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Ezequiel

La Biblia — Antiguo Testamento • Versión King James, texto de lectura del Nombre Sagrado

Conservado íntegramente: texto de lectura del proceso canónico local, construido a partir de la fuente verificada de la KJV (Project Gutenberg #10) bajo la ley de edición del Nombre Sagrado de David (2026-10-11), incluido el patrón de discernimiento para los nombres divinos.

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La Edición Restaurada del Editor es un testimonio independiente: el máster editorial recuperado de este libro (el Máster Editorial del Nuevo Testamento v05, recuperado el 2026-10-17), ofrecido como descarga junto al texto de lectura de esta página — no es el mismo texto que la página de lectura. El máster es anterior a las decisiones de David sobre el Nombre Sagrado del 2026-10-11 y sigue su convención de nombres anterior (the Father → Elohim; el título Lord → Sovereign; el «lord» humano → master); la página de lectura sigue las decisiones actuales. El estado del propio máster: Mateo y Marcos verificados y congelados; Lucas–Apocalipsis con revisión contextual pendiente. Este PDF es la edición en inglés.

Capítulo 1

1 Aconteció en el año trigésimo, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, estando yo entre los cautivos junto al río Quebar, que los cielos se abrieron, y vi visiones de Yeshua.

2 A los cinco días del mes, que era el quinto año del cautiverio del rey Joaquín,

3 vino expresamente la palabra de Yeshua a Ezequiel el sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; y allí estuvo sobre él la mano de Yeshua.

4 Y miré, y he aquí que venía del norte un viento tempestuoso, una gran nube, y un fuego que se envolvía a sí mismo, y alrededor de él había un resplandor, y en medio de él, como el color del ámbar, en medio del fuego.

5 Y en medio de él salió la semejanza de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia; tenían semejanza de hombre.

6 Y cada uno tenía cuatro caras, y cada uno tenía cuatro alas.

7 Y sus pies eran pies rectos; y la planta de sus pies era como la planta de un pie de becerro: y centelleaban como el color del bronce bruñido.

8 Y tenían manos de hombre debajo de sus alas, en sus cuatro lados; y los cuatro tenían sus caras y sus alas.

9 Sus alas estaban juntas la una con la otra; no se volvían cuando andaban; cada uno andaba derecho hacia adelante.

10 En cuanto a la semejanza de sus caras, los cuatro tenían cara de hombre, y cara de león, en el lado derecho; y los cuatro tenían cara de buey en el lado izquierdo; los cuatro también tenían cara de águila.

11 Así eran sus caras: y sus alas estaban extendidas hacia arriba; dos alas de cada uno estaban juntas la una con la otra, y dos cubrían sus cuerpos.

12 Y cada uno andaba derecho hacia adelante: hacia donde el espíritu había de ir, iban; y no se volvían cuando andaban.

13 En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su apariencia era como carbones de fuego encendidos, y como la apariencia de lámparas: iba entre los seres vivientes; y el fuego era resplandeciente, y del fuego salían relámpagos.

14 Y los seres vivientes corrían y volvían como la apariencia de un relámpago.

15 Y mientras yo miraba a los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, con sus cuatro caras.

16 La apariencia de las ruedas y su obra era como el color de un berilo: y las cuatro tenían una misma semejanza: y su apariencia y su obra eran como una rueda en medio de otra rueda.

17 Cuando andaban, andaban sobre sus cuatro lados; y no se volvían cuando andaban.

18 En cuanto a sus aros, eran tan altos que eran espantosos; y sus aros estaban llenos de ojos alrededor de las cuatro.

19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.

20 Hacia donde el espíritu había de ir, iban, allí había de ir su espíritu; y las ruedas se levantaban frente a ellos; porque el espíritu del ser viviente estaba en las ruedas.

21 Cuando aquellos andaban, estas andaban; y cuando aquellos se paraban, estas se paraban; y cuando aquellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban frente a ellos; porque el espíritu del ser viviente estaba en las ruedas.

22 Y la semejanza del firmamento sobre las cabezas del ser viviente era como el color del cristal terrible, extendido sobre sus cabezas arriba.

23 Y debajo del firmamento estaban sus alas rectas, la una hacia la otra: cada uno tenía dos, que cubrían de este lado, y cada uno tenía dos, que cubrían de aquel lado, sus cuerpos.

24 Y cuando andaban, oí el ruido de sus alas, como el ruido de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso, la voz de un estruendo, como el ruido de un ejército: cuando se paraban, bajaban sus alas.

25 Y hubo una voz desde el firmamento que estaba sobre sus cabezas, cuando se pararon, y habían bajado sus alas.

26 Y sobre el firmamento que estaba sobre sus cabezas había la semejanza de un trono, como la apariencia de una piedra de zafiro; y sobre la semejanza del trono había una semejanza como la apariencia de un hombre encima de él.

27 Y vi como el color del ámbar, como la apariencia de fuego alrededor por dentro, desde la apariencia de sus lomos hacia arriba, y desde la apariencia de sus lomos hacia abajo, vi como la apariencia de fuego, y tenía resplandor alrededor.

28 Como la apariencia del arco que está en la nube en el día de la lluvia, así era la apariencia del resplandor alrededor. Esta era la apariencia de la semejanza de la gloria de Yeshua. Y cuando la vi, caí sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.

Capítulo 2

1 Y me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo.

2 Y luego que me habló, entró el espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí, hasta este mismo día.

4 Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón, y les dirás: Así ha dicho Yahweh.

5 Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.

6 Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde.

7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.

8 Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

9 Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro.

10 Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes.

Capítulo 3

1 Me dijo luego: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.

2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.

4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.

5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.

6 No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran.

7 Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.

8 He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes.

9 Como diamante, más fuerte que el pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.

10 Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y óyelas con tus oídos.

11 Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Yahweh Yahweh; escuchen, o dejen de escuchar.

12 Y me levantó el espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo, que decía: Bendita sea la gloria de Yeshua desde su lugar.

13 Oí también el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellas, y sonido de gran estruendo.

14 Me levantó, pues, el espíritu, y me tomó; y fui en amargura, en la indignación de mi espíritu, pero la mano de Yeshua era fuerte sobre mí.

15 Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al río Quebar, y me senté donde ellos estaban sentados, y allí permanecí siete días atónito entre ellos.

16 Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

18 Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.

19 Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.

20 Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano.

21 Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.

22 Y vino allí la mano de Yeshua sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo.

23 Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de Yeshua, como la gloria que vi junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.

24 Entonces entró el espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.

25 Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos.

26 Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.

27 Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho Yahweh; el que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son.

Capítulo 4

1 Tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y diseña sobre él la ciudad de Jerusalén.

2 Y pon cerco contra ella, y edifica contra ella fortaleza, y levanta contra ella baluarte, y pon delante de ella campamento, y coloca contra ella arietes alrededor.

3 Tómate también una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad; afirmarás luego tu rostro contra ella, y será en lugar de cerco, y la sitiarás. Es señal a la casa de Israel.

4 Y tú dormirás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel. El número de los días que duermas sobre él, llevarás sobre ti la maldad de ellos.

5 Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así llevarás la maldad de la casa de Israel.

6 Cumplidos éstos, dormirás la segunda vez sobre tu lado derecho, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado.

7 Al cerco de Jerusalén afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella.

8 Y he aquí yo pondré sobre ti cuerdas, y no te voltearás de un lado a otro, hasta que cumplas los días de tu cerco.

9 Y tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y avena, y ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos según el número de los días que te acuestes sobre tu lado; trescientos noventa días comerás de él.

10 La comida que comerás será de peso, de veinte siclos al día; de tiempo en tiempo la comerás.

11 Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo la beberás.

12 Y comerás pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocerás a vista de ellos al fuego de excremento humano.

13 Y dijo Yahweh: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde yo los arrojaré.

14 Y dije: ¡Ah, Yahweh! he aquí que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi juventud hasta este tiempo comí cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda.

15 Y me respondió: He aquí te permito usar estiércol de bueyes en lugar de excremento humano para cocer tu pan.

16 Me dijo luego: Hijo de hombre, he aquí quebrantaré el sustento del pan en Jerusalén; y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con espanto,

17 para que al faltarles el pan y el agua, se miren unos a otros con espanto, y se consuman en su maldad.

Capítulo 5

1 Y tú, hijo de hombre, tómate un cuchillo agudo, toma una navaja de barbero, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; toma después una balanza de pesar, y reparte los cabellos.

2 Una tercera parte quemarás a fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplan los días del asedio; y tomarás una tercera parte, y la cortarás con espada alrededor de la ciudad; y una tercera parte esparcirás al viento, y yo desenvainaré espada en pos de ellos.

3 Tomarás también de allí unos pocos en número, y los atarás en la falda de tu manto.

4 Y tomarás otra vez de ellos, y los echarás en medio del fuego, y en el fuego los quemarás; de allí saldrá el fuego a toda la casa de Israel.

5 Así ha dicho Yahweh: Esta es Jerusalén; la puse en medio de las naciones y de las tierras alrededor de ella.

6 Y ella cambió mis decretos y mis ordenanzas en impiedad más que las naciones, y más que las tierras que están alrededor de ella; porque desecharon mis decretos y mis ordenanzas, y no han andado en ellos.

7 Por tanto, así ha dicho Yahweh: Porque habéis sido más revoltosos que las naciones que están alrededor de vosotros, y no habéis andado en mis ordenanzas, ni habéis cumplido mis decretos, ni aun según los decretos de las naciones que están alrededor de vosotros los habéis hecho;

8 por tanto, así ha dicho Yahweh: He aquí yo estoy contra ti; sí, yo, y haré juicios en medio de ti ante los ojos de las naciones.

9 Y haré en ti lo que nunca hice, ni jamás haré cosa semejante, a causa de todas tus abominaciones.

10 Por eso los padres comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos comerán a sus padres; y haré en ti juicios, y esparciré a todos los vientos todo lo que quedare de ti.

11 Por tanto, vivo yo, dice Yahweh, ciertamente por haber profanado mi santuario con todas tus cosas detestables, y con todas tus abominaciones, te quebrantaré también yo; mi ojo no perdonará, ni tampoco tendré yo misericordia.

12 Una tercera parte de ti morirá de pestilencia, y será consumida de hambre en medio de ti; y una tercera parte caerá a espada alrededor de ti; y una tercera parte esparciré a todos los vientos, y desenvainaré espada en pos de ellos.

13 Y se cumplirá mi furor y saciaré en ellos mi enojo, y tomaré satisfacción; y sabrán que yo Yahweh he hablado en mi celo, cuando cumpla en ellos mi enojo.

14 Y te convertiré en soledad y en oprobio entre las naciones que están alrededor de ti, a los ojos de todo transeúnte.

15 Y serás oprobio y escarnio, y escarmiento y espanto a las naciones que están alrededor de ti, cuando yo haga en ti juicios con ira y con furor, y con reprensiones airadas. Yo Yahweh he hablado.

16 Cuando yo arroje entre ellos las perniciosas saetas del hambre, que serán para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, y aumente el hambre sobre vosotros, y quebrante entre vosotros el sustento del pan;

17 enviaré, pues, sobre vosotros hambre, y bestias feroces que te deshijen; y pestilencia y sangre pasarán por ti, y enviaré sobre ti espada. Yo Yahweh he hablado.

Capítulo 6

1 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos,

3 y di: Montes de Israel, oíd palabra de Yahweh: Así ha dicho Yahweh a los montes y a los collados, a los ríos y a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros lugares altos.

4 Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.

5 Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.

6 En todas vuestras habitaciones las ciudades serán desiertas, y los lugares altos serán destruidos, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y vuestros ídolos serán quebrados y acabarán, vuestras imágenes del sol serán destruidas, y vuestras obras serán deshechas.

7 Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que yo soy Yahweh.

8 Mas dejaré un remanente, de modo que tengáis entre las naciones, cuando seáis esparcidos por las tierras, algunos que escapen de la espada.

9 Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebrantaré con su corazón fornicario, que se apartó de mí, y con sus ojos que han fornicado tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones.

10 Y sabrán que yo soy Yahweh; no en vano dije que les había de hacer este mal.

11 Así ha dicho Yahweh: Bate tu mano, y golpea con tu pie, y di: ¡Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de Israel! porque con espada, con hambre y con pestilencia caerán.

12 El que esté lejos morirá de pestilencia, y el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y sea asediado morirá de hambre; así cumpliré en ellos mi enojo.

13 Y sabréis que yo soy Yahweh, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron olor fragante a todos sus ídolos.

14 Extenderé mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten haré la tierra más asolada y devastada que el desierto hacia Dibla; y conocerán que yo soy Yahweh.

Capítulo 7

1 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

2 Tú también, hijo de hombre, así ha dicho Yahweh a la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra.

3 Ahora será el fin sobre ti, y enviaré sobre ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus abominaciones.

4 Y mi ojo no te perdonará, ni yo tendré misericordia; antes pondré sobre ti tus caminos, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que yo soy Yahweh.

5 Así ha dicho Yahweh: Un mal, he aquí que viene un mal.

6 Viene el fin, el fin viene; se ha despertado contra ti; he aquí que viene.

7 La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano está el día; día de tumulto, y no de alegría, sobre los montes.

8 Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.

9 Y mi ojo no perdonará, ni yo tendré misericordia; según tus caminos pondré sobre ti, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que yo Yahweh soy el que hiere.

10 He aquí el día, he aquí que ha venido; ha salido la mañana; ha florecido la vara, ha reverdecido la soberbia.

11 La violencia se ha levantado en vara de maldad; ninguno quedará de ellos, ni de su multitud, ni nada de lo suyo; ni habrá entre ellos quien se lamente.

12 El tiempo ha venido, se acercó el día; el que compra, no se alegre, y el que vende, no llore, porque la ira está sobre toda la multitud.

13 Porque el que vende no volverá a lo vendido, aunque queden vivos; porque la visión sobre toda la multitud no se revocará, y ninguno se fortalecerá por su iniquidad que haya cometido durante su vida.

14 Tocarán trompeta, y prepararán todas las cosas, y no habrá quien vaya a la batalla; porque mi ira está sobre toda la multitud.

15 De fuera espada, de dentro pestilencia y hambre; el que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la pestilencia.

16 Y los que de ellos escaparen huirán y estarán sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo todos, cada uno por su iniquidad.

17 Todas las manos se debilitarán, y todas las rodillas serán débiles como agua.

18 Se ceñirán también de cilicio, y les cubrirá terror; en todo rostro habrá vergüenza, y en todas sus cabezas calvicie.

19 Arrojarán su plata en las calles, y su oro será desechado; ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Yahweh; no saciarán su alma, ni llenarán sus entrañas, porque ha sido tropiezo para su maldad.

20 Por cuanto la gloria de su ornamento puso en soberbia, e hicieron en ella imágenes de sus abominaciones, de sus ídolos detestables, por eso se la convertí a ellos en algo detestable.

21 Y la entregaré en manos de extraños por presa, y a los impíos de la tierra por botín, y la profanarán.

22 Y apartaré de ellos mi rostro, y profanarán mi lugar secreto; porque ladrones entrarán en él y lo profanarán.

23 Haz una cadena, porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia.

24 Traeré, por tanto, a los más malos de las naciones, los cuales poseerán sus casas; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados.

25 Viene destrucción; y buscarán la paz, y no la habrá.

26 Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre rumor; y buscarán respuesta del profeta, mas la ley se alejará del sacerdote, y de los ancianos el consejo.

27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de asombro, y las manos del pueblo de la tierra serán turbadas; según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Yahweh.

Capítulo 8

1 En el sexto año, en el mes sexto, a los cinco días del mes, aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Yeshua.

2 Y miré, y he aquí una figura que parecía de fuego; desde sus lomos para abajo, fuego, y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, como la vista del bronce refulgente.

3 Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Yeshua a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos.

4 Y he aquí, allí estaba la gloria de Yeshua de Israel, como la visión que vi en el campo.

5 Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.

6 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.

7 Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero.

8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.

9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí.

10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.

11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.

12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Yeshua; Yeshua ha abandonado la tierra.

13 Me dijo después: Vuélvete aún, y verás abominaciones mayores que hacen éstos.

14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Yeshua, que está al norte; y he aquí, allí estaban mujeres sentadas llorando a Tamuz.

15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.

16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Yeshua; y he aquí, junto a la puerta del templo de Yeshua, entre la entrada y el altar, había unos veinticinco varones, de espaldas al templo de Yeshua y con sus rostros hacia el oriente, y se postraban hacia el oriente, adorando al sol.

17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí, después que han llenado de maldad la tierra, y se han vuelto para irritarme? He aquí que aplican el ramo a la nariz.

18 Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.

Capítulo 9

1 Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.

2 Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía una escribanía de escribano a su costado; y entrados, se pararon junto al altar de bronce.

3 Y la gloria de Yeshua de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó al varón vestido de lino, que tenía a su costado la escribanía de escribano.

4 Y le dijo Yahweh: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.

5 Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.

6 Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo.

7 Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, y mataron en la ciudad.

8 Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, me postré sobre mi rostro, y clamé, y dije: ¡Ah, Yahweh! ¿destruirás a todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?

9 Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Yeshua la tierra, y Yeshua no ve.

10 Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas.

11 Y he aquí que el varón vestido de lino, que tenía la escribanía a su costado, dio cuenta, diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste.

Capítulo 10

1 Después miré, y he aquí en la expansión que había sobre la cabeza de los querubines como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de un trono que se mostró sobre ellos.

2 Y habló al varón vestido de lino, y le dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines, y espárcelos sobre la ciudad. Y entró a vista mía.

3 Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y la nube llenaba el atrio de adentro.

4 Entonces la gloria de Yeshua se elevó de encima del querubín al umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Yeshua.

5 Y el sonido de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz de Yahweh Todopoderoso cuando habla.

6 Aconteció, pues, que al mandar al varón vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y se paró entre las ruedas.

7 Y un querubín extendió su mano de entre los querubines al fuego que estaba entre los querubines, y tomó de él y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tomó y salió.

8 Y apareció en los querubines la forma de una mano de hombre debajo de sus alas.

9 Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisólito.

10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como si una rueda estuviera en medio de otra rueda.

11 Cuando andaban, hacia sus cuatro costados andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella iban; no se volvían cuando andaban.

12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, aun las ruedas de los cuatro.

13 A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritó: ¡Rueda!

14 Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era rostro de querubín; la segunda, de hombre; la tercera, rostro de león; la cuarta, rostro de águila.

15 Y se levantaron los querubines; este es el ser viviente que vi en el río Quebar.

16 Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas tampoco se apartaban de ellos.

17 Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en ellas.

18 Entonces la gloria de Yeshua se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines.

19 Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Yeshua; y la gloria de Yeshua de Israel estaba por encima sobre ellos.

20 Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo de Yeshua de Israel junto al río Quebar; y conocí que eran querubines.

21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y forma de manos de hombre debajo de sus alas.

22 Y la semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi junto al río Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia adelante.

Capítulo 11

1 El espíritu me levantó, y me llevó a la puerta oriental de la casa de Yeshua, la cual mira hacia el oriente; y he aquí a la entrada de la puerta veinticinco varones, entre los cuales vi a Jaazanías hijo de Azur y a Pelatías hijo de Benaía, príncipes del pueblo.

2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan mal consejo en esta ciudad,

3 los cuales dicen: No será tan pronto; edifiquemos casas; esta ciudad será la olla, y nosotros la carne.

4 Por tanto, profetiza contra ellos; profetiza, hijo de hombre.

5 Y vino sobre mí el Espíritu de Yeshua, y me dijo: Di: Así ha dicho Yahweh: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espíritu, yo las he entendido.

6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis llenado de muertos sus calles.

7 Por tanto, así ha dicho Yahweh: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la olla; mas yo os sacaré a vosotros de en medio de ella.

8 Espada habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dice Yahweh.

9 Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de extraños, y haré juicios entre vosotros.

10 A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Yahweh.

11 La ciudad no os será por olla, ni vosotros seréis en medio de ella la carne; en los límites de Israel os juzgaré.

12 Y sabréis que yo soy Yahweh; porque no habéis andado en mis estatutos, ni habéis obedecido mis decretos, sino según las costumbres de las naciones que os rodean habéis hecho.

13 Y aconteció que mientras yo profetizaba, aquel Pelatías hijo de Benaía murió. Entonces me postré sobre mi rostro y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah, Yahweh! ¿destruirás del todo al remanente de Israel?

14 Y vino a mí la palabra de Yeshua, diciendo:

15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son aquellos a quienes dijeron los moradores de Jerusalén: Alejaos de Yahweh; a nosotros es dada la tierra en posesión.

16 Por tanto, di: Así ha dicho Yeshua: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen.

17 Di, por tanto: Así ha dicho Yeshua: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel.

18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones.

19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,

20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea su Yahweh.

21 Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Yahweh.

22 Después alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria de Yeshua de Israel estaba sobre ellos arriba.

23 Y la gloria de Yeshua se elevó de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.

24 Luego me levantó el espíritu y me volvió a llevar en visión del Espíritu de Yeshua a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se fue de mí la visión que había visto.

25 Y hablé a los cautivos todas las cosas que Yeshua me había mostrado.

Capítulo 12

1 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

2 Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa rebelde.

3 Por tanto, tú, hijo de hombre, prepárate enseres de marcha, y parte de día delante de sus ojos; y te pasarás de tu lugar a otro lugar a vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa rebelde.

4 Y sacarás tus enseres de día delante de sus ojos, como enseres de cautiverio; mas tú saldrás por la tarde a vista de ellos, como quien sale para ir cautivo.

5 Delante de sus ojos horadarás la pared, y por allí saldrás.

6 Delante de sus ojos los llevarás sobre tus hombros, de noche los sacarás; cubrirás tu rostro, y no mirarás la tierra; porque por señal te he dado a la casa de Israel.

7 E hice yo así, como me fue mandado; saqué mis enseres de día, como enseres de cautiverio, y a la tarde horadé la pared a mano; y de noche salí, y los llevé sobre los hombros a vista de ellos.

8 Y por la mañana vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

9 Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, aquella casa rebelde: ¿Qué haces?

10 Diles: Así ha dicho Yahweh: Esta profecía se refiere al príncipe en Jerusalén, y a toda la casa de Israel que está en medio de ella.

11 Diles: Yo soy vuestra señal; como yo hice, así se hará con vosotros; partireis al destierro, en cautividad.

12 Y al príncipe que está en medio de ellos llevarán a cuestas de noche, y saldrán; horadarán la pared para que salga por ella; cubrirá su rostro, porque no mirará con sus ojos la tierra.

13 Mas yo extenderé mi red sobre él, y caerá preso en mi trampa, y haré llevarlo a Babilonia, tierra de caldeos; pero no la verá, y allá morirá.

14 Y a todos los que estuvieren alrededor de él para ayudarle, y a todas sus tropas, esparciré a todos los vientos, y desenvainaré espada en pos de ellos.

15 Y sabrán que yo soy Yeshua, cuando los esparciere entre las naciones, y los dispersare por las tierras.

16 Y haré que unos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde llegaren; y sabrán que yo soy Yahweh.

17 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con ansiedad.

19 Y di al pueblo de la tierra: Así ha dicho Yahweh sobre los moradores de Jerusalén y sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con temor, y con espanto beberán su agua; porque su tierra será despojada de su plenitud, por la maldad de todos los que en ella moran.

20 Y las ciudades habitadas quedarán desiertas, y la tierra será asolada; y sabréis que yo soy Yahweh.

21 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

22 Hijo de hombre, ¿qué refrán es este que tenéis vosotros en la tierra de Israel, que dice: Se prolongan los días, y desaparecerá toda visión?

23 Diles, por tanto: Así ha dicho Yahweh: Haré cesar este refrán, y no repetirán más este refrán en Israel. Diles, pues: Se han acercado aquellos días, y la palabra de toda visión.

24 Porque no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros en medio de la casa de Israel.

25 Porque yo soy Yahweh; hablaré, y la palabra que yo hablare se cumplirá, y no se prolongará más, porque en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra, y la cumpliré, dice Yahweh.

26 Y vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

27 Hijo de hombre, he aquí que los de la casa de Israel dicen: La visión que éste ve es para de aquí a muchos días, para lejanos tiempos profetiza éste.

28 Diles, por tanto: Así ha dicho Yahweh: No se tardará más ninguna de mis palabras, sino que la palabra que he hablado se cumplirá, dice Yahweh.

Capítulo 13

1 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Yeshua.

3 Así ha dicho Yahweh: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!

4 Como zorras en los desiertos han sido tus profetas, oh Israel.

5 No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Yahweh.

6 Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha dicho Yahweh, y Yahweh no los envió; y han hecho esperar que se confirme la palabra.

7 ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación mentirosa, cuando decís: Dijo Yahweh, no habiendo yo hablado?

8 Por tanto, así ha dicho Yahweh: Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira; por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Yahweh.

9 Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y sabréis que yo soy Yahweh.

10 Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto,

11 di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romperá.

12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: Dónde está la embarradura con que la recubristeis?

13 Por tanto, así ha dicho Yahweh: Y haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo con mi furia, para consumir.

14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Yahweh.

15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto, y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron,

16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Yahweh.

17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas,

18 y di: Así ha dicho Yahweh: ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?

19 ¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir, y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?

20 Por tanto, así ha dicho Yahweh: He aquí yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo; yo las libertaré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las almas que vosotras cazáis al vuelo.

21 Romperé asimismo vuestros velos mágicos, y libraré a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más como presa en vuestra mano; y sabréis que yo soy Yeshua.

22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí; y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo,

23 por tanto, no veréis más visión vana, ni practicaréis más adivinación; antes yo libraré mi pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo soy Yeshua.

Capítulo 14

1 Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí.

2 Y vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

3 Hijo de hombre, estos varones han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?

4 Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Yahweh: Cualquier varón de la casa de Israel que haya puesto sus ídolos en su corazón, y que haya establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Yahweh responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos,

5 para tomar a la casa de Israel por su corazón, ya que se han apartado de mí todos ellos por sus ídolos.

6 Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Yahweh: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

7 Porque cualquier varón de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para que me pregunte por él, yo Yahweh le responderé por mí mismo;

8 y pondré mi rostro contra aquel varón, y le pondré por señal y por refrán, y lo cortaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy Yahweh.

9 Y cuando el profeta fuere engañado y hablare palabra, yo Yahweh engañé a aquel profeta; y extenderé mi mano contra él, y lo exterminaré de en medio de mi pueblo Israel.

10 Y llevarán ambos el castigo de su maldad; como la maldad del que consultare, así será la maldad del profeta,

11 para que la casa de Israel no se desvíe más de mí, ni sea contaminada con todas sus rebeliones; y sean mi pueblo, y yo sea su Yahweh, dice Yahweh Yahweh.

12 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

13 Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y yo extendiere mi mano sobre ella, y le quebrantare el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y bestias,

14 si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Yahweh.

15 Y si hiciere pasar bestias feroces por la tierra, y las dejaren sin hijos, y fuere convertida en desierto sin que nadie pase a causa de las fieras,

16 y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice Yahweh, ni a sus hijos ni a sus hijas librarían; ellos solos serían librados, y la tierra quedaría desierta.

17 O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere cortar de ella hombres y bestias,

18 y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice Yahweh, no librarían a sus hijos ni a sus hijas; ellos solos serían librados.

19 O si enviare pestilencia sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre, para cortar de ella hombres y bestias,

20 y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Yahweh, no librarían a hijo ni a hija; ellos por su justicia librarían solamente sus propias vidas.

21 Por tanto, así ha dicho Yahweh: ¡Cuánto más cuando yo enviare contra Jerusalén mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia, para cortar de ella hombres y bestias!

22 Sin embargo, he aquí quedará en ella un remanente que se salvará; saldrán sus hijos e hijas. He aquí que ellos vendrán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos; y seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella.

23 Y os consolarán cuando veáis su camino y sus hechos, y conoceréis que no sin causa hice todo lo que hice en ella, dice Yahweh.

Capítulo 15

1 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

2 Hijo de hombre, ¿qué es la madera de la vid más que cualquier otra madera? ¿Qué es el sarmiento entre los árboles del bosque?

3 ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra? ¿Tomarán de ella una estaca para colgar en ella algún vaso?

4 He aquí, es puesta en el fuego para ser consumida; sus dos extremos consumió el fuego, y la parte de en medio se quemó; ¿servirá para obra alguna?

5 He aquí que cuando estaba entera no servía para obra alguna; ¿cuánto menos después que el fuego la hubiere consumido, y fuere quemada? ¿Servirá más para obra alguna?

6 Por tanto, así ha dicho Yahweh Yahweh: Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, la cual di al fuego para que la consuma, así haré a los moradores de Jerusalén.

7 Y pondré mi rostro contra ellos; aunque del fuego se escaparon, fuego los consumirá; y sabréis que yo soy Yahweh, cuando pusiere mi rostro contra ellos.

8 Y convertiré la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricación, dice Yahweh.

Capítulo 16

1 Vino a mí palabra de Yeshua, diciendo:

2 Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,

3 y di: Así ha dicho Yahweh a Jerusalén: Tu origen y tu nacimiento es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea.

4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.

5 No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.

6 Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!

7 Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta.

8 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Yeshua, y fuiste mía.

9 Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite;

10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón, y te ceñí de lino y te cubrí de seda.

11 Te atavié con adornos, y puse ajorcas en tus manos y collar a tu cuello;

12 puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza.

13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar.

14 Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Yeshua.

15 Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.

16 Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá más.

17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre, y fornicaste con ellas;

18 y tomaste tus vestidos de diversos colores, y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.

19 Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina con aceite y miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue así, dice Yeshua.

20 Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos. ¿Eran poca cosa tus fornicaciones,

21 para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imágenes, haciéndolos pasar por fuego?

22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.

23 Y sucedió después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Yahweh)

24 que te edificaste un lugar alto, y te hiciste un lugar elevado en toda plaza;

25 en toda cabeza de camino edificaste tu lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones.

26 Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.

27 Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te entregué a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto.

28 Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; y fornicaste con ellos, y tampoco te saciaste.

29 Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán hasta llegar a Caldea; y tampoco con esto te saciaste.

30 ¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Yahweh, habiendo hecho todas estas cosas, obra de mujer ramera desvergonzada!

31 En que edificas tu lugar prominente a la cabeza de todo camino, y haces tu lugar alto en toda calle; y no has sido como una ramera, en que desprecias la paga;

32 ¡Sino como la mujer que comete adulterio, que toma a extraños en lugar de su marido!

33 A todas las rameras dan dones; mas tú das tus dones a todos tus amantes, y los sobornas, para que vengan a ti de todas partes por tus fornicaciones.

34 Y en ti sucede lo contrario de las demás mujeres en tus fornicaciones, pues nadie te sigue para fornicar; y en que tú das la paga, y a ti no te es dada paga, por tanto eres contraria.

35 Por tanto, oh ramera, oye la palabra de Yahweh:

36 Así dice Yahweh: Por cuanto tu inmundicia fue derramada, y tu desnudez descubierta por tus fornicaciones con tus amantes, y con todos los ídolos de tus abominaciones, y por la sangre de tus hijos, que les diste;

37 He aquí, por tanto, yo reuniré a todos tus amantes, con quienes tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los que aborreciste; los reuniré en derredor contra ti, y descubriré tu desnudez ante ellos, para que vean toda tu desnudez.

38 Y te juzgaré, como son juzgadas las mujeres que quebrantan el matrimonio y derraman sangre; y te daré sangre en furor y en celo.

39 También te entregaré en su mano, y derribarán tu lugar prominente, y destruirán tus lugares altos; te despojarán también de tus vestidos, y tomarán tus hermosas joyas, y te dejarán desnuda y descubierta.

40 También harán subir contra ti una multitud, y te apedrearán con piedras, y te atravesarán con sus espadas.

41 Y quemarán tus casas con fuego, y ejecutarán juicios sobre ti a la vista de muchas mujeres; y haré que ceses de fornicar, y tampoco darás paga ya más.

42 Así haré reposar mi furor sobre ti, y mi celo se apartará de ti, y me aquietaré, y no me enojaré más.

43 Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud, sino que me irritaste en todas estas cosas; he aquí, por tanto, yo también retribuiré tu camino sobre tu cabeza, dice Yahweh; y no cometerás esta lascivia sobre todas tus abominaciones.

44 He aquí, todo el que usa refranes usará contra ti este refrán, diciendo: Cual la madre, tal su hija.

45 Tú eres hija de tu madre, que aborreció a su marido y a sus hijos; y eres hermana de tus hermanas, que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo.

46 Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan a tu mano izquierda; y tu hermana menor, que habita a tu mano derecha, es Sodoma y sus hijas.

47 Y no anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus abominaciones; sino que, como si esto fuera cosa muy pequeña, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos.

48 Vivo yo, dice Yahweh, que Sodoma tu hermana no hizo, ni ella ni sus hijas, como hiciste tú y tus hijas.

49 He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del pobre y del menesteroso.

50 Y se enaltecieron, y cometieron abominación delante de mí; por tanto, las quité como vi que era bueno.

51 Ni Samaria cometió la mitad de tus pecados; mas tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus hermanas en todas tus abominaciones que hiciste.

52 Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu propia vergüenza por tus pecados que cometiste, más abominables que ellas; ellas son más justas que tú; sí, confúndete también tú, y lleva tu vergüenza, en que has justificado a tus hermanas.

53 Cuando yo haga volver su cautiverio, el cautiverio de Sodoma y de sus hijas, y el cautiverio de Samaria y de sus hijas, entonces haré volver el cautiverio de tus cautivos en medio de ellas;

54 Para que lleves tu propia vergüenza, y te confundas en todo lo que has hecho, en que les eres consuelo.

55 Cuando tus hermanas, Sodoma y sus hijas, vuelvan a su estado anterior, y Samaria y sus hijas vuelvan a su estado anterior, entonces tú y tus hijas volveréis a vuestro estado anterior.

56 Porque Sodoma tu hermana no fue mencionada por tu boca en el día de tu soberbia,

57 Antes que tu maldad fuera descubierta, como en el tiempo del oprobio de las hijas de Siria, y de todas las que están alrededor de ella, las hijas de los filisteos, que te desprecian por todas partes.

58 Tú has llevado tu lascivia y tus abominaciones, dice Yahweh.

59 Porque así dice Yahweh: Yo haré contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento quebrantando el pacto.

60 Sin embargo, yo me acordaré de mi pacto contigo en los días de tu juventud, y estableceré para ti un pacto perpetuo.

61 Entonces te acordarás de tus caminos, y te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, tu mayor y tu menor; y te las daré por hijas, mas no por tu pacto.

62 Y estableceré mi pacto contigo; y sabrás que yo soy Yahweh;

63 Para que te acuerdes, y te confundas, y nunca más abras tu boca a causa de tu vergüenza, cuando yo me haya aplacado contigo por todo lo que has hecho, dice Yahweh.

Capítulo 17

1 Y vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

2 Hijo de hombre, propón un enigma, y habla una parábola a la casa de Israel;

3 Y di: Así dice Yahweh: Una gran águila de grandes alas, de alas largas, llena de plumas, que tenía diversos colores, vino al Líbano, y tomó la rama más alta del cedro;

4 Arrancó la punta de sus renuevos, y la llevó a una tierra de tráfico; la puso en una ciudad de mercaderes.

5 Tomó también de la simiente de la tierra, y la plantó en un campo fértil; la colocó junto a muchas aguas, y la puso como un sauce.

6 Y creció, y se hizo una vid extendida, de baja estatura, cuyas ramas se volvían hacia él, y sus raíces estaban debajo de él; así se hizo vid, y produjo ramas, y echó renuevos.

7 Hubo también otra gran águila de grandes alas y muchas plumas; y he aquí que esta vid dobló sus raíces hacia ella, y extendió sus ramas hacia ella, para que la regara por los surcos de su plantío.

8 Estaba plantada en buen suelo, junto a muchas aguas, para que produjera ramas, y llevara fruto, y fuera una vid hermosa.

9 Di: Así dice Yahweh: ¿Prosperará? ¿No arrancará él sus raíces, y cortará su fruto, para que se seque? Se secará en todas las hojas de su primavera, aun sin gran poder ni mucha gente que la arranque de sus raíces.

10 Sí, he aquí, estando plantada, ¿prosperará? ¿No se secará del todo, cuando el viento solano la toque? Se secará en los surcos donde creció.

11 Además vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

12 Di ahora a la casa rebelde: ¿No sabéis qué significan estas cosas? Diles: He aquí que el rey de Babilonia vino a Jerusalén, y tomó a su rey, y a sus príncipes, y los llevó consigo a Babilonia;

13 Y tomó de la descendencia del rey, e hizo pacto con él, y le tomó juramento; también tomó a los poderosos de la tierra;

14 Para que el reino fuera abatido, y no se levantara a sí mismo, sino que, guardando su pacto, permaneciera.

15 Mas él se rebeló contra él enviando sus embajadores a Egipto, para que le dieran caballos y mucha gente. ¿Prosperará? ¿Escapará el que hace tales cosas? ¿O quebrantará el pacto, y será librado?

16 Vivo yo, dice Yahweh, que en el lugar donde habita el rey que lo hizo rey, cuyo juramento menospreció, y cuyo pacto quebrantó, aun con él en medio de Babilonia morirá.

17 Ni Faraón con su poderoso ejército y gran multitud hará por él en la guerra, levantando terraplenes y edificando fuertes, para cortar a muchas personas;

18 Pues menospreció el juramento quebrantando el pacto, cuando, he aquí, había dado su mano, y ha hecho todas estas cosas, no escapará.

19 Por tanto, así dice Yahweh: Vivo yo, que mi juramento que él menospreció, y mi pacto que él quebrantó, lo retribuiré sobre su propia cabeza.

20 Y extenderé mi red sobre él, y será preso en mi lazo, y lo llevaré a Babilonia, y allí contenderé con él por su transgresión que cometió contra mí.

21 Y todos sus fugitivos con todas sus tropas caerán a espada, y los que queden serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que yo, Yahweh, lo he hablado.

22 Así dice Yeshua: Yo también tomaré de la rama más alta del alto cedro, y la pondré; de la punta de sus renuevos cortaré uno tierno, y lo plantaré sobre un monte alto y prominente;

23 En el monte de la altura de Israel lo plantaré; y producirá ramas, y dará fruto, y será un cedro magnífico; y debajo de él habitarán todas las aves de toda ala; a la sombra de sus ramas habitarán.

24 Y todos los árboles del campo sabrán que yo, Yeshua, abatí al árbol alto, exalté al árbol bajo, sequé al árbol verde, e hice florecer al árbol seco; yo, Yeshua, lo he hablado y lo he hecho.

Capítulo 18

1 Vino a mí otra vez la palabra de Yahweh, diciendo:

2 ¿Qué queréis decir vosotros, que usáis este refrán acerca de la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?

3 Vivo yo, dice Yahweh, que no tendréis ya más ocasión de usar este refrán en Israel.

4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así también el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

5 Mas si un hombre fuere justo, e hiciere lo que es lícito y derecho,

6 Y no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare a la mujer de su prójimo, ni se acercare a la mujer menstruosa,

7 Y no oprimiere a ninguno, sino que devolviere al deudor su prenda, no robare a nadie con violencia, diere su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con un vestido;

8 El que no diere a usura, ni tomare ganancia alguna, que apartare su mano de la iniquidad, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,

9 Hubiere andado en mis estatutos, y guardado mis juicios, para obrar con verdad; este es justo, ciertamente vivirá, dice Yahweh.

10 Si engendrare un hijo que sea ladrón, derramador de sangre, y que hiciere alguna de estas cosas semejantes,

11 Y que no hiciere ninguna de aquellas obligaciones, sino que aun comiere sobre los montes, y violare a la mujer de su prójimo,

12 Oprimiere al pobre y menesteroso, robare con violencia, no devolviere la prenda, y alzare sus ojos a los ídolos, cometiere abominación,

13 Diere a usura, y tomare ganancia; ¿vivirá él entonces? No vivirá; ha hecho todas estas abominaciones; ciertamente morirá; su sangre será sobre él.

14 Mas he aquí, si engendrare un hijo que viere todos los pecados de su padre que él hizo, y considerare, y no hiciere cosas semejantes,

15 Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, no violare a la mujer de su prójimo,

16 Ni oprimiere a ninguno, no retuviere la prenda, ni robare con violencia, sino que diere su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con un vestido,

17 Que apartare su mano del pobre, que no recibiere usura ni ganancia, hubiere ejecutado mis juicios, hubiere andado en mis estatutos; él no morirá por la iniquidad de su padre; ciertamente vivirá.

18 En cuanto a su padre, por cuanto oprimió cruelmente, robó a su hermano con violencia, e hizo lo que no es bueno en medio de su pueblo, he aquí que aun él morirá en su iniquidad.

19 Y decís vosotros: ¿Por qué? ¿No lleva el hijo la iniquidad del padre? Cuando el hijo haya hecho lo que es lícito y derecho, y haya guardado todos mis estatutos, y los haya hecho, ciertamente vivirá.

20 El alma que pecare, esa morirá. El hijo no llevará la iniquidad del padre, ni el padre llevará la iniquidad del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

21 Mas si el impío se volviere de todos sus pecados que ha cometido, y guardare todos mis estatutos, e hiciere lo que es lícito y derecho, ciertamente vivirá, no morirá.

22 Todas sus transgresiones que ha cometido no le serán recordadas; en su justicia que ha hecho vivirá.

23 ¿Acaso tengo yo algún placer en que el impío muera?, dice Yeshua; ¿y no en que se vuelva de sus caminos, y viva?

24 Mas cuando el justo se apartare de su justicia, y cometiere iniquidad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que hace el hombre impío, ¿vivirá él? Toda su justicia que ha hecho no será recordada; en su transgresión que ha cometido, y en su pecado que ha pecado, en ellos morirá.

25 Y decís vosotros: El camino de Yahweh no es recto. Oíd ahora, oh casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿No son vuestros caminos los torcidos?

26 Cuando el hombre justo se apartare de su justicia, y cometiere iniquidad, y muriere en ella, por su iniquidad que ha hecho morirá.

27 Y cuando el hombre impío se apartare de su impiedad que ha cometido, e hiciere lo que es lícito y derecho, él salvará su alma con vida.

28 Porque considera, y se aparta de todas sus transgresiones que ha cometido, ciertamente vivirá, no morirá.

29 Y dice la casa de Israel: El camino de Yahweh no es recto. Oh casa de Israel, ¿no son rectos mis caminos? ¿No son vuestros caminos los torcidos?

30 Por tanto, yo os juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos, dice Yahweh. Arrepentíos, y volveos de todas vuestras transgresiones; así la iniquidad no será vuestra ruina.

31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones, con que habéis transgredido; y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo; porque ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

32 Porque no tengo placer en la muerte del que muere, dice Yeshua; por tanto, volveos, y vivid.

Capítulo 19

1 Además, levanta tú una lamentación por los príncipes de Israel,

2 Y di: ¿Qué es tu madre? Una leona; se echó entre leones, crió a sus cachorros entre leoncillos.

3 Y crió a uno de sus cachorros; se hizo un leoncillo, y aprendió a arrebatar la presa; devoró a hombres.

4 Las naciones también oyeron de él; fue apresado en su foso, y lo llevaron con cadenas a la tierra de Egipto.

5 Y cuando ella vio que había esperado, y que su esperanza se había perdido, tomó a otro de sus cachorros, y lo hizo un leoncillo.

6 Y él anduvo entre los leones, se hizo un leoncillo, y aprendió a arrebatar la presa, y devoró a hombres.

7 Y conoció sus palacios desolados, y asoló sus ciudades; y la tierra quedó desolada, y su plenitud, por el ruido de su rugido.

8 Entonces las naciones se pusieron contra él por todas partes desde las provincias, y extendieron su red sobre él; fue apresado en su foso.

9 Y lo pusieron en custodia con cadenas, y lo llevaron al rey de Babilonia; lo llevaron a fortalezas, para que su voz no se oyera ya más sobre los montes de Israel.

10 Tu madre es como una vid en tu sangre, plantada junto a las aguas; era fructífera y llena de ramas a causa de muchas aguas.

11 Y tenía varas fuertes para cetros de los que gobernaban, y su estatura se exaltó entre las ramas espesas, y apareció en su altura con la multitud de sus ramas.

12 Mas fue arrancada con furor, fue echada por tierra, y el viento solano secó su fruto; sus varas fuertes fueron quebradas y se secaron; el fuego las consumió.

13 Y ahora está plantada en el desierto, en una tierra seca y sedienta.

14 Y salió fuego de una vara de sus ramas, que devoró su fruto, de modo que no tiene vara fuerte para ser cetro para gobernar. Esta es una lamentación, y será por lamentación.

Capítulo 20

1 Y aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes, que algunos de los ancianos de Israel vinieron a consultar a Yahweh, y se sentaron delante de mí.

2 Entonces vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así dice Yahweh: ¿Habéis venido a consultarme? Vivo yo, dice Yahweh, que no seré consultado por vosotros.

4 ¿Los juzgarás tú, hijo de hombre, los juzgarás tú? Hazles conocer las abominaciones de sus padres;

5 Y diles: Así dice Yahweh: En el día que escogí a Israel, y alcé mi mano a la descendencia de la casa de Jacob, y me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano a ellos, diciendo: Yo soy Yeshua, vuestro Yeshua;

6 En el día que alcé mi mano a ellos, para sacarlos de la tierra de Egipto a una tierra que yo había explorado para ellos, que fluye leche y miel, la cual es la gloria de todas las tierras;

7 Entonces les dije: Arroje cada uno las abominaciones de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto; yo soy Yeshua, vuestro Yeshua.

8 Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron escucharme; no arrojó cada uno las abominaciones de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; entonces dije: Derramaré mi furor sobre ellos, para cumplir mi enojo contra ellos en medio de la tierra de Egipto.

9 Mas obré por causa de mi nombre, para que no fuera profanado delante de las naciones, entre las cuales estaban, a cuya vista me di a conocer a ellos, sacándolos de la tierra de Egipto.

10 Por tanto, los hice salir de la tierra de Egipto, y los llevé al desierto.

11 Y les di mis estatutos, y les mostré mis juicios, los cuales, si el hombre los hiciere, aun vivirá en ellos.

12 Además también les di mis días de reposo, para que fueran una señal entre mí y ellos, para que supieran que yo soy Yeshua, que los santifico.

13 Mas la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y despreciaron mis juicios, los cuales, si el hombre los hiciere, aun vivirá en ellos; y mis días de reposo profanaron en gran manera; entonces dije: Derramaría mi furor sobre ellos en el desierto, para consumirlos.

14 Mas obré por causa de mi nombre, para que no fuera profanado delante de las naciones, a cuya vista los saqué.

15 Y también alcé mi mano a ellos en el desierto, de que no los llevaría a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la gloria de todas las tierras;

16 Porque despreciaron mis juicios, y no anduvieron en mis estatutos, sino que profanaron mis días de reposo; porque su corazón se fue tras sus ídolos.

17 Sin embargo, mi ojo los perdonó de destruirlos, ni hice fin de ellos en el desierto.

18 Mas dije a sus hijos en el desierto: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus juicios, ni os contaminéis con sus ídolos;

19 Yo soy Yahweh, vuestro Yahweh; andad en mis estatutos, y guardad mis juicios, y hacedlos;

20 Y santificad mis días de reposo; y serán una señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Yeshua, vuestro Yeshua.

21 Sin embargo, los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis juicios para hacerlos, los cuales, si el hombre los hiciere, aun vivirá en ellos; profanaron mis días de reposo; entonces dije: Derramaría mi furor sobre ellos, para cumplir mi enojo contra ellos en el desierto.

22 Sin embargo, retiré mi mano, y obré por causa de mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones, a cuya vista los saqué.

23 También alcé mi mano a ellos en el desierto, de que los esparciría entre las naciones, y los dispersaría por las tierras;

24 Porque no habían ejecutado mis juicios, sino que habían despreciado mis estatutos, y habían profanado mis días de reposo, y sus ojos se fueron tras los ídolos de sus padres.

25 Por tanto, yo también les di estatutos que no eran buenos, y juicios por los cuales no vivirían;

26 Y los contaminé en sus propios dones, en que hicieron pasar por el fuego a todo el que abre la matriz, para asolarlos, a fin de que supieran que yo soy Yahweh.

27 Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: Así dice Yahweh: Aun en esto vuestros padres me han blasfemado, en que han cometido una transgresión contra mí.

28 Porque cuando los hube llevado a la tierra, por la cual alcé mi mano de dársela, entonces vieron todo collado alto, y todos los árboles frondosos, y allí ofrecieron sus sacrificios, y allí presentaron la provocación de su ofrenda; allí también pusieron su olor suave, y allí derramaron sus libaciones.

29 Entonces les dije: ¿Qué es el lugar alto a donde vais? Y su nombre es llamado Bamah hasta este día.

30 Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Yahweh: ¿Os contamináis conforme a la manera de vuestros padres? ¿Y fornicáis tras sus abominaciones?

31 Porque cuando ofrecéis vuestros dones, cuando hacéis pasar a vuestros hijos por el fuego, os contamináis con todos vuestros ídolos, hasta este día; ¿y seré consultado por vosotros, oh casa de Israel? Vivo yo, dice Yahweh, que no seré consultado por vosotros.

32 Y lo que viene a vuestra mente no será en absoluto, que decís: Seremos como las naciones, como las familias de las tierras, para servir a la madera y a la piedra.

33 Vivo yo, dice Yahweh, que con mano poderosa, y con brazo extendido, y con furor derramado, ciertamente reinaré sobre vosotros;

34 Y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano poderosa, y con brazo extendido, y con furor derramado.

35 Y os llevaré al desierto de los pueblos, y allí contenderé con vosotros cara a cara.

36 Como contendí con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así contenderé con vosotros, dice Yahweh.

37 Y os haré pasar bajo la vara, y os llevaré al vínculo del pacto;

38 Y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que transgreden contra mí; los sacaré de la tierra en que moran, y no entrarán en la tierra de Israel; y sabréis que yo soy Yahweh.

39 En cuanto a vosotros, oh casa de Israel, así dice Yahweh: Id, servid cada uno a sus ídolos, y también en adelante, si no me queréis escuchar; mas no profanéis ya más mi santo nombre con vuestros dones, y con vuestros ídolos.

40 Porque en mi monte santo, en el monte de la altura de Israel, dice Yahweh, allí me servirá toda la casa de Israel, todos ellos en la tierra; allí los aceptaré, y allí requeriré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestras oblaciones, con todas vuestras cosas santas.

41 Os aceptaré con vuestro olor suave, cuando os saque de entre los pueblos, y os reúna de las tierras en que habéis sido esparcidos; y seré santificado en vosotros delante de las naciones.

42 Y sabréis que yo soy Yeshua, cuando os lleve a la tierra de Israel, a la tierra por la cual alcé mi mano de darla a vuestros padres.

43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todas vuestras obras, en las cuales os habéis contaminado; y os aborreceréis a vosotros mismos a vuestra propia vista por todos vuestros males que habéis cometido.

44 Y sabréis que yo soy Yeshua, cuando haya obrado con vosotros por causa de mi nombre, no conforme a vuestros caminos malos, ni conforme a vuestras obras corruptas, oh casa de Israel, dice Yahweh.

45 Además vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, y derrama tu palabra hacia el sur, y profetiza contra el bosque del campo del sur;

47 Y di al bosque del sur: Oye la palabra de Yahweh: Así dice Yahweh: He aquí que encenderé un fuego en ti, y devorará todo árbol verde en ti, y todo árbol seco; la llama ardiente no se apagará, y todos los rostros desde el sur hasta el norte serán quemados en él.

48 Y toda carne verá que yo, Yahweh, lo he encendido; no se apagará.

49 Entonces dije: ¡Ah, Yeshua! Ellos dicen de mí: ¿No habla él parábolas?

Capítulo 21

1 Y vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusalén, y derrama tu palabra hacia los lugares santos, y profetiza contra la tierra de Israel,

3 Y di a la tierra de Israel: Así dice Yahweh: He aquí que yo estoy contra ti, y sacaré mi espada de su vaina, y cortaré de ti al justo y al impío.

4 Pues por cuanto cortaré de ti al justo y al impío, por tanto mi espada saldrá de su vaina contra toda carne desde el sur hasta el norte;

5 Para que toda carne sepa que yo, Yahweh, he sacado mi espada de su vaina; no volverá ya más.

6 Suspira, por tanto, tú, hijo de hombre, con quebrantamiento de tus lomos; y con amargura suspira delante de sus ojos.

7 Y será que, cuando te digan: ¿Por qué suspiras?, responderás: Por las noticias; porque viene; y todo corazón se derretirá, y todas las manos se debilitarán, y todo espíritu desmayará, y todas las rodillas serán débiles como agua; he aquí que viene, y será hecho, dice Yahweh.

8 Otra vez vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

9 Hijo de hombre, profetiza, y di: Así dice Yahweh: Di: Una espada, una espada está afilada, y también bruñida;

10 Está afilada para hacer una gran matanza; está bruñida para que relumbre; ¿nos alegraremos entonces? Desprecia la vara de mi hijo, como a todo árbol.

11 Y él la ha dado para ser bruñida, para que sea empuñada; esta espada está afilada, y está bruñida, para darla en la mano del matador.

12 Clama y aúlla, hijo de hombre; porque será sobre mi pueblo, será sobre todos los príncipes de Israel; terrores a causa de la espada serán sobre mi pueblo; hiere, por tanto, tu muslo.

13 Porque es una prueba, ¿y qué si la espada desprecia aun la vara? No será más, dice Yahweh.

14 Tú, por tanto, hijo de hombre, profetiza, y golpea tus manos una contra otra, y sea duplicada la espada por tercera vez, la espada de los muertos; es la espada de los grandes que han sido muertos, que entra en sus cámaras privadas.

15 He puesto la punta de la espada contra todas sus puertas, para que su corazón desmaye, y sus ruinas se multipliquen; ¡ah! está hecha reluciente, está envuelta para la matanza.

16 Ve a uno u otro lado, a la mano derecha, o a la izquierda, a dondequiera que tu rostro esté puesto.

17 Yo también golpearé mis manos una contra otra, y haré reposar mi furor; yo, Yahweh, lo he dicho.

18 Vino a mí otra vez la palabra de Yahweh, diciendo:

19 También tú, hijo de hombre, señálate dos caminos, por donde venga la espada del rey de Babilonia; ambos saldrán de una misma tierra; y escoge un lugar, escógelo a la cabeza del camino a la ciudad.

20 Señala un camino, por donde venga la espada a Rabá de los amonitas, y a Judá en Jerusalén la fortificada.

21 Porque el rey de Babilonia se detuvo en la encrucijada del camino, a la cabeza de los dos caminos, para usar adivinación; hizo relucir sus flechas, consultó con imágenes, miró en el hígado.

22 En su mano derecha estaba la adivinación para Jerusalén, para designar capitanes, para abrir la boca en la matanza, para alzar la voz con gritería, para poner arietes contra las puertas, para levantar un terraplén, y para edificar un fuerte.

23 Y será para ellos como una adivinación falsa a su vista, para los que han hecho juramentos; mas él hará recordar la iniquidad, para que sean tomados.

24 Por tanto, así dice Yahweh: Por cuanto habéis hecho que vuestra iniquidad sea recordada, en que vuestras transgresiones son descubiertas, de modo que en todas vuestras obras aparecen vuestros pecados; porque, digo, habéis venido a la memoria, seréis tomados con la mano.

25 Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha venido, cuando la iniquidad tendrá fin,

26 Así dice Yahweh: Quita la diadema, y remueve la corona; esta no será la misma; exalta al que es bajo, y abate al que es alto.

27 Lo trastornaré, lo trastornaré, lo trastornaré; y no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho; y se lo daré a él.

28 Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: Así dice Yahweh acerca de los amonitas, y acerca de su oprobio; di aun: La espada, la espada está desenvainada; para la matanza está bruñida, para consumir a causa del resplandor;

29 Mientras ellos ven vanidad para ti, mientras adivinan mentira para ti, para ponerte sobre los cuellos de los muertos, de los impíos, cuyo día ha venido, cuando su iniquidad tendrá fin.

30 ¿Haré que vuelva a su vaina? Te juzgaré en el lugar donde fuiste creado, en la tierra de tu nacimiento.

31 Y derramaré mi indignación sobre ti, soplaré contra ti en el fuego de mi ira, y te entregaré en mano de hombres brutales, y diestros para destruir.

32 Serás por combustible para el fuego; tu sangre estará en medio de la tierra; no serás ya más recordado; porque yo, Yahweh, lo he hablado.

Capítulo 22

1 Además vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

2 Ahora, tú, hijo de hombre, ¿juzgarás, juzgarás a la ciudad sanguinaria? Sí, le mostrarás todas sus abominaciones.

3 Entonces dirás: Así dice Yahweh: La ciudad derrama sangre en medio de sí, para que su tiempo venga, y hace ídolos contra sí misma para contaminarse.

4 Te has hecho culpable en tu sangre que has derramado; y te has contaminado en tus ídolos que has hecho; y has hecho acercar tus días, y has llegado aun a tus años; por tanto, te he hecho oprobio para las naciones, y escarnio para todas las tierras.

5 Las que están cerca, y las que están lejos de ti, se burlarán de ti, que eres infame y llena de vejación.

6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno, estuvieron en ti, según su poder, para derramar sangre.

7 En ti han tenido en poco al padre y a la madre; en medio de ti han tratado con opresión al extranjero; en ti han vejado al huérfano y a la viuda.

8 Has despreciado mis cosas santas, y has profanado mis días de reposo.

9 En ti hay hombres que llevan cuentos para derramar sangre; y en ti comen sobre los montes; en medio de ti cometen lascivia.

10 En ti han descubierto la desnudez de sus padres; en ti han humillado a la que estaba apartada por inmundicia.

11 Y uno ha cometido abominación con la mujer de su prójimo; y otro ha contaminado lascivamente a su nuera; y otro en ti ha humillado a su hermana, hija de su padre.

12 En ti han tomado dones para derramar sangre; has tomado usura y ganancia, y has ganado codiciosamente de tus prójimos por extorsión, y me has olvidado, dice Yahweh.

13 He aquí, por tanto, he golpeado mi mano a causa de tu ganancia deshonesta que has hecho, y a causa de tu sangre que ha estado en medio de ti.

14 ¿Podrá tu corazón resistir, o podrán tus manos ser fuertes, en los días en que yo trate contigo? Yo, Yahweh, lo he hablado, y lo haré.

15 Y te esparciré entre las naciones, y te dispersaré por las tierras, y consumiré tu inmundicia de ti.

16 Y tomarás tu heredad en ti misma a la vista de las naciones, y sabrás que yo soy Yahweh.

17 Y vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria; todos ellos son bronce, y estaño, y hierro, y plomo, en medio del horno; son aun la escoria de la plata.

19 Por tanto, así dice Yahweh: Por cuanto todos vosotros os habéis convertido en escoria, he aquí, por tanto, os reuniré en medio de Jerusalén.

20 Como juntan la plata, y el bronce, y el hierro, y el plomo, y el estaño, en medio del horno, para soplar el fuego sobre él, para fundirlo; así os reuniré en mi enojo y en mi furor, y os dejaré allí, y os fundiré.

21 Sí, os reuniré, y soplaré sobre vosotros en el fuego de mi ira, y seréis fundidos en medio de él.

22 Como la plata es fundida en medio del horno, así seréis fundidos en medio de él; y sabréis que yo, Yahweh, he derramado mi furor sobre vosotros.

23 Y vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

24 Hijo de hombre, dile: Tú eres la tierra que no ha sido purificada, ni ha recibido lluvia en el día de la indignación.

25 Hay una conspiración de sus profetas en medio de ella, como un león rugiente que arrebata la presa; han devorado almas; han tomado el tesoro y las cosas preciosas; han hecho muchas viudas en medio de ella.

26 Sus sacerdotes han violado mi ley, y han profanado mis cosas santas; no han hecho diferencia entre lo santo y lo profano, ni han mostrado diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y han escondido sus ojos de mis días de reposo, y yo soy profanado entre ellos.

27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan la presa, para derramar sangre, y para destruir almas, para obtener ganancia deshonesta.

28 Y sus profetas los han enlucido con lodo suelto, viendo vanidad, y adivinándoles mentira, diciendo: Así dice Yahweh, cuando Yahweh no ha hablado.

29 El pueblo de la tierra ha usado opresión, y ha ejercido robo, y ha vejado al pobre y al menesteroso; sí, han oprimido al extranjero injustamente.

30 Y busqué entre ellos un hombre que hiciera la cerca, y se pusiera en la brecha delante de mí por la tierra, para que yo no la destruyera; mas no lo hallé.

31 Por tanto, he derramado mi indignación sobre ellos; los he consumido con el fuego de mi ira; su propio camino he retribuido sobre sus cabezas, dice Yahweh.

Capítulo 23

1 Vino a mí otra vez la palabra de Yahweh, diciendo:

2 Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una misma madre;

3 Y fornicaron en Egipto; fornicaron en su juventud; allí fueron apretados sus pechos, y allí estrujaron los pezones de su virginidad.

4 Y los nombres de ellas eran Ahola la mayor, y Aholiba su hermana; y fueron mías, y dieron a luz hijos e hijas. Así eran sus nombres; Samaria es Ahola, y Jerusalén Aholiba.

5 Y Ahola fornicó cuando era mía; y se enamoró de sus amantes, de los asirios sus vecinos,

6 Que estaban vestidos de azul, capitanes y gobernadores, todos ellos jóvenes codiciables, jinetes que cabalgaban sobre caballos.

7 Así cometió sus fornicaciones con ellos, con todos los que eran los hombres escogidos de Asiria, y con todos de quienes se enamoró; con todos sus ídolos se contaminó.

8 Ni dejó sus fornicaciones traídas de Egipto; porque en su juventud se acostaron con ella, y estrujaron los pechos de su virginidad, y derramaron su fornicación sobre ella.

9 Por tanto, la he entregado en mano de sus amantes, en mano de los asirios, de quienes se enamoró.

10 Estos descubrieron su desnudez; tomaron a sus hijos y a sus hijas, y la mataron a espada; y se hizo famosa entre las mujeres; porque habían ejecutado juicio sobre ella.

11 Y cuando su hermana Aholiba vio esto, se corrompió más que ella en su amor desordenado, y en sus fornicaciones más que su hermana en sus fornicaciones.

12 Se enamoró de los asirios sus vecinos, capitanes y gobernadores vestidos magníficamente, jinetes que cabalgaban sobre caballos, todos ellos jóvenes codiciables.

13 Entonces vi que se había contaminado, que ambas tomaron un mismo camino,

14 Y que aumentó sus fornicaciones; porque cuando vio hombres pintados en la pared, las imágenes de los caldeos pintadas con bermellón,

15 Ceñidos con cintos sobre sus lomos, con exceso de atuendo teñido sobre sus cabezas, todos ellos príncipes en apariencia, conforme a la manera de los babilonios de Caldea, la tierra de su nacimiento;

16 Y tan pronto como los vio con sus ojos, se enamoró de ellos, y les envió mensajeros a Caldea.

17 Y los babilonios vinieron a ella al lecho de amor, y la contaminaron con su fornicación, y ella fue contaminada por ellos, y su mente se enajenó de ellos.

18 Así descubrió sus fornicaciones, y descubrió su desnudez; entonces mi mente se enajenó de ella, como mi mente se había enajenado de su hermana.

19 Y multiplicó sus fornicaciones, recordando los días de su juventud, en que había fornicado en la tierra de Egipto.

20 Porque se enamoró de sus concubinarios, cuya carne es como la carne de los asnos, y cuyo flujo es como el flujo de los caballos.

21 Así recordaste la lascivia de tu juventud, cuando tus pezones fueron estrujados por los egipcios por los pechos de tu juventud.

22 Por tanto, oh Aholiba, así dice Yahweh: He aquí que levantaré contra ti a tus amantes, de quienes tu mente se enajenó, y los traeré contra ti por todas partes;

23 Los babilonios, y todos los caldeos, Pecod, y Soa, y Coa, y todos los asirios con ellos; todos ellos jóvenes codiciables, capitanes y gobernadores, grandes señores y renombrados, todos ellos cabalgando sobre caballos.

24 Y vendrán contra ti con carros, carretas y ruedas, y con una asamblea de pueblos, que pondrán contra ti broquel y escudo y yelmo por todas partes; y pondré juicio delante de ellos, y te juzgarán conforme a sus juicios.

25 Y pondré mi celo contra ti, y tratarán furiosamente contigo; te quitarán tu nariz y tus orejas; y tu remanente caerá a espada; tomarán a tus hijos y a tus hijas; y tu residuo será devorado por el fuego.

26 También te despojarán de tus vestidos, y tomarán tus hermosas joyas.

27 Así haré cesar de ti tu lascivia, y tu fornicación traída de la tierra de Egipto; de modo que no alzarás tus ojos a ellos, ni te acordarás ya más de Egipto.

28 Porque así dice Yahweh: He aquí que te entregaré en mano de los que aborreces, en mano de aquellos de quienes tu mente se enajenó;

29 Y tratarán contigo con odio, y tomarán todo tu trabajo, y te dejarán desnuda y descubierta; y será descubierta la desnudez de tus fornicaciones, tu lascivia y tus fornicaciones.

30 Te haré estas cosas, porque has fornicado tras las naciones, y porque te has contaminado con sus ídolos.

31 Has andado en el camino de tu hermana; por tanto, daré su copa en tu mano.

32 Así dice Yahweh: Beberás de la copa de tu hermana, honda y ancha; serás escarnecida y tenida en irrisión; contiene mucho.

33 Serás llena de embriaguez y de dolor, con la copa de asombro y de desolación, con la copa de tu hermana Samaria.

34 Aun la beberás y la apurarás, y quebrantarás sus fragmentos, y arrancarás tus propios pechos; porque yo lo he hablado, dice Yahweh.

35 Por tanto, así dice Yahweh: Por cuanto me has olvidado, y me has echado tras tus espaldas, por tanto lleva tú también tu lascivia y tus fornicaciones.

36 Yahweh me dijo además: Hijo de hombre, ¿juzgarás tú a Ahola y a Aholiba? Sí, declárales sus abominaciones;

37 Que han cometido adulterio, y hay sangre en sus manos, y con sus ídolos han cometido adulterio, y también han hecho pasar por el fuego, para ellos, a sus hijos, que me dieron a luz, para devorarlos.

38 Además, esto me han hecho: han profanado mi santuario en el mismo día, y han profanado mis días de reposo.

39 Porque cuando habían degollado a sus hijos para sus ídolos, entonces vinieron el mismo día a mi santuario para profanarlo; y he aquí que así han hecho en medio de mi casa.

40 Y además, que habéis enviado por hombres para que vinieran de lejos, a los cuales fue enviado un mensajero; y he aquí que vinieron; por quienes te lavaste, te pintaste los ojos, y te adornaste con ornamentos,

41 Y te sentaste sobre un lecho majestuoso, y una mesa preparada delante de él, sobre la cual pusiste mi incienso y mi aceite.

42 Y una voz de una multitud que estaba en reposo estaba con ella; y con los hombres de la clase común fueron traídos los sabeos del desierto, que pusieron brazaletes sobre sus manos, y hermosas coronas sobre sus cabezas.

43 Entonces dije de la que estaba envejecida en adulterios: ¿Cometerán ahora fornicaciones con ella, y ella con ellos?

44 Y entraron a ella, como entran a una mujer que fornica; así entraron a Ahola y a Aholiba, las mujeres lascivas.

45 Y los hombres justos, ellos las juzgarán conforme a la manera de las adúlteras, y conforme a la manera de las mujeres que derraman sangre; porque son adúlteras, y hay sangre en sus manos.

46 Porque así dice Yahweh: Haré subir una multitud sobre ellas, y las daré para ser removidas y despojadas.

47 Y la multitud las apedreará con piedras, y las despedazará con sus espadas; matarán a sus hijos y a sus hijas, y quemarán sus casas con fuego.

48 Así haré cesar la lascivia de la tierra, para que todas las mujeres sean enseñadas a no hacer conforme a vuestra lascivia.

49 Y retribuirán vuestra lascivia sobre vosotras, y llevaréis los pecados de vuestros ídolos; y sabréis que yo soy Yahweh.

Capítulo 24

1 Otra vez, en el año noveno, en el mes décimo, a los diez días del mes, vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

2 Hijo de hombre, escríbete el nombre del día, aun de este mismo día; el rey de Babilonia se ha puesto contra Jerusalén este mismo día.

3 Y propón una parábola a la casa rebelde, y diles: Así dice Yahweh: Pon una olla, ponla, y echa también agua en ella;

4 Reúne sus pedazos en ella, aun todo buen pedazo, el muslo y la espalda; llénala con los huesos escogidos.

5 Toma lo escogido del rebaño, y quema también los huesos debajo de ella, y hazla hervir bien, y que se cuezan sus huesos en ella.

6 Por tanto, así dice Yahweh: ¡Ay de la ciudad sanguinaria, de la olla cuya escoria está en ella, y cuya escoria no ha salido de ella! Sácala pedazo por pedazo; no caiga suerte sobre ella.

7 Porque su sangre está en medio de ella; la puso sobre la cima de una roca; no la derramó sobre la tierra, para cubrirla con polvo;

8 Para que hiciera subir el furor para tomar venganza; yo he puesto su sangre sobre la cima de una roca, para que no sea cubierta.

9 Por tanto, así dice Yahweh: ¡Ay de la ciudad sanguinaria! Yo también haré grande la pila para el fuego.

10 Amontona leña, enciende el fuego, consume la carne, y condiméntala bien, y sean quemados los huesos.

11 Entonces ponla vacía sobre sus brasas, para que su bronce se caliente, y se queme, y su inmundicia se derrita en ella, para que su escoria sea consumida.

12 Ella se ha fatigado con mentiras, y su gran escoria no salió de ella; su escoria estará en el fuego.

13 En tu inmundicia hay lascivia; porque te purifiqué, y no fuiste purificada, no serás ya más purificada de tu inmundicia, hasta que haya hecho reposar mi furor sobre ti.

14 Yo, Yahweh, lo he hablado; vendrá a suceder, y lo haré; no retrocederé, ni perdonaré, ni me arrepentiré; conforme a tus caminos, y conforme a tus obras, te juzgarán, dice Yahweh.

15 También vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo:

16 Hijo de hombre, he aquí que yo te quito el deseo de tus ojos de un golpe; y no harás duelo ni llorarás, ni correrán tus lágrimas.

17 Abstente de clamar, no hagas duelo por los muertos, ata la tiara de tu cabeza sobre ti, y ponte tus zapatos en tus pies, y no cubras tus labios, y no comas el pan de los hombres.

18 Así hablé al pueblo por la mañana; y al anochecer murió mi mujer; y a la mañana hice como se me había mandado.

19 Y el pueblo me dijo: ¿No nos dirás qué son estas cosas para nosotros, que tú haces así?

20 Entonces les respondí: La palabra de Yahweh vino a mí, diciendo:

21 Habla a la casa de Israel: Así dice Yahweh: He aquí que profanaré mi santuario, la excelencia de vuestra fuerza, el deseo de vuestros ojos, y aquello de lo que vuestra alma se compadece; y vuestros hijos y vuestras hijas que habéis dejado caerán a espada.

22 Y haréis como yo he hecho; no cubriréis vuestros labios, ni comeréis el pan de los hombres.

23 Y vuestras tiaras estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no haréis duelo ni lloraréis; sino que os consumiréis por vuestras iniquidades, y gemiréis unos hacia otros.

24 Así Ezequiel os es por señal; conforme a todo lo que él ha hecho, haréis vosotros; y cuando esto venga, sabréis que yo soy Yahweh.

25 También tú, hijo de hombre, ¿no será en el día en que yo les quite su fuerza, el gozo de su gloria, el deseo de sus ojos, y aquello en que ponen sus mentes, sus hijos y sus hijas,

26 Que el que escapare en aquel día vendrá a ti, para hacértelo oír con tus oídos?

27 En aquel día se abrirá tu boca para con el que escapó, y hablarás, y no serás ya más mudo; y les serás por señal; y sabrán que yo soy Yahweh.

Capítulo 25

1 Vino a mí otra vez la palabra de Yahweh, diciendo:

2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra los amonitas, y profetiza contra ellos;

3 Y di a los amonitas: Oíd la palabra de Yahweh: Así dice Yahweh: Por cuanto dijiste: ¡Ea!, contra mi santuario, cuando fue profanado; y contra la tierra de Israel, cuando fue desolada; y contra la casa de Judá, cuando fueron al cautiverio;

4 He aquí, por tanto, te entregaré a los hombres del oriente por posesión, y pondrán sus palacios en ti, y harán sus moradas en ti; ellos comerán tu fruto, y ellos beberán tu leche.

5 Y haré a Rabá un establo para camellos, y a los amonitas un lugar de reposo para rebaños; y sabréis que yo soy Yahweh.

6 Porque así dice Yahweh: Por cuanto batiste tus manos, y golpeaste con los pies, y te regocijaste en el corazón con todo tu desprecio contra la tierra de Israel;

7 He aquí, por tanto, extenderé mi mano sobre ti, y te entregaré por despojo a las naciones; y te cortaré de entre los pueblos, y te haré perecer de entre las tierras; te destruiré; y sabrás que yo soy Yahweh.

8 Así dice Yahweh: Por cuanto Moab y Seír dicen: He aquí que la casa de Judá es como todas las naciones;

9 Por tanto, he aquí que abriré el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que están en sus fronteras, la gloria de la tierra, Bet-jesimot, Baal-meón y Quiriataim,

10 A los hombres de oriente, con los amonitas, y los daré en posesión, para que los amonitas no sean recordados entre las naciones.

11 Y ejecutaré juicios sobre Moab; y sabrán que yo soy Yahweh.

12 Así ha dicho Yahweh; Porque Edom ha tratado contra la casa de Judá tomando venganza, y ha ofendido en gran manera, y se ha vengado de ellos;

13 Por tanto, así ha dicho Yahweh; También extenderé mi mano sobre Edom, y cortaré de ella al hombre y a la bestia; y la haré desierta desde Temán; y los de Dedán caerán a espada.

14 Y pondré mi venganza sobre Edom por mano de mi pueblo Israel: y harán en Edom según mi ira y según mi furor; y conocerán mi venganza, ha dicho Yahweh.

15 Así ha dicho Yahweh; Porque los filisteos han obrado por venganza, y se han vengado con despecho del corazón, para destruirla por la antigua enemistad;

16 Por tanto, así ha dicho Yahweh; He aquí, yo extenderé mi mano sobre los filisteos, y cortaré a los quereteos, y destruiré el resto de la costa del mar.

17 Y ejecutaré en ellos grandes venganzas con reprensiones furiosas; y sabrán que yo soy Yahweh, cuando ponga mi venganza sobre ellos.

Capítulo 26

1 Y aconteció en el año undécimo, en el primer día del mes, que la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, porque Tiro ha dicho contra Jerusalén: Ea, quebrada está la que era las puertas de los pueblos: se ha vuelto a mí: yo seré llena, ahora que ella está desierta:

3 Por tanto, así ha dicho Yahweh; He aquí, yo estoy contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas.

4 Y destruirán los muros de Tiro, y derribarán sus torres: también raeré de ella su polvo, y la haré como la cima de una roca.

5 Será un lugar para tender redes en medio del mar: porque yo he hablado, ha dicho Yahweh: y será despojo para las naciones.

6 Y sus hijas que están en el campo serán muertas a espada; y sabrán que yo soy Yahweh.

7 Porque así ha dicho Yahweh; He aquí, yo traeré sobre Tiro a Nabucodonosor rey de Babilonia, rey de reyes, del norte, con caballos, y con carros, y con jinetes, y compañías, y mucho pueblo.

8 Él matará a espada a tus hijas en el campo: y pondrá un baluarte contra ti, y levantará un montículo contra ti, y alzará el escudo contra ti.

9 Y pondrá máquinas de guerra contra tus muros, y con sus hachas derribará tus torres.

10 Por la multitud de sus caballos, su polvo te cubrirá: tus muros temblarán al ruido de los jinetes, y de las ruedas, y de los carros, cuando entre por tus puertas, como los hombres entran en una ciudad en la que se ha hecho una brecha.

11 Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles: matará a tu pueblo a espada, y tus fuertes guarniciones caerán a tierra.

12 Y harán despojo de tus riquezas, y harán presa de tu mercancía: y derribarán tus muros, y destruirán tus casas agradables: y pondrán tus piedras y tu madera y tu polvo en medio del agua.

13 Y haré cesar el ruido de tus canciones; y el sonido de tus arpas no se oirá más.

14 Y te haré como la cima de una roca: serás un lugar para tender redes; no serás edificada más: porque yo Yahweh lo he hablado, ha dicho Yahweh.

15 Así ha dicho Yahweh a Tiro; ¿No temblarán las islas al sonido de tu caída, cuando los heridos clamen, cuando se haga la matanza en medio de ti?

16 Entonces todos los príncipes del mar bajarán de sus tronos, y dejarán sus mantos, y se quitarán sus vestiduras bordadas: se vestirán de temblor; se sentarán sobre el suelo, y temblarán a cada momento, y se asombrarán por ti.

17 Y levantarán lamentación por ti, y te dirán: ¡Cómo has sido destruida, tú que eras habitada por hombres de mar, la ciudad renombrada, que era fuerte en el mar, ella y sus habitantes, que causaban su terror a todos los que la frecuentan!

18 Ahora temblarán las islas en el día de tu caída; sí, las islas que están en el mar se turbarán por tu partida.

19 Porque así ha dicho Yahweh; Cuando te haga una ciudad desierta, como las ciudades que no son habitadas; cuando haga subir el abismo sobre ti, y las grandes aguas te cubran;

20 Cuando te haga descender con los que descienden a la fosa, con el pueblo de tiempos antiguos, y te ponga en las partes bajas de la tierra, en lugares desiertos desde antiguo, con los que bajan a la fosa, para que no seas habitada; y pondré gloria en la tierra de los vivientes;

21 Te haré un terror, y no serás más: aunque seas buscada, nunca serás hallada jamás, ha dicho Yahweh.

Capítulo 27

1 La palabra de Yahweh vino otra vez a mí, diciendo,

2 Ahora tú, hijo de hombre, levanta una lamentación por Tiro;

3 Y di a Tiro: Oh tú que estás situada a la entrada del mar, que eres mercader de los pueblos para muchas islas, Así ha dicho Yahweh; Oh Tiro, tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura.

4 Tus fronteras están en medio de los mares, tus constructores han perfeccionado tu hermosura.

5 Han hecho todas tus tablas de navío de árboles de abeto de Senir: han tomado cedros del Líbano para hacer mástiles para ti.

6 De los robles de Basán han hecho tus remos; la compañía de los asuritas ha hecho tus bancos de marfil, traído de las islas de Quitim.

7 Lino fino con obra bordada de Egipto era lo que extendías para ser tu vela; azul y púrpura de las islas de Elisa era lo que te cubría.

8 Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus marineros: tus sabios, oh Tiro, que estaban en ti, eran tus pilotos.

9 Los ancianos de Gebal y sus sabios estaban en ti como tus calafates: todas las naves del mar con sus marineros estaban en ti para ocuparse de tu mercancía.

10 Los de Persia y de Lud y de Fut estaban en tu ejército, tus hombres de guerra: colgaban el escudo y el casco en ti; ellos ponían de manifiesto tu hermosura.

11 Los hombres de Arvad con tu ejército estaban sobre tus muros alrededor, y los gamaditas estaban en tus torres: colgaban sus escudos sobre tus muros alrededor; ellos han perfeccionado tu hermosura.

12 Tarsis era tu mercader por la multitud de toda clase de riquezas; con plata, hierro, estaño y plomo, comerciaban en tus ferias.

13 Javán, Tubal y Mesec, ellos eran tus mercaderes: comerciaban con las personas de los hombres y con vasos de bronce en tu mercado.

14 Los de la casa de Togarma comerciaban en tus ferias con caballos y jinetes y mulos.

15 Los hombres de Dedán eran tus mercaderes; muchas islas eran la mercancía de tu mano: te traían como presente cuernos de marfil y ébano.

16 Siria era tu mercader por la multitud de las mercancías de tu fabricación: comerciaban en tus ferias con esmeraldas, púrpura y obra bordada, y lino fino, y coral, y ágata.

17 Judá, y la tierra de Israel, ellos eran tus mercaderes: comerciaban en tu mercado con trigo de Minit, y Panag, y miel, y aceite, y bálsamo.

18 Damasco era tu mercader en la multitud de las mercancías de tu fabricación, por la multitud de todas las riquezas; con vino de Helbón, y lana blanca.

19 Dan también y Javán, yendo de un lado a otro, comerciaban en tus ferias: hierro brillante, casia y cálamo había en tu mercado.

20 Dedán era tu mercader en paños preciosos para carros.

21 Arabia, y todos los príncipes de Cedar, ellos comerciaban contigo en corderos, y carneros, y machos cabríos: en estos eran tus mercaderes.

22 Los mercaderes de Sabá y de Raama, ellos eran tus mercaderes: comerciaban en tus ferias con lo principal de todas las especias, y con todas las piedras preciosas, y oro.

23 Harán, y Cané, y Edén, los mercaderes de Sabá, Asur y Quilmad, eran tus mercaderes.

24 Estos eran tus mercaderes en toda clase de cosas, en ropas azules, y obra bordada, y en cofres de ropa rica, atados con cordones, y hechos de cedro, entre tu mercancía.

25 Las naves de Tarsis cantaban de ti en tu mercado: y fuiste llena, y hecha muy gloriosa en medio de los mares.

26 Tus remeros te han traído a grandes aguas: el viento del oriente te ha quebrantado en medio de los mares.

27 Tus riquezas, y tus ferias, tu mercancía, tus marineros, y tus pilotos, tus calafates, y los que se ocupan de tu mercancía, y todos tus hombres de guerra, que están en ti, y en toda tu compañía que está en medio de ti, caerán en medio de los mares en el día de tu ruina.

28 Los arrabales temblarán al sonido del clamor de tus pilotos.

29 Y todos los que manejan el remo, los marineros, y todos los pilotos del mar, bajarán de sus naves, se pondrán sobre la tierra;

30 Y harán oír su voz contra ti, y clamarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, se revolcarán en las cenizas:

31 Y se raparán por completo por ti, y se ceñirán de cilicio, y llorarán por ti con amargura de corazón y amargo lamento.

32 Y en su lamento levantarán una lamentación por ti, y lamentarán sobre ti, diciendo: ¿Qué ciudad es como Tiro, como la destruida en medio del mar?

33 Cuando tus mercancías salían de los mares, llenabas a muchos pueblos; enriquecías a los reyes de la tierra con la multitud de tus riquezas y de tu mercancía.

34 En el tiempo en que seas quebrantada por los mares en las profundidades de las aguas, tu mercancía y toda tu compañía en medio de ti caerán.

35 Todos los habitantes de las islas se asombrarán por ti, y sus reyes tendrán gran temor, estarán turbados en su semblante.

36 Los mercaderes entre los pueblos silbarán sobre ti; serás un terror, y nunca serás más.

Capítulo 28

1 La palabra de Yahweh vino otra vez a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Yahweh; Porque tu corazón se ha enaltecido, y has dicho: Yo soy un dios, me siento en el asiento de dios, en medio de los mares; sin embargo tú eres un hombre, y no dios, aunque pongas tu corazón como el corazón de dios:

3 He aquí, tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te puedan ocultar:

4 Con tu sabiduría y con tu entendimiento te has adquirido riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros:

5 Por tu gran sabiduría y por tu comercio has aumentado tus riquezas, y tu corazón se ha enaltecido a causa de tus riquezas:

6 Por tanto, así ha dicho Yahweh; Porque has puesto tu corazón como el corazón de dios;

7 He aquí, por tanto, yo traeré extranjeros sobre ti, los terribles de las naciones: y desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y profanarán tu resplandor.

8 Te harán descender a la fosa, y morirás las muertes de los que son muertos en medio de los mares.

9 ¿Dirás aún delante del que te mata: Yo soy dios? pero tú serás un hombre, y no dios, en la mano del que te mata.

10 Morirás las muertes de los incircuncisos por mano de extranjeros: porque yo he hablado, ha dicho Yahweh.

11 Además la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

12 Hijo de hombre, levanta una lamentación sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Yahweh; Tú sellas la suma, lleno de sabiduría, y perfecto en hermosura.

13 Has estado en Edén, el jardín de Yahweh; toda piedra preciosa era tu cobertura, el sardio, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la esmeralda y el carbunclo, y el oro: la obra de tus tamboriles y de tus flautas fue preparada en ti en el día en que fuiste creado.

14 Tú eres el querubín ungido que cubre; y yo te he puesto así: estuviste sobre el santo monte de Yahweh; anduviste arriba y abajo en medio de las piedras de fuego.

15 Fuiste perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que se halló iniquidad en ti.

16 Por la multitud de tu mercancía han llenado tu interior de violencia, y has pecado: por tanto te echaré como profano del monte de Yahweh: y te destruiré, oh querubín que cubres, de en medio de las piedras de fuego.

17 Tu corazón se enalteció a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: te echaré por tierra, te pondré delante de los reyes, para que te miren.

18 Has profanado tus santuarios por la multitud de tus iniquidades, por la iniquidad de tu comercio; por tanto haré salir un fuego de en medio de ti, él te devorará, y te reduciré a cenizas sobre la tierra a la vista de todos los que te miran.

19 Todos los que te conocen entre los pueblos se asombrarán por ti: serás un terror, y nunca serás más.

20 Otra vez vino a mí la palabra de Yahweh, diciendo,

21 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Sidón, y profetiza contra ella,

22 Y di: Así ha dicho Yahweh; He aquí, yo estoy contra ti, oh Sidón; y seré glorificado en medio de ti: y sabrán que yo soy Yahweh, cuando haya ejecutado juicios en ella, y sea santificado en ella.

23 Porque enviaré a ella pestilencia, y sangre a sus calles; y los heridos serán juzgados en medio de ella por la espada sobre ella por todos lados; y sabrán que yo soy Yahweh.

24 Y no habrá más para la casa de Israel una zarza que pinche, ni ninguna espina que cause dolor de todos los que están alrededor de ellos, que los despreciaban; y sabrán que yo soy Yahweh.

25 Así ha dicho Yeshua; Cuando haya reunido a la casa de Israel de entre los pueblos entre los cuales están esparcidos, y sea santificado en ellos a la vista de los gentiles, entonces habitarán en su tierra que di a mi siervo Jacob.

26 Y habitarán en ella con seguridad, y edificarán casas, y plantarán viñas; sí, habitarán con confianza, cuando haya ejecutado juicios sobre todos los que los desprecian alrededor de ellos; y sabrán que yo soy Yahweh su Yahweh.

Capítulo 29

1 En el año décimo, en el mes décimo, a los doce días del mes, la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él, y contra todo Egipto:

3 Habla, y di: Así ha dicho Yahweh; He aquí, yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, que ha dicho: Mi río es mío, y lo he hecho para mí.

4 Pero pondré garfios en tus quijadas, y haré que los peces de tus ríos se peguen a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos se pegarán a tus escamas.

5 Y te dejaré arrojado en el desierto, a ti y a todos los peces de tus ríos: caerás sobre los campos abiertos; no serás recogido, ni juntado: te he dado como comida a las bestias del campo y a las aves del cielo.

6 Y todos los habitantes de Egipto sabrán que yo soy Yahweh, porque han sido un báculo de caña para la casa de Israel.

7 Cuando se asieron de ti por tu mano, te quebraste, y les desgarraste todo el hombro: y cuando se apoyaron en ti, te quebraste, e hiciste que todos sus lomos quedaran inmóviles.

8 Por tanto, así ha dicho Yahweh; He aquí, yo traeré una espada sobre ti, y cortaré de ti al hombre y a la bestia.

9 Y la tierra de Egipto será desierta y desolada; y sabrán que yo soy Yahweh: porque él ha dicho: El río es mío, y yo lo he hecho.

10 He aquí, por tanto, yo estoy contra ti, y contra tus ríos, y haré la tierra de Egipto enteramente desierta y desolada, desde la torre de Sevené hasta la frontera de Etiopía.

11 Ningún pie de hombre pasará por ella, ni pie de bestia pasará por ella, ni será habitada por cuarenta años.

12 Y haré la tierra de Egipto desierta en medio de los países que están desiertos, y sus ciudades entre las ciudades que están asoladas serán desiertas por cuarenta años: y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por los países.

13 Sin embargo, así ha dicho Yeshua; Al fin de cuarenta años reuniré a los egipcios de entre los pueblos adonde fueron esparcidos:

14 Y haré volver la cautividad de Egipto, y los haré volver a la tierra de Patros, a la tierra de su habitación; y serán allí un reino bajo.

15 Será el más bajo de los reinos; ni se exaltará más sobre las naciones: porque los disminuiré, para que no dominen más sobre las naciones.

16 Y no será más la confianza de la casa de Israel, que trae su iniquidad a la memoria, cuando miren tras ellos: pero sabrán que yo soy Yahweh.

17 Y aconteció en el año veintisiete, en el mes primero, en el primer día del mes, que la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

18 Hijo de hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo que su ejército sirviera un gran servicio contra Tiro: toda cabeza fue rapada, y todo hombro fue pelado: sin embargo no tuvo salario, ni su ejército, por Tiro, por el servicio que había servido contra ella:

19 Por tanto, así ha dicho Yahweh; He aquí, yo daré la tierra de Egipto a Nabucodonosor rey de Babilonia; y tomará su multitud, y tomará su despojo, y tomará su presa; y será el salario para su ejército.

20 Le he dado la tierra de Egipto por su trabajo con que sirvió contra ella, porque obraron para mí, ha dicho Yahweh.

21 En aquel día haré brotar el cuerno de la casa de Israel, y te daré apertura de boca en medio de ellos; y sabrán que yo soy Yahweh.

Capítulo 30

1 La palabra de Yahweh vino otra vez a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, profetiza y di: Así ha dicho Yahweh; Aullad: ¡Ay del día!

3 Porque el día está cerca, sí, el día de Yahweh está cerca, un día nublado; será el tiempo de los gentiles.

4 Y la espada vendrá sobre Egipto, y habrá gran dolor en Etiopía, cuando los muertos caigan en Egipto, y se lleven su multitud, y sus cimientos sean derribados.

5 Etiopía, y Libia, y Lidia, y todo el pueblo mezclado, y Cub, y los hombres de la tierra que está en alianza, caerán con ellos a espada.

6 Así ha dicho Yahweh; También los que sostienen a Egipto caerán; y el orgullo de su poder descenderá: desde la torre de Sevené caerán en ella a espada, ha dicho Yahweh.

7 Y serán desiertos en medio de los países que están desiertos, y sus ciudades estarán en medio de las ciudades que están asoladas.

8 Y sabrán que yo soy Yahweh, cuando haya puesto fuego en Egipto, y cuando todos sus ayudadores sean destruidos.

9 En aquel día saldrán mensajeros de mí en naves para atemorizar a los etíopes descuidados, y gran dolor vendrá sobre ellos, como en el día de Egipto: porque, he aquí, viene.

10 Así ha dicho Yahweh; También haré cesar la multitud de Egipto por mano de Nabucodonosor rey de Babilonia.

11 Él y su pueblo con él, los terribles de las naciones, serán traídos para destruir la tierra: y desenvainarán sus espadas contra Egipto, y llenarán la tierra de muertos.

12 Y haré secar los ríos, y venderé la tierra en mano de los malvados: y haré la tierra desierta, y todo lo que hay en ella, por mano de extranjeros: yo Yahweh lo he hablado.

13 Así ha dicho Yahweh; También destruiré los ídolos, y haré cesar sus imágenes de Nof; y no habrá más un príncipe de la tierra de Egipto: y pondré temor en la tierra de Egipto.

14 Y haré a Patros desierta, y pondré fuego en Zoán, y ejecutaré juicios en No.

15 Y derramaré mi furor sobre Sin, la fortaleza de Egipto; y cortaré la multitud de No.

16 Y pondré fuego en Egipto: Sin tendrá gran dolor, y No será desgarrada, y Nof tendrá angustias a diario.

17 Los jóvenes de Avén y de Pibeset caerán a espada: y estas ciudades irán a la cautividad.

18 En Tafnes también el día se oscurecerá, cuando yo quiebre allí los yugos de Egipto: y la pompa de su fortaleza cesará en ella: en cuanto a ella, una nube la cubrirá, y sus hijas irán a la cautividad.

19 Así ejecutaré juicios en Egipto: y sabrán que yo soy Yahweh.

20 Y aconteció en el año undécimo, en el mes primero, a los siete días del mes, que la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

21 Hijo de hombre, he quebrantado el brazo de Faraón rey de Egipto; y, he aquí, no será vendado para ser sanado, para poner una venda que lo ate, para hacerlo fuerte para sostener la espada.

22 Por tanto, así ha dicho Yahweh; He aquí, yo estoy contra Faraón rey de Egipto, y quebrantaré sus brazos, el fuerte, y el que estaba quebrado; y haré que la espada caiga de su mano.

23 Y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por los países.

24 Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en su mano: pero quebrantaré los brazos de Faraón, y gemirá delante de él con los gemidos de un hombre herido de muerte.

25 Pero fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Faraón caerán; y sabrán que yo soy Yahweh, cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia, y él la extienda sobre la tierra de Egipto.

26 Y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré entre los países; y sabrán que yo soy Yahweh.

Capítulo 31

1 Y aconteció en el año undécimo, en el mes tercero, en el primer día del mes, que la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, habla a Faraón rey de Egipto, y a su multitud: ¿A quién eres semejante en tu grandeza?

3 He aquí, el asirio era un cedro en el Líbano con hermosas ramas, y con un manto que daba sombra, y de alta estatura; y su copa estaba entre las ramas espesas.

4 Las aguas lo hicieron grande, el abismo lo puso en alto con sus ríos que corrían alrededor de sus plantas, y envió sus pequeños ríos a todos los árboles del campo.

5 Por tanto, su altura se exaltó sobre todos los árboles del campo, y sus ramas se multiplicaron, y sus ramajes se hicieron largos a causa de la multitud de aguas, cuando brotaba.

6 Todas las aves del cielo hacían sus nidos en sus ramas, y bajo sus ramajes parían todas las bestias del campo, y bajo su sombra habitaban todas las grandes naciones.

7 Así era hermoso en su grandeza, en la longitud de sus ramas: porque su raíz estaba junto a grandes aguas.

8 Los cedros en el jardín de Yahweh no lo podían ocultar: los árboles de abeto no eran como sus ramas, y los castaños no eran como sus ramajes; ni ningún árbol en el jardín de Yahweh era semejante a él en su hermosura.

9 Lo he hecho hermoso por la multitud de sus ramas: de modo que todos los árboles de Edén, que estaban en el jardín de Yahweh, lo envidiaban.

10 Por tanto, así ha dicho Yahweh; Porque te has enaltecido en altura, y él ha levantado su copa entre las ramas espesas, y su corazón se ha enaltecido en su altura;

11 Por tanto lo he entregado en mano del poderoso de los gentiles; él ciertamente tratará con él: lo he expulsado por su maldad.

12 Y extranjeros, los terribles de las naciones, lo han cortado, y lo han dejado: sobre los montes y en todos los valles han caído sus ramas, y sus ramajes están quebrados por todos los ríos de la tierra; y todos los pueblos de la tierra han descendido de su sombra, y lo han dejado.

13 Sobre su ruina permanecerán todas las aves del cielo, y todas las bestias del campo estarán sobre sus ramas:

14 Para que ninguno de todos los árboles junto a las aguas se exalte por su altura, ni levante su copa entre las ramas espesas, ni sus árboles se mantengan en su altura, todos los que beben agua: porque todos están entregados a la muerte, a las partes bajas de la tierra, en medio de los hijos de los hombres, con los que bajan a la fosa.

15 Así ha dicho Yahweh; En el día en que descendió a la tumba causé un luto: cubrí el abismo por él, y contuve sus inundaciones, y las grandes aguas fueron detenidas: e hice que el Líbano llorara por él, y todos los árboles del campo desfallecieron por él.

16 Hice temblar a las naciones al sonido de su caída, cuando lo hice descender al infierno con los que descienden a la fosa: y todos los árboles de Edén, los escogidos y mejores del Líbano, todos los que beben agua, serán consolados en las partes bajas de la tierra.

17 Ellos también descendieron al infierno con él, a los que son muertos por la espada; y los que eran su brazo, que habitaban bajo su sombra en medio de los gentiles.

18 ¿A quién eres así semejante en gloria y en grandeza entre los árboles de Edén? sin embargo serás hecho descender con los árboles de Edén a las partes bajas de la tierra: yacerás en medio de los incircuncisos con los que son muertos por la espada. Este es Faraón y toda su multitud, ha dicho Yahweh.

Capítulo 32

1 Y aconteció en el año duodécimo, en el mes duodécimo, en el primer día del mes, que la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, levanta una lamentación por Faraón rey de Egipto, y dile: Eres como un león joven de las naciones, y eres como una ballena en los mares: y salías con tus ríos, y turbabas las aguas con tus pies, y ensuciabas sus ríos.

3 Así ha dicho Yahweh; Por tanto extenderé mi red sobre ti con una compañía de muchos pueblos; y te harán subir en mi red.

4 Entonces te dejaré sobre la tierra, te echaré sobre el campo abierto, y haré que todas las aves del cielo permanezcan sobre ti, y llenaré de ti a las bestias de toda la tierra.

5 Y pondré tu carne sobre los montes, y llenaré los valles con tu altura.

6 También regaré con tu sangre la tierra en la que nadas, hasta los montes; y los ríos se llenarán de ti.

7 Y cuando te haya apagado, cubriré el cielo, y haré oscurecer sus estrellas; cubriré el sol con una nube, y la luna no dará su luz.

8 Todas las luces brillantes del cielo haré oscurecer sobre ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, ha dicho Yahweh.

9 También afligiré los corazones de muchos pueblos, cuando traiga tu destrucción entre las naciones, a los países que no has conocido.

10 Sí, haré que muchos pueblos se asombren por ti, y sus reyes tendrán horrible temor por ti, cuando blanda mi espada delante de ellos; y temblarán a cada momento, cada hombre por su propia vida, en el día de tu caída.

11 Porque así ha dicho Yahweh; La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.

12 Por las espadas de los poderosos haré caer tu multitud, los terribles de las naciones, todos ellos: y despojarán la pompa de Egipto, y toda su multitud será destruida.

13 También destruiré todas sus bestias de junto a las grandes aguas; ni el pie del hombre las turbará más, ni las pezuñas de las bestias las turbarán.

14 Entonces haré profundas sus aguas, y haré que sus ríos corran como aceite, ha dicho Yahweh.

15 Cuando haga la tierra de Egipto desierta, y el país quede despojado de aquello de lo que estaba lleno, cuando hiera a todos los que habitan en ella, entonces sabrán que yo soy Yahweh.

16 Esta es la lamentación con la que la lamentarán: las hijas de las naciones la lamentarán: la lamentarán, sí, por Egipto, y por toda su multitud, ha dicho Yahweh.

17 También aconteció en el año duodécimo, a los quince días del mes, que la palabra de Yahweh vino a mí, diciendo,

18 Hijo de hombre, lamenta por la multitud de Egipto, y hazlos descender, a ella, y a las hijas de las naciones famosas, a las partes bajas de la tierra, con los que bajan a la fosa.

19 ¿A quién superas en hermosura? desciende, y yace con los incircuncisos.

20 Caerán en medio de los que son muertos por la espada: ella está entregada a la espada: arrastradla a ella y a todas sus multitudes.

21 Los fuertes entre los poderosos le hablarán desde en medio del infierno con los que le ayudan: han descendido, yacen incircuncisos, muertos por la espada.

22 Allí está Asur y toda su compañía: sus tumbas están alrededor de él: todos ellos muertos, caídos por la espada:

23 Cuyas tumbas están puestas en los lados de la fosa, y su compañía está alrededor de su tumba: todos ellos muertos, caídos por la espada, que causaron terror en la tierra de los vivientes.

24 Allí está Elam y toda su multitud alrededor de su tumba, todos ellos muertos, caídos por la espada, que han descendido incircuncisos a las partes bajas de la tierra, que causaron su terror en la tierra de los vivientes; sin embargo han llevado su vergüenza con los que bajan a la fosa.

25 Le han puesto una cama en medio de los muertos con toda su multitud: sus tumbas están alrededor de él: todos ellos incircuncisos, muertos por la espada: aunque su terror fue causado en la tierra de los vivientes, sin embargo han llevado su vergüenza con los que bajan a la fosa: él está puesto en medio de los que son muertos.

26 Allí está Mesec, Tubal, y toda su multitud: sus tumbas están alrededor de él: todos ellos incircuncisos, muertos por la espada, aunque causaron su terror en la tierra de los vivientes.

27 Y no yacerán con los poderosos que han caído de los incircuncisos, que han descendido al infierno con sus armas de guerra: y han puesto sus espadas bajo sus cabezas, pero sus iniquidades estarán sobre sus huesos, aunque fueron el terror de los poderosos en la tierra de los vivientes.

28 Sí, tú serás quebrantado en medio de los incircuncisos, y yacerás con los que son muertos con la espada.

29 Allí está Edom, sus reyes, y todos sus príncipes, que con su poder están puestos junto a los que fueron muertos por la espada: yacerán con los incircuncisos, y con los que bajan a la fosa.

30 Allí están los príncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que han descendido con los muertos; con su terror están avergonzados de su poder; y yacen incircuncisos con los que son muertos por la espada, y llevan su vergüenza con los que bajan a la fosa.

31 Faraón los verá, y será consolado sobre toda su multitud, sí, Faraón y todo su ejército muertos por la espada, ha dicho Yahweh.

32 Porque he causado mi terror en la tierra de los vivientes: y será puesto en medio de los incircuncisos con los que son muertos con la espada, sí, Faraón y toda su multitud, ha dicho Yahweh.

Capítulo 33

1 Otra vez vino a mí la palabra de Yeshua, diciendo,

2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando traiga la espada sobre una tierra, si el pueblo de la tierra toma a un hombre de sus territorios, y lo pone como su centinela:

3 Si cuando él ve venir la espada sobre la tierra, toca la trompeta, y avisa al pueblo;

4 Entonces cualquiera que oiga el sonido de la trompeta, y no se aperciba; si la espada viene, y lo lleva, su sangre será sobre su propia cabeza.

5 Oyó el sonido de la trompeta, y no se apercibió; su sangre será sobre él. Pero el que se apercibe librará su alma.

6 Pero si el centinela ve venir la espada, y no toca la trompeta, y el pueblo no es avisado; si la espada viene, y lleva a alguna persona de entre ellos, él es llevado en su iniquidad; pero su sangre demandaré de la mano del centinela.

7 Así tú, oh hijo de hombre, te he puesto como centinela para la casa de Israel; por tanto oirás la palabra de mi boca, y los avisarás de mi parte.

8 Cuando yo diga al impío: Oh hombre impío, ciertamente morirás; si tú no hablas para avisar al impío de su camino, ese hombre impío morirá en su iniquidad; pero su sangre demandaré de tu mano.

9 Sin embargo, si tú avisas al impío de su camino para que se aparte de él; si él no se aparta de su camino, morirá en su iniquidad; pero tú has librado tu alma.

10 Por tanto, oh tú hijo de hombre, habla a la casa de Israel; Así habláis vosotros, diciendo: Si nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y nos consumimos en ellos, ¿cómo, pues, viviremos?

11 Diles: Vivo yo, ha dicho Yeshua, no me complazco en la muerte del impío; sino que el impío se aparte de su camino y viva: apartaos, apartaos de vuestros malos caminos; porque ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

12 Por tanto, tú hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará en el día de su transgresión: en cuanto a la maldad del impío, no caerá por ella en el día en que se aparte de su maldad; ni el justo podrá vivir por su justicia en el día en que peque.

13 Cuando yo diga al justo, que ciertamente vivirá; si él confía en su propia justicia, y comete iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas; sino que por su iniquidad que ha cometido, morirá por ella.

14 Otra vez, cuando yo diga al impío: Ciertamente morirás; si él se aparta de su pecado, y hace lo que es lícito y recto;

15 Si el impío restituye la prenda, devuelve lo que había robado, anda en los estatutos de vida, sin cometer iniquidad; ciertamente vivirá, no morirá.

16 Ninguno de sus pecados que ha cometido le será mencionado: ha hecho lo que es lícito y recto; ciertamente vivirá.

17 Sin embargo los hijos de tu pueblo dicen: El camino de Yahweh no es recto: pero en cuanto a ellos, su camino no es recto.

18 Cuando el justo se aparta de su justicia, y comete iniquidad, morirá por ello.

19 Pero si el impío se aparta de su maldad, y hace lo que es lícito y recto, vivirá por ello.

20 Sin embargo decís: El camino de Yahweh no es recto. Oh casa de Israel, os juzgaré a cada uno según sus caminos.

21 Y aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, que uno que había escapado de Jerusalén vino a mí, diciendo: La ciudad ha sido herida.

22 Y la mano de Yeshua estuvo sobre mí en la tarde, antes de que viniera el que había escapado; y había abierto mi boca, hasta que vino a mí en la mañana; y mi boca fue abierta, y ya no estuve mudo.

23 Entonces la palabra de Yeshua vino a mí, diciendo,

24 Hijo de hombre, los que habitan esos lugares desiertos de la tierra de Israel hablan, diciendo: Abraham era uno, y heredó la tierra: pero nosotros somos muchos; la tierra nos es dada en herencia.

25 Por tanto, diles: Así ha dicho Yahweh; Coméis con la sangre, y alzáis vuestros ojos hacia vuestros ídolos, y derramáis sangre: ¿y poseeréis la tierra?

26 Os apoyáis en vuestra espada, hacéis abominación, y profanáis cada uno a la mujer de su prójimo: ¿y poseeréis la tierra?

27 Diles así: Así ha dicho Yahweh; Vivo yo, ciertamente los que están en los lugares desiertos caerán a espada, y al que está en el campo abierto lo daré a las bestias para ser devorado, y los que están en los fuertes y en las cuevas morirán de pestilencia.

28 Porque haré la tierra muy desierta, y la pompa de su fortaleza cesará; y los montes de Israel serán desiertos, para que nadie pase por ellos.

29 Entonces sabrán que yo soy Yahweh, cuando haya hecho la tierra muy desierta a causa de todas sus abominaciones que han cometido.

30 También, tú hijo de hombre, los hijos de tu pueblo aún hablan contra ti junto a las paredes y en las puertas de las casas, y hablan el uno al otro, cada uno a su hermano, diciendo: Venid, os ruego, y oíd cuál es la palabra que viene de Yeshua.

31 Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como mi pueblo, y oyen tus palabras, pero no las harán: porque con su boca muestran mucho amor, pero su corazón va tras su codicia.

32 Y, he aquí, tú eres para ellos como una canción muy agradable de uno que tiene una voz placentera, y puede tocar bien un instrumento: porque oyen tus palabras, pero no las hacen.

33 Y cuando esto acontezca, (he aquí, vendrá,) entonces sabrán que un profeta ha estado entre ellos.

Capítulo 34

1 Y la palabra de Yeshua vino a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza, y diles: Así ha dicho Yeshua a los pastores; ¡Ay de los pastores de Israel que se alimentan a sí mismos! ¿no deberían los pastores alimentar a los rebaños?

3 Coméis la grosura, y os vestís con la lana, matáis a las que están alimentadas: pero no alimentáis al rebaño.

4 A las enfermas no fortalecisteis, ni curasteis a la que estaba enferma, ni vendasteis a la que estaba quebrada, ni hicisteis volver a la que había sido descarriada, ni buscasteis a la que estaba perdida; sino que con fuerza y con crueldad las habéis gobernado.

5 Y fueron esparcidas, porque no hay pastor: y se convirtieron en comida para todas las bestias del campo, cuando fueron esparcidas.

6 Mis ovejas anduvieron errantes por todos los montes, y sobre toda colina alta: sí, mi rebaño fue esparcido sobre toda la faz de la tierra, y nadie las buscaba ni las procuraba.

7 Por tanto, pastores, oíd la palabra de Yeshua;

8 Vivo yo, ha dicho Yeshua, ciertamente porque mi rebaño se convirtió en presa, y mi rebaño se convirtió en comida para toda bestia del campo, porque no había pastor, ni mis pastores buscaron mi rebaño, sino que los pastores se alimentaron a sí mismos, y no alimentaron a mi rebaño;

9 Por tanto, oh pastores, oíd la palabra de Yeshua;

10 Así ha dicho Yeshua; He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mi rebaño de su mano, y haré que cesen de alimentar al rebaño; ni los pastores se alimentarán más a sí mismos; porque libraré mi rebaño de su boca, para que no les sea comida.

11 Porque así ha dicho Yeshua; He aquí, yo, yo mismo, buscaré mis ovejas, y las procuraré.

12 Como un pastor procura su rebaño en el día en que está entre sus ovejas que están esparcidas; así procuraré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares donde han sido esparcidas en el día nublado y oscuro.

13 Y las sacaré de entre los pueblos, y las reuniré de entre los países, y las traeré a su propia tierra, y las alimentaré sobre los montes de Israel junto a los ríos, y en todos los lugares habitados del país.

14 Las alimentaré en un buen pasto, y sobre los montes altos de Israel estará su aprisco: allí yacerán en un buen aprisco, y en un pasto grueso se alimentarán sobre los montes de Israel.

15 Yo alimentaré a mi rebaño, y yo les haré yacer, ha dicho Yeshua.

16 Buscaré la que estaba perdida, y haré volver a la que había sido descarriada, y vendaré a la que estaba quebrada, y fortaleceré a la que estaba enferma: pero destruiré a la gruesa y a la fuerte; las alimentaré con juicio.

17 Y en cuanto a vosotros, oh rebaño mío, así ha dicho Yahweh; He aquí, yo juzgo entre ganado y ganado, entre los carneros y los machos cabríos.

18 ¿Os parece cosa pequeña haber comido el buen pasto, pero tenéis que hollar con vuestros pies el resto de vuestros pastos? ¿y haber bebido de las aguas profundas, pero tenéis que ensuciar el resto con vuestros pies?

19 Y en cuanto a mi rebaño, comen lo que habéis hollado con vuestros pies; y beben lo que habéis ensuciado con vuestros pies.

20 Por tanto, así ha dicho Yahweh a ellos; He aquí, yo, yo mismo, juzgaré entre el ganado grueso y el ganado flaco.

21 Porque habéis empujado con el costado y con el hombro, y empujado a todas las enfermas con vuestros cuernos, hasta que las habéis esparcido fuera;

22 Por tanto salvaré a mi rebaño, y no serán más una presa; y juzgaré entre ganado y ganado.

23 Y pondré un pastor sobre ellos, y él los alimentará, sí, mi siervo David; él los alimentará, y él será su pastor.

24 Y yo Yeshua seré su Yeshua, y mi siervo David un príncipe entre ellos; yo Yeshua lo he hablado.

25 Y haré con ellos un pacto de paz, y haré cesar las bestias malas de la tierra: y habitarán con seguridad en el desierto, y dormirán en los bosques.

26 Y haré de ellos y de los lugares alrededor de mi colina una bendición; y haré que la lluvia descienda en su tiempo; habrá lluvias de bendición.

27 Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su aumento, y estarán seguros en su tierra, y sabrán que yo soy Yeshua, cuando haya quebrantado las coyundas de su yugo, y los haya librado de la mano de los que se servían de ellos.

28 Y no serán más una presa para los gentiles, ni la bestia de la tierra los devorará; sino que habitarán con seguridad, y nadie los atemorizará.

29 Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán más consumidos por el hambre en la tierra, ni llevarán más la vergüenza de los gentiles.

30 Así sabrán que yo Yeshua su Yeshua estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo, ha dicho Yeshua.

31 Y vosotros mi rebaño, el rebaño de mi pasto, sois hombres, y yo soy vuestro Yeshua, ha dicho Yeshua.

Capítulo 35

1 Además la palabra de Yeshua vino a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra el monte Seir, y profetiza contra él,

3 Y dile: Así ha dicho Yahweh; He aquí, oh monte Seir, yo estoy contra ti, y extenderé mi mano contra ti, y te haré muy desierto.

4 Pondré tus ciudades en desolación, y serás desierto, y sabrás que yo soy Yahweh.

5 Porque has tenido un odio perpetuo, y has derramado la sangre de los hijos de Israel por la fuerza de la espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo en que su iniquidad tuvo fin:

6 Por tanto, vivo yo, ha dicho Yahweh, te prepararé para sangre, y la sangre te perseguirá: puesto que no has odiado la sangre, la sangre te perseguirá.

7 Así haré el monte Seir muy desierto, y cortaré de él al que sale y al que vuelve.

8 Y llenaré sus montes con sus hombres muertos: en tus colinas, y en tus valles, y en todos tus ríos, caerán los que son muertos con la espada.

9 Te haré desolaciones perpetuas, y tus ciudades no volverán: y sabréis que yo soy Yahweh.

10 Porque has dicho: Estas dos naciones y estos dos países serán míos, y los poseeremos; aunque Yeshua estaba allí:

11 Por tanto, vivo yo, ha dicho Yahweh, haré según tu ira, y según tu envidia que has usado por tu odio contra ellos; y me daré a conocer entre ellos, cuando te haya juzgado.

12 Y sabrás que yo soy Yahweh, y que he oído todas tus blasfemias que has hablado contra los montes de Israel, diciendo: Están desiertos, nos son dados para consumir.

13 Así con vuestra boca os habéis jactado contra mí, y habéis multiplicado vuestras palabras contra mí: yo las he oído.

14 Así ha dicho Yahweh; Cuando toda la tierra se regocije, yo te haré desierto.

15 Como te regocijaste en la herencia de la casa de Israel, porque estaba desierta, así haré contigo: serás desierto, oh monte Seir, y toda Idumea, toda ella: y sabrán que yo soy Yahweh.

Capítulo 36

1 También tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oíd la palabra de Yeshua:

2 Así ha dicho Yahweh; Porque el enemigo ha dicho contra vosotros: Ea, incluso los lugares altos antiguos son nuestros en posesión:

3 Por tanto profetiza y di: Así ha dicho Yahweh; Porque os han hecho desiertos, y os han tragado por todos lados, para que fueseis una posesión para el resto de los gentiles, y sois llevados en los labios de los habladores, y sois una infamia del pueblo:

4 Por tanto, montes de Israel, oíd la palabra de Yahweh; Así ha dicho Yahweh a los montes, y a las colinas, a los ríos, y a los valles, a los lugares desiertos y desolados, y a las ciudades que están abandonadas, que se convirtieron en presa y escarnio para el resto de los gentiles que están alrededor;

5 Por tanto, así ha dicho Yahweh; Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra el resto de los gentiles, y contra toda Idumea, que han asignado mi tierra en su posesión con el gozo de todo su corazón, con mentes despectivas, para echarla fuera como presa.

6 Profetiza por tanto acerca de la tierra de Israel, y di a los montes, y a las colinas, a los ríos, y a los valles: Así ha dicho Yahweh; He aquí, he hablado en mi celo y en mi furor, porque habéis llevado la vergüenza de los gentiles:

7 Por tanto, así ha dicho Yahweh; He levantado mi mano: Ciertamente los gentiles que están alrededor de vosotros, ellos llevarán su vergüenza.

8 Pero vosotros, oh montes de Israel, brotaréis vuestras ramas, y daréis vuestro fruto a mi pueblo de Israel; porque están cerca de venir.

9 Porque, he aquí, yo estoy por vosotros, y me volveré a vosotros, y seréis labrados y sembrados:

10 Y multiplicaré hombres sobre vosotros, toda la casa de Israel, toda ella: y las ciudades serán habitadas, y los lugares desiertos serán edificados:

11 Y multiplicaré sobre vosotros hombre y bestia; y aumentarán y darán fruto: y os estableceré según vuestros estados antiguos, y os haré mejor que en vuestros comienzos: y sabréis que yo soy Yeshua.

12 Sí, haré que hombres anden sobre vosotros, sí, mi pueblo Israel; y os poseerán, y seréis su herencia, y no les privaréis más de hombres en adelante.

13 Así ha dicho Yeshua; Porque os dicen: Tú, tierra, devoras hombres, y has privado a tus naciones:

14 Por tanto no devorarás más hombres, ni privarás más a tus naciones, ha dicho Yeshua.

15 Ni haré que los hombres oigan más en ti la vergüenza de los gentiles, ni llevarás más el oprobio de los pueblos, ni harás caer más a tus naciones, ha dicho Yeshua.

16 Además la palabra de Yeshua vino a mí, diciendo,

17 Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su propia tierra, la profanaron por su propio camino y por sus obras: su camino era delante de mí como la inmundicia de una mujer apartada.

18 Por lo cual derramé mi furor sobre ellos por la sangre que habían derramado sobre la tierra, y por sus ídolos con los que la habían profanado:

19 Y los esparcí entre los gentiles, y fueron dispersados por los países: según su camino y según sus obras los juzgué.

20 Y cuando entraron entre los gentiles, adonde fueron, profanaron mi santo nombre, cuando les dijeron: Estos son el pueblo de Yahweh, y han salido de su tierra.

21 Pero tuve piedad por mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre los gentiles, adonde fueron.

22 Por tanto di a la casa de Israel: Así ha dicho Yahweh; No hago esto por vosotros, oh casa de Israel, sino por amor de mi santo nombre, que habéis profanado entre los gentiles, adonde fuisteis.

23 Y santificaré mi grande nombre, que fue profanado entre los gentiles, que habéis profanado en medio de ellos; y los gentiles sabrán que yo soy Yahweh, ha dicho Yahweh, cuando sea santificado en vosotros ante sus ojos.

24 Porque os tomaré de entre los gentiles, y os reuniré de todos los países, y os traeré a vuestra propia tierra.

25 Entonces rociaré agua limpia sobre vosotros, y seréis limpios: de todas vuestras inmundicias, y de todos vuestros ídolos, os limpiaré.

26 También os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros: y quitaré el corazón de piedra de vuestra carne, y os daré un corazón de carne.

27 Y pondré mi espíritu dentro de vosotros, y haré que andéis en mis estatutos, y guardaréis mis juicios, y los haréis.

28 Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Yeshua.

29 También os salvaré de todas vuestras inmundicias: y llamaré al trigo, y lo aumentaré, y no pondré hambre sobre vosotros.

30 Y multiplicaré el fruto del árbol, y el aumento del campo, para que no recibáis más oprobio de hambre entre los gentiles.

31 Entonces recordaréis vuestros propios malos caminos, y vuestras obras que no fueron buenas, y os aborreceréis a vosotros mismos ante vuestra propia vista por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.

32 No por vosotros hago esto, ha dicho Yahweh, sabedlo: avergonzaos y confundíos por vuestros propios caminos, oh casa de Israel.

33 Así ha dicho Yeshua; En el día en que os haya limpiado de todas vuestras iniquidades también haré que habitéis en las ciudades, y los lugares desiertos serán edificados.

34 Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber permanecido asolada a la vista de todos los que pasaban.

35 Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como el huerto de Edén; y las ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas.

36 Entonces las naciones que queden alrededor de vosotros sabrán que yo, Yeshua, reedifico los lugares arruinados, y planto lo que estaba asolado: yo, Yeshua, lo he hablado, y lo haré.

37 Así dice Yeshua: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; los multiplicaré con hombres como un rebaño.

38 Como el rebaño santo, como el rebaño de Jerusalén en sus fiestas solemnes; así las ciudades desiertas serán llenas de rebaños de hombres: y sabrán que yo soy Yeshua.

Capítulo 37

1 La mano de Yeshua fue sobre mí, y me llevó en el espíritu de Yeshua, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos,

2 Y me hizo pasar junto a ellos alrededor: y, he aquí, había muchísimos en el valle abierto; y, he aquí, estaban muy secos.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y respondí: Oh Yeshua, tú lo sabes.

4 Otra vez me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Oh huesos secos, oíd la palabra de Yeshua.

5 Así dice Yeshua a estos huesos: He aquí, yo haré entrar aliento en vosotros, y viviréis:

6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir carne sobre vosotros, y os cubriré de piel, y pondré aliento en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy Yeshua.

7 Profeticé, pues, como me fue mandado: y mientras profetizaba, hubo un ruido, y he aquí un temblor, y los huesos se juntaron, hueso con su hueso.

8 Y cuando miré, he aquí que los tendones y la carne subieron sobre ellos, y la piel los cubrió por encima: pero no había aliento en ellos.

9 Entonces me dijo: Profetiza al viento, profetiza, hijo de hombre, y di al viento: Así dice Yeshua: Ven de los cuatro vientos, oh aliento, y sopla sobre estos muertos, para que vivan.

10 Profeticé, pues, como él me mandó, y el aliento entró en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies, un ejército grande en extremo.

11 Entonces me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel: he aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y nuestra esperanza se perdió: somos cortados por nuestras partes.

12 Por tanto, profetiza y diles: Así dice Yeshua: He aquí, oh pueblo mío, yo abro vuestros sepulcros, y os haré subir de vuestros sepulcros, y os traeré a la tierra de Israel.

13 Y sabréis que yo soy Yeshua, cuando haya abierto vuestros sepulcros, oh pueblo mío, y os haya sacado de vuestros sepulcros,

14 Y pondré mi espíritu en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra propia tierra: entonces sabréis que yo, Yeshua, lo he hablado, y lo he cumplido, dice Yeshua.

15 La palabra de Yeshua vino otra vez a mí, diciendo,

16 Además, tú, hijo de hombre, toma un palo, y escribe sobre él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus compañeros: luego toma otro palo, y escribe sobre él: Para José, el palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus compañeros:

17 Y júntalos el uno con el otro en un solo palo; y serán uno en tu mano.

18 Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: ¿No nos mostrarás qué quieres decir con estos?

19 Diles: Así dice Yeshua: He aquí, yo tomaré el palo de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con él, aun con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano.

20 Y los palos sobre los que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos.

21 Y diles: Así dice Yeshua: He aquí, yo tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones, adonde han ido, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su propia tierra:

22 Y los haré una sola nación en la tierra, sobre los montes de Israel; y un solo rey será rey de todos ellos: y no serán más dos naciones, ni estarán divididos en dos reinos nunca más.

23 Ni se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus cosas detestables, ni con ninguna de sus transgresiones: sino que yo los salvaré de todas sus moradas, en las cuales han pecado, y los limpiaré: así serán mi pueblo, y yo seré su Yeshua.

24 Y David mi siervo será rey sobre ellos; y todos ellos tendrán un solo pastor: también andarán en mis juicios, y guardarán mis estatutos, y los cumplirán.

25 Y habitarán en la tierra que di a Jacob mi siervo, en la cual habitaron vuestros padres; y habitarán en ella, ellos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre: y mi siervo David será su príncipe para siempre.

26 Además haré un pacto de paz con ellos; será un pacto perpetuo con ellos: y los pondré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.

27 Mi tabernáculo también estará con ellos: sí, yo seré su Yeshua, y ellos serán mi pueblo.

28 Y las naciones sabrán que yo, Yeshua, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.

Capítulo 38

1 Y la palabra de Yeshua vino a mí, diciendo,

2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog, la tierra de Magog, el príncipe principal de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,

3 Y di: Así dice Yeshua: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe principal de Mesec y Tubal:

4 Y te haré volver, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré, a ti, y a todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos vestidos con toda clase de armadura, una gran compañía con paveses y escudos, todos ellos manejando espadas:

5 Persia, Etiopía y Libia con ellos; todos ellos con escudo y yelmo:

6 Gomer, y todas sus bandas; la casa de Togarma de las partes del norte, y todas sus bandas: y muchos pueblos contigo.

7 Prepárate, y prepárate tú, y toda tu compañía que se ha reunido a ti, y sé tú guarda para ellos.

8 Después de muchos días serás visitado: en los años postreros vendrás a la tierra que es traída de vuelta de la espada, y es recogida de muchos pueblos, contra los montes de Israel, que han sido siempre desolación: pero ella es sacada de las naciones, y todos ellos habitarán seguros.

9 Subirás y vendrás como una tempestad, serás como una nube para cubrir la tierra, tú, y todas tus bandas, y muchos pueblos contigo.

10 Así dice Yeshua: Acontecerá también que al mismo tiempo vendrán cosas a tu mente, y pensarás un pensamiento malo:

11 Y dirás: Subiré a la tierra de aldeas sin muros; iré a los que están en reposo, que habitan seguros, todos ellos habitando sin muros, y sin tener cerrojos ni puertas,

12 Para tomar despojos, y para tomar presa; para volver tu mano sobre los lugares desolados que ahora están habitados, y sobre el pueblo que es recogido de las naciones, que ha adquirido ganado y bienes, que habita en el centro de la tierra.

13 Seba, y Dedán, y los mercaderes de Tarsis, con todos sus leoncillos, te dirán: ¿Has venido a tomar despojos? ¿has reunido tu compañía para tomar presa? ¿para llevarte plata y oro, para quitar ganado y bienes, para tomar grandes despojos?

14 Por tanto, hijo de hombre, profetiza y di a Gog: Así dice Yeshua: En aquel día cuando mi pueblo de Israel habite seguro, ¿no lo sabrás tú?

15 Y vendrás de tu lugar, de las partes del norte, tú, y muchos pueblos contigo, todos ellos montando a caballo, una gran compañía, y un ejército poderoso:

16 Y subirás contra mi pueblo de Israel, como una nube para cubrir la tierra; será en los días postreros, y te traeré contra mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando yo sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos.

17 Así dice Yeshua: ¿Eres tú aquel de quien he hablado en tiempos antiguos por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos días por muchos años que yo te traería contra ellos?

18 Y acontecerá al mismo tiempo, cuando Gog venga contra la tierra de Israel, dice Yeshua, que mi furor subirá a mi rostro.

19 Porque en mi celo y en el fuego de mi ira he hablado: Ciertamente en aquel día habrá un gran temblor en la tierra de Israel;

20 De modo que los peces del mar, y las aves del cielo, y las bestias del campo, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia, y los montes serán derribados, y los lugares escarpados caerán, y todo muro caerá a tierra.

21 Y llamaré una espada contra él por todos mis montes, dice Yeshua: la espada de cada hombre será contra su hermano.

22 Y pleitearé contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, y sobre sus bandas, y sobre los muchos pueblos que están con él, una lluvia torrencial, y grandes piedras de granizo, fuego y azufre.

23 Así me engrandeceré, y me santificaré; y seré conocido a los ojos de muchas naciones, y sabrán que yo soy Yeshua.

Capítulo 39

1 Por tanto, tú, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así dice Yeshua: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe principal de Mesec y Tubal:

2 Y te haré volver, y dejaré solo la sexta parte de ti, y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel:

3 Y sacaré tu arco de tu mano izquierda a golpes, y haré caer tus flechas de tu mano derecha.

4 Caerás sobre los montes de Israel, tú, y todas tus bandas, y el pueblo que está contigo: te daré a las aves rapaces de toda clase, y a las bestias del campo, para ser devorado.

5 Caerás sobre el campo abierto: porque yo lo he hablado, dice Yeshua.

6 Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que habitan descuidados en las islas: y sabrán que yo soy Yeshua.

7 Así haré conocer mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel; y no dejaré que profanen más mi santo nombre: y las naciones sabrán que yo soy Yeshua, el Santo en Israel.

8 He aquí, ha venido, y está hecho, dice Yeshua; este es el día del cual he hablado.

9 Y los que habitan en las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y quemarán las armas, los escudos y los paveses, los arcos y las flechas, y las lanzas de mano, y las lanzas, y las quemarán con fuego por siete años:

10 De modo que no tomarán leña del campo, ni cortarán ninguna de los bosques; porque quemarán las armas con fuego: y despojarán a los que los despojaron, y robarán a los que los robaron, dice Yeshua.

11 Y acontecerá en aquel día, que daré a Gog un lugar allí de sepulcros en Israel, el valle de los pasajeros al oriente del mar: y tapará las narices de los pasajeros: y allí enterrarán a Gog y a toda su multitud: y lo llamarán El valle de Hamón-gog.

12 Y siete meses estará la casa de Israel enterrándolos, para que limpien la tierra.

13 Sí, todo el pueblo de la tierra los enterrará; y les será por renombre el día en que yo sea glorificado, dice Yeshua.

14 Y apartarán hombres de empleo continuo, que pasen por la tierra para enterrar con los pasajeros a los que queden sobre la faz de la tierra, para limpiarla: después del fin de siete meses buscarán.

15 Y los pasajeros que pasen por la tierra, cuando alguno vea un hueso de hombre, pondrá entonces una señal junto a él, hasta que los enterradores lo hayan enterrado en el valle de Hamón-gog.

16 Y también el nombre de la ciudad será Hamona. Así limpiarán la tierra.

17 Y, tú, hijo de hombre, así dice Yeshua: Di a toda ave emplumada, y a toda bestia del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes a mi sacrificio que sacrifico para vosotros, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, para que comáis carne, y bebáis sangre.

18 Comeréis carne de los poderosos, y beberéis sangre de los príncipes de la tierra, de carneros, de corderos, y de machos cabríos, de bueyes, todos ellos animales engordados de Basán.

19 Y comeréis grosura hasta saciaros, y beberéis sangre hasta embriagaros, de mi sacrificio que he sacrificado para vosotros.

20 Así seréis saciados en mi mesa con caballos y carros, con hombres poderosos, y con todos los hombres de guerra, dice Yeshua.

21 Y pondré mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán mi juicio que he ejecutado, y mi mano que he puesto sobre ellos.

22 Así la casa de Israel sabrá que yo soy Yeshua, su Yeshua, desde aquel día en adelante.

23 Y las naciones sabrán que la casa de Israel fue llevada cautiva por su iniquidad: porque prevaricaron contra mí, por tanto escondí mi rostro de ellos, y los entregué en mano de sus enemigos: así cayeron todos ellos a espada.

24 Según su inmundicia y según sus transgresiones hice con ellos, y escondí mi rostro de ellos.

25 Por tanto, así dice Yeshua: Ahora haré volver el cautiverio de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y tendré celo por mi santo nombre;

26 Después que hayan llevado su vergüenza, y todas sus prevaricaciones con que prevaricaron contra mí, cuando habiten seguros en su tierra, y nadie los espante.

27 Cuando los haya traído de vuelta de los pueblos, y los haya recogido de las tierras de sus enemigos, y sea santificado en ellos a la vista de muchas naciones;

28 Entonces sabrán que yo soy Yeshua, su Yeshua, que hizo que fueran llevados cautivos entre las naciones: pero los he recogido a su propia tierra, y no he dejado a ninguno de ellos más allí.

29 Ni esconderé más mi rostro de ellos: porque he derramado mi espíritu sobre la casa de Israel, dice Yeshua.

Capítulo 40

1 En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, en el año catorce después que la ciudad fue herida, en ese mismo día la mano de Yeshua fue sobre mí, y me llevó allí.

2 En visiones de Yahweh me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, junto al cual había como la estructura de una ciudad al sur.

3 Y me llevó allí, y, he aquí, había un hombre, cuya apariencia era como la apariencia del bronce, con un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y estaba de pie en la puerta.

4 Y el hombre me dijo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón sobre todo lo que te mostraré; porque con el fin de mostrarte las cosas fuiste traído aquí: declara todo lo que veas a la casa de Israel.

5 Y he aquí un muro por fuera de la casa alrededor, y en la mano del hombre una caña de medir de seis codos de largo, por el codo y un palmo: así midió el ancho del edificio, una caña; y la altura, una caña.

6 Luego vino a la puerta que mira hacia el oriente, y subió por sus escaleras, y midió el umbral de la puerta, que era de una caña de ancho; y el otro umbral de la puerta, que era de una caña de ancho.

7 Y cada cámara pequeña era de una caña de largo, y una caña de ancho; y entre las cámaras pequeñas había cinco codos; y el umbral de la puerta junto al pórtico de la puerta por dentro era de una caña.

8 Midió también el pórtico de la puerta por dentro, una caña.

9 Luego midió el pórtico de la puerta, ocho codos; y sus postes, dos codos; y el pórtico de la puerta estaba hacia adentro.

10 Y las cámaras pequeñas de la puerta hacia el oriente eran tres de este lado, y tres de aquel lado; las tres eran de una misma medida: y los postes tenían una misma medida de este lado y de aquel lado.

11 Y midió el ancho de la entrada de la puerta, diez codos; y el largo de la puerta, trece codos.

12 El espacio también delante de las cámaras pequeñas era de un codo de este lado, y el espacio era de un codo de aquel lado: y las cámaras pequeñas eran de seis codos de este lado, y seis codos de aquel lado.

13 Midió luego la puerta desde el techo de una cámara pequeña hasta el techo de otra: el ancho era de veinticinco codos, puerta contra puerta.

14 Hizo también postes de sesenta codos, hasta el poste del atrio alrededor de la puerta.

15 Y desde la faz de la puerta de la entrada hasta la faz del pórtico de la puerta interior había cincuenta codos.

16 Y había ventanas estrechas en las cámaras pequeñas, y en sus postes dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los arcos: y las ventanas estaban alrededor hacia adentro: y sobre cada poste había palmeras.

17 Entonces me llevó al atrio exterior, y, he aquí, había cámaras, y un pavimento hecho para el atrio alrededor: treinta cámaras estaban sobre el pavimento.

18 Y el pavimento al lado de las puertas, frente al largo de las puertas, era el pavimento inferior.

19 Entonces midió el ancho desde la parte delantera de la puerta inferior hasta la parte delantera del atrio interior por fuera, cien codos hacia el oriente y hacia el norte.

20 Y la puerta del atrio exterior que miraba hacia el norte, midió su largo, y su ancho.

21 Y sus cámaras pequeñas eran tres de este lado y tres de aquel lado; y sus postes y sus arcos eran según la medida de la primera puerta: su largo era de cincuenta codos, y su ancho de veinticinco codos.

22 Y sus ventanas, y sus arcos, y sus palmeras, eran según la medida de la puerta que mira hacia el oriente; y subían a ella por siete escalones; y sus arcos estaban delante de ellos.

23 Y la puerta del atrio interior estaba frente a la puerta hacia el norte, y hacia el oriente; y midió de puerta a puerta cien codos.

24 Después de eso me llevó hacia el sur, y he aquí una puerta hacia el sur: y midió sus postes y sus arcos según estas medidas.

25 Y había ventanas en ella y en sus arcos alrededor, como aquellas ventanas: el largo era de cincuenta codos, y el ancho de veinticinco codos.

26 Y había siete escalones para subir a ella, y sus arcos estaban delante de ellos: y tenía palmeras, una de este lado, y otra de aquel lado, sobre sus postes.

27 Y había una puerta en el atrio interior hacia el sur: y midió de puerta a puerta hacia el sur cien codos.

28 Y me llevó al atrio interior por la puerta del sur: y midió la puerta del sur según estas medidas;

29 Y sus cámaras pequeñas, y sus postes, y sus arcos, según estas medidas: y había ventanas en ella y en sus arcos alrededor: era de cincuenta codos de largo, y veinticinco codos de ancho.

30 Y los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo, y cinco codos de ancho.

31 Y sus arcos estaban hacia el atrio exterior; y había palmeras sobre sus postes: y la subida a ella tenía ocho escalones.

32 Y me llevó al atrio interior hacia el oriente: y midió la puerta según estas medidas.

33 Y sus cámaras pequeñas, y sus postes, y sus arcos, eran según estas medidas: y había ventanas en ella y en sus arcos alrededor: era de cincuenta codos de largo, y veinticinco codos de ancho.

34 Y sus arcos estaban hacia el atrio exterior; y había palmeras sobre sus postes, de este lado, y de aquel lado: y la subida a ella tenía ocho escalones.

35 Y me llevó a la puerta del norte, y la midió según estas medidas;

36 Sus cámaras pequeñas, sus postes, y sus arcos, y las ventanas en ella alrededor: el largo era de cincuenta codos, y el ancho de veinticinco codos.

37 Y sus postes estaban hacia el atrio exterior; y había palmeras sobre sus postes, de este lado, y de aquel lado: y la subida a ella tenía ocho escalones.

38 Y las cámaras y sus entradas estaban junto a los postes de las puertas, donde lavaban el holocausto.

39 Y en el pórtico de la puerta había dos mesas de este lado, y dos mesas de aquel lado, para degollar sobre ellas el holocausto y la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.

40 Y al lado de fuera, al subir a la entrada de la puerta del norte, había dos mesas; y al otro lado, que estaba en el pórtico de la puerta, había dos mesas.

41 Cuatro mesas había de este lado, y cuatro mesas de aquel lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollaban sus sacrificios.

42 Y las cuatro mesas eran de piedra labrada para el holocausto, de un codo y medio de largo, y un codo y medio de ancho, y un codo de alto: sobre ellas también ponían los instrumentos con que degollaban el holocausto y el sacrificio.

43 Y por dentro había garfios, de un palmo de ancho, fijados alrededor: y sobre las mesas estaba la carne de la ofrenda.

44 Y fuera de la puerta interior estaban las cámaras de los cantores en el atrio interior, que estaba al lado de la puerta del norte; y su vista era hacia el sur: una al lado de la puerta del oriente tenía la vista hacia el norte.

45 Y me dijo: Esta cámara, cuya vista es hacia el sur, es para los sacerdotes, los guardas del cargo de la casa.

46 Y la cámara cuya vista es hacia el norte es para los sacerdotes, los guardas del cargo del altar: estos son los hijos de Sadoc entre los hijos de Leví, que se acercan a Yahweh para ministrarle.

47 Así midió el atrio, de cien codos de largo, y cien codos de ancho, cuadrado; y el altar que estaba delante de la casa.

48 Y me llevó al pórtico de la casa, y midió cada poste del pórtico, cinco codos de este lado, y cinco codos de aquel lado: y el ancho de la puerta era de tres codos de este lado, y tres codos de aquel lado.

49 El largo del pórtico era de veinte codos, y el ancho de once codos, y me llevó por los escalones por los cuales subían a él: y había columnas junto a los postes, una de este lado, y otra de aquel lado.

Capítulo 41

1 Después me llevó al templo, y midió los postes, seis codos de ancho de un lado, y seis codos de ancho del otro lado, que era el ancho del tabernáculo.

2 Y el ancho de la puerta era de diez codos; y los lados de la puerta eran de cinco codos de un lado, y cinco codos del otro lado: y midió su largo, cuarenta codos: y el ancho, veinte codos.

3 Luego entró hacia adentro, y midió el poste de la puerta, dos codos; y la puerta, seis codos; y el ancho de la puerta, siete codos.

4 Así midió su largo, veinte codos; y el ancho, veinte codos, delante del templo: y me dijo: Este es el lugar santísimo.

5 Después midió el muro de la casa, seis codos; y el ancho de cada cámara lateral, cuatro codos, alrededor de la casa por todos lados.

6 Y las cámaras laterales eran tres, una sobre otra, y treinta en orden; y entraban en el muro que era de la casa para las cámaras laterales alrededor, para que tuvieran apoyo, pero no tenían apoyo en el muro de la casa.

7 Y había un ensanchamiento, y una vuelta que subía continuamente hasta las cámaras laterales: porque la vuelta de la casa subía continuamente alrededor de la casa: por tanto el ancho de la casa era continuamente hacia arriba, y así aumentaba desde la cámara más baja hasta la más alta por el medio.

8 Vi también la altura de la casa alrededor: los cimientos de las cámaras laterales eran de una caña completa de seis codos grandes.

9 El grosor del muro, que era para la cámara lateral por fuera, era de cinco codos: y lo que quedaba era el lugar de las cámaras laterales que estaban por dentro.

10 Y entre las cámaras había un ancho de veinte codos alrededor de la casa por todos lados.

11 Y las puertas de las cámaras laterales estaban hacia el lugar que quedaba, una puerta hacia el norte, y otra puerta hacia el sur: y el ancho del lugar que quedaba era de cinco codos alrededor.

12 Y el edificio que estaba delante del lugar separado al extremo hacia el occidente era de setenta codos de ancho; y el muro del edificio era de cinco codos de grosor alrededor, y su largo de noventa codos.

13 Así midió la casa, de cien codos de largo; y el lugar separado, y el edificio, con sus muros, de cien codos de largo;

14 También el ancho de la faz de la casa, y del lugar separado hacia el oriente, cien codos.

15 Y midió el largo del edificio frente al lugar separado que estaba detrás de él, y sus galerías de un lado y del otro lado, cien codos, con el templo interior, y los pórticos del atrio;

16 Los postes de las puertas, y las ventanas estrechas, y las galerías alrededor en sus tres pisos, frente a la puerta, revestidos de madera alrededor, y desde el suelo hasta las ventanas, y las ventanas estaban cubiertas;

17 Hasta lo que está sobre la puerta, aun hasta la casa interior, y por fuera, y por todo el muro alrededor por dentro y por fuera, por medida.

18 Y estaba hecho con querubines y palmeras, de modo que una palmera estaba entre querubín y querubín; y cada querubín tenía dos caras;

19 De modo que la cara de un hombre estaba hacia la palmera de un lado, y la cara de un león joven hacia la palmera del otro lado: estaba hecho por toda la casa alrededor.

20 Desde el suelo hasta encima de la puerta fueron hechos querubines y palmeras, y en el muro del templo.

21 Los postes del templo eran cuadrados, y la faz del santuario; la apariencia del uno como la apariencia del otro.

22 El altar de madera era de tres codos de alto, y su largo de dos codos; y sus esquinas, y su largo, y sus paredes, eran de madera: y me dijo: Esta es la mesa que está delante de Yahweh.

23 Y el templo y el santuario tenían dos puertas.

24 Y las puertas tenían dos hojas cada una, dos hojas giratorias; dos hojas para una puerta, y dos hojas para la otra puerta.

25 Y había hechos sobre ellas, sobre las puertas del templo, querubines y palmeras, como los que fueron hechos sobre los muros; y había tablones gruesos sobre la faz del pórtico por fuera.

26 Y había ventanas estrechas y palmeras de un lado y del otro lado, en los lados del pórtico, y sobre las cámaras laterales de la casa, y tablones gruesos.

Capítulo 42

1 Entonces me sacó al atrio exterior, por el camino hacia el norte: y me llevó a la cámara que estaba frente al lugar separado, y que estaba delante del edificio hacia el norte.

2 Delante del largo de cien codos estaba la puerta del norte, y el ancho era de cincuenta codos.

3 Frente a los veinte codos que eran para el atrio interior, y frente al pavimento que era para el atrio exterior, había galería contra galería en tres pisos.

4 Y delante de las cámaras había un pasillo de diez codos de ancho hacia adentro, un camino de un codo; y sus puertas hacia el norte.

5 Y las cámaras superiores eran más cortas: porque las galerías eran más altas que estas, que las inferiores, y que las del medio del edificio.

6 Porque estaban en tres pisos, pero no tenían columnas como las columnas de los atrios: por tanto el edificio era más estrecho que las inferiores y las del medio desde el suelo.

7 Y el muro que estaba por fuera frente a las cámaras, hacia el atrio exterior en la parte delantera de las cámaras, su largo era de cincuenta codos.

8 Porque el largo de las cámaras que estaban en el atrio exterior era de cincuenta codos: y, he aquí, delante del templo había cien codos.

9 Y desde debajo de estas cámaras estaba la entrada por el lado oriente, al entrar en ellas desde el atrio exterior.

10 Las cámaras estaban en el grosor del muro del atrio hacia el oriente, frente al lugar separado, y frente al edificio.

11 Y el camino delante de ellas era como la apariencia de las cámaras que estaban hacia el norte, tan largas como ellas, y tan anchas como ellas: y todas sus salidas eran tanto según sus formas, como según sus puertas.

12 Y según las puertas de las cámaras que estaban hacia el sur había una puerta a la cabeza del camino, el camino directamente delante del muro hacia el oriente, al entrar en ellas.

13 Entonces me dijo: Las cámaras del norte y las cámaras del sur, que están delante del lugar separado, son cámaras santas, donde los sacerdotes que se acercan a Yahweh comerán las cosas santísimas: allí pondrán las cosas santísimas, y la ofrenda de alimento, y la ofrenda por el pecado, y la ofrenda por la culpa; porque el lugar es santo.

14 Cuando los sacerdotes entren allí, no saldrán del lugar santo al atrio exterior, sino que allí dejarán sus vestiduras en que ministran; porque son santas; y se pondrán otras vestiduras, y se acercarán a las cosas que son para el pueblo.

15 Y cuando hubo acabado de medir la casa interior, me sacó hacia la puerta cuya vista es hacia el oriente, y la midió alrededor.

16 Midió el lado oriente con la caña de medir, quinientas cañas, con la caña de medir alrededor.

17 Midió el lado norte, quinientas cañas, con la caña de medir alrededor.

18 Midió el lado sur, quinientas cañas, con la caña de medir.

19 Se volvió hacia el lado occidente, y midió quinientas cañas con la caña de medir.

20 Lo midió por los cuatro lados: tenía un muro alrededor, de quinientas cañas de largo, y quinientas de ancho, para hacer separación entre el santuario y el lugar profano.

Capítulo 43

1 Después me llevó a la puerta, la puerta que mira hacia el oriente:

2 Y, he aquí, la gloria de Yeshua de Israel venía del camino del oriente: y su voz era como el ruido de muchas aguas: y la tierra resplandecía con su gloria.

3 Y era según la apariencia de la visión que vi, aun según la visión que vi cuando vine a destruir la ciudad: y las visiones eran como la visión que vi junto al río Quebar; y caí sobre mi rostro.

4 Y la gloria de Yeshua entró en la casa por el camino de la puerta cuya vista es hacia el oriente.

5 Así el espíritu me levantó, y me llevó al atrio interior; y, he aquí, la gloria de Yeshua llenaba la casa.

6 Y oí a uno que me hablaba desde la casa; y el hombre estaba junto a mí.

7 Y me dijo: Hijo de hombre, el lugar de mi trono, y el lugar de las plantas de mis pies, donde habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre, y mi santo nombre, la casa de Israel no lo profanará más, ni ellos, ni sus reyes, con su prostitución, ni con los cadáveres de sus reyes en sus lugares altos.

8 Al poner ellos su umbral junto a mis umbrales, y su poste junto a mis postes, y el muro entre mí y ellos, aun han profanado mi santo nombre con sus abominaciones que han cometido: por lo cual los he consumido en mi ira.

9 Ahora dejen que aparten su prostitución, y los cadáveres de sus reyes, lejos de mí, y habitaré en medio de ellos para siempre.

10 Tú, hijo de hombre, muestra la casa a la casa de Israel, para que se avergüencen de sus iniquidades: y que midan el modelo.

11 Y si se avergüenzan de todo lo que han hecho, muéstrales la forma de la casa, y su disposición, y sus salidas, y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus ordenanzas, y todas sus formas, y todas sus leyes: y escríbelo a su vista, para que guarden toda su forma, y todas sus ordenanzas, y las cumplan.

12 Esta es la ley de la casa; Sobre la cumbre del monte todo su límite alrededor será santísimo. He aquí, esta es la ley de la casa.

13 Y estas son las medidas del altar según los codos: El codo es un codo y un palmo; aun el fondo será de un codo, y el ancho de un codo, y su borde junto a su orilla alrededor será de un palmo: y este será el lugar más alto del altar.

14 Y desde el fondo sobre el suelo hasta el zócalo inferior habrá dos codos, y el ancho un codo; y desde el zócalo menor hasta el zócalo mayor habrá cuatro codos, y el ancho un codo.

15 Así el altar será de cuatro codos; y desde el altar hacia arriba habrá cuatro cuernos.

16 Y el altar será de doce codos de largo, doce de ancho, cuadrado en sus cuatro lados.

17 Y el zócalo será de catorce codos de largo y catorce de ancho en sus cuatro lados; y el borde alrededor de él será de medio codo; y su fondo será de un codo alrededor; y sus escalones mirarán hacia el oriente.

18 Y me dijo: Hijo de hombre, así dice Yahweh; Estas son las ordenanzas del altar en el día en que lo hagan, para ofrecer holocaustos sobre él, y para rociar sangre sobre él.

19 Y darás a los sacerdotes levitas que sean de la descendencia de Sadoc, que se acercan a mí, para ministrarme, dice Yahweh, un becerro joven para ofrenda por el pecado.

20 Y tomarás de su sangre, y la pondrás sobre sus cuatro cuernos, y sobre las cuatro esquinas del zócalo, y sobre el borde alrededor: así lo limpiarás y lo purificarás.

21 Tomarás también el becerro de la ofrenda por el pecado, y él lo quemará en el lugar señalado de la casa, fuera del santuario.

22 Y al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto para ofrenda por el pecado; y limpiarán el altar, como lo limpiaron con el becerro.

23 Cuando hayas acabado de limpiarlo, ofrecerás un becerro joven sin defecto, y un carnero del rebaño sin defecto.

24 Y los ofrecerás delante de Yahweh, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán como holocausto a Yahweh.

25 Por siete días prepararás cada día un macho cabrío para ofrenda por el pecado: prepararán también un becerro joven, y un carnero del rebaño, sin defecto.

26 Por siete días expiarán el altar y lo purificarán; y se consagrarán a sí mismos.

27 Y cuando estos días hayan expirado, acontecerá que en el octavo día, y en adelante, los sacerdotes prepararán vuestros holocaustos sobre el altar, y vuestras ofrendas de paz; y yo os aceptaré, dice Yahweh.

Capítulo 44

1 Entonces me hizo volver por el camino de la puerta del santuario exterior que mira hacia el oriente; y estaba cerrada.

2 Entonces Yahweh me dijo: Esta puerta estará cerrada, no se abrirá, y ningún hombre entrará por ella; porque Yeshua, Yeshua de Israel, ha entrado por ella, por tanto estará cerrada.

3 Es para el príncipe; el príncipe, él se sentará en ella para comer pan delante de Yahweh; entrará por el camino del pórtico de esa puerta, y saldrá por el camino de la misma.

4 Entonces me llevó por el camino de la puerta del norte delante de la casa: y miré, y, he aquí, la gloria de Yeshua llenaba la casa de Yahweh: y caí sobre mi rostro.

5 Y Yahweh me dijo: Hijo de hombre, presta atención, y mira con tus ojos, y oye con tus oídos todo lo que te digo acerca de todas las ordenanzas de la casa de Yahweh, y todas sus leyes; y presta atención a la entrada de la casa, con toda salida del santuario.

6 Y dirás a los rebeldes, aun a la casa de Israel: Así dice Yahweh: Oh casa de Israel, básteos ya de todas vuestras abominaciones,

7 En que habéis traído a mi santuario extranjeros, incircuncisos de corazón, e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario, para profanarlo, aun mi casa, cuando ofrecéis mi pan, la grosura y la sangre, y han quebrantado mi pacto a causa de todas vuestras abominaciones.

8 Y no habéis guardado el cargo de mis cosas santas: sino que habéis puesto guardas de mi cargo en mi santuario para vosotros mismos.

9 Así dice Yahweh: Ningún extranjero, incircunciso de corazón, ni incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de ningún extranjero que esté entre los hijos de Israel.

10 Y los levitas que se alejaron lejos de mí, cuando Israel se extravió, los cuales se extraviaron lejos de mí tras sus ídolos; ellos aun llevarán su iniquidad.

11 Sin embargo serán ministros en mi santuario, teniendo cargo en las puertas de la casa, y ministrando a la casa: ellos degollarán el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarán delante de ellos para ministrarles.

12 Porque les ministraron delante de sus ídolos, e hicieron caer a la casa de Israel en iniquidad; por tanto he levantado mi mano contra ellos, dice Yahweh, y llevarán su iniquidad.

13 Y no se acercarán a mí, para hacer el oficio de sacerdote para mí, ni para acercarse a ninguna de mis cosas santas, en el lugar santísimo: sino que llevarán su vergüenza, y sus abominaciones que han cometido.

14 Pero los haré guardas del cargo de la casa, para todo su servicio, y para todo lo que se haga en ella.

15 Pero los sacerdotes levitas, los hijos de Sadoc, que guardaron el cargo de mi santuario cuando los hijos de Israel se extraviaron de mí, ellos se acercarán a mí para ministrarme, y estarán delante de mí para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Yahweh:

16 Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa, para ministrarme, y guardarán mi cargo.

17 Y acontecerá que, cuando entren por las puertas del atrio interior, estarán vestidos con vestiduras de lino; y ninguna lana vendrá sobre ellos, mientras ministran en las puertas del atrio interior, y dentro.

18 Tendrán mitras de lino sobre sus cabezas, y tendrán calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceñirán con ninguna cosa que cause sudor.

19 Y cuando salgan al atrio exterior, al atrio exterior al pueblo, se quitarán sus vestiduras en que ministraron, y las dejarán en las cámaras santas, y se pondrán otras vestiduras; y no santificarán al pueblo con sus vestiduras.

20 Ni se raparán sus cabezas, ni dejarán crecer su cabello largo; solo se recortarán sus cabezas.

21 Ningún sacerdote beberá vino, cuando entre en el atrio interior.

22 Ni tomarán por esposas a una viuda, ni a la repudiada: sino que tomarán vírgenes de la descendencia de la casa de Israel, o a una viuda que haya tenido antes un sacerdote.

23 Y enseñarán a mi pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano, y les harán discernir entre lo inmundo y lo limpio.

24 Y en la controversia ellos estarán en juicio; y lo juzgarán según mis juicios: y guardarán mis leyes y mis estatutos en todas mis asambleas; y santificarán mis días de reposo.

25 Y no se acercarán a ninguna persona muerta para contaminarse: pero por padre, o por madre, o por hijo, o por hija, por hermano, o por hermana que no haya tenido marido, podrán contaminarse.

26 Y después que sea purificado, le contarán siete días.

27 Y en el día en que entre en el santuario, al atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecerá su ofrenda por el pecado, dice Yahweh.

28 Y les será por heredad: Yo soy su heredad: y no les daréis posesión en Israel: Yo soy su posesión.

29 Comerán la ofrenda de alimento, y la ofrenda por el pecado, y la ofrenda por la culpa: y toda cosa dedicada en Israel será de ellos.

30 Y lo primero de todas las primicias de todas las cosas, y toda oblación de todo, de toda clase de vuestras oblaciones, será del sacerdote: también daréis al sacerdote lo primero de vuestra masa, para que haga reposar la bendición en tu casa.

31 Los sacerdotes no comerán de ninguna cosa que haya muerto por sí misma, o haya sido despedazada, sea ave o bestia.

Capítulo 45

1 Además, cuando repartáis por suertes la tierra en heredad, ofreceréis una oblación a Yahweh, una porción santa de la tierra: el largo será de veinticinco mil cañas de largo, y el ancho será de diez mil. Esto será santo en todos sus límites alrededor.

2 De esto habrá para el santuario quinientos de largo, con quinientos de ancho, cuadrado alrededor; y cincuenta codos alrededor para sus suburbios.

3 Y de esta medida medirás el largo de veinticinco mil, y el ancho de diez mil: y en él estará el santuario y el lugar santísimo.

4 La porción santa de la tierra será para los sacerdotes, los ministros del santuario, que se acerquen a ministrar a Yahweh: y será un lugar para sus casas, y un lugar santo para el santuario.

5 Y los veinticinco mil de largo, y los diez mil de ancho tendrán también los levitas, los ministros de la casa, para sí mismos, por posesión para veinte cámaras.

6 Y señalaréis la posesión de la ciudad de cinco mil de ancho, y veinticinco mil de largo, frente a la oblación de la porción santa: será para toda la casa de Israel.

7 Y una porción será para el príncipe de un lado y del otro lado de la oblación de la porción santa, y de la posesión de la ciudad, delante de la oblación de la porción santa, y delante de la posesión de la ciudad, desde el lado occidente hacia el occidente, y desde el lado oriente hacia el oriente: y el largo será frente a una de las porciones, desde el límite occidente hasta el límite oriente.

8 En la tierra será su posesión en Israel: y mis príncipes no oprimirán más a mi pueblo; y el resto de la tierra darán a la casa de Israel según sus tribus.

9 Así dice Yahweh: Básteos ya, oh príncipes de Israel: quitad la violencia y el despojo, y ejecutad juicio y justicia, quitad vuestras exacciones de mi pueblo, dice Yahweh.

10 Tendréis balanzas justas, y un efa justo, y un bato justo.

11 El efa y el bato serán de una misma medida, para que el bato contenga la décima parte de un homer, y el efa la décima parte de un homer: su medida será según el homer.

12 Y el siclo será de veinte geras: veinte siclos, veinticinco siclos, quince siclos, será vuestro mané.

13 Esta es la oblación que ofreceréis; la sexta parte de un efa de un homer de trigo, y daréis la sexta parte de un efa de un homer de cebada:

14 Acerca de la ordenanza del aceite, el bato de aceite, ofreceréis la décima parte de un bato de un cor, que es un homer de diez batos; porque diez batos son un homer:

15 Y un cordero del rebaño, de entre doscientos, de los pastos abundantes de Israel; para ofrenda de alimento, y para holocausto, y para ofrendas de paz, para hacer reconciliación por ellos, dice Yahweh.

16 Todo el pueblo de la tierra dará esta oblación para el príncipe en Israel.

17 Y será parte del príncipe dar holocaustos, y ofrendas de alimento, y libaciones, en las fiestas, y en las lunas nuevas, y en los días de reposo, en todas las solemnidades de la casa de Israel: él preparará la ofrenda por el pecado, y la ofrenda de alimento, y el holocausto, y las ofrendas de paz, para hacer reconciliación por la casa de Israel.

18 Así dice Yahweh: En el mes primero, en el primer día del mes, tomarás un becerro joven sin defecto, y limpiarás el santuario:

19 Y el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado, y la pondrá sobre los postes de la casa, y sobre las cuatro esquinas del zócalo del altar, y sobre los postes de la puerta del atrio interior.

20 Y así harás el séptimo día del mes por cada uno que yerre, y por el simple: así reconciliaréis la casa.

21 En el mes primero, a los catorce días del mes, tendréis la pascua, una fiesta de siete días; se comerá pan sin levadura.

22 Y en aquel día el príncipe preparará para sí mismo y para todo el pueblo de la tierra un becerro para ofrenda por el pecado.

23 Y en los siete días de la fiesta preparará un holocausto a Yahweh, siete becerros y siete carneros sin defecto diariamente los siete días; y un macho cabrío diariamente para ofrenda por el pecado.

24 Y preparará una ofrenda de alimento de un efa por becerro, y un efa por carnero, y un hin de aceite por efa.

25 En el mes séptimo, a los quince días del mes, hará lo mismo en la fiesta de los siete días, según la ofrenda por el pecado, según el holocausto, y según la ofrenda de alimento, y según el aceite.

Capítulo 46

1 Así dice Yahweh: La puerta del atrio interior que mira hacia el oriente estará cerrada los seis días de trabajo; pero en el día de reposo se abrirá, y en el día de la luna nueva se abrirá.

2 Y el príncipe entrará por el camino del pórtico de esa puerta por fuera, y estará junto al poste de la puerta, y los sacerdotes prepararán su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará en el umbral de la puerta: luego saldrá; pero la puerta no se cerrará hasta la tarde.

3 Asimismo el pueblo de la tierra adorará en la puerta de esta puerta delante de Yahweh en los días de reposo y en las lunas nuevas.

4 Y el holocausto que el príncipe ofrecerá a Yahweh en el día de reposo será de seis corderos sin defecto, y un carnero sin defecto.

5 Y la ofrenda de alimento será un efa por carnero, y la ofrenda de alimento por los corderos según pueda dar, y un hin de aceite por efa.

6 Y en el día de la luna nueva será un becerro joven sin defecto, y seis corderos, y un carnero: serán sin defecto.

7 Y preparará una ofrenda de alimento, un efa por becerro, y un efa por carnero, y por los corderos según alcance su mano, y un hin de aceite por efa.

8 Y cuando el príncipe entre, entrará por el camino del pórtico de esa puerta, y saldrá por el camino de ella.

9 Pero cuando el pueblo de la tierra venga delante de Yahweh en las fiestas solemnes, el que entre por el camino de la puerta del norte para adorar saldrá por el camino de la puerta del sur; y el que entre por el camino de la puerta del sur saldrá por el camino de la puerta del norte: no volverá por el camino de la puerta por la que entró, sino que saldrá por la de enfrente.

10 Y el príncipe en medio de ellos, cuando entren, entrará; y cuando salgan, saldrá.

11 Y en las fiestas y en las solemnidades la ofrenda de alimento será un efa por becerro, y un efa por carnero, y por los corderos según pueda dar, y un hin de aceite por efa.

12 Y cuando el príncipe prepare una ofrenda quemada voluntaria u ofrendas de paz voluntarias a Yahweh, se le abrirá la puerta que mira hacia el oriente, y preparará su holocausto y sus ofrendas de paz, como hizo en el día de reposo: luego saldrá; y después de su salida se cerrará la puerta.

13 Diariamente prepararás un holocausto a Yahweh de un cordero de un año sin defecto: lo prepararás cada mañana.

14 Y prepararás una ofrenda de alimento para él cada mañana, la sexta parte de un efa, y la tercera parte de un hin de aceite, para mezclar con la flor de harina; una ofrenda de alimento continua por ordenanza perpetua a Yahweh.

15 Así prepararán el cordero, y la ofrenda de alimento, y el aceite, cada mañana para un holocausto continuo.

16 Así dice Yahweh: Si el príncipe da un don a alguno de sus hijos, la heredad de ello será de sus hijos; será su posesión por heredad.

17 Pero si da un don de su heredad a uno de sus siervos, entonces será suyo hasta el año de la libertad; después volverá al príncipe: pero su heredad será de sus hijos para ellos.

18 Además el príncipe no tomará de la heredad del pueblo por opresión, para echarlos fuera de su posesión; sino que dará a sus hijos heredad de su propia posesión: para que mi pueblo no sea dispersado cada uno de su posesión.

19 Después me llevó por la entrada, que estaba al lado de la puerta, a las cámaras santas de los sacerdotes, que miraban hacia el norte: y, he aquí, había un lugar en los dos lados hacia el occidente.

20 Entonces me dijo: Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán la ofrenda por la culpa y la ofrenda por el pecado, donde cocerán la ofrenda de alimento; para que no las saquen al atrio exterior, para santificar al pueblo.

21 Entonces me sacó al atrio exterior, y me hizo pasar por las cuatro esquinas del atrio; y, he aquí, en cada esquina del atrio había un atrio.

22 En las cuatro esquinas del atrio había atrios unidos de cuarenta codos de largo y treinta de ancho: estas cuatro esquinas eran de una misma medida.

23 Y había una hilera de edificio alrededor en ellos, alrededor de los cuatro, y estaba hecho con lugares para cocer debajo de las hileras alrededor.

24 Entonces me dijo: Estos son los lugares de los que cuecen, donde los ministros de la casa cocerán el sacrificio del pueblo.

Capítulo 47

1 Después me llevó de nuevo a la puerta de la casa; y, he aquí, aguas salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente: porque la parte delantera de la casa estaba hacia el oriente, y las aguas descendían de debajo del lado derecho de la casa, al lado sur del altar.

2 Entonces me sacó por el camino de la puerta del norte, y me llevó alrededor por el camino de fuera hasta la puerta exterior por el camino que mira al oriente; y, he aquí, salían aguas del lado derecho.

3 Y cuando el hombre que tenía el cordel en su mano salió hacia el oriente, midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas; las aguas llegaban a los tobillos.

4 Otra vez midió mil, y me hizo pasar por las aguas; las aguas llegaban a las rodillas. Otra vez midió mil, y me hizo pasar; las aguas llegaban a los lomos.

5 Después midió mil; y era un río que no podía pasar: porque las aguas habían crecido, aguas para nadar, un río que no se podía pasar.

6 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto esto? Entonces me llevó, y me hizo volver a la orilla del río.

7 Y cuando hube vuelto, he aquí, en la orilla del río había muchísimos árboles de un lado y del otro.

8 Entonces me dijo: Estas aguas salen hacia la región del oriente, y descienden al desierto, y entran en el mar: al ser llevadas al mar, las aguas serán sanadas.

9 Y acontecerá que todo ser que vive, que se mueve, adondequiera que lleguen los ríos, vivirá: y habrá una multitud muy grande de peces, porque estas aguas llegarán allí: porque serán sanadas; y todo vivirá adonde el río llegue.

10 Y acontecerá que los pescadores estarán junto a él desde En-gadi hasta En-eglaim; serán un lugar para tender redes; sus peces serán según sus especies, como los peces del gran mar, muchísimos en extremo.

11 Pero sus lugares cenagosos y sus pantanos no serán sanados; serán dados a la sal.

12 Y junto al río, en su orilla, de este lado y de aquel lado, crecerán toda clase de árboles para alimento, cuya hoja no se marchitará, ni su fruto se consumirá: dará fruto nuevo según sus meses, porque sus aguas salieron del santuario: y su fruto será para alimento, y su hoja para medicina.

13 Así dice Yahweh: Este será el límite, por el cual heredaréis la tierra según las doce tribus de Israel: José tendrá dos porciones.

14 Y la heredaréis, tanto el uno como el otro; respecto de la cual levanté mi mano para darla a vuestros padres; y esta tierra os caerá en herencia.

15 Y este será el límite de la tierra hacia el lado del norte, desde el mar grande, por el camino de Hetlón, como los hombres van a Sedad;

16 Hamat, Berota, Sibraim, que está entre el límite de Damasco y el límite de Hamat; Hazar-haticón, que está junto a la costa de Haurán.

17 Y el límite desde el mar será Hazar-enán, el límite de Damasco, y hacia el norte, y el límite de Hamat. Y este es el lado del norte.

18 Y el lado del oriente mediréis desde Haurán, y desde Damasco, y desde Galaad, y desde la tierra de Israel por el Jordán, desde el límite hasta el mar oriental. Y este es el lado del oriente.

19 Y el lado del sur, hacia el sur, desde Tamar hasta las aguas de las rencillas en Cades, el río hasta el mar grande. Y este es el lado del sur, hacia el sur.

20 El lado del occidente también será el mar grande desde el límite, hasta que un hombre venga frente a Hamat. Este es el lado del occidente.

21 Así dividiréis esta tierra entre vosotros según las tribus de Israel.

22 Y acontecerá que la dividiréis por suertes como heredad para vosotros, y para los extranjeros que moran entre vosotros, que engendraren hijos entre vosotros; y os serán como nacidos en el país entre los hijos de Israel; tendrán heredad con vosotros entre las tribus de Israel.

23 Y acontecerá que en la tribu en que morare el extranjero, allí le daréis su heredad, dice Yahweh.

Capítulo 48

1 Ahora estos son los nombres de las tribus. Desde el extremo norte junto a la costa del camino de Hetlón, como uno va a Hamat, Hazar-enán, el límite de Damasco hacia el norte, junto a la costa de Hamat; porque estos son sus lados al oriente y al occidente; una porción para Dan.

2 Y junto al límite de Dan, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, una porción para Aser.

3 Y junto al límite de Aser, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, una porción para Neftalí.

4 Y junto al límite de Neftalí, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, una porción para Manasés.

5 Y junto al límite de Manasés, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, una porción para Efraín.

6 Y junto al límite de Efraín, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, una porción para Rubén.

7 Y junto al límite de Rubén, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, una porción para Judá.

8 Y junto al límite de Judá, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, será la ofrenda que ofreceréis de veinticinco mil cañas de anchura, y de longitud como una de las otras partes, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente; y el santuario estará en medio de ella.

9 La ofrenda que ofreceréis a Yahweh será de veinticinco mil de longitud, y de diez mil de anchura.

10 Y para ellos, es decir, para los sacerdotes, será esta santa ofrenda; hacia el norte veinticinco mil de longitud, y hacia el occidente diez mil de anchura, y hacia el oriente diez mil de anchura, y hacia el sur veinticinco mil de longitud; y el santuario de Yahweh estará en medio de ella.

11 Será para los sacerdotes que son santificados de los hijos de Sadoc, que guardaron mi ordenanza, que no se extraviaron cuando los hijos de Israel se extraviaron, como se extraviaron los levitas.

12 Y esta ofrenda de la tierra que es ofrecida les será una cosa santísima junto al límite de los levitas.

13 Y frente al límite de los sacerdotes, los levitas tendrán veinticinco mil de longitud, y diez mil de anchura; toda la longitud será veinticinco mil, y la anchura diez mil.

14 Y no venderán de ella, ni trocarán, ni enajenarán las primicias de la tierra; porque es santa para Yahweh.

15 Y los cinco mil que quedan en la anchura frente a los veinticinco mil serán un lugar profano para la ciudad, para habitación, y para ejidos; y la ciudad estará en medio de ella.

16 Y estas serán las medidas de ella; el lado del norte cuatro mil quinientos, y el lado del sur cuatro mil quinientos, y en el lado del oriente cuatro mil quinientos, y el lado del occidente cuatro mil quinientos.

17 Y los ejidos de la ciudad serán hacia el norte doscientos cincuenta, y hacia el sur doscientos cincuenta, y hacia el oriente doscientos cincuenta, y hacia el occidente doscientos cincuenta.

18 Y el residuo en longitud frente a la ofrenda de la porción santa será diez mil hacia el oriente, y diez mil hacia el occidente; y estará frente a la ofrenda de la porción santa; y su producto será para alimento de los que sirven a la ciudad.

19 Y los que sirven a la ciudad la servirán de entre todas las tribus de Israel.

20 Toda la ofrenda será veinticinco mil por veinticinco mil; ofreceréis la santa ofrenda en cuadro, con la posesión de la ciudad.

21 Y el residuo será para el príncipe, a un lado y al otro de la santa ofrenda, y de la posesión de la ciudad, frente a los veinticinco mil de la ofrenda hacia el límite oriental, y hacia el occidente frente a los veinticinco mil hacia el límite occidental, frente a las porciones, para el príncipe; y será la santa ofrenda; y el santuario de la casa estará en medio de ella.

22 Además, desde la posesión de los levitas, y desde la posesión de la ciudad, estando en medio de lo que es del príncipe, entre el límite de Judá y el límite de Benjamín, será para el príncipe.

23 En cuanto al resto de las tribus, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, Benjamín tendrá una porción.

24 Y junto al límite de Benjamín, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, Simeón tendrá una porción.

25 Y junto al límite de Simeón, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, Isacar una porción.

26 Y junto al límite de Isacar, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, Zabulón una porción.

27 Y junto al límite de Zabulón, desde el lado del oriente hasta el lado del occidente, Gad una porción.

28 Y junto al límite de Gad, en el lado del sur hacia el sur, el límite será desde Tamar hasta las aguas de las rencillas en Cades, y hasta el río hacia el mar grande.

29 Esta es la tierra que dividiréis por suertes entre las tribus de Israel por heredad, y estas son sus porciones, dice Yahweh.

30 Y estas son las salidas de la ciudad en el lado del norte, cuatro mil quinientas medidas.

31 Y las puertas de la ciudad serán según los nombres de las tribus de Israel: tres puertas hacia el norte; una puerta de Rubén, una puerta de Judá, una puerta de Leví.

32 Y en el lado del oriente cuatro mil quinientas; y tres puertas; y una puerta de José, una puerta de Benjamín, una puerta de Dan.

33 Y en el lado del sur cuatro mil quinientas medidas; y tres puertas; una puerta de Simeón, una puerta de Isacar, una puerta de Zabulón.

34 En el lado del occidente cuatro mil quinientas, con sus tres puertas; una puerta de Gad, una puerta de Aser, una puerta de Neftalí.

35 Era alrededor de dieciocho mil medidas; y el nombre de la ciudad desde aquel día será: Yeshua está allí.