israel de su tierra.
Capítulo 12
1 Y Yahweh habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
2 Este mes os será principio de los meses; os será el primero de los meses del año.
3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: El día diez de este mes cada uno tomará un cordero, según las casas de los padres, un cordero por casa;
4 y si la familia es demasiado pequeña para el cordero, él y su vecino próximo a su casa lo tomarán según el número de las almas; cada uno conforme a su comer haréis el cómputo para el cordero.
5 Vuestro cordero será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas, o de las cabras;
6 y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; y toda la asamblea de la congregación de Israel lo inmolará entre las dos tardes.
7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
8 Y comerán la carne en aquella noche, asada al fuego, y panes sin levadura; y con hierbas amargas lo comerán.
9 No comeréis de él crudo, ni cocido en agua, sino asado al fuego; su cabeza con sus piernas, y con sus entrañas.
10 Y no dejaréis nada de él hasta la mañana; y lo que quede de él hasta la mañana lo quemaréis en el fuego.
11 Y así lo comeréis: con vuestros lomos ceñidos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la pascua de Yeshua.
12 Porque yo pasaré por la tierra de Egipto en esta noche, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto al hombre como a la bestia; y contra todos los dioses de Egipto ejecutaré juicios: Yo soy Yahweh.
13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y cuando yo vea la sangre, pasaré por encima de vosotros, y la plaga no estará sobre vosotros para destruiros, cuando yo hiera la tierra de Egipto.
14 Y este día os será por memorial; y lo celebraréis como fiesta a Yeshua por vuestras generaciones; lo celebraréis como fiesta por estatuto perpetuo.
15 Siete días comeréis panes sin levadura; y el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere algo leudado desde el primer día hasta el séptimo día, esa alma será cortada de Israel.
16 Y el primer día habrá santa convocación, y el séptimo día habrá santa convocación para vosotros; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente lo que cada hombre ha de comer; eso solo podrá hacerse por vosotros.
17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura; porque en este mismo día saqué vuestros ejércitos de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este día por vuestras generaciones por estatuto perpetuo.
18 En el mes primero, el día catorce del mes por la tarde, comeréis panes sin levadura, hasta el día veintiuno del mes por la tarde.
19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere lo que es leudado, esa alma será cortada de la congregación de Israel, ya sea forastero, o nacido en la tierra.
20 No comeréis nada leudado; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.
21 Entonces Moisés llamó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos según vuestras familias, e inmolad la pascua.
22 Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que esté en el lebrillo, y untaréis el dintel y los dos postes con la sangre que esté en el lebrillo; y ninguno de vosotros saldrá por la puerta de su casa hasta la mañana.
23 Porque Yahweh pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel, y en los dos postes, Yeshua pasará por encima de la puerta, y no permitirá que el destructor entre en vuestras casas para heriros.
24 Y guardaréis esto por estatuto para ti y para tus hijos para siempre.
25 Y sucederá que, cuando entréis en la tierra que Yahweh os dará, como él ha prometido, guardaréis este servicio.
26 Y sucederá que, cuando vuestros hijos os digan: ¿Qué significa este servicio para vosotros?
27 diréis: Es el sacrificio de la pascua de Yeshua, quien pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Y el pueblo inclinó la cabeza y adoró.
28 Y los hijos de Israel fueron, e hicieron como Yahweh había mandado a Moisés y a Aarón; así lo hicieron.
29 Y sucedió que, a la medianoche, Yahweh hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba en su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel; y todo primogénito del ganado.
30 Y Faraón se levantó en la noche, él, y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto; porque no había casa donde no hubiera un muerto.
31 Y él llamó a Moisés y a Aarón de noche, y dijo: Levantaos, y salid de en medio de mi pueblo, tanto vosotros como los hijos de Israel; e id, servid a Yeshua, como habéis dicho.
32 Llevaos también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí.
33 Y los egipcios apremiaban al pueblo, para enviarlos fuera de la tierra apresuradamente; porque decían: Todos somos muertos.
34 Y el pueblo tomó su masa antes de que estuviese leudada, con sus artesas envueltas en sus mantos sobre sus hombros.
35 Y los hijos de Israel hicieron conforme a la palabra de Moisés; y pidieron a los egipcios alhajas de plata, y alhajas de oro, y vestidos;
36 y Yeshua dio al pueblo gracia ante los ojos de los egipcios, de modo que les prestaron lo que pidieron. Y despojaron a los egipcios.
37 Y los hijos de Israel partieron de Ramsés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.
38 Y también subió con ellos una multitud mezclada; y ovejas, y vacas, ganado en gran cantidad.
39 Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, porque no estaba leudada; porque fueron echados de Egipto, y no pudieron detenerse, ni habían preparado para sí ninguna provisión.
40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.
41 Y sucedió que, al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos de Yeshua salieron de la tierra de Egipto.
42 Es una noche para ser muy guardada para Yeshua, por haberlos sacado de la tierra de Egipto: esta es aquella noche de Yeshua, para ser guardada por todos los hijos de Israel en sus generaciones.
43 Y Yahweh dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua: Ningún extraño comerá de ella;
44 pero todo siervo de hombre, comprado por dinero, cuando lo hayas circuncidado, entonces comerá de ella.
45 El extranjero y el jornalero no comerán de ella.
46 En una misma casa se comerá; no sacarás nada de la carne fuera de la casa, ni quebraréis hueso de ella.
47 Toda la congregación de Israel la celebrará.
48 Y cuando un extranjero more contigo y quiera celebrar la pascua para Yeshua, sean circuncidados todos sus varones, y entonces se acercará a celebrarla; y será como un natural de la tierra, porque ninguna persona incircuncisa comerá de ella.
49 Una misma ley será para el natural y para el extranjero que more entre vosotros.
50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como Yahweh mandó a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
51 Y sucedió en aquel mismo día que Yeshua sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.
Capítulo 13
1 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:
2 Santifícame todo primogénito, todo el que abre matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal: mío es.
3 Y Moisés dijo al pueblo: Acordaos de este día, en el que salisteis de Egipto, de la casa de servidumbre; porque con mano fuerte os sacó Yeshua de este lugar: no se comerá pan leudado.
4 Hoy salís, en el mes de Abib.
5 Y será que, cuando Yahweh te introduzca en la tierra de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los heveos y de los jebuseos, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que fluye leche y miel, guardarás este servicio en este mes.
6 Siete días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día será fiesta para Yeshua.
7 Pan sin levadura se comerá durante siete días; y no se verá contigo pan leudado, ni levadura se verá contigo en todo tu territorio.
8 Y contarás a tu hijo en aquel día, diciendo: Esto se hace por lo que Yeshua hizo conmigo cuando salí de Egipto.
9 Y te será por señal sobre tu mano, y por memorial entre tus ojos, para que la ley de Yahweh esté en tu boca: porque con mano fuerte te sacó Yeshua de Egipto.
10 Guardarás, por tanto, esta ordenanza en su tiempo, de año en año.
11 Y será que, cuando Yahweh te introduzca en la tierra de los cananeos, como juró a ti y a tus padres, y te la dé,
12 apartarás para Yahweh todo lo que abre matriz, y todo primer nacido que nazca de animal que tengas; los machos serán de Yahweh.
13 Y todo primer nacido de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimes, le quebrarás la cerviz; y todo primogénito de hombre entre tus hijos redimirás.
14 Y cuando tu hijo te pregunte en el futuro, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Con mano fuerte nos sacó Yeshua de Egipto, de la casa de servidumbre;
15 y sucedió que, cuando Faraón se resistía a dejarnos ir, Yahweh mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto al primogénito de hombre como al primogénito de animal; por tanto, yo sacrifico a Yeshua todo lo que abre matriz, siendo macho; pero todo primogénito de mis hijos lo redimo.
16 Y te será por señal sobre tu mano, y por filacterias entre tus ojos: porque con mano fuerte nos sacó Yeshua de Egipto.
17 Y sucedió que, cuando Faraón dejó ir al pueblo, Yeshua no los condujo por el camino de la tierra de los filisteos, aunque era cercano; porque Yeshua dijo: No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto;
18 sino que Yeshua hizo rodear al pueblo por el camino del desierto del mar Rojo; y los hijos de Israel subieron armados de la tierra de Egipto.
19 Y Moisés tomó consigo los huesos de José, porque él había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Yeshua ciertamente os visitará; y llevaréis mis huesos de aquí con vosotros.
20 Y partieron de Sucot, y acamparon en Etam, al borde del desierto.
21 Y Yeshua iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego, para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.
22 Nunca apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni la columna de fuego de noche.
Capítulo 14
1 Y Yeshua habló a Moisés, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar, frente a Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar.
3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Están encerrados en la tierra, el desierto los ha cercado.
4 Y yo endureceré el corazón de Faraón, para que los siga; y seré honrado en Faraón y en todo su ejército, para que los egipcios sepan que yo soy Yahweh. Y así lo hicieron.
5 Y fue dado aviso al rey de Egipto de que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto, que hemos dejado ir a Israel, para que no nos sirva?
6 Y unció su carro, y tomó consigo a su pueblo;
7 y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y capitanes sobre todos ellos.
8 Y Yahweh endureció el corazón de Faraón, rey de Egipto, y él persiguió a los hijos de Israel; y los hijos de Israel salieron con mano en alto.
9 Pero los egipcios los persiguieron, con todos los caballos y carros de Faraón, y su gente de a caballo, y su ejército, y los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, frente a Baal-zefón.
10 Y cuando Faraón se acercó, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios marchaban tras ellos; y tuvieron gran temor, y los hijos de Israel clamaron a Yeshua.
11 Y dijeron a Moisés: ¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué nos has hecho esto, sacándonos de Egipto?
12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos, para que sirvamos a los egipcios? Porque mejor nos hubiera sido servir a los egipcios que morir en el desierto.
13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación de Yeshua, que él os mostrará hoy; porque a los egipcios que hoy habéis visto, nunca más los volveréis a ver.
14 Yeshua peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
15 Y Yeshua dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Habla a los hijos de Israel que marchen adelante;
16 y alza tú tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo; y los hijos de Israel irán por en medio del mar, en seco.
17 Y yo, he aquí, endureceré el corazón de los egipcios, y los seguirán; y me honraré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su gente de a caballo.
18 Y los egipcios sabrán que yo soy Yahweh, cuando me haya honrado en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.
19 Y el ángel de Yahweh, que iba delante del campamento de Israel, se apartó y fue detrás de ellos; y la columna de nube se apartó de delante de ellos, y se puso detrás de ellos,
20 y vino entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquellos, pero alumbraba de noche a estos; y unos no se acercaron a los otros en toda la noche.
21 Y Moisés extendió su mano sobre el mar; y Yeshua hizo que el mar se retirara con un fuerte viento del oriente toda aquella noche, y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
22 Y los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco; y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.
23 Y los egipcios los persiguieron, y entraron tras ellos hasta el medio del mar, con todos los caballos de Faraón, sus carros y su gente de a caballo.
24 Y sucedió que, en la vigilia de la mañana, Yeshua miró el ejército de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y perturbó el ejército de los egipcios,
25 y quitó las ruedas de sus carros, y los condujo con dificultad; de modo que los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Yeshua pelea por ellos contra los egipcios.
26 Y Yeshua dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre su gente de a caballo.
27 Y Moisés extendió su mano sobre el mar, y el mar volvió a su fuerza al amanecer; y los egipcios huían hacia él; y Yeshua derribó a los egipcios en medio del mar.
28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros, la gente de a caballo y todo el ejército de Faraón que había entrado en el mar tras ellos; no quedó ni uno de ellos.
29 Pero los hijos de Israel anduvieron en seco por en medio del mar; y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.
30 Así salvó Yeshua a Israel aquel día de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.
31 E Israel vio la gran obra que Yeshua hizo sobre los egipcios; y el pueblo temió a Yeshua, y creyó en Yeshua y en Moisés, su siervo.
Capítulo 15
1 Entonces cantó Moisés, con los hijos de Israel, este cántico a Yeshua, y dijeron: Cantaré a Yeshua, porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.
2 Yeshua es mi fuerza y mi cántico, y ha sido mi salvación: él es mi Yeshua, y le prepararé una morada; el Yeshua de mi padre, y lo exaltaré.
3 Yeshua es varón de guerra; Yeshua es su nombre.
4 Los carros de Faraón y su ejército ha echado al mar; sus capitanes escogidos también se hundieron en el mar Rojo.
5 Los abismos los cubrieron; descendieron al fondo como una piedra.
6 Tu diestra, oh Yeshua, se ha glorificado en poder; tu diestra, oh Yeshua, ha quebrantado al enemigo.
7 Y con la grandeza de tu excelencia has derribado a los que se levantaron contra ti; enviaste tu ira, que los consumió como rastrojo.
8 Con el soplo de tus narices se amontonaron las aguas; las corrientes se mantuvieron firmes como un montón, y los abismos se cuajaron en el corazón del mar.
9 El enemigo dijo: Perseguiré, alcanzaré, repartiré el botín; mi deseo se saciará en ellos; desenvainaré mi espada, mi mano los destruirá.
10 Soplaste con tu viento, y el mar los cubrió; se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.
11 ¿Quién como tú, oh Yeshua, entre los dioses? ¿Quién como tú, glorioso en santidad, temible en alabanzas, hacedor de maravillas?
12 Extendiste tu diestra, y la tierra los tragó.
13 En tu misericordia has guiado al pueblo que redimiste; lo has conducido en tu fuerza hasta tu santa morada.
14 Los pueblos lo oirán, y temerán; el dolor se apoderará de los habitantes de Palestina.
15 Entonces los príncipes de Edom se turbarán; de los valientes de Moab se apoderará el temblor; todos los habitantes de Canaán se desvanecerán.
16 Temor y espanto caerán sobre ellos; por la grandeza de tu brazo quedarán inmóviles como una piedra, hasta que pase tu pueblo, oh Yeshua, hasta que pase el pueblo que adquiriste.
17 Tú los introducirás, y los plantarás en el monte de tu heredad, en el lugar, oh Yeshua, que has preparado para tu morada, en el Santuario, oh Yeshua, que tus manos han establecido.
18 Yeshua reinará por los siglos de los siglos.
19 Porque el caballo de Faraón, con sus carros y su gente de a caballo, entró en el mar, y Yeshua hizo volver sobre ellos las aguas del mar; pero los hijos de Israel anduvieron en seco por en medio del mar.
20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano; y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y con danzas.
21 Y María les respondía: Cantad a Yeshua, porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.
22 Y Moisés hizo partir a Israel del mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto, y no hallaron agua.
23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso se le puso el nombre de Mara.
24 Y el pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: ¿Qué hemos de beber?
25 Y él clamó a Yeshua; y Yeshua le mostró un árbol, el cual, cuando lo echó en las aguas, las aguas se endulzaron; allí les dio un estatuto y una ordenanza, y allí los probó,
26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Yahweh tu Yahweh, e hicieres lo recto ante sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna de estas enfermedades que puse sobre los egipcios pondré sobre ti; porque yo soy Yeshua, el que te sana.
27 Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.
Capítulo 16
1 Y partieron de Elim, y toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día quince del segundo mes después de haber salido de la tierra de Egipto.
2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto;
3 y los hijos de Israel les dijeron: ¡Ojalá Yahweh nos hubiera hecho morir por mano de Yahweh en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, y cuando comíamos pan hasta saciarnos!; porque nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
4 Entonces Yeshua dijo a Moisés: He aquí, yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá cada día una porción determinada, para que yo los pruebe, si andan en mi ley o no.
5 Y sucederá que, en el sexto día, prepararán lo que hayan recogido; y será el doble de lo que recogen cada día.
6 Y Moisés y Aarón dijeron a todos los hijos de Israel: En la tarde sabréis que Yeshua os ha sacado de la tierra de Egipto;
7 y en la mañana veréis la gloria de Yeshua, porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Yeshua; porque ¿qué somos nosotros, para que murmuréis contra nosotros?
8 Y Moisés dijo: Esto sucederá cuando Yeshua os dé en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Yeshua ha oído vuestras murmuraciones, con las que murmuráis contra él; porque ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Yeshua.
9 Y Moisés habló a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos delante de Yeshua, porque él ha oído vuestras murmuraciones.
10 Y sucedió que, mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yeshua apareció en la nube.
11 Y Yeshua habló a Moisés, diciendo:
12 He oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: En la tarde comeréis carne, y en la mañana os saciaréis de pan; y sabréis que yo soy Yeshua vuestro Yeshua.
13 Y sucedió que en la tarde subieron codornices, y cubrieron el campamento; y en la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.
14 Y cuando subió la capa de rocío, he aquí que sobre la faz del desierto había algo menudo y redondo, tan menudo como la escarcha sobre la tierra.
15 Y cuando los hijos de Israel lo vieron, se dijeron unos a otros: Es maná; porque no sabían qué era. Y Moisés les dijo: Este es el pan que Yeshua os ha dado para comer.
16 Esto es lo que Yahweh ha mandado: Recoged de ello cada uno según lo que pueda comer, un gomer por persona, según el número de vuestras personas; cada uno tomará para los que están en su tienda.
17 Y así lo hicieron los hijos de Israel; y recogieron, unos más, otros menos.
18 Y cuando lo medían con el gomer, al que recogió mucho no le sobraba, y al que recogió poco no le faltaba; cada uno recogió según lo que podía comer.
19 Y Moisés dijo: Ninguno deje nada de ello para la mañana.
20 Sin embargo, no obedecieron a Moisés; algunos dejaron de ello hasta la mañana, y crió gusanos, y apestó; y Moisés se enojó con ellos.
21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que podía comer; y cuando el sol calentaba, se derretía.
22 Y sucedió que en el sexto día recogieron el doble de pan, dos gomeres para cada uno; y todos los jefes de la congregación vinieron y se lo dijeron a Moisés.
23 Y él les dijo: Esto es lo que Yahweh ha dicho: Mañana es el reposo del santo día de reposo para Yahweh; coced lo que habéis de cocer hoy, y hervid lo que habéis de hervir; y lo que sobre, guardadlo para vosotros, para que se conserve hasta la mañana.
24 Y lo guardaron hasta la mañana, como Moisés había mandado; y no apestó, ni hubo gusano en ello.
25 Y Moisés dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Yahweh; hoy no lo hallaréis en el campo.
26 Seis días lo recogeréis; pero el séptimo día, que es el día de reposo, no habrá nada.
27 Y sucedió que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron nada.
28 Y Yahweh dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
29 Mirad, porque Yahweh os ha dado el día de reposo, por eso en el sexto día os da el pan de dos días; quédese cada uno en su lugar, y nadie salga de su lugar en el séptimo día.
30 Así el pueblo reposó en el séptimo día.
31 Y la casa de Israel le puso el nombre de Maná; y era como semilla de cilantro, blanco; y su sabor era como de hojuelas hechas con miel.
32 Y Moisés dijo: Esto es lo que Yahweh manda: Llenad un gomer de él, para que se guarde para vuestras generaciones; para que vean el pan con el que os alimenté en el desierto, cuando os saqué de la tierra de Egipto.
33 Y Moisés dijo a Aarón: Toma una vasija, y pon en ella un gomer lleno de maná, y colócala delante de Yeshua, para que se guarde para vuestras generaciones.
34 Como Yahweh mandó a Moisés, así Aarón lo puso delante del Testimonio, para que se guardara.
35 Y los hijos de Israel comieron maná cuarenta años, hasta que llegaron a una tierra habitada; comieron maná hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.
36 Y un gomer es la décima parte de un efa.
Capítulo 17
1 Y toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin, por sus jornadas, conforme al mandamiento de Yahweh, y acampó en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiera.
2 Por eso el pueblo altercó con Moisés, y dijo: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Yeshua?
3 Y el pueblo tuvo allí sed de agua; y el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto, para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?
4 Y Moisés clamó a Yeshua, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? Poco falta para que me apedreen.
5 Y Yeshua dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y tu vara, con la que golpeaste el río, tómala en tu mano, y ve.
6 He aquí, yo estaré delante de ti allí sobre la roca en Horeb; y golpearás la roca, y saldrá agua de ella, para que el pueblo beba. Y Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel.
7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron a Yeshua, diciendo: ¿Está Yeshua entre nosotros, o no?
8 Entonces vino Amalec, y peleó contra Israel en Refidim.
9 Y Moisés dijo a Josué: Escógenos hombres, y sal, pelea contra Amalec; mañana yo estaré en la cima del collado, con la vara de Yeshua en mi mano.
10 Y Josué hizo como Moisés le dijo, y peleó contra Amalec; y Moisés, Aarón y Hur subieron a la cima del collado.
11 Y sucedía que, cuando Moisés alzaba su mano, Israel prevalecía; y cuando bajaba su mano, Amalec prevalecía.
12 Pero las manos de Moisés se cansaban; y tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y él se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro del otro lado; y sus manos estuvieron firmes hasta la puesta del sol.
13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Y Yeshua dijo a Moisés: Escribe esto en un libro como memorial, y repítelo en los oídos de Josué; porque borraré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.
15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Yahwehnissi;
16 porque dijo: Porque Yeshua ha jurado que Yeshua tendrá guerra contra Amalec de generación en generación.
Capítulo 18
1 Cuando Jetro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, oyó todo lo que Yeshua había hecho por Moisés y por Israel, su pueblo, y que Yeshua había sacado a Israel de Egipto,
2 entonces Jetro, suegro de Moisés, tomó a Séfora, mujer de Moisés, después de que él la había enviado de vuelta,
3 y a sus dos hijos; el nombre del uno era Gersón, porque dijo: He sido extranjero en tierra ajena;
4 y el nombre del otro era Eliezer, porque dijo: El Yeshua de mi padre fue mi ayuda, y me libró de la espada de Faraón;
5 y Jetro, suegro de Moisés, vino con sus hijos y su mujer a Moisés, al desierto, donde él estaba acampado junto al monte de Yeshua;
6 y dijo a Moisés: Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti, con tu mujer y sus dos hijos con ella.
7 Y Moisés salió a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó; y se preguntaron el uno al otro por su bienestar; y entraron en la tienda.
8 Y Moisés contó a su suegro todo lo que Yeshua había hecho a Faraón y a los egipcios por causa de Israel, y todo el trabajo que les había sobrevenido en el camino, y cómo Yeshua los había librado.
9 Y Jetro se alegró por todo el bien que Yeshua había hecho a Israel, a quien había librado de mano de los egipcios.
10 Y Jetro dijo: Bendito sea Yeshua, que os ha librado de mano de los egipcios y de mano de Faraón, que ha librado al pueblo de debajo de la mano de los egipcios.
11 Ahora conozco que Yahweh es mayor que todos los dioses; porque en aquello en que trataron con orgullo, él estuvo por encima de ellos.
12 Y Jetro, suegro de Moisés, tomó un holocausto y sacrificios para Yeshua; y Aarón vino, con todos los ancianos de Israel, para comer pan con el suegro de Moisés delante de Yeshua.
13 Y sucedió al día siguiente que Moisés se sentó a juzgar al pueblo; y el pueblo estaba delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.
14 Y cuando el suegro de Moisés vio todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?
15 Y Moisés dijo a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Yahweh;
16 cuando tienen un asunto, vienen a mí; y yo juzgo entre uno y otro, y les doy a conocer los estatutos de Yahweh y sus leyes.
17 Y el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces.
18 Sin duda te agotarás, tanto tú como este pueblo que está contigo; porque esto es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
19 Oye ahora mi voz; te daré un consejo, y Yeshua estará contigo: Está tú por el pueblo delante de Yahweh, para que lleves los asuntos a Yahweh;
20 y enseñarás a ellos las ordenanzas y las leyes, y les mostrarás el camino en que deben andar, y la obra que deben hacer.
21 Además, escoge de entre todo el pueblo hombres capaces, que teman a Yahweh, hombres de verdad, que aborrezcan la codicia; y ponlos sobre ellos como jefes de mil, jefes de cien, jefes de cincuenta y jefes de diez;
22 y que ellos juzguen al pueblo en todo tiempo; y será que todo asunto grande lo traerán a ti, pero todo asunto pequeño lo juzgarán ellos; así te será más fácil, y ellos llevarán la carga contigo.
23 Si haces esto, y Yahweh te lo manda así, entonces podrás permanecer, y todo este pueblo también irá a su lugar en paz.
24 Y Moisés oyó la voz de su suegro, e hizo todo lo que él había dicho.
25 Y Moisés escogió hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas sobre el pueblo, jefes de mil, jefes de cien, jefes de cincuenta y jefes de diez.
26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; los asuntos difíciles los traían a Moisés, pero todo asunto pequeño lo juzgaban ellos mismos.
27 Y Moisés dejó partir a su suegro; y él se fue a su tierra.
Capítulo 19
1 En el tercer mes, cuando los hijos de Israel habían salido de la tierra de Egipto, en aquel mismo día llegaron al desierto de Sinaí.
2 Porque habían partido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y allí acampó Israel frente al monte.
3 Y Moisés subió a Yeshua, y Yeshua lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:
4 Vosotros habéis visto lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águila, y os traje a mí.
5 Ahora, pues, si en verdad obedecéis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi tesoro especial sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra;
6 y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que hablarás a los hijos de Israel.
7 Y Moisés vino y llamó a los ancianos del pueblo, y puso delante de ellos todas estas palabras que Yahweh le había mandado.
8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijo: Todo lo que Yahweh ha hablado, haremos. Y Moisés volvió a Yahweh las palabras del pueblo.
9 Y Yeshua dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y te crea para siempre. Y Moisés contó a Yeshua las palabras del pueblo.
10 Y Yeshua dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y que laven sus vestidos,
11 y estén preparados para el tercer día; porque al tercer día Yeshua descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
12 Y señalarás límites al pueblo alrededor, diciendo: Guardaos de subir al monte, o de tocar su límite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá;
13 ninguna mano lo tocará, sino que ciertamente será apedreado o atravesado con flechas; sea animal u hombre, no vivirá; cuando la trompeta suene prolongadamente, subirán al monte.
14 Y Moisés descendió del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos.
15 Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a vuestras mujeres.
16 Y sucedió que, en el tercer día, por la mañana, hubo truenos y relámpagos, y una nube espesa sobre el monte, y un sonido de trompeta muy fuerte; y todo el pueblo que estaba en el campamento tembló.
17 Y Moisés sacó al pueblo del campamento para recibir a Yeshua; y se detuvieron al pie del monte.
18 Y todo el monte Sinaí humeaba, porque Yeshua había descendido sobre él en fuego; y su humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.
19 Y cuando el sonido de la trompeta se prolongaba y se hacía cada vez más fuerte, Moisés hablaba, y Yeshua le respondía con una voz.
20 Y Yeshua descendió sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y Yeshua llamó a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.
21 Y Yeshua dijo a Moisés: Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen para mirar a Yeshua, y muchos de ellos perezcan.
22 Y que también los sacerdotes, que se acercan a Yeshua, se santifiquen, no sea que Yeshua haga estrago en ellos.
23 Y Moisés dijo a Yeshua: El pueblo no puede subir al monte Sinaí, porque tú nos advertiste, diciendo: Señala límites alrededor del monte, y santifícalo.
24 Y Yeshua le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen para subir a Yeshua, no sea que él haga estrago en ellos.
25 Y Moisés descendió al pueblo, y les habló.
Capítulo 20
1 Y Yahweh habló todas estas palabras, diciendo:
2 Yo soy Yeshua tu Yeshua, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
3 No tendrás otros dioses delante de mí.
4 No te harás imagen tallada, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
5 No te inclinarás ante ellas, ni las servirás; porque yo, Yahweh tu Yahweh, soy un Yahweh celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen;
6 y que muestro misericordia a millares de los que me aman y guardan mis mandamientos.
7 No tomarás el nombre de Yahweh tu Yahweh en vano; porque Yahweh no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.
8 Acuérdate del día de reposo, para santificarlo.
9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
10 pero el séptimo día es el día de reposo de Yahweh tu Yahweh; en él no harás ninguna obra, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas;
11 porque en seis días hizo Yahweh el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Yahweh bendijo el día de reposo y lo santificó.
12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Yahweh tu Yahweh te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No robarás.
16 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
18 Y todo el pueblo veía los truenos, los relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte que humeaba; y cuando el pueblo lo vio, se apartaron y se pusieron lejos.
19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y oiremos; pero que Yahweh no hable con nosotros, no sea que muramos.
20 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; porque Yeshua ha venido para probaros, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.
21 Y el pueblo estaba lejos, y Moisés se acercó a la densa oscuridad donde estaba Yeshua.
22 Y Yahweh dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado con vosotros desde el cielo.
23 No haréis conmigo dioses de plata, ni os haréis dioses de oro.
24 Un altar de tierra me harás, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus bueyes; en todo lugar donde yo haga memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.
25 Y si me haces un altar de piedra, no lo edificarás de piedra tallada; porque si alzas tu herramienta sobre él, lo habrás profanado.
26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre él.
Capítulo 21
1 Y estos son los juicios que pondrás delante de ellos.
2 Si compras un siervo hebreo, seis años servirá; y en el séptimo saldrá libre, sin pagar nada.
3 Si entró solo, saldrá solo; si estaba casado, entonces su mujer saldrá con él.
4 Si su amo le dio mujer, y ella le dio hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo.
5 Y si el siervo dice claramente: Amo a mi amo, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre;
6 entonces su amo lo llevará ante los jueces; lo llevará también a la puerta, o al poste de la puerta; y su amo le horadará la oreja con una lezna; y le servirá para siempre.
7 Y si un hombre vende a su hija como sierva, ella no saldrá como salen los siervos.
8 Si no agrada a su amo, que la había desposado para sí, entonces él permitirá que sea redimida; no tendrá derecho de venderla a una nación extraña, ya que ha obrado engañosamente con ella.
9 Y si la ha desposado para su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas.
10 Si toma para sí otra mujer, no disminuirá su alimento, su vestido ni su deber conyugal.
11 Y si no hace estas tres cosas con ella, entonces ella saldrá libre, sin dinero.
12 El que hiera a un hombre, de modo que muera, ciertamente morirá.
13 Y si un hombre no arma una emboscada, sino que Yeshua lo entrega en su mano, entonces te señalaré un lugar adonde ha de huir.
14 Pero si un hombre actúa con presunción contra su prójimo, para matarlo con astucia, lo tomarás de mi altar, para que muera.
15 Y el que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.
16 Y el que robe a un hombre y lo venda, o si se le halla en su mano, ciertamente morirá.
17 Y el que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá.
18 Y si unos hombres riñen, y uno hiere a otro con una piedra, o con el puño, y este no muere, pero guarda cama;
19 si se levanta de nuevo, y anda fuera apoyado en su bastón, entonces el que lo hirió quedará libre; solo le pagará por el tiempo perdido, y hará que sea completamente sanado.
20 Y si un hombre hiere a su siervo, o a su sierva, con una vara, y muere bajo su mano, ciertamente será castigado.
21 Sin embargo, si sobrevive un día o dos, no será castigado; porque es su dinero.
22 Si unos hombres riñen, y hieren a una mujer encinta, de modo que su fruto salga de ella, y aun así no sigue daño alguno, ciertamente será castigado, según lo que el marido de la mujer le imponga; y pagará según determinen los jueces.
23 Y si sigue algún daño, entonces darás vida por vida,
24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
26 Y si un hombre hiere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo destruye, lo dejará ir libre por causa de su ojo.
27 Y si hace caer el diente de su siervo, o el diente de su sierva, lo dejará ir libre por causa de su diente.
28 Si un buey acornea a un hombre o a una mujer, y mueren, entonces el buey ciertamente será apedreado, y su carne no se comerá; pero el dueño del buey quedará libre.
29 Pero si el buey solía acornear en el pasado, y se ha dado testimonio a su dueño, y él no lo ha guardado, sino que ha matado a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y su dueño también morirá.
30 Si se le impone una suma de dinero, entonces dará por el rescate de su vida todo lo que se le imponga.
31 Ya sea que haya acorneado a un hijo, o haya acorneado a una hija, según este juicio se hará con él.
32 Si el buey empuja a un siervo o a una sierva, dará a su amo treinta siclos de plata, y el buey será apedreado.
33 Y si un hombre abre un pozo, o si un hombre cava un pozo y no lo cubre, y un buey o un asno cae en él,
34 el dueño del pozo lo pagará, y dará dinero al dueño de ellos; y el animal muerto será suyo.
35 Y si el buey de un hombre hiere al de otro, y muere, entonces venderán el buey vivo, y dividirán su dinero; y también dividirán el buey muerto.
36 O si se sabe que el buey solía acornear en el pasado, y su dueño no lo ha guardado, ciertamente pagará buey por buey; y el muerto será suyo.
Capítulo 22
1 Si un hombre roba un buey, o una oveja, y lo mata o lo vende, restituirá cinco bueyes por un buey, y cuatro ovejas por una oveja.
2 Si un ladrón es hallado forzando una entrada, y es herido y muere, no se derramará sangre por él.
3 Si el sol ha salido sobre él, se derramará sangre por él; porque debe hacer restitución completa; si no tiene nada, entonces será vendido por su robo.
4 Si lo robado se halla ciertamente vivo en su mano, ya sea buey, asno u oveja, restituirá el doble.
5 Si un hombre hace que un campo o una viña sea comido, y mete su animal, y este come en el campo de otro hombre, restituirá de lo mejor de su propio campo y de lo mejor de su propia viña.
6 Si se enciende un fuego, y prende en espinos, de modo que se consuman las gavillas de grano, o el grano en pie, o el campo, el que encendió el fuego ciertamente hará restitución.
7 Si un hombre entrega a su prójimo dinero o enseres para guardar, y es robado de la casa del hombre, si se halla al ladrón, que pague el doble.
8 Si el ladrón no es hallado, entonces el dueño de la casa será llevado ante los jueces, para ver si ha puesto su mano en los bienes de su prójimo.
9 En todo caso de transgresión, ya sea por buey, por asno, por oveja, por vestido, o por cualquier cosa perdida que otro reclame como suya, la causa de ambas partes vendrá ante los jueces; y a quien los jueces condenen, pagará el doble a su prójimo.
10 Si un hombre entrega a su prójimo un asno, o un buey, o una oveja, o cualquier animal, para guardar, y muere, o es herido, o es arrebatado, sin que nadie lo vea,
11 entonces habrá un juramento de Yahweh entre ambos, de que no ha puesto su mano en los bienes de su prójimo; y su dueño lo aceptará, y él no lo pagará.
12 Y si le es robado, hará restitución a su dueño.
13 Si es despedazado, entonces lo traerá como testimonio, y no pagará lo despedazado.
14 Y si un hombre pide prestado algo de su prójimo, y es herido, o muere, no estando su dueño con ello, ciertamente lo pagará.
15 Pero si su dueño está con ello, no lo pagará; si es una cosa alquilada, vino por su alquiler.
16 Y si un hombre seduce a una doncella que no está desposada, y se acuesta con ella, ciertamente la dotará para que sea su mujer.
17 Si su padre rehúsa rotundamente dársela, pagará dinero según la dote de las vírgenes.
18 No dejarás vivir a la hechicera.
19 Cualquiera que se acueste con un animal, ciertamente morirá.
20 El que sacrifique a cualquier dios, salvo solo a Yahweh, será completamente destruido.
21 No afligirás al extranjero, ni lo oprimirás; porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.
22 No afligiréis a ninguna viuda, ni a ningún huérfano.
23 Si los afliges en alguna manera, y claman a mí, ciertamente oiré su clamor;
24 y mi ira se encenderá, y os mataré con la espada; y vuestras mujeres serán viudas, y vuestros hijos huérfanos.
25 Si prestas dinero a alguno de mi pueblo que es pobre y está contigo, no serás con él como un usurero, ni le impondrás usura.
26 Si en alguna manera tomas en prenda el vestido de tu prójimo, se lo devolverás antes de que se ponga el sol;
27 porque eso es su única cobertura, es su vestido para su piel; ¿en qué dormirá? Y sucederá que, cuando clame a mí, yo oiré; porque soy misericordioso.
28 No injuriarás a los dioses, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.
29 No demorarás en ofrecer lo primero de tus frutos maduros, ni de tus licores; el primogénito de tus hijos me darás.
30 Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas: siete días estará con su madre; al octavo día me lo darás.
31 Y seréis hombres santos para mí; tampoco comeréis carne despedazada por las fieras en el campo; la echaréis a los perros.
Capítulo 23
1 No levantarás un falso rumor; no pongas tu mano con el impío para ser un testigo injusto.
2 No seguirás a la multitud para hacer el mal; tampoco hablarás en una causa inclinándote tras la mayoría para pervertir el juicio;
3 tampoco favorecerás al pobre en su causa.
4 Si encuentras el buey de tu enemigo, o su asno, extraviado, ciertamente se lo devolverás.
5 Si ves el asno del que te aborrece caído bajo su carga, y te abstuvieras de ayudarlo, ciertamente ayudarás con él.
6 No pervertirás el juicio de tu pobre en su causa.
7 Aléjate de toda palabra falsa; y no mates al inocente ni al justo; porque yo no justificaré al impío.
8 Y no tomarás soborno; porque el soborno ciega a los sabios, y pervierte las palabras de los justos.
9 Tampoco oprimirás al extranjero; porque vosotros conocéis el corazón del extranjero, ya que fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.
10 Y seis años sembrarás tu tierra, y recogerás sus frutos;
11 Pero el séptimo año la dejarás descansar y quedar en reposo; para que coman los pobres de tu pueblo, y lo que dejen lo coman las bestias del campo. Así harás también con tu viña y con tu olivar.
12 Seis días harás tu trabajo, y el séptimo día descansarás, para que descanse tu buey y tu asno, y se refresque el hijo de tu sierva, y el extranjero.
13 Y en todo lo que os he dicho, sed circunspectos; y no hagáis mención del nombre de otros dioses, ni se oiga de vuestra boca.
14 Tres veces en el año me celebrarás fiesta.
15 Guardarás la fiesta de los panes sin levadura: (comerás panes sin levadura siete días, como te mandé, en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías;)
16 Y la fiesta de la siega, las primicias de tus labores, que hubieres sembrado en el campo; y la fiesta de la cosecha, a la salida del año, cuando hubieres recogido del campo tus labores.
17 Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo delante de Yeshua.
18 No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado; ni la grasa de mi sacrificio quedará hasta la mañana.
19 Lo primero de las primicias de tu tierra traerás a la casa de Yeshua tu Yeshua. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
20 He aquí, yo envío un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.
21 Guárdate delante de él, y oye su voz; no le provoques, porque no perdonará vuestras transgresiones, porque mi nombre está en él.
22 Pero si en verdad oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo digo, entonces seré enemigo de tus enemigos, y adversario de tus adversarios.
23 Porque mi ángel irá delante de ti, y te introducirá a los amorreos, y a los heteos, y a los ferezeos, y a los cananeos, a los heveos, y a los jebuseos; y yo los exterminaré.
24 No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás conforme a sus obras; antes los destruirás del todo, y quebrarás por completo sus imágenes.
25 Y serviréis a Yahweh vuestro Yahweh, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
26 No habrá en tu tierra quien aborte, ni quien sea estéril; y yo cumpliré el número de tus días.
27 Enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entrares, y haré que todos tus enemigos te vuelvan las espaldas.
28 Y enviaré avispas delante de ti, que echen fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti.
29 No los echaré de delante de ti en un solo año, para que la tierra no quede desierta, y se multipliquen contra ti las fieras del campo.
30 Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.
31 Y fijaré tus límites desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río; porque entregaré en vuestras manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti.
32 No harás alianza con ellos, ni con sus dioses.
33 No habitarán en tu tierra, para que no te hagan pecar contra mí; porque si sirvieres a sus dioses, ciertamente te será por tropiezo.
Capítulo 24
1 Y dijo a Moisés: Sube a Yeshua, tú, y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y adoraréis desde lejos.
2 Y solo Moisés se acercará a Yeshua; pero ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con él.
3 Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Yahweh, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Yahweh ha dicho.
4 Y Moisés escribió todas las palabras de Yahweh, y levantándose de mañana, edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel.
5 Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos, y sacrificaron becerros como ofrendas de paz a Yahweh.
6 Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y la otra mitad de la sangre la roció sobre el altar.
7 Y tomó el libro del pacto, y lo leyó en presencia del pueblo; y ellos dijeron: Haremos todo lo que Yahweh ha dicho, y obedeceremos.
8 Y Moisés tomó la sangre, y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Yahweh ha hecho con vosotros acerca de todas estas palabras.
9 Y subieron Moisés, y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel;
10 Y vieron a Yeshua de Israel; y había debajo de sus pies como un pavimento de piedra de zafiro, y como la claridad misma del cielo.
11 Y no extendió su mano sobre los principales de los hijos de Israel; y vieron a Yeshua, y comieron y bebieron.
12 Y Yahweh dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allí; y te daré tablas de piedra, y la ley, y los mandamientos que he escrito, para que puedas enseñarlos.
13 Y se levantó Moisés, y Josué su servidor; y Moisés subió al monte de Yeshua.
14 Y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros; y he aquí Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviere algún asunto, acuda a ellos.
15 Y Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.
16 Y la gloria de Yeshua reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.
17 Y la apariencia de la gloria de Yeshua era como fuego devorador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.
18 Y Moisés entró en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.
Capítulo 25
1 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel, para que me traigan una ofrenda; de todo varón que la diere de voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.
3 Y esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce,
4 y azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino, y pelo de cabras,
5 y pieles de carneros teñidas de rojo, y pieles de tejones, y madera de acacia,
6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción, y para el incienso aromático,
7 piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod, y para el pectoral.
8 Y harán para mí un santuario, y yo habitaré en medio de ellos.
9 Conforme a todo lo que yo te muestro, según el modelo del tabernáculo, y el modelo de todos sus utensilios, así lo haréis.
10 Y harán un arca de madera de acacia; su longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio.
11 Y la cubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirás, y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor.
12 Y fundirás para ella cuatro anillos de oro, y los pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado.
13 Y harás varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro.
14 Y pondrás las varas en los anillos a los lados del arca, para que el arca sea llevada con ellas.
15 Las varas estarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella.
16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.
17 Y harás un propiciatorio de oro puro; su longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.
18 Y harás dos querubines de oro; labrados a martillo los harás, en los dos extremos del propiciatorio.
19 Y haz un querubín en un extremo, y el otro querubín en el otro extremo; del propiciatorio haréis los querubines en sus dos extremos.
20 Y los querubines extenderán sus alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, y sus rostros estarán uno frente al otro; hacia el propiciatorio estarán los rostros de los querubines.
21 Y pondrás el propiciatorio encima sobre el arca; y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.
22 Y allí me reuniré contigo, y hablaré contigo desde encima del propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, acerca de todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel.
23 Harás también una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, su anchura de un codo, y su altura de codo y medio.
24 Y la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor.
25 Y le harás una moldura de un palmo menor de anchura alrededor, y harás una cornisa de oro a la moldura alrededor.
26 Y le harás cuatro anillos de oro, y pondrás los anillos en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas.
27 Frente a la moldura estarán los anillos, como lugares para las varas para llevar la mesa.
28 Y harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, para que la mesa sea llevada con ellas.
29 Y harás sus platos, y sus cucharas, y sus cubiertas, y sus tazones, con que se ha de cubrir; de oro puro los harás.
30 Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición, delante de mí siempre.
31 Y harás un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, y su caña, sus copas, sus botones y sus flores, serán de una misma pieza.
32 Y seis brazos saldrán de sus lados; tres brazos del candelero de un lado, y tres brazos del candelero del otro lado.
33 Tres copas en forma de flor de almendro, con un botón y una flor, en un brazo; y tres copas en forma de flor de almendro, con un botón y una flor, en el otro brazo; así en los seis brazos que salen del candelero.
34 Y en el candelero habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus botones y sus flores.
35 Y habrá un botón debajo de dos brazos de la misma pieza, y un botón debajo de dos brazos de la misma pieza, y un botón debajo de dos brazos de la misma pieza, según los seis brazos que proceden del candelero.
36 Sus botones y sus brazos serán de una misma pieza; todo ello será una sola obra labrada a martillo, de oro puro.
37 Y harás sus siete lámparas; y encenderán sus lámparas, para que alumbren hacia el frente.
38 Y sus tenazas, y sus platillos para la ceniza, serán de oro puro.
39 De un talento de oro puro lo hará, con todos estos utensilios.
40 Y mira que los hagas conforme a su modelo, que te fue mostrado en el monte.
Capítulo 26
1 Además harás el tabernáculo con diez cortinas de lino torcido fino, y azul, y púrpura, y escarlata; con querubines de obra primorosa las harás.
2 La longitud de una cortina será de veintiocho codos, y la anchura de una cortina de cuatro codos; y todas las cortinas tendrán una misma medida.
3 Cinco cortinas estarán unidas una con otra; y las otras cinco cortinas estarán unidas una con otra.
4 Y harás lazadas de azul en el borde de la primera cortina, en el extremo de la unión; y así harás en el borde extremo de la otra cortina, en la segunda unión.
5 Cincuenta lazadas harás en la una cortina, y cincuenta lazadas harás en el borde de la cortina que está en la segunda unión; para que las lazadas se correspondan una con otra.
6 Y harás cincuenta corchetes de oro, y unirás las cortinas una con otra con los corchetes; y será un tabernáculo.
7 Y harás cortinas de pelo de cabras para una cubierta sobre el tabernáculo; once cortinas harás.
8 La longitud de una cortina será de treinta codos, y la anchura de una cortina de cuatro codos; y las once cortinas serán todas de una misma medida.
9 Y unirás cinco cortinas aparte, y seis cortinas aparte, y doblarás la sexta cortina al frente del tabernáculo.
10 Y harás cincuenta lazadas en el borde de la cortina que está en el extremo de la unión, y cincuenta lazadas en el borde de la cortina que une la segunda.
11 Y harás cincuenta corchetes de bronce, y pondrás los corchetes en las lazadas, y unirás la tienda, para que sea una sola.
12 Y el sobrante que queda de las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que sobra, colgará sobre la parte posterior del tabernáculo.
13 Y un codo de un lado, y un codo del otro lado, de lo que sobra en la longitud de las cortinas de la tienda, colgará sobre los lados del tabernáculo, a un lado y al otro, para cubrirlo.
14 Y harás una cubierta para la tienda de pieles de carneros teñidas de rojo, y una cubierta encima de pieles de tejones.
15 Y harás tablas para el tabernáculo, de madera de acacia, puestas en pie.
16 Diez codos será la longitud de una tabla, y codo y medio la anchura de cada tabla.
17 Dos espigas habrá en una tabla, encajadas una frente a otra; así harás para todas las tablas del tabernáculo.
18 Y harás las tablas para el tabernáculo, veinte tablas al lado del sur, hacia el sur.
19 Y harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
20 Y para el segundo lado del tabernáculo, al lado del norte, habrá veinte tablas;
21 y sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.
22 Y para los lados del tabernáculo, hacia el occidente, harás seis tablas.
23 Y harás dos tablas para las esquinas del tabernáculo, en los dos lados.
24 Y estarán unidas por abajo, y estarán unidas por arriba hasta un solo anillo; así será para ambas; serán para las dos esquinas.
25 Y serán ocho tablas, y sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.
26 Y harás barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,
27 y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado del tabernáculo, para los dos lados hacia el occidente.
28 Y la barra del medio, en medio de las tablas, pasará de un extremo a otro.
29 Y cubrirás las tablas de oro, y harás sus anillos de oro, como lugares para las barras; y cubrirás las barras de oro.
30 Y levantarás el tabernáculo conforme a su modelo, que te fue mostrado en el monte.
31 Y harás un velo de azul, y púrpura, y escarlata, y lino torcido fino, de obra primorosa; con querubines será hecho.
32 Y lo colgarás sobre cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro; sus ganchos serán de oro, sobre las cuatro basas de plata.
33 Y colgarás el velo debajo de los corchetes, para que introduzcas allí, dentro del velo, el arca del testimonio; y el velo os hará separación entre el lugar santo y el lugar santísimo.
34 Y pondrás el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo.
35 Y pondrás la mesa fuera del velo, y el candelero frente a la mesa, al lado del tabernáculo hacia el sur; y pondrás la mesa al lado del norte.
36 Y harás una cortina para la puerta de la tienda, de azul, y púrpura, y escarlata, y lino torcido fino, obra de bordador.
37 Y harás para la cortina cinco columnas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y sus ganchos serán de oro; y fundirás cinco basas de bronce para ellas.
Capítulo 27
1 Y harás un altar de madera de acacia, de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura; el altar será cuadrado, y su altura será de tres codos.
2 Y harás sus cuernos sobre sus cuatro esquinas; sus cuernos serán de la misma pieza; y lo cubrirás de bronce.
3 Y harás sus calderos para recibir sus cenizas, y sus palas, y sus tazones, y sus garfios, y sus braseros; todos sus utensilios los harás de bronce.
4 Y le harás un enrejado, una rejilla de bronce; y sobre la rejilla harás cuatro anillos de bronce en sus cuatro esquinas.
5 Y la pondrás debajo del cerco del altar, hacia abajo, para que la rejilla llegue hasta la mitad del altar.
6 Y harás varas para el altar, varas de madera de acacia, y las cubrirás de bronce.
7 Y las varas se pondrán en los anillos, y las varas estarán a los dos lados del altar, para llevarlo.
8 Hueco, de tablas lo harás; como te fue mostrado en el monte, así lo harán.
9 Y harás el atrio del tabernáculo; para el lado del sur, hacia el sur, habrá cortinas para el atrio, de lino torcido fino, de cien codos de longitud para un lado;
10 y sus veinte columnas y sus veinte basas serán de bronce; los ganchos de las columnas y sus molduras serán de plata.
11 Y asimismo para el lado del norte, en longitud, habrá cortinas de cien codos de longitud, y sus veinte columnas y sus veinte basas de bronce; los ganchos de las columnas y sus molduras, de plata.
12 Y para la anchura del atrio, al lado del occidente, habrá cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, y sus basas diez.
13 Y la anchura del atrio, al lado del oriente, hacia el oriente, será de cincuenta codos.
14 Las cortinas de un lado de la puerta serán de quince codos; sus columnas tres, y sus basas tres.
15 Y al otro lado habrá cortinas de quince codos; sus columnas tres, y sus basas tres.
16 Y para la puerta del atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul, y púrpura, y escarlata, y lino torcido fino, obra de bordador; y sus columnas serán cuatro, y sus basas cuatro.
17 Todas las columnas alrededor del atrio estarán ceñidas de plata; sus ganchos serán de plata, y sus basas de bronce.
18 La longitud del atrio será de cien codos, y la anchura de cincuenta por todas partes, y la altura de cinco codos, de lino torcido fino, y sus basas de bronce.
19 Todos los utensilios del tabernáculo en todo su servicio, y todas sus estacas, y todas las estacas del atrio, serán de bronce.
20 Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas, machacado, para el alumbrado, para hacer arder la lámpara siempre.
21 En el tabernáculo de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aarón y sus hijos la pondrán en orden desde la tarde hasta la mañana, delante de Yeshua; será estatuto perpetuo para sus generaciones, por parte de los hijos de Israel.
Capítulo 28
1 Y toma para ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él, de entre los hijos de Israel, para que me sirva en el oficio de sacerdote: Aarón, Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón.
2 Y harás vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, para honra y para hermosura.
3 Y hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarlo, para que me sirva en el oficio de sacerdote.
4 Y estas son las vestiduras que harán: un pectoral, y un efod, y un manto, y una túnica bordada, una mitra, y un cinto; y harán vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que me sirva en el oficio de sacerdote.
5 Y tomarán oro, y azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino.
6 Y harán el efod de oro, de azul, y de púrpura, de escarlata, y de lino torcido fino, con obra primorosa.
7 Tendrá sus dos hombreras unidas en sus dos bordes, y así estará unido.
8 Y el cinto primoroso del efod, que está sobre él, será de la misma obra; de oro, de azul, y púrpura, y escarlata, y lino torcido fino.
9 Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel;
10 seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres restantes en la otra piedra, según su nacimiento.
11 Con obra de grabador en piedra, como las grabaduras de un sello, grabarás las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; las harás engastadas en engastes de oro.
12 Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, como piedras de memoria para los hijos de Israel; y Aarón llevará sus nombres delante de Yeshua sobre sus dos hombros, por memoria.
13 Y harás engastes de oro;
14 y dos cadenas de oro puro en los extremos; de obra trenzada las harás, y fijarás las cadenas trenzadas en los engastes.
15 Y harás el pectoral del juicio con obra primorosa; conforme a la obra del efod lo harás; de oro, de azul, y de púrpura, y de escarlata, y de lino torcido fino, lo harás.
16 Será cuadrado, siendo doblado; un palmo será su longitud, y un palmo será su anchura.
17 Y lo llenarás de engastes de piedras, cuatro filas de piedras: la primera fila será un sardio, un topacio, y un carbunclo; esta será la primera fila.
18 Y la segunda fila será una esmeralda, un zafiro, y un diamante.
19 Y la tercera fila, un ligurio, un ágata, y una amatista.
20 Y la cuarta fila, un berilo, y un ónice, y un jaspe; estarán engastadas en oro en sus engastes.
21 Y las piedras estarán con los nombres de los hijos de Israel, doce, según sus nombres, como las grabaduras de un sello; cada una con su nombre estarán, según las doce tribus.
22 Y harás sobre el pectoral cadenas en los extremos, de obra trenzada, de oro puro.
23 Y harás sobre el pectoral dos anillos de oro, y pondrás los dos anillos en los dos extremos del pectoral.
24 Y pondrás las dos cadenas trenzadas de oro en los dos anillos que están en los extremos del pectoral.
25 Y los otros dos extremos de las dos cadenas trenzadas los fijarás en los dos engastes, y los pondrás sobre las hombreras del efod, en su parte delantera.
26 Y harás dos anillos de oro, y los pondrás en los dos extremos del pectoral, en su borde, que está al lado del efod, hacia adentro.
27 Y harás otros dos anillos de oro, y los pondrás en los dos lados del efod, por abajo, hacia su parte delantera, frente a su otra unión, encima del cinto primoroso del efod.
28 Y unirán el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de azul, para que esté encima del cinto primoroso del efod, y para que el pectoral no se suelte del efod.
29 Y Aarón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el lugar santo, por memoria delante de Yeshua continuamente.
30 Y pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim; y estarán sobre el corazón de Aarón, cuando entre delante de Yeshua; y Aarón llevará el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón, delante de Yeshua continuamente.
31 Y harás el manto del efod todo de azul.
32 Y habrá una abertura en su parte superior, en el medio de él; tendrá un borde de obra tejida alrededor de su abertura, como la abertura de una cota de malla, para que no se rompa.
33 Y abajo, sobre su orla, harás granadas de azul, y de púrpura, y de escarlata, alrededor de su orla; y campanillas de oro entre ellas, alrededor;
34 una campanilla de oro y una granada, una campanilla de oro y una granada, sobre la orla del manto alrededor.
35 Y estará sobre Aarón para ministrar; y se oirá su sonido cuando entre en el lugar santo delante de Yeshua, y cuando salga, para que no muera.
36 Y harás una lámina de oro puro, y grabarás en ella, como las grabaduras de un sello: SANTIDAD A YAHWEH.
37 Y la pondrás sobre un cordón de azul, para que esté sobre la mitra; en la parte delantera de la mitra estará.
38 Y estará sobre la frente de Aarón, para que Aarón lleve la iniquidad de las cosas santas, que los hijos de Israel santificaren en todas sus ofrendas santas; y estará siempre sobre su frente, para que sean aceptados delante de Yeshua.
39 Y bordarás la túnica de lino fino, y harás la mitra de lino fino, y harás el cinto, obra de bordador.
40 Y para los hijos de Aarón harás túnicas, y les harás cintos, y les harás mitras, para honra y para hermosura.
41 Y los pondrás sobre Aarón tu hermano, y sobre sus hijos con él; y los ungirás, y los consagrarás, y los santificarás, para que me sirvan en el oficio de sacerdote.
42 Y les harás calzoncillos de lino, para cubrir su desnudez; desde los lomos hasta los muslos llegarán.
43 Y estarán sobre Aarón, y sobre sus hijos, cuando entren en el tabernáculo de reunión, o cuando se acerquen al altar para ministrar en el lugar santo; para que no lleven iniquidad, y mueran; será estatuto perpetuo para él, y para su descendencia después de él.
Capítulo 29
1 Y esto es lo que les harás para santificarlos, para que me sirvan en el oficio de sacerdote: Toma un becerro joven, y dos carneros sin defecto,
2 y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite; de flor de harina de trigo los harás.
3 Y los pondrás en un solo canastillo, y los presentarás en el canastillo, con el becerro y los dos carneros.
4 Y harás llegar a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua.
5 Y tomarás las vestiduras, y pondrás sobre Aarón la túnica, y el manto del efod, y el efod, y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto primoroso del efod;
6 y pondrás la mitra sobre su cabeza, y pondrás la corona santa sobre la mitra.
7 Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y lo ungirás.
8 Y harás llegar a sus hijos, y les pondrás túnicas.
9 Y los ceñirás con cintos, a Aarón y a sus hijos, y les pondrás las mitras; y el oficio de sacerdote será de ellos por estatuto perpetuo; y consagrarás a Aarón y a sus hijos.
10 Y harás que el becerro sea presentado delante del tabernáculo de reunión; y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro.
11 Y matarás el becerro delante de Yeshua, a la puerta del tabernáculo de reunión.
12 Y tomarás de la sangre del becerro, y la pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramarás toda la sangre junto a la base del altar.
13 Y tomarás todo el sebo que cubre las entrañas, y la membrana que está sobre el hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar.
14 Pero la carne del becerro, y su piel, y su estiércol, los quemarás al fuego fuera del campamento; es una ofrenda por el pecado.
15 Tomarás también un carnero; y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.
16 Y degollarás el carnero, y tomarás su sangre, y la rociarás sobre el altar alrededor.
17 Y cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus entrañas, y sus piernas, y las pondrás con sus pedazos, y con su cabeza.
18 Y quemarás todo el carnero sobre el altar; es holocausto para Yahweh; es olor grato, una ofrenda quemada para Yahweh.
19 Y tomarás el otro carnero; y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.
20 Luego matarás el carnero, y tomarás de su sangre, y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, y sobre el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el dedo gordo de su pie derecho, y rociarás la sangre sobre el altar alrededor.
21 Y tomarás de la sangre que está sobre el altar, y del aceite de la unción, y lo rociarás sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y él será santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con él.
22 También tomarás del carnero el sebo y la cola gruesa, y el sebo que cubre las entrañas, y la membrana sobre el hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y la espaldilla derecha; porque es carnero de consagración;
23 y un pan, y una torta de pan con aceite, y un hojaldre, del canastillo de los panes sin levadura que está delante de Yeshua;
24 y lo pondrás todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yeshua.
25 Y lo recibirás de sus manos, y lo quemarás sobre el altar como holocausto, como olor grato delante de Yeshua; es una ofrenda quemada para Yahweh.
26 Y tomarás el pecho del carnero de la consagración de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yeshua; y será tu porción.
27 Y santificarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la ofrenda elevada, que fue mecida, y que fue elevada, del carnero de la consagración, aun de lo que es para Aarón, y de lo que es para sus hijos;
28 y será de Aarón y de sus hijos por estatuto perpetuo, de parte de los hijos de Israel; porque es ofrenda elevada; y será ofrenda elevada de parte de los hijos de Israel, del sacrificio de sus ofrendas de paz, aun su ofrenda elevada para Yahweh.
29 Y las vestiduras sagradas de Aarón serán de sus hijos después de él, para ser ungidos en ellas, y para ser consagrados en ellas.
30 El hijo que sea sacerdote en su lugar las vestirá por siete días, cuando entre en el tabernáculo de reunión para ministrar en el lugar santo.
31 Y tomarás el carnero de la consagración, y cocerás su carne en el lugar santo.
32 Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan que está en el canastillo, a la puerta del tabernáculo de reunión.
33 Y comerán aquellas cosas con las que se hizo la expiación, para consagrarlos y para santificarlos; pero el extraño no comerá de ellas, porque son santas.
34 Y si quedare algo de la carne de las consagraciones, o del pan, hasta la mañana, quemarás lo restante al fuego; no se comerá, porque es santo.
35 Y así harás a Aarón, y a sus hijos, conforme a todas las cosas que yo te he mandado; por siete días los consagrarás.
36 Y ofrecerás cada día un becerro como ofrenda por el pecado, para expiación; y purificarás el altar, cuando hubieres hecho expiación por él, y lo ungirás, para santificarlo.
37 Por siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás; y será un altar santísimo; todo lo que tocare el altar será santo.
38 Y esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año, cada día, continuamente.
39 Un cordero ofrecerás por la mañana; y el otro cordero ofrecerás al atardecer;
40 y con el un cordero, una décima parte de flor de harina mezclada con la cuarta parte de un hin de aceite machacado; y la cuarta parte de un hin de vino para libación.
41 Y el otro cordero ofrecerás al atardecer, y harás con él conforme a la ofrenda de la mañana, y conforme a su libación, como olor grato, una ofrenda quemada para Yahweh.
42 Esto será holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Yeshua; donde me reuniré con vosotros, para hablar allí contigo.
43 Y allí me reuniré con los hijos de Israel, y el tabernáculo será santificado por mi gloria.
44 Y santificaré el tabernáculo de reunión, y el altar; santificaré también a Aarón y a sus hijos, para que me sirvan en el oficio de sacerdote.
45 Y habitaré en medio de los hijos de Israel, y seré su Yeshua.
46 Y sabrán que yo soy Yeshua su Yeshua, que los saqué de la tierra de Egipto, para que yo habite en medio de ellos; yo soy Yeshua su Yeshua.
Capítulo 30
1 Y harás un altar para quemar incienso; de madera de acacia lo harás.
2 Un codo será su longitud, y un codo su anchura; será cuadrado; y dos codos será su altura; sus cuernos serán de la misma pieza.
3 Y lo cubrirás de oro puro, su parte superior, y sus lados alrededor, y sus cuernos; y le harás una cornisa de oro alrededor.
4 Y le harás dos anillos de oro debajo de su cornisa, en sus dos esquinas, a sus dos lados los harás; y serán como lugares para las varas, para llevarlo con ellas.
5 Y harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro.
6 Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde me reuniré contigo.
7 Y Aarón quemará sobre él incienso aromático cada mañana; cuando prepare las lámparas, quemará incienso sobre él.
8 Y cuando Aarón encienda las lámparas al atardecer, quemará incienso sobre él, incienso perpetuo delante de Yeshua, por vuestras generaciones.
9 No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni derramaréis libación sobre él.
10 Y Aarón hará expiación sobre sus cuernos una vez al año, con la sangre de la ofrenda por el pecado de las expiaciones; una vez al año hará expiación sobre él, por vuestras generaciones; es santísimo para Yahweh.
11 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:
12 Cuando tomes la cuenta de los hijos de Israel, según su número, cada uno dará a Yahweh el rescate de su alma, cuando los contares; para que no haya plaga entre ellos, cuando los contares.
13 Esto dará todo el que pase entre los contados: medio siclo, según el siclo del santuario (un siclo es veinte geras); medio siclo será la ofrenda de Yahweh.
14 Todo el que pase entre los contados, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Yahweh.
15 El rico no dará más, y el pobre no dará menos de medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Yahweh, para hacer expiación por vuestras almas.
16 Y tomarás el dinero de la expiación de los hijos de Israel, y lo destinarás para el servicio del tabernáculo de reunión; y será por memoria para los hijos de Israel delante de Yeshua, para hacer expiación por vuestras almas.
17 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:
18 Harás también una fuente de bronce, y su pie también de bronce, para lavar; y la pondrás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.
19 Porque Aarón y sus hijos lavarán en ella sus manos y sus pies.
20 Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; o cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar una ofrenda quemada para Yahweh;
21 así se lavarán sus manos y sus pies, para que no mueran; y será estatuto perpetuo para ellos, aun para él y para su descendencia, por sus generaciones.
22 Además, Yahweh habló a Moisés, diciendo:
23 Toma también para ti especias principales: de mirra pura, quinientos siclos; y de canela aromática, la mitad, doscientos cincuenta siclos; y de cálamo aromático, doscientos cincuenta siclos;
24 y de casia, quinientos siclos, según el siclo del santuario; y de aceite de olivas, un hin;
25 y harás de ello un aceite de santa unción, un ungüento compuesto según el arte del perfumador; será un aceite de santa unción.
26 Y ungirás con él el tabernáculo de reunión, y el arca del testimonio,
27 y la mesa y todos sus utensilios, y el candelero y sus utensilios, y el altar del incienso,
28 y el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su pie.
29 Y los santificarás, para que sean santísimos; todo lo que los tocare será santo.
30 Y ungirás a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás, para que me sirvan en el oficio de sacerdote.
31 Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será para mí el aceite de la santa unción, por vuestras generaciones.
32 No se derramará sobre carne de hombre, ni haréis otro semejante, conforme a su composición; es santo, y será santo para vosotros.
33 Cualquiera que compusiere otro semejante, o que pusiere de él sobre un extraño, será cortado de su pueblo.
34 Y Yahweh dijo a Moisés: Toma para ti especias aromáticas: estacte, y uña aromática, y gálbano; estas especias aromáticas con incienso puro; de cada una habrá igual peso;
35 y harás de ello un perfume, una confección según el arte del perfumador, mezclado, puro y santo;
36 y molerás parte de él muy fino, y pondrás de él delante del testimonio, en el tabernáculo de reunión, donde me reuniré contigo; os será santísimo.
37 Y en cuanto al perfume que harás, no os haréis conforme a su composición; te será santo para Yahweh.
38 Cualquiera que hiciere otro semejante, para olerlo, será cortado de su pueblo.
Capítulo 31
1 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:
2 Mira, he llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
3 y lo he llenado del espíritu de Yahweh, en sabiduría, y en inteligencia, y en conocimiento, y en toda clase de obra,
4 para inventar obras primorosas, para trabajar en oro, y en plata, y en bronce,
5 y en tallado de piedras, para engastarlas, y en tallado de madera, para trabajar en toda clase de obra.
6 Y yo, he aquí, he puesto con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el corazón de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado;
7 el tabernáculo de reunión, y el arca del testimonio, y el propiciatorio que está sobre ella, y todo el mobiliario del tabernáculo,
8 y la mesa y su mobiliario, y el candelero puro con todo su mobiliario, y el altar del incienso,
9 y el altar del holocausto con todo su mobiliario, y la fuente y su pie,
10 y las vestiduras del servicio, y las vestiduras sagradas para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el oficio de sacerdote,
11 y el aceite de la unción, y el incienso aromático para el lugar santo; conforme a todo lo que te he mandado, así harán.
12 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:
13 Habla tú también a los hijos de Israel, diciendo: En verdad, guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros, por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Yahweh que os santifico.
14 Guardaréis, pues, el día de reposo, porque es santo para vosotros; todo el que lo profanare ciertamente morirá; porque cualquiera que hiciere algún trabajo en él, esa alma será cortada de entre su pueblo.
15 Seis días se trabajará; pero el séptimo es día de reposo, santo para Yahweh; cualquiera que hiciere algún trabajo en el día de reposo, ciertamente morirá.
16 Por tanto, los hijos de Israel guardarán el día de reposo, observando el día de reposo por sus generaciones, como pacto perpetuo.
17 Es señal entre mí y los hijos de Israel para siempre; porque en seis días Yahweh hizo el cielo y la tierra, y en el séptimo día descansó, y tomó refrigerio.
18 Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas con el dedo de Yahweh.
Capítulo 32
1 Y cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en descender del monte, el pueblo se reunió junto a Aarón, y le dijo: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque en cuanto a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
2 Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.
3 Y todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón.
4 Y él los recibió de su mano, y lo formó con un buril, después de haber hecho de ello un becerro de fundición; y dijeron: Estos son tus dioses, oh Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5 Y cuando Aarón lo vio, edificó un altar delante de él; y Aarón hizo pregón, y dijo: Mañana será fiesta para Yahweh.
6 Y se levantaron temprano al día siguiente, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.
7 Y Yahweh dijo a Moisés: Ve, desciende; porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido;
8 pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Estos son tus dioses, oh Israel, que te sacaron de la tierra de Egipto.
9 Y Yahweh dijo a Moisés: Yo he visto a este pueblo, y he aquí, es un pueblo de dura cerviz;
10 ahora, pues, déjame solo, para que mi ira se encienda contra ellos, y los consuma; y yo haré de ti una gran nación.
11 Y Moisés suplicó a Yahweh su Yahweh, y dijo: Yahweh, ¿por qué se enciende tu ira contra tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto con gran poder, y con mano poderosa?
12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, y decir: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para consumirlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, tus siervos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado la daré a vuestra descendencia, y la heredarán para siempre.
14 Y Yahweh se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.
15 Y Moisés se volvió, y descendió del monte, con las dos tablas del testimonio en su mano; las tablas estaban escritas por ambos lados; por un lado y por el otro estaban escritas.
16 Y las tablas eran obra de Yahweh, y la escritura era escritura de Yahweh, grabada sobre las tablas.
17 Y cuando Josué oyó el ruido del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Hay ruido de guerra en el campamento.
18 Y él dijo: No es la voz de los que gritan por la victoria, ni es la voz de los que claman por haber sido vencidos; sino la voz de los que cantan es lo que yo oigo.
19 Y sucedió que, en cuanto se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y la ira de Moisés se encendió, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.
20 Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta hacerlo polvo, y lo esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.
21 Y Moisés dijo a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, para que hayas traído sobre ellos un pecado tan grande?
22 Y Aarón dijo: No se encienda la ira de mi señor; tú conoces al pueblo, que está inclinado al mal.
23 Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
24 Y yo les dije: ¿Quién tiene oro? Que se lo quite. Y ellos me lo dieron; entonces lo eché en el fuego, y salió este becerro.
25 Y cuando Moisés vio que el pueblo estaba desenfrenado (porque Aarón lo había desenfrenado para vergüenza entre sus enemigos),
26 Moisés se puso a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está de parte de Yahweh? Que venga a mí. Y todos los hijos de Leví se reunieron junto a él.
27 Y él les dijo: Así dice Yahweh de Israel: Ponga cada uno su espada a su lado, y pasad y volved de puerta en puerta por todo el campamento, y mate cada uno a su hermano, y cada uno a su compañero, y cada uno a su prójimo.
28 Y los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés; y cayeron del pueblo aquel día como tres mil hombres.
29 Porque Moisés había dicho: Consagraos hoy a Yahweh, cada uno contra su hijo y contra su hermano, para que él os conceda hoy una bendición.
30 Y sucedió al día siguiente que Moisés dijo al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado; y ahora yo subiré a Yahweh; quizá haré expiación por vuestro pecado.
31 Y volvió Moisés a Yahweh, y dijo: Oh, este pueblo ha cometido un gran pecado, y se han hecho dioses de oro.
32 Ahora, pues, si perdonas su pecado —; y si no, te ruego que me borres de tu libro que has escrito.
33 Y Yahweh dijo a Moisés: Al que haya pecado contra mí, a ése borraré de mi libro.
34 Por tanto, ve ahora, y guía al pueblo al lugar del que te he hablado; he aquí, mi Ángel irá delante de ti; pero en el día de mi visita, visitaré sobre ellos su pecado.
35 Y Yahweh hirió al pueblo, porque hicieron el becerro que Aarón hizo.
Capítulo 33
1 Y Yahweh dijo a Moisés: Parte, y sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré;
2 y yo enviaré un ángel delante de ti; y echaré fuera al cananeo, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo;
3 a una tierra que fluye leche y miel; porque yo no subiré en medio de ti, porque eres un pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.
4 Y cuando el pueblo oyó estas malas noticias, hicieron duelo; y ningún hombre se puso sus ornamentos.
5 Porque Yahweh había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois un pueblo de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré; por tanto, quítate ahora tus ornamentos, para que yo sepa lo que he de hacer contigo.
6 Y los hijos de Israel se despojaron de sus ornamentos junto al monte Horeb.
7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó fuera del campamento, lejos del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de la congregación. Y sucedía que todo aquel que buscaba a Yeshua salía al tabernáculo de la congregación, que estaba fuera del campamento.
8 Y sucedía que, cuando Moisés salía al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada uno se ponía de pie a la puerta de su tienda, y miraba tras Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.
9 Y sucedía que, cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Yeshua hablaba con Moisés.
10 Y todo el pueblo veía la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo; y todo el pueblo se levantaba y adoraba, cada uno a la puerta de su tienda.
11 Y Yeshua hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Y él volvía al campamento; pero su siervo Josué, hijo de Nun, un joven, no se apartaba del tabernáculo.
12 Y Moisés dijo a Yeshua: Mira, tú me dices: Saca a este pueblo; y tú no me has dado a conocer a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú has dicho: Yo te conozco por tu nombre, y también has hallado gracia ante mis ojos.
13 Ahora, pues, te ruego, si he hallado gracia ante tus ojos, muéstrame ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia ante tus ojos; y considera que esta nación es tu pueblo.
14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
15 Y él le dijo: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.
16 Porque ¿en qué se conocerá aquí que yo y tu pueblo hemos hallado gracia ante tus ojos? ¿No es en que tú vayas con nosotros? Así seremos apartados, yo y tu pueblo, de todo pueblo que está sobre la faz de la tierra.
17 Y Yeshua dijo a Moisés: También haré esto que has hablado, porque has hallado gracia ante mis ojos, y te conozco por tu nombre.
18 Y él dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y él dijo: Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre de Yahweh delante de ti; y seré misericordioso con quien yo quiera ser misericordioso, y tendré misericordia de quien yo quiera tener misericordia.
20 Y dijo: No podrás ver mi rostro; porque ningún hombre me verá y vivirá.
21 Y Yeshua dijo: He aquí, hay un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y sucederá que, mientras pasa mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano mientras paso;
23 y apartaré mi mano, y verás mis espaldas; pero mi rostro no se verá.
Capítulo 34
1 Y Yahweh dijo a Moisés: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras; y escribiré sobre estas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas, que tú quebraste.
2 Y prepárate para la mañana, y sube por la mañana al monte Sinaí, y preséntate allí ante mí en la cumbre del monte.
3 Y ningún hombre suba contigo, ni se vea a hombre alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante de ese monte.
4 Y él labró dos tablas de piedra como las primeras; y Moisés se levantó temprano por la mañana, y subió al monte Sinaí, como Yahweh le había mandado, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.
5 Y Yeshua descendió en la nube, y estuvo allí con él, y proclamó el nombre de Yahweh.
6 Y Yeshua pasó delante de él, y proclamó: Yahweh, Yahweh, misericordioso y clemente, tardo para la ira, y grande en bondad y en verdad,
7 que guarda misericordia para miles, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y la cuarta generación.
8 Y Moisés se apresuró, e inclinó su cabeza hacia la tierra, y adoró.
9 Y dijo: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, oh Yeshua, te ruego que mi Yeshua vaya entre nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu herencia.
10 Y él dijo: He aquí, yo hago un pacto: delante de todo tu pueblo haré maravillas, como no se han hecho en toda la tierra, ni en ninguna nación; y todo el pueblo en medio del cual estás verá la obra de Yeshua; porque es cosa temible lo que yo haré contigo.
11 Guarda lo que yo te mando hoy: he aquí, yo echo de delante de ti al amorreo, y al cananeo, y al heteo, y al ferezeo, y al heveo, y al jebuseo.
12 Guárdate de hacer pacto con los habitantes de la tierra adonde vas, no sea que sea por lazo en medio de ti;
13 sino que derribaréis sus altares, quebraréis sus imágenes, y cortaréis sus bosques;
14 porque no adorarás a ningún otro dios; porque Yahweh, cuyo nombre es Celoso, es un Yahweh celoso;
15 no sea que hagas pacto con los habitantes de la tierra, y ellos se prostituyan tras sus dioses, y ofrezcan sacrificios a sus dioses, y alguno te invite, y comas de su sacrificio;
16 y tomes de sus hijas para tus hijos, y sus hijas se prostituyan tras sus dioses, y hagan que tus hijos se prostituyan tras sus dioses.
17 No te harás dioses de fundición.
18 La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás pan sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.
19 Todo lo que abre la matriz es mío; y todo primogénito de tu ganado, sea buey u oveja, que sea macho.
20 Pero el primogénito del asno redimirás con un cordero; y si no lo redimes, le quebrarás la cerviz. Redimirás a todos los primogénitos de tus hijos. Y ninguno se presentará ante mí vacío.
21 Seis días trabajarás, pero el séptimo día descansarás; en tiempo de arar y en tiempo de siega descansarás.
22 Y guardarás la fiesta de las semanas, de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha al fin del año.
23 Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante Yeshua, el Yeshua de Israel.
24 Porque yo echaré a las naciones de delante de ti, y ensancharé tus fronteras; y ningún hombre codiciará tu tierra, cuando subas a presentarte ante Yeshua tu Yeshua tres veces al año.
25 No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con levadura; ni el sacrificio de la fiesta de la Pascua quedará hasta la mañana.
26 Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Yeshua tu Yeshua. No cocerás un cabrito en la leche de su madre.
27 Y Yahweh dijo a Moisés: Escribe estas palabras; porque conforme al tenor de estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.
28 Y él estuvo allí con Yeshua cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua. Y escribió sobre las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.
29 Y sucedió que, cuando Moisés descendió del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en la mano de Moisés, al descender del monte, Moisés no sabía que la piel de su rostro resplandecía mientras hablaba con él.
30 Y cuando Aarón y todos los hijos de Israel vieron a Moisés, he aquí, la piel de su rostro resplandecía; y tuvieron miedo de acercarse a él.
31 Y Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron a él; y Moisés habló con ellos.
32 Y después se acercaron todos los hijos de Israel; y él les mandó todo lo que Yahweh había hablado con él en el monte Sinaí.
33 Y hasta que Moisés acabó de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
34 Pero cuando Moisés entraba delante de Yeshua para hablar con él, se quitaba el velo, hasta que salía. Y salía, y hablaba a los hijos de Israel lo que se le había mandado.
35 Y los hijos de Israel veían el rostro de Moisés, que la piel del rostro de Moisés resplandecía; y Moisés volvía a ponerse el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con él.
Capítulo 35
1 Y Moisés reunió a toda la congregación de los hijos de Israel, y les dijo: Estas son las palabras que Yahweh ha mandado, para que las hagáis.
2 Seis días se trabajará, pero el séptimo día os será santo, un sábado de reposo para Yahweh; cualquiera que haga obra en él será muerto.
3 No encenderéis fuego en ninguna de vuestras habitaciones en el día del sábado.
4 Y Moisés habló a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Yahweh ha mandado, diciendo:
5 Tomad de entre vosotros una ofrenda para Yahweh; todo el que sea de corazón generoso, que la traiga, una ofrenda de Yahweh: oro, y plata, y bronce,
6 y azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino, y pelo de cabras,
7 y pieles de carneros teñidas de rojo, y pieles de tejones, y madera de acacia,
8 y aceite para la luz, y especias para el aceite de la unción, y para el incienso aromático,
9 y piedras de ónice, y piedras para engastar para el efod, y para el pectoral.
10 Y todo hombre sabio de corazón entre vosotros vendrá, y hará todo lo que Yahweh ha mandado:
11 el tabernáculo, su tienda, y su cubierta, sus corchetes, y sus tablas, sus barras, sus columnas, y sus basas,
12 el arca, y sus varas, con el propiciatorio, y el velo de la cubierta,
13 la mesa, y sus varas, y todos sus utensilios, y el pan de la proposición,
14 también el candelero para la luz, y sus enseres, y sus lámparas, con el aceite para la luz,
15 y el altar del incienso, y sus varas, y el aceite de la unción, y el incienso aromático, y la cortina para la puerta a la entrada del tabernáculo,
16 el altar del holocausto, con su enrejado de bronce, sus varas, y todos sus utensilios, la fuente y su base,
17 las cortinas del atrio, sus columnas, y sus basas, y la cortina para la puerta del atrio,
18 las estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio, y sus cuerdas,
19 los paños del servicio, para hacer el servicio en el lugar santo, las vestiduras sagradas para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el oficio de sacerdote.
20 Y toda la congregación de los hijos de Israel salió de la presencia de Moisés.
21 Y vinieron, todo aquel cuyo corazón lo impulsó, y todo aquel a quien su espíritu hizo generoso, y trajeron la ofrenda de Yahweh para la obra del tabernáculo de la congregación, y para todo su servicio, y para las vestiduras sagradas.
22 Y vinieron, tanto hombres como mujeres, todos los que eran de corazón generoso, y trajeron pulseras, y zarcillos, y anillos, y brazaletes, todas joyas de oro; y todo hombre que ofrecía, ofrecía una ofrenda de oro a Yahweh.
23 Y todo hombre en quien se halló azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino, y pelo de cabras, y pieles rojas de carneros, y pieles de tejones, los trajo.
24 Todo el que ofrecía una ofrenda de plata y de bronce traía la ofrenda de Yahweh; y todo hombre en quien se halló madera de acacia para cualquier obra del servicio, la trajo.
25 Y todas las mujeres sabias de corazón hilaron con sus manos, y trajeron lo que habían hilado, de azul, y de púrpura, y de escarlata, y de lino fino.
26 Y todas las mujeres cuyo corazón las impulsó con sabiduría hilaron pelo de cabras.
27 Y los príncipes trajeron piedras de ónice, y piedras para engastar, para el efod, y para el pectoral;
28 y especias, y aceite para la luz, y para el aceite de la unción, y para el incienso aromático.
29 Los hijos de Israel trajeron una ofrenda voluntaria a Yahweh, todo hombre y mujer cuyo corazón los hizo generosos para traer para toda clase de obra, que Yahweh había mandado hacer por mano de Moisés.
30 Y Moisés dijo a los hijos de Israel: Mirad, Yahweh ha llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
31 y lo ha llenado del espíritu de Yahweh, en sabiduría, en entendimiento, y en conocimiento, y en toda clase de obra;
32 y para idear obras ingeniosas, para trabajar en oro, y en plata, y en bronce,
33 y en el tallado de piedras, para engastarlas, y en el tallado de madera, para hacer toda clase de obra ingeniosa.
34 Y ha puesto en su corazón que pueda enseñar, tanto él, como Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.
35 A ellos los ha llenado de sabiduría de corazón, para hacer toda clase de obra, del grabador, y del obrero ingenioso, y del bordador, en azul, y en púrpura, en escarlata, y en lino fino, y del tejedor, aun de los que hacen cualquier obra, y de los que idean obra ingeniosa.
Capítulo 36
1 Entonces trabajaron Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón, en quien Yahweh puso sabiduría y entendimiento para saber hacer toda clase de obra para el servicio del santuario, conforme a todo lo que Yahweh había mandado.
2 Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab, y a todo hombre sabio de corazón, en cuyo corazón Yahweh había puesto sabiduría, aun a todo aquel cuyo corazón lo impulsó a venir a la obra para hacerla;
3 y ellos recibieron de Moisés toda la ofrenda, que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, para hacerla. Y ellos le traían aún ofrendas voluntarias cada mañana.
4 Y todos los hombres sabios, que hacían toda la obra del santuario, vinieron cada uno de su obra que hacía;
5 y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo suficiente para el servicio de la obra, que Yahweh mandó hacer.
6 Y Moisés dio orden, e hicieron proclamar por todo el campamento, diciendo: Que ningún hombre ni mujer haga más obra para la ofrenda del santuario. Así el pueblo fue impedido de traer más.
7 Porque el material que tenían era suficiente para hacer toda la obra, y sobraba.
8 Y todo hombre sabio de corazón entre los que hacían la obra del tabernáculo hizo diez cortinas de lino fino torcido, y azul, y púrpura, y escarlata; las hizo con querubines de obra ingeniosa.
9 La longitud de una cortina era de veintiocho codos, y la anchura de una cortina de cuatro codos; las cortinas eran todas de una misma medida.
10 Y unió las cinco cortinas una con otra; y las otras cinco cortinas unió una con otra.
11 E hizo presillas de azul en el borde de una cortina, en el orillo, en la unión; así hizo también en el borde extremo de la otra cortina, en la unión de la segunda.
12 Cincuenta presillas hizo en una cortina, y cincuenta presillas hizo en el borde de la cortina que estaba en la unión de la segunda; las presillas unían una cortina con la otra.
13 E hizo cincuenta corchetes de oro, y unió las cortinas una con otra con los corchetes; así se hizo un solo tabernáculo.
14 E hizo cortinas de pelo de cabras para la tienda sobre el tabernáculo; once cortinas hizo.
15 La longitud de una cortina era de treinta codos, y de cuatro codos la anchura de una cortina; las once cortinas eran de una misma medida.
16 Y unió cinco cortinas aparte, y seis cortinas aparte.
17 E hizo cincuenta presillas en el borde extremo de la cortina en la unión, y cincuenta presillas hizo en el borde de la cortina que une la segunda.
18 E hizo cincuenta corchetes de bronce para unir la tienda, para que fuese una sola.
19 E hizo una cubierta para la tienda de pieles de carneros teñidas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones encima de aquélla.
20 E hizo tablas para el tabernáculo de madera de acacia, puestas en pie.
21 La longitud de una tabla era de diez codos, y la anchura de una tabla de un codo y medio.
22 Una tabla tenía dos espigas, equidistantes una de otra; así hizo para todas las tablas del tabernáculo.
23 E hizo tablas para el tabernáculo; veinte tablas para el lado sur, hacia el sur;
24 e hizo cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.
25 Y para el otro lado del tabernáculo, que está hacia el rincón norte, hizo veinte tablas,
26 y sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla.
27 Y para los lados del tabernáculo hacia el oeste hizo seis tablas.
28 E hizo dos tablas para los rincones del tabernáculo en los dos lados.
29 Y estaban unidas por abajo, y unidas juntas en su cima, en un solo anillo; así hizo con ambas en ambos rincones.
30 Y había ocho tablas; y sus basas eran dieciséis basas de plata, dos basas debajo de cada tabla.
31 E hizo barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,
32 y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del tabernáculo para los lados hacia el oeste.
33 E hizo la barra del medio para pasar a través de las tablas de un extremo al otro.
34 Y revistió las tablas de oro, e hizo sus anillos de oro para ser lugares para las barras, y revistió las barras de oro.
35 E hizo un velo de azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino torcido; lo hizo con querubines de obra ingeniosa.
36 E hizo para él cuatro columnas de madera de acacia, y las revistió de oro; sus ganchos eran de oro; y fundió para ellas cuatro basas de plata.
37 E hizo una cortina para la puerta del tabernáculo de azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino torcido, de obra de bordado;
38 y sus cinco columnas con sus ganchos; y revistió sus capiteles y sus molduras de oro; pero sus cinco basas eran de bronce.
Capítulo 37
1 Y Bezaleel hizo el arca de madera de acacia; de dos codos y medio era su longitud, y de un codo y medio su anchura, y de un codo y medio su altura;
2 y la revistió de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una cornisa de oro alrededor.
3 Y fundió para ella cuatro anillos de oro, para ponerlos en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado de ella.
4 E hizo varas de madera de acacia, y las revistió de oro.
5 Y puso las varas en los anillos a los lados del arca, para llevar el arca.
6 E hizo el propiciatorio de oro puro; de dos codos y medio era su longitud, y de un codo y medio su anchura.
7 E hizo dos querubines de oro, labrados a martillo de una sola pieza los hizo, en los dos extremos del propiciatorio;
8 un querubín en el extremo de un lado, y otro querubín en el otro extremo del otro lado; del propiciatorio hizo los querubines en sus dos extremos.
9 Y los querubines extendían sus alas hacia arriba, y cubrían con sus alas sobre el propiciatorio, con sus rostros el uno frente al otro; hacia el propiciatorio estaban los rostros de los querubines.
10 E hizo la mesa de madera de acacia; de dos codos era su longitud, y de un codo su anchura, y de un codo y medio su altura;
11 y la revistió de oro puro, y le hizo una cornisa de oro alrededor.
12 También le hizo un borde de un palmo alrededor; e hizo una cornisa de oro para su borde alrededor.
13 Y fundió para ella cuatro anillos de oro, y puso los anillos en las cuatro esquinas que estaban en sus cuatro pies.
14 Junto al borde estaban los anillos, los lugares para las varas para llevar la mesa.
15 E hizo las varas de madera de acacia, y las revistió de oro, para llevar la mesa.
16 E hizo los utensilios que estaban sobre la mesa, sus platos, y sus cucharas, y sus tazones, y sus jarros para cubrir con ellos, de oro puro.
17 E hizo el candelero de oro puro; de obra labrada a martillo hizo el candelero; su pie, y su caña, sus copas, sus botones, y sus flores, eran de lo mismo;
18 y seis brazos salían de sus lados; tres brazos del candelero de un lado de él, y tres brazos del candelero del otro lado de él;
19 tres copas en forma de almendras en un brazo, un botón y una flor; y tres copas en forma de almendras en otro brazo, un botón y una flor; así en los seis brazos que salían del candelero.
20 Y en el candelero había cuatro copas en forma de almendras, sus botones, y sus flores;
21 y un botón debajo de dos brazos de lo mismo, y un botón debajo de dos brazos de lo mismo, y un botón debajo de dos brazos de lo mismo, conforme a los seis brazos que salían de él.
22 Sus botones y sus brazos eran de lo mismo; todo ello era una sola obra labrada a martillo de oro puro.
23 E hizo sus siete lámparas, y sus despabiladeras, y sus platillos para las cenizas, de oro puro.
24 De un talento de oro puro lo hizo, y todos sus utensilios.
25 E hizo el altar del incienso de madera de acacia; de un codo era su longitud, y de un codo su anchura; era cuadrado; y de dos codos era su altura; sus cuernos eran de lo mismo.
26 Y lo revistió de oro puro, tanto su parte superior, como sus lados alrededor, y sus cuernos; también le hizo una cornisa de oro alrededor.
27 E hizo dos anillos de oro para él debajo de su cornisa, en sus dos esquinas, en sus dos lados, para ser lugares para las varas para llevarlo con ellas.
28 E hizo las varas de madera de acacia, y las revistió de oro.
29 E hizo el aceite santo de la unción, y el incienso puro de especias aromáticas, conforme a la obra del perfumista.
Capítulo 38
1 E hizo el altar del holocausto de madera de acacia; de cinco codos era su longitud, y de cinco codos su anchura; era cuadrado; y de tres codos su altura.
2 E hizo sus cuernos en sus cuatro esquinas; sus cuernos eran de lo mismo; y lo revistió de bronce.
3 E hizo todos los utensilios del altar, las ollas, y las palas, y los tazones, y los garfios, y los braseros; todos sus utensilios los hizo de bronce.
4 E hizo para el altar un enrejado de bronce de obra de red, debajo de su borde, por debajo, hasta su mitad.
5 Y fundió cuatro anillos para los cuatro extremos del enrejado de bronce, para ser lugares para las varas.
6 E hizo las varas de madera de acacia, y las revistió de bronce.
7 Y puso las varas en los anillos a los lados del altar, para llevarlo con ellas; hizo el altar hueco, de tablas.
8 E hizo la fuente de bronce, y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que se reunían, las cuales se reunían a la puerta del tabernáculo de la congregación.
9 E hizo el atrio: en el lado sur, hacia el sur, las cortinas del atrio eran de lino fino torcido, de cien codos;
10 sus columnas eran veinte, y sus basas de bronce veinte; los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata.
11 Y para el lado norte las cortinas eran de cien codos, sus columnas eran veinte, y sus basas de bronce veinte; los ganchos de las columnas y sus molduras de plata.
12 Y para el lado oeste había cortinas de cincuenta codos, sus columnas diez, y sus basas diez; los ganchos de las columnas y sus molduras de plata.
13 Y para el lado este, hacia el este, cincuenta codos.
14 Las cortinas de un lado de la puerta eran de quince codos; sus columnas tres, y sus basas tres.
15 Y para el otro lado de la puerta del atrio, de un lado y del otro, había cortinas de quince codos; sus columnas tres, y sus basas tres.
16 Todas las cortinas del atrio alrededor eran de lino fino torcido.
17 Y las basas para las columnas eran de bronce; los ganchos de las columnas y sus molduras de plata; y el revestimiento de sus capiteles de plata; y todas las columnas del atrio estaban unidas con molduras de plata.
18 Y la cortina para la puerta del atrio era de obra de bordado, de azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino torcido; y de veinte codos era la longitud, y la altura en la anchura era de cinco codos, correspondiente a las cortinas del atrio.
19 Y sus columnas eran cuatro, y sus basas de bronce cuatro; sus ganchos de plata, y el revestimiento de sus capiteles y sus molduras de plata.
20 Y todas las estacas del tabernáculo, y del atrio alrededor, eran de bronce.
21 Esta es la cuenta del tabernáculo, aun del tabernáculo del testimonio, tal como fue contado, conforme al mandamiento de Moisés, para el servicio de los levitas, por mano de Itamar, hijo de Aarón el sacerdote.
22 Y Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que Yahweh mandó a Moisés.
23 Y con él estaba Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, un grabador, y un obrero ingenioso, y un bordador en azul, y en púrpura, y en escarlata, y en lino fino.
24 Todo el oro que fue empleado para la obra en toda la obra del lugar santo, aun el oro de la ofrenda, fue veintinueve talentos, y setecientos treinta siclos, según el siclo del santuario.
25 Y la plata de los que fueron contados de la congregación fue cien talentos, y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario:
26 un beca por cada hombre, esto es, medio siclo, según el siclo del santuario, por todo aquel que pasaba a ser contado, de veinte años arriba, por seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres.
27 Y de los cien talentos de plata fueron fundidas las basas del santuario, y las basas del velo; cien basas de los cien talentos, un talento por basa.
28 Y de los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo ganchos para las columnas, y revistió sus capiteles, y los unió con molduras.
29 Y el bronce de la ofrenda fue setenta talentos, y dos mil cuatrocientos siclos.
30 Y con él hizo las basas para la puerta del tabernáculo de la congregación, y el altar de bronce, y el enrejado de bronce para él, y todos los utensilios del altar,
31 y las basas del atrio alrededor, y las basas de la puerta del atrio, y todas las estacas del tabernáculo, y todas las estacas del atrio alrededor.
Capítulo 39
1 Y del azul, y púrpura, y escarlata, hicieron los paños del servicio, para hacer el servicio en el lugar santo, e hicieron las vestiduras sagradas para Aarón; como Yahweh mandó a Moisés.
2 E hizo el efod de oro, azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino torcido.
3 Y batieron el oro en láminas delgadas, y lo cortaron en hilos, para entretejerlo en el azul, y en la púrpura, y en la escarlata, y en el lino fino, con obra ingeniosa.
4 Hicieron hombreras para él, para unirlo; por sus dos bordes estaba unido.
5 Y el cinto ingenioso de su efod, que estaba sobre él, era de lo mismo, conforme a su obra; de oro, azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino torcido; como Yahweh mandó a Moisés.
6 Y labraron las piedras de ónice engastadas en engastes de oro, grabadas, como se graban los sellos, con los nombres de los hijos de Israel.
7 Y las puso sobre las hombreras del efod, para que fuesen piedras de memorial para los hijos de Israel; como Yahweh mandó a Moisés.
8 E hizo el pectoral de obra ingeniosa, como la obra del efod; de oro, azul, y púrpura, y escarlata, y lino fino torcido.
9 Era cuadrado; hicieron el pectoral doble; de un palmo era su longitud, y de un palmo su anchura, siendo doble.
10 Y engastaron en él cuatro hileras de piedras: la primera hilera era un sardio, un topacio, y un carbunclo; ésta era la primera hilera.
11 Y la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro, y un diamante.
12 Y la tercera hilera, un ligurio, una ágata, y una amatista.
13 Y la cuarta hilera, un berilo, un ónice, y un jaspe; estaban engastadas en engastes de oro en sus engastes.
14 Y las piedras eran conforme a los nombres de los hijos de Israel, doce, conforme a sus nombres, como las grabaduras de un sello, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus.
15 E hicieron sobre el pectoral cadenas en los extremos, de obra trenzada de oro puro.
16 E hicieron dos engastes de oro, y dos anillos de oro; y pusieron los dos anillos en los dos extremos del pectoral.
17 Y pusieron las dos cadenas trenzadas de oro en los dos anillos en los extremos del pectoral.
18 Y los dos extremos de las dos cadenas trenzadas los fijaron en los dos engastes, y los pusieron sobre las hombreras del efod, por delante.
19 E hicieron dos anillos de oro, y los pusieron en los dos extremos del pectoral, en su borde, que estaba en el lado del efod hacia adentro.
20 E hicieron otros dos anillos de oro, y los pusieron en los dos lados del efod por debajo, hacia su parte delantera, frente a su otra unión, encima del cinto ingenioso del efod.
21 Y ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de azul, para que estuviese encima del cinto ingenioso del efod, y para que el pectoral no se soltase del efod; como Yahweh mandó a Moisés.
22 E hizo el manto del efod de obra tejida, todo de azul.
23 Y había una abertura en medio del manto, como la abertura de una cota de malla, con un borde alrededor de la abertura, para que no se rompiese.
24 E hicieron en los bordes del manto granadas de azul, y púrpura, y escarlata, y lino torcido.
25 E hicieron campanillas de oro puro, y pusieron las campanillas entre las granadas en el borde del manto, alrededor, entre las granadas;
26 una campanilla y una granada, una campanilla y una granada, alrededor del borde del manto para ministrar; como Yahweh mandó a Moisés.
27 E hicieron túnicas de lino fino de obra tejida para Aarón, y para sus hijos,
28 y una mitra de lino fino, y adornos hermosos de lino fino, y calzoncillos de lino fino torcido,
29 y un cinto de lino fino torcido, y azul, y púrpura, y escarlata, de obra de bordado; como Yahweh mandó a Moisés.
30 E hicieron la lámina de la corona santa de oro puro, y escribieron sobre ella una inscripción, como las grabaduras de un sello: SANTIDAD A Yahweh.
31 Y ataron a ella un cordón de azul, para fijarla en alto sobre la mitra; como Yahweh mandó a Moisés.
32 Así fue acabada toda la obra del tabernáculo de la tienda de la congregación; y los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que Yahweh mandó a Moisés, así lo hicieron.
33 Y trajeron el tabernáculo a Moisés, la tienda, y todos sus enseres, sus corchetes, sus tablas, sus barras, y sus columnas, y sus basas,
34 y la cubierta de pieles de carneros teñidas de rojo, y la cubierta de pieles de tejones, y el velo de la cubierta,
35 el arca del testimonio, y sus varas, y el propiciatorio,
36 la mesa, y todos sus utensilios, y el pan de la proposición,
37 el candelero puro, con sus lámparas, aun con las lámparas para ser puestas en orden, y todos sus utensilios, y el aceite para la luz,
38 y el altar de oro, y el aceite de la unción, y el incienso aromático, y la cortina para la puerta del tabernáculo,
39 el altar de bronce, y su enrejado de bronce, sus varas, y todos sus utensilios, la fuente y su base,
40 las cortinas del atrio, sus columnas, y sus basas, y la cortina para la puerta del atrio, sus cuerdas, y sus estacas, y todos los utensilios del servicio del tabernáculo, para la tienda de la congregación,
41 los paños del servicio para hacer el servicio en el lugar santo, y las vestiduras sagradas para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el oficio de sacerdote.
42 Conforme a todo lo que Yahweh mandó a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra.
43 Y Moisés miró toda la obra, y, he aquí, la habían hecho como Yahweh había mandado, así la habían hecho; y Moisés los bendijo.
Capítulo 40
1 Y Yahweh habló a Moisés, diciendo:
2 En el primer día del primer mes levantarás el tabernáculo de la tienda de la congregación.
3 Y pondrás en él el arca del testimonio, y cubrirás el arca con el velo.
4 Y meterás la mesa, y pondrás en orden las cosas que han de ponerse en orden sobre ella; y meterás el candelero, y encenderás sus lámparas.
5 Y pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y pondrás la cortina de la puerta al tabernáculo.
6 Y pondrás el altar del holocausto delante de la puerta del tabernáculo de la tienda de la congregación.
7 Y pondrás la fuente entre la tienda de la congregación y el altar, y pondrás agua en ella.
8 Y levantarás el atrio alrededor, y colgarás la cortina en la puerta del atrio.
9 Y tomarás el aceite de la unción, y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él, y lo santificarás, y todos sus utensilios; y será santo.
10 Y ungirás el altar del holocausto, y todos sus utensilios, y santificarás el altar; y será un altar santísimo.
11 Y ungirás la fuente y su base, y la santificarás.
12 Y harás venir a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de la congregación, y los lavarás con agua.
13 Y pondrás sobre Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo santificarás; para que me ministre en el oficio de sacerdote.
14 Y harás venir a sus hijos, y los vestirás con túnicas;
15 y los ungirás, como ungiste a su padre, para que me ministren en el oficio de sacerdote; porque su unción será ciertamente un sacerdocio perpetuo por sus generaciones.
16 Así hizo Moisés; conforme a todo lo que Yahweh le mandó, así lo hizo.
17 Y sucedió en el primer mes del segundo año, en el primer día del mes, que el tabernáculo fue levantado.
18 Y Moisés levantó el tabernáculo, y fijó sus basas, y puso sus tablas, y puso sus barras, y levantó sus columnas.
19 Y extendió la tienda sobre el tabernáculo, y puso la cubierta de la tienda encima sobre él; como Yahweh mandó a Moisés.
20 Y tomó y puso el testimonio en el arca, y puso las varas en el arca, y puso el propiciatorio encima sobre el arca;
21 y llevó el arca al tabernáculo, y puso el velo de la cubierta, y cubrió el arca del testimonio; como Yahweh mandó a Moisés.
22 Y puso la mesa en la tienda de la congregación, en el lado del tabernáculo hacia el norte, fuera del velo.
23 Y puso el pan en orden sobre ella delante de Yeshua; como Yahweh había mandado a Moisés.
24 Y puso el candelero en la tienda de la congregación, frente a la mesa, en el lado del tabernáculo hacia el sur.
25 Y encendió las lámparas delante de Yeshua; como Yahweh mandó a Moisés.
26 Y puso el altar de oro en la tienda de la congregación delante del velo;
27 y quemó incienso aromático sobre él; como Yahweh mandó a Moisés.
28 Y puso la cortina a la puerta del tabernáculo.
29 Y puso el altar del holocausto junto a la puerta del tabernáculo de la tienda de la congregación, y ofreció sobre él el holocausto y la ofrenda de alimento; como Yahweh mandó a Moisés.
30 Y puso la fuente entre la tienda de la congregación y el altar, y puso agua allí, para lavarse con ella.
31 Y Moisés y Aarón y sus hijos se lavaban las manos y los pies allí;
32 cuando entraban en la tienda de la congregación, y cuando se acercaban al altar, se lavaban; como Yahweh mandó a Moisés.
33 Y levantó el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y puso la cortina de la puerta del atrio. Así Moisés acabó la obra.
34 Entonces una nube cubrió la tienda de la congregación, y la gloria de Yeshua llenó el tabernáculo.
35 Y Moisés no pudo entrar en la tienda de la congregación, porque la nube estaba sobre ella, y la gloria de Yeshua llenaba el tabernáculo.
36 Y cuando la nube se alzaba de sobre el tabernáculo, los hijos de Israel partían en todas sus jornadas;
37 pero si la nube no se alzaba, entonces no partían hasta el día en que se alzaba.
38 Porque la nube de Yeshua estaba sobre el tabernáculo de día, y fuego estaba sobre él de noche, a la vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.